Otabek simplemente se quedó serio y mirando a Yuri fijamente luego de escuchar que a su amigo le decepcionaba la situación, lo entendía perfectamente, después de todo el rubio y Jean nunca fueron los mejores amigos, por lo que era normal que Plisetsky creyera decepcionante que alguien pudiera ir tras Jean— no es como si pudiera decidir —respondió luego de un lapso incomodo de silencio.

Yuri le regaló media sonrisa, sabía que ese tipo de cosas no eran planeadas, además no era como si no se hubiese dado cuenta de las señales que estaban siempre presentes. Para empezar, Jean era una molestia y aun así Otabek iba con él siempre, si eso no era amor, entonces no sabía que podía ser. Cabía la posibilidad de que fuera estupidez, pero trataba seguido con Otabek como para saber que no era un idiota.

Tienes razón —habló el rubio para zanjar el asunto— lamentablemente él es demasiado idiota y no se dará cuenta si no se lo dices.

Minami quiso reír, él no era de los que insultaba a los demás, pero Yuri llamaba "idiota" a Leroy por no darse cuenta de los sentimientos de Beka cuando él había estado tras Yuri en el último tiempo, estaban juntos todos los días y aun así el ruso no se había dado cuenta. Aunque si lo analizaba, Otabek debía estar enamorado desde hacía mucho tiempo.

Beka, lo siento —fue lo único que pudo decirle con tristeza Minami, debía ser doloroso saber que la persona de la que estabas enamorado se sentía atraído por alguien más. Miró hacia el suelo, sin saber que palabras podía utilizar para animar a su amigo, entonces sintió una mano sobre su hombro. Al levantar la mirada vio a Otabek, al parecer intentaba animarlo cuando debería ser al revés.

Siempre supe que esto pasaría, por lo menos los tengo a ustedes —dijo con tranquilidad, sintiéndose mas liviano al poder por fin contarle a alguien lo que le sucedía.

Kenjiro le obsequió su mejor sonrisa, lo mejor que podía hacer era apoyar al moreno, aunque no eran los mejores amigos, de hecho, Otabek era más cercano a Yuri que a él. No entendía por que había confiado en él para semejante secreto, pero se sentía agradecido.

Entonces vamos por helado después de clases, ¡yo invito! —habló animado el del mechón rojo, mientras levantaba su brazo hacia arriba para darle efusividad a sus palabras.

No grites, tonto —Yuri golpeó con su puño el otro brazo de Kenjiro, aunque no con fuerza— estamos en la escuela —lo regañó.

¡Ah! ¡Lo siento, lo siento! —se disculpó nervioso, recibiendo otro golpe por gritar nuevamente.

La clase del primer día fue por completo aburrida, como todos los años debían presentarse uno por uno ya que los alumnos iban cambiando. Algunos se conocían y otros no, unos eran nuevos y otros estaban desde el jardín de niños.

La presentación de Yuri siempre era seca, decía lo justo y lo necesario con molestia en su voz, puesto que le era tedioso hacer aquello; a nadie le importaba como se llamaban, lo que les gustaba o de donde venían, solo querían terminar las clases pronto y volver a casa.

Minami era muy efusivo al mencionar las cosas que le gustaban, siempre señalando que estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara, siempre con una sonrisa amable y un rostro tierno. Al menos eso era lo que el ruso veía, siempre habían estado en clases distintas por lo que llamaba su atención el cómo alguien podía ser tan amable con desconocidos. Esa era la cualidad de Kenjiro, eso era lo que hacía que pudieran llevarse bien, porque polos opuestos se atraen, ¿no?... ¿Qué diablos estaba pensando?

Otabek hablaba con su rostro serio, sus pocas sonrisas estaban reservadas para sus amigos, así como su amabilidad. No era que hablara con molestia, sino que utilizaba un tono neutral que lograba molestar a más de alguno al no percibir algún tipo de emoción, buena o mala, por parte de Altin. El moreno también se ofreció a ayudar si alguien lo requiriera, siempre y cuando tuviera tiempo libre.

A los amigos les había tocado sentarse separados, quedando Yuri al frente, en la primera fila y primer puesto cerca de la mesa del maestro; Kenjiro estaba junto a la ventana, pero en medio de su fila y Otabek estaba hasta atrás, cerca de la puerta.

No podían hablar durante la clase, cosa que no afectaba a ninguno de los chicos, ya que Yuri y Beka podían estar sin conversar y Minami podía hablar con cualquiera sin problemas, intentando buscar cosas en común para tener temas de conversación con los cuales emocionarse, a veces asustando a las personas con su efusividad cuando descubría que les gustaba la misma música o veían el mismo programa de televisión.

Parece que te divertiste —señalo Yuri acercándose al puesto de su amigo japonés, lo había escuchado parlotear toda la clase con la chica que se había sentado a su lado— ¿Amor a primera vista? —lo molestó, pero sin sonreír. Yuri no estaba acostumbrado a ver como Minami se comportaba en clase, pero si a compartir con él fuera de ellas y en esos momentos el chico hablaba y hablaba, pero no con otras personas, sino con él, un poco más con Jean y muy poco con Otabek, por lo que se sentía extraño el escucharlo conversar tanto con alguien que estuviera fuera del circulo social que mantenían ellos cuatro.

¿Amor? Nada de eso, es solo que ella estaba muy nerviosa. Era nueva en la escuela y quería ayudarla a calmarse —respondió con tranquilidad mientras se levantaba para ir con sus amigos por ahí en el receso.

