13
Kirk sintió su cuerpo inmovilizarse repentinamente, con fuerza movió apenas la cabeza hasta lograr ver a la mujer rubia llamada Anath parada detrás de él con una mano en su hombro.
-Déjame- gruño con dificultad el capitán.
-Cálmese capitán o destruirá el edificio- Anath tenía la frente perlada en sudor mientras hacia una mueca- ¡Capitán!- grito
Kirk exhalo fuertemente y el temblor empezó a aminorar poco a poco, las alhajas del rey tintinearon al aflojarse, contrario a lo que creía Kirk el rey tenía una sonrisa complacida en el rostro a pesar de su tez pálida.
-Ocúpate- ordeno el rey a la mujer rubia con voz ronca, mientras señalaba a los asustados asistentes –Ahora- miro feroz a la mujer cuando ella trato de replicar.
Cuando estuvieron solos el rey cuidadosamente se acercó a Kirk claramente había cambiado su opinión sobre él, la sonrisa fácil y la superioridad abrumadora se habían ido.
-Espero que ese berrinche esté justificado- le gruño
¿Berrinche?
Kirk lanzo un golpe firme que chocó con la mejilla del otro hombre, el impacto no pareció afectarle ni un poco al salvaje gobernante que solo se sonrojo, pero eso poco le importo a Kirk.
-Alguien se infiltro en mi nave y se llevó a mis hijos ¡Los quiero de vuelta!- Kirk demandó, le costaba retener el impulso irracional que le gritaba en el fondo de su mente, él sabía que tenía la habilidad de derribar esa ciudad si quería y buscar a sus hijos entre los restos, tenía esta sensación abrumadora y visceral que no había vuelto a sentir desde la maldita Tarsus.
-No fue mi gente, puedo asegurártelo-
La gente alrededor hizo un escándalo al salir de la habitación escoltada por los diferentes miembros de seguridad de las diferentes razas.
-¡Capitán!- un hombre se acercó a Kirk de forma agitada evidentemente esperaba ordenes de su superior.
-Escolte a los embajadores a sus habitaciones señor Timothy, máximo nivel de alerta, contacte con la nave para saber si es seguro volver-
El hombre quería replicar.
-¡Esas son sus órdenes señor Timothy!-
El hombre de camisa roja dio un pequeño brinco y rápidamente emprendió la marcha, Kirk no volteo a verlo en ningún momento. Cuando su tripulante salió de la sala Kirk grito.
-¡Tú eres el que mencionaba a los herederos del gen x ¿me dices que no sabes nada? ¿Siendo el rey de este planeta? No sé cómo supiste de mis hijos y sus habilidades, pero te juro que si les sucede algo, aunque sea un mínimo rasguño ¡toda la ciudad va a caer!- Kirk tuvo que tomar aire al terminar agitado.
Su comunicador sonó.
-¡Kirk!- contesto el capitán.
-Capitán- sonó la voz de Spock
-Ahora no comandante, estoy ocupado buscando a mi hijos- Kirk hizo ademan de acabar la llamada.
-Capitán, hemos encontrado un rastro que lleva al norte de la ciudad, también hemos subsanado…-
-Coordenadas comandante- cortó el capitán
Spock guardo un corto silencio antes de indicar y mandar la ubicación aproximada al comunicador.
Kirk miro con furia al rey antes de girarse e irse, obviamente no obtendría una confesión, pero poco le servía.
El rey lo tomo del brazo, de inmediato el brazalete que tenía en el brazo dio un movimiento brusco y lo alejo.
-Mi gente no tiene que ver en esto- repitió el rey convencido- te doy mi palabra.
-Eso lo veremos- replico Kirk
-Eres un guerrero capitán, uno fuerte, pero no podrás moverte en la zona norte de la ciudad, es parte del bosque del planeta, un área incivilizada habitada solo por las grandes bestias. Yo te ayudare, con mi habilidad puedo encontrar a cualquier ser si capto su aroma.
Kirk dudo, cerró los ojos y trato de encontrar las marcas de rodio que tenían los niños, pero había varias vibraciones diferentes en ese lugar, debía acercarse más para reconocerlos.
