Capítulo 11. Desilusiones

-Michiru, ¿qué hiciste?…-, Haruka pensaba lo peor.

"¿Por qué esa cara larga?", Ami notó que la rubia se encontraba preocupada.

Tenoh rascó su cabeza pensando en una respuesta.

La doctora acomodó sus lentes, "un bebé no puede ser una mala noticia".

La corredora se apresuró a negar con las manos, "no, yo sé que no lo es".

"Me alegra que Michiru y tú hayan regresado", Mizuno se notaba contenta.

Haruka recordó que aún no había tomado la decisión de volver con su sirena, pero no quería entrar en detalles con la peli-azul, "si".

"Aún recuerdo cuando me reclamó por haberte invitado al evento en el hotel Luke", Ami rió.

"¿Ella sabía que yo estaría ahí?", a la rubia le fue develado un detalle de tiempo atrás.

"Si, en realidad todos lo sabían, lo dijeron días antes en los medios de comunicación", Mizuno soltó una pequeña risa.

Tenoh chasqueó los dedos, "es verdad".

"Recuerdo que Michiru estaba muy preocupada porque no sabía cómo reaccionar al verte", Ami acarició su barbilla.

-Así que jamás pudo olvidarme-, la rubia comenzó a especular, "ya veo".

"¿Quiéres pasar a verla?", Mizuno retomó el presente.

La corredora tuvo que reaccionar de inmediato, "si, claro".

"Vamos", la peli-azul le indicaría el camino para llegar con su sirena.

….

Estaban de pie frente a la entrada de una habitación para pacientes.

"Es aquí", dijo Ami.

"¡Espera!", Haruka le pidió que aún no abriera la puerta.

"¿Qué sucede?", Mizuno no comprendía.

"¿Michiru ya lo sabe?", la corredora necesitaba conocer la respuesta.

"Aún no, eres el primero en saberlo", la peli-azul acomodó sus gafas.

"Oh, vaya sorpresa", la rubia no esperaba tener la primicia.

"¿Qué te parece si tú le das la noticia?", propuso Mizuno.

"¡¿Qué?!, ¡¿yo?!", Haruka fue tomada por sorpresa.

"Si, creo que eres la persona perfecta para esto", sonrió Ami.

"Yo no creo que…", Tenoh sintió mucho nerviosismo.

"Anda, lo harás bien. Ella se sentirá feliz al verte", Mizuno le dio ánimos.

"De acuerdo", la rubia aún no sabía cómo había logrado acceder a la petición.

"Excelente. Tengo que ir a ver otros pacientes, cuando estés listo sólo pasa", dijo la doctora antes de partir.

La respuesta de Tenoh fue asentir con la cabeza, "si".

Sacó su móvil y realizó una llamada, "señor Williams".

"¡Haruka!", dijo efusivamente una voz al otro lado de la línea.

"No podré ir a Londres, surgió algo y perdí el vuelo. Lo lamento", la rubia ofreció disculpas.

"¿Está todo bien?", se preocupó Williams.

"Si, algunos asuntos referentes al orfanato, pero nada grave, cosas meramente administrativas", Tenoh mintió.

"Haruka, si necesitas algo no dudes en llamarme", el hombre mostró su apoyo hacia la corredora.

"Gracias señor Williams", Tenoh agradeció las atenciones del hombre.

"Espero solucionar esto lo antes posible y verlo pronto", aún no cambiaba de opinión respecto a sus planes.

"Verás que así será muchacho", Williams se mostró optimista.

"Hasta pronto señor Williams", la rubia cortó la llamada.

Tomó una gran bocanada de aire y giró lentamente el picaporte, "puedes hacerlo".

La puerta empezó a abrirse, permitiéndole observar a su sirena acostada en una cama para pacientes.

Michiru permanecía despierta y consciente. Giró su rostro hacia la entrada, al ver que alguien estaba por entrar.

"¡Haruka!", creyó que se trataba de Ami, pero se llevó una sorpresa al ver a su viento.

La rubia caminó hasta quedar a un costado de la cama, realizó su recorrido sin decir palabra alguna.

"¿Qué pasa?", la aguamarina estaba confundida por su comportamiento.

"¿Te acostaste con Seiya?", la corredora fue directa.

"¿Cómo?", fue muy repentino para Kaio.

"Michiru, no estoy para juegos, respóndeme. ¿Te acostaste con Seiya?", Tenoh nuevamente repitió la pregunta.

La violinista rompió en llanto, "Haruka, perdóname, no debí…".

Fue interrumpida por la rubia, "así que lo hiciste, te acostaste con ese infeliz".

Kaio sujetó una mano de Tenoh, "Haruka, por favor".

La corredora miró con total frialdad a su sirena, "¿cuándo pasó?".

Michiru suspiró, "el día que te dispararon".

Haruka sintió una enorme rabia, "¿cómo pudiste?".

La aguamarina no podía parar de llorar, "el día del accidente, al ver a Makoto esperando por ti en la sala de espera, me hizo sentir desplazada, yo sólo quería olvidarte. Entonces llamé a Seiya, fue a mi departamento, bebimos unos cuantos tragos y terminé por imaginarme que eras tú, yo necesitaba estar nuevamente entre tus brazos. Sé que fui una estúpida y de verdad me arrepiento".

"¿En qué diablos estabas pensando?", Tenoh sobó su frente.

"No lo sé. Desde nuestro encuentro en Londres, no pude dejar de pensarte, de necesitarte. Por favor perdóname Haruka", Kaio estaba muy arrepentida.

Una idea cruzó por su mente, "pero… ¿cómo sabes que Seiya y yo tuvimos relaciones sexuales?".

Haruka tragó saliva, "estas embarazada".

"¡¿Qué?!", Michiru quedó en shock.

"Lo que escuchaste", la corredora frunció el ceño. "¡Pudiste usar protección!", recriminó.

"Pero, ¡¿qué hice?!", la aguamarina llevo sus manos a la cabeza, estaba consciente de que había cometido un error muy grande.

"Creí que eras más inteligente", Haruka estaba decepcionada de su sirena.

"¡Oye!, no tienes porqué reclamarme, ¡tú también te acostaste con Makoto! ¿O vas a negármelo?", Michiru recordó que en ese tiempo no estaban juntas.

La rubia miró con fastidio a la aguamarina, "pero yo no la embaracé".

Kaio se cruzó de brazos, "eso es porque no puedes, sino ya estarían esperando su segundo hijo".

Tenoh apretó los puños, "no vengas a comparar la relación que tuve con Makoto, con ese miserable intento entre tú y Seiya".

"Todo lo que pasó entre Makoto y yo fue con amor. Jamás me arrepentiría de un hijo que fuera producto de esa relación", defendería su anterior amorío.

"Y si piensas eso, ¿por qué no vuelves con ella?", Michiru sollozaba.

La puerta fue abierta de golpe, interrumpiendo su discusión.

"¡Hija!", Umiko corrió a abrazar a la aguamarina.

"Vinimos en cuanto supimos", entró Masaru a la habitación.

"¡Mamá!, ¡papá!", la violinista se impresionó al ver a sus padres.

"Tranquila hija, ya estamos aquí", la señora Kaio acercó el rostro de Michiru hacia su pecho y acarició la cabellera de ésta.

"¿Cómo se enteraron?", cuestionó la violinista.

"Minako nos llamó para informarnos que estabas aquí", explicó el señor Kaio.

-Esa estúpida de Minako-, Haruka permanecía inmóvil, en un intento de pasar desapercibido.

"¿Qué te pasó?", Umiko le continuaba dando cobijo a su hija.

"No lo recuerdo", la aguamarina tenía difusos esos recuerdos.

Masaru se acercó a un costado de su esposa, "preguntamos en recepción por la doctora Mizuno, así que no debe tardar".

Unos pocos segundos después, la puerta se abrió de nuevo, dejando ver a Ami.

"¡Doctora Mizuno!, ¿qué tiene mi hija?", se apresuró a preguntar la señora Kaio.

"Buenas tardes señores Kaio", saludó con cortesía la peli-azul.

"Doctora, ¿qué le pasó a mi hija?", volvió a preguntar Umiko.

Mizuno procedió a dar el diagnósico, "Michiru sufrió un desmayo, pero no es nada grave".

El señor Kaio acarició su barbilla, "¿cuál fue la causa del desmayo?".

Ami reveló la noticia, "Michiru está embarazada".

"¡¿Qué?!", Umiko no podía creerlo. "¡Por fin voy a ser abuela!, estaba muy emocionada.

Su felicidad se fue cuesta abajo al escuchar la voz de Haruka, "yo soy el padre".

Un enorme silencio inundó la habitación.

La respuesta de la señora Kaio fue abofetear a la rubia, "¿cómo te atreves?".

Tenoh ni se inmutó, guardó la compostura y fijó su mirada sobre la madre de su sirena, "si quiere puede golpearme de nuevo, pero eso no cambiará que ese bebé es mío".

Umiko volvió a soltar otra bofetada, "eres un…".

"¡Mamá!", la violinista quería que su madre dejara de golpear a su viento.

