Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.

- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando

" Esto no puede ser real" Pensamientos

- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu

Los secretos del Hokage

Capítulo 13: Carpintero

Si debiera de definir su vida, en un principio diría que fue... difícil y no por ser mujer, mas bien por ser la hija de un gran constructor como lo era su padre, no la malentiendan, su padre la amaba mucho, pero muy seguramente de haber sido varón, las cosas habrían sido mas fáciles, sin embargo se esforzó mucho y con trabajo duro, aprendió el oficio de su padre, lo hizo muy bien de hecho y se hizo de cierto renombre como la sucesora de su padre al demostrar que era tan o mas hábil que él en el arte de la construcción.

Era realmente hábil, no, de hecho aun lo seguía siendo por eso estaba encargada del proyecto de su rubio esposo, pero volviendo al tema, conforme crecía pronto empezó a destacar, no solo por su gran habilidad y sus dotes como constructora, también por su exuberante belleza, una belleza que para algunos era incluso exótica y muy atractiva, por lo cual pronto se empezó a ver llena de pretendientes.

No es que fuera una mujer superficial, pero sabía que tenía lo suyo, buenos pechos, caderas amplias y un trasero bien formado, por lo cual estar rodeada de hombres que la pretendían le hacía sentir bastante bien, muy femenina, cosa que había descuidado por demostrar su valía en el negocio de su padre en el cual a base de esfuerzo y trabajo duro se había hecho de un nombre y una reputación.

Entonces a sus 20 años y tras una larga relación se caso con el hombre que robaría su corazón y un año después estaría dando a luz al fruto de ese amor, a sus 21 años ya era madre y nada mas ver a su hijo se sintió dichosa y realizada, lo tenía todo, pero claro esta, ahí fue cuando sufrió su primer revés ya que al poco tiempo de nacer Inari, nombre que le diera junto a su esposo, este contrajo una grave enfermedad que no mucho después terminaría llevándoselo y dejándola sola con su hijo sintiéndose devastada por tal hecho.

Por suerte no estaba sola y con ayuda de su padre quien durante los siguientes años le ayudo a criar a Inari lo mejor que pudo, logro superar el dolor, todo en aras de velar por su hijo y su futuro, ademas de que su padre estaba encantado con la idea de ser abuelo, era bastante consentidor con el pequeño al punto de que en ocasiones sentía que su hijo quería mas a su abuelo que a ella misma que era su madre, pero aun así se sentía feliz, pese a que crecería sin un padre, sabía que Inari sería un buen chico.

Entonces llego una alegría inesperada a su vida, todo luego de que su hijo según se entero luego, discutiera con unos chicos por su perro y que su pequeño retoño acabara en el agua casi ahogado por tratar de salvar a un perro que al final de esa historia resultaba que si sabía nadar.

Como fuera, ahí fue cuando en su vida apareció el hombre que conquistaría su corazón luego de años y que salvaría a su hijo de casi morir, un hombre fornido pero amable y de fuertes convicciones que llegaría a su vida para quedarse, aquel que mas tarde y luego de conocerse lo suficiente asumiría el rol de padre de su niño y también su modelo a seguir, su nombre era Kaiza.

En un principio solo quería que estuviera cera debido a que su hijo le había tomado cariño y veía en el una figura paterna, algo que nunca había conocido y que creyó que le vendría bien, su padre la había ayudado mucho para que su pequeño no echara en falta esa ausencia en su vida, sin embargo era obvio que el chico necesitaba un guía masculino que fungiera como un modelo paterno y ese era Kaiza quien le enseñaba el valor de no renunciar a sus creencias.

Poco a poco y sin percatarse, la mujer fue cayendo enamorada de ese hombre y antes de darse cuenta eran una pareja, estaban casados y estaban conformando una familia feliz y completa, cosa que trajo gran felicidad a los miembros de su casa, especialmente al pequeño quien ahora se la pasaba día y noche con una sonrisa total en su rostro, felicidad que parecía jamas terminaría.

Entonces cuando las cosas no podían ser mejor y de hecho estaba considerando tener a su segundo hijo, esta vez con Kaiza, todo se fue al carajo con la llegada de ese gordo y codicioso millonario llamado Gato, fue ahí cuando esa felicidad luego de tanto esfuerzo y trabajo pasó a ser un cruel y angustioso dolor para el y para su familia.

Era un feo recuerdo, uno que solo de pensar en eso le recordar una etapa que podía definirse en una sola palabra, una que ciertamente no le gustaba, esa palabra era dolor, un dolor avasallador y destructivo en el cual por un momento incluso creyó que llegaría a perderse y todo fue por lo ocurrido con Kaiza cuando enfrento a Gato y sus matones.

