Respondiendo Reviews.

Guest 1: ¡Te agradezco mucho el review! Me alegra que te guste la pareja principal. Si, ya se viene lo bueno y se va armar todo un uracán en estos exámenes chunin. Espero que también disfrutes leyendo este capítulo.

¡SALUDOS!

Guest 2: ¡Hola!, Bueno, ya tengo planeado el efecto del mandamiento de Gloxinia. Solo me falta el de Drole, lo voy a platicar con mi nuevo autor Beta.

¡SALUDOS!

N-A: Gracias por sus Follows, Favs y Reviews. ¡LES DESEO FELICES FIESTAS A TODOS!

Fin de N-A.

Pareja Principal: Natsume (Fem Naru) x Gloxinia.

Género: Acción/Aventura/Romance.

Resumen.

UA: La pequeña Natsume (Fem Naru), después de tratar de escapar de una turba furiosa, es atrapada, gravemente herida y luego arrojada y abandonada en el bosque de la muerte. Al buscar un lugar donde refugiarse en el bosque, encuentra una extraña cueva y al entrar, lo que se topa allí le cambia la vida para siempre, y hace temblar hasta sus cimientos a las naciones elementales.

Kushina y Minato vivos y Natsume tiene dos hermanos menores.

Disclaimer: ninguno de los anime/mangas usados en este fic son míos, todos son de sus respectivos creadores.

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Capítulo 9: Confrontamientos.

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Yugito caminaba de forma distraída por la orilla del mar, pensando en su futuro viaje como escolta a Konohagakure, en donde posiblemente se encontraría con sus ex-compañeros shinobi y con Killer B, hecho que le provocaba algo de preocupación, dado que sabía muy bien como jinchuriki, que si estabas en buenos términos con tu bijuu éstos estaban más dispuestos a compartir información con su anfitrión, como por ejemplo, el hacerle saber a su contenedor que habían otros jinchurikis en el área circundante.

Sin importar mucho que ella estuviese bajo otra identidad, de seguro él se daría cuenta de su estado como Jinchuriki, aunque posiblemente no sabría que Bijuu portaba, ¿o sí?

Esperaba que no, porque seguramente Killer B le informaría al Raikage el cual haría todo un escándalo, hasta el punto de declararle la guerra a Uzushio si se llegara a enterar a donde había ido a parar su valiosa Jinchuriki. Dudaba mucho que el Clan Demonio y el Clan Uzumaki la fuesen a devolver solo por las exigencias del Yondaime Raikage, sobre todo, Estarossa. Este último le había dicho que ella le pertenecía, como si ella fuese un objeto, cosa que no le hizo ni un poco de gracia, pero aparte de eso, no había tenido ningún problema con el hombre, al contrario, su compañía se le hacía muy grata y era fácil conversar con él. Su actitud era muy relajada, y en ciertas ocasiones se unía a sus entrenamientos siendo un formidable contrincante usase ella o no el poder de su Bijuu.

Realmente no quería regresar a Kumo, y si lo peor ocurriese, lucharía con todas sus fuerzas para quedarse con los únicos clanes que la habían aceptado como una más de ellos.

La rubia salió de sus pensamientos al escuchar un gran chapotéo en el agua. Al voltear a ver hacia ese lugar, pudo dislumbrar la enorme figura del Sanbi nadando en su dirección. A escasos metros de la orilla, el enorme Bijuu se detuvo y posó su mirada sobre ella.

"Konnichiwa, Yugito-san". Saludó éste a la mujer la cual le devolvió el saludo.

"Desde hace unas horas no puedo sentir la presencia de Kurama. ¿Sucedió algo con él?" Le preguntó algo preocupado el Bijuu.

"Descuide Isobu-san, Kurama-san está bien, lo que sucede es que finalmente esta mañana su hermano y Natsume-chan, al igual que otros más partieron rumbo a Konohagakure". Le respondió la rubia.

"Entiendo". Contestó el Bijuu . "Con que ya están comenzando a moverse".

"Así es". Dijo Yugito con voz seria. "Debemos ser más cuidadosos y mantenernos alerta, ya que después de hoy, Uzushiogakure estará en la mira de cada país en las Naciones Elementales por el resurgimiento del creído extinto clan Uzumaki y su participación inesperada en estos exámenes Chunin".