Masaru rascó su cabeza, "un momento, hasta hace poco Michiru era novia de Seiya, y si no mal recuerdo, tú tenías novia. Entonces, ¿cómo puedes ser el padre?".

Haruka tenía el plan perfecto, "yo viajé a Londres días antes de que Michiru regresara a Japón. Nos encontramos en el baile de fin de curso de La Royal Academy of Music de Londres. Una cosa llevó a la otra y al final terminamos teniendo sexo". "Existe un video de nosotros bailando el vals en ese evento, por si no me creen, las pruebas hablan por sí solas", se encogió de hombros.

"¡Bastardo!", Umiko nuevamente abofeteó a la corredora.

"¡Mamá!, ¡basta!", Michiru le exigió que parara.

Ami era la más incómoda entre todos los presentes, ya que ella no tenía absolutamente nada que ver en esa discusión.

"¡¿Cómo pudiste hacerle eso a mi hija?!", Umiko estaba llena de rabia.

Haruka sonrió con arrogancia, "por favor, yo no obligué a su hija, ella decidió entregarse a mí".

La señora Kaio chocó sus puños contra el pecho de la corredora, "¡infeliz!".

Tenoh sujetó los brazos de la mujer, "puede golpearme todo lo que quiera, sólo recuerde que está golpeando al padre de su futuro nieto".

Umiko se liberó de la rubia, "¡pudiste cuidarte!".

Haruka soltó una carcajada, "jajaja…mis planes en Londres eran otros, obviamente no iba a contar con preservativos. Jamás me imaginé que me iba a encontrar con su adorada hija y que caería rendida ante mí".

La mujer no pudo contenerse y volvió a darle otra cachetada a la rubia, "sólo lo hiciste para vengarte de mí, ¡eres un cobarde!".

"¡No!", Tenoh alzó la voz. "Jamás seré un cobarde, por eso estoy aquí, haciéndome responsable de mis acciones", dijo con la frente en alto. Tomó la mano de su sirena, "yo amo a Michiru y sería incapaz de abandonarla, así que me haré cargo del bebé".

"Me parece muy bien que estés dando la cara, muchacho", habló Masaru.

Continuó diciendo, "no dudo del amor que sientes hacia mi hija, por eso quiero darte una oportunidad".

La rubia sonrió al ver que el padre de su sirena había dejado los prejuicios de lado.

"Con una condición", al parecer Masaru no le pondría tan fáciles las cosas a la corredora.

-Ya me parecía demasiado perfecto para ser verdad-, "¿Cuál?", Tenoh esperaba que se tratara de algo congruente con la situación.

"Que te cases con Michiru", el señor Kaio estaba decidiendo el futuro de la aguamarina.

"¡¿Qué?!", Umiko no quería que si hija formara una familia al lado de Haruka.

"No creo que un hijo sea una razón para contraer matrimonio…", para la violinista eran pensamientos anticuados.

"Acepto, me casaré con Michiru", dijo con total seguridad la corredora.

"Haruka", la aguamarina quedó perpleja por las palabras de su viento.

Tenoh entrelazó una de sus manos con la de su sirena, "si yo me caso con Michiru no es por obligación, sino porque la amo". Miró los ojos color zafiro, "Pero antes, quiero saber qué opina ella, también merece tener voz en esta decisión".

La violinista sonrió al ver que su viento le daba su lugar, "yo amo a Haruka y quiero pasar el resto de mi vida a su lado".

La rubia sonrió al escuchar a Michiru, "yo me encargaré de que nada le falte a mi familia".

Luego de todo el conflicto, Mizuno por fin se atrevió a hablar, "disculpen, ¿podrían dejarme un momento a solas con Michiru?, necesito realizarle un chequeo rápido para poder darla de alta.

"Por supuesto", el señor Kaio le hizo señas a su esposa para que lo acompañara a la salida.

"Estaré esperando afuera", la rubia le dio un beso en la frente a su sirena y salió de la habitación.

"Michiru", algo le aquejaba a la doctora.

"¿Sí?", la aguamarina miró a su amiga.

Mizuno fijó sus ojos sobre el expediente que tenía en sus manos, "¿Haruka es el padre de tu bebé?".

La aguamarina se encontraba en un dilema. Por un lado, no quería mentirle a su amiga, pero por el otro, lo mejor era que nadie supiera la verdad. "Si, ¿por qué lo preguntas?".

Ami acomodó sus lentes, "es que, cuando le di la noticia, se veía muy sorprendido".

"Bueno, pienso que jamás se imaginó que de ese único encuentro se fuera a dar un embarazo. Estás de acuerdo que es algo muy poco probable", Michiru intentó justificar con otra mentira.

"En realidad no depende de la cantidad de relaciones sexuales, sino de tus días más fértiles", Mizuno siempre se basaba en la ciencia.

Kaio sonrió con vergüenza, "lo que quiero decir es, pensamos que no pasaría nada, pero fue todo lo contrario". "Incluso yo estoy sorprendida", trató de incluirse para dar más veracidad.

"Tienes razón", Ami asintió con la cabeza. Una teoría se cruzó por su mente, "sólo tuviste relaciones sexuales con Haruka, ¿cierto?".

Michiru fingió una sonrisa, "claro".

La doctora se arrepintió de sus palabras, "¿qué estoy diciendo?, tú amas a Haruka, es obvio que él es el padre".

Anotó unas cosas en el expediente, "bueno, un poco de papeleo y podrás irte a casa".

"Gracias Ami", la aguamarina ya quería irse de ese lugar.

….

Una hora más tarde.

Ami se encontraba en la sala de espera informando a Haruka y los señores Kaio, "el estado de salud de Michiru está dentro de los niveles normales, por lo que no hay de qué preocuparse".

Se dirigió hacia la rubia, "Haruka, Michiru debe asistir a cita médica cada mes, así revisaremos el estado de ella y del bebé, y evitaremos complicaciones que pudieran surgir al momento del parto".

"De acuerdo", Tenoh era consciente del compromiso que estaba aceptando.

"Michiru debe estar terminando de vestirse, cuando esté lista ya pueden retirarse, aquí está el documento que indica su alta médica", Ami le entregó un papel.

"Muchas gracias doctora Mizuno", la corredora agradeció las atenciones de la peli-azul hacia su sirena.

"Recuerda que ante cualquier situación que pudiera inquietarles o alguna emergencia, pueden llamarme y acudir de inmediato al hospital", Ami contaba con una gran vocación.

"Nuevamente muchas gracias", reiteró Tenoh. Caminó hacia la habitación y abrió la puerta, "preciosa". Se quedó sin habla al ver a su sirena semi desnuda.

Michiru se estaba colocando el sostén, "Haruka, ¿por qué lo hiciste?".

La rubia cerró la puerta y caminó hasta quedar frente a la aguamarina, "ya habrá tiempo de explicar".

Abrazó a la chica por la cintura, "mejor podríamos hacer otra cosa".

"¡Haruka!", la violinista se ruborizó.

La corredora le susurró al oído, "no sabes cuánto te deseo".

Kaio apartó a su viento, "no podemos hacerlo aquí, es un hospital".

"No me importa", Tenoh no se rendiría tan fácil.

La aguamarina puso fin con unas palabras que helaron a la rubia, "recuerda que mis padres están esperando".

Haruka frunció el ceño, "te gusta arruinar la diversión". Agarró el bolso de su sirena, "aunque odio admitir que tienes razón". Se dirigió a la salida y giró el picaporte, "andando".

Umiko frunció el ceño al ver llegar a su hija en compañía de la rubia.

"Ya podemos irnos", dijo Michiru.

"¿Qué les parece si vamos a almorzar?, yo invito", Haruka trataría de convivir con sus suegros.

La señora Kaio miró con fastidio, "creo que es mejor…".

Fue interrumpida por su esposo, "me parece una excelente idea". Puso una mano sobre un hombro de la rubia, "aceptamos la invitación".

Umiko tuvo que fingir una sonrisa ante la decisión de Masaru.

La aguamarina abrazó con fuerza el brazo de su viento, "tan lindo mi Haruka".

Tenoh sonrió, "vamos".

Llegaron al estacionamiento.

"¿En dónde está su auto?", preguntó Haruka.

"El auto se descompuso, tuvimos que tomar un taxi", explicó Masaru.

"Ya veo", Tenoh rascó su barbilla. "Bien, iremos en mi auto", sería cordial con los padres de su sirena.

"No, podemos tomar un taxi", Umiko se negó.

El señor Kaio tomó la mano de su esposa, "muchas gracias Haruka, vayamos en tu auto".

La mujer giró los ojos, "gracias", dijo con un tono de cortesía fingida.

"Mi auto está por allá", señaló con una de sus manos.

La señora Kaio casi se infarta al ver el vehículo de la rubia, "no pienso subirme en ese auto tan peligroso".

Se trataba de un Ferrari Portofino.

"Los autos no son peligrosos, sino las personas que lo conducen", Tenoh quería hacer entrar en razón a su suegra.