Estuvo ahí, como tantos otros a quienes arrastraron a ese lugar para ver el mas cruel acto que alguno de ellos hubiese sido testigo de ver, vio como lo brutalizaron, crucificaron en esos troncos como escarmiento, antes de finalmente acabar con su vida decapitandolo con el fin de enviar un mensaje a todos los pobladores y ese mensaje era claro, no se atrevan a ir en mi contra, después de eso el pueblo se sometió victima del miedo.

Pero para su familia, ver morir a Kaiza fue algo que rompió sus corazones, su hijo estuvo ahí, vio cada segundo de tal muestra de la capacidad para la crueldad de los humanos, a su tierna edad, ver al único padre que había conocido morir de manera tan cruel, mutilado y luego decapitado era algo que ningún niño debería ver y el estuvo en primera fila para tal aberración.

Eso lo rompió, le quito la esperanza y la sonrisa y lo convirtió en un ser oscuro que no encontraba o veía el mas mínimo color en la vida y como culparlo cuando su pueblo poco a poco dejo en el olvido la felicidad y prosperidad que una vez tuvo para ahora convertirse en un páramo desolado y olvidado de la mano de Dios donde sobrevivir un día mas se podía considerar un gran logro y para algunos un verdadero milagro.

Y en su caso, rompió su espíritu mas de lo que estaba dispuesta a aceptar, ver a su segundo esposo morir de manera tan cruel, fue algo devastador y en los días subsecuentes a duras penas y podía sentir el calor del sol por lo desolada que se sentía, era cruel pero en cierta manera se culpaba de la muerte de ese hombre, "si tan solo no me hubiera conocido" era un pensamiento que solía asolar su mente en esos días, creía que de no haberla conocido el seguiría vivo, se consideraba una especie de viuda negra, creía firmemente que cualquier hombre que fuera lo suficientemente tonto para ofrecerle su amor, estaba condenado a morir.

Y cuando el peso de esa culpa autoimpuesta la supero, en un arranque de desesperación, huyo de su casa no sin antes pasar por la cocina para recoger aquello que necesitaba para su siguiente locura y entonces solo corrió, corrió como si no hubiera un mañana adentrándose en el bosque cercano a su casa intentando desaparecer de la vista de todos, especialmente de su familia pues no quería que estuvieran presentes para ver su mayor acto de cobardía.

Cuando sintió que estaba lo suficientemente lejos se dejo caer para soltar todo su dolor, sin saberlo había llegado a un claro con un lago que a la luz de la luna reflejaba sus pesares sobre su superficie, ahí lloro hasta que ya no tuvo lagrimas que derramar y presa de su dolor y la desesperación a la que ahora debían someterse, tomo el objeto que se llevara de la cocina para empuñándolo contra si misma preparar el plateado filo para enterrarlo en su cuello.

Sus manos temblaban, tenía miedo, no quería morir, no de una manera tan patética, pero estaba desesperada y no sabía si podría soportar lo que venía no solo para ella, sino para todos, porque estaba segura de una sola cosa, su pequeño país estaba condenado y bajo el yugo de Gato muchos caerían en la mas absoluta de las miserias.

"Lo siento Otoo-sama y adiós...", lo pensó mientras tomaba impulso para enterrar el cuchillo en su cuello y finalmente dejar de sufrir despidiéndose de su padre y cuando el cuchillo empezó a viajar hacia el desprotegido cuello de la mujer, pero entonces sus pensamientos se desviaron a alguien que no estaba considerando, "Inari", al recordar a su hijo el cuchillo se detuvo.

¿Que estaba pensando?, no podía ser tan estúpida, ¿de verdad estaba considerando huir de esa manera de su vida?, ¿abandonarlo todo?, ¿especialmente a su hijo?, su hijo quien en ese momento estaba sufriendo tanto, ella vio la muerte de su esposo pero ya era una adulta, era mas fuerte y capaz de soportar algo así, ¿pero su hijo?, era solo un niño y tener que ver algo como eso.

Ahora mas que nunca la necesitaba y ella ahí estaba, huyendo, con cuchillo en mano y a solo milímetros de perforar su garganta con el metálico filo, se quedo sin aire nada mas cayo en ese hecho, estaba siendo una cobarde y una egoísta, tan centrada en su dolor que ni siquiera había considerando que había alguien que la estaba pasando mal y que necesitaba que su madre estuviera ahí para el y casi le arrebata eso también al pequeño, estuvo dispuesta hace unos segundos de arrebatarle todo a ese pequeño con el que compartía sangre.