Isobu asintió de acuerdo. "Yo me mantendré dentro de las nuevas barreras del país, ya que no deseo ser capturado y sellado nuevamente por otra aldea shinobi o peor, atrapado por el Akatsuki".

"Dada la situación, eso sería lo mejor". Respondió Yugito asintiendo en aprobación. "Por cierto Isobu-san, quiero preguntarle algo".

"Te escucho, joven". Le dijo expectante el Sanbi.

"¿Ustedes los Bijuus, tienen la capacidad de detectar cuál de sus hermanos reside en otro Jinchuriki?"

"No". Le respondió Isobu. "Solo podemos sentir sus presencias levemente a causa de los sellos, no obstante, eso cambia si ustedes los jinchurikis hacen uso de un poco de nuestro chakra".

"Ya veo". Dijo la rubia de forma reflexiva ya planificando el como mantener oculta su identidad el mayor tiempo posible.

"Matatabi sabe muy bien esto, ¿por qué no le preguntaste a ella?" Cuestionó curioso el Bijuu.

"Porque ella se encuentra profundamente dormida en estos momentos". Le dijo la mujer.

"Debí suponerlo. No entiendo como Matatabi puede dormir tanto". Dijo éste negando con la cabeza con exasperación. "En fin, estaré patrullando las zonas cercanas como seguridad extra".

"Perfecto. Cuídese mucho, Isobu-san". Le dijo la kunoichi despidiéndose del Sanbi.

"Hai, Yugito-san. Lo mismo digo". Dijo por último el enorme Bijuu alejándose cada vez más y más en el mar hasta no ser visible por la rubia, la cual se recostó en la blanca arena contemplando el cielo disfrutando de la agradable paz del lugar, aunque extrañando a la vez la presencia de cierto peliplata.

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Konohagakure no Sato, Hi no Kuni, Oficina del Yondaime.

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La tención pesaba en la oficina Hokage. Ambas partes no quitaban la mirada la una de la otra. Minato pensaba rápidamente como iniciar la reunión con los shinobis de Uzushio sin perder el control de la situación.

Con la mayor discreción posible, le ordenó a uno de los ANBU apostados en su oficina que fuese en busca de Sarutobi Hiruzen, el Sandaime y ahora su mejor consejero.

El viejo Sandaime Hokage era un experto en diplomacia y sería muy útil tenerlo en esta reunión. El rubio también hacía esto como una medida de seguridad, dado que si estallaba una batalla en el lugar Sarutobi podría apoyarlo grandemente en la lucha. Desde antes que el grupo de Uzumakis entrara a su oficina, pudo sentir un gran poder que se acercaba cada vez más, y el como tal poder se asentaba en toda la oficina cuando éstos entraron en ella. Era tan abrumador, amenazante y provenía de estas personas. Sin poder evitarlo, ponía muy alerta todos sus sentidos como shinobi y no dudaba que sus ANBUS se encontraban en el mismo estado que él.

Los segundos transcurrían lentamente y el silencio se mantenía en la oficina. Finalmente, Minato tomó la palabra .: "Es un gusto tenerlos aquí en nuestra aldea, Fue una sorpresiva noticia para nosotros cuando nos enteramos de lo que sucedió con su país en la segunda guerra shinobi". Con más confianza éste prosiguió. "Cuando pudimos enviar ayuda a Uzu ya era demasiado tarde, solamente hallaron en el lugar algunos restos humanos y ruinas".

"Es obvio que su alianza con nosotros los uzumaki es falsa, pues sabrían que no es fácil acabar con nuestro clan". Dijo Chinatsu muy seria con su fría mirada posada en Minato.

El Yondaime se abstuvo de tragar duro al ver dicha mirada tan similar a la de su esposa cuando Kushina estaba extremadamente furiosa con el blanco de su ira.

"Sí bueno... Konoha también trataba con sus propios problemas en aquellos tiempos". Le respondió Minato tratando de apaciguar el ambiente.