"Mamá, Haruka tiene razón. Además, él es un corredor de autos profesional", Michiru estaba tan feliz de estar nuevamente junto a su viento.

"Justamente, son los más imprudentes al manejar", Umiko se cruzó de brazos.

La rubia sabía que tenía que actuar con inteligencia, "señora Kaio, no negaré que hay corredores muy imprudentes al conducir fuera de las carreras de autos, pero yo no formo parte de ellos. Mi entrenador me enseñó la disciplina frente al volante, sin importar en donde me encuentre. Siempre me dejó en claro que es una gran responsabilidad y que al ser una figura pública en el medio de las carreras de autos, debo ser un ejemplo en las calles".

Masaru sonrió, "eres un buen chico".

La madre de la aguamarina suspiró, luego de ese discurso no tenía más remedio que acceder, "está bien".

El automóvil aparcó frente a un distinguido restaurante de la ciudad.

"Este lugar es muy costoso", Umiko se sorprendió al ver la fachada del establecimiento.

"La comida es muy buena", Haruka quería quedar bien con sus suegros.

Descendió del vehículo y fue a abrir la puerta del copiloto, tenía que dar una buena imagen.

Antes de ingresar al lugar, fueron abordados por un sujeto, "¡Haruka!".

"Señor Tanaka", la rubia reconoció al hombre.

"Que milagro verte por aquí", estrechó la mano de la corredora.

Tenoh sonrió, "siempre es un gusto verlo".

"¿A qué se debe el honor de tu visita?", el sujeto sintió curiosidad.

Tenoh aclaró su garganta, "estamos celebrando".

"Muchacho, no me dejes con la duda", Tanaka quería saberlo todo.

Haruka entrelazó su mano con la de su sirena, "que estoy comprometido".

El hombre hizo una expresión de enorme sorpresa, "¿por fin te vas a casar?".

"Señor Tanaka, ella es Michiru Kaio, mi prometida y ellos son sus padres, los señores Kaio", presentó a ambas partes.

"Un placer", la aguamarina hizo una reverencia. Sus padres imitaron la misma acción.

"El placer es todo mío", Tanaka hizo una pequeña reverencia. "Me alegra conocer a la chica que finalmente robó el corazón de este casanovas", le dio un pequeño codazo a la rubia.

Haruka sintió una enorme vergüenza al estar presentes los padres de la aguamarina, "yo, no es que, bueno…", no sabía que decir.

"Es un gran muchacho, les deseo lo mejor en esta nueva etapa de sus vidas", dio unas palmadas en la espalda de Tenoh.

"Muchas gracias señor Tanaka", la corredora estrechó la mano del hombre.

"Por favor, pasen", el sujeto hizo un ademán indicando que entraran. "Shouji, por favor asígnales nuestra mejor mesa", ordenó.

El maitre les indicó la mesa que les correspondía, "por favor, tomen asiento. En un momento tomarán su orden".

En la mente de la violinista rondaba una incógnita, "Haruka, ¿quién es el señor Tanaka?".

La corredora sonrió al recordar, "es un viejo amigo y dueño de este restaurante".

Umiko observó con detenimiento a la rubia, "veo que estás muy bien relacionado".

"Mi profesión me ha permitido conocer toda clase de personas", Haruka apoyó los codos sobre la mesa.

Posó sus ojos sobre su reloj, "tengo que realizar una llamada, regreso en un momento", recordó algo.

Besó la frente de la aguamarina, "prometo no tardar".

Se levantó de la mesa y mientras caminaba hacia la salida, sacó su móvil y comenzó a llamar, "Hola Rogers, habla Tenoh".

"¿Qué tal Haruka?", respondió un sujeto.

"Ya no será necesario que vayas por mi auto al aeropuerto, surgió algo y perdí el vuelo", informó la rubia.

"¿Está todo bien?", se preocupó Rogers.

"¿Recuerdas a Michiru?", el hombre era un amigo de confianza de la corredora.

"Pero claro, como olvidarla, siempre me platicabas sobre ella", Rogers recordó sus antiguas charlas.

"Pues…está embarazada", Haruka quería compartir la noticia.

"¿De verdad?, ¡muchas felicidades hermano!", el hombre se alegró.

"Gracias", el corazón de la rubia latía aceleradamente. Sabía que no era su hijo, pero ya lo quería como si fuera.

"Espero verte pronto", Rogers era un hombre muy ocupado, por lo que rara vez podía coincidir con Tenoh.

"Un abrazo Rogers", Haruka estimaba mucho a su amigo.

La llamada finalizó. En su camino de regreso a la mesa, recordó un favor que le había pedido hace tiempo.

Flashback

Haruka y Rogers almorzaban en un restaurante de Tokio.

"No tenías que molestarte en venir hasta acá, pudiste enviarme un mail", la rubia se sentía apenada.

"Para nada, quería darte esto en persona", el hombre le entregó una carpeta.

"Además, fue la excusa perfecta para ver a mi amigo", Rogers estimaba a la rubia.

"Lo sé, pero…venir desde Suiza por esto", a Haruka le parecía exagerado.

El sujeto se encogió de hombros, "era un favor, así que debía entregarlo en persona". Apoyó sus brazos sobre la mesa, "¿no vas a leerlo?, anda".

"De acuerdo", Tenoh abrió la carpeta y comenzó a leer los documentos.

"Asi que Seiya Kou", acarició su barbilla.

"Tiene un grupo llamado 'Three Lights', conformado por él y sus dos hermanos, Yaten y Taiki", complementó Rogers.

Haruka sonrió con arrogancia, "no puede competir contra mí".

"No te confíes, recuerda que en el amor todo se vale", el hombre puso sobre aviso a la rubia.

"Lo sé, pero Michiru me ama a mí", Tenoh estaba completamente confiada.

"Sólo, no bajes la guardia, las chicas son como un laberinto en el amor, y su corazón es quien decidirá al final", Rogers era un hombre con mucha experiencia.

Rogers era una persona importante para Haruka, por lo que sus palabras influían significativamente sobre ella, así que se tomó unos minutos para reflexionar, "tienes razón, seré cuidadoso".

"Quiero que seas feliz", el sujeto dio un amistoso golpe sobre el hombro de Tenoh.

"En esa carpeta viene toda la vida de ese tal Seiya, direcciones, familia, colegios a los que asistió, su historial clínico, el contrato con la disquera; literalmente todo, hasta el más mínimo detalle", informó sobre el contenido del expediente.

"Eres el mejor", Haruka halagó a su amigo.

"Lo sé", el hombre respondió con arrogancia, "revísalo con calma, te será entretenido".

Miró fijamente los ojos esmeraldas, "¿estás seguro de que no quieres que investigue a esa muñeca?".

Tenoh no esperaba esa pregunta, "¿quién?, ¿Michiru?". "No, quiero que la relación sea orgánica, ganarme su confianza y que ella sea quien me cuente sobre su vida", iba en serio con su sirena.

"Wow, si que te trae vuelto loco", el hombre alzó las cejas.

Tenoh trató de disimular sus nervios, "ella es especial".

Rogers se acercó un poco y susurró, "¿y ya hubo algo de acción?".

La rubia se sonrojó levemente, "si".

"¡Ese es mi muchacho!, el galán más cotizado entre las chicas", Rogers se sintió orgulloso. Tenía un importante consejo, "sólo recuerda que aún es muy pronto para traer un niño al mundo".

A pesar de que Haruka contaba con un pequeño secreto que le permitía tener relaciones sexuales muy placenteras, lo cierto era que no podía embarazar a Michiru, "no te preocupes por eso, estoy consciente".

Rogers miró la hora en su reloj, "bueno, debo irme". Le dio un caluroso abrazo a la corredora, "me dio gusto verte, Haruka".

"Lo mismo digo", Tenoh vio partir a su amigo.

Fin Flashback

Tenoh se sentó a un costado de la aguamarina, "¿ya ordenaron?".

Michiru puso una mano sobre la de la rubia, "te estábamos esperando".

"Menos mal que llegaste muchacho, muero de hambre", bromeó Masaru.

Llamaron al mesero para que tomara su orden.

"En unos momentos regreso con su orden", el empleado se retiró de la mesa.

La mesa permanecía en silencio, por lo que el señor Kaio trató de romper el hielo en lo que llegaban sus platillos, "¿cómo se conocieron?".

Haruka y Michiru cruzaron miradas, trayendo a sus memorias aquél recuerdo.

"Por favor preciosa", la rubia le dio la palabra a su sirena.

Las mejillas de la aguamarina se enrojecieron levemente, "fue un día lluvioso. Yo había olvidado mi sombrilla, mi abrigo y por si fuera poco, mi billetera".

Giró su rostro hacia la corredora, "entonces apareció un apuesto chico, me cubrió con su paraguas y me dio su chaqueta".

Recordaba cada detalle a la perfección, "al final se ofreció a pagarme un taxi para que pudiera llegar a mi casa".

Un suspiro escapó de su boca, "Haruka fue el único que no se mostró indiferente ante mis problemas y decidió ayudarme".