-Bien- Kirk abrió los ojos, ordeno a Uhura traer dos piezas de ropa de los niños de inmediato, Kirk salió del salón entre gritos del rey que daba órdenes a otros seres más pequeños de características parecidas a las felinas.
-Averigüen quien entro a la Enterprise, como y porque, deben encontrar a las crías humanas- rápidamente los seres se fueron en silencio.
Kirk salió del salón rodeando el candelabro retorcido en el suelo, fue directamente a una planicie cercana donde Uhura podía transportarse, cuando la mujer apareció Kirk rápidamente tomo la maleta en sus manos.
-Regresa Uhura, necesito un informe de seguridad de inmediato, la nave entra en estado de emergencia, nadie entra, nadie sale-
-Capitán- Uhura lo detuvo- hay un equipo de búsqueda preparandose...-
Kirk no la dejo terminar.
-Nadie entra y nadie sale- repitió Kirk y le dio la espalda. Uhura sorprendida detuvo nuevamente al su capitán.
-Capitán, sé que está molesto, pero queremos ayudar, hemos encontrado el error de seguridad, al parecer hubo una falla en el escudo de protección y alguien hackeo una entrada de ventilación. Esos errores se han subsanado, ahora queremos ayudar-
Kirk miro a la mujer, lo sabía y lo entendía, pero no podía aceptar, en el peor de los casos tendría que usar en sus habilidades y definitivamente no quería que nadie se entere, al menos no ningún miembro tripulante.
Kirk tomo su comunicador
-Scotty lleve de vuelta a la teniente, la Enterprise entra en alerta máxima-
La mujer pareció decepcionada antes de desaparecer.
Kirk se giró al rey que había permanecido a sus espaldas en silencio, tomo la ropa de la maleta y se la extendió.
El rey las tomo y rápidamente sintió su esencia, sorprendido miro al capitán.
-Ellos son como yo- aclaro antes de que preguntara.
-Ellos son varias cosas-
-¿Necesita algo más?- replico el capitán, el otro solo gimió y chasqueo los dedos, de inmediato dos seres parecidos a caballos pero de crin colorado se aproximaron, rápidamente el rey monto y tomo rumbo, Kirk forcejeo con el animal un minuto antes de recorrer el mismo camino, ingresando a lo que parecía un frondoso bosque, Kirk alcanzo al rey que había desmontado y se encontrada con otros dos hombres.
-Hemos encontrado el rastro- anuncio el rey al verlo- Hay una grieta al fondo de este camino, es la parte sagrada del bosque, pero hemos detectado estructuras pequeñas en ese lugar, el que hizo esto creo esas estructuras camufladas para que nadie de los míos lo detecte- el rey dijo serio.
Kirk cerro los ojos y sintió las vibraciones de algunos seres moverse, era la primera vez que sentía las vibraciones de metales tan pequeños como para formar parte biológica de seres vivos, era una sorpresa, pero no duro mucho allí, la abundancia del lugar lo abrumo a ese punto, pero se forzó a ignorar cada pequeña punzada de reconocimiento que quería llamar su atención buscando las señas claras del rodio. Cuando lo encontró Kirk tomo su caballo y siguió el rastro rápidamente, su cabeza punzaba por concentrarse en un solo lugar con fuerza, pero eso poco importo.
Cuando diviso entre la espesa maleza una estructura camuflada como una árbol Kirk pudo sonreír, las conocidas vibraciones venían de ese lugar.
Kirk desmonto y corrió hacia el escondite, Kirk no podía sentir amenazas cercanas así que apuro el paso.
Fue cuando el refugio exploto.
Las ondas expansivas golpearon a Kirk y los mandaron de un golpe certero hacia atrás. Kirk jadeo y trato de incorporarse, sus oídos palpitaban y no le dejaban escuchar con claridad los gritos del rey y sus hombres.
Kirk busco, pero con rapidez sintió que los dijes de rodio estaban entre las llamas, lo que significaba.
