Bonus Chapter

Capitulo 8.5: El Ladrón de Garreg Mach Parte 2: La Voluntad de un Embaucador.


Campo de Entrenamiento, Monasterio Garreg Mach

Los oponentes ya estaban en posiciones, por era un combate de entrenamiento, usaban armas de entrenamiento, Edelgard tomo un hacha larga mientras que Ren tomó una daga y le cambiaba la munición a su pistola.

- Am, Ren, ¿Qué estas haciendo? – pregunta Byleth.

- Cambio la munición de mi pistola, Profesora. Son balas de goma, no son letales, pero tampoco son una caricia – contesta el ladrón.

- Como sea, ¡Empiecen!

Edel no dudó ni un segundo y corrió dispuesta a derrotar a Ren. El ladrón esquivó los tajos que daba la peliblanca, esta dio un fuerte tajo que provocó que el suelo se agrietara un poco, pero Ren consiguió evadirlo para girar cerca de Edel y empujarla levemente.

Edelgard casi pierde el equilibrio, pero logra recomponerse, al girar, vea Joker con su sonrisa confiada y haciendo la señal de "Acércate". Eso molestó a la futura emperatriz y vuelve al ataque, Ren sacó su daga para al menos desviar un poco los tajos de la ojivioleta, funcionaba, pero muy apenas, Joker se sorprendió de la fuerza que Edelgard poseía, claramente no era lo que esperaba.

Mientras tanto, Las Águilas Negras observaban el combate muy atentos a lo que sucedería; Caspar, como fan de las peleas, no se perdía ni el más mínimo detalle, igual Petra, quien se veía con una gran sonrisa en su rostro al presenciar tal combate. Ferdinand observaba analítico, pero con una sonrisa, Hubert también analizaba el combate, pero él tenía una expresión muy seria en su rostro, el ladrón no le agradaba en lo más mínimo. Bernadetta solo estaba nerviosa de que algún proyectil o golpe le cayera encima y no pudiera hacer nada para evitarlo.

Y en cuanto a Dorothea y Lindhart, ella solo observaba a Ren moverse y pelear, y Lindhart para sorpresa de muchos, no estaba dormido, quería ver de qué era capaz el ladrón, al otra la enorme aura de misterio que lo envuelve, le gustaría investigar sus habilidades y poderes.

Edelgard siguió atacando hasta que su Cresta se activó, aumentando gradualmente su fuerza, y logró conectar un golpe a Ren, quien rodó por el suelo, eso tomó por sorpresa al chico, el golpe le dolió, pero como lo golpeo con la parte del hacha que no tenía filo, aun así, el golpe le dolió.

- Me sorprendes princesita, eres muy fuerte – dice Ren.

- Rendirte es la decisión más sabia, no me gusta el aura que te rodea. Alguien como tú no merece siquiera pisar el mismo suelo que yo – responde Edelgard seria girando su hacha, pero Ren tenía la mirada seria.

- Escucha esto atentamente, princesa. En el pasado pisotearon tanto mi voluntad, que ahora es inquebrantable, tus palabras no me afectan en lo más mínimo. ¡Muestrales nuestro poder, Arsene!

(Recomiendo escuchar Will Power, de Persona 5)

La máscara de Joker se desvaneció entre fuego azul para invocar la imponente figura de Arsene detrás de él. Edelgard tenía la mirada atónita ante lo que veía, la onda de poder era tan fuerte que todos los presentes la sintieron.

- ¿Pero qué rayo es esa cosa? – pregunta Caspar sorprendido.

- Parece tener la forma de un ángel – comenta Ferdinand.

- O de un demonio – responde Bernadetta asustada.

- Yo soy el saqueador del crepúsculo… Arsene.

- ¡¿H-Habla?! – pregunta Caspar algo asustado.

- ¿Crees que un truco barato va a detenerme? – habla Edelgard furiosa – Voy a vencerte, ladrón. No importa cómo.

- ¿Qué me dices, viejo amigo?, ¿Le damos una lección a la princesita pretensiosa? – pregunta Ren sonriendo de lado.

- ¡Detesta a los enemigos que tienes delante! Transforma esa animosidad en poder… ¡Y desátala!

