Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 28

Los días parecían avanzar lentamente en algunos aspectos, y locamente rápido en otros. La emoción y anticipación que sentía sobre empezar con esta nueva aventura siempre se sentían fuera de mi alcance y muy lejanas – como si nunca fuera a suceder. Luego, cuando pensaba en dejar atrás a la persona cuya traición había sido el catalizador en decidir irme en primer lugar, sentía un vacío y un anhelo que me hacían difícil el poder respirar. Por mucho que lo detestara, la idea de no verlo a diario era físicamente dolorosa y a pesar de mis mejores esfuerzos, estaba descubriendo que era difícil superarlo.

—Pues por supuesto que no puedes superarlo —bufó Amber. Estaba limpiando el apartamento y ella me seguía por todos lados, demostrando ser una gran distracción—. Usualmente cuando algo así pasa, nos alejamos del cabrón que nos lastimó, luego cuando y sólo cuando estamos listas para enfrentarlos, podemos hacerlo sin sentir que vamos a romper en llanto. Tú, Bella, tienes que enfrentar al Sr. Cara de Pito cada jodido día y actuar como si no pasara nada por el bien de tu propia dignidad. Te admiro; creo que yo no podría hacerlo.

—Supongo que en alguna parte tengo grandes habilidades de actriz. —Le sonreí y me senté en la mesa—. De todas formas, no tendré que fingir por mucho tiempo más. Sólo me quedan seis días de trabajo y el lunes comienzo a entrenar a mi reemplazo. Tal vez un océano y miles de millas sean la distancia suficiente para ayudarme a salir de este lugar tan de mierda en el que estoy.

—Espero que hables metafóricamente —Amber alzó una ceja y asentí—. Entonces espero que un océano, miles de millas y una abundancia de lindos chicos europeos te ayude a salir del lugar tan de mierda en el que te encuentras ahora.

—¿Cómo podría hacerlo sin ti? —pregunté, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas—. Te voy a extrañar muchísimo.

—Yo también —sonrió con tristeza—, pero también estoy súper emocionada por ver quién eres cuando regreses. Eres mejor que Edward Cullen y puedes ser muchísimo más que la asistente de un cabrón. Espero que puedas descubrir quién quieres ser mientras vives la mejor oportunidad de tu vida.

Nos abrazamos, lloramos un poco, luego le pedí que me dejara sola un rato para poder terminar de limpiar. Por mucho que fuera a extrañar a Amber y Carmen, sabía que no me arrepentiría de irme. Sólo esperaba que Europa y todas las cosas maravillosas que íbamos a hacer fueran suficiente para sacar todos los pensamientos de Edward del lugar permanente que ocupaba en mi cabeza.

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—¿Puedo hacerte una pregunta?

—Claro —dije con dulzura mientras regresábamos lentamente a mi… su… escritorio.

—¿Para qué tienen un código de café si todo lo que bebé es café negro?

Miré a la nueva asistente de Edward, mi remplazo, y suspiré.

—Durante un tiempo estuvo bebiendo el de canela, así que vale la pena saber lo que le gusta.

—¿Está de luto o algo así? —hizo una mueca y me reí—. ¿O tiene a alguien que lo mantiene despierto todas las noches?

—Creo que sólo le gusta el café negro —comenté débilmente e intenté regresar la conversación a temas de trabajo.

—Entonces ¿no tiene novia?

Y ahí estaba, la pregunta que había querido evitar. No hace mucho me habría encantado responder esa pregunta con un empático , para luego dejar amablemente en claro que la chica era yo. Sin embargo, ahora ya no era parte de su vida fuera de la oficina y en dos días más no sería parte de su vida en ningún otro aspecto.

—Escucha, Didi, el Sr. Cullen es una persona muy privada, no le hago preguntas personales y te sugeriría que tú tampoco lo hicieras. Él espera mucho de su equipo y no tiene mucha tolerancia para las personas que se distraen con facilidad. —Esperaba sonar como una compañera preocupada y no como una novia amargada, despechada y desechada—. Mantén la cabeza gacha, esfuérzate, y no le des razones para que sea duro contigo. Es brillante en lo que hace y he aprendido mucho de él. Es una gran oportunidad que odiaría que desperdiciaras como…

—¿Cómo quién? —presionó Didi.

