¡Buenas! ¿Qué tal va todo? Hoy os traigo un momentito de la historia que seguro más de uno esperaba haber visto (pero que, lo siento mucho, me costaba colocarlo de alguna forma sin alargar demasiado la escena principal). Es breve, sí, pero todo tiene un por qué (y el de este momento es muy sencillo: si ahora vamos "wooooh!" luego pretenderéis que sea "WOOOOOH!" y eso cuesta mucho conseguirlo).

WarGreymon VS Machinedramon sucede exactamente después del capítulo 113 de Code Frontier. Es decir, es el cachito que no quise poner porque suponía alargar más el capítulo y que luego se me quedaba cojo de los dos pies.

CONTEXTO

El intento de Machinedramon de eliminar a Odd, a Leire y a William (contra quienes no se enfrentaba exactamente) fue frenado por la aparición de CrossSpacemon con la caballería. Aldamon, D'Arcmon, Cerberusmon y Wingdramon pueden respirar tranquilos con la llegada de Reichmon, JetSilphymon y WarGreymon para entretener al digimon metálico que el último bien conoce.

Un reencuentro que posiblemente no hace gracia a ninguno de los dos pero que sucede.


A WarGreymon no le hacía ni pizca de gracia que Xana-Lucemon contase con aliados como el que tenía ante él, en esos momentos a punto de ser liberado de la prisión de CrossSpacemon para que pudiesen enfrentarlo.

—Dudo que se vaya a acercar alguien, pero vigilad especialmente nuestras espaldas —les dijo a los híbridos del viento y la oscuridad.

—¿Realmente piensas pelear tú solo contra él? —preguntó Reichmon.

—No es la primera vez —respondió.

—¡Tú! ¡Te reconozco! —exclamó Machinedramon con un rugido furioso —. Esta vez, las cosas no serán iguales, WarGreymon. ¡No voy a ser tan fácil de vencer!

—Eso habrá que verlo —dijo, posicionándose.

Al instante, el compañero de Tai se lanzó sin previo aviso contra el digimon metálico, sus garras por delante en busca del golpe. JetSilphymon y Reichmon tardaron poco en seguirlo, asegurándose que ninguno de los pocos digimons de menor nivel que habían acudido con aquellos dos peligros estaba cerca.

—¡Esto no es nada! —exclamó Machinedramon, apartándose con algunos arañazos.

—Esto es sólo el calentamiento —afirmó WarGreymon —. ¿Qué tal si nos ponemos serios?

—Tú lo has buscado —murmuró —. ¡Cañones giga!

—¡Atrás los dos! —ordenó el naranja.

Rápidamente, los dos híbridos empezaron a esquivar los disparos de Machinedramon, apartándose cada vez más, mientras WarGreymon se abría camino hasta la máquina digital, a la que atestó varios golpes con los que le obligó a dejar de atacar.

—Es inútil, WarGreymon. ¡Gozo de poder infinito!

—¿Ah, sí? No lo parece —comentó volviendo a atestar un golpe con el que dejó una gran marca en el metal del otro.

—¡Esto no va a quedar así! —rugió, volviendo a lanzar disparos.

—¡Apunta hacia los demás! —exclamó Reichmon.

—¡No puedes defender a tus amigos y atacarme al mismo tiempo! —rió como un loco Machinedramon.

—No necesito ir a defender. Con retenerte a ti hay más que suficiente —declaró.

Casi al instante, un muro plateado se alzó por encima de los más atrasados. Los ataques de Machinedramon empezaron a rebotar varios segundos antes de quedarse paralizados en el aire un instante. Antes que el digimon máquina pudiese entender qué ocurría, WarGreymon volvió a lanzarse contra él, profundizando el corte al pasar junto a él.

—¡Retirada! —oyeron de pronto. A poca distancia, Ulforce V-dramon intentaba quitarse de encima a LordKnightmon —. ¡Vámonos de aquí, la torre está perdida!

—Aún se puede hacer una cosa —declaró Machinedramon lanzando varios ataques más.

Una espesa nube de polvo empezó a alzarse, obligando a JetSilphymon a poner en marcha su molinillo para intentar despejar la vista de sus compañeros y evitar ataques por sorpresa. Aunque fue lo más rápida que pudo, cuando al fin tuvieron visión, descubrieron un enorme agujero ahí donde había estado Machinedramon.

—¿Está huyendo? —preguntó Reichmon.

—Algo no va bien —murmuró WarGreymon.

—¡Maldito Ulforce! —protestó LordKnightmon, descendiendo y uniéndose a ellos —. Ha aprovechado los ataques de Machinedramon para escapar.

—Muy profundo se está metiendo ese montón de hojalata para escapar, ¿no? —comentó JetSilphymon, asomándose al agujero —. ¿Acaso pretende llegar al centro del planeta?

—Y las otras no han salido —observó Arbormon —. Grumblemon, vamos a buscarlas.

—¿Estáis locos? —preguntó Ravemon —. ¡Ese digimon puede estar rondando por ahí!

—Iré con ellos —apareció CrossSpacemon —. Puedo cubrirles de cualquier ataque de Machinedramon si se nos aparece.

—Pero...

—Si hay problemas, entraremos en el agujero nosotros también —señaló WarGreymon.

—No tardaremos —prometió Grumblemon, saltando al agujero con los otros dos.

Mientras LordKnightmon calmaba a Ravemon, Tai y los demás que habían estado descansando bajaron. WarGreymon permaneció en la misma posición por varios minutos más.

—¿En qué piensas? —le preguntó su compañero humano.

—Es el mismo Machinedramon, pero está diferente...

—Quizás es por ese Xana-Lucemon —comentó Tai.

—Puede ser, sí —asintió.

—WarGreymon, ¿estás herido o algo? —se le acercó Leire.

—No, tranquila, estoy perfectamente —sonrió antes de dedigievolucionar —. Pero muerto de hambre.

—Tú sí que no cambias nunca, Agumon —rió Tai antes de ofrecerle una bolsa de patatas.

—¿Hay algo para los demás? —preguntó Odd.

—No seas idiota —regañó JetSilphymon —. Eres un humano, no un digimon. Compórtate un poco.

—Es que no es justo que sólo él esté comiendo...

—No seas crío —dijo Leire.

—A demás, es mejor que reponga energías Agumon antes que nadie —dijo LordKnightmon —. Si Machinedramon regresa, es el único que le puede frenar.

—Y los demás, si tuviésemos energías, también podríamos hacer algo...

—Odd, déjalo —negó Labramon. A su lado, Dracomon y Tailmon se echaron a reír.