Cuando se separó de sus labios por la falta de aire que comenzó a demandar sus pulmones, una suave risa nerviosa salió de su boca mientras acariciaba la mejilla del hombre con infinita dulzura. Hermione cerró los ojos a la vez que sonreía como hace ya bastante tiempo no lo había hecho y Severus se aseguró de capturar aquel momento en su cerebro para siempre, debía tener bastante clara esa imagen si quería replicarla todos los días. Merlín, sus ojos no querían apartarse de aquel bello rostro que en ese instante estaba sonriendo para él, con él, por él.
Cuando los orbes castaños de Hermione volvieron a mostrarse, estos relucían como dos pequeños soles que iluminaban todo a su alrededor. Y esos dos soles se estaban acercando cada vez más y más hacia él a la vez que la joven iba acortando la distancia existente entre sus bocas, la idea de volver a besarla era demasiado tentadora como para rechazarla.
Todo iba bien hasta que escucharon un fuerte estruendo que logró que ambos voltearan sus rostros hacia la fuente del sonido, y la imagen que estaba frente a ellos era algo bastante peculiar y asombrosa.
Algunos tenían una marcada expresión de asombro, otro simplemente no podían creer lo que sus ojos acababan de captar, mientras que algunos niños de primer año habían ocultado sus rostros bajo sus pequeñas manos intentando proteger sus mentes de aquella escena tan íntima y tan "asquerosa" para los jóvenes de apenas once o doce años. Pero, aun así, la mayoría del alumnado se puso de pie para aplaudir y vitorear con energía.
Y mientras Severus bajaba lentamente a Hermione, los demás actores de la obra aparecieron desde las bambalinas para recibir su tan merecida ronda de aplausos. Aquel pequeño reconocimiento era lo único que necesitaban luego de largas y extenuantes horas de ensayo. Había valido la pena todo el trabajo realizado.
Con una pequeña reverencia, el telón cayó en el escenario, dando por terminada la obra y por consiguiente, el día de la conmemoración de la batalla de Hogwarts en el castillo.
En cuanto todos llegaron al tras bambalinas, una pequeña pero no menos entusiasta ronda de aplausos los recibió, uno que poco a poco fue mezclándose con los aplausos de los mismo actores en reconocimiento a todo el esfuerzo que habían puesto en cada pequeño detalle para que la obra saliera perfecta. No fue solo la actuación la que determinó el éxito, fue también el decorado, las luces, la ropa ¡Y SOBRETODO LOS REGAÑOS DE MINERVA! Cada uno de los presentes en ese pequeño espacio había puesto un grano de arena en el espectáculo.
Aun entre los aplausos y vítores de los profesores, Minerva McGonagall abandonó la pequeña "fiesta" y se dirigió hacia los estudiantes para dar por finalizado el día de manera oficial. Los alumnos quedaban en libertad de acción y la cena se serviría como era habitual, el toque de queda tampoco se veía afectado y mañana las clases volverían a la normalidad, aunque esa última noticia no desmotivó a ciertos profesores
-Escuchen, escuchen-Dijo Diego parado en un pequeño cajón de madera en el cual debían guardar algunas de las decoraciones-Filius y yo hemos preparado una pequeña celebración para hoy en la noche luego de la cena, creemos que luego de tanto trabajo nos merecemos un poco de relajo-
-Será algo pequeño considerando que mañana tenemos que dar clases temprano-Dijo el jefe de Ravenclaw-Solo son unas cuantas bebidas y uno que otro bocadillo-
-Y si no aparecen en la sala de profesores luego de la cena, los iremos a buscar a sus despachos-Amenazó el tejón mientras se bajaba de la pequeña plataforma-Quedan advertidos-
Todos los maestros y demás invitados estaban ansiosos por aquella agradable noticia, parecía una buena forma de finalizar el día. Un par de copas, algo para picar mientras el alcohol bajaba lentamente por la garganta, conversaciones un poco más cotidianas y banales, tal vez un poco de música y después un buen baño para luego ir a la cama a descansar. Sonaba como un excelente plan.
Aunque, como en todo lugar, siempre había una persona disconforme con lo programado y en este caso en particular, el disgustado no era nadie más que Severus Snape
-Pensé que luego de la obra, no iba a tener que sufrir más torturas-Le susurró a la castaña que estaba a su lado
Hermione rio suavemente antes de darle un suave golpe en el hombro izquierdo
-Yo creo que suena muy divertido, además, no puedo negarme a una o dos cervezas de mantequilla-
-Podrías cambiar las cervezas por vino de elfo en mi despacho-Dijo él, bajando su rostro solo para susurrarle aquellas palabras directamente en el oído de la joven-Creo que todavía tenemos cosas de que hablar-
Ella se estremeció ante el tono de voz bajo y profundo que el Slytherin había utilizado, además, el cálido aliento que impactó contra la piel de su oreja solo logró incrementar aquel temblor que nacía desde el interior de su medula y recorría cada célula de su cuerpo. Merlín santo, lo había besado hace solo unos minutos atrás ¿Es que acaso no podía controlarse aunque sea un poco?
-Tal vez podamos ir por una cerveza y luego ir por esa copa-Respondió un tanto nerviosa, rezando internamente para que él no se diera cuenta de su lamentable estado-Además, si no vamos, Diego irá por nosotros-
-Lo dijo solo por molestar-
-Yo lo creo muy capaz-
Snape se apartó de su lado, dando un suspiro de derrota. Aunque intentara negarlo, Hermione tenía razón, el idiota de Caplan sería capaz de irrumpir en su despacho si no se aparecía en su dichosa celebración y, si quería llevar a cabo lo que su mente estaba planeando, necesitaba mantener al resto del personal docente lejos de sus dominios por esta noche
-¿Qué te parece si vas a mi despacho a las diez?-
Hermione asintió con su cabeza mientras tomaba la mano del hombre para entrelazar los dedos de ambos en un suave apretón
-Me parece perfecto-
A él le hubiese gustado tirar de ella y volver a posar sus labios contra los suyos para que aquella apariencia hinchada y de delicado rojo no desapareciera de su vista, pero era consciente del lugar en donde estaban y de la poca privacidad que este les otorgaba. Estaba claro que aquel beso dado a la vista de todos solo era parte de la obra, o al menos, eso creían los demás, porque aquella corriente que recorrió cada una de sus terminales nerviosas se no se sintió falsa para ninguno de los dos.
Bueno, tal vez más de alguno de sus colegas se había dado cuenta de que la obra estaba sufriendo drásticos cambios de último minuto, pero hasta el momento ninguno de ellos había llegado para importunarlos así que, por ahora, todo estaba perfecto. Y si Minerva no los asesinaba luego de terminado su discurso podían dar por cerrado con broche de oro este momento.
El resto de la jornada tenía buena pinta, podía pasar el resto de la tarde en completa tranquilidad sin el constante ir y venir de sus estudiantes, eso lograría serenar su mente y cuerpo para no volver a cometer una equivocación como la de ese día. No iba a permitir que ella se alejase por sus inseguridades, no después de descubrir de la peor manera cuanto anhelaba su cercanía. Fue por eso que, cuando Hermione apartó su mano, una desagradable sensación de frio en aquella zona de su cuerpo
-Iré con Ginny y Luna-Se excusó-Y tengo que quedarme a ordenar-
-Bien-Respondió sin moverse de donde estaba, controlando su voz para que no se notara la nota de decepción al saber que su corto tiempo de calidad de había acabado-Yo iré a sacarme esto, me siento ridículo-
-Sinceramente, creo que te ves muy bien con esta túnica-Dijo con una pequeña sonrisa burlona, lo cual provocó que el Slytherin rodara los ojos-Deberías considerar usarlas más seguido-
-Prefiero comer testículos de dragón antes de volver a usar esto Granger-
Ella se rió de buena gana ante la ironía del mayor y, antes de que él pudiese arremeter contra ella con alguna de sus puyas, tomó ventaja de su agilidad y realizó un movimiento que congeló cualquier palabra que fuese a salir de sus labios
-Nos vemos más tarde Snape-Le respondió, alejándose de la mejilla que acababa de besar.
Hermione se fue con una hermosa sonrisa tirando de sus labios, siendo completamente consciente que había más de un par de ojos curiosos observando en su dirección pero ¿Qué más daba? Los habían visto besarse hace solo un par de minutos antes, un simple beso en la mejilla no era para tanto.
Aunque tal vez, aquella fría mirada que su padre le estaba dedicando a Severus decía todo lo contrario.
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Si bien la magia ayudaba mucho en situaciones como estas, Hermione se encontraba completamente exhausta luego de estar cerca de dos horas sacando cada una de las decoraciones y guardándolas cuidadosamente en una de las cajas de madera que Horace Slughorn y Harry habían traído; por otro lado Luna, Ginny y Sybill Trelawney, terminaban de empaquetar los trajes y demás accesorios que los "actores" habían ocupado. Trabajaron con bastante agrado, la conversación fluctuaba entre la obra y cosas mucho más banales, el ambiente tenso que en algún momento existió mientras el telón estaba levantado había desaparecido. Si bien habían disfrutado participar en ella, todos estaban de acuerdo que había sido una experiencia un tanto estresante.
Cuando todo estuvo debidamente sellado, empaquetado y en su lugar, Hermione se dejó caer sin mucha gracia en una de las bancas del Gran Comedor. Necesitaba descansar aunque sea unos minutos antes de ir por una ducha rápida e ir a buscar a sus padres al despacho de Minerva. Tal vez podía usar de escudo a sus progenitores para evitar el gran regaño que la bruja tenía para ella luego de cambiar un gran porcentaje del final de la obra, eso sonaba como una buena idea, una idea un tanto cobarde pero no quería morir tan joven, mucho menos si tenía una conversación pendiente con Severus
Severus…sus labios aun hormigueaban por aquel beso dado sobre el escenario y el solo hecho de recordar lo dulce que había sido en ese momento lograba que una sonrisa tirara de sus labios
-Creo que alguien está muy feliz-Dijo Ginny sentándose a su lado-Y creo saber porque-
-O mejor dicho por quién-La corrigió Luna-El profesor Snape también se veía muy feliz cuando devolvió el traje-
-Yo lo vi igual que siempre, pero según Luna, su cara de amargado cambió un poco y dado los hechos recién ocurridos…le creo-Ginny levantó una ceja, señal que alertó de inmediato a la castaña-Aunque ahora quiero saber… ¿Qué va a pasar? Luego de ese beso…Y no me interrumpas Hermione Granger, porque Luna y yo sabemos muy bien que ese beso no fue actuado-
Tal vez pudo desviar las preguntas incomodas de Slughorn y Trelawney hacia temas muchos más llevaderos pero conocía muy bien a Ginny y, luego de todo lo que ella le había contado a ambas, era predecible aquella jugada. Agradecía enormemente que Neville apareciera solo para llevarse a Harry para dar una vuelta y "ponerse al día" con sus asuntos porque, si bien amaba a Harry como a un hermano, su querido amigo era igual que el resto de los hombres con los cuales se relacionaba, tenían la sensibilidad de una roca en estos temas.