"Oh, por supuesto..." Dijo Chinatsu con notorio sarcasmo. "Nosotros estuvimos muchas veces en la misma situación, pero eso no nos impidió enviar ayuda a Konoha siempre que ustedes lo necesitaban, sin embargo, la única vez que nosotros necesitamos de su ayuda, ignoraron cada una de nuestras misivas y nos dejaron a nuestra suerte. Pero bueno, lo pasado es pasado, ¿o no, Hokage-sama?" Refutó con tono mordaz la furiosa Uzumaki.

Antes de que Minato pudiese responderle se escucharon unos toques en la puerta. Al parecer finalmente Sarutobi Hiruzen había llegado para alivio del rubio que sentía subir más la tención.

Hiruzen entró con paso tranquilo y saludó educadamente al grupo ahí reunido, escondiendo muy bien su sorpresa. El anciano nunca pensó ver a tantos Uzumakis reunidos después de lo ocurrido con ellos en la segunda guerra. Había tomado los rumores que circulaban por la aldea como simples mentiras, pero ahora se daba cuenta de su error.

Estos últimos, por su parte, dieron como toda respuesta un leve asentimiento de cabeza, no obstante, estaban muy atentos de cada movimiento por parte del anciano, pues no debían subestimar al viejo solamente por lo frágil que parecía a simple vista. .

El Sarutobi tomó asiento al lado de Minato y observó con más detenimiento al grupo de pelirrojos. Ahí se dio cuenta que había una chica rubia entre ellos y su mente no tardó mucho en conectar los puntos y darle a saber la identidad de aquella rubia, pues sus rasgos físicos eran una mezcla perfecta entre Minato y Kushina.

"Joven Natsume, es bueno verla de vuelta con nosotros". Dijo Hiruzen con su mirada aún fija en la ojiazul quien se tensó al ser confrontada directamente por el anciano Sandaime.

"Mmm. No puedo decir lo mismo Sarutobi-san". Le respondió ésta teniendo difusos recuerdos del viejo Sandaime cuando llegaba de visita al compuesto.

"Siento mucho escuchar eso, joven Natsume. No sabe cuanto lamentamos profundamente lo sucedido con usted hace 8 años aquí en la aldea, pero ahora todo a cambiado y aquellas personas han sido castigadas severamente por sus terribles acciones". A medida de que Hiruzen iba hablando, Minato asentía de vez en cuando aplaudiendo mentalmente por el ingenio del viejo Sarutobi ante tal situación. "Realmente nos alegraría que regresaras a la aldea con tu familia la cual pasó años buscándote sin descanso tras descubrir tu desaparición de la aldea".

Si claro, pensó con ira Gloxinia al leer el corazón del anciano y darse cuenta de su estúpido juego en el que planeaba persuadir con dulces palabras a su Natsume. Pero nada de eso le funcionaría al insignificante humano, lo que había vivido Natsume en esta infernal aldea estaba lamentablemente gravado para siempre en su alma y todos estos miserables humanos pagarían por ello.

"Je. Eso definitivamente no va a pasar". Sentenció Uzumaki Akemi, la Jounin-sensei de Natsume hablando por primera vez.

"¿Ah Sí? ¡y por qué?" Refutó fríamente Minato mirando a la mujer.

La ojigrís no se inmutó en lo más mínimo por la mirada del rubio la cual siempre fue efectiva en provocar el terror en sus enemigos. Su única reacción visible fue levantar una ceja con desdén. "No puedo creer que aún después de todo se atrevan a pensar que dejaríamos que la futura líder de nuestro clan se quede en esta aldea. Además, desde el instante en que pusimos un pie dentro de este lugar y ella fue reconocida por los aldeanos empezaron a insultarla con mucho odio y desprecio impregnados en cada palabra. En cuanto terminen los exámenes chunin Todos nosotros volveremos a Uzushio, incluyendo a Natsume y nada de lo que ustedes digan nos hará cambiar de opinión". Dijo la mujer con tono serio conteniendo mejor su furia a diferencia de Chinatsu.

"¡Natsume nació aquí en Konohagakure, por lo tanto, ella le debe lealtad a la aldea! ¡También, como su padre exijo su regreso!" Minato ya estaba arto, y poco le faltaba para perder la paciencia. ¡Natsume era su hija! ¡Ellos no tenían derecho alguno de negarle el recuperarla! Convenientemente el hombre ignoró la pequeña e irritante bocecita en su cabeza que le recordaba incesantemente con mucho sarcasmo, lo bien que había ejercido dicho papel.