—Como una chica que conocía —dije rápidamente—. Ella trabajaba para un tipo y se enamoró locamente de él, pero él hizo algo que la rompió y por eso se dio cuenta que lo que sucedía entre ellos había terminado antes de siquiera poder empezar. Él amaba su trabajo más de lo que alguna vez podría amarla a ella, así que ella tuvo que apartarse.

La miré ver rápidamente sobre mi hombro y al girarme vi a Edward parado ahí mirándome. Por primera vez desde que se había desarrollado todo este desastre, vi un destello de él… algo salvaje e indefenso. No sé cuánto tiempo se quedó ahí parado, cinco segundos, diez, tal vez incluso todo un minuto. Eventualmente bajó la mirada y se acercó al escritorio.

—Pensé en que la Srta. Jones podría asistir a la reunión con el Sr. McCarty y el Sr. Cheney mañana en la tarde. Todavía me gustaría que estuviera ahí, pero más bien en un papel para observar. Sólo asegúrese de que la Srta. Jones tome las notas adecuadas y no pase nada por alto. —No sonaba tan brusco como había sonado desde la evaluación falsa y me desconcertó todavía más.

—Por supuesto —asentí—. ¿Hay algo más que quiera que le enseñe que no haya cubierto ya en las notas del entrenamiento?

—Has sido extremadamente detallada, Bel… Srta. Swan. Creo que estará bien preparada para cuando se vaya. —Hice una mueca cuando casi dijo mi nombre; había extrañado escucharlo de él. Edward se metió las manos a los bolsillos y talló el piso con un de sus zapatos, diciendo con una sinceridad difícil de ignorar—: Lamentaré mucho verla irse.

—Creo que Didi será una maravillosa adición a su equipo, Sr. Cullen. Para mañana en la tarde ella ya sabrá todo lo que la Sra. Goff me enseñó. —Sonreí, Didi se veía ansiosa.

—Y tengo tu celular en caso de que me atoré con algo, ¿cierto? —preguntó.

—Estoy seguro que la Srta. Swan ofrecerá su asistencia incluso después de dejar la compañía. —El tono de Edward era más formal ahora, más como el Sr. Cullen otra vez.

—Eso podría ser difícil —murmuré, mirando a Edward. No le había contado oficialmente mi plan de irme, pero asumí que lo sabía. Alice había organizado una fiesta Bon Voyage* para nuestro último día y al salir del trabajo un grupo de nosotros nos reuniríamos para tomar unos tragos en un bar que estaba cerca de la oficina. El correo había sido enviado a todos, incluyendo a Edward, así que tenía que saber a dónde nos íbamos a ir—. Te dejaré las notas que la Sra. Goff me dio; fueron mi salvavidas cuando empecé aquí.

Edward permaneció ahí por un minuto más, luego se disculpó. Lo miré avanzar hacia el elevador y luego me senté junto a Didi.

—Dios, espero que no sea gay —dijo por lo bajo y sonreí cuando varias imágenes pasaron a través de mi mente.

Definitivamente no es gay.

Didi era joven, bonita y de mi edad. Existía la posibilidad de que Edward se interesara por ella, pero algo me decía que no lo haría, que no arriesgaría su carrera una segunda vez al involucrarse con su asistente, que sus reglas sobre dejar entrar a la gente estaban firmemente en su lugar, y lo que había pasado entre nosotros no se repetiría. A pesar de lo que me había hecho, en algún lugar dentro de mí debajo de todo el dolor y arrepentimiento que sentía, también sabía que en cierta forma retorcida yo le había importado y había sido una excepción a esas reglas con las que vivía… tal vez incluso su única excepción. ¿Eso me volvía arrogante? Posiblemente, pero de todas formas no había podido quedarme con él, entonces ¿qué importancia tenía?