"Fue un gran gesto de tu parte, Haruka", Masaru reconoció el gesto de humanidad de la rubia.

La corredora se inhibió, ya que sus acciones fueron debido a que la violinista le había parecido atractiva, "no podía permitir que Michiru continuara sufriendo bajo la lluvia".

La historia captó la atención de Umiko, "entonces así se conocieron".

"Así es", reafirmó la aguamarina.

Tenoh rememoró el beso que se dieron antes de que su sirena abordara el taxi, "jamás me arrepentiré de haber conocido a su hija".

Michiru finalmente sentía su corazón completo, "y yo jamás me arrepentiré de amar a Haruka".

"Ese bebé que está en tu vientre es producto de nuestro amor", en el corazón de la rubia ese pequeño era suyo.

Los platillos llegaron a la mesa y comenzaron a degustar los alimentos.

….

Horas más tarde.

El Ferrari de la rubia se estacionó frente a la casa de la familia Kaio.

"Hemos llegado", dijo Haruka.

Los padres de la aguamarina descendieron del vehículo y caminaron hacia la entrada de su casa.

"Mich, yo…te espero en el auto", todavía resultaba incómodo para Tenoh.

"Agradezco que aceptaran mi invitación, con permiso", se despidió de sus suegros.

La aguamarina abrazó a sus padres, "gracias por darle una oportunidad a Haruka".

"Hija, quiero que seas feliz", Masaru correspondió el gesto.

Umiko se portó un tanto fría con su hija, "Michiru, cuídate y cuida a ese bebé".

"Haruka nos protegerá", la violinista dio la media vuelta y volvió al vehículo.

"Haruka…", quería decirle algo a su viento.

La rubia la detuvo, "ahora no, hablaremos en tu departamento".

….

En todo el camino no se pronunció palabra alguna.

Michiru se sentía muy tensa, conocía a Tenoh y sabía que era toda una incógnita en cuánto a sus reacciones, -Quizás lo dijo sin pensar y ahora se arrepiente-.

Subieron por el elevador y cada piso le parecía una eternidad.

Finalmente estaban frente a la puerta de su departamento, le fue difícil buscar las llaves en su bolso, ya que sus manos temblaban.

-Tranquila-, se dijo a sí misma, respiró profundamente y abrió la puerta.

Dejó su bolsa sobre una pequeña mesa, "bien, llegamos".

La rubia continuó en total silencio, caminó hacia el living y tomó asiento en uno de los sillones.

"Haruka", la aguamarina siguió a la corredora, el suspenso la estaba matando.

Tenoh tomó aire y miró fijamente los ojos color zafiro, "Michiru".

Guardó silencio por unos segundos, "todo fue tan repentino".

Esas palabras no le decían nada a la aguamarina, "¿por qué dijiste que eras el padre?".

Haruka sonrió irónicamente, "¿y esperar a que pensaran en el idiota de Seiya? ¡Jamás!".

Frunció el ceño, "finalmente te alejaste de ese infeliz y no permitiré que tenga una razón para que vuelva a entrometerse".

Miró hacia la nada, "lo bueno de todo esto es que tu padre me ha dado una oportunidad y que tu madre no tuvo más remedio que aceptar al creer que soy el padre de ese niño".

Su rostro se iluminó y sonrió con total sinceridad, "además, siento como si ese bebé fuera mío, realmente lo siento en mi corazón".

"Pero no lo eres", Michiru destruyó las ilusiones de la rubia.

Haruka frunció el ceño, "¡yo soy el padre de ese bebé y punto!".

Kaio estaba dudosa, "¿en verdad amas tanto a este niño?".

La corredora se acercó a ella, "Michiru". Puso sus manos sobre el vientre de su sirena, "este bebé es una pequeña parte de ti, es tu hijo y por esa razón siempre lo voy a amar". "Sin importar que el padre biológico sea el estúpido de Seiya", frunció el ceño.

La violinista acarició las mejillas de su viento, "me siento muy feliz de estar nuevamente a tu lado".

Tenoh cerró sus ojos y se dejó llevar por las caricias de su sirena, "yo también te extrañé".

Una preocupación invadió a Kaio, "pero… si Seiya descubre que estoy embarazada quizás quiera saber si él es el padre".

Haruka sonrió con arrogancia, "no te preocupes por eso, yo me encargaré de que jamás se sepa la verdad. El mundo entero sabrá que yo soy el padre".

"¿Y si desea realizar una prueba de paternidad?", Michiru continuaba inquieta.

"Haré lo necesario para que el resultado muestre que yo soy el padre", la rubia estaba decidida.

"Ami es una doctora con una ética inquebrantable, es imposible que acceda a eso", la violinista conocía muy bien a su amiga.

"Quizás ella no, pero alguna de las enfermeras u otro trabajador del hospital, sí. Puedo comprarlos para que cambien las muestras", nadie arruinaría los planes de la corredora.

"¡Haruka!", Michiru se sorprendió de lo lejos que podía llegar la rubia.

"Nadie me va a quitar a mi hijo, mucho menos un imbécil como Seiya", Tenoh se cruzó de brazos.

Kaio llevó sus manos a su boca, "si no podemos contar la verdad, ¡Makoto pensará que le fuiste infiel!".

Haruka suspiró, "hablaré con ella, será la única que sabrá toda la verdad, confío en ella". "Pero nadie más puede saber, ¡ni siquiera Minako!", advirtió.

"MIchiru", una duda comenzó a inquietarla.

"¿Qué sucede?", la aguamarina esperaba que no se tratara de algo malo.

Tenoh jugaba con sus manos, "¿Seiya es mejor que yo en la cama?".

Kaio soltó una pequeña risa, "la verdad es que es bastante malo". "No sé cómo pude hacerlo con él", jamás dejaría de arrepentirse.

Se puso encima de la corredora, "tú me encantas, además de que te sabes mover muy bien, siempre me haces estremecer".

Haruka giró el rostro hacia un costado, "no puedo evitar sentir celos".

Michiru se ofendió, "yo también siento celos de que te hayas acostado con Makoto".

La rubia se acercó al oído de la aguamarina, "te voy a confesar un secreto". "En una de esas noches, yo te imaginé estando con ella".

Haruka obtuvo una reacción totalmente opuesta a lo que esperaba. Michiru se cruzó de brazos, "eso significa que te sintió por completo".

Tenoh tuvo que realizar un ágil movimiento, aprisionando a su sirena con su cuerpo, "podemos pasar la noche discutiendo o podemos aprovecharla".

"Haruka", Michiru no podía dejar de desear a la rubia.

La corredora comenzó a besar el cuello de la chica, "esta noche nuevamente serás mía".

…..

Al día siguiente.

Kaio abrió los ojos, sintió un enorme alivio al ver que era su viento quien la abrazaba, -no fue un sueño-.

Comenzó a jugar con un dedo sobre el torso de la rubia, -Haruka tiene una apariencia muy poco o nada femenina, incluso su pecho es muy masculino-. Bajó un poco más su mano, -Me pregunto si Makoto sabrá que…-.

Tenoh se despertó al sentir la mano de su sirena sobre su cuerpo, "buenos días preciosa".

Michiru se detuvo al escuchar la voz de su viento, "hola cariño".

"Veo que quieres recuperar el tiempo perdido", la corredora miró con coquetería a la chica.

La aguamarina se mostró nerviosa, "no, sólo me gusta sentirte".

Haruka sonrió, "me encantas".

"Tú también me encantas", Kaio se abrazó al torso de la rubia.

La corredora lanzó un bostezo, "bueno, hay que darnos prisa. Tienes que ir al instituto".

Michiru cerró sus ojos, "espera unos minutos, me gusta estar a tu lado".

….

"Preciosa, te veo al rato", la rubia se despidió de su sirena.

"¿No piensas acompañarnos?", Michiru había quedado de verse con Minako en la cafetería.

Haruka rascó su nuca, "preciosa, no creo que sea pertinente el que yo las acompañe. Makoto está ahí y pues…".

Kaio puso un dedo sobre los labios de su viento, "tienes razón".

Le dio un tierno beso, "te veré por la tarde".

"Te amo Michiru", la corredora correspondió el beso.

"Yo también te amo Haruka", la aguamarina salió del vehículo y caminó hacia la entrada de la cafetería.

Fue hacia la mesa de siempre para encontrarse con su amiga, "Hola Minako".

"¡Cuéntamel O!", Aino quería todos los detalles.

"Si encontré a Haruka", dijo la aguamarina.

Minako giró los ojos, "eso ya lo sé". Puso sus codos sobre la mesa, "yo quiero detalles sobre lo que te dijo, ¿qué te dijo Ami?, ¿qué pasó en el hospital?, ¿qué fue lo que dijeron tus padres al verlo?".

Michiru tomó aire, "es una larga historia".

La ojiazul miró la hora en la pantalla de su móvil, "tenemos tiempo".

Unos ojos verdes se percataron de la presencia de la aguamarina, -es ella-.

La violinista estaba por comenzar a relatar, cuando una chica apareció junto a su mesa, "¡Makoto!".

