Hola gente, Demon vuelve con un nuevo capítulo de esta cosa que hago llamar historia, aquí para recordarles que sí quieren comentar o criticar háganlo de manera constructiva y respetuosa, en cuanto a las filias o fetiches sí quieren que lo tenga en cuenta envíenme un mensaje, ya sea por público o por privado (Este mensaje estará hasta el final de la historia, mejor acostúmbrense) Ahora sigue la sección de respuestas, como notarán solo respondo los dejados en el capítulo anterior.
Manu: Una historia con Temari como pareja principal es posible, en cuanto a lo referente a héroe y con mucho lemon es más probable, tanto que bien podría considerarse la otra historia de Naruto que tengo, en cuanto a eso, lo más seguro es que nunca incluya a Kaguya, no solo por su apariencia medio alienígena, si no que no me la puedo imaginar como una mujer medio normal, en cuanto al incesto, en lo personal no me importa pero si me cuesta un poco la idea de que una relación de madre e hijo se vuelva de amantes, por lo que la mejor respuesta que tengo para ti es un tal vez.
Jorgumangander: No te preocupes, nunca presto atención a los comentarios negativos a los que no les encuentro algún valor constructivo, si lo dices por el mensaje del inicio, es más por costumbre que por haber recibido algún comentario negativo que me haya dolido, pero aun así muchas gracias por tu apoyo.
Naruto sonreía mientras veía a sus camaradas, tanto en Homúnculo como en su plan final, cada uno con pensamientos diferentes, Gaara que le miraba con cierto interés, siendo que estaba casi seguro de que le veía cómo un igual, pero Karui le miraba entre asqueada como enfadada, pero eso no podía importarle menos, seguía de su lado y eso era lo importante, pero la mirada que le dirigió a Erik estaba cargada de enfado, Kinana estaba al borde de la muerte según calculaba y solo se le ocurrían dos opciones, o la chica delataba a los dos miembros de Homúnculo, o la eliminaban antes, cosa que no podía permitir aún.
Cuando todos estuvieron fuera del bosque de la muerte se separó de Kiba con una sonrisa amable con la promesa de encontrarse después y charlar, ese era otro asunto que podía resolverse, o eliminaban al perro en los exámenes, o lo adoctrinaba como un buen soldado, se acercó a su equipo con el porte serio mientras veía a la examinadora observando su cuerpo con una sonrisa, no era una mala idea añadirla a su pequeño sequito de siervas fieles y devotas, pero solo tenía que esperar.
— Bien mocosos —Comenzó la mujer viéndoles con diversión, recostada sobre la verja comiendo dangos— Puede que hayan pasado de rositas el examen del viejo Ibiki, pero el mío no será tan fácil —Anunció sonriendo con descaro antes de sacar el palillo de su boca usándolo para apuntar una pequeña caceta— Entraran hoy, exactamente dentro de una hora, después de llenar una forma que nos exculpa en caso de sus muertes, cada equipo entrara por una de las puertas de este bosque, cada equipo recibirá uno de dos pergaminos —Comenzó su explicación con calma— El del cielo y el de la tierra, cada equipo debe buscar el contrario para que se consideren parcialmente aprobados —Proclamó tronándose el cuello antes de desviar el palillo a ellos— En el centro del bosque hay una torre, allí deberán llegar con los dos pergaminos.
— Espere —Le interrumpió Natsu atando cabos dentro de su cabeza— Con el tiempo que nos da, tomar los pergaminos, ir a las puertas, llenar formas, nos tomará la hora que nos está dando ¿Cómo iremos por provisiones? —Cuestionó con la mano alzada, viendo a todos lados con nerviosismo.
— Esa es la idea mocoso —Anunció la joven con una sonrisa malévola— Entraran tal cual están, por provisiones solo tendrán lo que traen encima, sus herramientas serán las únicas que tienen consigo, ni siquiera tendrán más ropa que la que traen puestos —Declaró con malicia— Es una prueba de supervivencia en toda regla, hay tres métodos de reprobar, ya sea que mueran bajo cualquier circunstancia, lleguen a la torre sin los dos pergaminos, o simplemente no lleguen —Explicó antes de lanzar el palillo a un árbol— Sus mentores ya están dentro de la torre, ellos les darán ropa y todo lo demás solo, y solo, si llegan, debido a que dentro de la aldea hay un equipo especial compuesto por seis personas en lugar de tres tengo que hacer correcciones —Anunció sonriéndoles a todos los miembros de dicho escuadrón.
— Un momento, un momento —Le interrumpió una chica rubia de la aldea de la arena, Temari si Gaara le había dado bien el nombre, con una mirada molesta— ¿Entonces ellos no tendrán una ventaja numérica, y probablemente estratégica? —Cuestionó la chica buscando entre todos al escuadrón mencionado.
— Tal vez tengan ventaja numérica, pero no absoluta, a ellos no se les dará un pergamino ni del cielo ni de la tierra, se les dará uno del fuego y el mar, cada uno de estos pergaminos es un aprobado para cualquier otro equipo aunque no tengan los suyos propios —Explicó con una sonrisa divertida— Pero para el equipo especial no lo son, ellos necesitarán un juego de cuatro pergaminos para aprobar, eso significa que este equipo cuenta con el poder para aprobar a dos equipos perdedores a cambio de su derrota, trabajen en equipo contra ellos y ganaran ¿Entendido? —Cuestionó sonriendo antes de lanzar dichos pergaminos a los integrantes del equipo, siendo atrapados por Sakura y Kagami.
— Déjeme confirmo —Pidió Naruto con una sonrisa confiada pese a que la situación era honestamente un asco para todos ellos— Tenemos que llegar a dicha torre, luchando por obtener comida, bebida, con cada momento en riesgo de muerte, y solo ganaremos si conseguimos todos los pergaminos y llegamos a esa torre así sea desnudos, medio muertos y con los huesos rotos, ¿Entendí bien? —Pregunto solo obteniendo un asentimiento de la mujer con una sonrisa maliciosa— ¿Entonces que esperamos? Páseme la maldita forma —Declaró sonriente, en cuanto llenó la forma desconecto su mente, centrándose en sus recuerdos del día en que su alianza se formó.
~Flash Back~
Veía al par de pelirrojos con una sonrisa maliciosa, era cierto que usar todos sus naipes en aquel momento era un error, pero ahora tenía una mejor oportunidad, mejor marcar todo lo posible ahora que no podían recular tan fácilmente.
— Lo diré una única vez, porque es algo que quiero que tengan en mente desde el comienzo —Empezó con tono firme y frío— Mi principal objetivo, incluso antes que el dominio mundial que promete esta guerra, es el resurgir del clan Uzumaki, no me importa si para ello deben violar a otras personas, tener orgias, follar con su familia, lo que sea, bajo cualquier concepto quiero que dejen descendencia, para que incluso si abandonamos este mundo sin lograr nuestro objetivo dejemos a alguien que lo haga ¿Entendido? —Cuestionó con firmeza pasando su vista de uno a otro.
— ¿En serio quieres llegar tan lejos por descendencia que siga nuestros pasos? —Karui le devolvió la pregunta con una pizca de enfado y puede que cierto asco.
— ¿Es necesario hacerlo? —Le interrogo Gaara más bien dudoso en lugar de asqueado.
— A las dos preguntas, si, llegaré así de lejos porque mi sueño es un clan Uzumaki tan poderoso que nadie se le enfrente, pero tengo una vida limitada, sigo siendo humano, y sé que no viviré lo suficiente para lograrlo, solo sembrare las semillas que lo logren, por lo que dejar descendencia es necesario —Admitió por primera vez aguantando el mal sabor, vivir por un sueño que sabías no verías no era tan dulce como le gustaría— Y en cuanto a lo otro es igual, incluso si me paso la vida follando no lograre sembrar las suficientes, necesito de otros Uzumaki para lograrlo, de ahí que se los diga, en caso de que se nieguen, los matare —Declaró con amargura en su lengua, por volver a admitir la necesidad de ayuda.
— ¿Y qué has hecho tu para ello, ya tienes novia, un hijo en camino? —Cuestionó Karui con seriedad, sin mucha alegría de que le ordenarán aquello, Gaara solo asintió con seriedad.
— Tengo un genjutsu capaz de esclavizar a los humanos, supongo que puedes entender lo que digo ¿Cierto? —Por primera vez dijo esas palabras en voz alta y con claridad, la mirada que se ganó de Karui estaba llena de sorpresa— Yo pienso esparcir genes en múltiples semillas, no me importan si hacen lo mismo o se concentran, no quiero que comiencen ahora, pero es algo que quiero tengan presente —Terminó con una mirada calmada pese a la leve molestia que obtenía de Karui.
— Supongo que esclavizar a líderes mundiales no es tan sencillo o lo habrías hecho antes ¿Me equivoco? —Cuestionó la chica con los dientes apretados sin mucha alegría, tal vez pensando si golpearle para aliviar su molestia.
— Exacto, no puedo hacerlo con otros jinchuriki, nuestras mentes están divididas y es riesgoso, mentes estructuradas pueden defenderse, y si alguien nota el fallo estaré jodido —Admitió sin muchos problemas, si quería calmar a la chica mejor no tentarle mucho.
— Esclavos en el poder, sin llegar a la punta, mismos esclavos que son soldados leales, quieres que consigamos algo semejante —Dedujo Gaara con calma— Con esa clase de poder no entiendo que es lo que necesitas de nosotros —Mencionó mordiéndose el labio con cierta confusión pintada en sus ojos.
— Mis ojos no son perfectos, necesito su ayuda para mejorarlos, mi medio hermano tiene los ojos más compatibles conmigo, necesitó que vea morir a alguien valioso para él para obtener el mangekyo, luego cambiaremos nuestros ojos, y habré resuelto el problema, les pido que maten a alguien en concreto, en una situación concreta —Admitió encogiéndose de hombros— Deben matar a Chrome Kurama, la chica que acompañaba al pelinegro con el que hablaba antes, frente al mismo pelinegro, mientras tanto protéjanla o eviten matarla —Anunció sonriente.
~ Flash Back Fin~
Naruto volvió a centrarse en el mundo cuando Kagami le tocó el hombro, solo dirigió su mirada a él mientras sus otros compañeros ya estaban moviéndose hacia la puerta, sabía que tenía la mirada de varios equipos, y que no solo no podía confiarse de la mayoría de ellos si no que ni siquiera podía confiar del todo en sus aliados, ya fuese que sus compañeros Uzumaki decidieran eliminarlo para recular, o que Erik decidiera perder el compañero con el que hacía negocios.
— Vamos a hacer una pequeña reunión para ver que tenemos ¿Vienes? —Cuestionó con una sonrisa amable, y Naruto sintió una pizca de culpa, según le explicó el kyubi, por lo que pronto ocurriría, se quedaría sin novia a más tardar una semana, inhaló con profundidad antes de responder
— Mejor lo hacemos después, hacerlo aquí nos arriesga a que todos se enteren de las herramientas que tenemos, y ya tenemos muchos enemigos en contra —Explicó viendo a los demás equipos.
Podía entenderlo parcialmente, eran un equipo con una ventaja natural, una ventaja numérica ideada para mantener protegida a la pequeña princesa del Hokage, pero no podían dar tal favoritismo sin ponerles una traba en algún punto y en este examen era que se notaría, solo había dos modos de subir de clase shinobi, o por trabajo de campo o los exámenes, aprobar por trabajo de campo era increíblemente complicado, tenías que hacer algo tan grande que negarte tu acenso fuera imposible, por obvios motivos en la aldea nadie intentaba ganarse así el puesto, por lo tanto el único modo de ponerles una traba que igualara el marcador era complicarles el examen, soltó un bufido, aceptando esa carga.
