Cap 8.- Si quiero un chico espacial, tendré un chico espacial Última parte
— ¿¡Qué demonios pasó!? — alguien gritaba sin que el sonido llegara claro a sus oídos ¿estaba bajo el agua?
— ¡Quítate del camino!
— ¡No vas a entrar a mi casa!
— ¡Zim dijo que te quites! —esas voces, eran de su hermano y Zim, se escucharon amortiguadas de un lado de su cabeza y nada del otro.
— ¡Gaz! ¡Gaz! ¿Qué le pasó? ¿Qué le hiciste?
—Se desmayo, se desmayó luego de que ganó en la Pump it DOOM, la encontré fuera del baño y dimos un salto espacial dentro de un agujero de gusano, le estaba sangrando el pabellón auricular cuando la encontré—sintió, vagamente, ser trasladada escaleras abajo hasta el laboratorio de su padre— ¡Profesor, su cría necesita ayuda médica!
— ¡Papá, papá! Sniff sniff Zim, ¿a qué hueles? —demonios…ahora recordaba, el concurso, el baño, Zim emocionado y cargándola y… ¡oh joder…no! Y aquí vino la inconciencia.
Pasadas las horas o creía que eran horas, todas esas imágenes regresaron lentamente a ella, escuchaba poco movimiento a su alrededor. Sintió descompuesto el estómago por lo que no encontró problema en quedarse sentada un poco más, recordando, recordando poco a poco desde la malteada.
Cuando Zim preguntó aquello, ella estuvo a punto de perder el control de su cuerpo gracias a la grieta enorme hecha en su muro de autoprotección y responder como una adolescente de octavo grado con poca autoestima, lo mismo que decir de forma sumisa y melosa. Ella estaría en deuda con GIR hasta el final de sus días o que el pequeño robot se autodestruyera. Le arrojó la malteada de chocolate a Zim gritando palabras incomprensibles. Gaz se preocupó, en cualquier segundo Zim empezaría a gritar, pero él sólo le gruñó a GIR que el chocolate neptuniano no se quitaría de su uniforme. Por supuesto, los alimentos allí no le harían daño alguno, era ella la que debía cuidarse de lo que comiera. Tocó su estómago y lo sentía normal, algo lleno, pero sin ruidos extraños.
—BUUUUR—salvo los eructos, esa gaseosa viajó rápido.
—Bueno, el gran yo quitará la mancha después, ahora lo importante es si Gaz-Observer acepta convertirse en mi Gaz-Partner—sonrió con malicia. Sacudió su cabeza morada, volvió a gobernarse desconfiando de esa sonrisa y los significados ocultos detrás de esa petición.
— ¿Y porqué quieres que yo sea tu…? ¿Qué significa? —su corazón zombie, ese que luchaba por latir y bombear no sólo sangre fría sino ahora también sentimientos, tuvo el primero de muchos temblores provocados por el miedo a sus palabras, a una posible respuesta que más que dejarla insatisfecha, terminara por extinguir ese rayo de vida zombie en su pecho.
—Muy simple, haremos una alianza aquí en Planet G, para que puedas representarme en una competencia. Claro que usarás mi marca en el concurso para que quede como recordatorio en sus anales que Zim es y siempre será amo y señor ¡de este cochino planeta! —en su arrebato por subir a la mesa volvió a golpearse la cabeza— ¡Hagan más grandes las capsulas de alimentos!
— ¿Y yo que gano con eso?
— Pues ser de ayuda del emperador supremo de este planeta—alzó la ceja— ¡vamos, te he llevado de un sector a otro para tu tonta asignación de skuela! ¡Te traje al planeta en que los videojuegos nacieron! ¡Y tu GS está actualizado y puedes jugar toda la saga de PH antes que ninguna generación humana!
Rodó los ojos.
— ¿Qué tengo que…—un cuadro holográfico apareció proyectado de su lado de la mesa—hacer?
El cuadro mostraba su imagen de jugador enlazada con un signo de infinito con la de Zim. Pasó el dedo varias veces sobre la pregunta hasta que apareció en su idioma "Emperador Zimsera te ha escogido como compañero ¿aceptas la responsabilidad?"
—Sólo debes de pulsar el sí—escuchó. ¿Era esto lo máximo a lo que podía llegar u aspirar? Algo que los haría parecer compañeros románticos por simple conveniencia. No quería darle significados ocultos o irreales. Tocó el sí. Yéndose, como si le faltaran frenos en bajada, a decisiones que no considera ni piensa en ese instante ni en un futuro. No debía importarle, no iba a permitir que le importase. La esfera de comida cambió su iluminación de verde fosforescente a blanco y rosa, acompañándose de aquel tonito del Alemán Mendelssohn.
— ¿Cómo es que conocen esa música en este lugar? —preguntó tratando de darle lógica a las cosas. Un escalofrío recorrió su piel desde su centro, dejándole la piel erizada. Apretó los músculos de las piernas.