- Sabía que podía confiar contigo – contesta Joker preparándose.

Edelgard volvió a ponerse en guardia, pero observó al ladrón, su sonrisa se ensanchó, hasta cierto punto le causaba algo de terror, él estaba disfrutando esto. Edelgard se armó de valor y corrió a atacar a Joker, pero el chico la esquivaba con facilidad y empezó el contraataque, para sorpresa de la peliblanca, Arsene demostró tener una forma física, pues cuando Ren terminaba de golpear, Arsene añadía un golpe propio. Ren logró atacar a Edelgard con su daga y Arsene pateo a la chica alejándola.

Edelgard se molestó con eso y activó nuevamente su Cresta, decidida a dar otro potente golpe para acabar con el ladrón, la chica cambió de dirección cuando se acercaba a Joker para dar un potente tajo vertical. El golpe agrieto de mayor manera el suelo, pero Joker no se encontraba ahí, lo que confundió a la peliblanca.

- ¿Qué? – pregunta Edelgard.

- ¡Lady Edelgard, arriba! – grita Hubert alertándola.

Al alzar la mirada, observa a Joker elevarse a las alturas, Arsene había desaparecido, pero no sus alas, que eran las que usaba Joker para volar. El chico se dejó caer en caída libre sacando su pistola y, mientras giraba en el aire, empezó a disparar sus balas de goma a quemarropa contra Edelgard

La futura emperatriz no pudo hacer nada para esquivar los proyectiles, era como dijo, no eran letales, pero dolían mucho, y ella no podía hacer nada más que cubrirse como pudiera.

Ren aterrizó sin problemas detrás de Edelgard, quien había soltado su hacha para cubrirse de la lluvia de balas que recibió. El pelinegro empezó a hacer ligeras reverencias como si estuviera recibiendo aplausos por el show que acababa de dar, incluso le guiño el ojo a Dorothea y a Bernadetta, causando el sonrojo de ambas. No le estaba prestando atención a Edelgard, quien se recuperó y volvió a tomar su hacha.

- ¡Cuidado Joker! – grita Morgana al ver a la peliblanca correr hacia Joker para un último golpe.

- ¡Rrrraaaaaaahhhhh!

- ¡Tetrakarn!

El impacto de algo estrellándose con algún cristal fue lo que se escuchó en el campo de entrenamiento, porque seguido de eso, se escuchó un "Crack" y algo que se cayó al suelo.

Todos quedaron con la boca abierta, incluso Byleth. Algunos tenían sentimientos confusos, estaban sin creerlo, unos tenían una leve sensación de felicidad y otros tenían una mueca de disgusto.

Edelgard cayó al suelo, su hacha terminó rota y su mueca era de dolor. Ren o, mejor dicho, Joker, yacía de pie recuperando el aliento, Arsene seguía detrás de él, imponente en todo se esplendor, Joker se llevó la mano a su rostro, fuego azul empezó a cubrir a Arsene hasta desaparecer y volver a convertirse en su máscara blanca.

La peliblanca no lo creía, fue derrotada, por un ladrón, no solo eso, la humilló. Esa sonrisa, esa estúpida sonrisa que tenía al momento de forcejear con ella solo la llenaba de ira.

- Buen combate – dice Ren ofreciéndole la mano a Edelgard, pero la rubia solo alejó la mano de ella y se levantó por sí misma.

- Bueno, creo que es todo por el día de hoy, hasta mañana chicos – comenta Byleth.

- ¡Entendido, profesora! – responde casi todos.

Ren suspiró y volvió a su uniforme, tomó su maleta mientras Morgana se asomaba.

- Le diste una lección – dice el gato riendo un poco.

- Y más motivos para odiarme – comenta Ren caminando.

- Bah, se lo merecía.

- ¡Ren! – habla Caspar acercándose junto a Ferdinand y Dorothea - ¡Estuvo increíble tu combate! – dice el chico sonriendo.

- Vaya que barriste el suelo con Edelgard, ahora te odiara más por eso – comenta la castaña riendo un poco, hasta que Ferdinand habla.