Por suerte sus compañeros su mantuvieron sensatos y decidieron esperar a consultar sus fuerzas, miró el sol a sabiendas de que incluso al día siguiente puede que no lo viese, con lo tensa que era la situación y todo lo que tenía que hacer le entraban ganas de echar un polvo, y uno con todas sus chicas solo para relajarse como debía, pero eso estaba descartado, no solo follar en un bosque donde intentaban matarlo no le parecía muy sexi, si no que tenía que mantener la calma y mantenerse centrado para lograr sus objetivos.
— Tenemos que tener una estrategia —Anunció Sasuke con calma en cuanto les dieron la orden de entrar, todos hacían un esfuerzo por no dirigirle la vista a Kinana que sin lugar a duda tenía pinta de zombi— No solo tenemos que racionar todo lo que tenemos, y notificarlo al resto del grupo, cabe la posibilidad de que nos separen y mediante una transformación intenten atacarnos cuando estemos solos —Aceptó cerrando los ojos para pensar.
— Podríamos tener una clave, un comando secreto para identificarnos —Opinó Sakura con una sonrisa complacida— Tiene que ser larga para que con el mínimo error todos sepamos que es un impostor —Anunció su idea dirigiendo su vista a los chicos del grupo, con excepción de Naruto, con ciertos toques de admiración y complacencia.
— Negativo, tiene que ser algo que podamos usar en todo momento —Negó Naruto cerrando los ojos buscando el modo de mantener sus planes en forma— Si nos atacan el último día es probable que hayamos olvidado una contraseña larga para ese punto, una diaria sería riesgoso, si tenemos que darla en la madrugada, tras despertar, el letargo hará más fácil cometer un error, necesitamos una manera más sencilla —Explicó cuando la chica de cabellos rosas haciendo un mohín.
— Entonces tendrás un plan ¿No? —Preguntó mirándole con enfado y Naruto deseó golpearla, no solo por increparle si no que también por cargarle más peso y estrés del que ya tenía.
— ¿Un plan? Tengo muchos —Aceptó inhalando para poder controlar su ira, no era el momento de dejarse ganar por sus emociones— Pero lo mejor es discutirlos antes de ponerlos en marcha, por obvios motivos no podemos contar con Kinana, parece muerta viviente y en un combate es casi lo mismo que llevar un cadáver —Declaró sin una pizca de compasión ganando una mirada furiosa de la chica— Por el bien de su salud lo mejor es evitar que se lastime o acabará muerta antes de que lleguemos a la torre, y no pienso gastar las pocas medicinas que tengamos en mantener a alguien que estará muerta en una semana —Proclamó antes de sacar papel y tinta de uno de sus bolsillos.
— No puedes decir eso —Murmuró con voz gastada y cansada la chica mirándole con enfado, solo rodó los ojos sin prestarle mayor atención, mientras que Kagami y Sakura parecían debatirse como reñirle por su falta de tacto, Sasuke y Natsu miraban a otro lado demostrando que tampoco opinaban muy lejos de ello.
— Si, si, como sea, no solo hay que ver como reconocernos en caso de necesitarlo, hay que encontrar medidas para evitar llegar a separarnos ¿Qué ideas tienen? —Preguntó dejando de lado lo dicho por la chica.
— ¿Hacer las rondas de vigilancia entre dos? Es cierto que descansaremos menos pero podremos estar más alerta —Opinó Sakura suspirando por cambiar de tema.
— El mayor problema es la higiene —Opinó Sasuke mirando el suelo— Separarnos para ir al baño crea una ventana perfecta para atacar, el objetivo estará con la guardia baja, solo, y un ataque sorpresa no daría tiempo para reponerse —Explicó juntando sus manos, entrelazando sus dedos, para alejar su mirada de sus compañeros y desviarla al bosque— Por otro lado mientras nos duchemos estamos desnudos, sin nuestras armas y estamos muy vulnerables ¿Ideas? —Preguntó tras explicar los puntos débiles que había encontrado.
— El problema es que el único modo de evitar esos inconvenientes es ir siempre juntos —Murmuró Kagami con la mirada decaída pero el oído atento— Supongo que podemos intentar evitar ir al baño más de lo necesario y ducharnos por parejas, que siempre haya alguien armado y preparado mientras el otro hace sus necesidades —Explicó con fastidio.
Naruto le dirigió una mirada curiosa a su medio hermano, normalmente este no hablaba con ese tono tan apático, lo que le hacía preocuparse de que algo hubiese ocurrido, algo que pudiera alterar sus planes, por la mirada que le dirigía a Natsu solo se le ocurría que lo que pusiera en ese estado a su medio hermano lo sabía ese castaño.
— Bien, no podemos perder más tiempo aquí, los equipos ya deben estarnos buscando y si nos quedamos aquí más tiempo solo les daremos las cosas gratis, pongámonos en marcha, Sakura, dame el pergamino, Kagami, dale el del mar a Natsu, cambiaremos diariamente el dúo que llevará los pergaminos, ustedes dos fueron quienes los recibieron, los enemigos les pondrán el ojo encima —Proclamó antes de levantarse para comenzar a caminar.
Pese a que a Naruto le encantaría que se hubieran encontrado con otros equipos durante las horas diurnas, donde tendrían la ventaja de la luz, todo estaba demasiado tranquilo, se preparó para cualquier eventualidad activando su sharingan perfeccionado, enviando chakra a sus oídos y nariz para mantenerse alerta y comenzó a pensar, a diferencia de cuando meditaba o se desconectaba del mundo en ese estado estaba prácticamente en modo automático, no era perfecto pero se podría defender de cualquier cosa sencilla se permitió pensar.
Pese a que podía confiar en el otro par Uzumaki por ahora necesitaba más, una manera de mantener el control sobre ellos, prefería evitar violar a Karui para marcar su poder porque eso podría llevar a una traición, pero Gaara era otro problema, podría mantenerlo controlado mientras estuviera cerca pero cuando estuvieran separados el chico se volvería una bomba de relojería, era un asesino sádico que encontraba cierto placer sexual a la hora de matar, o eso es lo que parecía, pero tenía que corregirlo ya, el único modo de evitarlo era tanto muy ridículo como muy complicado, obligarle a separar el apetito y deseo de matar y el deseo sexual, el único modo que se le ocurría era hacerlo perder su virginidad, pero no solo el chico parecía reacio al contacto físico normal si no que parecía encontrar incómodo ante la idea.
— "¿Puedo saber por qué tu apuro por quitarle la virginidad al jinchuriki de mi patético hermano menor?" —Cuestionó el zorro con una nota de diversión, tal vez eso era lo que menos le apetecía.
— "Me ahorrarías mucho tiempo si simplemente leyeras mis pensamientos, no sería la primera vez que lo haces" —Gruñó por lo bajo mientras saltaba de rama en rama, contrario a lo que parecía estaba más atento de lo que podría parecer, en ese estado era más un animal, cualquier cosa que sus sentidos entendieran como un sonido anormal le harían reaccionar, aunque tampoco podría volver a ese estado si llegaba un ataque donde debería centrar su mente.
— "Lo sé, pero eso quitaría mi diversión, tu vida, tus planes más concretamente, son la novela que sigo, una historia interesante, pero si leyera todos tus pensamientos adelantaré partes, quitaré la diversión y la sorpresa que podría venir posteriormente, por el bien de la historia que sigo me niego a leerte los pensamientos más allá de lo necesario" —Afirmó con cierto toque sabio pese a la tontería que comunicaba, al menos en propia opinión de Naruto.
— "Empiezo a creer que tanto tiempo encerrado te han vuelto loco, pero bueno" —Aceptó conteniéndose de bufar a sabiendas de que aminoraría la marcha que a iba más lento de lo que le gustaría debido a que Kinana aunque les seguía el paso se volvía notorio que no tenía la misma energía— "Si se vuelve un asesino serial como los que he visto arruinará mis planes, si le enseñó la diferencia entre el deseo asesino y el placer carnal podré mantenerle mejor bajo control" —Comunico viendo como el sol comenzaba a ahogarse y el cielo teñirse de anaranjado— "Necesito mantener más control sobre él que sobre Karui, a él no puedo lavarle el cerebro y si me vuelvo su mejor amigo, casi su hermano, será más fácil de controlar"
— "En pocas palabras, crees que si pierde la virginidad será más estable ¿Si sabes que es una tontería?" —Preguntó con una sonrisa burlona pero a Naruto no podía importarle menos, creía saber lo que hacía y esperaba no equivocarse.
— "Al igual que yo tiene un sentido socio afectivo alterado, si puedo arreglarlo un poco para que el mismo construya uno, pero necesito no ser la única figura afectiva de lo contrario podría crear confusiones, si le ayudo a crearlo, mostrándole los beneficios del sexo, podré mostrarme como un hermano mayor al que le deberá respeto, aprecio y obediencia ¿Entiendes ahora mis motivos?" —Cuestionó con mayor calma, los notorios jadeos de Kinana le hizo saber que no avanzarían más aquel día.
— "Control mediante las emociones, que el mismo te entregue el control de su ser hacerle sentir dependiente, una estrategia simple pero poderosa, pero tengo el presentimiento que ese chico no es tan vulnerable como para que dicha táctica funcione, no parece tan frágil mental" —Opinó el zorro con calma pero con notoria energía.
— "Eso aún está por verse, el sexo es una de las fuerzas más poderosas, solo mira a Shikamaru, de ser alguien que usa la mente más que el cuerpo ahora ni siquiera se lo pensaría antes de quedarse en bolas para pasar tiempo con Karin" —Soltó una risilla divertida antes de confirmar sus peores sospechas, Kinana ya estaba agotada y no habían avanzado tanto como le gustaría.
— ¿Acampamos aquí? Parece que si no nos detenemos ahora durante la noche no podremos ver ni lo que está frente a nosotros —Opinó Kagami dándole una sonrisa nerviosa a su medio hermano, este sabía que era una mentira, tres de ellos tenían un sharingan por lo que esa oscuridad no sería problema, el olfato de Natsu era suficientemente bueno para evitar accidentes, solo estaba intentando detener la marcha para que Kinana descansará sin decírselo en la cara.
— Será lo mejor —Aceptó sin mayores deseos de matar de cansancio a su compañera— Sakura y Sasuke vayan por agua, podremos sobrevivir alimentándonos lo mínimo pero moriremos sin agua, Kagami, Natsu, ustedes dos confirmen el terreno, si hay un equipo cerca quiero que lo sepamos, si lo hay, y tienen la oportunidad, consigan su pergamino, Kinana y yo haremos una fogata y cocinaremos —Ordenó, antes de que el castaño pudiera ponerse a renegar Kagami solo le tapó la boca, le dirigió una mirada nerviosa, y se alejaron, Sakura chilló mientras Sasuke hacía una mueca pero aun así obedeció.
Cuando los dos se quedaron solos simplemente agarró unas pocas hojas y ramas antes de lanzar un chorro de fuego que encendió una fogata sencilla, se sentó frente a su compañera con un silencio tensó entre los dos, contó mentalmente hasta diez para dar por terminado el tiempo de espera, cambió su rostro serio pero comprensivo que mantenía con sus compañeros antes de volverse un seño firme y frío que dejaba en claro que nadie era su amigo.