—Zim no conoce la historia completa, pero creo que el músico fue abducido luego de la boda de la hija de una tal reinita Vicky—dijo divagando en pensamientos no coherentes. —Entonces vamos, ¡iniciará ya el juego! —tocó el icono "Pump it Doom", al tiempo las puertas se abrieron y estaban en un lugar distinto. Ese lugar sí apestaba, era una combinación de establos, cloaca, salón de perfumería barata y la Comic-Con luego que DC expulsara a Marvel del lugar. Había una pista circular en el medio con gradas transparentes de energía y enormes picos a los costados. En la pista ya estaban bailando, en parejas o solos. Incluso se golpeaban con palos electrificados en los pies o lo que se diría que son pies. Algunos desaparecían bajo el piso.
Miró a su alrededor, las gradas, los juegos con gravedad invertida en el techo, no veía un baño por ningún lado, la vejiga empezaba a molestarla, en menos de media hora estaría corriendo pidiendo un baño. Miró en dirección a Zim y este ya tenía puesta la capucha de la gabardina sobre su cabeza. GIR y Minialce también llevaban capuchas para cubrirse. Todo se volvió negro.
Llegó primero el sonido de aplausos antes que la iluminación; Minialce le quitó la capucha y se encontró en el medio de la pista con todas las miradas sobre ella, gritos, algunos incluso se atrevían a arrojarle sus vasos. Gaz empezó a gruñir, un circulo de fuego morado fundió el piso donde estaba, necesitaba ir al baño con urgencia.
— ¡Baila, baila antes que se abra el suelo! —escuchó a Zim.
—Baila Gazzy, baila conmigo hasta el otro mundo—gritaba GIR, miró a las gradas y allí estaban, en primera fila, veía tres pares de ojos cian, morados y rojos, el pequeño robot bailaba sobre su asiento como hizo años atrás cuando salvaban al planeta de la venganza de esa tal… ¿Tak? Sus brazos erizados le hicieron dar tres pasos para largarse del lugar y meterse al primer baño que encontrara, se movió casi en brinquitos para no dejar de apretar la vejiga. Estaba a medio camino cuando a sus oídos captaron, por sobre todo el escándalo, las ovaciones demenciales de Zim, no entendía del todo sus palabras, pero fue suficiente para hacerla cambiar de opinión. Gruño muy profundo desde su pecho y comenzó a mover los pies y brazos de manera errática con los dientes apretados.
El sonido de aplausos y gritos fue en picada cuando su raro baile inició y después comenzó a ascender como si fuese una saeta. Los participantes a su alrededor también la miraron, bailaban de una manera un tanto robótica o hasta básica como si fueran gorilas yendo abajo y arriba doblando las rodillas. Ella en cambio sólo trataba de controlar el esfínter y recordar sus lecciones de teatro. Proyectarse y hacer lo que tenía que hacer. No estaba en el medio de un montón de fenómenos aguantando las ganas de orinar, estaba bailando y echando fuego en la pista, llevaba zapatillas de aguja a juego de un vestido rojo. Hacía el cancán sobre un elefante al costado de un enorme molino escarlata (referencia).
El medio circulo a su alrededor de bailarines comenzó a cerrarse. Gaz mantenía los ojos cerrados y las mejillas mojadas en sudor; si la máquina de baile terrícola tenía cinco puntos de presión para los pasos, aquí todo lo que tocaras era un punto de presión. Algunos de los aliens caían dentro de la pista por dejar de moverse. Si uno se fijaba en el tablero sobre ellos, la competencia inicial tenía una pelea justa entre todos, incluidos un extraño ser de madera que tenía la marca más alta y sólo quería mantener su título. Ahora todos habían quedado atrás. Y la canción se acababa.
El pensamiento era uno mismo: contra ella. Algunos de los que estaban allí traían en manos aquella curiosa arma, el por qué se permitían en una competencia de baile se contesta con un ¿por qué no? La canción aceleraba y al punto en que la banda calló, ellos lanzaron sus varas. Gaz, proyectada como tenía la mente, puede que le faltara una pareja, pero cuando las luces se apagaron y el proyector cayó sobre ella como única e indiscutida ganadora, deslizó un pie frente suyo doblando la espalda hacia atrás, sin el apoyo de un brazo en la cintura el exoesqueleto tuvo que mantener la postura y así recibir los aplausos en el medio de gritos de dolor y frustración.
— ¡WOOOOW! ¡Gazzy! ¡Mi nena ganó!