Vamos por Jean y luego a comprar algo. Tengo hambre —les dijo Otabek para cortar la conversación. Había percibido ciertos celos por parte de Yuri y eso a pesar de que le hacía gracia, podía ser peligroso si profundizaban mucho. El ruso era algo explosivo si algo le molestaba, no se imaginaba si de verdad estaba celoso y estallaba.

Mmm tienes hambre… —comenzó a decir Yuri.

Y quieres a Jean… —completó Kenjiro con una sonrisa.

Otabek enrojeció, eso era nuevo para ellos que jamás lo habían visto de esa manera. Minami abrazó al moreno para que se tranquilizara un poco, asegurándole que solo era una broma entre ellos tres y que jamás lo delatarían con Leroy.

Es tan idiota que, aunque se lo dijéramos, no entendería —comentó Plisetsky mientras salían del aula y se dirigían a buscar al cuarto del grupo.

Los tres rieron por el comentario y siguieron su camino entre bromas y pequeños empujones, al parecer Otabek hablaba un poco más luego de haber revelado su secreto, así como también Minami se sentía más cercano a él. Encontraron a Jean riendo con Isabella, justo a la salida del salón de ambos y Yuri fue quien se adelantó para interrumpir la burbuja en la que ellos dos estaban encerrados.

¡Hey! Idiota, estamos buscándote y tú aquí ligando —lo molestó con la intención de avergonzarlo un poco frente a la chica, pero ella solo rio levemente y no por burla, era una asquerosa risa coqueta. Plisetsky tenía ganas de vomitar, odiaba esas cosas que hacían las personas con tal de atraer la atención de alguien.

Lo siento, chicos. Bella ira con nosotros —anunció al grupo y Yuri puso mala cara, Otabek no mostró ninguna expresión y Kenjiro sonrió nervioso.

Jean, será incomodo si hay una chica —intentó dialogar Minami— sin ofender, Isabella, es solo que… tu entiendes… ¿Momento de chicos? —intentó sonar amable, ya que tampoco quería que la chica se sintiera mal, no era su intención.

No te preocupes, yo entiendo —respondió al instante con una sonrisa triste, a ella le gustaba mucho Jean y quería pasar más tiempo con él, pero tampoco lo separaría de sus amigos— iré con las chicas, estoy segura que Mila y Sala deben estar por ahí —se despidió y se fue en busca de sus amigas.

Minami pudo respirar tranquilo, sintiendo que la tensión del ambiente se iba junto a Isabella. Ahora volvían a ser solo ellos cuatro como siempre, aunque ya no podía mirar a sus amigos igual, hace menos de un año había descubierto que le gustaba Yuri y ahora se enteraba que a Otabek le gustaba Jean, además de que Leroy parecía tener interés en Isabella. Su cabeza explotaría por el exceso de información.

Todos los recesos del día fueron iguales, la chica con sus amigas y ellos juntos. Otabek parecía hablar menos cuando Jean estaba presente y más cuando estaban los tres solos en el salón, antes de que el profesor hiciera acto de presencia.

¿Qué piensas de lo que pasa entre Otabek y Jean? —se atrevió a preguntarle a Yuri mientras iban camino a su casa después de clases.

Pienso que Jean es demasiado estúpido para Beka —respondió al instante para luego suspirar al ver el rostro disconforme de Kenjiro, era obvio que no se refería a eso en especifico— Beka terminara sufriendo, se nota que al imbécil le gusta la chica de lindas curvas. En pocas palabras, es casi imposible que se fije en un hombre.

Entiendo —respondió el del mechón rojo agachando la mirada, le daba tristeza, pero la vida no era un cuento de hadas lleno de amores correspondidos. Esto era la vida real, donde había veces que debías aceptar que tu amor era imposible— no me gustaría que me pasara eso.

¿Te gusta alguien? —preguntó Yuri mirando directamente a Minami, por alguna razón aquel tema le causo interés.

El japonés se puso completamente rojo ante la pregunta ¿Qué debería responderle? No lo sabía, su mente se trababa, las ideas chocaban en su cerebro y no podía hablar. Había parloteado todo el día, pero ahora no salía ninguna palabra de su boca.

Te pregunté si te gusta alguien, no te pregunté quien —aclaró Yuri al ver que su amigo se quedaba mudo. Si no quería contarle estaba bien, pero le fastidiaba que no pudiera responder una pregunta tan simple.

S- Sí… me gusta un "alguien" —respondió tartamudeando y sin mirarlo. Estaba siendo demasiado evidente.

¿Es la chica con la que hablaste hoy? —le preguntó directo y Minami pensó que Yuri a veces también podía ser un poco idiota. Se limitó a negar con la cabeza— entonces está bien. Si quieres hablar, sabes que puedes hacerlo conmigo.

¡Yuri! —gritó, espantando un poco a su amigo mientras se lanzaba a abrazarlo en medio de la calle— eres tan bueno —le decía mientras aprovechaba de apoyar su mejilla contra la ajena.

Ya… sal de aquí… idiota —respondía el ruso fingiendo oponer resistencia, la verdad era que los abrazos del japonés no le molestaban tanto y podía soportarlos.

Oye, ¿cómo estará el maestro Katsuki? —preguntó de repente Minami sin soltar a su amigo del abrazo.

¿Te acordaste porque hablamos de gais idiotas? —dijo con una ceja alzada y al ver el ceño fruncido de Minami, procedió a aclarar— el idiota no es el profesor Katsuki, sino el frentón de Nikiforov —tras decir lo último, Kenjiro no pudo evitar el ataque de risa que lo atacó repentinamente. Ambos rieron con ganas.

Continuará…