"Hola chicas", saludó al par de amigas. "¿Pudieron encontrar a Haruka?", necesitaba saber si su sacrificio había valido la pena.

-Demonios-, Michiru creyó la suerte jugaba en su contra.

"Si", dijo la ojiazul orgullosa. "Siéntate, Michiru estaba por contarnos lo que sucedió", no podía ser más oportuna.

"Minako, no creo que sea prudente", Kaio sabía que no era lo correcto.

"Tonterías, ella fue quien nos ayudó a encontrar a Haruka. Es parte de todo esto", parecía que Aino ya consideraba una amiga a la castaña.

"Michiru, está bien. Sinceramente quiero saber que sucedió con Haruka", Kino fue honesta.

"De acuerdo", la violinista tragó saliva.

"Haruka estaba a punto de abordar, así que grité su nombre para tratar de llamar su atención", la aguamarina comenzó a narrar.

"Mi idea funcionó, así que él volteó a verme. Ahí le dije que lo que realmente sentía por él", no quería entrar en muchos detalles para no dañar el corazón de Makoto.

"¿Y?", Minako hizo señas para su amiga prosiguiera.

"Lo último no lo recuerdo porque me desmayé", Kaio tenía todo muy borroso en su mente.

Makoto llevó sus manos a su boca, "¡Michiru!".

La aguamarina puso una mano sobre la espalda de la castaña, "tranquila, no fue nada grave".

"¿Qué te dijo Ami?", Aino estaba impaciente.

-Minako, ¿por qué tienes que ser tan chismosa?-, Kaio odió a su amiga en ese momento.

Tuvo que tener el valor para hacer la confesión frente a la castaña, "estoy embarazada".

"¡¿QUÉ?!", la ojiazul jamás se esperó esa respuesta.

Makoto se quedó completamente anonadada, "¿embarazada?".

"No me digas que Seiya…", Minako estaba sacando sus propias conclusiones.

-será la única que sabrá toda la verdad-, recordó las palabras de su viento, -confío en ti, Haruka-. "Haruka es el padre", se mantuvo seria.

"¿Haruka?", Kino no podía creer lo que sus oídos habían escuchado.

"¡¿Cómo?!", Aino no dejaba de preguntar.

"En Londres", se limitó a responder la aguamarina.

"Entonces, tú y Haruka…", la castaña seguía sin creerlo.

-Al parecer no lo sabe -, concluyó la violinista. "Makoto, por favor perdóname", trató de tomar la mano de Kino.

La reacción de Makoto fue alejar su mano y levantarse de la mesa, "tengo que irme, con permiso".

Minako negó con la cabeza, "ahora si metiste la pata".

Michiru miró con profundo odio a su amiga, "no debiste preguntar".

Aino se encogió de hombros, "¿Y yo cómo iba a saberlo?". "Ese Haruka se lo tenía bien guardado", acarició su barbilla. "Mira que pedirle matrimonio a la pobre de Makoto luego de haberle sido infiel con su ex novia", continuaba hablando sin pudor alguno.

"¡MINAKO!", la paciencia de Michiru se había agotado.

"¿Qué?, aunque suene muy duro es la verdad", la ojiazul se encogió de hombros. "Yo, como buena amiga debo decirte todo, por muy cruel que suene, y lo que hiciste fue una enorme traición hacia Makoto. Reconozco que Haruka también es responsable por haberle sido infiel y no usar protección, aunque no se puede esperar mucho de él, le ganó la calentura del momento", Aino no se guardaría su opinión.

"Y ahora que lo recuerdo, también me traicionaste a mí, me dijiste que no había pasado nada entre ustedes", se ofendió.

"Fue un enorme error que ambos cometimos, por eso habíamos prometido no decir nada. Jamás imaginamos que resultaría embarazada de ese encuentro", la aguamarina se excusó con una mentira.

Minako asintió, "tienes razón". "Pues sólo te queda afrontar y seguir adelante", suspiró.

….

Haruka esperaba recargada sobre su auto cerca de la entrada del instituto de artes. "¿Estaré haciendo lo correcto?", continuaba cuestionándose sobre sus decisiones.

Fue abordada por Minako y su sirena.

"Hola Haruka", Aino le dio un codazo a la rubia.

"¿Qué pasa?", Tenoh estaba segura de que esa actitud significaba algo.

La ojiazul se abalanzó hacia la corredora, "ya sé que vas a ser papá. ¡Felicidades!".

Michiru se mantenía con la cabeza gacha, "perdón Haruka, sé que debimos dar la noticia los dos juntos".

La rubia fue a abrazar a su sirena, "preciosa, no tienes que disculparte, yo también quiero que todos se enteren que vamos a ser papás".

"Por cierto Haruka, ¿y tú hija?", Minako recordó a la pequeña Tomoe.

"Su adopción aún está en trámite, por lo que Hotaru todavía no vive conmigo", explicó.

"Pero tú dijiste…", Aino se sintió traicionada.

"Sé lo que dije", la rubia miró desafiante a la chica. "Pero yo no mentí, muy pronto será una Tenoh", sacó el pecho como señal de orgullo.

"Que rápido crece la familia", comentó Minako.

Haruka abrazó a Kaio por la cintura, "yo voy a amar a esos dos pequeños por igual".

"Y yo voy a amar a Hotaru como si fuera mi hija", la aguamarina besó a su viento.

"Y yo seré la madrina de esos niños", Minako se quedaría fuera.

Haruka y Michiru rieron por el comentario de su amiga.

"Mich, tenemos que realizar una visita", la rubia había hecho planes.

"¿Una visita?", la aguamarina no recordaba nada.

"Si, pronto verás a lo que me refiero", la corredora quiso mantener el misterio.

"Bueno chicos, los veré luego", Minako dejó a solas a la feliz pareja.

….

"El orfanato Mugen, ¿qué hacemos aquí?", a Michiru se le hizo extraño.

Haruka sonrió con ternura, "¿no es obvio?".

Kaio haría un aviso importante, "por cierto. Makoto ya se enteró de la noticia de mi embarazo".

"¡¿QUÉ?!", Tenoh empalideció.

"Por obvias razones nos encontramos con ella en la cafetería. Minako la invitó a la mesa y luego me preguntó que me había dicho Ami y no tuve más remedio que contar lo que habíamos acordado", la aguamarina exhaló con fuerza.

Una vena sobresalía de la frente de la rubia, "esa Minako es un dolor de cabeza".

"Lo sé", la violinista reconocía lo inoportuna que podía llegar a ser su amiga.

Haruka talló sus ojos, "pudiste avisarme antes".

"Me olvidé, lo lamento", Michiru aceptaba su error.

"Lo peor de todo es que Makoto está aquí", la corredora tendría que darle la cara a la castaña.

Recargó su nuca sobre el respaldo del asiento, "muy bien, es hora".

Salieron del vehículo e ingresaron al orfanato.

….

Transitaban por los pasillos del lugar, cuando la peor pesadilla de Tenoh se hizo presente.

"Haruka", era la voz de Kino.

"Makoto", la rubia sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.

"¿Podemos hablar?", la castaña se notaba molesta.

La corredora no tenía salida, "si".

Makoto abrió una puerta y le pidió a la rubia que entrara en la habitación.

Michiru apretó la mano de su viento y le susurró al oído, "todo va a salir bien".

Haruka trató de mantener la compostura.

La castaña cerró la puerta y se quedó mirando a la rubia fijamente.

Tenoh tragó saliva, "Makoto, yo…".

La respuesta de Kino fue darle una bofetada, "¿cómo pudiste?".

"Puedo explicarlo", la rubia le indicó con sus manos que se tranquilizara.

La castaña le dio otra cachetada, "explicar, ¿qué?, si está todo muy claro".

"Jamás te fui infiel", Haruka quería contarle la verdad.

Makoto rió con sarcasmo, "¿en serio?, entonces ese bebé es un milagro".

"Yo no soy el padre", reveló la corredora.

"¿Qué?", Kino no esperaba esa confesión.

"Lo que oíste. En Londres no sucedió nada más allá del beso que se aprecia en el video. Siempre respeté nuestra relación y te di tu lugar en todo momento. Jamás existió tal infidelidad y obviamente no es mi hijo", Tenoh por fin pudo explicar más a detalle.

"¿Por qué te harías cargo de un hijo que no es tuyo?", Makoto sabía que la corredora era muy orgullosa como para hacerse responsable del hijo de otro hombre.

"Porque yo amo a Michiru y siento como si ese hijo fuera mío", la rubia externó lo que ya hacía en su corazón.

"Makoto, quiero pedirte un favor", era el momento de la apuesta final para Haruka.

"¿Cuál?", la castaña esperaría a escuchar para aceptar o negarse.

La corredora tenía miedo de que sus planes se vinieran abajo, "¿Podrías guardar el secreto del bebé?, tú eres la única que sabe la verdad".

Kino se sintió especial al ser la única que conocía la realidad, "¿por qué me lo dijiste?".