Mirando nerviosa para todos los lados del Comedor, la castaña aplicó un muffliato sobre las tres y solo en ese momento, dejó salir toda su alegría.
Ginny y Luna sabían los por mayores de la "no relación" de ambos, sabían que aquella semana había sido necesaria para que ambos aclararan sus ideas y sentimientos aun cuando la pelirroja le había aconsejado a su amiga pasar la página luego de verla llorar en el pub. Sabían lo que sentía la castaña por aquel hombre desde ya hace bastante tiempo, como había empezado a desarrollar algo más que una relación cordial y amistosa con el pasar de los años. Ya sabían el pasado, querían saber sobre el futuro.
Y si bien no había pasado mucho entre ellos la última semana, las últimas horas habían compensado la falta de cercanía que habían experimentado en aquellos días. No quiso ser muy explícita con cada una de las sensaciones que recorrieron su cuerpo, pero sus amigas no necesitaban muchas pistas para resolver el misterio, ella era como un libro abierto en esos momentos, así que bastaron un par de palabras para que Ginny y Luna entendieran a cabalidad porque el cerebro de la castaña había decidido desconectarse en medio de la obra y dejar que su lado mucho más sentimental tomara las riendas de su accionar aun cuando ella siempre fuera categorizada como una chica bastante lógica.
Cada caricia, cada palabra dulce y toque inesperado de él la había llevado a ese estado. Su cuerpo estaba reclamando por algo más que saludos formales y simple miradas entre medio de las comidas. Estar tan cerca el uno del otro los había provocado, los había desarmado y ese beso…
Ella se mordió el labio al recordar como aquel suave toque hizo que hasta la última terminación nerviosa de su cuerpo se erizara
-¿Hermione…?-Luna sacudió ligeramente a la castaña para sacarla de una vez por todas de su ensoñación-Hermione, no dejes que los torposoplos te desvíen del tema principal-
-No son los torposoplos Luna, es un murciélago-Bromeó Ginny, pellizcando el hombro de la castaña lo suficientemente fuerte para traerla al presente luego de gritar de dolor-Hermione, deja de fantasear y dinos el final de todo esto-
Sobando el lugar donde la pelirroja había atacado, la Gryffindor retomó su relato
-Y luego, bueno, no hablamos mucho de ello-
-Pero todos los vimos hablando luego de la obra-El suave gesto de la pelirroja poco a poco fue transformándose en uno mucho más firme-¿Acaso él…?-
-No, no, nada de eso-Lo defendió la castaña-Es solo que, no parecía el momento más adecuado. Había mucha gente y aun habían cosas que hacer, sin contar el anuncio de Diego, simplemente no nos pareció correcto-
-¿Irás a hablar con él ahora?-Quiso saber Luna
-No, nosotros quedamos de hablar en la…noche-
Sabía que su rostro debía de ser un completo poema por las miradas cargadas de malicia que sus amigas le estaban dedicando. Sin contar que su voz había fallado en el último segundo
-Así que…¿Hoy en la noche?-Las cejas de Ginny se movieron en un gesto bastante pícaro-¿Estas segura de que solo van a hablar?-
-Yo…no…no lo sé-¡Merlín! Hasta sus orejas debían de estar rojas-Pero esa es la idea-
-Sí, y yo soy hija única-Respondió Weasley-No te hagas Hermione…todas aquí sabemos muy bien lo que harás esta noche-
-¡GINNY!-
-¡AY PORFAVOR!-Se defendió-Si cuando él "no sentía nada" lo hicieron tres veces ¿En serio crees que te va a dejar ir libre esta noche?-
Ella quería replicar, defenderse de cualquier forma ante tales acusaciones pero muy en el fondo sabía que los dichos de su amiga tenían una gran probabilidad de ocurrir. O al menos, deseaba que así fuese. Además, Ginny sabía muy bien cómo usar todos sus dichos en su contra, en estos momentos no podía debatir contra sus argumentos
-Bueno, da igual-Finalizó-Lo que tenga que pasar, pasará. Ahora iré a mi despacho a darme una ducha y luego iré por mis padres-
-Pensé que se iban a quedar a la celebración que está organizando Diego-Dijo Luna-Estoy segura que a McGonagall no le importaría que se quedaran un poco más, yo puedo ir a dejarlos si es lo que te complica-
-No es eso Luna, pero agradezco la oferta-Respondió con mucha más calma, ir a un tema mucho más neutro lograba estabilizar sus ideas-Papá recién va a empezar con las terapias físicas y no debería estar sobre esforzando su pierna, pero ya lo han visto, quiere conocer todo el castillo. No quiero que todo este ajetreo perjudique su recuperación-
-Ya sabemos de dónde sacaste lo obstinada-
Hermione rodó los ojos ante los dichos de la rubia mientras se levantaba de su asiento y retiraba el encantamiento que protegía su conversación. La tensión que había acumulado sobre sus hombros y que en un principio no sabía que estaba sobre ella desapareció. Ginny y Luna eran un gran apoyo para ella en momentos como estos, estaba agradecida con todos los dioses por contar con amigas como ellas o de otra forma, todo lo que tenía dentro la hubiese consumido como si fuese maleza en un incendio
-Bueno está todo dicho-Dijo Ginny, imitando a la castaña solo para tomarla de uno de sus brazos, mientras Luna copiaba su accionar en el otro-Ahora, debemos ir a tu despacho, esta noche tienes un reencuentro muy especial ¿No es así?-
Tal vez no debía agradecer tanto.
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Vestido una vez más con sus habituales ropajes negros y en la tranquilidad de su despacho, Severus Snape se dejó caer en el sillón frente a la chimenea para pensar de una vez por toda sobre sus últimos actos. Bueno, tal vez su mente divagaba por hechos un poco más antiguos, pero todos ellos tenían una sola protagonista, una Gryffindor un tanto testaruda, obstinada, descarada, paciente, leal e inteligente.
Hermione se había colado en sus pensamientos como si fuese una brisa traviesa en una tarde de primavera durante toda esa semana y estos solo se avivaron al verla tan distante hacia su persona. Era una extraña y horrible sensación que carcomía su interior al igual que el ácido.
La extrañaba, la añoraba y anhelaba de tal manera que estuvo a punto de romper su pacto e ir por ella solo para encerrarla en su despacho hasta que ambos hubiesen solucionado todos sus problemas. Pero no lo había hecho, no quería volver a fallarle a la castaña aun cuando esas medidas casi lo desquician. Todavía no entendía de qué lugar había sacado fuerza de voluntad suficiente para mantenerse cuerdo durante la obra porque luego de todo lo que había pasado, luego de cada uno de los actos de ella y de sus dichos, solo tenía una idea en su mente.
No la iba a dejar ir.
La sola idea de volver a repetir otra semana sin su presencia era algo que no quería repetir por el resto de su vida. Claro, no es como si anteriormente hubiesen estado pegados el uno al otro como algunos de sus estudiantes hormonados, no, él no quería eso y estaba más que seguro que Hermione tampoco quería una relación así, a lo que él iba era a aquello mucho más íntimo que ambos habían desarrollado a lo largo de los años, a la sensación de tranquilidad y seguridad que se transmitían mutuamente. Todo fluía tan natural entre ambos que nunca se había cuestionado si en verdad había algo más que solo una amistad.
Bueno, quizás se estaba mintiendo un poco o tal vez, bastante.
Había tardado bastante en percatarse aun cuando las señales siempre estuvieron presentes, pero había sido un ciego de primer nivel al no darse cuenta de cada una de ellas. Al principio lo atribuía a la costumbre, tomar el té con Granger era agradable y las galletas que su madre le mandaba cada dos días eran realmente deliciosas, podían mantener una conversación amena o un silencio cómodo cuando ninguno de los dos se sentía con suficientes ánimos para hablar. Fue en momentos donde aprendió algunas cosas de ella, así como la misma castaña aprendió a leer sus gestos. Al poco andar sabía lo mucho que a ella le gustaba andar descalza en su despacho, que sus meñiques siempre estaban manchados con tinta porque siempre afirmaba sus pergaminos con el costado de sus manos o que su dulce favorito eran los panecillos de anís que su madre hacía generalmente a fin de mes. Y él también se había percatado de los pequeños detalles que tenía hacia su persona. Hermione siempre le guardaba un trozo de tarta de calabaza en la cena, aun cuando eso significara una pequeña disputa con Vector, ella también había descubierto al poco andar lo mucho que el frio afectaba la cicatriz de su cuello y le había obsequiado para su cumpleaños una bufanda tejida por ella misma junto a un frasco con un agradable aceite que podía usar para masajear la zona afectada.
Los amigos tenían detalles entre ellos ¿No? Habían formado una amistad en los últimos años así que no había nada de raro en que ambos tuvieran aquellas atenciones el uno con el otro.
Pero luego fueron más que eso. De simples encuentros para tomar el té pronto pasaron a proyectos mucho mayores; a Hermione le gustaba aprender y esa curiosa naturaleza lo cautivaba e incitaba a seguir sus pasos, pronto se vio junto a la castaña planeando viajes a congresos a diversas partes de Europa, así como también las citas para el té se transformaron el tardes enteras de en la casa del otro cuando la época de verano los apartaba de los muros del castillo.
¡Merlín Santo! La castaña tenía un par de sus camisas desde hace ya bastante tiempo y ni siquiera se había molestado con ella por ese robo.
Sabía que era un imbécil respecto a estos temas, pero nunca pensó que llegaría a tal grado de estupidez. Bueno, tal vez no era tan imbécil, solo no tenía la valentía suficiente para afrontar los sentimientos que albergaba por Granger. ¡Por Circé! Ni siquiera podía mirarla a la cara cuando su maldita mente lo había traicionado y se había tocado pensando en ella ¡EN ELLA! Se había sentido sucio al traicionar la confianza de la castaña de esa manera pero ¿Qué podía hacer ante las imágenes que aparecían en sus sueños o cuando su cerebro era invadido por el alcohol? Sabía que no era un justificativo, así como también sabía que ella nunca averiguaría aquel sucio secreto, pero eso no era suficiente para quitar el peso de la culpa impuesto en sus hombros.
Tal vez para otra persona aquel comportamiento hubiera significado una gran alerta roja, pero para él significó en ese entonces solo una cosa. Era hora de evitar una gran tragedia. Que irónico que su aparente "buena idea" lo terminara metiendo en un gran embrollo.
La ecuación era simple en su cabeza, si mantenía todos sus sentimientos bajo control y no se aventuraba a realizar un movimiento con otras intenciones, Hermione Granger no se apartaría de su lado; si mantenía sus sentimientos dormidos, podría disfrutar de la compañía de la castaña por el resto de sus días.
