Hola chicos, he vuelto. Sé que he tardado más de lo esperado, pero en mi defensa, ya tenía el capítulo hecho, el problema fue que estuve leyendo comentarios y vi uno que era muy cierto, estaba demorando un poco las cosas. Así que, decidí dar un salto grande y bueno, tuve que reescribir el capitulo jajaja. Pero siempre gracias a todos aquellos que leen mi historia y me dejan comentarios. Amo leerlos, me hacen feliz. Puedo demorarme un poco porque es la primera vez que escribo algo largo con una trama de por medio y quiero que todo tenga sentido, no me odien xd. Para aquellos que se pregunten qué le pasa a Emma, poco a poco lo sabrán. Para no molestarlos más, aquí les va el capítulo.

Capítulo 10

-Esta será su habitación, espero que sea de vuestro agrado princesa- dijo la rubia a una silenciosa morena.

Ambas estaban aún en shock por lo que ocurrió hace unas horas. Una conversación con la reina Cora, rápidamente se volvió en un trato entre reinos.

Regina estaba aturdida, su madre había enloquecido ciertamente, no era posible que la confiara a este alfa rubio que conocía ni hace apenas dos días. Cuando su madre le informó de las nuevas e inesperadas noticias, se puede decir que la cosa se puso fea. No lograba entender cómo su madre pensaba realmente que ellas eran los protagonistas de aquella estúpida profecía. Y la rubia…sólo de pensar que este alfa estuvo de acuerdo prácticamente de inmediato le hizo revolver el estómago. No sabía qué ideas se estaba armando el príncipe Emma, pero ya podría olvidarse de que ella se iba a entregar a este loco alfa sin dudar. Antes muerta.

-Su Alteza…- empezó diciendo la morena con un tono ácido, enojado y prácticamente escupiendo el título de honor con su sarcasmo- le puedo asegurar que cualquier asunto relacionado con la situación en la que estoy ahora, ciertamente no es de mi agrado, y ya puede meterse su amabilidad por donde no le quepa, no estoy contenta ni con usted ni con mi madre, pero a mi madre le debo obediencia, a usted…a usted le debo una buena patada en los bajos- terminó diciendo con una mirada que podría haber amedrentado al alfa, pero que sólo provocó un fuego en ella, bueno o malo, eso está en seria disputa.

A Regina no le interesaba la discusión interna que tenía el alfa, estaba demasiado cansada e irritada como para psicoanalizar ahora mismo, por lo que la empujó a un lado para ingresar en sus nuevos aposentos y le cerró la puerta en las narices.

Emma dejó a un lado sus cavilaciones cuando la fuerza del choque de la puerta la sobresaltó. Dioses benditos, aquella niña sería su muerte y destrucción.

Emma decidió que debía hablar luego con la omega cuando esté mucho más tranquila, por ahora, esperaría a que sus padres llegasen de visitar el reino colindante y le contaría las alocadas noticias. Podía entender el estrés de su invitada, ella mismo no podía creer del todo lo que estaba ocurriendo y aún esperaba que saliera alguien de alguna esquina gritando "JA, caíste", y luego todo volvería a la normalidad. Pero en el fondo, sabía que lo que decía Cora era cierto, aún no lo aceptaba por completo, pero en su interior sabía que lo que estaba pasando no era normal…al menos no para ella. Felicidades Swan…tu vida es una mierda, pensó la rubia con irritación.

- ¡Emma! - una voz gritando por el pasillo la sacó de sus cavilaciones- Vine tan pronto como me enteré de que habías vuelto, estaba dando un paseo por el pueblo, pero eso no es importante. ¿Cómo estás? ¿Por qué llegaste antes? ¿Hubo algún problema? ¿Dónde está Red? – la ráfaga de preguntas cayó sobre Emma como una lluvia fría. No pudo evitar reírse ante la extraña agitación de la chica normalmente tranquila y callada.

-Calma Belle, no puedo responder a tantas preguntas si no me dejas siquiera analizar qué me estás preguntando- le dijo en un tono que pretendía ser severo pero que estaba manchado con buen humor-

-Sí, sí, lo siento- dijo Belle sin una pizca de arrepentimiento. -Ahora dime, ¿qué paso que regresaron antes de lo esperado? ¿y dónde está Red? Quiero saludarla, la extraño- dijo un poco más tranquila pero ansiosa por ver a su futura esposa.

-No ha pasado gran cosa, pero eso lo hablaré una sola vez cuando mis padres lleguen. Y bueno, Red no vino conmigo, se tuvo que quedar resolviendo un asunto, pero todo está bien- espero dijo en su mente la rubia sin querer preocupar a la desilusionada omega.

-Vale, entiendo. Entonces iré a mis aposentos a descansar. Te veo luego Em. -salió de la habitación en la que estaban triste a su dormitorio.

Emma sólo esperaba esperanzada que las cosas en el Reino de Plata no se pongan locas o se salgan de control.