- He de decir que he quedado sorprendido, nunca había visto una criatura tan extraña en mi vida – responde el pelinaranja.

Ren sonrió un poco, por un momento, los 3 jóvenes delante de él se veían como sus amigos. Caspar le recordaba demasiado a Ryuji, ambos tan enérgicos y con el pelo peliagudo. Dorothea era sumamente hermosa, algo diva, pero de buen corazón, como Ann. Por último, estaba Ferdinand, o como le gusta que digan, Ferdinand von Aegir, él definitivamente le recordaba a Yusuke, ambos tan dramáticos y con un vocabulario algo rebuscado.

- Gracias chicos, aunque creo que solo le di a Edel motivos más que suficientes para querer matarme – dice Ren rascándose el cuello.

Por otro lado, Edelgard estaba siendo tratada de los raspones y moretones que recibió por parte de Ren. Odiaba admitirlo, pero el ladrón sabía pelear, y bastante bien, normalmente las personas que utilizan dagas para pelear tienden a ser más de cautela y ataques sorpresa, pero él además de eso, sabía usarla como si fuese una espada, nunca lo vio venir.

Su velocidad, tanto de reacción como de ataque eran impresionantes, y esa criatura extraña que invocó, nunca en su vida había visto una coa igual, alas negras, traje rojo, voz propia, pensaba que esa cosa no era de este mundo. No pudo pensar más porque sintió el alcohol en una de sus heridas haciendo una pequeña mueca de dolor.

- Ten cuidado, Bernadetta – pide Edelgard.

- Lo siento, Edelgard – se disculpa la chica.

- Ese ladrón pagará por lo que le hizo, Lady Edelgard – comenta Hubert serio.

- No, Hubert, fue un combate, este tipo de cosas pasan, fue mi error subestimarlo, eso NO volverá a suceder, es una promesa.

Más tarde, Ren caminaba por los pasillos del Monasterio, algunos estudiantes lo miraban raro, pero no le importaba, de hecho, lo hacían sentirse como en casa, con la diferencia de que ya no estaban ni Ryuji, ni Ann, Haru o Makoto.

- ¿Qué estará pasando en casa? – se pregunta a si mismo el pelinegro.

- Ten fe en que ellos están bien – dice Morgana saliendo de su maleta.

- Lo sé, solo que, ¿Qué pasará cuando sepan que no estoy ahí?

- Hey, ya te ayudaron a salir de prisión una vez, ¿Qué no harían para encontrarte? – Ren sonrió un poco, era verdad, ya lo han salvado antes, es solo cuestión de tiempo para que vuelva con ellos y de una laaaaaaaarga explicación.

- ¡Ren! – habla Byleth llegando, el pelinegro se voltea para ver a su profesora – Lady Rhea solicita tu presencia – comenta la profesora.

Catedral

Ren camina junto a Byleth hasta llegar con la arzobispa, la cual observaba a sus invitados.

- Byleth, Ren, me alegra que llegaran.

- ¿Nos llamaba, Lady Rhea? – pregunta Byleth haciendo una leve reverencia y Ren la imita.

- Sí, es sobre nuestro pequeño invitado, descubrimos que, efectivamente, se utilizó magia de algún tipo desconocido para abrir un portal recientemente. Lo extraño, es que ese portal parecía tener otro tipo de esencia, no es magia, pero tampoco es obra del hombre.

Tanto Ren como Byleth se quedaron pensando un momento, hasta que Hanneman decide hablar.

- Joven Ren, ¿Le importaría llevarnos a donde apareció usted por primera vez? – sugiere el hombre mayor tranquilo.

- Sí, con gusto – responde el chico.

Joker guio a los profesores y a la arzobispa al área donde el apareció al principio, era una zona algo alejada del Monasterio, pero cerca de los salones.

- Cuando aparecí, escuché una voz en mi cabeza, creí que se trataba de una amiga mía, pero al parecer, me equivoqué.

- ¿Amiga, dices? – pregunta Manuela.

- Se llama Lavenza, ella… pertenecía al Metaverso del que les hablé, cuando este desapareció, ella también lo hizo. Pero luego escuché su voz, y me pareció haberla visto, por eso la seguí y terminé aquí.

