Bueno súper maratón de este fic jajaja Feliz cumpleaños al gran Levi Ackerman.
Son los tres últimos capítulos, espero les guste.
A mi beta gracias por tomarte tu tiempo, cuando se que estas tan ocupada, te quiero mucho.
Su vida junto a Levi era maravillosa, no tenía restricción en nada, podía hacer lo que quisiera, pero lo más lindo era que su pareja se había tomado una semana más para mostrarle la belleza de Francia, había amado cada estructura, cada callejón supuestamente romántico, pudo colocar un candado con sus iniciales en el puente.
Después lo había llevado a cenar, cosa que al principio fue dificil acostumbrarse los sabores, despues no quería dejar de probar cosas nuevas, lo más delicioso eran todos los postres, podía jurar que dentro de poco engordaría, pero lo valía, todo con tal de poder saborear esas delicias.
Pero lo que más le gusto fue ese almuerzo en la punta de la torre Eiffel, Levi había reservado todo el lugar para ellos dos, estaba decorado tan hermoso que parecía un cuento de esos que solía leer a escondidas de Riko mamá, así que le había vuelto a jurar amor a ese increíble hombre.
—¿Ese te gusta? – le preguntó su suegra sacándolo de sus lindos recuerdos – creo que te verías maravilloso.
—¿No es muy costoso? – preguntó, porque sabía que un kimono de ese estilo no era nada económico – no quiero que gaste demasiado en esto.
—Son puras boberías – ella levantó sus hombros restándole importancia – déjame darme el lujo de gastar mi dinero, en la pareja de mi hijo, llevo esperando esto por mucho tiempo, la verdad siempre creí que él se quedaría soltero.
—No diga eso – él rio junto a la mujer, porque entendía a la perfección, Levi no era muy tratable - ¿cree que se verá bien ese día?
—Por supuesto – ella llevó sus manos, sabía que estaba imaginando ese momento – se verán tan lindos que todos pondrás sus ojos en ustedes y Levi los matará con su mirada.
Kuchel, era una mujer bastante interesante, le molestaba que su hijo fuera grosero, pero disfrutaba verlo de mal humor, además que en ciertas ocasiones salía con comentarios igual de filosos y crueles como su pareja. Eran una familia bastante interesante.
—¿Mikasa nada que sale? – preguntó, estaba emocionado de ver su vestido –
—No, pero es que está ayudando a Armin – le explicó, se dirigieron a la caja de pago – bueno ve a cambiarte, mientras yo termino la transacción.
—Claro que si Kuchel san – le dio un beso, se dirigió suavemente al camerino.
Estaba emocionado, era la primera vez que asistiría a una ceremonia importante, donde su amado Levi recibiría la medalla de guerra y veterano del ejército, tambien algo asi como un honor especial por salir ya de la institución.
Así que su suegra estaba emocionada, por mostrarlos al mundo como la pareja de su hijo, que su sobrina era la de Hanji y Armin de Erwin, los tres fueron secuestrados en cuanto sus respectivas parejas salieron al trabajo.
Estar juntos era algo maravilloso, pasó una época en la que creyó que jamás los volvería a ver, que nunca podría volver a reír mucho menos poder sentirse libre, estar ahí compartiendo una tarde como una gran familia lo hacía más que feliz.
—¿Bueno y cuando me darán niños? – preguntó su suegra, casi haciéndolo escupir su té – quiero malcriarlos, llevarlos a todos lados y sobre todo comprarles todo lo que quieran.
—Si ese es tu pensamiento de buena abuela, me llevaré a Eren en cuanto sepa que está en cinta – la voz de Levi hizo presencia – así que cambia esa forma de pensar, hola, amor.
Le dio un beso en la frente se sentó a su lado, tomando una taza, su madre de inmediato empezó a servirle, sentirlo a su lado siempre lo llenaba de felicidad.
—Bueno, pues si te llevas a Eren y a mis bebés, te buscaré como una demente – todos empezaron a reír, pero Levi seguía retándola con su mirada – así que ni se te ocurra.
—Solo trata de contenerte – le pidió, supo que ya no había forma de ganarle a la mayor – todo está preparado para mañana, iniciaremos la ceremonia a las 10 am.
—¿A qué horas debes estar allá? – le preguntó mientras le acariciaba la mano – tu uniforme ya está listo.
