Su cabello parecía bailar con el viento mientras su corazón se encontraba calmado aún con la tristeza que lo acompañaba. Sí, había hecho lo correcto.

Irse era la mejor opción.

Tal vez muchos pensarán que fue un cobarde y tal vez si lo era. Pero, él no podia evitar sentir que todavia estaba atado a la guerra, a la muerte de personas inocentes. Nunca pudo y nunca podrá apartar todo lo que sus ojos vieron. El tatuaje aún estaba allí, y dolía. Entre pesadillas dolía.

Haber dejado a Harry antes de toda la tormenta que se desató fue una gran decisión, él ya no estaba atado a ese pasado. A esa guerra.

Él por fin era libre. Era feliz. Tenía una hermosa esposa, el hijo que tanto quiso, y tal vez sea el primero de muchos. Ahora tenía un familia, compensando aquella que perdió.

Él nunca hubiese podido hacerlo así de feliz. Por que nadie querría ver a su lado, aquella marca que era símbolo de aquella persona que mató a sus padres y a muchos de sus amigos. Nunca hubiese podido escapar de Voldemort.

Esto era lo mejor.

Cuando cerraba los ojos e intentaba imaginar cómo sería su vida con Harry, todo aparecía blanco.

Le hubiese encantado tener hijos iguales a él o a Harry. Un niño de ojos verdes y cabellos rubios, o una niña de cabello oscuro y ojos grises. O un niño como Harry, pero en su versión miniatura.

Algo en ese pensamiento siempre lo alegro, siempre quiso una familia con la persona que más ama, lamentablemente era un hombre. Le hubiese encantado ver a su madre sosteniendo a su hijo. Ver como su padre le enseñaba a volar en la escoba, o ver a su padrino enseñarle pociones y perder la paciencia.

Si tan sólo su padre o su padrino no estuvieran muertos, si tan solo la guerra nunca hubiese existido, tal vez muchas gente se hubiesen salvado. Todos, desde Cedric, hasta su padre.

Con ese tipo de pensamientos, bajo del tren al llegar a su destino, una suave brisa pasó por su cara dándole la bienvenida moviendo sus cabellos hacia atrás y un suave aroma a bosque lo atrajo.

Pronto un carruaje pasó a recogerlo para llevarlo a lo que de ahora en más sería su nueva vida lejos de todo.

Cuando el vehículo se detuvo, pudo contemplar la casa que había comprado hace unos años justo frente a él, mantenía todas las protecciones que le había puesto, era una casa blanca de dos pisos, con un enorme patio lleno de rosales y otras hermosas plantas.

Un camino de piedras blancas llegaban de la entrada a la puerta, sus pasos fueron lentos, ese sería el primer día de muchos en su nuevo hogar.

ᅳ amo Malfoy ᅳuna elfina apareció, mirándolo con cierto temor ᅳme es un placer darle la bienvenida a su hogar. Mi nombre es Rudy, y estaré a su servicio.

ᅳmucho gusto, Rudy ᅳsonrio el rubio y aunque la elfina pareció confundía pronto se recompuso ᅳespero con ansias tener una buena convivencia.

La elfina sonrio al ver que su nuevo amo no sería como los otros sangre puras que usualmente contrataban su servicio y se alegro por ello.

ᅳes todo un honor, amo.

Cuando Draco entro por la puerta, soltó un suspiro, hoy comenzaba una vida larga y solitaria que no creía que cambiaría en mucho, mucho tiempo.