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Ambientado en el universo de Star Wars.
Capítulo 27: Bienvenido a la Resistencia.
La Resistencia, o lo que quedaba de ella, llegó hasta la antigua base rebelde en donde ocultaron los transportes, todos estaban reunidos un poco tristes por la pérdida de muchos compañeros; mientras tanto, su héroe también aterrizaba bajo la atenta mirada de algunos que se preguntaban quién pilotaba esa X-wing.
Mara avanzó por instinto sintiendo su corazón acelerarse, y cuando vio bajar a su esposo de aquella vieja nave, de inmediato corrió a sus brazos dejando atrás a Leia y Han quienes también estaban asombrados.
El Jedi la recibió sorprendido, no creyó ser digno de su amor después de haberla dejado; la última vez que Luke vio a su esposa, Mara estaba pálida, en coma, con la piel fría, su rostro había perdido todo signo de vitalidad, creyó que no sobreviviría, pero allí estaba ella, de pie, despierta, sana y salva.
- Luke... - susurró la pelirroja entre lágrimas, se separó un poco pero sus manos se dirigieron a las mejillas de su esposo viendo con más atención su rostro, el Jedi había pasado 6 años en exilio y la tristeza se reflejaba en sus ojos - No te vuelvas a ir.
- No lo haré, nunca más - prometió el viejo Jedi besando la frente de su amada esposa - No me alejaré de ti Mara.
Leia se acercó sigilosamente hasta llegar al lado de su hermano, Mara la vio y asintió dándole su espacio. La General sonrió al ver a Luke, y él le devolvió el mismo gesto.
- Ya sé lo que dirás - intuyó Leia - Me cambié de peinado.
- Bueno, sí, es algo nuevo en ti - asintió Luke - Pero de todas formas te sigues viendo hermosa.
Ambos hermanos se dieron un cálido abrazo de reencuentro; a pocos metros, Han se encontraba de pie y Luke lo notó, el contrabandista simplemente mostró una de sus típicas sonrisas demostrando que estaba contento de tenerlo de vuelta, como en los viejos tiempos.
- Leia, tenemos mucho de qué hablar - dijo el Jedi - Hay cosas que debo confesarte.
La General asintió entendiendo la seriedad del tema, era hora de que Luke contara su verdad.
Leia observaba todo aquel suelo de sal desde la entrada de la antigua base rebelde en los tiempos del Imperio. El frío la obligó a cambiar de atuendo cubriendo parte de su rostro; mientras observaba el horizonte, esperó alguna señal de la Primera Orden, sabía que habían descubierto su plan, y era sólo cuestión de tiempo para que evacuaran el Supremacy y fueran directo hacia Crait, podía sentirlo en la Fuerza, Luke también se lo confirmó. El Líder Supremo estaba muerto, Rey lo había logrado, o eso pensaba, pero siempre había alguien que tomaría su lugar; ya fuera Ben, el egoísta General Hux o algún otro alto mando, las tropas de la Primera Orden necesitaban un líder, de lo contrario, caerían.
Pero en su mente aún rondaba la conversación que había tenido con su hermano, no lo culpaba, todo lo hizo Snoke, y estaba segura de que su hijo no destruyó la academia en ese entonces, no lo haría. Pero ahora podría ser diferente, su hijo había cambiado, lo sabía, y las esperanzas de que Rey pueda traer a Ben de regreso eran casi nulas, pero quizás, sólo quizás, que ahora Snoke está muerto, su pequeño Ben pueda regresar a sus brazos.
Un zumbido llegó hasta los oídos de la General alertándola, una nave se estaba acercando, sólo una por ahora.
- Cierren la puerta - dio la señal a través de su comunicador.
Leia se alejó de la entrada seguida de otros animales de cristal.
El zumbido se escuchó cada vez más fuerte dando a entender que la nave aumentó su velocidad.
La puerta estaba por cerrarse completamente, pero entonces una lanzadera logró entrar a tiempo perdiendo parte de su ala superior, pero la cabina estaba intacta.
De inmediato los miembros de la Resistencia comenzaron a disparar creyendo que dentro de la nave se encontraba un enemigo que intentó romper la puerta para dar paso a la Primera Orden, pero se equivocaron.
