La lluvia podía sentirse desde la habitación de Andrómeda, la lluvia era fuerte, algunos truenos se podían escuchar no tan a lejos. La oscuridad, la asustaba, sus padres habían salido esa noche y solo los elfos, Bella y Cissy estaban en su casa.
Ella ya tenía 9 años, debía ser fuerte, los miedos no son de una chica de su edad, su padre lo desaprobaría y su madre movería la cabeza, pero ella entre las sábanas de su cama, ahora temblaba de miedo.
Una rama golpeo en su ventana, el ruido la asusto aún más, la hizo deslizarse por debajo de las sábanas, temblaba, quería llorar.
Se comería su orgullo e iría corriendo a la habitación de Bella para refugiarse o se quedaría ahí temblando toda la noche.
No, no permitiría que Bella conociera sus miedos y se burlará de ellos, tampoco quería quedarse ahí.
Pensó en ir a la habitación de Cissy, su hermanita, mostrarse temerosa frente a ella, movió la cabeza y se acurruco un poco más.
Cissy la entendería, ella también tiene miedo, pero cuando duerme no la despierte ni un tren.
Estaba sola en esto, era la primera vez que estaba sola en algo, con miedo, sin sus padres, sabiendo que ellos no estaban y que no apoyarían su miedo, irracional, seguro diría su padre, porque el siempre dice esa palabra, aunque ella no sepa que significa, sabe que es algo como tonto. Ese miedo tonto a las tormentas, la miraría y la enviaría de regreso a su habitación y su madre ni siquiera despertaría. Volvería a estar sola, sin sus hermanas que cada una duerme en su habitación tranquila.
¿Debería acostumbrarse a estar sola, a no depender de ellos, de su familia? El pensar en eso le da miedo. Ella quiere estar siempre con su familia.
Otro trueno y de nuevo acurrucarse más dentro de la cama, las lágrimas ya no caían ahora solo temblaba.
Pronto iría a Hogwarts y estaría sola, con personas que no conoce y no podría llorar. Tendría que mostrar que es una niña grande, que es una Black, que no muestra sus emociones, eso es de débiles.
Respiro hondo, la lluvia comenzaba a cesar, y mientras se aturdía con pensamientos se quedo dormía.
Andrómeda había vencido a sus miedos y sabía que podía estar sola y sobrevivir.