- Soy una completa estúpida - dijo en un susurro mientras lagrimas empezaban a caer de sus ojos y soltaba el cuchillo que callo sobre el suave suelo antes de que ella llevara sus ahora libres manos a su boca para cubrirla mientras lloraba una vez mas, pero ya no de dolor, mas bien de amargura y culpa al no considerar a nadie mas que a si misma, - mi pequeño... perdona a tu tonta madre... perdóname por ser tan débil y... tan cobarde - su voz se le cortaba mientras lanzaba al aire esos lamentos que salían de su corazón herido.

No podía ser egoísta, tal vez ella había perdido a su esposo, pero aun tenía a su hijo y ahora mas que nunca debería de velar por el, procurar su bienestar y por sobre todas las cosas, ayudarlo a superar el horrible que tuvo que vivir y recuperar su sonrisa y para ello la necesitaba que su madre fuera fuerte, necesitaba alguien en quien apoyarse para salir adelante y no podría si ella se dejaba desmoronar, no, sería fuerte, si no podía serlo por ella misma,entonces lo sería por su hijo.

Lo haría por el, sería la madre que su hijo necesitaba, dejaría atrás su lado de mujer y se centraría solo en ser una buena madre, por su hijo y su felicidad, se tragaría su dolor y sus miedos y se mostraría fuerte por ese pequeño ser que diera a luz tiempo atrás y que ahora la necesitaba tanto, le daría la tranquilidad y seguridad que necesitaba, aunque eso significara fingir una sonrisa para el, fingir que todo estaba bien aunque por dentro se estuviera derrumbando.

Sin embargo y aunque tomo esa resolución, poco y nada pudo hacer pues para ese momento y luego de ver a su figura de padre ser asesinado de manera tan cruel, Inari se había sumido en una oscuridad y resentimiento donde poco y nada le importaba e increíblemente para ella, lo vio pasar a odiar a su padre o al menos a los ideales que este defendiera, principalmente movido por el resentimiento que le causaba el saber que sin esos ideales, posiblemente el hombre seguiría vivo y a su lado.

Pero era irónico que el chico no entendiera que era esos ideales lo que en primer lugar habían llevado a ese hombre a las puertas de su casa y sin ellos, ni siquiera lo habría llegado a conocer, pero en ese momento no quiso decirle tal cosa, estaba demasiado destrozado como para ser capaz de ver el panorama completo y las implicaciones del mismo, en ese momento solo estaba enfrascado en su dolor y ella le dejo ser, creyó que de esa manera su pequeño podría llorar a su héroe caído y seguir adelante, sin siquiera saber que ese resentimiento sería la guía de ese niño por un muy buen rato y necesitaría de un verdadero huracán idealista para devolverlo al camino del niño que solía ser.

A sus 29 años y empezando a creer que las cosas ya no podían mejorar, una esperanza llego a sus vidas, su padre y un grupo de sus trabajadores decidieron conectar su pequeño país con el continente a través de un puente, el problema es que Gato sabía que dicho puente le quitaría el control sobre los pobladores quiso deshacerse de él y viendo el peligro inminente, su padre salió en busca de auxilio hacía Konoha, no tenía mucho dinero pero esperaba lograr conseguir la ayuda que necesitaba.

Durante algunas semanas el no saber de su padre la mantenía angustiada, aterrada de que algo le hubiese pasado, que en su camino en busca de ayuda fuera capturado o asesinado, lo único bueno es que con el puente frenado, Gato dejo de lado sus ataques por ahora y el pueblo podía descansar relativamente tranquilo, aunque claro esta, para ella como hija, no saber que había sido de su padre era algo que no le daba tranquilidad.

Por eso cuando luego de semanas su padre llego a casa, sintió como el alma le volvía al cuerpo, no quería perder a nadie mas, no de la forma en que había perdido a su esposo desde que Gato arribara a sus costas, pero lo mas importante de ver a su padre volver ademas de que trajo la ayuda que tanto necesitaban, fue que lo conoció a el, a ese huracán que tanto necesitaban no solo su hijo, también ella sin saberlo y claro esta, su pueblo el cual había perdido la esperanza hace mucho ya.

Era curioso su comportamiento, un sol radiante y bastante explosivo que nada mas con su llegada a su casa le brindo un aire cálido y hogareño que no tenía desde hace mucho, pero claro esta, su hijo no lo vio así, para el solo eran un grupo de soñadores que no tenían la mas mínima idea de lo que era sufrir, que no conocían el dolor y por eso no debían estar ahí, incluso se atrevió a correrlos de la casa movido por su resentimiento y desesperanza, cosa que por primera vez en su vida, causo que la mujer de cabello azul oscuro estuviera dispuesta a reprender a su hijo y castigarlo por su rebeldía y su grosería.