GAZ M. DOOMER, COMPAÑERA DE EMPERADOR ZIMSERA, A SU NOMBRE, HA VUELTO A PONER MARCA DE SUMISION SOBRE TODOS LOS QUE PARTICIPARON EN LA PUMP IT DOOM. ALLÍ ESTÁ LA EMPERATRIS, ESCLAVOS DEL IMPERIO
Todos comenzaron a ovacionar, un muro de raros seres se hizo alrededor de ella. Suponía que era felicitándola, porque no lograba entenderlos a todos. Lo único en lo que podía pensar era "quiero hacer pipí, quiero hacer pipí, quiero hacer pipí". Trató de pasar entre la mayoría, pero sus intentos eran inútiles. Buscó dentro de sí aquella furia destructiva, sin embargo, parecía que ésta estaba siendo ahogada entre la secreción color amarillo de riñones acumulada en la vejiga. Se sintió elevada de debajo las piernas y llegar al punto de que todos a su alrededor ovacionaran aún más. Gaz sintió una presión insoportable en el medio de las piernas.
— ¡LA EMPERATRIS HA VUELTO A PONER EN ALTO EL NOMBRE DE ZIM! ¡EL PLANET-G ESTÁ DE VUELTA BAJO MI PUÑO DE HIERRO! ¡TIEMBLEN BAJO NUESTRO PUÑO DE HIERRO Y PESADILLA! ¡AAAAHHHHH! —la soltó de pronto, cayó casi tropezándose y corriendo al baño entre tropezones, escapando del olor a piel irken quemada y orina acumulada.
En cuanto llegó al baño, escondido bajo el piso, sintió un placer inefable. Terminó sus necesidades y en cuanto salió del baño el cansancio del baile junto con la carrera se tomaron de las manos con la vergüenza que trajo el entendimiento. La chica en el espejo abrió grande los ojos al digerir la escena. Zim la había cargado en brazos, frente a una multitud que la ovacionaba, y le hizo pipí encima. ¡Oh, diablos! Zim, el ser cuyo ego era tan grande que dominó un planeta entero sólo por la admiración de millones de extraños apestados de quizá otros planetas, la exhibía en alto con orgullo sobre su hombro, colocándola por un efímero momento por encima de él y como respuesta ella vació el contenido de su interior sobre él. Un dolor taladrante golpeó su oído, todo su cuerpo se erizó y allí fue que llegó la primera oscuridad.
—No puede ser…—gimió con la cara enterrada en la almohada.
— ¿Gaz? ¡Gaz! ¿Estás bien? —su hermano llamó por ¿la izquierda?
— ¿Dib?
—Sí, soy yo ¿estás bien? ¿Cómo te sientes?
—Siento como si las cosas no podrían estar yendo mejor en mi vida—se levantó a medias, alguien había retirado la ropa húmeda de…bueno, le había quitado la ropa y sustituido por una bata parecida a las de un hospital, pero con el logo de Laboratorios Membrana en una esquina del pecho.
— ¿De verdad? ¿No tendrás gusanos cerebrales o sí?
—Es sarcasmos, cabezón—miró la habitación, estaba tumbada en una plancha fría. Tocó su cabeza y notó una venda puesta sobre su oído. Ambos lo tienen— ¿Qué me pasó? ¿Dónde está Zim?
—Deja de pensar en él por un minuto ¿quieres? —le respondió su hermano a lo que se llevó una mara mirada de parte de Gaz—tuviste un barotrauma, es un daño a los tejidos del…—leyó de una carpeta. Gaz se la arrebató con un gruñido—tienes heridas en los tímpanos, el cambio de presión de los planetas en los que viajaron terminó lastimándote.
— ¿Esto lo hizo papá? —tocó sus oídos, iban completamente recubiertos de gasa y algodón. Escuchaba a su hermano muy nítidamente, debía prestar atención a su cara y boca para leerle los labios.
—Sí, cuando Zim te trajo te llevó directamente con papá.
—Menos mal en su trabajo ya lo consideran un peligro para sí mismo—su hermano le pasó una camiseta con las letras LOL y shorts oscuros perfectamente doblados. Caminó lento hasta la parte trasera de un biombo que su padre compró en la escuela.
—Gaz, tengo que preguntarte algo…—Gaz le respondió con una queja baja, esperó a que volviese a tomar asiento en la plancha del laboratorio— ¿de verdad te orinaste sobre Zim? ¡JAJAJAJA!
— ¡DIB! —lo amenazó con el puño, cosa que no le importó porque siguió desternillándose de la risa, eso hasta que una bota le dio en la cabeza. Quedó derribado pero las risas no se iban, eso hasta que una imagen le calló al momento. Era su hermana, ovillada sobre la plancha y abrazándose a sí misma con la delgada sabana a su alrededor. No sólo estaba avergonzada, estaba a un porqué de ese tono de las lágrimas.
— Gaz ¿qué pasa? ¿te duele? ¿Quieres que llame a papá? —ella dijo algo, pero no pudo entenderla— ¿Qué? No te entiendo.