—Una hora antes – afirmó comió un pequeño pastelillo – no entiendo porque debo ir, deberían enviarme las cosas a la casa, gracias por tener todo listo.
—No digas eso – lo reprendió suavemente, recibiendo otro beso – esto es importante por tu gran esfuerzo, seguro todo tu escuadrón estará orgulloso.
Ahora cada vez que tocaban ese tema, su lindo Levi podía sonreír suavemente, al parecer ya podía recordarlo con cariño, agradecimiento y orgullo, asi que por su parte podía sentirse muy bien de saber que todas esas noches llenas de pesadillas, en las que susurraba palabras de aliento habían funcionado.
Despues de caminar un poco por los campos Eliseo y cerca del Museo de Louvre, regresaron a casa, el azabache se veía agotado porque llevaba ya un mes trabajando fuertemente para entregar su puesto. Así que de inmediato llegaron a tomar un baño, comer algo y descansar.
Escuchar esa maldita alarma lo iba a volver loco, llevaba un puto mes levantándose temprano para terminar toda esa mierda, eso le quitaba el tiempo de estar al lado de su lindo castaño, verlo ahí abrazado a su cuerpo era la mejor sensación de toda su vida.
—Mmm … buenos días … - bostezo con fuerza, haciéndolo ver más tierno – ¿quieres que te prepare el desayuno?
—No te preocupes – le dijo mientras lo acariciaba – hoy tendremos todo ese estúpido servicio y cuando termine la ceremonia, nos llevarán a todos a una recepción para el almuerzo.
—No pelees demasiado – sonrió ante esas palabras, su Eren siempre le decía lo mismo – respira profundo cuando estes de mal humor y si todo sale bien, te daré un besito.
—¿Solo uno? – dejó salir un suspiro de disgusto – asi no estaré motivado a no pelear.
—Bueno entonces muchos, todo lo que me pidas – esa voz salía muy adormilada, cada día lo amaba más – ve con cuidado, mi Levi.
—Duerme una hora más – dejó un beso en sus labios, empezó a levantarse – madre vendrá por ti y pasarán por Armin, te amo.
—También te amo – dejó otro beso, dirigiéndose al baño –
Agradecía que despues de ese día, podía estar todo el tiempo con Eren, lo llevaría a diferentes partes del mundo, descubrirían la belleza del mundo, podrían disfrutar sus vidas plenamente; al salir ya completamente vestido y arreglado, se acercó a la cama, acaricio sus largos cabellos, finalmente salió de la casa.
Subió a su auto y acelero, esperando que ese día terminara lo más rapido posible, porque en verdad desde que llegó de esa guerra, solo queria descansar a retomar su nueva vida. Al llegar el cejas y la idiota de Hanji estan ahí esperándolo, se veían emocionados, porque de una u otra forma ellos tambien tenían planes con sus parejas, los saludó, con un movimiento que ella hizo supo que alguien que no era de su agrado estaba ahí.
—¿El viejo? – ella afirmó, pero sonrió ampliamente disimulando – solo déjalo el bastardo tendrá que trabajar por toda su vida.
—Eso es bueno – dijo Erwin con una sonrisa algo cruel – un ser tan cruel como él, no debería tener una vida tranquila.
—¿Igual si saliera que podría hacer? – preguntó Hanji con mucha duda – solo un geriátrico lo recibiría con gusto y sería por su dinero.
—Eso me gusta – afirmó, la escucho reír con más fuerza – pero que sea lejos de la ciudad, así no tenemos que verlo.
—¿En una montaña? – él negó tratando de ocultar su risa – bueno vamos al comedor.
Los tres se dirigieron al lugar, desayunaron tranquilamente, lo agradecía porque desde que fue llevado a esa isla la tranquilidad se había vuelto una necesidad diaria, su viejo no dejaba de verlo, empezaba a fastidiarlo, pero cerro sus ojos se imaginó la linda sonrisa de su Eren, tomó aire lo dejó pasar.
Erwin salió primero, pues él era el encargado de dirigir la ceremonia, de entregar los nuevos puestos y colocar las medallas; pero nadie lo preparó para el momento de ver entrar a los invitados porque Eren se llevó todas la miradas con ese hermoso kimono, todos los soldados y demás no apartaban sus ojos, así que se levantó tomó el micrófono.