Cuando les contaron su situación, el porque Inari era como era actualmente y por sobretodo, quien era Kaiza, en cierta manera un gran peso se libero de su ser, era algo que se había reprimido por mucho tiempo, pero ahora que había dejado salir eso de su ser, finalmente podía dejarlo ir y continuar su vida manteniendo siempre en su mente aquello que había aprendido de el.

Le causo cierta intriga que luego de hablar sobre el pasado de su hijo y el hombre que fuera su figura paterna, el pequeño rubio que ahora sabía se llamaba Naruto, había cambiado su semblante, dejo su sonrisa de lado para mirar fijamente a lo que parecía ser la nada antes de levantarse de su lugar y salir de la casa con el único propósito de según dijo el mismo, entrenar un poco mas, pese a que no es que fuera precisamente temprano en ese momento.

- ¿Ocurre algo malo con el? - no pudo evitar preguntar cuando vio al rubio irse, claro esta que nadie dijo nada, en el caso de los otros dos genin porque no lo sabían y en el caso de su jounin sensei porque no quiso hablar con sus alumnos ahí presentes pero en cuanto se fueron, ya fuera a descansar en el caso de Sakura o a entrenar mas movido por el orgullo que otra cosa en el caso de Sasuke, el peliplata la miro con su único ojo descubierto con tal seriedad que sintió que quizás su pregunta previa había estado fuera de lugar.

- No lo tomes personal, no es algo que ustedes hayan hecho, es solo que... haa.. bueno es.. complicado - eso le causo curiosidad, al parecer tras ese niño había toda una historia y fuera lo que fuera, su intuición de madre, de mujer y de persona que ha pasado por algo doloroso le dijo que ese niño, tras su sonrisa al parecer no escondía nada bueno.

- ¿P-Pdrías contarme? prometo no decírselo a nadie mas si es que es algo grave - no pudo evitar su curiosidad, algo le decía que era necesario que ella lo supiera y por eso actuó de manera tan imprudente para tratar de sacarle información a un ninja tan experimentado como Kakashi el cual solo la miro por unos segundos.

Sin embargo, esos segundos se le hicieron eternos, su mirada era tan frívola, como si la estuviera analizando detenidamente, buscando alguna malicia en su curiosidad y eso la tenía algo incomoda, no había tenido jamas problemas con las miradas lascivas, se había acostumbrado a ellas y sabía como manejarlas, pero la de ese hombre que la escrutaba en ese momento, la hizo querer cubrir la zona de su pecho como si realmente estuviera desnuda exhibiendo sus atributos ante lo que era en esencia un asesino entrenado, estaba a punto de retractarse de su petición cuando lo escucho suspirar como si su evaluación sobre ella hubiese terminado finalmente.

- Supongo que puedo contarte... al menos una parte de la historia - eso la intrigo, al parecer había mucho mas de lo que pensaba en su historia y al parecer habían partes que no podían contarse, - el motivo no puedo decírtelo, pero... Naruto ha crecido siendo un marginado dentro de su propio pueblo - no se espero esa revelación y aunque quería saber la razón sabía que eso era algo que el jounin ante ella no revelaría por mucho que insistiera.

- ¡Eso es horrible, es solo un niño!, ¿acaso sus padres no hacen nada al respecto? - no pudo evitar su arrebato al saber algo así, ella era madre también, su instinto como tal le decía, no, le exigía procurar el bienestar de su hijo y no podía concebir siquiera el hecho de que los padres de ese rubio permitieran que su hijo fuera un marginado dentro de su aldea.

- Esa es la cuestión - cuando dijo eso, algo dentro de ella se removió ante la forma en que el dijo aquello, no estaba segura de que era, pero si sabía esto, lo que sabía que estaba por decir el shinobi de cabello plateado ante ella no le iba a gustar ni un poco, - Naruto no tiene padres, ellos... murieron el mismo día que nació - no se equivoco, aquella revelación fue como un baldado de agua fría para ella y lejos estaba de ser la peor noticia que recibiría esa noche.

Durante las siguientes horas y hasta que se fueron a dormir, Kakashi sin ahondar en los detalles, contó solo lo mas esencial de lo que había sido la vida de su joven estudiante y con cada nueva cosa que le contaba, sus ojos solo se abrían mas ante la sorpresa que significaba saber algo así, todo el dolor que cargaba ese niño solo por ser diferente de los demás, visto como un monstruo según lo que le decía el sobre como era tratado por los demás y aunque lo protegían como podían, incluso entre las fuerzas shinobi habían quienes lo despreciaban, haciendo la vista gorda ante algunos maltratos.