Todos los Uzumaki y los Mandamientos no pudieron evitar, sin excepción, hacer una mueca de burla y desprecio dirigida a Minato.

"Oh, ahora si quiere hacer el papel de padre". Comentó Seiichi fríamente. "Bien, y dígame Hokage-sama, ¿dónde estaba usted cuando mi sobrina estaba siendo brutalmente golpeada por sus queridos aldeanos? Ah sí... mimando y entrenando a sus dos hijos menores. Usted podía crear un Kage Bunshin para hacerse cargo de sus deberes de Hokage, pero no podía crear aunque sea un segundo Kage Bunshin para velar por el bienestar de su otra hija. Vaya padre que fue". Terminó de decir éste con mofa.

"Muy bien jóvenes, ya fue suficiente". Dijo con voz autoritaria el Sandaime. "Aquí la única que tiene derecho a decidir si se va o se queda en la aldea es la joven Natsume aquí presente. En última instancia, ella ya no es una niña pequeña e incapaz de tomar sus propias decisiones". Él estaba completamente seguro que la chica elijiría quedarse en Konoha, después de todo, ésta era la aldea shinobi más poderosa en todas las Naciones Elementales y por otro lado, Minato y Kushina deseaban tener a su hija de vuelta para ser una familia feliz nuevamente. ¿Qué hijo no querría tener tal oportunidad?

"¿Y cuál es su elección, Joven Natsume? ¿Quedarse aquí en Konohagakure donde sus padres y hermanos le darán la bienvenida con los brazos habiertos, o continuar viviendo en Uzushiogakure como una kunoichi de aquella aldea?"

Le tomó todo su autocontrol a Gloxinia para no convocar a Basquias y hacer trisas en ese momento a Hiruzen. ¡COMO SE ATREVÍA ESTE MALDITO HUMANO A INTENTAR MANIPULAR A SU MUJER USANDO A ESAS PATÉTICAS EXCUSAS DE PADRES, CON EL FIN DE HACER QUE ELLA ACEPTASE QUEDARSE EN ESTA REPUGNANTE ALDEA!

Miserable viejo, pensaba Zeldris con desdén. Él, a lo largo de esos 8 años, había aceptado a Natsume como su hermana pequeña y junto con los demás Mandamientos, mucha ayuda de Kurama, y el clan Uzumaki habían prácticamente hecho lo que ese bastardo Yondaime y su inútil esposa no habían podido hacer. Criar a Natsume.

Que artimañas tan bajas estaba usando el anciano, a sabiendas de la horrible infancia de su hermana. Pero él sabía que respuesta daría Natsume y disfrutaría mucho las expresiones que estos pondrían.

"Sandaime-sama". Dijo Natsume con mucha convicción. "Mi verdadera, y única familia se encuentra aquí". ésta hizo un gesto en dirección a todos los Uzumakis y Mandamientos los cuales sonrieron con satisfacción, aún más al ver las miradas de incredulidad de Minato e Hirusen. "Ellos me criaron y me entrenaron durante todos estos años. Mi lealtad está con Uzushiogakure y el clan Uzumaki y por nada del mundo pienso darle la espalda a mi amada familia. Nosotros vinimos hasta acá para participar en los exámenes chunin y como bien ya dijo mi Jonin-sensei , al terminar el examen todos nos marcharemos a nuestra aldea. Esta es mi última palabra con respecto a esta conversación". Zanjó la chica el tema de forma contundente.

"Pero Natsume..." Intentó decir Minato.

"Ya escuchó la respuesta de mi sobrina Yondaime-sama. Ahora, si nos disculpa, acabamos de tener un largo viaje para llegar hasta aquí y nuestros Genin necesitan descansar". Dijo Seiichi.

"Entiendo".. Dijo Minato con la mandíbula tensa, asintiendo en señal de despedida, viendo como el grupo salía de su oficina. Nada de esto estaba bien, y cuando Kushina se enterara de que Natsume estaba con miembros de su clan en la aldea, estaba seguro que se armaría todo un caos. Necesitaba hallar la manera de lograr que Natsume se quedara con ellos en la aldea y que renuncie por completo a los Uzumaki. ¿Pero cómo?