Una vez se acercaron al pequeño callejón donde salió Ren, solo observaron el lugar completamente vacío.

- Sí, este sería el lugar perfecto para abrir un portal – comenta Hanneman tranquilo, pero al acercarse, tanto Ren como Byleth sintieron un dolor en su cabeza.

- ¡Agh/Gh! – se quejan ambos sosteniéndose la cabeza.

- Ren, Byleth, ¿Qué ocurre? – pregunta Rhea preocupada.

- N-no lo sé, de repente sentí un dolor en mi cabeza – explica la peliazul con una mueca de molestia.

- No puede ser cierto – dice Ren recuperándose.

- ¿Qué ocurre, Ren? – pregunta Rhea.

- El Metaverso… volvió – dice Ren sorprendido.


Con las Águilas Negras

Absolutamente todo lo que saliera de sus bocas podría ser un pase directo a la enfermería de la profesora Manuela. Edelgard aunque no lo pareciera, estaba hecha una furia. Su derrota a manos del misterioso ladrón se esparció como pólvora por todo el Monasterio.

Decidió dejar el asunto de lado, una derrota no significaba nada, simplemente cometió el error de subestimar al ladrón, desconocía la clase de hechizos que usó, así que eso fue lo que pasó, se confió demasiado.

- ¡Hey, hey!, ¿Cómo te fue, Edel? – pregunta Claude llegando.

- ¿Qué quieres, Claude? – pregunta Edelgard.

- Quiero saber cómo te fue en el combate, yo quería verlo, pero bueno, no pude.

- No te perdiste de nada.

- Según dicen, nos perdimos de mucho – comenta Dimitri llegando con una chica de su clase – Que fuiste derrotada.

- ¿Qué?, ¿Edelgard von Hresvelg, derrotada? – pregunta Claude fingiendo demencia.

- Solo me confié, ¿De acuerdo?, subestimé demasiado a ese ladrón… Hechicero… Lo que sea que haya hecho.

- Con esa hazaña lograda, me gustaría enfrentarme a él – menciona el moreno sonriendo.

- Yo igual, quiero presenciar de primera mano qué tan hábil es.

- Si van a seguir hablando de ese ladrón, será mejor que se retiren – dice Edelgard seria.

- Ok ok, entendemos, estas molesta, perdón.

Edelgard observó a lo lejos como Dorothea y Ferdinand se juntaban con Ren quien apenas había llegado, eso la enojó y solo la hizo penar una cosa.

- Traidores – murmura Edelgard molesta, se quedó sentada recordando su combate.

- "En el pasado pisotearon tanto mi voluntad, que ahora es inquebrantable, tus palabras no me afectan en lo más mínimo. ¡Muestrales nuestro poder, Arsene!"

Esa cosa que invocó el ladrón, Arsene, parecía un auténtico demonio, pero según lo que ella sabía, un demonio hace que sintieras terror con solo verlo, pero por alguna razón, no sintió miedo al mirar a Arsene, solo asombro, las habilidades ocultas de ese ladrón eran impresionantes, tenía que admitirlo. Necesitaba respuestas, ¿Quién es él?, ¿De dónde viene?, ¿Cómo aprendió ese tipo de magia?, se levantó de su asiento y se dirigió a la biblioteca del Monasterio, tenía que investigar sobre todas las naciones de Fodlan.

Ren se despidió de Ferdinand y Dorothea y caminó hacia donde era su habitación, una vez llegó, se instaló, guardó lo poco que tenía y las notas que escribió en clase y de inmediato salió, necesitaba pensar.

En el techo del Monasterio

Ren estaba pensando seriamente lo que pasó, cuando estaba en el callejón del que salió, llegó a sentir la misma sensación que cuando entró al Metaverso por primera vez. Si el Metaverso regresó, eso significaba que alguien decidió combinar la magia de este mundo con la energía del Metaverso, y no necesitaba ser un genio para saber que eso era terriblemente malo.

Luego pasó algo interesante, observó su celular, aun tenía carga, funcionaba y lo más impresionante, volvió a aparecer la App de Navegador del Metaverso, estuvo a punto de presionar el botón, pero escuchó una voz en los jardines.