Ahora se encontraba en su cuarto luego de terminar su conversación con el ninja y nada mas cerrar la puerta tras de el se dejo caer mientras lagrimas se desbordaban de su rostro, no podía creerlo, o mas bien no quería creerlo, cuanto sufrimiento había experimentado ese niño desde que nació, repudiado por una razón que no llego a contarle pero que era obvio fue grave y lo culpaban a el por ello, supuso que por nacer el mismo día o simplemente porque al ser un huérfano nadie velaría por el y podrían descargar su frustración en el pequeño, saber que no había recibido muestra de cariño o amor fraterno jamas, su corazón dolía, especialmente porque pese a tan horrible vida que había llevado, ese niño aun era capaz de sostener esa hermosa y cálida sonrisa.

Ese niño le estaba enseñando el valor de sobreponerse al dolor, a no darse por vencido ante la adversidad ni dejar que nada ni nadie le arrebate su felicidad, si un niño que toda su vida solo había conocido el odio de sus congéneres, su desprecio y resentimiento, aun así era capaz de sonreír de verdad y esforzarse por salir adelante aun cuando no tiene nada mas que un sueño, entonces ella que tenía mucho mas de lo que jamas llego a imaginar, con mayor razón debería de ser capaz de ser fuerte, sonreír y procurar a su familia, ya era momento de que dejara de autocompadecerse y de compadecer a su hijo, ambos merecían ser felices y no lo harían siguiendo el camino que llevaban

Esa noche por mas que trato de dormir, no podía pues siempre acababa pensando en ese rubio, en todo por lo que había pasado y que estaba segura de que era solo la punta del iceberg, bien lo dijo Kakashi, lo que le había revelado, era lo poco que estaba en libertad de contarle, había mucho mas detrás y si era la mitad de malo de lo que ya sabía, entonces ese pequeño había experimentado el lado mas oscuro de la vida a su tierna edad e increíblemente había salido de ello tan limpio e inocente como si jamas hubiera vivido tal tragedia.

Finalmente agotada tanto física como mentalmente luego de semanas de no saber de su padre, ver a su hijo comportarse tan insolente, descubrir la poca verdad que se podía sobre su nuevo inquilino temporal y claro esta el haber estado en la cocina durante todo ese tiempo preparando los alimentos, termino cayendo dormida y sin saberlo, tomando una resolución de la que no llego a ser consciente ni siquiera cuando empezó a ejecutarla.

Ese rubio había sufrido mucho y aunque no fuera mucho lo que pudiera hacer por el, al menos quería que el joven shinobi conociera un poco de lo que era el cariño y calor que solo una madre podía darle, creía que al menos en eso podía contribuir, aunque no llego a saber porque tomo tal decisión en primer lugar.

Durante los siguientes días la mujer se esforzaba en mostrar su gratitud con los ninjas por medio de su cocina, no tenían mucho pero procuraba demostrar la gratitud que sentía por ayudar a su padre por medio de sus preparativos y en el caso del rubio y para sorpresa de todos, mas que nada del rubio que no entendía a que se debía, ella paso a comportarse mas cariñosa con el sin llegar al extremo de ser evidente, y el chico aunque no sabía por qué lo hacía disfrutaba de ser bienvenido a la casa de alguien, del calor de hogar que no había sentido antes al estar siempre solo.

De hecho conforme pasaba el tiempo y lo conocía mas y mas, se fue encariñando con el, tal vez demasiado si consideraba que en algún momento el se iría, pero por alguna razón, pronto se encontró encantada de pasar tiempo con el, era diligente y amable y esa sonrisa que solía llevar siempre le daba una calidez que no había sentido hace mucho ni en su hogar, ni en su corazón, aunque lo achaco a su instinto materno que quizás veía en ese rubio a ese hijo que una vez fue Inari, risueño y lleno de ilusiones y que se había perdido hace mucho en la oscuridad del dolor.

No fue el único cambio, de hecho y para su gran alegría, su hijo empezó a interactuar mas con los ninjas conforme pasaba el tiempo, bueno, al menos con Naruto quien era el que mas curiosidad le causaba y mas llamaba su atención, cosa que ella no pudo evitar su curiosidad y termino preguntándole el motivo por el que tras sus roces iniciales con sus invitados ahora parecía tener interés por al menos uno de ellos.

- Bueno el chico de cabello negro me da miedo, es demasiado oscuro - quiso decir que era muy grosero de su parte pero no es que estuviese mintiendo, alrededor de ese muchacho sentía una vibra completamente oscura, de un resentimiento incluso peor que el de Inari, no quizás era mejor decir que sentía que ese sería el destino de Inari si este no cambiaba su manera de ser, - y la pelirrosa es una gritona muy agresiva, siento que en cualquier momento me va a golpear - sonrió incomoda ante esa descripción, especialmente porque ella si que había visto a esa niña explotar de furia y acabar golpeando por alguna razón siempre al rubio, así que no tenía nada que decir sobre eso.