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Hice lo que Edward pidió y me senté en la reunión con Emmett y Ben Cheney en un rol meramente de observador, permitiéndole a Didi tomar el liderazgo. Dejé que me mente vagara, intentando imaginar lo que estaría haciendo en unos cuantos días. Tenía mi maleta empacada, mi boleto y pasaporte listos, y faltaban poco más de veinticuatro horas antes de estar en el aeropuerto esperando nuestro vuelo.

Emily y yo teníamos una lista creciente de cosas que queríamos ver y hacer en Paris, pero antes de todo eso tenía muchas despedidas por decir y todavía no tenía idea de si una de esas debería ser para Edward. Ni siquiera sabía si podría despedirme de él, y si es que podía, ¿cómo lo haría?

—Pues creo que eso cubre todo —dijo Edward y nos miró a Didi y a mí—. ¿Podría ayudar a la Srta. Jones con las dudas de Ben?

—Por supuesto —asentí y me paré. Cuando pasé junto a Emmett, él me detuvo.

—Sólo quedan dos horas, Bella —sonrió—. Este lugar no será el mismo sin ti, niña.

—Gracias, Emmett —dije y le palmeé ligeramente el hombro—. ¿Vendrás esta noche?

—No me lo perdería. Hasta tengo una cita.

—Oh, me pregunto quién podría ser —bromeé y se rio—. Te veo más tarde.

—¿O debería decir Arrive-derci*? —preguntó y negué.

—Todavía no… tal vez en unos meses. —Sonreí y luego añadí—. Por ahora debería ser Au-revoir*.

—Hasta que nos volvamos a ver… me gusta más ese que un adiós —dijo y asentí.

Cerré la puerta tras de nosotros y capté un vistazo de Edward parado en su oficina viéndome con una mirada de desconcierto en su rostro, y comprendí que después de todo él no tenía idea de que me iba a ir.

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Me pegué a la pared, intentando usar a Emily como escudo.

—Esto es peor de lo que esperaba —gemí y se rio.

—Al menos hay pastel. —Señaló el pastel que tenía una torre Eiffel en miniatura parada de forma orgullosa en el centro—. Y ya que es nuestro pastel, podemos adelantarnos y comer un pedazo sin vernos codiciosas.

—Estoy más interesada en adelantarme directo a la barra libre. —Me reí.

Alice había persuadido a Phil para que pagara la cuenta de la "pequeña reunión" de personas que querían despedirnos. Desafortunadamente para Phil y para nosotros, la pequeña reunión había resultado ser una gran multitud de personas con buenos deseos, y ni Emily ni yo habíamos tenido tiempo de beber entre todas las charlas y despedidas.

Una ausencia notable era la de la persona que quería ver y al que no quería enfrentar al mismo tiempo. Lo había buscado por el lugar en varias ocasiones, pero no estaba a la vista. Dejé que Emily nos guiara entre la multitud de personas y repetimos constantemente cuándo nos iríamos, a dónde íbamos, y cuándo planeábamos regresar. Me obligué a dejar de buscarlo después de que la gente dejó de llegar y me concentré mejor en aquellos que sí habían venido.

—Gracias, Alice, esto es genial —dije y la abracé—. No es la reunión tranquila que nos dijiste que sería, pero lo apreciamos.

—Me alegra que todos los de nuestro equipo estén aquí —dijo con orgullo.

—No todos —dije y miró a su alrededor haciendo una cuenta mental.

—No, definitivamente está todos —me contradijo.

—Supongo que en realidad no puedes contar al Sr. Cullen como parte del equipo —medio bromeé sin ganas.

—Tal vez no, pero de todas formas está aquí. —Señaló con su cabeza y me giré—. Llegó hace como veinte minutos.

Efectivamente, recargado en la pared en la esquina más alejada del lugar estaba Edward, todavía llevaba su ropa de trabajo. Estaba casi oculto por la enorme figura corpulenta de Emmett con una Rosalie muy glamurosa y escultural pegada a su costado. Me notó viéndolo y me dedicó una débil sonrisa casi triste antes de regresar su atención a la conversación que estaba teniendo con Emmett y Rosalie.