— ¿Qué ocurrió? No desapareces una semana con tu madre y vuelves así sin que haya pasado algo, algo gordo además —Cuestionó con una mirada carente de amabilidad, estaba exigiendo una respuesta y la obtendría sin importar los medios que tuviera que usar para conseguirlo.
— Un ritual para ser la futura líder del clan Kobura —Respondió con sequedad, forzándose a hablar por la sequedad en su voz— Pero ese bastardo de Erik sabía más de lo que me mostraba y pienso cobrármelo y tú me ayudarás, solo necesitó que lo captures o todos se enterarán de Homúnculo —Gruñó intentando fingir amenazante.
— Déjate de tonterías niña, si se parece a lo que creo que es dudo que estés viva al final del mes —Opinó con frialdad— Y tienes tantas pruebas de que exista Homúnculo como de que los unicornios existan, soy un mercenario, ¿Quieres mi ayuda? Entonces págame —Declaró con frialdad, negándose no solo a ser chantajeado sino que tampoco a trabajar gratis.
Todos los que habían tratado con el clan Kobura sabían unas pocas cosas, eran maestros de los químicos, especialmente en los venenos, y lo segundo era lo crueles que podían llegar a ser, pero cuando tratabas con ellos lo suficiente para saber que tenían un rito para elegir al líder es que estabas jodido, invitaban a todos los mercenarios que trabajaban con y para ellos un poco de aquel ritual para ser más fuertes, nadie que lo hubiese tomado había sobrevivido, solo se le ocurría que podía ser la asimilación de algún narcótico o toxina extremadamente fuerte, y aunque la chica tuviera la sangre de las serpientes en las venas, era una serpiente totalmente diferente a la que era Erik y el resto de los Kobura.
— Lo mismo que atrae a todos los Uchiha, poder, un compromiso, nos casaremos y obtendrás poder político, es lo que quieres para ti y Homúnculo ¿No? —Cuestionó con firmeza, pero aquello solo le pudo provocar una risilla, que solo no fue una carcajada por mera fuerza de voluntad.
— Morirás en unas semanas, y honestamente me gusta más salir con Ino que con alguien como tú, ya, en serio, o pagas con algo que realmente valga o yo no muevo un dedo —Declaró con una mueca de asco, la chica era totalmente diferente a como había sido semanas atrás, tanto que dudaba que incluso sus mentores dudarían de su identidad— Si no piensas ofrecer nada útil, ni creas que eso ocurrirá —Anunció sin una pizca de pena.
Ino miraba con una sonrisa el panorama, Choji llevaba dormido ya un rato mientras que Shikamaru se había ofrecido para hacer la primera guardia, pero ella no pensaba dormirse, necesitaba cumplir con las demandas de su maestro y comprobar que Karin estuviese haciendo un buen trabajo, después de todo ella había aprendido tanto de Ino como del propio maestro, lo suficiente para crear la técnica que utilizaba contra Shikamaru; cybele, o los ojos de la diosa serpiente, un genjutsu visual tan poderoso como para llevar a ese estado al más vago de los hombres.
El chico de cabellos negros estaba sonrojado y jadeando, mordía con fuerza su mano mientras la otra se mantenía aferrándose con fuerza a una roca, ambos movimientos manuales estaban haciéndose con tal fuerza que hilillos de sangre habían comenzado a brotar de sus manos, su mirada estaba perdida en algún punto ilusorio, se levantó mientras sacaba su cuaderno para comenzar a escribir.
— ¿I-Ino? —Suspiró el chico con los ojos perdidos— N-no puedo parar —Jadeo el chico mordiéndose los labios— No quiero parar, solo, solo quiero hacerlo, estar con ella y, y, y… —Con cada palabra la respiración del chico se entrecortaba más y más, las gotas de sudor habían comenzado a formarse en su frente y ella sonrió.
— ¿Hm? —Preguntó con falsa inocencia, en caso de que alguien pudiera verlos, o que Choji despertará, preferiría que quien quedará mal entre los dos fuera él— ¿De quién hablas, Shikamaru? ¿Qué quieres hacerle? —Cuestionó con falsa melosidad que seguramente no engañaría a nadie que le conociera pero Shikamaru no estaba pensando.
— Karin, ella, ella y su boca en mi pene, chupándolo y lamiéndolo —Jadeo el chico que comenzó a abrazarse, casi sofocándose, Ino solo pudo sonreír con cierta malicia en sus labios— Me hace sentir bien, pero, pero creo que me hace mal —Jadeó intentando acallar el calor que inundaba su ser.
— Oh, Shikamaru —Fingió compasión con una mueca de preocupación— ¿Ella te hace sentir bien? —Preguntó con un intento de preocupación.
— Si —Respondió al instante— Mejor que bien, pero… —Antes de que pudiera seguir Ino le interrumpió.
— Entonces está bien —Anunció con una sonrisa amable— Solo son dos adolescentes disfrutando del sexo —Concedió acercándose para posar una mano en el hombro del chico— Eso es totalmente normal, no hay nada malo en ello, solo estas preocupado porque por una vez quieres realmente hacer algo, puede que incluso te haga bien —Explicó dándole una mirada comprensiva junto a una sonrisa amigable.
Ino casi podía ver los engranajes en la mente del Nara, intentando ver fallas en lo que dijo, tras unos instantes en los que no los encontró solo sonrió nervioso, soltó la roca dejando en claro que se había herido pero cuando hizo amago de ir por medicinas el chico solo lo desestimo por lo que volvió a recostarse, mientras una sonrisa maliciosa se formaba en sus labios, alegre de tranquilizar las preocupaciones de su compañero de equipo, después de todo ¿Qué drogadicto no quería escuchar que su droga no le hacía daño?, normalmente Shikamaru habría esperado hasta estar seguro de que su compañera estaba bien dormida pero el calor no le dejaba pensar claramente.
Ino estaba segura de que tendría que hacer anotaciones sobre ello al día siguiente, todo mientras veía como el chico se separaba de sus prendas antes de comenzar a masturbarse furiosamente, pero la rubia solo sonrió mientras lo veía, necesitaba mantener al Nara así, no sabía cuánto tardarían en reunirse con el equipo de Karin en terreno seguro, pero debía evitar que el chico se desintoxicará del efecto de cybele, después de todo un esclavo feliz era un esclavo trabajador, y eso Ino lo sabía muy bien.
Mientras Ino volvía a dormir, Shikamaru intentaba formar la imagen de la chica pelirroja en su mente, perdiéndose rápidamente en su primera vez, había sido solo un par de días después de que le había mostrado los condones y había salido corriendo de su casa, esperó pacientemente a que la chica volviera y le terminará, pero no volvió a verla hasta el tercer día, donde, después de entrenar con su equipo, había vuelto a casa encontrándose con ella ayudando a su madre a hacer la comida, esa noche se decidió a terminar el asunto de raíz, repitió el proceso, lo recordaba con tanta claridad que casi creía poder escuchar su voz.
~Flash Back~
— Follemos —Anunció cuando estuvieron en su habitación por casualidades, llamadas su madre, volverían a pasar la noche juntos— No pienso estar con una chica que no satisfaga a su hombre como se debe —Gruñó, rezando en silencio porque su madre no le hubiera oído o terminaría con todos los huesos rotos— O me abres las piernas o terminamos —Soltó el ultimátum, y solo para aumentar la presión se bajó los pantalones para revelar su entrepierna.
Había esperado que la chica terminase con él, o que se largará como la última vez y él pudiera terminarla, lo que fuese que le quitará de encima tanto a la chica como a su madre loca, pero en cambio la chica se acercó, eso le puso nervioso, no había pensado que la chica aceptará y contraría a la vez anterior no tenía condones ni se sentía preparado para aquello, otro paso fue dado y la distancia que los separaba se acortó aún más y por un instante, el instinto de supervivencia de Shikamaru le instó a ser él quien corriera, sus ojos se conectaron y su cerebro sufrió un cortocircuito.
Esos ojos rojos brillantes habían perdido su pupila, o se había contraído tanto que no podía verla, solo cuando la chica dio otro paso, haciendo que sus alientos chocaran, notó que se había equivocado, la pupila había cambiado su color hasta ser de un rojo solo que de un tono diferente, tragó en seco sin estar muy seguro de por qué lo hacía, o porque no podía desviar su mirada de esos ojos.
— No te preocupes Shika-kun~ —Canturreó la chica y un escalofrío recorrió la espalda del Nara— Esta noche nos divertiremos mucho —Gimió. Shikamaru sentía como se sonrojaba, mismo sonrojo que solo fue incrementado cuando la chica movió su mano para sujetar la erección que ni siquiera sabía que tenía.
El momento en que terminó desnudo, atado de pies y manos a la cama, y con Karin sentada sobre él era un poco borroso, solo pudo suponer que estaba muy concentrado en esos brillantes ojos rojos, pero cuando volvió a centrarse estaba en la posición antes mencionada mientras la chica le cabalgaba con una sonrisa lujuriosa, y mientras sus ojos no podían desviarse de esos rojos y brillantes orbes, sentón tras sentón, con esas juguetonas manos acariciando su pecho y abdomen, jugando con sus tetillas y metiéndole dedos en la boca, era algo raro y que Shikamaru no estaba seguro de que hubiese podido disfrutarlo pero lo estaba haciendo.
Sentón tras sentón sobre su polla, su pulso solo se incrementaba mientras la nebulosa que llenaba su mente se espesaba, corrida tras corrida, condón tras condón, y en algún punto perdió la conciencia, o simplemente era incapaz de recordar aquello debido al frenesí carnal, pero volvió a estar en sus cinco sentidos la mañana siguiente, aún estaba atado a la cama, Karin estaba ya arreglándose, dedicándole una sonrisa complacida, sobre su pecho descansaban cuatro o cinco condones llenos de semen y tenía un fuerte sabor salado en la boca que si no se equivocaba eran de los jugos de la chica.
~Flash Back Fin~
Después de eso empezaron sus problemas, era como una droga, una vez empezó a follar con la chica no solo podía querer más y más, habían empezado con sexo casual ocasionalmente cuando ella iba a dormir en su casa, pero cada vez lo quería, y necesitaba, más, solo unas pocas días ya no podía esperar a hacerlo cada día o cada dos, pronto fue buscarla para hacerlo, ya fuese en su casa o un motel, eso no le había importado, con cada vez aceptó hacer cosas más estúpidas, si las pensaba con la mente fría, y ahora, sin la chica con la que follar, la corrida que acababa de tener, manchando sus manos de su blanca semilla le tenía cierta sensación amarga.
Mientras Kagami y Natsu estaban haciendo guardia, y el resto dormían, él había comenzado una reunión con Homúnculo, estaba seguro de que Kinana pensaba cumplir su amenaza, y si caerían dos miembros el extraño equilibrio del grupo se iría al garete, apenas estaban logrando que los adictos y traficantes salieran de su zona de confort, y que la identidad de dos homúnculos saliera a la luz arruinaría todo, y aún más sus planes.
— Ocurre una pequeña emergencia —Anunció cuando todos estaban reunidos, meras figuras ilusorias en una habitación disque infantil, empezaba a creer que la baja estatura de Pride le estaba creando en contra o creando algún fetiche raro.
— ¿Qué ocurrió Wrath? —Cuestionó Pride mientras una mirada oscura se posaba en esos ojos, advirtiéndole de que si no era importante le rompería algo, y estaba muy, muy seguro de aquello, y por las miradas de los otros dos miembros de Homúnculo que no estaban en los exámenes pensaban lo mismo.