- Ya veo, pero ¿que hay de su sensei, Kakashi-san? - pregunto sobre el jounin, aunque por la expresion de su rostro y como parecía que su cuerpo temblaba al pensar en ese hombre, supo que tampoco era precisamente agradable para el y su comentario siguiente se lo confirmo.

- Él es raro.. demasiado - una gota de sudor corrió por su sien al escuchar la razón de su hijo para no querer congeniar con el jounin de cabello plateado y aunque no lo admitiría, a ella también se lo parecía, especialmente por su fascinación por ese libro naranja que siempre estaba leyendo, por la pasión con la que lo leía, la verdad es que a veces se le crispaban los vellos del cuerpo al pensar en que tipo de literatura era del agrado de ese hombre.

- Pero entonces, ¿por qué Naruto-kun? - sentía curiosidad, no tenía nada contra el rubio, contra ninguno de ellos de hecho, menos considerando que eran quienes protegían a su padre mientras trabajaba en el puente, pero el rubio era por mucho el mas hiperactivo del grupo, no se imagino que llamaría la atención de su hijo de esa manera.

- No estoy seguro... pero hay algo en el que llama la atención y te hace querer conocerlo mejor - se sorprendió ante sus palabras, aunque no es que estuvieran faltas de razón, a ella le pasaba lo mismo, de ese grupo tan particular, era el rubio quien mas le intrigaba, más sabiendo lo que sabía de el, esa sonrisa que siempre mostraba era cautivadora y su perseverancia y constancia era de admirarse, así que a veces era inevitable querer saber mas sobre el hiperactivo ninja cabeza hueva que había demostrado ser ese joven de cabellos dorados.

Pasaba el tiempo, el puente que les daría su libertad avanzaba y conforme lo hacía, pronto y para su sorpresa su hijo desarrollo una interesante amistad con el rubio, al parecer encontró en ese joven genin un nuevo modelo a seguir, uno que le recordaba a su figura paterna y su incansable e inquebrantable voluntad reencaminando a su hijo a ser ese chico que alguna vez fue, cosa que ella agradecía y sin saberlo le devolvía la sonrisa y otras cosas como las ganas de vivir.

Parecía que todo saldría bien con el proyecto de su padre que finalmente los haría libres, pero claro esta que eso era pedir demasiado, cuando el puente había avanzado un buen tramo y la esperanza empezaba a retornar al ver el puente casi listo, los hombres de Gato finalmente aparecieron, al parecer listos para atacar, no sabía porque se habían tardado tanto, pero cuando los vio en su casa supo que esta vez era una batalla al todo o nada, si los vencían, finalmente serían libres, pero de lo contrario, quizás les aguardaba un destino peor que a muerte.

Estaba preocupada por su padre claro, era obvio que estos matones ante ella no eran mas que un grupo rezagado encargado de tomar rehenes para un plan b, la fuerza primaria, el verdadero frente se libraba en el puente donde el objetivo era su padre, pero ella no tenía intención de participar en las maquinaciones de esos cerdos para forzar a su padre.

Confiaba en los shinobi que ayudaban a su padre, pero debía cubrir todas las posibilidades y por ello no podía permitirse ser capturada, iba a luchar, ahora mas que nunca debía tener fe y con eso un espíritu de lucha que creía perdido hace ya mucho tiempo.

Lo único que le alegraba era que su hijo no estuviera allí y de esa manera no se pondría en peligro, aunque claro esta, la vida no era así de simple y pronto se encontró con su hijo que entraba presuroso por la puerta para caer hacía atrás al ver al par de desgraciados que estaban ahí amenazando a su madre y lo vio en sus ojos, estaba asustado, casi congelado al verse en tan precaria situación, solo temblando ante la posibilidad que se cernía ante el en ese momento de que podía ser esa su hora de morir.

- Mira nada mas, el mocoso nos acaba de ahorrar el trabajo de buscarlo - escucho decir a uno de los hombres mientras sonreía desquiciado, al parecer no era solo ella el objetivo de esos hombres y eso solo la puso mas en alerta pues no permitiría que esos imbéciles le pusieran las manos encima a su hijo.

- Bueno, el jefe solo nos pidió un rehén en caso de que ese estúpido ninja encargado de matar al viejo falle - no sabía porque pero no le gustaba como sonaba eso, no le gustaba en lo mas mínimo, - así que podemos deshacernos del enano y quedarnos con su preciosa madre, ¿no lo crees? - eso la altero, ¿acaso estaban insinuando que matarían a su hijo?, eso si que no, antes los mataba a ellos aunque en el proceso ella también debiera morir, pero no permitiría que le hicieran daño a su hijo.