Si mantenía sus sentimientos a raya, no perdería a su amiga.
No, no quería que algo así se repitiese, ya había pasado por aquello en el pasado y aunque había superado a Lily, sabía que perder a Hermione le iba a doler mil veces más.
Y ¡Por Merlín! Sí que le había dolido.
Pero ya no volvería a cometer una estupidez, él no se consideraba una persona estúpida como para no aprender de sus errores, y vaya que la vida le había cobrado cada uno de ellos hace un par de años. Tenía una nueva oportunidad de vivir, una oportunidad para ser libre, para sentir la calidez de aquello que alguna vez se le fue negado por tanto tiempo.
Ella ya había dado el primer paso y esta vez, no iba a huir.
Se levantó del sillón con la intensión de prepararse un té cuando fue interrumpido por dos suaves golpes en la puerta de su despacho. Preparó las hierbas y colocó la pequeña tetera a calentar mientras la puerta se abría mediante un hechizo no verbal, esperaba que aquella persona no se quedara mucho tiempo porque aún tenía varias cosas que hacer.
Mirando por sobre su hombro, un pequeño escalofrió recorrió su columna al ver que una de las personas que había entrado a su despacho era el padre de Hermione
-Buenas tardes-Dijo el hombre, acomodando mejor su peso en las muletas
-Buenas tardes-Respondió-¿Hay algún problema?-
Estaba nervioso, sentía sus manos sudar y aquello no era nada bueno. Conocía al padre de Hermione desde antes, habían compartido un par de veces en el último tiempo pero aquellas situaciones eran completamente distinta a la actual. En ese entonces, el señor Granger no lo había visto besar a su hija, así como tampoco él había hecho algo más que besar a la castaña.
Pero daba gracias a Merlín por su habilidad realmente convincente de mantener todas sus emociones controladas
-No en realidad-Dijo el padre de la joven-Solo quería dar una vuelta por el castillo, Jeanse quedó a tomar el té junto a Minerva y esta amable señorita se ofreció a acompañarme en mi recorrido-
Sinistra estaba al lado del señor Granger con una sonrisa bastante burlona en el rostro. A esa mujer le gustaba incomodarlo, le había dado demasiada confianza en poco tiempo
-Quería pedirle unos libros a Minerva, pero estaba ocupada-Respondió con inocencia-Tú eras mi segundo destino, pero aproveché el tiempo para hablar con el señor Granger-
Ella planeaba algo, esa mirada era la misma que poseían los estudiantes antes de hacer una travesura
-¿Y a que debo tu visita Sinistra?-
-Oh, nada, solo quería conversar contigo y entregarte un pequeño regalo-Comentó, avanzando hasta su escritorio para dejar un paquete envuelto en papel verde con una pequeña cinta roja-Pero te aconsejo que lo abras más tarde-
Él levantó una ceja e inmediatamente tiró de la cinta, provocando que la mujer estuviera a su lado mucho más rápido de lo que él hubiera esperado
-Si quieres seguir viviendo, te sugiero que no abras esto delante de tu "suegro"-Le susurró
Sinistra se alejó de su lado y caminó de inmediato hacia la puerta
-Bueno, solo venía a eso, tengo algunas cosas que hacer antes de la cena, aún tengo pergaminos que revisar, espero pueda perdonarme señor Granger, pero mi servicio de guía turística terminan acá ¿Puedo confiar en ti Snape para llevar al padre de Hermione a la oficina de la Directora?-
Sus ojos volvieron a centrarse en el padre de la Gryffindor, el cual se había acercado a los sillones para poder descansar, debió prever que el hombre debía estar cansado, su pierna había sido sobre exigida todo el día y aún estaba bastante resentida
-No hay problema-Respondió, acercándose a la repisa donde guardaba un par de tazas y el azúcar-Siéntese, por favor-
-No me quedaré mucho tiempo-Dijo el hombre, aceptando un poco a regañadientes el ofrecimiento del pelinegro-Solo necesito descansar-
Sinistra abandonó el despacho justo cuando la tetera comenzó a silbar, dejando a ambos hombres en un ambiente bastante tenso. Con la puerta cerrada y la dura mirada del señor Granger justo en su nuca, Snape se sentía como un pequeño ratón el cual está listo para ser devorado.
Había enfrentado cosas peores, no podía temerle al padre de Hermione
-Preparé té-Le dijo al hombre castaño que había tomado asiento en el sillón que había ocupado hace algunos segundos
-No, muchas gracias de todas maneras-
Severus observó atentamente como las manos del hombre iban hacia su pierna fracturada y masajeaban sobre el yeso que cubría gran parte del área. Estaba seguro que sus músculos estaban expresando su descontento por el excesivo trabajo del día de hoy pero el señor Granger no estaba dispuesto a expresar abiertamente su dolor.
Sin decir palabra alguna, dejó la taza humeante sobre su escritorio, justo al lado del regalo de Sinistra y sacó de uno de los cajones de este un vial de cristal junto a un pequeño recipiente de forma ovalada
-Tenga-Dijo acercándose hasta él-Esta poción ayudará con los dolores y el ungüento eliminará las cicatrices-
El hombre observó ambos frascos por largos segundos antes de aceptarlos
-Muchas gracias-
-No hay de qué-Le respondió-Cuando su hija me comentó sobre su accidente le dije de inmediato que podríamos haber solucionado su problema con una poción-
-Me hubiese ahorrado muchos problemas, eso está claro, pero varios vecinos me vieron caer del techo, creo que se hubieran asombrado de verme completamente sano al día siguiente-
-Puede ser-
Severus volvió por su té y se sentó frente al señor Granger en el sillón que generalmente ocupaba la castaña cuando venía a su despacho. El silencio y la tensión volvían a reinar entre ambos hombres.
Luego de varios minutos envueltos en aquel incomodo ambiente, el mayor de los dos dejó escapar un largo suspiro antes de iniciar con una conversación a la cual ninguno de los dos quería llegar
-Creo que sabes el porque estoy aquí ¿No es así?-
De pronto, Severus se sentía como un estúpido adolescente el cual estaba a punto de ser bombardeado por preguntas del padre de la chica a la cual invitaba a salir
-Por Hermione-Respondió de forma serena y calmada, aun cuando una parte de su cerebro estuviera gritando "ALERTA" y le sugiriera de forma imperiosa huir de ahí
-Así es-Confirmó el castaño-Seré bastante breve en realidad, sé que debes estar ocupado y yo necesito descansar o mañana no podré salir de la cama-
Su corazón latía de forma estrepitosa contra su pecho, sentía que en cualquier momento su tórax no resistiría tanta fuerza empujando contra él y dejaría que aquel órgano saliera de su interior de una vez por todas. Pero, aun cuando todo el interior de su cuerpo estuviera en su contra, el exterior permanecía tan inexpresivo como siempre
-Usted dirá-
-Entiendo perfectamente que debido a la obra, habían momento en donde ustedes dos debían parecer bastante "cercanos" y, en realidad, lo hicieron bastante bien. Pero no soy ciego Snape y creo que nadie en este colegio lo es, ustedes dos tienen algo ¿No es así?-
La voz del señor Granger parecía ser la misma de siempre, una voz cordial y de tono amable, pero aquella mirada fría como el acero le indicaba que debía medir bien sus palabras
-No-No era un mentira-No hemos hablado de nada serio en realidad, no hemos tenido tiempo-
-¿Planeas preguntarle?-
-Señor Granger…-¿Cómo iba a responder algo así? Estaba claro que si iniciaban algo tarde o temprano él se iba a enterar, pero en aquel minuto prefería la segunda opción
-Llámame Richard-Lo cortó-Mira, no lo tomes a mal, no quiero que pienses algo equivocado. Me agradas, creo que eres un buen tipo y tratas bien a Hermione, pero no me puedes juzgar por querer conocer tus verdaderas intenciones con mi pequeña, a fin de cuentas, tenga la edad que tenga, a mis ojos sigue siendo una niña y solo quiero lo mejor para ella-
Era un miedo razonable. Comprendía la preocupación del hombre, si él estuviera en su posición no dudaría en usar veritaserum para saber todas las intenciones del hombre que se acercase a su hija
-Sé que cualquier cosa que le diga no será suficiente, creo que para un padre, ningún hombre es suficiente para su hija-
Una sonrisa adornó el rostro del odontólogo, al parecer esa era una buena respuesta
-Pero debe saber que, lo único que quiero es estar al lado de Hermione, hacerla feliz, ya sea como amigo o…como pareja si ella así lo desea-
-Ella ha estado enamorada de ti hace ya un tiempo, Jean me lo comentó-
La poca valentía que estaba circulando por sus venas, definitivamente había desaparecido luego de eso
-Ya veo…-
-Pero tranquilo hombre, a mi mujer también le agradas, si no, no tendrías galletas de jengibre todos los fines de semana-Rio de buena gana-Así que, si no quieres perderlas, ya sabes que hacer-
Una parte de él se sentía realmente aliviado al saber que los padres de Hermione lo aceptaban, pero la otra parte estaba realmente angustiada al conocer esa información ¿Desde hace cuánto tiempo lo habrían estado estudiando cómo prospecto de pareja para la castaña?
-Bueno-Dijo el castaño-Eso es todo lo que quería hablar contigo, ahora me voy mucho más tranquilo al saber que mi hija está al lado de alguien que la ama y la respeta, pero…ten en cuenta que si la haces llorar una sola vez, no seré tan amable como ahora-
Severus se levantó de su asiento y caminó hasta el padre de la Gryffindor. Frente a frente, ojos negros fijos en ojos grises, el Slytherin tendió su mano al hombre que prácticamente, lo estaba amenazando en su rostro. El señor Granger no dudó ni un segundo en estrechar aquella mano en un fuerte apretón, sellando una alianza entre ambos hombres.
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Cuando Hermione fue al despacho de Minerva a despedir a sus padres, no esperaba ver a su padre apoyado en Severus mientras subía uno a uno los escalones de la escalera de caracol. Era una escena bastante curiosa, pero su padre le había respondido con simpleza que el estoico maestro de pociones se había ofrecido para acompañarlo en su paseo por Hogwarts antes de regresar a casa. Ella no se creía esa mentira, pero no quería indagar mucho más en aquello teniendo a la directora en frente y sabiendo que, lo más probable, es que Severus le siguiera el juego a su padre.
Aunque no iba a negar que aquella idea le agradaba.
Luego de que sus padres se despidieran de la directora y su madre le prometiera un paquete de galletas de jengibre extra el fin de semana al Slytherin, Hermione viajó con sus padres por red flu y se aseguró personalmente de que su padre fuese a acostarse. Y cuando él le dijo que le acercara la poción para los dolores que Snape le había obsequiado, una gran sonrisa se instaló en su rostro.