- ¡Oigan, no, esperen! - se escuchó una voz femenina.
- Detengan el fuego - ordenó Poe - ¡Ya paren!.
Los demás obedecieron bajando sus blasters.
Finn y Rose asomaron sus cabezas lentamente para ver que no hubiera peligro.
- Al fin - murmuró la haysiana poniéndose de pie.
- ¡Finn, Rose! ¿Y mi droide? - preguntó Poe.
El pequeño droide bajó de la lanzadera al oír la voz de su dueño y rodó hasta llegar a sus pies.
- ¡BB-8 amigo! - exclamó el piloto contento.
- ¿Esto es todo lo que queda de la Resistencia? - preguntó Rose notando que faltaban muchos de sus compañeros - Oh rayos...
- ¡Hey, sal de allí! - ordenó Finn jalando el brazo de su nuevo compañero.
- No lo haré, me van a matar cuando me vean, están armados - se negó Hux aferrándose a los controles de la cabina - ¡Ya suéltame!.
- Suéltalo - dijo Rose - Yo lo haré, ve con los demás Finn.
El moreno asintió bajando de la lanzadera para reunirse con su mejor amigo.
- Escucha, nadie te va a hacer nada, tú elegiste venir con nosotros, nos salvaste, te revelaste contra la Primera Orden, ahora eres uno de los nuestros - habló la haysiana captando toda la atención del pelirrojo - ¿Escuchaste lo que acabo de decir?.
- Sí, sí, absolutamente todo - mintió Hux reaccionando.
- Bueno, entonces salgamos de aquí y te llevaré con la General Organa, ella debe saber lo que hiciste por nosotros - explicó Rose tomando la mano del pelirrojo.
- Ven Millicent, tú tampoco te puedes quedar aquí escondida - la gata obedeció y se aferró al pecho de su amo - Vamos.
Hux y Rose bajaron de la lanzadera captando la atención de muchos, Poe se acercó con una extraña expresión en su rostro, claramente necesitaba una explicación.
- ¿Hux? ¿Armitage Hux? - preguntó sin poder creerlo - No puede ser, no me digas que...
- Así es, escapé - completó el pelirrojo disgustado de ver cómo el piloto rebelde estaba ocultando una carcajada.
- Eso es... increíble, jamás lo hubiera imaginado, creí que eras de esos tipos locos que preferían morir en el puente de sus naves antes que pedir ayuda a los ¿cómo nos llaman? Ah sí, escorias rebeldes - se burló el piloto.
- Poe, ya basta, Hux nos ayudó - lo detuvo Rose - Nos guió hasta una lanzadera, se rebeló contra los suyos, Phasma está muerta.
- ¿En serio? Creí que esa mujer era inmortal - comentó Poe.
- Yo también lo creí - dijo el pelirrojo - Pero FN-2... Finn, fue más fuerte y la derrotó, de lo contrario, ninguno hubiera salido vivo.
- Bueno... bienvenido a la Resistencia, pero antes, debes ir con la General Organa, ella es la que manda aquí - explicó el piloto.
- Lo sé - asintió Hux caminando detrás de Poe.
- Yo cuidaré de Millicent - se ofreció Rose y el pelirrojo aceptó dejando a su mascota.
La haysiana observó cómo el ex-general entraba en la habitación donde se encontraban el Jedi y la General Organa. Leia lo iba a aceptar, no era una mujer vengativa, era justa, pero Hux también podría recibir una mínima sentencia.
- Ya escuché tus argumentos y aún no me convences - interrumpió Leia.
Una vez más, Hux volvió a contar su versión desde el inicio, señalando que el Líder Supremo Snoke y su pupilo estaban deshaciendo de a poco la Primera Orden enfocándose sólo en la "magia" y no en el orden militar, no cumplieron con sus expectativas de traer un orden correcto y justo a la galaxia por lo tanto decidió desertar en cuanto se le presentara la oportunidad.
- Haré de cuenta que te creo - dijo la General mostrando una sonrisa - Pero necesitarás hacer tu parte para ayudarnos.