"Sé que lo más fácil hubiera sido no decir absolutamente nada, pero no podía permitir que creyeras que te fui infiel, por eso quise darte la cara y aclarar las cosas. Eres una persona muy especial para mí", Haruka abrazó a la chica.

Le hizo una pequeña confesión, "admito que también me hubiera gustado tener un hijo contigo".

"Conmigo te cuidaste, ¿cierto?", la castaña tenía sus dudas.

Haruka sabía que no podía pasar nada, "obvio".

"Makoto, quiero que sigamos siendo amigos", trataría de limar asperezas.

"Por eso tengo un regalo para ti", tenía una sorpresa.

"Haruka, acepto tu amistad, pero ya no somos nada más", para Kino aún era difícil llevar el proceso de ruptura.

"No quiero que me malinterpretes", la rubia establecería sus límites. "Es una beca para estudiar en la mejor escuela de gastronomía en Japón", quería apoyar la profesión de la castaña.

"No puedo aceptarla", la castaña no quería ilusionarse de nuevo.

Tenoh sujetó las manos de la chica, "Makoto, es una gran oportunidad, piensa en lo que es mejor para ti y tu futuro, por favor".

Kino se tomó unos minutos para pensar, "está bien, aceptaré la beca". "Muchas gracias gorrión", el deseo la invadió y terminó por darle un beso a la rubia.

Haruka era consciente de que todo estaba siendo muy complicado para la castaña, por lo que le correspondió el beso, "Michiru está afuera esperando".

Makoto regresó a la dura realidad, "si". Tenía que ser fuerte, "ve, anda".

"Claro", la corredora le regaló una sonrisa y salió de la habitación.

Kino suspiró, "al menos sé que ahora eres feliz, te amo Haruka".

La rubia regresó con su sirena, "listo".

Michiru estaba inquieta, "¿Y?".

Tenoh besó la frente de la aguamarina, "tranquila, todo está bien". Le dio un tierno abrazo, "lo entendió, no tenemos de que preocuparnos".

Continuaron su camino hasta llegar a la sala de juegos.

"Son muchos niños", la violinista quedó sorprendida por la cantidad de infantes.

"Si", la corredora dijo con total entusiasmo.

Una pequeña niña se aproximó a la feliz pareja, "¡papá!".

"¡Hola Hotaru!", la rubia cargó a Tomoe.

La peli-negra miró a Kaio y le sonrió.

"Hola Hotaru", la violinista saludó con timidez.

"Hime-chan, ella es Michiru", Tenoh le presentó a su sirena.

"¡Mamá!", la pequeña pidió que la aguamarina la cargara.

"Así es Hotaru, ella será tu futura madre", una voz sorprendió a los presentes.

"¡Makoto!", Kaio quedó impresionada.

"Michiru, Haruka ha decidido adoptar a Hotaru y tú estás por formar una familia con él, así que eso te convierte en la nueva madre de Hotaru", Kino era consciente de lo que se avecinaba.

La aguamarina sintió mucha lástima por la ex novia de su viento, "Makoto, en verdad perdóname".

La castaña tenía un rostro melancólico, "no hay nada que perdonar, así es el amor. Quiero que Haruka sea feliz y tú eres su felicidad".

Kaio tomó las manos de Makoto, "prometo no volver a fallar".

Tenoh no podía creer lo que sus ojos veían, sus dos romances se llevaban bien, -creo que si soy un playboy-.

Intervino en la conversación de las chicas, "Makoto, tú también eres la madre de Hotaru".

Kino sintió un calor que provenía de su corazón, "gracias Haruka".

"Te lo ganaste", la rubia reconocía el esfuerzo de su ex pareja.

"Vamos, cárgala", Makoto invitó a Michiru a que cargara a la pequeña Hotaru.

La aguamarina sacó su instinto maternal y sujetó a la peli-negra entre sus brazos, "trataré de ser una buena madre".

Haruka observaba con total ternura la escena.

….

Por la noche.

Haruka y Michiru se disponían a dormir.

"Cariño", una duda no dejaba de dar vueltas por la cabeza de la aguamarina.

"¿Ah?", la rubia abrió los ojos.

"¿Makoto sabe que eres una mujer?", Kaio necesitaba esclarecer su mente.

Tenoh se recostó sobre la cabecera de la cama, "pues…en realidad no".

"Si yo no te lo hubiera dicho, tú tampoco lo sabrías", dijo la corredora entre bostezos.

"Tienes razón, pero…. ¿no crees que es algo extraño?", algo no encajaba para Michiru.

"Mmhhhh….quizás. Aunque no es algo que realmente me interese", Haruka se encogió de hombros.

Las preguntas por parte de Kaio no paraban, "Y… ¿por qué decidiste decírmelo?".

Tenoh se acercó a abrazar a su sirena, "te lo dije hace tiempo, no quería que hubiera secretos entre nosotros".

"Entonces, ¿no te gustaría saber por qué eres así?", la aguamarina quería averiguar el trasfondo de todo.

La rubia suspiró, "para saberlo tendría que hablar con mis padres y no es algo que desee hacer".

El pasado de Tenoh aún era un misterio para la violinista, "¿por qué no lo intentas?".

Haruka negó con la cabeza, "ellos no me quieren".

"Deberías darles una oportunidad", Kaio estaba segura que los padres de su viento conocían las respuestas.

"Ya es hora de dormir, preciosa", la corredora evadió el tema y recostó su cabeza sobre la almohada.

….

Al día siguiente.

"¿Por qué tenemos que ir?", la corredora se acomodaba el saco.

Kaio giró los ojos, "¡Haruka!, mis padres por fin te están dando una oportunidad".

"No sé para qué aparentar, yo les caigo mal y ellos a mí", la rubia se encogió de hombros.

"¡Haruka!, te recuerdo que son mis padres", la aguamarina se molestó por el comentario de su viento.

"Lo siento, pero es la verdad", Tenoh no cambiaría de opinión.

"¡Iremos con mis padres y punto!", Michiru se impuso.

"De acuerdo", la corredora sabía que no tenía caso discutir.

Casa de la familia Kaio.

La feliz pareja se hallaba frente a la puerta principal.

"Amor, quita esa cara larga", Michiru acarició las mejillas de la rubia.

"Tengo miedo de que me juzguen de nuevo", Haruka estaba desanimada.

La aguamarina puso las manos sobre el pecho de su viento, "verás que eso no sucederá, dales una oportunidad".

Tenoh suspiró, "está bien".

"Gracias, cariño", la violinista tocó el timbre.

"Hola hija, Haruka, por favor pasen", el señor Kaio les permitió el acceso a su domicilio.

"Hola papá", la aguamarina abrazó al hombre.

"¿Qué tal señor Kaio?", la corredora estrechó la mano de su suegro.

"Me alegra que hayan venido", la expresión de Masaru era genuina.

La señora Kaio echó un vistazo desde la cocina, "la comida ya está lista".

-Espero que la mía no esté envenenada-, pensó la rubia.

La violinista fue a la cocina por unos platos, el volver al comedor fue interceptada por su viento, "preciosa, déjame ayudarte".

Haruka ayudó a poner los platos en la mesa y fue observada por Umiko.

"¿Qué sucede?", el señor Kaio se acercó a su esposa.

"Es raro que un chico tan famoso esté en nuestra casa", era una sensación extraña para la mujer.

Masaru sonrió, "a mí me parece curioso poder conocerlo fuera de los reflectores".

"Es un buen chico, quiere hacerse responsable de su hijo y eso no lo hace cualquier muchacho de su edad, mucho menos uno con su nivel de fama. Estoy seguro de que a él no le importa mantener una falsa reputación, él sabe quién es y lo que vale", había dejado de lado la opinión creada por la prensa, formando una propia.

"Hora de comer", se dirigió a la joven pareja.

Tenoh le acomodó la silla a su sirena y posteriormente tomó asiento a un costado de ésta.

"Haruka, ¿en dónde está tu hija?", Umiko notó la ausencia de la peli-negra.

Tenoh limpió su boca con una servilleta, "creo que aún es muy pronto para involucrar a Hotaru en un ambiente nuevo con personas desconocidas".

"Así que se llama Hotaru, es un lindo nombre", halagó la señora Kaio.

Masaru permaneció serio, "Haruka, la chica con la que anteriormente estabas, ¿es la madre de tu hija?".

"Hotaru no es mi hija biológica, la conocí en el orfanato Mugen y con el tiempo llegué a amarla como si realmente lo fuera, por lo que decidí adoptarla", la rubia no se avergonzaría del origen de su hija.

"MIchiru lo sabe y no tiene problema con ello", aclaró antes de que sacaran sus propias conclusiones.

"Así es, yo seré la madre adoptiva de esa niña", reafirmó la aguamarina.

"Me alegra escuchar eso", el señor Kaio sonrió. "Además, esa pequeña muy pronto tendrá un hermanito", recordó el embarazo de su hija.

"Haruka, ¿estás con mi hija por obligación?, sé honesto", Umiko tomó la palabra.