Cuando volvió al castillo luego de una plática con su madre, Hermione fue recibida solamente por la directora quien, si bien le tenía un gran aprecio, no dudó ni un segundo en manifestar su descontento por los "arreglos" efectuados en la obra sin su consentimiento. Ella sabía que no podía negar los cargos, habían improvisado bastante aun cuando ningún alumno podía dar fé de aquello; la castaña entendía la molestia de la ex cabeza de Gryffindor y estaba dispuesta a asumir el castigo correspondiente.
Sin embargo, nada de eso ocurrió
-Y aunque en aquellos momentos si estaba molesta con ambos, en realidad, estoy muy feliz por ustedes dos, ya era hora de que dieran el siguiente paso-
Ya en la cena, la mesa de profesores se había ampliado para permitir que todos los que habían ayudado en las celebraciones de ese día tuvieran un sitio en lo alto del Gran Comedor.
Las risas y miradas llena de alegría reinaban en toda el área mientras la gente degustaba los platos que con tanto cariño habían preparado los elfos en las cocinas.
La castaña se había sentado junto a Harry, Ginny, Luna y Neville como en los viejos tiempos. La conversación fue amena, aun cuando unos ojos castaños y celestes le lanzaban miradas llenas de picardía cuando era sorprendida viendo como en el otro extremo de la mesa, Snape era incordiado por Diego y Siniestra mientras el pobre Filius intentaba calmar los ánimos. Al parecer no era la única con un par de amigos un tanto entrometidos.
Pero aquellas burlas no fueron inconvenientes para que sus ojos se encontraran y dejaran un mensaje en el otro. No necesitaban nada más por el momento, ambos habían esperado por aquello mucho más que un par de horas; paciencia era un don que habían cultivado a lo largo de los años.
Cuando la cena acabó, la gran parte del alumnado fue directo a sus dormitorios para poder descansar de una vez por todas, había sido un día muy largo y cargado de sorpresas. Debían recuperar las energías perdidas si querían rendir en las clases de mañana.
Y mientras los alumnos iban directamente a los brazos de hipno, en la sala de profesores la fiesta recién empezaba.
El lugar había cambiado un poco. La mesa donde generalmente todos los profesores se reunían para conversar sobre el plan de estudios o para revisar los trabajos, ahora estaba en un rincón, llena de bocadillos y bebidas variadas. Las paredes estaban decoradas con una que otra guirnalda festiva y había un gran espacio en el centro de la sala donde se podía bailar al ritmo de la música festiva que habían seleccionado ambos jefes de casa.
Era un ambiente agradable, festivo, pero sin rayar en algo extremadamente pomposo; aun así, en cuanto Snape entró en aquel lugar lo primero que pasó por su mente fue salir de ahí, ya había superado con creces su cuota de festividades anuales, pero bastó con que Potter y Caplan le ofrecieran un vaso de Whiskey de Fuego para que cambiara de parecer, no iba a negarse a un buen licor.
Si bien Potter no era una de sus personas favoritas, con el correr de los años había descubierto que el joven auror podía ser agradable y poseía un buen cerebro cuando se dignaba a usarlo para algo más que perseguir una snitch. Pero ahora, en compañía del odioso de Caplan, el mocoso volvía a parecerle un tanto despreciable
-¿Sabían que algunos historiadores dicen que Hermes estaba enamorado de Persefone?-El Hufflepuff miró seriamente al Gryffindor, en un vago intento de parecer intimidante-¿Algo que decir Harry?-
El joven bajó su cerveza de mantequilla solo para que ambos hombres lograran ver su expresión de asco ante esa idea
-Hermione es como una hermana para mí-Respondió casi de inmediato-Además, valoro mi vida ¿La has visto realmente enojada? ¡Merlín! Creo que van a tener que cuidar mucho a Snape de ahora en adelante-
-Sigo aquí Potter-
-No por mucho tiempo si haces enojar a Hermione-Dijo con burla-Yo que tú lo voy pensando dos veces-
Eran unos odiosos.
El maestro prefirió guardarse su respuesta, sabía que con esos dos idiotas no iba a llegar a ningún lado, mucho menos si el alcohol comenzaba a circular por su torrente sanguíneo, pero eso no quería decir que iba a soportar ser el centro de burla de esos hombres.
Antes de que uno de esos dos volviera a abrir su boca, Severus se dirigió hasta el otro extremo del salón, donde una solitaria Aurora Sinistra estaba atacando unos trozos de queso y aceitunas
-Pensé que habías tenido suficiente en la cena-
-Amo las aceitunas-Respondió la mujer antes de meterse una en la boca-Siempre tengo espacio para ellas-
-Deja algo para los demás-
-Hay suficientes para todos-Comentó-Ten, para que veas que no soy tacaña-
Él aceptó unos bastones de orégano que ella le ofreció, eran realmente buenos, horneados en su punto justo y con el toque preciso del condimento. Con una mano sosteniendo su copa y la otra llevando comida a su boca, dejó que su espalda se apoyara en la pared dando a entender que estaba bastante cómodo y relajado en ese momento. Aunque claro, él poseía una muy mala suerte digna de un reconocimiento
-Y bien ¿Abriste mi regalo? ¿Te gustó?-Quiso saber la mujer a su lado-Sé que les darás buen uso esta noche ¿No?-
-Cierra la boca, te van a escuchar-
-¡No seas así! No son nada malo, solo son co…-
La mano de él impidió que aquella última frase saliera de sus labios
-Ya te dije, cierra la boca-
Ella apartó su mano con un suave golpe en la muñeca
-Generalmente se dan las gracias cuando te obsequian algo-
-No te pedí que me dieras un regalo-
-Los amigos se hacen regalos-Respondió con firmeza-Y por extraño que parezca, creo que ahora si podemos llamarnos amigos ¿No?-
-No-Dijo rápidamente-Tú, Siniestra, solo eres un dolor en el culo-
Ella rodó los ojos y bufó molesta, pero eso no iba a impedir que le respondiera la puya con una igual
-Qué pena, dile a Hermione que te lo bese a ver si se pasa, aunque creo que esta noche va a hacer mucho más que eso ¿No?-
-Si sigues diciendo tonterías tendrás veritaserum en tu té de mañana-
-Mejor una poción anticonceptiva el fin de semana-Le sonrió con burla-Si no quieres mi regalo, que sea un intercambio equivalente-
Esa mujer era una descarada con todas sus letras
-Solo no molestes-Dijo finalmente-Cuando cierras la boca tu compañía resulta un tanto agradable-
Y eso viniendo de Snape, era bastante
-Pero sé que prefieres otra compañía ¿No?-
Los ojos de ambos estaban fijos en una persona que en esos momentos, bailaba alegremente junto al profesor de herbología y la Ravenclaw de cabellos rubios. Parecía divertirse realizando pasos algo extraños junto a Lovegood mientras Longbottom apoyaba una mano en uno de los hombros de las mujeres; era algo ridículo pero los tres amigos parecían disfrutarlo.
Pronto, Hermione sintió la familiar sensación de ojos en la nuca y volteó hasta encontrar al causante de esa sensación. Apoyado en una pared mientras bebía un líquido ambarino y conversaba con Aurora Sinistra, Severus Snape mantenía sus ojos fijos en cada movimiento que realizaba.
Había evitado realizar cualquier tipo de contacto con él para mantener a raya sus emociones y sentimientos, los cuales dictaban que fuera directamente hacía él y lo besara como tenía planeado hacer en cuanto pusiera un pie en su despacho.
Tenían que hablar, eso era seguro, pero un beso no le hacía mal a nadie ¿No?
No, ella era mucho más que un ser de impulsos, no podía llegar y besarlo de buenas a primera. Solo lo besaría después de hablar porque se conocía bastante bien; si comenzaba a besarlo no iba a detenerse hasta tenerlo dentro de sí una vez más.
Un suave hormigueo recorrió su centro ante la anticipación de los hechos.
Excusándose de ambos con el pretexto de ir por una cerveza, Hermione dejó a sus dos amigos en la improvisada pista y fue por aquella bebida que prometía enfriar algo más que sus ideas
-Tu "esposo" no te ha quitado la vista de encima "Perséfone"-La voz de Ginny era completamente maliciosa, no debía ser una genio para saber que sus ojos tenían aquella chispa propia de los gemelos en ese momento-¿Por qué no vas a hacerle compañía?-
-Sabes perfectamente porque Ginny-Respondió la castaña con bastante calma-No es el momento-
-Ya le saltaste encima en la obra y, sinceramente, no creo que le moleste si lo haces ahora, no hay niños presentes-
Hermione empinó su cerveza en un largo sorbo, no iba a caer en las provocaciones de su amiga
-Hablaré con él en un rato más, además ¿Qué gano con ir a hablar con él ahora? A fin de cuentas, ya se va-
Ginny giró rápidamente su cabeza hacia el último vestigio de la sombra de Snape cruzando la puerta
-Pero aún falta media hora para que ustedes…-
Hermione podría jurar que vio diversos engranajes moverse en la cabeza de Ginny
-No me mires así-Dijo Hermione con una sonrisa-Sabes muy bien que él no es una persona que disfrute mucho de este tipo de cosas-
La pelirroja no podía negar aquel hecho, así como tampoco podía negar que esos dos habían encontrado una buena tapadera para no levantar sospechas. Que Snape se retirara temprano era sumamente normal ya que todo el mundo sabía que él solo asistía por compromiso.
Era normal que ambos quisieran un poco de privacidad, habían aguantado muchas bromas en el último tiempo.
Merecían su espacio y no había nada mejor que el refugio de las mazmorras.
El reloj de la pared emitía su característico "Tik, tok, tik, tok" el cual, comenzaba a desesperarlo. El tiempo parecía haberse ralentizado en los últimos cinco minutos y aquello estaba haciendo mella su paciencia. Estaba ansioso, eufórico y temeroso, todo al mismo tiempo; sabía que Hermione era una persona puntual, pero también sabía que mucho de los asistentes a esa ridícula reunión eran los seres más inoportunos del universo, su mente podía ver a Horace conversando animadamente con una desesperada castaña sobre cosas tan ridículas como su preciada repisa, adulándola y repitiéndole una y mil veces que ella poseía un lugar muy especial en aquel sitio de "honor"; y como Hermione era una mujer educada, no sería capaz de terminar con aquella conversación.
Era una situación probable, pero odiaba a Horace.
O tal vez era Minerva la persona que la retenía, lo más probable es que estuvieran conversando sobre lo sucedido en el escenario. Él mismo tuvo que escuchar el regaño de la mujer por unos veinte minutos aproximadamente solo para que después lo felicitara por su "relación". Se había sentido como un adolescente mientras su madre lo regañaba luego de haberlo encontrado besuqueándose en un rincón como un Erumpent en temporada de apareamiento. No habían pasado a tanto, pero entendía perfectamente el enojo de la Gryffindor mayor, él también estaría con un humor similar a un Colacuerno si alteraran aquello por lo cual hubiese trabajado por tanto tiempo.