"Tranquilo Minato, estoy seguro que la joven Natsume entrará en razón,. Dale tiempo. Pronto tu familia volverá a estar completa. Cuando vea lo mucho que ustedes la quieren de regreso los aceptará nuevamente como su familia".

"Eso espero, Sandaime-sama. Eso espero..." Dijo Minato con expreción sombría.

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Umiko y Namiso caminaban por la aldea rumbo a Ichiraku Ramen. No había nada mejor para ellos que un delicioso plato de ramen después de una dura mañana de entrenamiento.

Tras unos minutos, ambos hermanos se dieron cuenta de las extrañas miradas y los murmullos que los seguían a medida de que caminaban por las calles de Konoha.

"¿Qué pasa?, ¿por qué la gente nos mira así?" Le preguntó Umiko a su hermano sintiéndose muy incómoda por toda la situación.

"N-no lo sé". Le respondió Namiso igual de incómodo que ella.

"¡UMIKO, NAMISO!" Escucharon que alguien los llamaba a la distancia.

Extrañados, los dos chicos se detuvieron y en cuestión de segundos, la heredera Yamanaka llegó corriendo hasta detenerse algo agitada tratando de recuperar el aliento por su carrera, delante de ellos.

"¿Qué sucede, Ino?" Le preguntó Namiso algo desconcertado a la rubia Yamanaka.

"¿No han escuchado los rumores, chicos?" Los cuestionó ésta más compuesta, pues pensaba que ya estaban enterados de lo que decían por el pueblo.

"No". Le respondió Umiko. "De qué rumores hablas?"

"Bueno..." Comenzó la chica, rebatiendo en su mente si decirles o no lo que estaba pasando. Tras pensarlo unos segundos se decidió y dijo seria. "Dicen por todo Konoha que un grupo de shinobis pelirrojos llegaron a la aldea. También dicen que todos son del clan Uzumaki y que su hermana mayor estaba con ellos".

Al escuchar lo dicho por Ino, los dos hijos del Yondaime se quedaron atónitos por dicha noticia. Y luego, solo una cosa pasó por sus mentes. ¡Por Kami, necesitamos buscar a kaasan antes de que se entere de esto!

No tenían idea de que ya era demasiado tarde, porque Kushina ya había escuchado los rumores y se dirigía a toda velocidad a la torre Hokage justo cuando Natsume, los Mandamientos y los Uzumaki salían del lugar. Las cosas estaban apunto de tornarse peor.

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Fin del Capítulo.

NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU

Extra 1.

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No había salida. Por donde viese, más gente salía y salía de cada calle y cada callejón cerrándole el paso. Sus lágrimas se acumulaban en sus ojos nublándole la vista.

Finalmente, no pudo escapar, y el gran grupo de aldeanos furiosos se abalanzaron sobre ella con todo tipo de objetos punsocortantes.

Con su corazón latiendo a mil por hora, su cuerpo bañado en sudor y el rostro empapado de lágrimas la pequeña Natsume se despertó reprimiendo los sollozos que sacudían todo su cuerpo.

Lentamente, la pequeña niña se incorporó de la cama y esperó unos cuantos minutos para refrescar su cuerpo. Preparó el baño y tomó una relajante ducha de agua tibia.

Al terminar de bañarse, se puso una bonita yukata azul, y sin hacer ruido, salió del compuesto y caminó por el amplio jardín disfrutando de la hermosa noche ya más relajada, luego de esa horrible pesadilla.

"Natsume, ¿qué haces despierta tan tarde?" Dijo una voz conocida para la pequeña rubia.

"Drole-san, buenas noches". Saludó la ojiazul. "Yo tuve un mal sueño que me quitó las ganas de seguir durmiendo". Respondió cavisbaja.

"Comprendo". Dijo el ex-rey gigante, ya que solían tener pesadillas también, tras lo que vivieron en la pasada guerra santa.

"Natsume, ven aquí". Le dijo amablemente el Mandamiento haciendo un gesto con su mano para que se acercara a él.