—La cague—en un primer momento, Dib Membrana no lo comprendió, no por sus palabras, sabía perfectamente que se refería a su estado sentimental actual, sino por como se expresaba, se le asemejaba a haber tenido siempre una habitación fría, a la que no le funcionara el calefactor. Un lugar en el que no podía descansar sin estar bien protegido con sábanas y mantas. Un espacio inseguro para estar mucho rato y tampoco te incitaba a hacerlo. Una habitación a la que de pronto, en la peor estación del año, le funcionaba la calefacción y todo fluía con una normalidad insospechada. Lo mismo era su hermana. Esa niña que le dio las peores pesadillas ¿estaba llorando de la vergüenza? No tenía ningún tipo de sentido.
—En teoría no la cagaste…la measte—Gaz dio una risa/bufido, victoria para Dib. Se sentó junto con ella, era muy rara la ocasión en que fungía su papel de hermano mayor, la mayoría del tiempo era ella la que la apoyaba en sus altibajos—Gaz…la única forma que creería que estarías avergonzada contigo misma por hacerte piss sobre Zim era si la pared se rompiera y alguien me confesara que todo esto fuera una historia ficticia de una oficinista que usa su tiempo en el trabajo para escribir—la mirada de confusión pura era digna de una foto—pero eso no está ocurriendo y la razón es simple. Eres una persona, una chica que siente y puede gustarle alguien. Yo confío que se irá este sentimiento, y espero que lo haga, pero de lo contrario confío en ti y en que puedes cuidarte y las decisiones que tomas serán sensatas.
Puso su mano sobre el hombro de Gaz en apoyo. Ella al fin lo miró.
—También maduraste, si te hubiese dicho que Zim me gustaba cuando iba en cuarto grado te hubieses vuelto loco.
—Jaja sí, me hubiera ¿¡qué!?
—Uff puede que…Zim no me desagradara tanto…cuando llegó a la tierra. Sí, era gritón y sólo molestaba cuando quería que saliéramos con papá y tú estabas muy ocupado con él. Cuando te obsesionaste, no podía ni verlo—sonrió del sólo remanso del pasado—. Me hacía reír al meterse contigo. Como en la reunión de padres que te tiró el ponche en la cara, eso fue muy gracioso; y me regaló ese videojuego clásico sólo por mi páncreas. Era muy interesante cuando experimentaba contigo.
— ¡Estuvo a punto de volverme los órganos afuera! ¡Y me dejó caer un globo de agua desde la atmosfera!
—Bueno, eso era interesante. Y me respetaba, no me tenía miedo, me respetaba—Dib no tenía nada que decir a eso. Era verdad—Tal vez nada tiene sentido y da igual…porque ahora no querrá ni estar cerca de mí—bajó la cabeza y Dib tuvo que gruñir.
—En realidad dijo que…en cuanto despertaras, le llamara—los ojos de Gaz se ensancharon—Gaz…te lastimaste estando con él, eso no me agrada. Ustedes son muy distintos. Su manera de vivir no encaja con la tuya. No son compatibles—la imagen de Stella en la cocina. Mundos distintos, culturas opuestas. Algo respondió, nada de tonterías de culturas y razas. ¿Qué había en Zim? ¿Qué era lo que quería de él? Lo único que llegaba como imagen mental era él, hablando de su grandeza, cantando para entretenerla, detonar un planeta entero, meterse dentro de una zona llena de restos de nave y con ella al mando de los cañones, que él fuera campeón y señor de un planeta entero gracias a ella. ¿Qué no podía ver en él? Y eso sólo era de su parte ¿qué pasaría…si él también estuviese interesado? Tenía que averiguarlo, y en este sector del universo o el siguiente.
—Dib…ayúdame.
— ¿Um? ¿Ayudarte en qué?
—Quiero a ese chico espacial—Todo se volvió oscuro, los truenos quebraron el cielo y los ventarrones aullaban llevándose todo. Incluida la esperanza muda que Dib tenía de que Gaz no tratara nada con Zim. El reloj de Dib sonó con el símbolo irken. Regresó la mirada a su hermana, a su alrededor todo se desmoronaba, iban en caída libre por el medio de los nueve círculos del infierno, los ojos de Gaz eran una petición intensa, un ruego desesperado. Estaba perdida y él era el único que podía ayudarla a conquistar…a su rival. Estaban por caer a las llamas. Apretó los dientes.
Gritó.
— ¡Te ayudaré!
Y presionó el botón de aceptar llamada.
N/A Vale, sí me atrasé un poco…pero quería darles algo divertido. Lo que sí pido es…si te gusta dilo en los comentarios. Déjame tu opinión que eso es lo que me mantiene escribiendo, ver que hay gente interesada. No te vayas sin al menos dejar un "que genial", "que mierda", "sigue mejorando" o "vamos a cenar".
DD. FUERA.