— La exnovia de Envy sabe de nosotros, y quiere vengarse de él, nos expondrá a nosotros dos si no la matamos, no puedo matarla o me jode los exámenes y escuché muy bien que más nos valía subir de categoría ¿Qué hago? —Cuestionó con cierto nerviosismo.
La mirada de Pride le aseguró que le gustaba la situación tanto como a él, por lo que solo quedaban pocas opciones, una de ellas que descubrieran a Homúnculo y esa misma estaba fuera del plano por obvios motivos, la otra era matar a Kinana y obligarle a quedarse como genin otra temporada más, y Pride los quería a todos en posiciones más elevadas donde podrían tener más poder y por ende cimentar mejor el poder de la organización.
— Espera, pasen la segunda parte, y cuando ella ya no sea necesaria, mátenla, Envy, confió en que sabrás componer tu error ¿Cierto? —Cuestionó dedicándole una mirada oscurecida al envenenador que solo asintió, con ello zanjado terminaron la reunión y se preparó para otro día intentando sobrevivir.
Bien, en comparación con el primer día del examen el segundo resultó ser más interesante, poco antes de los primeros rayos del sol llegó el primer ataque, un equipo del país de la hierba, Sakura, que había pegado un grito al cielo con tanta fuerza que despertó a todos, se alejó con Kinana, dispuesta a protegerla, por lo menos eso se lo concedía a la chica, rodó evitando que una espada se le clavara en la garganta antes de ponerse de pie y saltar para alejarse.
Las tres personas eran tan comunes que hasta le sorprendía, algo confuso y contradictorio pero así era, tres chicos tan promedio que casi amargaba el buen momento que Naruto estaba teniendo, lo más llamativo eran sus espadas y lo único por lo que eran llamativas era que más parecían jabalinas por lo largas que eran, las cuchillas como tal medían casi metro y medio mientras que los mangos eran solo lo suficientemente largos para ser sostenidas por dos manos, con suerte, se levantó con una sonrisa socarrona.
— ¿Algo que compensar? —Preguntó con toda la burla que pudo, pero dos de ellos ni se inmutaron, tal vez acostumbrados a la broma o aceptando que si intentaban compensar algo, eso él no lo sabía, por el contrario el tercero, y más joven si apostaba, sí que se enfadó lanzándose al ataque.
Con un poco de lamentación por encargarse no solo del más nuevo del trío sino que también del menos experimentado, dejó que Natsu y Sasuke se encargaran de los otros dos mientras que Kagami aumentaba la protección en el par de chicas, el mismo comando que habían planeado la noche anterior, no solo por el debilitado estado de Kinana, sino para evitar un ataque de dos equipos que buscaran obtener sus pergaminos.
— ¡Muere! —Gritó, al que internamente llamaría pendejo número uno, levantando su espada en un intento de cortarle por la mitad, con cierta pesadumbre sacó su propia katana, Aerondight, dispuesto a asesinar al tarado, confiando en que el par de idiotas que tenía por compañeros recordarán que debían buscar el pergamino.
Interceptó el golpe de la cuchilla con el filo negro de Aerondight, la fuerza del golpe le empujó, el golpe en sí mismo fue suficiente para que le doliesen las manos, el chico retrocedió mientras volvía a tomar su espada con ambas manos, el análisis era sencillo, el chico no estaba del todo acostumbrado, o entrenado, para usar una espada tan larga y pesada como si fuese una cuchilla normal, tal vez le diera más fuerza de impacto y de corte pero no tenía el control apropiado para ser una amenaza contra un enemigo veloz, bueno, era lo que le tocaba.
— Mira pequeño pedazo de idiota, cuyo nombre me importa un bledo, hay dos opciones, me entregas el pergamino y vives, o te mato —Anunció levantando su espada dispuesto a dar un tajo, permitió fluir su chakra de viento por toda la hoja, un viento oscuro rodeando toda la cuchilla dándole la apariencia de un viento fatal.
— Púdrete —Anunció Pendejo número uno antes de emprender carrera intentando darle una puñalada, error, con la inercia que ganaría no podría parar a tiempo si se apartaba, y con la falta de entrenamiento no podría hacer el cambio de ángulo necesario.
Bufó antes de girar solo lo suficiente para evitar la puñalada, se puso de cuclillas antes de mover su espada, el chico intentó saltar pero el peso de la espada le jugó en contra, haciendo que la cuchilla se enterrara en el suelo, pero aquello le permitió evitar el corte que destrozó la cuchilla metálica y siguiendo el corte de viento cortó unos árboles tras todo el jaleo, el chico se levantó antes de mirar su espada rota, un corte perfecto y sin errores, abriendo sus ojos con espanto ante la visión de su arma rota.
— ¿Quisiste el método difícil?, bien —Murmuró antes de levantarse, no había tenido una batalla interesante desde hacía casi un mes y deseaba matar un poco aunque sea— Aerondight: —Comenzó antes de cambiar de posición, apuntando su espada hacia su enemigo, preparándose para dar una estocada, con rayos purpuras fluyendo por toda la espada— Estocada relámpago —Un movimiento, empujando su espada en dirección al chico que estúpidamente no entendió que su espada rota era señal de correr o rendirse.
Y con ese sencillo movimiento un rayo atravesó el cuerpo del chico creando un agujero solo un poco más grande que el de su propia espada, alrededor del agujero estaba totalmente negro tal cual la quemadura eléctrica que era, el cadáver del chico cayó para atrás, totalmente carente de vida, con un simple bufido se acercó al cadáver mientras esa sensación de deseo de luchar desaparecía de su cuerpo con una nota amarga y comenzó a revisarlo buscando el pergamino, y pronto descubrió que su sospecha era correcta, no le dieron el pergamino al novato del grupo.
Se giró para ver a sus compañeros pero desgraciadamente ellos también habían acabado sus combates, uno con un kunai clavado en el brazo impidiéndole sujetar la espada junto a una fractura expuesta en la pierna, ese detalle de brutalidad era el propio de Natsu cuando peleaba, en cambio el otro tenía una cuchilla clavada en la espalda junto a una mandíbula dislocada cortesía de Sasuke por lo que estaba tumbado en el suelo, Natsu sostenía con orgullo y superioridad el pergamino de la tierra, bufó antes de girarse.
— Lo mejor será seguir adelante, nada garantiza que no vengan más equipos más equipos para fastidiarnos, y ahora que tenemos uno de los pergaminos que nos faltan no debemos perder tiempo —Afirmó comenzando a caminar activando su sharingan mejorado para ver el camino.
En toda la cúpula que era su visión perfeccionada, o al menos no percibía nada viniendo de la tierra, para ver todo lo que estaba a su alrededor, una visión perfeccionada, capaz de ver a cámara lenta y a través de los objetos, sin puntos ciegos notorios, aunque bien podría ser que lo tuviera y aun no lo hubiera descubierto, capaz de ver a una inmensa distancia, sin lugar a dudas esos ojos eran los ojos más cercanos a los de un dios, verlo todo en una inmensa distancia y a una velocidad suficiente para actuar antes de que le afectaran, lo único que podía perfeccionar esos ojos era aumentar el alcance de su visión, o aún mejor, aunque imposible, era ver el futuro.
Tras varias horas de caminata en las que pusieron a Natsu a cargar a Kinana cuando esta dejó de poder caminar, en su área de visión perfeccionada, el efecto mezclado de su casi absoluta visión, con sus habilidades de sensor, que según había percibido parcialmente era propio de algunos Uzumaki, no le complicaba descubrir quiénes estaban en su área de visión, y en cuanto supo quién era decidió que lo mejor era correr.
— Kagami, Chrome está en peligro —Advirtió al instante en que lo sintió, y ni lento ni perezoso fueron corriendo en la dirección marcada, el problema es que tampoco podía permitir que sacaran a Erik de los exámenes o tendría problemas con Pride, algo que le gustaba tan poco como arruinar sus propios planes, los otros integrantes del equipo no tardaron en seguirlo aunque tenían tan pocas ganas de ayudar a otros como de ser atacados.
Pero tras un par de minutos cuando mucho llegaron a un pequeño claro donde vieron al equipo 11 siendo atacado por un equipo del país de la cascada y sus alarmas se encendieron al ver a una chica de cabellos verdes y ojos naranjas, no tanto por que resultará alarmante, parecía relativamente normal en la rareza que acostumbraba, pero, su chakra, ese chakra era parecido al de un biju, menor al suyo propio pero mayor al de Gaara, obviedades debido a que eran los bijus en los extremos, la chica debió sentirlo porque nada tardo en voltear a verle, sus miradas se conectaron y ambos supieron que aquello se había complicado.
Los otros dos miembros del equipo, aunque era más variado que el anterior que habían visto, era bastante insulso, uno era alto pero delgaducho, como una rama, mientras que el otro era más bien gordo, sostenía un martillo y hasta ahí terminaba la variedad de ese equipo dejándolo increíblemente insulso, saltaron desde las ramas para posarse al lado del otro equipo de la hoja.
— Kagami cubre a Chrome, por lo que sé juntos crean un buen equipo —Anunció con calma— Sasuke y Natsu… —Estaba por ordenar al par problemático cuando Erik le interrumpió.
— Que ellos se encarguen de cuidar a Karin, ese maldito espantapájaros la enveneno y aunque le di un antídoto no podrá hacer nada por un rato —Explicó con una mueca de enfado— Tu encárgate de esa chica, he intentado envenenarla y es inmune a casi todo —Soltó un gruñido fastidiado, hastiado y enfadado— Yo me encargare del otro par —Declaró y Naruto estaba bastante seguro de que el chico pensaba matar cruelmente a ese par, que de algún modo, le había tocado las narices.
— Perfecto, Kagami, Chrome, ustedes serán mis refuerzos —Declaró antes de ponerse de cuclillas usando chakra de rayo para impulsarse y ganar velocidad, en un sencillo impulso llegó frente a la chica con su brazo cubierto en chakra de viento, contrario a lo que esperaría de cualquier otra persona, la chica saltó a un lado para evitarle.
Las palabras sobraban para los dos en aquel momento, ambos sabían que ese enfrentamiento bien podría dar no solo terribles resultados, sino que resultados catastróficos y nefastos, pero ninguno de los dos podía dar el brazo a torcer, evitar la lucha no era una opción, un instante más tarde ambos estaban con las manos juntas haciendo sellos de manos a considerable velocidad, acabar el trabajo lo antes posible, y por un instante nadie más que ellos existió, pero en lugar de ser algo romántico como solía pintarse, era un deseo mutuo de probarse, de comprobar sus propias fuerzas frente a monstruos del mismo tipo de calibre que ellos eran.
— Estilo de fuego; Blasfemia imperial/ Estilo de viento; Nubarrón de polvo —Ambos anunciaron a la vez, tan pronto el chorro de fuego rojo oscuro chocó con una nube de polvo amarillento, polen le pareció, y al segundo todo se volvió más caótico, una explosión, una explosión que los lanzó a ambos contra los árboles, los dos igual de sorprendidos sin haber previsto tal posibilidad para empezar.
Se recompusieron justo a tiempo para evitar un golpe que bien pudo haberle roto la columna a cualquier humano normal, ambos dedicaron solo unos instantes a verse para comprobar los daños, las quemaduras se detenían en sus prendas, tal vez algo de polvo amarillo o ceniza adherido a sus cuerpos pero era algo menor para ellos, incluso se dedicaron una sonrisa descarada mutuamente, como si les complaciera que tan imprevisto resultado se hubiera dado, pero antes de que pudieran recurrir a otro intento de matarse entre sí se escucharon dos gritos.