Levantó la vista hacia el reloj de pared solo para percatarse que ya eran las diez y doce de la noche.
Hermione aun no llegaba.
La angustia creció en su pecho ¿Y si se había arrepentido? Tal vez lo había pensado mejor y prefería mantener todo como estaba, cada cual por su lado y fingir que nada había pasado entre ellos, volver a esa maldita rutina en la cual ambos eran "amigos" y nada más. Esa estúpida rutina de la semana pasada que le demostró que era un imbécil con todas sus letras al pensar que podía seguir ocultando sus sentimientos.
Porque no solo había intentado esconderlos de ella, los había estado escondiendo de él mismo como un completo cobarde. Y él había demostrado que esa palabra no se ajustaba a su persona.
Dos suaves golpes hicieron que sus nervios se activaran y enviaran una fuerte descarga de adrenalina a su corazón mientras se acercaba a la puerta a abrir.
Sus manos sudaban, su pulso aumentaba y el aire le faltaba con cada paso que daba.
Se tomó un segundo para tomar una gran bocanada de aire que logró apaciguar un poco su descontrol general, Solo iban a hablar y a tomar una copa de vino, nada más, no iba a perder el control como la vez pasada, no iba a caer…al menos no antes de aclarar todo lo sucedido.
Con esa convicción, Severus Snape abrió la puerta
-Hola-Dijo Hermione algo tímida-Lamento la demora, pero tuve que pasar a mi despacho-
Sus mejillas estaban algo coloradas y su cabello estaba bastante esponjado, dándole aquella apariencia de melena de león que ella prefería ocultar, al parecer, a diferencia de él, Hermione si había disfrutado de la reunión
-No hay problema-Respondió, apartándose lo suficiente para que ella pudiera ingresar a su despacho y cerrar la puerta de una buena vez.
Por fin estaban solos.
Hermione se quedó parada en medio del despacho sin saber realmente que hacer en ese momento, su valentía y coraje Gryffindor había decidido abandonar la nave en aquel minuto al igual que gran parte de su razonamiento. Estar cerca de él luego de todo lo que habían pasado, causaba un gran estrago tanto en su cuerpo como en su mente. Pero no iba a caer, o al menos, no tan fácil
-¿Vino?-Ofreció el hombre desde su escritorio, en el cual, ya habían dos copas esperando ser llenadas
-Me encantaría-Respondió-Es una de las razones por la cual estoy aquí-
La ceja de Snape se elevó mientras servía la cantidad precisa en ambas copas
-¿Y cuáles serían las otras razones señorita Granger?-
Esta vez fue su turno de levantar una de sus cejas, hace ya bastante tiempo que él había dejado de llamarla así y, escuchar aquello hizo que cierta parte de su cuerpo vibrara por la anticipación
-Tal vez logre descubrirlas durante la noche, profesor-
Ella bebió un pequeño sorbo con una sonrisa de satisfacción al comprobar que su pequeña jugada había logrado su objetivo. Una llama intensa crecía en el interior de los ojos oscuros del Slytherin.
La tensión entre ellos era palpable
-Creo que ambos tenemos asuntos pendientes ¿No?-Dijo acercándose al sillón que siempre ocupaba estando en aquel lugar-Entre ellos una conversación pendiente-
-Tienes razón-Respondió, tomando asiento frente a ella
El silencio volvió a reinar entre ambos, uno que solo era interrumpido por las suaves llamas de la chimenea, el sonido de las manecillas avanzando y los suave sorbos ocasionales a la bebida que tenían entre las manos.
Ninguno se atrevía a dar el siguiente paso, simplemente se miraban atentamente, buscando algún indicio en el otro para actuar.
Fue Snape el primero en romper el hielo
-Yo…yo sé que mis acciones no han sido las mejores o más acertadas este último tiempo-Dijo de forma suave, mirándola directamente a los ojos-Te lastimé con mis palabras y con mis acciones, no tengo justificativo para aquello-
-No eres el único que ha lastimado al otro Severus, yo también te he dicho algunas cosas hirientes-
-Lo que me dijiste en la obra no es más que una verdad Hermione-La corrigió-Y la verdad muchas veces duele-
El corazón de la castaña volvió a latir de forma estrepitosa, mientras que en su estómago se instalaba una gran roca provocándole un intenso dolor
-Severus yo…-
-¿Crees que podemos estar juntos luego de lo que ha pasado entre nosotros?-Repitió el hombre, levantándose del sillón y acercándose hasta la joven-Esas fueron tus palabras Granger y yo ¿Qué te respondí?-
El cerebro de la Gryffindor buscó de inmediato dicho recuerdo en medio del mar de emociones que intentaba controlar sin mucho éxito, hasta que, luego de un par de segundos los cuales parecieron horas, sus ideas se conectaron con su boca
-No puedo borrar el pasado-Respondió, tomando la mano que él le estaba ofreciendo para que se levantara del sillón-Pero ten por seguro que no repetiré los mismos errores en el futuro, pero por favor, déjame formar parte de él-
Los labios del Slytherin se curvaron suavemente hacia arriba, una pequeña sonrisa que le indicaba a Hermione que su respuesta era la esperada
-Estos últimos días me di cuenta que, desde hace ya bastante tiempo, te he visto como algo más que una simple amiga-Se sinceró con algo de pesar-Pero tuve miedo, un miedo irracional que me impedía aceptar que…que me había enamorado de tí-
Hermione sintió leves temblores en la mano que tenía entrelazada a la del hombre. Conocía lo suficiente a Severus para saber que esta situación lo estaba llevando al límite, él no era un hombre que expresara abiertamente sus sentimientos, en realidad, prefería mantenerlos bajo siete llaves, ese era su mecanismo de defensa desde hace bastante tiempo. Y no podía culparlo, toda su infancia viviendo bajo el yugo de la violencia domestica para luego pasar toda su adolescencia siendo víctima de los abusos de Los Merodeadores y terminar dentro de un grupo de magos oscuros comandados por un lunático hambriento de poder que terminó por matar a la mujer que amaba en ese entonces debió dejarle demasiadas marcas en su alma, marcas que prefería ocultar, marcas que nadie vería si mantenía a todos alejados. Marcas que solo lo dañaban más y más, hasta el punto de quebrarlo por completo.
Ella levantó su mano libre con suma lentitud, como si fuese a acariciar a un animal herido en el bosque. Su dedo índice tocó el costado de la frente del hombre y bajó con cuidado hasta su mejilla solo para dejar una caricia con su mano completa. Aquello pareció calmarlo un poco
-No quería perderte-Le susurró-Pensé que, si solo eras mi amiga, podrías estar a mi lado para siempre, pensé que si guardaba mis sentimientos yo…no tendría de que preocuparme y…y los escondí tan bien que…cuando estuvieron frente a mí, no los podía aceptar y por eso tú…-
-No pienso irme de tu lado Severus-Respondió con firmeza-A menos que tú quieras que me vaya-
-No, no quiero eso Hermione-El agarre de su mano se volvió mucho más fuerte, como si temiera que ella fuese a huir
-Entonces ¿Qué es lo que quieres?-
La pregunta había sido apenas un susurro contra sus labios, pero los oídos de Snape habían captado cada palabra con sumo detalle amplificándolas a toda potencia en su cerebro.
Y aunque la pregunta era bastante simple, la respuesta no lo era tanto.
Porque Hermione Granger no era una mujer simple, y eso era lo que más amaba de ella
-Quiero que estés conmigo Granger-Respondió al cabo de unos segundos, con convicción total en cada una de sus palabras-Seré completamente tuyo si prometes ser completamente mía-
La castaña sonrió
-Entonces…creo que tenemos un trato-
Él levantó una ceja al mismo tiempo que ella se paraba de puntitas y colaba su mano libre a través de su cuello hasta su nuca
-No-Dijo soltando su mano solo para poder abrazarla por la cintura y elevarla un par de centímetros al igual que en la obra-Tenemos una promesa "querida"-
Aquella frase fue lo último que soltaron sus labios ya que, segundos después, los labios de la castaña habían caído suavemente sobre ellos, reclamando todos los besos que se habían negado durante todo ese tiempo.
Un ronco gruñido brotó de la garganta del hombre cuando la castaña mordió su labio inferior para luego acariciar la zona afectada con su lengua. Él aprovechó el momento de guardia baja de la joven y apretó con firmeza su trasero, sacando un agudo grito de sorpresa en el cual, vio su oportunidad de profundizar el beso.
Los labios de Snape se movían de forma posesiva sobre su boca, reclamando aquella zona como suya mientras sus manos viajaban lentamente por toda su espalda hasta llegar a su trasero. Ella volvió a gemir cuando aquellas manos grandes y de largos dedos apretaban su trasero de manera firme, provocando que la creciente erección del hombre se rozara contra su vientre.
Hermione jaló el cabello de Snape para apartarlo de su boca con algo de pesar, él gruñó en respuesta, bastante decepcionado al verse apartado de la suave boca de su castaña.
Merlín, aun no podía creer que Hermione quisiera estar entre sus brazos luego de su gran momento de idiotez. Pero ahora, ¡Oh! Ahora no la iba a dejar escapar
La Gryffindor jadeó quedamente mientras la boca del hombre volvía a reclamar su piel, estaba vez, fijando como objetivo la zona del cuello. Su sangre hirvió de placer a la vez que su corazón palpitaba con más y más fuerza. Quería sentirlo en todo su cuerpo, quería tenerlo completamente dentro de ella, lo necesitaba con urgencia
-Severus…-
La lengua de él se movió al otro lado de su garganta, arrancando un grito de tormento proveniente de la parte posterior de su garganta. Podía sentir como sus pezones se endurecían y su entrepierna iba humedeciéndose mucho más rápido de lo que le gustaría admitir.
Ese hombre iba a ser su perdición.
Una ronca risa brotó de la boca de Snape, Hermione estaba empeñada en sacar cada uno de los botones de su levita de una buena vez y él estaba encantado de verla luchar con cada ojal. Los botones eran molestos para este tipo de actividades, pero no podía negar que había cierto erotismo al ver como esas pequeñas manos poco a poco iban abriéndose camino por todo su pecho, dejando caricias tentadoras mientras sus prendas eran arrojadas al suelo sin mayor cuidado.
Ella se apartó un poco de él solo para poder admirar lo que tenía frente a sus ojos. Su pecho pálido lleno de cicatrices contrarrestaba perfectamente con aquel camino de vello negro que iniciaba en la zona inferior de su ombligo y se perdía en la cintura de su pantalón. Sus ojos viajaron un poco más al sur, donde una furiosa erección estaba prisionera y pedía a gritos ser liberada de aquella prisión.