Habían ya pasado un par de horas cuando Emma se levantó de su siesta, cabalgar dos días con poco descanso y con la hosca actitud de su compañera de viaje, habían hecho mella en la psique y la paciencia de la rubia que se irritaba cada vez más con toda la situación. Esperaba que la morena haya dormido también y eso le hubiera quitado el mal humor al menos un poco. Se vistió y se preparó para bajar a cenar pidiéndole a unas sirvientas que busquen y acompañen a Regina al comedor para evitar que se pierda. En el comedor, ya estaba Belle sentada esperando impacientemente la presencia de los demás.

- ¿Y mis padres? -preguntó Emma con curiosidad.

-Los reyes tuvieron que alargar su visita en el otro reino, algo que el clima está extraño. Salen a primera hora de la mañana y estiman estar aquí al mediodía.

-Vale- dijo el alfa. Belle estuvo a punto de empezar a comer en cuanto les sirvieron los platos, pero una mano la detuvo.

-Espera Belle, aún no estamos completos. Falta mi…invitada- dijo la rubia con una ligera mueca ante la descripción de su aparente futura compañera profetizada.

- ¿Qué invitada? ¿Tiene que ver con el hecho de que hayas adelantado tu regreso? - preguntó la omega con curiosidad. Emma no invitaba personas a cenar…peor, Emma no invitaba chicas de ningún tipo a cenar.

-Bueno, ella es…-fue interrumpida por la repentina entrada de una de las sirvientas.

-Su Alteza- dijo con una reverencia. -La princesa dice que no desea cenar y que pueden empezar sin ella. También dijo…bueno, algo que no puedo decirle sin que me manden al calabozo Su Alteza. Lo siento- dijo la sirvienta con una mueca saliendo ante la mirada de enojo que tenía el príncipe en su mirada y el brusco asentimiento ante las noticias.

-Cenemos Belle, provecho.

Belle moría de ganas por fastidiar un poco a Emma ante el claro desplante que le hizo la famosa y anónima princesa, pero su instinto omega le decía que huya lejos de ese alfa visiblemente enojado. No necesitaba que se desquiten con ella y, aunque Emma no era violenta en lo absoluto, tampoco tentaría su suerte.

Emma comenzó a cenar, la ira bullía en su interior, sabía que Regina no estaba contenta con los arreglos de viviendo actuales, pero eso tampoco le daba derecho a faltarle el respeto de esa manera en su reino, en su hogar, y mucho menos frente a sus súbditos.

Bueno, si Regina tenía ganas de actuar como una niña berrinchuda, ya podría instalarse sin comer en su habitación por lo que resta de vida, no iba a caer en sus trampas y mucho menos se sentiría culpable por eso, pero sí que la iba a escuchar. Ella no le debe obediencia, es cierto, pero sí le debe el mismo respeto con el que ha sido tratada desde que la conoció. Esa dulce inocencia que irradiaba la pequeña morena estaba siendo manchada con sus rabietas, pero Emma tenía sus límites también. Y esperaba que Regina decidiera jugar bien por la mañana. Por hoy, Emma está demasiado cansada para seguirle el juego.

Cuando tanto Belle como Emma habían terminado de comer, Belle le preguntó si deseaba que le subiera algo a su famosa invitada. Emma lo pensó, no habían comido mucho durante el viaje desde el Reino de Plata, y aunque Regina la insultó y todo, creyó que tal vez si le envía comida a sus aposentos podría ser su bandera blanca y todo estaría un poco más tranquilo.

-Sí Belle, súbele algo ligero para comer a la princesa. Las sirvientas te dirán cuál es su habitación. Yo estoy muy cansada, ten una buena noche Belle.

-Igualmente Em- se despidió la morena con un pequeño beso en la mejilla a la mejor amiga de su prometida. Eso apaciguaría un poco el mal humor del alfa porque era prácticamente alérgica a las feromonas de los omegas, así que no podría tratar de calmarla de otra forma.

-Solo cálmate un poco, cuando te dijeron que la princesa no vendría a cenar tus ojos brillaron levemente…cuida eso Emma, no quiero que Red llegue y le tenga que informar que su casi hermana se chamuscó un poquito. -dijo con un poco de humor esperando que la rubia lo absorbiera. Y así fue, la rubia se rió ante la broma y sacudió la cabeza para despreocupar a la omega, dándole ella misma un ligero beso en la frente y diciendo buenas noches una vez más.

Este capítulo no es tan largo y no aporta mucho a la trama, pero estoy segura que es necesario que se note que no todo es bonito como muchos fics lo hacen ver que es inmediato, se necesita de confianza en una relación y todo ese rollo. Sin embargo, tampoco me estancaré en esto mucho tiempo, sólo lo necesario. Sé que están esperando escenas calientes y eso viene pronto. Ahora mismo estoy escribiendo el otro capítulo para poder subirlo como regalo de Navidad atrasado y por un Nuevo Año. Cuídense y los quiero.