La rubia algo confundida obedeció y suavemente Drole la levantó con una de sus manos y la colocó en una especie de cama hecha de flores y mullido pasto ubicada en la sima de un grueso árbol donde Gloxinia dormía tranquilamente.

"¿Drole-san?" Dijo ésta confusa por la acción del gigante.

"Intenta dormir Natsume. Estaremos aquí para que ninguna pesadilla más te moleste".

"Está bien, gracias, Drole-nii". Le dijo la pequeña niña, ya tallándose los ojos. Ella se acomodó a un lado de Gloxinia y posó su mirada adormilada por el bello cielo nocturno.

En pocos minutos, el sonido de las hojas de los árboles siendo agitados suavemente por el refrescante viento, el canto de los grillos a la lejanía y el casi imperceptible sonido de la respiración de Gloxinia mientras dormía, fueron suficientes para arrullar lentamente a la pequeña niña, quedando ésta profundamente dormida.

Drole solo observó por unos segundos con una pequeña sonrisa a su mejor amigo y a la pequeña niña que poco a poco se iba asiendo de un lugar en sus fríos corazones, dormir uno junto al otro con expresiones pacíficas, libres por el resto de la noche, de sus tormentos nocturnos.

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Fin de Extra 1.

NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU NARUTO X NANATSU

Extra dos.

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Gloxinia volaba aterrado de un lado a otro del compuesto donde vivía con su esposa y sus amados hijos.

Al pelirrojo lo habían dejado cuidando del bebé de la familia mientras Natsume llevaba a haruna a sus clases especiales para kunoichis. Solo se había quedado dormido por 8 minutos, después de darle de comer y bañar a su pequeño hijo de un año, pero solo ese corto lapso de tiempo había bastado para que su pequeño desapareciera a quien sabe donde.

Si no lo encontraba antes de que llegara su bella esposa, ya se podía dar por muerto y enterrado.

Maldición. ¿Dónde estás hijo?, se preguntaba una y otra vez el ex-rey hada a la vez que movía muebles, miraba bajo las camas, en cada habitación del compuesto, en los baños, por la cocina, dentro de la cocina, en el refrigerador, pero su desesperación crecía al no dar con el pequeño rubio. Finalmente, se dio por vencido buscando dentro del compuesto, y decidió buscar por los jardines.

Haciendo uso de sus poderes con las plantas como hada, le preguntó a éstas si sabían a donde estaba su hijo menor, y estas le respondieron de forma positiva y le indicaron al aliviado pelirrojo la dirección en donde se hallaba el tierno bebé.

"¿Buscabas algo, estimado hierno?" Le dijo burlón el gigantesco Kurama a Gloxinia al verlo llegar volando y aterrisar frente a él.

"EHe..., yo estaba buscando..." Dijo éste nervioso.

"Buscabas a este pequeño". Dijo Kurama con calma moviendo levemente una de sus enormes y mullidas colas en donde dormía felizmente un adorable bebé rubio abrazando tiernamente el pelaje anaranjado de dicho apéndice, o más bien, lo que podía abarcar con sus pequeños bracitos.

Gloxinia casi llora del gran alivio que sintió. "Kurama, podrías no decirle sobre esto a Natsume. Si ella se entera de que perdí por unos minutos al bebé..." El ambarino se estremeció del miedo.

"Tranquilo hierno, no le diré nada, pero me debes una". Dijo el Kyuubi recostado sobre sus patas moviendo perezosamente ocho de sus colas, con una sonrisa maliciosa.

"Sí, muy bien". Él sabía que acababa de hacer un pacto con el diablo, pero prefería eso a sufrir la furia de su hermosa esposa.

"Excelente". Dijo Kurama ensanchando más su sonrisa. Pobre Gloxinia...

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Fin de Extra 2.

Significado de los Nombres.

Chinatsu Significa: Mujer con Carácter Fuerte.

Seiichi Significa: Primer Hijo.

Akemi: Poético nombre que significa "belleza de la madrugada".

Umiko: significa "niña del mar".

Haruna Significa: Flores de Primavera.

Urien: De origen Celta, su significado es "Nacimiento privilegiado". Este nombre aparece en las leyendas del mítico Rey Arturo.