- ¡Ren!, ¿Dónde te metiste? – pregunta Dorothea.

Ren saltó del techo y usó su gancho para descender con seguridad, cayendo justo al lado de la castaña asustándola en el proceso.

- ¡Wah!, ¿De dónde saliste? – pregunta Dorothea.

- Del cielo, soy un ángel – bromea Ren.

- Ya enserio – contesta la chica riendo.

- Estaba en el techo… Necesitaba aire fresco y un lugar dónde pensar.

- ¿Y de entre todos los jardines del Monasterio, fuiste al techo? – pregunta la ojiverde confundida.

- No me culpes, no conozco este lugar, además, la vista ahí arriba es estupenda.

- ¿De verdad? – pregunta Dorothea.

- Por supuesto, es más, sígueme.

Al mismo tiempo, cerca de ahí, Edelgard salía de la biblioteca con un libro en sus manos, mientras caminaba observó a Dorothea buscando al ladrón y cómo este aparecía del cielo con una especie de cable. Intrigada por eso último, los observó un poco más ocultándose mientras ellos parecían hablar, luego, presenció como Ren lanzaba algo de su manga, atraía a Dorothea hacia él, acortando demasiado su distancia y luego, tanto Ren como Dorothea eran subidos por el cable hacia el techo del Monasterio.

Dorothea estaba impresionada, era verdad lo que dijo Ren, la vista desde el techo del Monasterio era impresionante, podía ver el horizonte a lo lejos, y la brisa era tan refrescante, aunque algo contraproducente por su falda, esperaba algún comentario o mirada de Ren, pero al voltear, observó al pelinegro bastante pensativo.

- ¿Qué ocurre, Ren? – pregunta Dorothea.

- Oh, nada solo, recuerdo mi hogar – comenta el chico con una sonrisa melancólica.

- Realmente lo extrañas, ¿No?

- Mucho, se que muchas cosas malas me pasaron ahí, pero, también es donde me pasaron las mejores cosas de mi vida.

- ¿Cómo qué? – pregunta curiosa la chica.

- Conocí a mis mejores amigos, a las personas que se volvieron mi familia, ahí fue donde descubrí que la sangre no hace a la familia.

- ¿La sangre no hace a la familia?

- Yo… Tuve un problema muy fuerte en mi hogar, que me metió en muchos problemas… Mis padres prácticamente se deshicieron de mí, por un crimen que yo no hice… - Dorothea escucha cada palabra que sale del pelinegro – Mis propios padres, me abandonaron, en ese momento mi vida se fue en picada.

- Suena horrible – comenta Dorothea.

- Lo fue, era visto como escoria, un maldito criminal… Pero luego, después de un tiempo, y debido a varios… Acontecimientos, conocí a mis verdaderos amigos y a quien se volvería como un verdadero padre para mí.

- Eso suena hermoso.

- Conocí a la figura paterna que necesité, el mejor consejero.

- ¿Cómo se llama?

- Sojiro Sakura, el mejor cocinero que he conocido.

- Suena encantador, estoy segura de que los verás de nuevo, tal vez puedas presentarnos, sería divertido conocer a tus amigos.

- Sí… lo sería – comenta Ren sabiendo que eso jamás sucedería - ¿Sabes que, Dorothea?, sígueme, te mostraré lo que Sojiro me enseñó.

Ren toma de la cintura a Dorothea y usando nuevamente su gancho, baja de nuevo al suelo, obvio, Dorothea sostuvo su falda para que no se levantara con el aire. Ren entró a la cocina del Monasterio y con todo respeto, preguntó si podía preparar curry, las personas de la cocina dudaron un momento, pero al final, lo permitieron.

- Señorita Dorothea, ¿Sería tan amable de esperar a la comida? – pregunta Ren con una reverencia exagerada.

- No hay ningún problema, joven Ren – responde la chica levantando los bordes de su falda exagerando también.

Ren se tronó los dedos y comenzó a cocinar, tomó los ingredientes necesarios y empezó a aplicar todos los consejos que Sojiro le dio. También hizo café para acompañar el Curry. Los cocineros estaban sorprendidos de la facilidad que tenía el chico con los ingredientes, además de que lo que estaba preparando olía delicioso.