Una suave pero muy consistente fricción sobre su miembro hizo que Severus Snape casi perdiera su equilibrio. Mientras una de las manos de Hermione se encargaba de acariciarlo por sobre el pantalón, la otra se encargaba de destrabar la hebilla de su cinturón; aquella jugada lo había tomado por sorpresa
-Granger…-Bramó, retirando las manos de la joven en un vago intento de recuperar su control.
Ella le dedicó una mirada que pretendía ser inocente.
Dando un paso firme hacia el cuerpo de la joven, decidió que era tiempo de equilibrar un poco las cosas entre ambos. Hermione lo observó en completo silencio mientras las caricias que habían comenzado en sus manos, poco a poco iban subiendo por sus brazos, pasando por sus hombros hasta llegar al cuello de su blusa. Su primer botón estaba desabrochado, dejando a la vista una pequeña porción de piel la cual fue la primera en recibir una suave caricia por parte del hombre, provocando que un dulce jadeo saliera de su boca.
Mientras cada botón iba saliendo de su respectivo ojal, la boca del hombre había vuelto a caer sobre los labios de la castaña, recibiendo cada suspiro y jadeo que pretendía brotar a causa de las caricias repartidas por sus manos en el torso de la joven.
Un jadeo especialmente fuerte brotó cuando la espalda ya desnuda de la joven dio de lleno con una superficie fría. Severus la había hecho retroceder muy lentamente mientras le retiraba su blusa y ahora se encontraba acorralada entre la puerta que conducía a su dormitorio y su cuerpo. Él separó sus labios de la boca de la joven y le dedicó una sonrisa que hizo que sus piernas se volvieran de gelatina
-Es una pieza muy bonita la que llevas hoy Hermione-Susurró contra su oído, tocando sus pechos cubiertos con el sujetador que Luna y Ginny le habían ayudado a escoger esa tarde, uno de suave verde de encaje en el cual habían conjurado diminutas flores, haciendo un guiño al vestido usado en la obra. Ella lo había adorado en cuanto lo vio sobre su cuerpo, y a juzgar por sus palabras y la palpitante erección que sentía en su bajo vientre, él había aprobado la elección-Pero creo, interfiere con nuestras actividades-
-Entonces quítalo-Exigió, meneando sus caderas contra el miembro del hombre
Snape no necesitó una segunda orden.
Las manos del Slytherin viajaron inmediatamente a la espalda de la castaña desabrochando el par de ganchillos sin mucha dificultad. La prenda se aflojó, permitiendo que los ojos del pocionista tuvieran un poco más de piel para deleitarse. Pero esa noche no se iba a conformar solamente con mirar.
Hermione jaló suavemente algunas hebras negras cuando sintió un leve mordisqueo en el lóbulo de su oído el cual mutó rápidamente a besos suaves y succionantes a lo largo de todo su cuello, lo más probable es que amaneciera con nuevas marcas en su piel. Aquello no le importaba.
Sus manos fueron bajando por la espalda de Severus, enterrando sus uñas de manera suave la pálida piel surcada de cicatrices, creando pequeñas marcas rojas que contrarrestaban con las más viejas, aquellas que habían llegado a su cuerpo como un castigo. Ahora, ella iba a dejar un recuerdo en esa piel pero por un motivo muy diferente, no era odio lo que iba a marcar a Severus Snape, sino que todo lo contrario.
Y mientras sus manos bajaban más y más por aquella senda, las manos del hombre descansaron en los costados de su caja torácica, acariciando la curva externa de sus pechos. Un largo gemido salió de sus labios al sentir como la afilada lengua del oscuro profesor se arrastraba por sus clavículas hasta llegar a sus hombros, dejando un suave rastro de saliva que fue secado con un leve soplido que erizó toda la piel de su cuerpo. Si piel estaba ardiendo aun cuando sentía su centro completamente húmedo a causa de sus caricias y besos que aún se mantenían en territorio "inocente". Las manos de Snape aún se mantenían bastante entretenidas acariciando el costado de sus pechos y aunque aquella suave caricia le estaba provocando deliciosas sensaciones, sus pezones necesitaban con urgencia ser atendidos
-Severus…por favor…-
El rio contra su piel, bajando su boca solo un par de centímetros para succionar y besar la parte alta de sus senos, deslizando sutilmente su lengua por la aréola, mientras su otro pecho era colmado de suave toques, acercándose lentamente hacia su pezón, tentándola, torturándola
-Severus…mis pezones…-
-Son hermosos- Y para reafirmar su frase, una fugaz succión fue depositada en cada uno de aquello picos, arrancando un jadeo de sorpresa y frustración de la garganta de la Gryffindor.
Una suave risa salió de los labios del pelinegro y solo por esa acción el vientre de Hermione se contrajo con fuerza.
El movió sus manos bajo sus pechos y los levantó, presionándolos juntos, ofreciendo a su vista y a su boca una hermosa visión de sus pezones completamente erectos por la falta de atención la cual parecía divertirlo
-Vas a volverme loca-Protestó
-Eres impaciente, eso es lo que pasa-Le respondió-Creo que ya te lo había dicho-
Hermione pretendía responder, pero sus palabras murieron cuando la boca de él capturó uno de sus pezones mientras que su gemelo recibía leves pellizcos por parte de los largos dedos del hombre. Sus manos volvieron hacia la cabeza del pelinegro, alentándolo a chupar su seno y a rodear su pico de carne mientras su espalda se arqueaba en busca de más contacto.
La mano libre de Severus continuó su viaje al sur, bajando por su vientre y entreteniéndose un momento en su ombligo, imitando el movimiento ondulante que su cadera estaba realizando en un vago intento de bajar un poco la tensión de su miembro. Su mano desabrochó los pantalones y se coló de lleno al interior de la ropa interior de la castaña.
El calor de la zona lo recibió de buen agrado, y no tuvo muchos problemas para encontrar el inflamado clítoris que lloraba de necesidad. Su pulgar rozó fugazmente aquel capullo y Hermione soltó un jadeo ahogado en respuesta a sus acciones, el cual, luego de unos pocos segundos, aumentó de intensidad cuando dos dedos de Severus entraron sin previo aviso dentro de ella. Ella se balanceó sobre su mano, logrando que aquellos dedos fueran cada vez más adentro
-Tranquila, te tengo-La voz de él había bajado varias escalas-Sé lo que quieres-
Con un último toque a su clítoris, los dedos de él abandonaron su interior y fueron directamente hasta su boca, obligándolo a apartarse completamente de sus pechos, no sin antes dar una última succión en ambos. Ella sabía a gloria, pero no iba conformarse con la pequeña probada que tenía entre sus manos, su boca estaba ansiosa de recolectar por sus propios medios, aquella esencia que sus dedos le habían ofrecido.
Un rasgo de besos fue depositado por todo el vientre de Hermione mientras las manos del hombre bajaban los pantalones junto con las bragas de la Gryffindor; la ropa se arremolinó a los pies de la castaña, quien, en un par de movimientos de pies, terminó por sacarse los zapatos y le permitió a Severus desvestirla por completo.
Su miembro se agitó con violencia ante la imagen que presenciaban sus ojos, ¡Merlín! Aun le era difícil creer que esa hermosa mujer estuviera enamorado de él, pero ahora que había aceptado sus sentimientos, no iba a alejarse de ella.
Los labios de Snape tocaron la piel de su pantorrilla derecha y dejaron que su lengua trazara caóticos patrones por toda su piel hasta llegar a su rodilla para plantar un sonoro beso para luego emigrar a su gemela y repetir el proceso, obteniendo como resultado que sus piernas se doblaran al no ser capaz de mantener su equilibrio producto de tanta estimulación. El suave olor almizclado de su sexo impactaba contra su nariz a medida que subía lentamente por sus muslos y acariciaba cuanta piel estuviera a su alcance.
Hermione abrió las piernas para él y un largo gemido escapó de la boca del Slytherin ante la vista de su posición entregada. Tocó los labios húmedos de la joven con dos de sus dedos mientras su lengua se plantaba sin muchas ceremonias, directamente sobre su clítoris, logrando que las caderas de la castaña se sacudieran contra su rostro mientras su espalda de arqueaba en señal inequívoca de su pronta liberación.
Mientras las uñas de su mano izquierda se clavaban firmemente para mantener el equilibrio, su mano derecha acariciaba y jalaba las hebras negras del hombre que ahora estaba arrodillado ante ella. ¡Dulce Merlín! Severus Snape estaba arrodillado ante ella, con su rostro firmemente enterrado entre sus piernas tocándola de la forma más dulce y sucia posible, ni siquiera en sus sueños más húmedos se había atrevido a imaginar una situación como esta; pero debía recordarse que aquello no era un sueño, estaba pasando, esa era la realidad
-Severus…-Jadeó suavemente, arañando el hombro del hombre a la vez que su otra mano lo alentaba a seguir chupándola-Severus…-
La lengua de él se deslizó de forma serpenteante hasta su entrada y reemplazó de forma entusiasta la tarea que hasta hace unos segundos, le había pertenecido a sus dedos. Podía sentir la tensión palpitante y envolvente en su lengua cada vez que entraba en ella, así como también las vibraciones cada vez más recurrentes en su pequeño capullo cuando su nariz lo rozaba.
Una suave succión a sus labios fue todo lo que necesitó para dejarse ir con un largo y agudo grito de liberación.
Él se aferró con fuerza a su trasero mientras lamia la esencia de la castaña con entusiasmo, como si fuese la mismísima ambrosía que los dioses adoraban comer. Sabía que sus dedos dejarían una marca en su piel, así como ella había dejado grabadas sus uñas en su hombro
-Para, para ¡Para por favor!-Jadeó la castaña, tirando de su cabello con algo más de fuerza-Severus…es…es demasiado para mí-
Separándose de muy mala gana de su "premio", el Slytherin se levantó del suelo y besó con urgencia a la castaña, permitiéndole a Hermione saborear su propio sabor.
Luego de unos pocos segundos, ella se separó de los labios de él, envolviendo su torax desnudo con sus brazos y descansando su rostro en su pecho. Ninguno de los dos se atrevió a romper el silencio mientras la castaña recuperaba sus fuerzas, simplemente permanecieron abrazados, acariciando la piel del otro y depositando inocentes besos de vez en cuando.
Un leve estremecimiento recorrió la columna de Snape cuando sintió un leve agarrón en su trasero y un muy tentador movimiento ondulante contra su desentendido miembro
-Aún tenemos algo pendiente-Dijo Hermione balanceándose contra su evidente erección-Y tu aun estas muy vestido-
-No todos somos exhibicionistas como tu Granger-
Una pícara sonrisa atravesó el rostro de la castaña
-¿Acaso no te gustó la vista?-
La voz de ella estaba cargada de malicia, la cual se fue acrecentando en su mirada cuando la bragueta de su pantalón fue bajado y el único botón que mantenía la prenda firme contra su piel fue despojado de su ojal. Un suspiro de alivio salió de sus labios, la tensión que estaba sintiendo ahí abajo se había aplacado un poco, pero estaba lejos de acabar...o más bien dicho, necesitaba acabar de una vez por todas
-Creo que tienes la respuesta entre tus manos-
-Aunque me gustaría tenerla en otro lugar de mi cuerpo-
-Eso es muy fácil de solucionar-
La puerta tras la espalda de Hermione se abrió y, con un rápido movimiento producto de días de ensayo, la castaña era cargada hacia una gran cama de sabanas negras.