Kirk grito, pero no pudo oírse, rápidamente se puso de pie ignorando los mareos y su vista nublada, corrió hasta las llamas, cuando estuvo a punto de meterse en ellas lo sostuvieron de ambos brazos y lo alejaron, Kirk grito y pataleo pero no hubo diferencia.
Kirk entonces presencio una explosión más, más pequeña que la anterior.
Kirk grito.
-¡Thomas! ¡Katherin!-
-¡Calma capitán, la ayuda vendrá enseguida!-
Kirk oyó esto como un susurro alejado, Kirk vio las llamas frente a él como un espejismo, sentía claramente los rastros del rodio derritiéndose por el calor.
El corazón de Kirk empezó a bombear con una fuerza dolorosa, su vista se nublo por las lágrimas.
¡No!
Kirk se sostuvo el pecho, no quería perder a los niños.
¡Sus hijos!
Recordó cada gesto y palabra, cada dulce abrazo y beso. Kirk grito hasta que le dolió la garganta.
¡Porque tenía que perder de nuevo! ¡Ahora Kirk era un adulto y era fuerte, había entrenado sus habilidades a conciencia desde que había salido de Tarsus para evitar exactamente esto!
Porque de nuevo tenía que ver a los que quería morir, eran solo niños, sus niños. Kirk rogo a todas las deidades que conocía, pero el fuego fue más fuerte.
-¡Capitán no haga esto!- escucho un leve grito a la distancia.
Kirk no quería pasar por esto de nuevo, no quería sujetar otros pequeños cuerpos sin vida en brazos, su mente se llenos de caos y dolor, el llanto de niños que pedían de comer, los tristes ojos y la piel pálida, la ausencia de voluntad y la espera ansiosa de la muerte.
Volvió a gritar.
¡Malditos sean los que hicieron esto! ¡Malditos aquellos que se los llevaron y maldito el por no poder evitarlo!
El cuerpo de Kirk se elevó en los aires brillando como una nova dorada, el planeta entero empezó a vibrar, los metales alrededor de Kirk temblaron de forma descontrolada.
-Hermano ¿qué hacemos?- Anath pregunto preocupada y quitándose rápidamente los collares del cuello y los brazos.
-¿Dónde están los rastreadores?-
-Siguen el rastro, pero aún no hay noticias, si esto sigue asi…-
-Es demasiado fuerte- pero el rey no sentía miedo, sino admiración, era el tipo de guerrero que esperaba conocer toda su vida, traer a los humanos a su planeta había valido la pena. Pero el guerrero humano era indisciplinado y se estaba dejando controlar por su fuerza, lo entendió en el fondo, el hombre había perdido a sus hijos, dos niños que eran como él.
-¡Todos atrás!- rugió una voz atrás. El rey se giró para ver al vulcano y a dos hombres correr hacia ellos –¡¿Que le han hecho al capitán?!- el vulcano reclamo. Pero al parecer parecía el único sorprendido de aquello, el otro hombre, que olía a alcohol y medicina solo miraba al guerrero a lo lejos con tristeza.
-No hemos hecho nada Vulcano, su capitán se cegó por el duelo, debemos detenerlo o el planeta puede destruirse-
El rey estudio la situación, debía noquear al hombre para adormecer sus poderes y salvar a su pueblo, Vretrem nunca creyó que un humano sería tan poderoso, pero verlo así con la mirada brillante por las lágrimas y la fuerza palpable de su cuerpo moviendo cada metro del planeta como una simple piedra, lo estremeció.
Vretrem noto que los soldados que había traído consigo y su hermana miraban al capitán humano de la misma forma, ellos eran así, débiles al poder. Pero ese guerrero era suyo, lo había marcado primero.
Tomo del brazo a su hermana y le explico su plan, era sencillo, saltaría a su altura y trataría de noquearlo.
-¿Que harás después hermano?- la tierra tembló un poco más- tan fuerte y hermoso, sería un gran consorte-
-Lo será- respondió Vretrem-Pero debo atraparlo primero.
El rey salto sobre los arboles hasta llegar a la altura de Kirk, parecía sencillo alcanzarlo.
Y salto.