— ¡Ah! —Un grito desgarrador que les obligó a girar sus miradas, el chico del martillo gritaba, con las manos en la garganta intentando obtener algo de aire, su rostro volviéndose purpura antes de caer arrodillado, pronto la falta de aire sofoco sus pensamientos llevándole al más allá.
Pero no era el chico ahogado por veneno lo que había sido llamativo, el cuerpo de Erik emitía vapores purpuras que advertían del peligro que eran a la salud, sus uñas se convirtieron en garras y sus ojos tenían cierto parecido con los de una serpiente, sujetaba del cuello al chico delgaducho que era quien había gritado, su piel cambiaba de color a tal velocidad que hacía complicado seguirle el paso, primero había parecido verde, luego amarillo, posteriormente morado y por último azul, dándole la apariencia de que todo su cuerpo estaba en una extraña mezcla de colores, con un vapor amarillento saliendo de su boca, pronto empezó a convulsionar, sus ojos se pusieron blancos y toda la fuerza que hacía para que Erik le soltara se detuvo.
Naruto no necesitó de toda su experiencia tratando con cadáveres, o creándolos mejor dicho, para saber que el chico estaba muerto, volvió a concentrar su atención a la chica de cabellera verde que en lugar de estar en posición de batalla estaba totalmente relajada, soltó un suspiró aburrido antes de limpiarse la ropa y dirigirle una mirada decidida.
— Mi nombre es Fuu, algún día terminaremos nuestro combate —Anunció antes de comenzar a caminar en dirección de la salida del bosque, solo tras un par de pasos pareció recordar algo y se detuvo— Tomen —Declaró antes de sacar un pergamino de su bolsillo, un pergamino de la tierra, el cual lanzó al grupo, aprovechando la confusión de tal naturalidad ante la muerte de sus compañeros se marchó antes de que pudieran reaccionar.
— Dime que al menos les sirve el pergamino —Gruñó al ver que era ni siquiera era el pergamino del cielo que le faltaba, Erik solo asintió antes de que Karin agarrara el pergamino— Espero no les importe que viajemos juntos, para pagar por el favor de entretener a la maldita —La mirada que Erik le dedicó le dejó bastante claro que si se quedaban juntos era más que nada para evitarse problemas con Pride, pero Naruto no podía importarle menos aquello, resultaba en una ventaja y así le gustaba.
Minato nunca había sido de los que asistían a esas tontas reuniones de padres en la academia, en primer lugar porque como Hokage se enteraba de los problemas que tratarían en ellas mucho antes de que se hicieran, sino porque no entendía lo interesante de reunirse con otros padres para hablar sobre sus hijos, pero allí estaba, acompañado de su esposa y viendo el panorama, siempre se las había imaginado sobrias y aburridas, pero ver a tantos padres bebiendo le quitaba un poco ese aire al asunto.
— Minato —Le saludó Yoshino Nara con una sonrisa que Minato no pudo evitar devolver, las mujeres parecían haberse dedicado a contarse chismes entre ellas mientras los hombres estaban tranquilos hablando y tomando tragos, siendo la única excepción a aquello Tsume Inuzuka que estaba bebiendo y cantando al lado de Choza Akimichi.
Había aceptado aquello no solo para hablar de sus hijos, sino que simplemente quería tratar el asunto de lo que harían con el espacio del mercado negro con ellos, cierto, había discutido aquello con Danzo, Orochimaru, Jiraiya, Inoichi y Shukaku, pero ahora que tenían un plan mejor hacer esos negocios bajo la mesa, pero verlos a todos allí reunidos le hizo sentirse mareado recordando todo lo que sabía de ellos.
Ese era un problema de ser Kage, te alejabas de todos tus amigos y conocidos en cierta medida, tener que ser imparcial, y que si alguno era atrapado haciendo algo malo tendrías que castigarle de igual manera, mientras Yuki iba a tomar una margarita de manos de Charlotte Akimichi, le dirigió una mirada severa a su esposa que solo asintió con una mirada nerviosa, Yoshino por otro lado no dudo en abrazarle con una sonrisa que creyó era pícara, cuando se separaron Yoshino volvió a con el resto de las mujeres, a su lado Inoichi soltó una risilla.
— ¿Ocurre algo, Inoichi? —Preguntó con tono severo, intentando hacerle entender que no estaba para bromas tontas. El otro rubio solo negó con la cabeza, aunque la sonrisa marcada en sus labios no se iba, solo le señaló un par de bancos en la barra donde habían puesto las bebidas, entendiendo el mensaje Minato asintió antes de acompañarle a sentarse en la barra.
— Es Yoshino —murmuro con una sonrisa divertida— Es un secreto a voces, pero no se lo digas a Shikaku, —Aclaró el hombre con una mirada de ligera advertencia— Yoshino lleva años siéndole infiel a Shikaku, desde que eran novios —Aclaró logrando que el líder de la aldea abriera los ojos con ligera sorpresa— En las reuniones ella solo saluda de un abrazo a unos pocos, significa que tendrán algo de diversión antes de irse —Anunció.
— ¿Y Shikaku no sospecha? Digo, con lo listo que es —Cuestionó con cierto nivel de incredulidad, una especie de broma por no haber ido en tantos años a esas reuniones creyó que era.
— Si lo hace nunca ha dicho nada, pero aquí entre nos, yo creo que no lo sabe —Explicó el hombre con una risilla— Supongo que lo mejor sería contarte los chismes dentro de esto, para que las conversaciones sean menos raras —Tranquilizó con una sonrisa divertida mientras daba otro sorbo a su cerveza— Se dice que Tsume se consiguió un amante, en lo personal le hacía falta, Mikoto y Fugaku llevan años sin intimar, él está desesperado y ella simplemente no cede —Explicó.
— No me sorprende, tras lo de Kushina su relación se tensó mucho —Se les unió Choza sirviéndose un poco de sake, un gruñido escapo involuntariamente de su garganta ante la mención de quien fue el amor de su vida— Creo que solo por eso aceptó a Naruto en el clan, para ver si Mikoto por fin aflojaba —Soltó una risa al ver que el Uchiha les miraba con mala cara, probablemente suponiendo de lo que hablaban.
— ¿Qué más hay? —Cuestionó con una ligera sonrisa, con un poco de suerte, mejor dicho si no le habían mentido, tendría un poco de sexo del que su mujer se negaba a darle, por lo que sus ánimos estaban un poco más relajados.
— Bueno, de los Hyuga no hay nada, los intentos de Hiashi de recuperar a su hija mayor y que esta los manda al diablo —Comentó Choza con una mueca apenada, todos recordaban bien la desagradable historia, y Minato aun recordaba como el líder del clan Hyuga casi había rogado que le dejarán ser el maestro de su hija— Aunque también escuchas rumores sobre nuestros hijos, suele ser lo que más hacemos aquí —Contó con tranquilidad.
— Y dime Minato, ¿Tu hijo ya le puso el ojo a alguien? —Preguntó Inoichi con una sonrisa descarada— Ya están en tiempo de enamorarse, buscar sus propios compañeros, tu entiendes —Añadió con una mirada nostálgica recordando sus propias épocas de juventud.
— Inoichi solo está feliz porque podrá añadir el sharingan a su descendencia con Naruto —Mencionó Fugaku apareciendo a su lado y tomando una cerveza— Como el mocoso está saliendo con su hija está muy seguro de eso —Explicó con una mueca.
— Oigan, de lo que me dijeron antes —Les llamó cuando una duda surgió en su mente— No debieron quedar pruebas de eso, digo, tantos años algo debió ocurrir ¿No? —Cuestionó viendo a Inoichi en busca de respuestas.
— Oh, claro que los hay, un chico Inuzuka, uno Aburame, los envía a con los padres en cuanto nacen, los niños tienen una salud precaria debido a sus intentos de mantener el embarazo en secreto, el más notable es ese chico Uchiha —Declaró recordando aquello— Ella nunca usa condón y cuando no puede encubrir un embarazo usa sus contactos en el hospital para hacer parecer que tuvo un abortó y los envía con los amantes —Explicó con un encogimiento de hombros restándole valor.
— ¿Chico Uchiha? ¿Acaso ese clan se encarga de adoptar bastardos? —Cuestionó dándole una mirada burlona a Fugaku que volvió a gruñir con fastidio.
— El problema es que los dos bastardos en mi clan tienen al mismo padre —Soltó un bufido antes de dejar su cerveza en la barra— Kagami es hijo de Yoshino y Genso, si ya el mangekyo de Naruto me parece peligroso no me quiero imaginar lo que ocurrirá cuando sean los dos —Gruñó antes de volver a tomar un trago.
Sonreía mientras agarraba la mano de Chrome mientras veía a su hermano que estaba al final de la formación charlando con Erik, suponía que quería discutir sobre la extraña chica inmune al veneno en caso de que volviera a por ellos, ganas no le faltaban de ir para agradecerle a su hermano por avisarle, cierto que no el propio Kagami no hizo la gran cosa por ayudar en el combate, pero si no hubieran estado allí el resultado pudo haber sido muy diferente.
En mitad de la formación estaba Natsu cargando a Kinana con Sakura y Karin a sus lados, Sasuke estaba solo un poco más adelante con una mueca de ligero fastidio, tal vez por no conseguir el pergamino que necesitaban para poder largarse a la torre, pero eso no era lo importante en ese momento, solo debían conseguir otro pergamino y podrían irse todos juntos a la torre y llegar en un día, tal vez menos si les iba bien.
Mientras tanto Naruto hablaba con Erik, ambos con una mirada de seriedad plasmada en sus ojos, ambos sabían que su situación no era precisamente sencilla, tenían que lograr que Kinana llegará a salvo a la torre pero que muriera una vez dentro, y Naruto no estaba precisamente cómodo con tener que escoltar a alguien a su muerte en lugar de terminar el trabajo de una vez.
— No tienes de que preocuparte, su cuerpo no aguantará demasiado, y con tronar mis dedos haré que su cuerpo muera más rápido —Explicó el chico con una sonrisa maliciosa, claro que podía hacerlo, la diferencia radicaba en que él fue más astuto a la hora de empezar el ritual, empezó lento, haciendo trampa para salir de vez en cuando para que esas serpientes no le mataran, tardo años en acostumbrar su cuerpo y dominar las que tenía en su interior, y cuando lo logró nada impedía que eliminará a la competencia por el liderato del clan.
— Eso espero o tendremos muchos problemas, no solo con Pride, sino con la ley —Susurro aquello sin muchos deseos de que le escucharan o le leyeran los labios.
— Hay algo más —Erik le detuvo cuando estaba por moverse a la punta de la formación— Hemos notado que has cambiado, no en forma de ser, sigues siendo el mismo sádico con problemas de ira, pero aumentas tu poder anormalmente rápido, y de pronto te has mantenido en un estado "normal" —Explicó ganando una mirada enfadada del pelirrojo— No me malinterpretes, me importa un comino mientras no intentes matarme, pero, Hinata está preocupada por ti, no sé en qué sentido, solo para que hables con ella —Comentó antes de darle una palmada en la espalda.