- Geejee, me gusta como piensas compañero, estoy seguro que al jefe no le importara si primero nos divertimos con esta belleza - se asqueó, la sola idea de permitirle a estos dos cerdos ponerle una mano encima con ese tipo de propósitos, preferiría morir antes que permitírselos, - de hecho, que te parece si matamos al niño primero y luego nos divertimos con su deliciosa madre frente al cadáver de su hijo, ¡GUJA!, solo de pensarlo se me pone dura - estaban enfermos, verdaderamente enfermos.

Entonces y mientras los dos hombre parecían entretenerse tratando de aterrar a su pequeño, ella aprovecho para correr a la cocina y tomar un cuchillo para luego volver frente a ellos, estaban asombrados por la osadía de la mujer, pero pronto ese asombro se torno en burla al ver que esa bruja como empezaban a verla de verdad creía que podía hacerles frente con un misero cuchillo de cocina.

- Jajajaja, no seas ridícula mujer estúpida, de verdad crees que puedes hacer algo con ese viejo y desgastado trozo de metal - se rio uno de ellos mientras ella por dentro se mordía las mejillas, era obvio que no podría hacer mucho contra ellos, no solo porque el cuchillo estaba desgastado, también porque ellos eran dos y ella jamas había peleado, mucho menos por su vida, pero aquí estaba en juego no solo su vida, también la de su hijo.

Fue entonces que una idea vino a su mente, ese par dijo que solo necesitaban un rehén, entonces solo uno de los dos estaba destinado a vivir y si ese era el caso, para ella era muy clara cual era la elección sobre quien debía de hacerlo, para eso solo había una salida y era evidente que ese par de brutos no la tomarían pues tenía muy claras cuales eran sus intenciones, así que debía de actuar ella primero.

En un rápido movimiento y para asombro de ambos maleantes que pronto transformaron sus risas en un profundo silencio, ella cambió la dirección de la punta del cuchillo la cual ahora ya no apuntaba hacía los dos hombres, no, ahora la punta estaba dirigida contra su propio cuello y en su mirada había una clara intensión si es que llegaba a darse la necesidad.

- No se acerquen a mi hijo ni a mi - dijo resoluta, sabía que no serviría de nada, seguía siendo un dos contra uno donde ella llevaba todas las de perder, - ¡si lo que quieren es llevarme entonces tendrá que ser mi cadáver, porque no iré con ustedes viva! - grito lista para hacer aquello que jamas creyó volvería a intentar.

Aquella noche en el bosque, cuando trato de suicidarse lo hizo aterrada y creyéndose incapaz de soportar su dolor, solo la detuvo el amor por su familia, especialmente por su hijo, era irónico si lo pensaba, ahora estaba dispuesta a suicidarse por su hijo, para salvarle la vida y no ser un títere en las maquinaciones de un hombre tan cruel como Gato, ellos lo dijeron, solo necesitaban un rehén y ella estaba dispuesta a morir si con eso su pequeño podía sobrevivir, solo esperaba que su hijo la perdonara.

- ¡GAAGHH! - sin embargo, antes de poder proceder con lo que tenía planeado hacer, que no era otra cosa que enterrar el cuchillo en su cuello, escucho a uno de los dos matones quejarse con fuerza por el dolor, dolor que vino de la fuente mas improbable e inesperada que pudiera ver, - m-maldito... mocoso - al lado del quejumbroso hombre, estaba su hijo quien con un kunai que no sabía de donde había sacado había apuñalado a uno de los hombres.

Claro esta que en su desesperación por salvar a su madre, Inari había atacado sin un objetivo claro mas allá de evitar perder a su madre y por eso, acabo apuñalando al hombre en una de sus piernas antes de retroceder asustado al ver la sangre y el cuchillo ninja enterrado en la pierna de su agresor para un segundo después ser golpeado en la mejilla por el mismo en represalia ante su atrevimiento.

Vio al hombre tomar el kunai y luego tirarlo al suelo mientras veía con resentimiento al niño y con mas que evidentes ganas de hacerlo pagar por herirlo y sabía que no se detendría hasta que su hijo estuviera muerto, por lo cual trato de moverse para impedirlo, el único problema fue que ese lapso de shock en el que se sumió luego del ataque de su pequeño, fue mas que suficiente para que el otro hombre la capturara y le quitara el cuchillo inmovilizándola en el proceso.