—Si no quieren perder sus ojos, será mejor que miren al frente – Erwin le quito de inmediato el aparato y lo mandó a sentar – los mataré, lo juro.
Al sentarse, volvió a posar sus ojos en tan majestuoso ser, con un kimono verde esmeralda, al frente tenía pliegues rojos, morados y negro que generaban un contraste más llamativo con la linda piel de Eren, el obi era el más sencillo era blanco con flores blancas, lo increíble era esa larga base del mismo kimono, pues era tan larga que podía compararse con un velo de novia, desde la parte baja de la columna se veía un hermoso dragón dorado que parecía estar nadando en un pozo esmeralda, cada flor, cada bordado era tan perfecto que al estar en ese cuerpo parecía estar embelleciendo más al portador.
El cabello estaba muy bien adornado igualmente, en un complejo peinado, él sonreía ampliamente, movía suavemente su mano para saludarlo, Mikasa y Armin también tenían un lindo kimono, pero sus ojos no podían separarse de esos bicolor, porque siempre lo hipnotizaban.
—Ve – sintió un golpe en sus costillas, que lo sacaron de sus pensamientos – Levi, ve a recibir tus medallas, regresa del mundo Eren, apúrate.
—Es verdad, lo lamento.
Se puso de pie, se dirigió hasta quedar al frente de Erwin, se inclinó, colocando su rodilla derecha en el suelo, su mano derecha en su pecho y la izquierda en su espalda.
—Francia agradece tus grandes esfuerzos – empezó el hombre, él solo debía escuchar – por lo que se te entregan estan medallas que demuestran no solo tu valentía, sino el esfuerzo que hiciste para traer la paz.
—Entrego mi corazón a mi país y mi gente – dijo sus pocas palabras y empezó a levantarse – me siento honrado de recibirlas.
Cada una de las medallas, empezó a llenar el espacio vacío de la solapa de su uniforme, tantos años de esfuerzo y dedicación se veía ahí plasmado.
—Bien hecho Levi, ahora se feliz – su amigo golpeó suavemente su hombro, él empezó a caminar – Hanji Zoe.
Y ahí se perdió de nuevo, porque de inmediato sus ojos se encontraron volvió a perderse, Eren siempre había logrado eso, llevarlo a ese mundo de tranquilidad y paz que tanto le gustaba. No supo en qué momento terminó la ceremonia, pero cuando vio a todos ponerse de pie, él de inmediato se bajó de la tarima corrió hacia su pareja.
—Te felicito Levi – le dijo Eren con una hermosa sonrisa – espero que estes igual de orgulloso y más de lo que estoy yo.
—Gracias Eren – tomó su rostro y comenzó a acariciarlo – te ves más hermoso de lo que ya eres.
Lo vio sonrojarse, tomar su mano, ambos empezaron a caminar rumbo al jardín donde se llevaría a cabo el almuerzo de conmemoración, toda la familia estaba ahí sentada, pero queria llevarse a su pareja a la casa.
Todos sus subordinados pasaban a dar sus respetos, pero sabía que todo eso era una estúpida acción, solo quieren que Eren les hable y coquetearle, así que su mesa tranquila estaba rodeada de mocosos idiotas.
—Dinos de ¿Dónde eres? – preguntó uno de esos mocosos – eres muy lindo.
—Nací en la Alemania perdida, pero me crie en la Isla Paradis – Eren trataba de sonreírles naturalmente, pero se veía incomodo – gracias por tus palabras.
—¿Y tienes pareja? – los iba a matar, de verdad que su paciencia se estaba perdiendo – porque si no tienes, me gustaría invitarte a una cena.
—Claro que tiene pareja – respondió su madre, vio esos ojos llenos de ira – no ven que Levi y él tienen la misma argolla.
—¿Es pareja del capitán Ackerman? – las miradas mostraban duda y miedo – ¿es verdad?
—Así es – Eren de inmediato se abrazó a él, colocó su cabeza en su hombro – estamos juntos y soy muy feliz, por cierto, ¿a qué horas nos vamos?
—¿Quieres regresar? – Eren era muy sociable, pero en ese momento se veía incomodo – ¿te duele algo?