Emitió un gruñido desde el fondo de la garganta, los motivos por los que Hinata notará aquello no le gustaban, ya fuese que se sintiera amenazada por él, o que directamente sospechase de sus lealtades, en ambos casos era un problema y una amenaza, pero discutir con la chica siempre era un peligro, asegurarse de no soltar más información de la debida y mantener tanto para si como fuera posible, pero si no lo hacía se volvería un grano en el culo.
Mientras volvía a activar su visión perfecta, cúpula de visión, su área de percepción como sensor, antes de pensar en sus planes, necesitaba que avanzaran seis equipos para que su plan se pusiera adecuadamente en marcha, el suyo propio, algo difícil con Kinana en ese estado, el de Erik para evitarse problemas con Pride, el de Hinata, mismos motivos, el de Gaara para mantener control, y lo mismo con Karui, el de Ino solo le resulta conveniente para sus planes pero no era menesteroso.
Con todos sus sentidos alerta siguió caminando, viendo en todas las direcciones, notando a todos los equipos que les miraban desde las sombras, esperando a que bajaran la guardia para atacarles, esperando no solo el momento de mayor debilidad, esperando a que el cansancio les derrotara y no pudieran defenderse, pero lo que los detenía era la cantidad de gente, eran nueve, ocho técnicamente competentes, lo que les hacía dudar de sus oportunidades, pero el ocaso comenzaba a acercarse, ahora podía ver la torre en la distancia y no tendría problemas para llegar, pero a la velocidad que iban, tomando descansos cada tanto y con el problema de tener que encontrar el pergamino del cielo le sorprendería si llegaban a la torre en menos de dos días.
— Creo que deberíamos descansar ya —Opinó Natsu dejando en el suelo a su media hermana, muy a su pesar debía aceptar que forzar demasiado a avanzar, Chrome se había recuperado del veneno hacía muy poco, y más allá de Natsu nadie pensaba cargar a Kinana.
— Mañana a más tardar debemos obtener el próximo pergamino e ir a la torre —Anunció con una mueca— Mientras más tardemos en llegar tendremos menos provisiones, menos instrumentos y sin poder descansar en condiciones es cuestión de tiempo para que caigamos —Expuso con firmeza, estaba apostando bastante en ese plan como para permitir que se arruinara por tan poco.
Se prepararon para descansar en la seguridad de un árbol hueco, aunque a Naruto cada vez le gustaba menos aquello, los alimentos se le estaban acabando al grupo, tal vez no había sido buena idea comer las tres comidas del día, las medicinas solo estaban levemente solventadas gracias a Karin y su ninjutsu médico, y el agua empezaría a escasear pronto, y prefería no arriesgarse a intentar obtener algo del bosque en el que se encontraban, solo los examinadores, y tal vez ni ellos, sabían lo que había en ese bosque y lo nocivo que pudiera ser.
Mientras mordía un pequeño fruto captó la mirada de Erik, una mirada que se había reservado para cuando trabajaban como Homúnculo, debían salir a cazar, con un poco de suerte se encontrarían con el equipo de Hinata, quien tampoco estaba muy a gusto con la idea de pelearse con Pride, miró sus manos viendo las palabras que ahora llevaba escritas "HEART DEATH" cada una en el nudillo de una mano, en teoría ahora el jutsu estaría perfeccionado, no más errores ni cambios de cálculos, pero le ponía nervioso haber cometido un error cuando había decidido tatuarse el sello en la piel.
— Naruto y yo iremos a ducharnos, creo que escuché un río por aquí cerca —Anunció el moreno abrazándole por el hombro— Si tenemos suerte podremos encontrar a otro equipo con el cual pagar nuestra deuda y partir mañana por la mañana a la torre —Añadió al ver la mirada confusa de Kagami.
— Tranquilícense —Ordenó con tono suave levantándose, aguantando el bufido que quería escapar de su boca— Nadie nos atacara estando juntos, e incluso si lo intentaran puedo encargarme de quien sea incluso sin mi equipo ninja —Anunció para calmar a su medio hermano.
El camino al río fue silencioso, y nada cómodo, para el tiempo que tardaron en llegar, los ojos comenzaban a dolerle por pasar tanto tiempo con su sharingan activo, aunque fuera sin el mangekyo, aunque odiaba reducir su campo de visión, era mejor no tener los ojos constantemente adoloridos y mantener la guardia en alto, cuando llegaron el silencio solo se volvió más pesado, volviendo más incómoda la situación.
— ¿Qué estás esperando? Desnúdate y dúchate mientras yo te cubro las espaldas —Sonrió descarado Erik, ganando que un bufido escapara de sus labios.
— ¿Cuál es tu repentino interés por verme en pelotas, Erik? ¿Acaso te gusto? Lo lamento, pero no me va ese rollo —Se burló tronándose los nudillos, su mal humor estaba en sus límites por tener que aguantar a sus compañeros por tanto rato, con sus planes al borde de la cuerda floja, por lo que un chiste estaba colmando su paciencia.
— Estaba pensando en añadirte como puto, y quiero saber si vales la pena —Contó con una risa aguda antes de hacerle señas con la cabeza— O puedes dar un pequeño espectáculo para nuestra espía —Anunció antes de dirigir su vista a un punto entre los árboles, concentrándose un poco en su habilidad como sensor distinguió a la persona que les estaba espiando.
— Hinata, sal de ahí de una vez, si quieres ver la zanahoria solo tienes que pedirlo conejita —Río con cierta burla, la chica saltó desde las alturas de las ramas donde se escondía para caer silenciosamente a un par de metros de ellos.
— Si vuelves a llamarme conejita tendrás tu propia zanahoria metida en tu trasero —Declaró devolviendo la sonrisa burlona antes de cambiar su semblante por uno más serio— Hay un par de equipos de la aldea de las estrellas, cada uno tiene un pergamino del cielo, y no sé ustedes, pero a mí me falta uno de esos —Explicó encogiéndose de hombros— ¿Cómo ha seguido el asunto de Kinana? —Cuestionó mirándoles con seriedad.
— En cuanto entren en la torre comenzaré el proceso, tendrá muerte celular cinco minutos después, morirá pasados otros dos, no podrá abrir la boca del dolor, estamos a salvo —Concluyó Erik con calma, ese había sido su error, había creído que moriría con las serpientes Yamata pero ahora que había sobrevivido tenía que actuar rápido para que no le provocase un problema con Pride que le costase una mano.
— Perfecto, vamos por ese equipo, esperó que valga la pena porque el único combate decente en este lugar fue interrumpido —Gruñó con fastidio antes de comenzar de que los tres se subieran a un árbol para comenzar a saltar rama tras rama con dirección a aquel equipo.
Kiba estaba intentando dormir, Shino montaba guardia mientras esperaba a que Hinata volviera de su baño, pero aunque se había acostumbrado a dormir en el suelo duro, frio y húmedo en los últimos meses aquello no era lo que le impedía dormir, era su "relación" con Kurenai, era cierto que habían empezado meramente con follar, pero para él pronto se había vuelto en algo más, un poco de afecto, el calor de ese otro cuerpo, la suavidad y las caricias, le hacía sentirse querido, que alguien le quería y necesitaba.
Creo una dependencia hasta cierto punto, era su momento en que su vida abandonaba la oscuridad y frialdad a la que se había acostumbrado en casa, y de la nada ella cortó todo, de un día para otro el contacto se detuvo, no más miradas coquetas, no más llamadas para visitarla a su casa, no quedarse más tiempo para entrenar con ella, y después de aquel suave y dulce calor tuvo que volver a esa fría oscuridad para sufrir, con el extra, el terrible y jodido extra, de que sabía que pudo tener algo agradable.
El tocarse ya no le servía, en primer lugar ni siquiera podía hacerlo en casa y la sensación era amarga al acabar, eso le recordó por un instante a Naruto, nunca habían sido precisamente cercanos, en realidad siempre le había parecido algo aterrador, una extraña mezcla de perro callejero y perro de peleas, pero siempre solo, un perro que jamás formaba parte de una manada o era el quien la dirigía con pata de hierro, pero de pronto le había extendido una mano, dándole una pequeña muestra de amistad y preocupación por él, y mientras que un lado de sí mismo le decía que no debía acercarse, parte instintos parte experiencia, que le decía que si aceptaba esa amistad y pizca de aprecio tarde o temprano le abandonaría, otra parte de él, la que necesitaba afecto, le rogaba que aceptara esa amistad que bien pudo ser una sencilla muestra de camaradería.
— Es una mierda complicada —Bufó antes de levantarse ganándose una mirada curiosa de parte de Shino, misma mirada que le hizo encogerse en su lugar y bajar la mirada, eso era lo peor, antes no dudaría en hacerle frente a su compañero ante esa mirada, pero ahora, ahora esas miradas molestas, esos gestos de enfado, si los veía, por pequeños que fueran, temblaba, ya fuera por miedo al dolor o al castigo que vendría con ellos.
— Parece ser que Hinata se encontró con otro equipo —Anunció desviando la mirada, Shino no era tonto, podía notar las señales, algo estaba pasándole, mas no sabía el qué, pero aquello era seguro, estaba minando la voluntad, algo le hizo cambiar y lo que fuera si no era resuelto rápido podría resultar peligroso si era capturado por el enemigo— Tardaría cinco minutos en llegar al río, ella no tarda más de 15 minutos en tomarse una ducha por más rudimentaria que fuese, ya han pasado cuarenta minutos —Explicó apretando su pierna.
Shino era malo para tratar con las personas, mismo problema que tenía la mayoría del clan Aburame, tanto como para que los matrimonios siguieran siendo concertados por los familiares, por lo que no sabía cómo ayudar a su compañero, y temía que si abría la boca en lugar de un comentario que ayudase al castaño solo soltaría algo que le hiciera más daño, y sin saber cuál era el problema real todo podría resultar peor por poco que dijera, solo le quedaba esperar a que alguien más notara aquello y decidiera actuar.
Kiba asintió lentamente, consideró levantarse e ir a ayudar a su compañera, pero ¿Qué se supone que hiciese? Desde hacía mucho que como shinobi se estaba volviendo incompetente, y sin Akamaru estaba casi seguro de que no resultaría de ayuda, incluso podría ser que solo iba a estorbar, pero, bueno, bien podría ser un poco de ayuda, hizo amago de levantarse cuando Shino le detuvo.
— Hinata es fuerte, estará bien sola —Declaró Shino, "No vayas, eres un inútil" eso fue lo que Kiba entendió, después de todo se supone que su deber como miembro de equipo era ir en la ayuda de su camarada ¿Cierto? Pero ni para eso le creían capaz.
Shino mientras tanto miraba a su compañero con preocupación, temiendo que sus palabras hubieran tenido el efecto contrario al que quería, el chico parecía estar nervioso, ansioso y estresado, era al que más le hacía falta dormir, y sabía que en todo el equipo la más peligrosa era Hinata, por lo que no veía problema en decirle a Kiba que se relajara y descansara, pero por el semblante que el chico tenía todo apuntaba a que se había equivocado con sus palabras, temiendo solo ayudar a destrozar el ánimo del Inuzuka se giró para concentrarse en el té que había comenzado a preparar.
Pero ese giro, dándole la espalda a Kiba en el proceso, solo logro que el castaño se sintiera peor, "Solo se fijan en ti para regañarte, recordarte que eres inútil" eran sus pensamientos, mordió su labio intentando apartarlos de su mente, se recostó en la tierra antes de mirar el cielo y comenzar a llorar.