Dejé que Emily hablara por las dos y en lugar de eso elegí pasar el tiempo en la barra. En realidad, no conocía a la mitad de las personas aquí y asumí que estaban aquí para despedirse de Emily, no de mí, y por supuesto, para aprovechar los tragos gratis.

Dos dolorosas horas después, Phil golpeteó su vaso y les pidió a todos que guardaran silencio. Hice una mueca al esperar su inminente discurso y Emily se rio entre dientes a mi lado.

—Estoy seguro que ya todos lo saben, pero estamos aquí para decir… no un adiós, sino un Bon Voyage a nuestras dos chicas. Emily y Bella están a punto de irse a una increíble aventura por Europa y estoy seguro que todos me acompañarán en un brindis para desearles un buen viaje. Las extrañaremos a ambas… profesional y personalmente, pero estoy seguro que todos estamos de acuerdo en que esta es una experiencia a la que se tienen que aferrar. Hasta luego, chicas, y ansiamos ver sus fotos y escuchar todas sus historias a su regreso.

Alzó su vaso y todos los demás hicieron lo mismo. Emily y yo sonreímos, nos sonrojamos y luego nos soltamos riendo. Me quedé en la barra diez minutos más y luego me disculpé, me despedí de las pocas personas que extrañaría de verdad como Jake y Seth antes de dirigirme a la puerta. Justo cuando llegué ahí, una mano me rodeó el brazo y me giró.

—¿Estabas intentando escaparte sin despedirte? —Emmett jadeó y sonreí tímidamente.

—Me atrapaste —dije y me dio un abrazo sofocante.

—Decía en verdad lo de esta tarde. Voy a extrañar tenerte cerca y no soy el único.

—Sí, yo también te extrañaré, Emmett. Desearía que las cosas hubieran resultado de otra forma. —Retrocedí un paso y vi a Rosalie detrás de él.

—Buena suerte, Bella —me dijo ella—. Te la pasarás de maravilla.

—Ese es el plan —dije—. Es bueno verte tan bien, Rose.

—Es gracioso cómo terminan las cosas —dijo y le sonrió a Emmett—. Tendremos que reunirnos cuando vuelvas a la ciudad… a menos de que un lindo chico francés se robe tu corazón.

—Todavía estoy esperando que me lo regrese el último que se lo robó —dije rápidamente y sonrió con comprensión.

—Qué lo jodan, si no pudo ver lo bueno que tenía, entonces no vale la pena. Tardé mucho tiempo en entenderlo, Bela, no desperdicies tu tiempo igual que yo. —Me besó la mejilla.

—No intento hacerlo —dije en voz baja y luego me despedí una última vez antes de salir hacia la calle.

Había caminado casi doscientos metros cuando escuché pisadas detrás de mí y un grito casi desesperado de mi nombre. Me detuve, pero no me giré en principio.

—¿Qué quieres? —pregunté y lo sentí detenerse detrás de mí.

—¿Te ibas a ir sin despedirte? —preguntó con voz ronca.

—Ese era el plan —dije y comencé a caminar de nuevo, pero Edward me agarró y me jaló a un callejón—. ¿Qué demonios estás haciendo?

—No te vayas, por favor. No quiero que te vayas —dijo con desesperación y vi a mi Edward parado frente a mí—. No puedes irte.

—¿Por qué no? —pregunté—. ¿Qué posible razón tengo para quedarme?

—Por mí —dijo rápidamente y agarró mis manos con fuerza en las suyas—. Quédate aquí conmigo. Déjame ser tu razón para quedarte.

—¿Por qué, Edward? Dime por qué debería quedarme.

—Porque te amo, Bella. Sé que hice un desastre y he sido todo un bastardo contigo en estas últimas semanas, pero quiero arreglarlo. Quiero recuperar lo que teníamos, Bella. Necesito recuperarlo. —Se veía sincero y una parte de mí quería creerle, pero una parte más grande sabía que nada había cambiado… no en realidad—. Te amo, de verdad te amo.