La habitación de Severus era sencilla, había una mesita de noche, cuatro lámparas de pared que alumbraban tenuemente el área, un pequeño sillón verde oscuro, un armario, un librero repleto de libros, una alfombra bajo el lado donde ella suponía que él se levantaba y una gran cama en la cual, Hermione había sido depositada con gran delicadeza.
Él cubrió todo el cuerpo de la castaña con el suyo, sintiendo cada pequeño trozo de piel expuesta temblar ante su contacto. Le gustaba la sensación de piel contra piel, sentir el dulce calor que cada poro lograba transmitir y cada movimiento relajado que su pecho producía como resultado de sus inspiraciones y exhalaciones. ¡Circé! Si por él fuera permanecería en esa posición por el resto de sus días, pero no podía ignorar para siempre aquellas fuertes punzadas provenientes de su entrepierna.
Apoyándose en sus codos, Severus dejó un tierno beso en la frente de Hermione y se retiró con pesar del cómodo calor que ella le otorgaba para poder sentarse en la orilla de la cama. Se quitó sus zapatos y calcetines con algo de incomodidad al no poder doblarse completamente producto de la furiosa erección que seguía protestando
-Déjame ayudarte con eso-Dijo Hermione desde atrás, colando sus dedos en la cintura de su pantalón y ropa interior-Es lo mínimo que puedo hacer luego de causarte tantas "molestias"-
Él levantó la cadera como única respuesta, dejando que la joven Gryffindor desconfinara de una vez por todas su miembro. Ante los ojos de ambos se irguió orgullosamente el falo del hombre, mostrando sus venas gruesas en señal de la gran tensión que había estado soportando todo este tiempo.
Severus dejó escapar un largo suspiro cuando como su erección era envuelta en una de las cálidas manos de Hermione y comenzaba a ser bombeada lentamente. Cerró los ojos, concentrándose solamente en la maravillosa sensación de aquella mano que recorría toda su longitud, en el suave calor que emitía la palma que reposaba en su muslo izquierdo y en aquellos duros pezones que estaban firmemente clavados en su espalda
-Hermione…mierda…si-Jadeó, aferrándose a las sabanas con fuerza-Hermione…¡MIERDA!-
Un fuerte estremecimiento recorrió su columna cuando la húmeda lengua de ella comenzó a imitar los movimientos de sus manos en su cuello. Sus lamidas y pequeños mordisco y succiones estaban acabando con la poca resistencia que aun circulaba por su cuerpo, ¡Dulce Merlín! Si ella seguía así, nada podría terminar bien.
No, no iba a permitir que eso sucediera.
Ella había comenzado a aumentar el ritmo cuando decidió dar por terminada la sesión y se levantó de la cama para sorpresa de la Gryffindor
-¿Qué pasó Severus?-Preguntó bastante confundida-¿Hi…hice algo mal? ¿Te lastimé?-
-No-Respondió de inmediato, tomando grandes bocanadas de aire para intentar apaciguar su fuego interior-Nada de eso, pero si seguías así, no iba a durar mucho más-
-¿Y eso que tiene de malo?-
Ella se había levantado de la cama solo para estar frente a él, apretando deliciosamente su erección insatisfecha contra su vientre. Si tan solo se pudiera mover un par de centímetros…
Sacudiendo esa idea de su mente, su mano fue directamente hacía la mesa de noche y sacó uno de los envoltorios plateados que venían en la caja que Sinistra le había obsequiado esa misma tarde. Eran un excelente regalo pero nunca lo admitiría en su cara
-Que debo estar en óptimas condiciones si quiero ponerme esto-Dijo bastante serio-Ya te lo dije antes, no eres la única que debe cuidarse y yo no soy un irresponsable-
Hermione miró incrédula lo que Severus tenía entre sus dedos antes de dedicarle una hermosa sonrisa
-Entonces déjame ayudarte con eso-
Ella abrió el pequeño paquete y envolvió el miembro del hombre con el condón de su interior ante la atenta mirada oscura de él, logrando un suave espasmo y gemido cuando la mano de la joven se retiró del lugar
-Severus…-
Listo, podía mandar a la mierda todo su autocontrol.
Los labios de ambos no tardaron mucho en volver a encontrarse mientras sus pies retrocedían hasta chocar con el borde de la cama, apenas separaban sus bocas para tomar pequeñas bocanadas de aire mientras se acomodaban en el centro de las sabanas. No querían perder contacto, ya habían desperdiciado mucho tiempo y perdido demasiadas caricias a causa de sus miedos e inseguridades, no iban a remediar todo de un momento a otro, pero al menos podían asegurarse de que ahora, las cosas iban a ser distintas.
Hermione abrazó al hombre que estaba sobre ella mientras abría las piernas para que él pudiera acomodar mejor su cadera entre sus muslos. Él se meció un poco contra su entrada, tratando de encontrar el lugar exacto sin utilizar las manos para guiarse, ella levantó un poco sus caderas para ayudarlo con la tarea
-Por favor…-Jadeó
Él volvió a rozarla, entrando solo un par de centímetros y retirándose antes de que ella pudiese evitarlo ¡Estaba jugando con ella!
-Severus…por favor-
Las manos de él se apoyaron a los costados de sus hombros, buscando el equilibrio adecuado mientras seguía tentándola más y más hasta que su propia cordura estaba en peligro de desaparecer
-Te deseo tanto-Jadeó suavemente contra su boca, introduciéndose lentamente en el cuerpo de la castaña-Hermione…-
Severus entraba lenta y profundamente en el cuerpo de Hermione, llenándola por completo. Cada rítmica estocada lograba robarle más de un jadeo, tocando cada terminación nerviosa y sobre excitándolo hasta niveles que ella no podía creer, creando una vez más una gran ola al interior de su vientre.
Sus ojos se cerraron y lanzó sus manos hacia el trasero del hombre, alentándolo a entrar con más fuerza. Los jadeos del Slytherin eran más temblorosos y más marcados a medida que sus estocadas aumentaban de intensidad. Más duros, más rápidos pero igual de profundos.
Él cambió el ángulo de sus caderas, logrando que su hueso púbico se restregara contra su clítoris palpitante. Entraba, salía, entraba…
-Severus…-Estaba tan cerca que ya no podía resistirlo por mucho más
Los jadeos del hombre tampoco ayudaban a calmar el gran incendio que sentía en cada célula de su cuerpo.
Hermione abrió los ojos y se encontró con la oscura mirada de Severus. Su rostro completamente contraído por el placer y aquella llameante mirada llena de lujuria eran la antítesis perfecta de su máscara de profesor tosco e impasible. Era hermoso. Completamente hermoso. Y suyo, solo suyo.
Ella estiró los labios y él fue al encuentro de aquel beso ofrecido mientras sus caderas rotaban y la hacían vibrar con mucho más ímpetu. Sintiendo un gran nudo en la garganta y en su bajo vientre, Hermione apretó firmemente el miembro de él dentro de su sexo, más y más fuerte a medida que sus estocadas iban perdiendo su profundidad pero aumentaban su velocidad.
Con una estocada final, Hermione arqueó su espalda al sentir como su clímax la desmoronaba por completo mientras su compañero se enterraba firmemente en ella, apretando sus hombros mientras su semilla era liberada con fuerza.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Lo primero que sintió al despertar fue una suave respiración contra su hombro, luego se percató de una agradable calidez en su vientre, una firme espalda contra su espalda y, finalmente, su cerebro le indicó que aquella habitación completamente oscura no era su habitación.
Ella intentó liberarse del brazo que la mantenía prisionera para poder voltearse pero sus intentos fueron inútiles cuando aquel brazo imprimió un poco más de fuerza en su agarre y terminó apegándola aún más al cálido cuerpo que descansaba tras ella, percatándose rápidamente de la dureza que se había ido a alojar entre medio de sus nalgas
-Te mueves mucho-Gruñó Severus en un tono mucho más ronco de lo habitual-Sigue durmiendo Granger-
-Buenos días también para ti Snape-Respondió ella con una suave risa
Él abrió los ojos con mucha pereza y dejó escapar un corto bostezo antes de aflojar el agarre que tenía en la cintura de la chica y permitirle que se volteara hacia él.
Ella se veía completamente hermosa con el cabello revuelto, las mejillas completamente rojas y aquella expresión un tanto adormilada que surcaba su rostro. ¡Merlín! Como deseaba ver ese rostro por el resto de los días de su asquerosa vida
-¿Dormiste bien?-
-Si-Dijo ella con una pequeña sonrisa-Lo poco que logré dormir-
-Culpable de los cargos-Bromeó, atrayéndola hacia su pecho solo para poder besarla como había querido hacer desde un principio
Ella se dejó llevar, envolviendo el cuerpo del hombre con sus brazos y abriendo las piernas al sentir los suaves empujes de su miembro contra su cadera
-Tenemos clases-Dijo en un susurro contra sus labios-Vamos a llegar tarde-
-Y ambos tenemos un serio caso de "alergia"-Respondió él, bajando su labios hasta el cuello de la castaña solo para succionar la piel expuesta-Lo mejor será quedarnos en cama-
-¿Acaso tiene alergia a la primavera señor Hades?-
-Si-Dijo tocando tentativamente el húmedo capullo de la castaña-Por eso prefiero el invierno, no hay problemas de alergia y mi esposa puede quedarse a mi lado-
Hermione tomó el rostro del hombre entre sus manos y dejó un pequeño beso en su sien
-Yo me quedaré contigo para siempre-Dijo firmemente-Invierno, primavera, verano u otoño, no me iré a menos que eso quieras Severus-
-Lo único que quiero Hermione, es estar a tu lado-Dijo muy suavemente, logrando que el corazón de la castaña latiera de forma estrepitosa
-Pues…yo te veo muy cómodo encimo mío-Bromeó, meciendo las caderas solo para provocarlo
-Prefiero estar dentro si me lo preguntas-Respondió, rozando su entrada de manera muy atrevida, logrando que su boca soltara un gemido de sorpresa.
No fue sorpresa para ninguno llegar treinta minutos tarde a la primera clase del día, así como tampoco fue sorpresa terminar siendo regañados en el despacho de la directora por su gran irresponsabilidad. Pero todo daba igual, luego de tanto tiempo separados, por fin estaban juntos.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
CUATRO AÑOS DESPUES
La sala de profesores estaba rebosante de vida, pronto empezarían las vacaciones de navidad y eso significaba pasar un muy merecido tiempo de descanso en sus hogares, aunque claro, antes tenían que pasar por la dichosa reunión trimestral.