Tenoh puso su mano sobre la de su sirena, "señora Kaio, yo amo a su hija y el saber que voy a ser papá, me hace el hombre más feliz del mundo. En mi corazón no hay obligación, simplemente hay amor".

-Quizás no es tan malo como dicen-, la madre de la aguamarina comenzó a cuestionarse sobre los prejuicios creados hacia la rubia.

"De corazón les agradezco la oportunidad que me están dando", la corredora quería ganarse a sus suegros.

"Tú nos estás dando la oportunidad, muchacho", admitió Masaru.

"¡Papá!", Michiru estaba sorprendida.

"Es la verdad, nosotros lo juzgamos y ahora él nos está demostrando que estábamos equivocados", el señor Kaio reconoció su error.

Umiko sólo agachó la cabeza, al parecer también estaba avergonzada de su anterior comportamiento.

Horas más tarde.

Haruka se sentó en uno de los sillones del living del apartamento de su sirena, "creo que no nos fue tan mal".

Michiru se sentó en las piernas de la rubia, "al parecer mis padres ya te aceptaron".

La corredora acarició el vientre de la aguamarina, "es muy pronto para cantar victoria, no quiero ilusionarme".

Kaio estaba confiada, "mi padre tiene una visión distinta de ti y sé que mi madre está comenzando a cuestionárselo".

Tenoh enterró su rostro en el pecho de la violinista, "eso espero".

Michiru acariciaba la rubia cabellera, "cariño".

"¿Qué sucede?", Haruka se dejó llevar por las caricias de su sirena.

"¿Hotaru ve a Makoto como su madre?", la aguamarina temía ser desplazada.

La corredora colocó sus brazos alrededor de la cintura de la chica, "Si, por eso no puedo alejar a Hotaru de Makoto, le estaría creando un daño muy grande".

"Lo extraño es que desde el primer momento en que Hotaru te vio, te llamó mamá, así que serás una gran madre para ella", recordó.

"¿Y si no lo hace?", Kaio continuaba dudando.

Haruka acarició las mejillas de su sirena, "tranquila, yo sé que Hotaru te amará como a una madre".

Permanecieron unos minutos en silencio, hasta que la corredora pronunció, "preciosa, quería proponerte algo".

"Dime, cariño", la aguamarina estaba dispuesta a escuchar a su viento.

"¿Qué te parece si nos mudamos a mi casa?", algo tramaba la rubia.

"¿No te gusta mi departamento?, sé que es pequeño, pero creo es el espacio necesario", apeló Kaio.

Haruka tenía que sacarse una espina, "Mich, no quiero vivir en el mismo lugar que compartiste con Seiya". "Creí que sería suficiente con haber cambiado de cama, pero no fue así", habían cambiado de colchón para no dormir en el mismo sitio en donde había ocurrido el encuentro sexual con el moreno.

"No lo sé", la violinista tenía sus dudas.

"Necesitaremos un lugar más grande con la llegada de Hotaru y del bebé. Además, podemos remodelarla a tu gusto. También te podrás olvidar de las vecinas molestas como Rei y no tendremos que preocuparnos del idiota de Seiya", enunció varias ventajas de su propuesta.

"De acuerdo, me convenciste", Michiru se perdió en los ojos esmeraldas.

Tenoh cargó a la chica y la llevó a la cama, "en ese caso, hay que celebrar".

Un mes después.

"¿Qué te parece este?", MIchiru veía algunas propuestas para el lugar en donde se llevaría a cabo su boda.

Haruka observaba su móvil, "preciosa, se hará en el lugar que tú decidas".

La aguamarina se cruzó de brazos, "pero yo quiero tu opinión, es la boda de los dos".

Le arrebató el celular, "ni siquiera me estás poniendo atención por estar viendo…", Miró la pantalla del dispositivo, "¿cunas para bebé?".

Tenoh se sonrojó, "era una sorpresa".

"Oww, eres el padre más tierno del universo", el corazón de Michiru dio un vuelco.

"Quiero tener todo listo para la llegada de ese pequeño", la rubia besó a su sirena.

"Me encanta que lo estés tomando con seriedad, pero tampoco te preocupes demasiado", Kaio entrelazó sus brazos alrededor de cuello de su viento.

"Lo siento preciosa, no puedo evitar estar muy emocionado por la llegada de nuestro hijo. Además de que muy pronto Hotaru vivirá con nosotros. Los dos nuevos integrantes de la familia Tenoh", Haruka tomó a la chica por la cintura.

"Me pregunto, ¿qué pensarán tus padres de todo esto?", la aguamarina no dejaba de pensar en sus suegros.

Tenoh frunció el ceño, "a mí no me interesa la opinión de esos dos".

"Preciosa, mejor sigamos viendo los lugares, ¿sí?", no quería amargarse el día.

"Claro, cariño", Michiru tenía que darle tiempo a Haruka.

…..

Más tarde.

La joven pareja recorría las tiendas de un centro comercial.

La más emocionada era la rubia, quien caminaba de un lado a otro.

"¿Qué te parece este?, muy caluroso. ¿O este?, me gusta el diseño", Haruka le mostraba ropa de bebé a la aguamarina.

"Cariño, ¿no crees que es muy pronto para ir pensando en ropa?, ni siquiera sabemos el sexo del bebé", Michiru creía que su viento estaba exagerando.

La corredora negó con la cabeza, "preciosa, tenemos que anticiparnos o llegará el momento y no tendremos todo listo".

"Pero, no sabemos si es niña o niño", reiteró Kaio.

"Eso no es problema, compramos ropa para ambos casos y cuando sepamos el sexo, donamos el resto al orfanato", Haruka había pensado en todo.

"No se me había ocurrido eso", la aguamarina acarició su barbilla.

Tenoh sonrió con arrogancia, "tú déjamelo a mí".

Continuaron viendo ropa y accesorios para bebés.

Algunos paparazzi se dieron cuenta de las compras que estaba realizando la rubia, por lo que comenzaron a tomarle fotografías sin que ésta se diera cuenta.

Las imágenes no tardaron en viralizarse mediante redes sociales, con ellas se empezaron a difundir rumores sobre el posible primogénito de Tenoh.

Haruka bajaba una gran cantidad de bolsas de su automóvil. Había comprado bastantes cosas para el nuevo integrante de la familia.

"Cariño, creo que exageraste un poco", la aguamarina veía la montaña de cosas.

"Mich, es lo necesario para nuestro bebé", Tenoh dejó unas bolsas sobre el suelo. "Si esto te parece demasiado, no me imagino lo que pensarás cuando veas lo que compré para el cuarto de Hotaru".

La violinista le parecía muy tierno que su viento no hiciera distinción por ninguno de sus hijos.

La rubia se acercó a besar a su prometida, "sólo quiero darles lo mejor a mis hijos".

Fueron interrumpidas por el sonido de un celular. Al parecer el dispositivo de Michiru había recibido un mensaje.

La aguamarina sacó su móvil y vio que se trataba de un mensaje de su amiga.

Haruka se preocupó al ver la cara de su sirena, "¿qué pasa?".

"Minako me acaba de enviar una imagen", los ojos color zafiro no se despegaban de la pantalla del celular.

"¿Otra de esas imágenes graciosas?", la corredora conocía la inmadurez de Aino.

La respuesta de Michiru fue mostrarle la imagen a la rubia, "esto".

"¡Por los Dioses!", Tenoh se sorprendió al ver que era una fotografía que les habían tomado en el centro comercial, mientras veían ropa para bebé.

"Esos imbéciles de la prensa, siempre molestando", frunció el ceño.

Kaio estaba confundida, "¿no era que no te importaba que lo supiera el mundo entero?".

Haruka se tranquilizó para explicar, "preciosa, quería que nosotros fuéramos los que diéramos la noticia, no estos infelices".

Acarició la cabellera aqua, "jamás negaré a mi hijo, yo lo amo, al igual que a Hotaru".

Unos ruidos provenientes de afuera llamaron su atención.

"¿Qué será?", se preguntó la aguamarina.

"Parece un loco desquiciado", fue lo único que pudo pensar la rubia.

"Mejor llamo a la policía", tomó su celular y marcó al número de emergencias.

Michiru revisó las cámaras de seguridad, "Haruka, ¡es Seiya!".

La corredora puso una cara de odio, "¿qué hace ese idiota afuera de mi casa?".

"Lo mejor será esperar a la policía", la violinista quería evitar problemas.

"Ah no, ese idiota me va a escuchar", la rubia confrontaría a Kou.

Salió hacia el jardín de su casa y caminó hasta llegar a una enorme reja que dividía su propiedad de la vereda del lugar residencial, "¿Qué quieres idiota?".

"Quiero ver a Michiru", exigió el moreno.

"Ella no quiere verte", Haruka defendería a su sirena.

"Contigo no tengo nada que hablar, así que llama a Michiru", Seiya sólo quería ver a la aguamarina.

"Ya te dije que no la vas a ver", Tenoh no obedecería ordenes de Kou.

"Me enteré de lo del bebé", confesó el moreno.

"¿Y?", Haruka se hizo la desentendida.

"¡Michiru!", gritó el chico.