—Lo sé —dije, sintiendo las lágrimas picarme los ojos—. Pero no lo suficiente.

—Tiene que ser suficiente —dijo y me acerqué a él, liberando mis manos y poniendo una en su mejilla.

—También te amo, Edward, y creo que siempre lo haré, pero no puedo quedarme por ti. Ahora sé que simplemente no es suficiente. Yo no soy suficiente, el amor no es suficiente… no soy suficiente.

—No digas eso —dijo, su voz se rompió y exhaló temblorosamente—. Tiene que ser suficiente. Vine aquí a detenerte, a decirte lo que siento, a rogarte que te quedes. Quédate, Bella, quédate por favor.

—Nada ha cambiado, Edward —le dije, sorprendida de lo fácil que me era aceptar esto ahora. Era como si algo hubiera cambiado dentro de mí; como si supiera que la única forma de soltarlo era diciéndole adiós.

—¿A qué te refieres con que nada ha cambiado? —preguntó—. Cambiaré, Bella, te prometo que haré todo lo posible por compensar lo que hice. No puedo perderte ahora.

—Edward —dije suavemente, mirándolo a los ojos—. ¿Viniste aquí a decirme que me amas, a decirme que quieres estar conmigo y que ya no quieres escondernos?

—Sí —dijo y negué.

—¿Y esperaste todo este tiempo para decírmelo? Has estado parado en el mismo lugar que yo toda la tarde, con la gente de la que dices que ya no quieres escondernos, sin embargo ¿decidiste hacer tu declaración en un callejón oscuro y escondido sin nadie alrededor? —Abrió la boca como si estuviera a punto de decir algo, luego se detuvo—. No quiero eso, Edward. Quiero estar con alguien que no sienta pena ni se avergüence de quién soy o con quién estoy relacionada, y no quiero a alguien que no esté preparado para ponerme primero a mí. Quiero a alguien que felizmente se pararía frente al mundo entero sólo para decirme lo que siente… para decirme que me ama. Me merezco eso, tú te mereces eso, Edward; todos merecemos esa clase de amor, ¿no crees?

No dijo nada y supe que no podría darme lo que quería, y eso estaba bien. Lo había intentado, había dado todo de mí y no fue suficiente. Me paré de puntillas y lo besé una sola vez, permitiendo a mis labios permanecer en los suyos un segundo antes de apartarme.

—Quiero ser ese hombre —susurró—, pero no sé cómo serlo, Bella. Lo siento.

—No lo sientas… yo no lo hago. No cambiaría nada, ni una sola cosa. Por muy doloroso y confuso que haya sido, debido a lo que pasó entre nosotros, estoy a punto de hacer algo que nunca creí tener la oportunidad de hacer. Espero que encuentres todo lo que estás buscando, Edward, de verdad que sí. Au-revoir. —Lo miré una última vez, luego me di la vuelta y me fui por última ocasión.

Edward…

No sé cómo ser el hombre que ella quiere… nunca podría ser el hombre que ella quiere. Nunca he sido el hombre que ella merece y tal vez dejarla ir es mi forma de mostrarle que de verdad la amo, porque sé que encontrará a alguien que pueda darle el mundo. Ella se merece eso. Carajo.


*Bon Voyage: Buen viaje en francés.

*Arrive-derci: Nos vemos luego en italiano.

*Au-revoir: Adiós/Hasta que nos volvamos a ver en francés.


Dios… esa despedida me encanta. Bella se mantuvo firme, a pesar de que Edward intentó (muy patéticamente) detenerla, ella hablo con sinceridad. Sabe lo que merece y él todavía no es capaz de dárselo. El siguiente capítulo tenemos un EPOV, veremos cómo lidia Edward con la ausencia de Bella.

Mil gracias por sus comentarios, alertas y favoritos; les traje un capítulo extra como agradecimiento con la buena respuesta que tuvo el capítulo anterior ;)