Lo bueno era que, después de cierto acontecimiento, tenían bastante material para entretenerse.
Severus rodó los ojos ante el comentario de Sinistra, esa mujer era simplemente un gran dolor en el culo si se lo proponía y, tal parece que hoy se había planeado como meta fastidiarlo hasta el cansancio
-No seas así Snape-Dijo la mujer picando su brazo en reiteradas ocasiones como si fuese una niñita de cinco años-No te cuesta nada, solo debes…-
-Sinistra por favor-Dijo mientras se masajeaba el puente de la nariz-Por última vez, ya te he dicho que la respuesta es no y seguirá siendo no-
-¡AY! Por favor, eres un gran pocionista, no te cuesta nada cambiarle el sabor a la poción anticonceptiva-
-¿Acaso perder mí tiempo no te parece suficiente?-
-Claro, como tú no la bebes-Bufó molesta-Pregúntale a Hermione, ella comprenderá mi dolor-
-Ella no se queja por eso-
-Vamos…es solo un pequeño favor, es horrible beberla a diario-
-Aurora…-Respondió con cansancio, aunque la última frase hizo que su cerebro trabajara rápidamente-¿Por qué la bebes a diario?-
Las mejillas de la morena se colorearon rápidamente
-Eso a ti no debería importante-Dijo mirando el piso-Solo…solo respóndeme Severus ¿Vas a ayudarme o deberé sufrir ese horrible castigo hasta mi menopausia?-
Él la observó por unos largos segundos antes de lanzar un largo suspiro de derrota. Esa mujer al final terminaba saliéndose con la suya una vez más
-Está bien, pero no esperes que sea de un día para el otro-
-Eres un sol cuando quieres-
Él rodó los ojos y le abrió la puerta de la sala de profesores que, para ese entonces, se había convertido en una especie de salón de apuestas comandados por Diego Caplan
-¡VAMOS, NO SEAN TIMIDOS, HAGAN SUS APUESTAS!-Gritaba el Hufflepuff con fervor-Esta vez las pruebas son claras ¿Serán tres? ¿Serán cuatro? ¡Vamos! ¿¡Cuantos meses de embarazo creen que tiene Hermione!?-
¿Embarazo?
-¡CAPLAN!-
El moreno sintió su sangre convertirse en hielo al escuchar aquella voz, estaba seguro de que era hombre muerto
-Hola Snape ¿Te unes a la apuesta?-Dijo tentando a la muerte con la mejor de sus sonrisas
-Eso no es justo, él sabe cuántos meses tiene-Dijo Sinistra con una gran sonrisa en su rostro mientras se acercaba a la mesa y se sentaba junto a Rolanda Hooch la cual, a dura penas podía contener sus risas-Mejor apostemos por el sexo del bebé, yo digo que es niña ¿Tu qué crees que es Filius?-
-Por el bien de la salud mental de Severus, esperemos que sea un niño-Respondió con una gran sonrisa-Con lo sobreprotector que es con Hermione…-
-¿Tú también Filius?-Dijo completamente indignado-Hermione no está embarazada y si lo estuviera ¡No sería asunto suyo!-
-Bueno, nos enteraríamos más temprano que tarde-Le comentó Septima Vector-Y no es como si no le pusieran empeño-Dijo de forma maliciosa
Madame Hooch no soportó más y estalló en risas, provocando un mar de risas colectivas en todo el salón.
Eran unos fastidiosos y completos metidos, eso era cada uno de ellos.
La puerta se volvió a abrir revelando a los últimos integrantes del plantel de docentes de Hogwarts, la directora Minerva McGonagall, el profesor de estudios Muggle, Norman Dare y la profesora de Transformaciones, Hermione Granger
-¿Se puede saber que está pasando aquí?-Preguntó bastante seria la ex jefa de los leones al ver a la mayoría de sus docentes muertos de la risa
-Nada muy importante-Dijo Diego-Solo eran bromas-
La mirada de Minerva le daba a entender al Hufflepuff que su respuesta no lograba convencerla completamente, pero ella no iba a indagar más. Había convivido con cada uno de los que ahora estaban cómodamente sentados en esa mesa para saber muy bien de que trataban esas "bromas".
Y aunque a ella le gustaba participar secretamente de ellas, ahora tenían asuntos mucho más importantes entre manos.
Hermione tomó asiento al lado derecho de Severus y colocó una de sus manos en el muslo de su esposo. Se habían casado hace dos años en una pequeña ceremonia celebrada en el castillo; habían invitado a muy pocas personas, solo a los habitantes del castillo, a algunos amigos de la castaña y los Malfoy habían estado presente aquel día en el cual, el padre de la Gryffindor había entregado a su hija al tosco profesor de pociones.
Y si bien Hermione legalmente llevaba su apellido, todos los alumnos del castillo seguían llamándola profesora Granger, era una costumbre demasiado arraigada en cada uno de los alumnos que fue imposible cambiarla de un momento para otro, aunque ninguno de los dos le daba demasiada importancia, un estúpido título no iba a cambiar el hecho de que estaban casados. El anillo que rodeaba su dedo le recordaba constantemente ese hermoso recuerdo
-Qué bueno que llegaste-Le susurró al oído a su esposa-Caplan estaba…-
-¿Haciendo apuestas sobre mí embarazo?-El asintió suavemente-Se llevará una gran decepción cuando se entere que mis nauseas del otro día fueron producto de la horrible cena que preparó mi papá-
-Merlín nos salve de probar la mano de tu padre una vez más-
Ella besó su mejilla y volvió a centrar su atención en la directora antes de que ella les llamara la atención por su desconcentración.
La reunión fue bastante amena aunque estaba durando más de lo que a cualquiera de los presentes podría soportar, pero, justo cuando todos pensaban que ya podían levantarse de sus asientos e irse de una buena vez a descansar a sus despachos, Minerva McGonagall sacó un último punto que hizo que Severus Snape pegara el grito en el cielo
-¡NO!-Declaró con energía-¡ME NIEGO MINERVA! NO VOLVERÉ A HACER EL RIDICULO FRENTE A ESOS MOCOSOS-
-Siempre haces el ridículo, solo no te lo dicen Snape-
-Cierra la boca Caplan-
-Severus, por favor, relájate-Pidió la directora-No te estoy pidiendo nada grave, la última vez que actuaste todo salió muy bien, más que bien diría yo ¿No lo crees?-
Oh, claro, solo porque se había casado con Hermione no quería decir que él volvería a actuar en una estúpida obra ¡CLARO QUE NO!
-Se te olvida lo que hicieron los premios anuales ese año Minerva-
-No lo olvido Severus-Los ojos de la mujer brillaban ante ese cómico recuerdo-Y debo decir a su defensa, que la fotografía que escogieron para adornar las mazmorras te favorecía bastante-
Él hombre soltó un audible bufido al recordar aquella travesura realizada el último día por los alumnos de séptimos comandados por sus premios anuales. Habían sido lo suficientemente listos para esperar hasta el día de su graduación y para realizarla momentos antes la ceremonia. Los delegados de ese año habían hablado con el padre de Hermione durante la obra y habían conseguido que él les enviara algunas de las fotografías de ese día. Ese había sido el gran error de su suegro ya que, al momento de escoltar al resto de los alumnos de Slytherin hacia su sala común, sus ojos habían recaído en aquella imagen que revivía el momento exacto en el cual había besado a Hermione frente a todo el colegio. Había una copia en cada pasillo que llevaba a las salas comunes, así que todos los alumnos habían sido testigos de aquella broma que hasta aquel día era recordada con gran cariño por los estudiantes.
Hermione la había encontrado bastante divertida y tierna, él por otro lado veía aquella jugarreta como lo que era. Solo una forma más de tocarle las narices.
-Además-Agregó la mujer-En el mito de Eurídice y Orfeo, Hades no es más que un secundario-
-Y yo me niego-
-Pues yo estoy dentro-Dijo Hermione-Es uno de mis mitos favoritos. Tiene un final triste, pero no por eso menos interesante-
Los ojos de todos volvieron a estar sobre el pocionista. Que su esposa hubiese aceptado una vez más su papel como Perséfone lo podía en una situación bastante complicada, además, considerando lo obstinada que era Hermione…
-Esta será la última vez que hago algo así ¿Ha quedado claro?-
-Como el agua-Dijo la directora-Ahora con respecto a Eurídice y Orfeo, creo que los más apropiados para los papeles son Aurora y Norman-
A Severus no le pasó por alto el tenue sonrojo de la mujer sentado frente a él, así como tampoco el extremo nerviosismo de su colega de estudios muggles, desde hace bastante tiempo esos dos actuaban bastante raro...
Una sonrisa maliciosa cruzó el rostro del jefe de la casa de Slytherin.
Cuando la reunión terminó, Minerva se quedó sola frente al fuego de la chimenea, escuchando el suave crepitar de las brasas y los ronquidos de Binns mientras una pequeña sonrisa cruzaba su rostro. Las obras de teatro eran una buena manera terminar de juntar a dos personas lo bastante ciegas para no darse cuenta de lo obvio, solo esperaba que esta vez, Aurora y Norman no fueran tan idiotas y se dieran cuenta de sus sentimientos por el bien de la obra y de la salud mental de los alumnos de primer año.
BUEEEEEEEEENAS!
PUES, HEMOS TERMINADO ESTE RECORRIDO DE ¿CREO QUE UN AÑO? SI, TAL PARECE QUE ES UN AÑO MÁS O MENOS. NO TENGO MUCHO QUE DECIR MÁS QUE AGRADECER SU APOYO EN ESTE PEQUEÑO PROYECTO, DISCULPARME POR LA DEMORA ENTRE CADA CAP Y OBVIO, LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA.
SOLO ESPERO QUE ESTE FIC LES HAYA GUSTADO Y LES HAYA SACADO UNA RISA, AH! Y ESPERO QUE NO SE NOTE MI GUSTO POR LOS MITOS GRIEGOS…OBVIO NO
APROVECHO ESTE ESPACIO PARA DECIR QUE VOY A RETOMAR "SNUFF" UN FIC QUE TENGO HACE DOS AÑOS EN HIATUS, AUNQUE ESO SI, LO VOY A EDITAR PARA QUE QUEDE COMO LO TENGO EN MI MENTE, ASÍ QUE SI ESTAN BUSCANDO ALGO QUE LEER…(GUIÑO, GUIÑO)
UNA VEZ MÁS, MUCHAS GRACIAS POR LEER, POR APOYAR, Y POR PERMITIRME SER PARTE DE SUS DÍAS. DEJEN TODOS SUS CHARMANDER Y COMENTARIOS ACÁ ABAJO.
NOS LEEMOS PRONTO!
XERXES (LA QUE SIEMPRE ACTUALIZA LUEGO DE LAS 3 AM) ELI