Shikamaru nunca se había considerado una persona trabajadora, ni que disfrutara mucho del esfuerzo físico, eso lo sabía quien quiera que le conociera, tampoco se creía particularmente chismoso, ese era trabajo de Ino, lo que hacía un poco raro que estuviera espiando al trío formado por Erik, Naruto y Hinata, los tres hablaban muy tranquilamente pese a ser de equipos distintos, Shikamaru tampoco estaba muy seguro de porque los espiaba o cómo había llegado a aquel río.
Eso era una mentira, sí que sabía cómo había llegado allí, había ido a parar allí intentando alejarse de su equipo, o más concretamente de Ino, desde que había dejado de intimar con Karin, dígase dos días, por poco tres, se daba cuenta de lo dependiente que era, no solo aceptaba cualquier cosa que la chica le dijese en la cama, o fuera de esta, si no del efecto que estaba teniendo la abstinencia en él, bien podría ser paranoia, después de todo nunca había tenido sexo antes ni tan a menudo, su mejor opción era preguntarle a Naruto, él único otro conocido con novia que tenía que sabía había tenido sexo, Ino no fue discreta en ello.
Pero otra parte de él no podía evitar pensar en que los efectos que estaba mostrando eran más bien parecidos a un drogadicto, necesitaba una dosis cada tanto y cada vez debía ser mayor, mientras que en los drogadictos era más droga con él era más riesgo, se había alejado de Ino puramente porque la chica le había atrapado todas las veces que tenía un ataque de ansiedad por abstinencia y solo le había convencido de que era algo normal y que se relajara, pero algo en él, paranoia, instintos, naturaleza de perezoso, lo que fuese, que tal vez no debía fiarse de aquello, que era mejor tomarse un tiempo, por lo que haría el esfuerzo por mantenerse limpio solo para comprobar.
— ¡Ya muéstrense! —Gritó Naruto con una mirada seria haciendo saltar al Nara preocupado de que intentaran aprovecharse para matarle y robarle el pergamino— ¡Si piensan atacar háganlo de una vez! —Rugió el pelirrojo, cuando estaba por salir de su escondite, e intentar que le dejaran marchar, dos equipos se asomaron de entre los árboles, seis personas de la aldea de la estrella, si juzgaba por sus bandanas.
— ¿Por qué gritas? ¿Estás asustado? —Río uno de los chicos que tenía el rostro tieso como roca, un gruñido se escuchó desde el fondo de la garganta del chico y Shikamaru se preguntó si debía de intervenir, ayudar a sus compañeros o alejarse de la pelea.
— Me pido al par de chicas, sí vuelvo a escuchar otro comentario sexual de parte de mis oponentes los despedazare y venderé su carne en una carnicería —Anunció la chica sacando su látigo antes de golpear el suelo resonando en todo el lugar.
— Déjame intentar encargarme de los otros cuatro, necesito algo de acción para liberar estrés —Anunció el pelirrojo tronándose los nudillos con una sonrisa que si le hubiera dedicado a Shikamaru este habría preferido esconderse.
Al siguiente momento la pelea comenzó, el pelirrojo sacó su espada y extendió su mano con la palma abierta hacia arriba, susurro algo, Shikamaru no sabía el qué, y todo el lugar pareció ser cubierto por una fina cortina azul, todos los que habían quedado atrapados dentro se quedaron quietos, asustados o nerviosos por lo que ocurriría tras ello, elevó su espada con una mirada que parecía prometer derramamiento de sangre, y la bajó de golpe, por la distancia era imposible que la cuchilla golpeara a sus enemigos, pero un grito se escuchó casi al instante, Shikamaru cambió su vista a quien había gritado encontrándose con lo que por mera lógica sería imposible, uno de los chicos estaba cortado, pero no era un pequeño corte o un rasguño, un corte diagonal perfecto que separaba las partes superiores e inferiores del cuerpo.
— No sé cómo sentirme —Anunció el pelirrojo caminando lentamente hacia ellos— Por un lado me enorgullece que mi pequeño jutsu funcionara moderadamente bien, pero esperaba más derramamiento de sangre —Aceptó el chico con una mueca, lo siguiente que pasó fue que la fina capa cerúlea desapareció en un parpadeo, Naruto hizo una mueca antes de sujetarse el brazo.
Las miradas pasaban de el pelirrojo al chico que seguía gritando, palmeando la parte cortada como si esperara encontrar sangre o algo terrible, Shikamaru no podía culparlo por ello, pero esa distracción costó cara, en un parpadeo tanto Hinata como Naruto estaban frente a ellos, la chica con su látigo brillando en color rosado mientras el chico iba directamente a apuñalar el pecho de uno de los chicos.
Para evitar el obvio azote que le golpearía una de las chicas, de cabellos negros, saltó a un lado, entonces el látigo, que parecía tener mente propia, salió disparado creando un ángulo totalmente imposible que fuese natural, tal vez tomada por la misma sorpresa que invadió a Shikamaru esta se cubrió con los brazos, el golpe fue directo en el punto más fuerte de la posición, en el lugar donde los dos brazos se juntaban, como un golpe de resorte, él látigo volvió con Hinata mientras esta sonreía, pero la otra chica estaba totalmente quieta, y un segundo más tarde cayó al suelo con un agujero en el lugar exacto donde el látigo había golpeado atravesando el cuerpo de lado a lado.
Naruto, por otro lado, estaba cubierto por la misma fino domo cerúleo solo acompañado por dos de sus víctimas, tres movimientos con la espada y el cuerpo de su víctima fue separado en piernas y la mitad superior del cuerpo partido a la mitad, escuchar los gritos aterrados de la persona era tal vez lo más aterrador, vivos pero cortados y desmembrados, el chico de la aldea de la estrella intentó escapar y en un segundo Naruto estuvo frente a él con la mano en su pecho.
— Escalpelo —Un extraño silencio se formó en el lugar, y un segundo más tarde, justo donde estaba el corazón, lo que solo podía describirse como una explosión de sangre ocurrió, por la espalda del chico, y naciendo del corazón, un disparo torrencial de sangre salió, el cuerpo del chico perdió todo el color, el mismo sujeto cayó y solo entonces pudo ver que Naruto tenía algo en su mano, un corazón que estaba tan claro que supuso no tendría mucha sangre dentro— demonios —Murmuro el chico.
El último chico intacto del equipo del país de las estrellas estaba intentando escapar, Shikamaru lo entendía, él quería hacer lo mismo solo que estaba clavado al suelo por el miedo que tan peculiar escena le había creado, solo para ser interceptado por el domo cerúleo, Shikamaru solo cerró los ojos sabiendo lo que ocurriría, los gritos de dolor siguientes solo le confirmaron sus temores, tras varios segundos volvió a abrir los ojos temiendo lo que encontraría, Hinata y Naruto sosteniendo dos pergaminos del cielo, con la única diferencia de que en Naruto era notable una mueca de enfado y fastidio.
Tras que el trío se separara tomando diferentes caminos, o al menos Hinata lo hizo, debió esperar casi 20 minutos para animarse a ver los cuerpos, si ya había estado frente a aquello mejor aprender lo que pudiera de ello, los chicos, antes vivos, y cortados en pedazos ahora estaban con los órganos de fuera y sangrando, haciendo que el que los escuchara moverse y gritar hacía solo unos segundos pese a los peculiares cortes, pero no había rastro alguno de los límites del domo cerúleo que había visto con anterioridad, tragando en seco volvió con su equipo pensando que prefería escuchar a Ino decirle que sus pensamientos sexuales eran normales que arriesgarse a que ellos volvieran.
Yagura, o mejor dicho Tobi, miraba su oficina con una mueca de enfado, una mueca de enfado que se había formado tras solo una noticia, porque el mensaje de parte de Menma Spade asegurando que pronto pondría en acción otro negocio de trata de blancas era algo magnifico, puede que incluso pudiera conseguirle a miembros de clanes prominentes de la aldea de la hoja, eso sin contar con los compuestos químicos básicos que incluían sus tratos, con los mejores científicos de Kiri preparándose para crear un arma masiva, eso debería hacer que estuviera alegre ¿Cierto?
La nueva generación estaba viento en popa, aunque admitiría que le sorprendía el estilo de su más reciente adquisición Chiron Aria, antes de que entrara en la academia se aseguró no solo de su salud física, si no, y más importante, diera su mensaje de venganza al mundo, y tal cual lo pensó el mensaje fue muy poderoso, las mujeres, movidas por el instinto materno, adquirieron una potencia desbordante, decididas a proteger a sus propios hijos de tales monstruo incentivando a los niños a odiarles del mismo modo, los hombres, movidos algunos por inferioridad, otros por miedo y otros solo por sus deseos de provocar dolor, se convencieron más de que su labor era la correcta, de que todo estaba bien.
Y las palabras de sus investigadores confirmándoles la historia de Chiron era solo un seguro de que no era un infiltrado, de una de las regiones costeras de Kiri, una familia fue encontrada masacrada, la familia Aria según lo investigado en el área, con claros indicios de congelación como lo harían jutsus de hielo, y no había nadie que pudiera hacerlos en Kiri sin el kekei genkai del clan Yuki, nadie había puesto tal empeño de unir los elementos como para entender que ese sería un buen resultado, todos los cadáveres fueron reconocidos y encontrados con excepción del hijo menor, dicho hijo nombrado Chiron, pese a la dificultad que representaba encontrar rasgos semejantes con cadáveres en descomposición lograron encontrar semejanzas que no dejaban lugar a dudas del parentesco.
— ¿Disculpe, Mizukage-sama? —La voz de su secretario, Uri, le trajo de vuelta de sus memorias— ¿Cómo debemos actuar? —Cuestionó con cierto nervio y temor en su voz, se obligó a serenarse antes de cruzar los brazos frente a él.
— En cuanto a Konoha, no, su alianza con Kumo aunque poderosa no amenaza directamente a Kiri —Aceptó de mala gana, puede que en sus planes estuviera atacar a Konoha, pero cuando falló años atrás en el nacimiento del Uzumaki no esperó las acciones que tomó el cuarto Hokage para evitar sus planes— Podremos preocuparnos en un tiempo, en cuanto a lo de esos monstruos con kekei genkai quiero que los capturen a todos, a los varones los mataremos públicamente, a las mujeres viólenlas y luego mátenlas, que sea un gran espectáculo —Ordenó viendo con frialdad aquello.
Una revuelta, una revuelta tan estúpida y que sus agentes debieron poder detener en cuanto empezó se volvió algo terriblemente más grave, suministros, tanto alimenticios como médicos, perdidos en cantidades considerables, sus shinobis se confiaron demasiado y perdió muchas vidas, si bien era cierto que dicho territorio seguía siendo suyo, o mejor dicho bajo su control, era un golpe terrible a su poder, sus ninjas se volvías más miedosos cuando ocurrían esas pequeñas victorias de parte de los usuarios de kekei genkai, la gente le pedía más y si no daba resultados dudarían de él, necesitaba dar un golpe realmente duro devuelta.
— Y el chico —Uri volvió a llamarle con nerviosismo— Tenemos unas pequeñas quejas de parte de la academia, intentó matar a dos de sus compañeros en clase, y aún están lejos del examen de graduación, sus profesores lo comparan con un animal salvaje —Comentó algo nervioso.