—No me duele nada – ahí esa sonrisa que lo enloquecía, asi que dejo un suave beso – pero está haciendo calor y el kimono no ayuda.
—Bien, entonces nos retiramos – su madre y los demás afirmaron – vamos Eren.
Lo vio ponerse de pie con tanta delicadeza, que parecía irreal, era increíble como ellos como geishas parecían ser tan finos en cada movimiento, en cada acción que hacían con sus manos sobre todo parecían desde lejos hermosas muñecas que debían ser admiradas, pero él era un hombre egoísta, por lo tanto, era el único que podía deleitarse con tal belleza.
Vio a Eren un poco sonrojado, así que se apuró en llegar a su casa y como el esposo, pensaba en llevarle algo de té verde al cuarto, con una de esas deliciosas galletas que ahora solían preparar juntos, aunque él no era tan hábil.
—Vamos, ve al cuarto y espérame, te llevaré…
Pero esos labios se posaron en los suyos, el beso que inició lento fue aumentando, sujetó con fuerza esa cintura, sintiendo el placer aumentar por su cuerpo, ahí entendió que desde que retomó el trabajo no había podido hacerle el amor a su esposo.
—No me dejes más – esas palabras salieron de esa boca que jamás se separaron de él – he tenido paciencia y sé que soy egoísta, pero ver como todas esas mujeres te veían con deseo, me hicieron sentir algo inseguro.
—Eso debería decirlo yo – esos hermosos ojos, lo miraron con duda – de todos los presentes, eres el más hermoso, todos esos mocosos querían tenerte cerca y yo soy un mal hablado, bruto con mis acciones y muchas cosas negativas.
—No es verdad – esa cabeza se posó en su pecho – eres perfecto para mí.
Tomó el obi empezó a quitarlo, antes le costaba demasiado trabajo, pero el castaño se había tomado el trabajo de enseñarle y ahora podía tenerlo rápidamente desnudo frente a él, cada parte de ese cuerpo era tan hermoso, que sentía que enloquecía.
Lo tomó en sus brazos subió a su cuarto, lo colocó en la cama besó cada parte de ese cuerpo, amaba los gemidos que salían de esa garganta, porque sabía que eran solo por y para él. Asi que no solía acelerar las cosas, todo lo contrario de dedicaba a mimarlo, al llegar a la ropa interior quiso quitarla, pero esas manos lo detuvieron.
—Quítate el uniforme, no quiero que se ensucie – ahora entendía porque él no lo había tocado, temía dañar algo – te amo Levi.
—Y yo a ti – le dijo mientras se quitaba su uniforme – lamento no darme cuenta.
Pero lo escucho reír, sin esperar más siguió con ese trabajo que tanto placer les traía, al principio era muy torpe, pensando que podría lastimarlo, pero su amado le aseguró que podía tocarlo como más le gustará, que, si llegaba a sentir el más mínimo dolor, le diría de inmediato.
Asi que lentamente fueron conociendo sus cuerpos, empezaron a saber que zonas eran las más agradables de ser estimuladas, generando que su unión física fuera más placentera, sabía ahora cada movimiento corporal de Eren cuando buscaba más contacto físico, por lo que no lo hacía esperar.
Y esa tarde no fue la excepción, se permitieron sentirse plenamente, demostrarse físicamente esas inseguridades que cargaban en ese momento, sobre todo fue maravilloso escuchar esos susurros llenos de amor en su oído, esas caricias en su espalda, esas piernas abrazando su cintura para no dejarlo ir.
No sabía que podía dar y recibir tanto amor, sintiéndose cada día satisfecho, porque no solo el hacer el amor era satisfactorio, llevar a Eren al mar, verlo sonreír como un niño de cinco años, verlo llamarle la atención por batir con mucha fuerza la mezcla de las galletas, tenerlo en sus piernas cuando veían películas o televisión.
Todas esas cosas se habían vuelto algo esencial en su vida, tanto que podía jurar que su aroma ya era la misma de su castaño, lo amaba y lo amaría siempre. Él se había convertido en la esencia de su vida.
Hasta aqui el cap, si les gusto háganmelo saber, sus comentarios me motivan a seguir escribiendo.
En unos minutos los siguientes capítulos, recuerden que en AO3 pueden ver las fotos que se utilizaron en el capitulo.
Sin más Ame las ama.