"No te va a escuchar", la rubia sabía que era un intento inútil.

"¡Yo puedo ser el padre de ese niño!", Seiya quería reclamar su paternidad.

"No digas tonterías, ese hijo es mío", Haruka ni se inmutó, tenía que disimular a la perfección para no levantar sospecha alguna.

"¡No me vas a quitar a mi hijo!, ¡Michiru!", Kou continuó aferrándose.

"Es mi hijo", la rubia afirmaba con total seguridad.

"Hice la cuenta de los días y la fecha coincide con la vez que Michiru y yo tuvimos sexo", Seiya había hecho un análisis.

Esas palabras hirieron el corazón de Haruka, pero no tenía tiempo para sentir, debía defender a su primogénito, "que ingenuo eres".

"¿A qué te refieres?", la adrenalina recorría el cuerpo del moreno.

Haruka rió con arrogancia, "jajaja, Seiya, eres tan crédulo, ¿de verdad piensas que el bebé que espera Michiru es tuyo?".

"¡Claro!", Kou no tenía dudas.

Tenoh jugaría con la mente del chico, "deja que te confiese un pequeño secreto". "Quisiera refrescar un poco tu memoria. Londres, ¿no te recuerda a algo?".

"¿Qué tiene que ver Londres?", el chico estaba cayendo en su juego.

La rubia volvió a reír, "jajaja, ¿ya lo olvidaste? No importa, me tomaré la molestia de recordártelo".

Hizo ademanes con las manos, "hace aproximadamente un año Michiru viajó a Londres para estudiar en La Royal Academy of Music de Londres".

"¿Eso qué tiene que ver con mi hijo?", Kou estaba confundido.

Haruka continuaría con su plan, "calma, pronto lo sabrás". "Mencionaba lo de Londres porque dos días antes de que Michiru regresara a Japón, se organizó el baile de fin de curso en la academia".

"¡Quiero ver a Michiru!", la paciencia del moreno se estaba agotando.

-Ya te tengo-, la corredora sonrió, "tranquilo, te interesa escuchar esto". "Yo estuve presente en ese baile, debido a que el decano de la academia es mi amigo y me hizo la invitación al evento".

Miró fijamente a Seiya, "Michiru y yo nos encontramos en el baile y luego del evento tuvimos sexo".

"¡¿Qué?!, eso no puede ser verdad", Kou se había quedado perplejo.

Kaio llegaba al jardín.

"Preciosa, que bueno que llegaste", Tenoh tomó la mano de su sirena. "Puedes decirle a este imbécil que lo que estoy diciendo es verdad".

La aguamarina miró a Kou, "es verdad Seiya, yo me acosté con Haruka en Londres".

"No, eso no puede ser verdad", el mundo del moreno se venía abajo.

"Ahí lo tienes", la corredora miró desafiante al chico.

"Bueno, pero eso no necesariamente significa que seas el padre, pudo quedar embarazada de mí", Kou veía una pequeña esperanza.

Haruka tenía las palabras exactas para destruir a su enemigo, "Michiru y yo lo hicimos hasta el amanecer, realmente perdí la cuenta del número de veces que la hice mía en esa noche, pero creo que fueron las suficientes para dejarla embarazada. Tú jamás serás superior al gen Tenoh".

La policía estaba por llegar a la zona residencial en donde vivía la rubia.

"Si no quieres que te lleve la policía, vete", advirtió la corredora. "¡Largo!", corrió a Seiya.

La respuesta de Kou fue salir corriendo, no sin antes decir, "¡Me las pagarás!".

"¿No crees que fuiste muy duro con él?", Michiru se sintió mal por el moreno.

La rubia frunció el ceño, "tonterías, eso le enseñará a no meterse con Haruka Tenoh y su familia".

Seiya se sentía completamente humillado, se había enterado de que su ex novia le había sido infiel con el hombre que odiaba y que de dicho encuentro había quedado embarazada, "perdí mi honor, pero me vengaré".

Al día siguiente por la tarde.

Michiru cruzó la entrada principal de su nueva casa, "¡Ya llegué cariño!".

Haruka bajó las escaleras a gran velocidad hasta llegar a la planta baja, "hola preciosa".

La aguamarina observó a su viento lleno de pintura, "amor, ¿qué te pasó?".

Tenoh esbozó una gran sonrisa, "tengo que mostrarte algo".

"¿Qué?", la violinista esperaba que no se tratara de una locura.

"Ya lo verás, vamos", la rubia tomó la mano de su sirena y comenzó a guiarla.

Subieron las escaleras hasta llegar al primer piso, recorrieron algunos pasillos y finalmente llegaron a una habitación.

"¿Qué te parece?", la corredora estaba impaciente por conocer la opinión de su prometida.

"¡Me encanta!", a Michiru le gustaba lo que veía.

"¿Verdad que es genial?, tuve un sueño con esta idea y decidí hacerla", Haruka estaba entusiasmada.

Durante el mes se había mostrado muy emocionada por la llegada del bebé y la próxima adopción de Hotaru, haciendo las remodelaciones pertinentes en su hogar.

"Este cuarto estaba dedicado a mi vida con las carreras de autos, tenía mis trofeos, reconocimientos, medallas, los trajes más exclusivos de mi escudería; en fin, eso no es lo importante. Todas esas cosas las moví a una habitación de invitados", explicó.

"¡Haruka!", la aguamarina estaba impactada, su viento había desplazado sus cosas más valiosas por su bebé.

"Tenía que ser esta habitación, ¿sabes por qué?, porque es la que se encuentra junto a la nuestra", la corredora continuó explicando.

"Entonces pienso abrir esta pared para crear un acceso directo de nuestra habitación a la del bebé y así poder vigilarlo mejor", no paraba de hablar.

"La habitación de Hotaru es la que se encuentra frente a la nuestra, cruzando el pasillo, así ella tendrá su espacio, recordemos que será la hija mayor de los Tenoh", revelaba más detalles.

"Haruka", algo comenzó a suceder con Michiru.

"Espera, aún no termino", Tenoh parecía inspirada. "Ya instalaron las cámaras de seguridad dentro de cada habitación de la casa, así tendremos control absoluto…".

"¡Haruka!", la aguamarina nuevamente volvió a interrumpir.

"¿Qué?", la corredora se molestó.

"¡Me duele!", Kaio llevó las manos hacia su vientre.

"Te llevaré con la doctora Mizuno", Tenoh cargó a su sirena, la recostó sobre los asientos traseros de su auto y salió a toda velocidad rumbo al hospital.

Hospital General de Tokio

La rubia caminaba de un lado para otro con total impaciencia, estaba muy preocupada por el estado de salud de la aguamarina y su bebé.

Una llamada la tomó por sorpresa, "Habla Tenoh".

"Haruka", alguien al otro lado de la línea pronunció su nombre.

"¡Makoto!", se asombró al escuchar la voz de la castaña.

"¿Qué sucede?", sabía que su ex novia no la llamaría por cualquier cosa.

"Seré directa", Kino se escuchaba seria. "Tengo un retraso de un mes".

"¡¿Qué?!", la rubia no entendía cómo era posible.

"Me dijiste que te habías cuidado", reprochó la castaña.

"Te juro que si lo hice", Tenoh sabía que era imposible.

"Haruka, sólo he estado contigo, así que no mientas", Kino no confiaba en la palabra de la rubia.

"Makoto, te juro que te estoy diciendo la verdad", era algo que ni la misma corredora podía explicar.

La presencia de la doctora Mizuno la obligó a cortar la llamada, "Makoto, estoy en el hospital, prometo que te veré mañana".

"De acuerdo…", la castaña escuchó el timbre de finalizado.

"Doctora Mizuno, ¿cómo se encuentra Michiru?", Tenoh no tardó en preguntar por su sirena.

"Haruka", Ami era humana y no podía evitar ocultar sus emociones.

"¿Qué?", la paciencia de la rubia se estaba agotando.

"Michiru se encuentra bien", la peli-azul le dio la buena noticia a la corredora.

Haruka exhaló con fuerza, "ufff, menos mal".

"Necesito que seas fuerte", la doctora aún no había terminado de hablar.

"¿Cómo?", algo no cuadraba para Tenoh.

"Michiru sufrió un aborto espontáneo y perdió al bebé", Mizuno tuvo que dar la lamentable noticia.

"No, no, no, mi hijo", Haruka quedó en completo estado de shock.

CONTINUARÁ...

NOTAS:

Hice lo posible para traerles este capítulo antes de navidad. Por cierto, espero que tengan una muy feliz navidad, que se encuentren muy bien de salud ustedes y sus seres queridos, les mando un fuerte abrazo.
Referente a la historia, en el próximo capítulo se revelará un gran secreto :0 jajaja.
Espero nuevamente actualizar pronto.
Como siempre, les agradezco su tiempo para leer este capítulo, así como sus reviews, me encanta leerlas jejeje además de que me motivan a seguir escribiendo :D. Ya saben que se aceptan todo tipo de comentarios, quejas, sugerencias, etc.
Saludos para todos :).