- Ayudaré en lo que pueda - asintió el pelirrojo.
- Primero quiero saber ¿cuánto tiempo tardará la Primera Orden en armar un buen ejército para venir aquí? Hemos enviado una señal a todos los rincones en la galaxia, pero no hemos recibido respuesta - explicó Leia.
- Teniendo en cuenta las condiciones en las que se encuentra el Supremacy, no creo que el Líder Supremo Snoke pueda...
- Snoke está muerto - declaró la General Organa.
- ... ¿Cómo? - Hux no podía creerlo.
- Puedo sentirlo, mi hermano también lo sintió - respondió.
- Entonces probablemente Ren ascenderá al trono, deben estar cerca, preparando lo poco que queda en el Supremacy, Crait es el planeta más cercano por lo tanto aterrizarán aquí - concluyó Hux.
- Ren, como tú lo llamas, es Ben Solo, mi hijo - reveló Leia - Algo me dice que él no será como Snoke, no es un ser de oscuridad, es un muchacho, mi muchacho, y tengo esperanza en que volverá a mis brazos.
- No quiero contradecir sus palabras, pero dudo mucho que Ren dejé fácilmente la... - sus palabras fueron interrumpidas por Mara Jade quien entró sin pedir permiso.
- El Halcón Milenario está aquí - anunció la pelirroja con la respiración agitada - Y no sólo eso.
Leia lo pudo sentir en su pecho, aquella cercana presencia - ¿Él está aquí? Mi hijo...
- Rey lo logró, lo trajo de vuelta - confirmó la Jedi con una sonrisa para después salir del despacho.
Leia se giró hacia el ex-general Hux - ¿Ibas a decirme algo?.
- No - negó de inmediato - Ya no tiene sentido - dijo ocultando su vergüenza ¿cuándo fue la última vez que se equivocó con Kylo Ren?.
- Deberías volver con tu mascota - sugirió Leia - Yo... tengo que hacer algo que lleva pendiente muchos años.
Hux asintió comprendiendo que la General de la Resistencia no había visto a Ren desde hace mucho más que 6 simples años cuando llegó a la Primera Orden y se convirtió en aprendiz de Snoke, ahora se preguntaba ¿qué demonios había causado que Ren renunciara al poder?.
Chewie aterrizó el Halcón Milenario fuera de la base, rugió informando que necesitaban comunicarse con la Resistencia para dejarlos entrar.
- Yo lo haré - se ofreció Rey presionando el comunicador en la nave esperando alguna respuesta - General Organa... soy yo, Rey - soltó un suspiro - Estamos afuera en el Halcón, Chewie está conmigo y... un desertor llamado Ben.
El joven Solo sonrió levemente al escuchar su propio nombre.
- ¿Rey? - se escuchó una voz masculina a través del comunicador.
- ... ¿Papá? - la Jedi sonrió - Lo lograste, los salvaste, estoy tan agradecida de que hayas vuelto.
- Lamento lo que pasó, las cosas que te oculté - se disculpó el anciano - Pero, creí haber oído el nombre de Ben.
- Así es, estamos afuera, no hay peligro, los vimos, todos estaban evacuando el Supremacy en naves individuales, no sobrevivieron muchos - informó Rey.
- Eso nos da algo de tiempo, enseguida los dejaremos entrar, pero antes... Leia tiene que saberlo - dijo Luke por último.
Rey se giró para ver a Ben notando una leve sonrisa en su rostro - ¿Estás emocionado por ver a Leia?.
De inmediato el pelinegro borró su sonrisa - No lo sé, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que la vi. No puedo entrar allí - declaró.
- ¿Por qué? - preguntó la Jedi - No dudes, ya lo hablamos, Leia te aceptará.
- Pero no la Resistencia - contradijo Ben - En cuanto esas puertas se abran, tu gente no dudará en acercarse y disparar al verme.
Rey bajó la mirada un poco decepcionada, entonces surgió una idea - Pero ellos no te conocen.
Ben la miró confundido.
- Quiero decir, no conocen tu rostro - se corrigió a sí misma - Ellos siempre han visto la máscara de Kylo Ren, los únicos que te conocemos desde antes son tus padres y mis padres.