Yagura suspiró, cierto era que no esperaba que el chico tuviera maneras de ser tan raras, apenas pudo mantenerse de pie y comenzar su preparación para ser shinobi se apuntó a la academia, el chico podía usar chakra con una naturalidad asombrosa, no, no era que usara chakra con naturalidad, mejor dicho no controlaba y su cuerpo lo expulsaba sin ninguna consideración, eso más su estilo de combate que recordaba a un animal lo hacía un enemigo temible para cualquier persona normal o alumnos de academia, pero contra adultos probablemente fuera un asunto muy diferente, pero el chico tenía una sed de sangre tan buena que Yagura en serio estaba teniendo problemas para decidir si debía o no corregir ese estilo.
— Dile a sus maestros que pongan más empecho en su educación, parece ser prometedor, y no quiero tener un animal en las filas —Anunció solo para escuchar una risilla tras él, al girarse con el ceño fruncido se encontró con Utakata.
— No mienta Mizukage-sama, le encantaría tener a un perro fiel en las filas, por lo que he escuchado, y visto, si tronaras los dedos pidiéndole que te lama los pies lo hará, pero creo que entiendo tu punto —Declaró, y Yagura sonrió con fingida alegría, no le alegraba en lo más mínimo tener que tratar con el otro jinchuriki de Kiri, pero le convenía tenerlo a la mano cuando llegase el momento de que les extrajera el biju, por lo que le sirvió un poco de sake en un platito antes de entregárselo.
Naruto soltó un bufido mientras miraba su mano, Erik, en la orilla del lago, estaba duchándose, si no fuera porque se metería en líos con su equipo lo habría dejado hacía mucho, pero lo importante era su jutsu, aunque todo había resultado relativamente bien, si su intención era matar, la verdad es que había sido parcialmente un fracaso, los sellos eran los correctos por lo que realmente le fallaba la cantidad de chakra que utilizaba, esperaba encontrarse a alguien más durante su camino a la torre o no podría ponerle un uso pronto como quería.
Había usado muy poco chakra en room mientras que utilizó demasiado en su escalpelo, o al menos en ello estaba su teoría, se permitió hundirse en sus recuerdos otra vez con tal de no escuchar hablar a Erik, ya fuese sus comentarios sobre usarlo de puto como los que simplemente tenían intención de tener una discusión normal, pero tenía pero no era momento de concentrarse en un posible jutsu fallido, por mucho que le gustara la idea, tenía que concentrarse en salir de aquel lugar, llegar a la torre con todas las piezas de su plan intactas, estaba pidiendo demasiado y lo sabía, pero era lo que podía hacer, si no confiaba en sí mismo ¿Quién lo haría?
— Jutsu interesante el que tienes —Anunció el chico víbora saliendo del lago, apenas iba vestido y ganas no le faltaron de bufar por no llevar ropa allí, aunque el plan original era cargarse a un equipo enemigo, usando solo un bóxer y cargando su ropa, lo que le faltaba, hacer de escolta.
— Aun no está completo —Un gruñido escapó de su garganta ante la idea, el buen humor que reunió tras su pequeña batalla se esfumó al ver que había cometido un error en su más reciente jutsu, error que si no resolvía pronto gran parte del trabajo invertido en crearlo habría sido en vano, y odiaba perder el tiempo de esa forma.
— Pues no parece, eres Wrath el destripador, aquel que mata y destruye, destruir órganos y aumentar la agonía suena a algo que harías tu —Comentó mientras caminaban en dirección al campamento, se habían tardado mucho más de lo que les habría gustado y solo no tenían al par de equipos tras ellos porque suponían que podían cuidarse solos.
— Igualmente, cometí un error —Anunció sin alegría alguna por aquello— Me concentré en probar mi nuevo jutsu, y tanto tiempo sin vigilancia hará a Kinana hablar y delatarnos —Anunció con negatividad, una risilla se escuchó a su lado por lo que miró a su compañero con una mueca de enfado.
— No te preocupes, incluso ahora ella cree que puede vivir, y no hará nada que la perjudique, y si se sabe su relación con los Kobura estará perdida —Anunció calmado, no le era normal que él mantuviera la calma mientras Wrath estaba irritado, pero disfrutaba enormemente de aquello, un pequeño placer por ridículo que fuese.
Aunque la oportunidad era perfecta para hablar de su negocio la verdad es que ninguno de los dos solía tratarse fuera de las reuniones del grupo, pero el silencio era una molestia para Erik, se había acostumbrado a cierto nivel de jovialidad, a cierto nivel de interacción humana, y Wrath era, honestamente, el peor para conversar, era algo que entendió con el tiempo trabajando juntos, Wrath era alguien engañoso que cambiaba según quien lo viera, mientras que estaba seguro que él conocía un lado ese sujeto era diferente con Kagami, con sus mentores, a cada persona con la que trataba la miraba con una máscara diferente.
E internamente se preguntó sí de casualidad estaba viendo la verdadera cara del monstruo, o si en caso contrario esa era otra máscara creada para tratar con el grupo, ignoró las miradas que se ganó cuando llegaron al campamento y comenzó a vestirse mientras Naruto revelaba el pergamino del cielo, una explicación muda a su tardanza, el silencio se volvió la ley durante el resto de la noche.
Tal cual lo acordado, a la mañana siguiente se dirigieron a la torre, y justo antes de separarse un roce, un sencillo roce con Kinana que le lanzaba dagas con los ojos, en una promesa de odio eterno, entraron en sus respectivas puertas, Naruto debía aguantar la sonrisa que se formaba en sus labios, en cuanto estuvieron en una amplia sala abrieron los pergaminos, creando un cuadrado, en cada uno de los vértices de la figura apareció un sello que no tardó en expandirse hasta que los cuatro se reunieron en el centro y con una nube de humo alguien apareció, y justo en ese momento comenzó el acto.
La piel comenzó a ennegrecerse a una velocidad impresionante, pero nadie se dio cuenta por dejarla tras ellos, en realidad fueron sus profesores "los primeros" en darse cuenta, puesto que en cuanto salieron de la nube de humo fueron a sujetar a Kinana mientras Kakashi llamaba a los médicos, la chica le dio una mirada, una mirada casi imperceptible gracias a que sus ojos comenzaron a expulsar sangre, y antes de que pudiera decir algo, de delatarle más bien, una espuma rosada salió de su boca, la chica llevó sus manos a su garganta antes de comenzar a rascarse buscando algo de aire, sofocándole.
Claro que siguió el acto de compañero preocupado, esa era parte de su diversión, ayudo a los paramédicos a ponerla en la camilla, "intentó" mantener sus órganos funcionando, solo para que muriera en el camino a la sala médica del hospital, sus mentores solo les indicaron que se marcharan y se relajaran mientras ellos le contaban lo ocurrido al Hokage, y mientras que una sonrisa se formaba en sus labios mientras llegaban a la pequeña ala residencial de la torre, y su sonrisa solo aumentó al ver a Gaara y Karui.
— ¿Cómo se lo explicaremos? —Le preguntó Kakashi a su compañero, ambos tenían el ceño fruncido, y pese a que sabían que podían perder a sus alumnos en dicho examen no estaban preparados para darle la noticia al padre, mismo padre que técnicamente les pagaba a ambos.
— Seremos directos, Kinana ya tenía una apariencia horrible cuando llegó a mi examen pero según las órdenes de Minato debíamos solo notificar algo si ocurrían muertes —Anunció mientras su rostro quedaba carente de emociones, no solo llevaba mucha practica dando malas noticias, si no que estaba acostumbrado a las reacciones humanas, sin lugar a duda iba a ocurrir algo desastroso.
— Supongo que tuviste motivos para no notificarle a Hokage-sama inmediatamente ¿Correcto? —Cuestionó el de cabellos plateados con una ceja enarcada en duda y cierta molestia, él ni siquiera estuvo en contacto con sus alumnos durante todas las partes anteriores en el examen, fue el asignado a recoger cosas de los chicos para cuando llegaran, y ciertamente de haber visto a su alumna, la hija de su mentor, en ese estado habría investigado.
— Lo intente —Admitió el hombre conteniendo una mueca— Le dije que veía a su hija en mal estado, incluso intente describirle su estado pero me ignoró y me ordeno que no volviera a no ser que alguno de sus hijos muriese en el examen —Explicó sin poder contener la mueca en esta ocasión, un shunshin y no tardaron en estar en los pasillos de la torre Hokage preparados para dar la noticia al hombre.
Minato tenía una sonrisa boba mientras caminaba a la puerta, no solo había tenido una buena dosis de bebidas con sus viejos amigos, ignorando los deslices de estos, como si fueran los mismos jóvenes antes de que aceptara el maldito cargo de Hokage, sino que además había tenido una noche de diversión con Yoshino, la chica era sexy de joven, en general su generación podía considerarse atractiva, y aunque no habían usado condón, la mujer casi lo abofetea por si quiera considerarlo, y la mujer sin lugar a dudas seguía fértil, no le preocupaba mucho la idea, estaba teniendo una maravillosa mañana hasta que su alumno e Ibiki le encontraron justo antes de que entrara en su oficina.
— Ibiki —Saludó con cierta desgana, hace unos días le había explicado que su pequeña Kinana no parecía encontrarse bien, era una adolescente por el amor de dios, lo más seguro es que solo le hubiera sentado mal algo que comió en el pequeño retiro de aprendizaje que su esposa había organizado para ellas dos— Espero que me vengas a decir algo importante esta vez —Pidió con una sutil amenaza en la voz.
— Kinana falleció —Soltó la bomba, los ojos de Minato se abrieron totalmente sorprendidos, pero mientras que Ibiki esperaba ver una reacción de sufrimiento esta pareció más bien curiosa— Su hija falleció por una repentina muerte celular total, falleció poco después de que su equipo se considerara aprobado —Explicó, reiteradamente esperó una reacción de sufrimiento pero en su lugar una perfecta capa de seriedad llenó sus facciones.
— Kakashi —Llamó con frialdad, frialdad que sorprendió al peli-plata puesto que aquella reacción no cuadraba con un padre que acababa de perder a su hija— Asegúrate de que mi esposa se encuentre en casa, yo mismo le daré la noticia, cancelare todo lo que tenía que hacer hoy —Anunció con helada seriedad, y aquello fue lo que más sorprendió a ambos instructores, especialmente a Kakashi que siempre lo vio mostrarse cariñoso con Menma.
— Considérelo hecho, sensei —Aceptó el hombre antes de desaparecer en un shunshin.
¡Uf, al fin termine con esté capítulo! Como nota a todos los que escriben fanfics de Naruto, intenten cambiar lo que harán en el bosque prohibido, empiecen desde allí o sáltenlo, porque honestamente este capítulo ha sido de los más aburridos que he escrito, porque escribiendo esta parte me doy cuenta de que realmente esta parte de los exámenes chunin es muy aburrida, es esencialmente al equipo ninja corriendo, caminando o saltando por todo el bosque, relativamente escasos combates, si no hubiera sido porque ya seguía esta parte me hubiera inventado algo diferente, y el motivo por el cual este capítulo esta tan concentrado en el bosque prohibido es porque quería dedicarle un capítulo a cada parte del examen.
Una al escrito que fue el anterior, uno al bosque que fue este, uno que es la ronda eliminatoria que será el próximo, y el del examen en el estadio, aunque estos dos últimos bien podrían tener más de un capítulo dedicado, ahora, debido a que quiero sentirme más unido a la gente que me lee voy a dedicar una parte final del capítulo a una pregunta random, en este caso serán;
¿Cuál, o cuales, es su fetiche culposo? Dígase uno que les gusta pero les da cierta vergüenza admitirlo, para minar la vergüenza que puedan sentir yo diré dos míos, lluvia dorada y pies, aunque dudo incluir el primero en esta historia.