Después de un rato, Ren terminó su curry, sorprendiendo a los cocineros, Ren sirve el café y sale a la mesa donde Dorothea esperaba paciente, Ren sirve la comida delante de la castaña quien respira el delicioso olor de la comida.

- Buen provecho, señorita.

- Gracias, caballero.

Dorothea toma la cuchara y toma una porción del arroz con curry, sopla un poco para enfriarlo levemente y lo prueba. Una sensación picante recorrió su boca, era delicioso, así que probó otro bocado, y otro, y otro.

- Ren, esto es delicioso – comenta Dorothea.

- Me alegra que mi comida sea de su agrado, Lady Dorothea.

- Deja las formalidades conmigo, no soy ninguna noble, esto es lo mejor que he probado.

Si, esa chica le recordaba demasiado a Ann. Después de un rato, Ren se sirvió su porción y acompañó a su amiga en la comida, era realmente agradable un poco de relajación que le hiciera recordar los viejos tiempos. Al terminar, ambos siguieron platicando un rato, hasta que llegó el tema importante.

- Ren, perdón por preguntar, pero… ¿Qué eres, exactamente? – pregunta Dorothea.

- Hmph, buena pregunta – Ren se mira a si mismo – Creo que soy, un chico, joven adulto – contesta causando la risa de Dorothea.

- Me refiero, ¿A que de dedicabas en tu lugar de origen?, ¿Cómo aprendiste todas tus habilidades de combate?, ¿Qué era esa cosa que invocaste?

Ren suspira, sabía que le preguntarían eso tarde o temprano.

- Bueno, en mi lugar de origen solo era un estudiante transferido, debido a ciertos… eventos que tuve en el pasado, tenía una mala fama. Después, llegue a un lugar extraño, y es ahí donde mis poderes se manifestaron.

- Cuando pudiste invocar a ese… ¿Qué es?, ¿Un Ángel?, ¿Demonio?

- Es complicado, se les llama 'Personas', son la manifestación física de mi fuerza de voluntad.

- ¿Manifestación física de tu fuerza de voluntad?, no entiendo.

- Es confuso, digamos que esa cosa es una parte de mi personalidad.

- Ósea que eres, ¿Un demonio malo? – pregunta juguetona la chica.

- Je, no, Arsene es la representación de mi rebeldía, basado en un ladrón caballeroso de mi mundo – Ren decide jugar el mismo juego que Dorothea mirándola fijamente – Uno bastante… cautivador.

- Tu sí que eres cautivador.

- Es un Don, preciosa.

- Bien, esta decidido, Ren, mañana quiero llevarte a un lugar especial para mí, era donde residía antes de entrar al Monasterio.

- ¿De acuerdo?, ¿Y eso por qué?

- Bueno, ya me contaste parte de tu pasado y quién eras, es mi turno de que sepas mas sobre quién soy yo, ¿No suena justo?

- Ya veo, de acuerdo, mañana mismo te acompaño.

- Perfecto, es una cita entonces – la castaña se levanta dejando a Ren confundido.

- Espera, ¿Qué?


Fin del Capítulo


Lo prometido es deuda.

Buenos Días/Tardes/Noches a toda mi gente, yo soy ZarBalor reportándome con otro Bonus Chapter.

Antes que nada quiero decirles, Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo a todos ustedes, espero que el siguiente año sea mucho mejor que este, y que todos ustedes se la pasen de lo mejor en compañía de sus seres queridos, espero que este Bonus Chapter les haya gustado, una forma de disculparme por el tiempo desaparecido, en este fic en especifico, lo lamento.

Como sea, si todo sale bien y sin contratiempos, actualizaré este fic con un capítulo canónico la primera semana del Año Nuevo, haciendo el debut de unos OC que ando debiendo.

Con todo eso dicho, me despido por el momento, espero leerlos luego y Felices Fiestas para todos, ZarBalor, fuera.

Última Actualización: Diciembre 18

Tiempo Transcurrido: 6 Días.


Próximo Capitulo: La Perla de las Memorias.