- Y Poe Dameron - añadió Ben entre dientes - El piloto.
- ¿Piloto? ¿Así es como te diriges a la persona que te enseñó a pilotar una nave? - cuestionó Rey - Él no dirá nada, sabe lo que pasó pero Poe confiará en mí, no dirá ni una palabra.
- ¿Confías tanto en él? - preguntó ocultando su molestia.
- Es un gran amigo y compañero, por supuesto que confiaría en él - respondió la Jedi - Poe también te llegó a querer, eras su mejor alumno, no importa lo que le hayas hecho, también te perdonará.
Ben finalmente asintió para después recibir un beso en la mejilla por parte de Rey.
Chewie los interrumpió informando que las puertas se estaban abriendo, la nave se puso al aire nuevamente y realizó una maniobra para ingresar dentro de la base sin causar destrozos, extrañamente había lanzadera sin alas dentro.
La compuerta se abrió y la Jedi bajó de inmediato para ir a abrazar a sus padres.
- Rey... finalmente estamos todos juntos - murmuró Mara estrechando a su hija como si nunca fuera a soltarla.
Luke dejó un beso en la frente de Rey y después en su esposa, había pasado tanto tiempo sin su familia, que incluso llegó a sentirse como idiota por haberse alejado.
- Mamá, papá - los nombró la Jedi conteniendo las lágrimas - Por la fuerza, esto es un gran regalo.
Chewie rugió con alegría abrazando a Leia y a Han quienes los estaban esperando, pero aún quedaba alguien dentro de la nave.
Poe y Rose se acercaron a abrazar a Rey felicitándola por haber acabado con Snoke, la Jedi tuvo que fingir todo para llevar al cabo el plan con el hijo de Leia.
- Traje a alguien - avisó Rey intentando sonar natural - Un desertor, él me ayudó a salir en una cápsula del Supremacy.
Ben bajó del Halcón Milenario mostrando un rostro serio, pero sin embargo tenía un montón de nervios, en especial porque cierta princesa y un contrabandista tenían puesta la mirada en él.
- Es un desertor de la Primera Orden - añadió Rey mirando fijamente a Poe - Y es una buena persona.
El piloto la observó intentando decir algo, pero la mirada de Rey pedía que simplemente no dijera nada, que le explicaría todo muy pronto.
- Gracias por ayudar a mi hija muchacho - dijo Mara Jade viendo a su sobrino después de 6 años, le sonrió de reojo a su hija - En especial cuando yo no sabía que se encontraba en una nave partida en dos - le regañó a Rey.
- No fue nada, creí que ya era hora de hacer lo correcto - disimuló Ben.
Leia estaba conteniendo las ganas de ir a abrazar a hijo y no soltarlo durante horas, se había convertido en un joven fuerte, incluso mucho más grande que ella, pero la General aún seguía viendo a su pequeño niño.
- Entonces... ¿General o Teniente? - preguntó Han disimuladamente captando la atención de su hijo.
Ben Solo observó con ojos vidriosos a su padre recordando que estuvo a punto de matarlo, pero gracias a Rey no lo hizo.
- Stormtrooper - contestó el pelinegro.
- Igual que Finn - supuso Rose - ¿Lo conoces? - le preguntó al moreno.
- No, yo era nuevo, no conozco a los soldados más antiguos, y se nota que este hombre es... bueno, tú entiendes Rose - respondió el ex-stormtrooper haciendo referencia al gran físico del pelinegro.
- Bueno pues aquí ya tenemos a un General y a otro stormtrooper - habló Han señalando con la mirada hacia atrás donde yacía un pelirrojo oculto entre los demás miembros de la Resistencia.
Ben miró a Hux sin poder creerlo, a pesar de detestarlo, el General había tenido las agallas de dejar la Primera Orden por su cuenta, o eso pensaba.
- Siempre recibimos a aquellos que deciden cambiar de ideales y luchar por lo que es correcto - habló Leia captando la atención de todos los presentes - Bienvenido a la Resistencia muchacho - declaró con una sonrisa.
Ya se acerca el final