- No te muevas maldita puta si sabes lo que te conviene - lo dijo mientras ella intentaba liberarse sin éxito, el sujeto que la retenía era obviamente mas fuerte que ella, - mejor disfruta del espectáculo, porque en cuanto acabemos con ese enano, sera tu turno de entretenernos - seguía forcejeando, quería salvar a su hijo, pero la impotencia de no poder hacerlo la estaba desesperando y en ese punto solo podía hacer una cosa.

- ¡INARI, CORRE! - gritó,si, gritó totalmente desesperada, deseando que su hijo despertara del shock que lo había sumido en el miedo luego de lo que ocurrió y que ahora ponía en riesgo su vida y de hecho lo logro, lo vio dirigir su mirada hacía ella antes de con lagrimas acatar su orden para prepararse para huir, aunque claro esta, con la intención de buscar ayuda para salvar a su madre.

- ¡A donde crees que vas mocoso! - sin embargo esos hombres no tenían intensión de dejarlo marchar y en un movimiento rápido se abalanzo sobre el capturandolo en el acto para desesperación de Tsunami quien ahora veía impotente como su hijo era primero golpeado por ese desgraciado mientras se reía en el proceso y luego era cargado de su camisa por el hombre quien ahora tenía una mirada sádica en su rostro y todas sus intenciones asesinas estaban dirigidas hacia su pequeño retoño, - se acabo el juego enano, vas a pagar tu osadía... ¡CON TU VIDA! - le dijo mientras sacaba un cuchillo de su bolsillo el cual tenía toda la intención de clavar en el cuerpo de su hijo, cosa que quedo en claro con el grito que dio al final.

Cerro los ojos incapaz de ver lo que seguía, derramo algunas lagrimas por la impotencia y la incredulidad, su hijo, su razón de vivir, a sus ocho años de vida, estaba por ser arrancado de su lado de una manera igual de cruel como antes le arrebataron a su esposo, todo por atreverse a creer en un futuro mejor, libres de ese mal que los azotaba y cuyo nombre no era otro que Gato.

Espero por el inminente final de su mundo, sabía que todo estaría hecho cuando escuchara el quejido de su hijo al ser perforado y luego procedería a desangrarse hasta morir y tenía claro que luego de eso sería su turno, pues prefería morir que ser el juguete de esos cerdos por no mencionar el hecho de que al hacerlo así, también arruinaría los planes de Gato de chantajear a su padre, aunque eso implicara romper su corazón y dejarlo solo.

Entonces lo escucho, ese quejido que implicaba un fuerte impacto y luego un cuerpo cayendo al suelo, pero había algo extraño en lo que escucho, si, escucho un quejido, pero el todo de la voz era demasiado grave como para pertenecer a su hijo, quiso ver, pero tenía miedo, miedo de que su mente le estuviera jugando trucos para ocultar la irremediable verdad de que su hijo ahora estaba muerto, sin embargo se vio forzada a abrir los ojos cuando sintió al hombre que la retenía ponerse tenso y a la defensiva antes de escucharlo hablar.

- ¿¡Quién demonios eres tu!? - aquellas palabras fueron las que la hicieron finalmente abrir los ojos y mirar lo que ocurría y se sorprendió cuando encontró dos cosas, primero a su hijo a salvo aunque tirado en el suelo y segundo al canalla que pretendía asesinar a su hijo totalmente inconsciente en el piso de su casa y ese hecho le sorprendió, al tiempo que le dio esperanza, por eso quiso saber quien era el responsable pues tendría su eterna gratitud si lograba salvarlos, por eso notando la mirada fija en un determinado punto del hombre que aun la retenía y que ahora parecía usarla como escudo, decidió dirigir su mirada hacia el mismo punto encontrándose con una escena inesperada.

Ahí ante ella lo vio, ese chico de cabellos dorados como el sol y de ojos del color del cielo, sonriendo desafiante al idiota que la sostenía como si no le tuviera miedo, estaba parados ante ellos con una sola intención en su mirar, reducir al sujeto que faltaba y salvar a la familia que le había acogido todo ese tiempo y ante ese hecho, ella no pudo evitar recordar los cuentos que solía contarle su madre de niña.

Esos donde la princesa era rescatada por el príncipe azul, rescatada por el héroe y luego vivían felices por siempre, de niña le encantaban esas historias y quería tener a su propio príncipe azul para ella misma, luego al crecer paso a ser solo una fantasía infantil y aun así, ahora frente a ella, estaba el héroe que venía a rescatar a la princesa de los villanos, claro esta que a diferencia de los cuentos, su héroe era ese chico de no mas de 13 años y obviamente la siguiente parte sobre eso de vivir juntos y felices para siempre también era imposible por evidentes razones.

Lo siguiente que ocurrió es que para sorpresa del matón en su casa, ese rubio se multiplico, no lo negaría, también la sorprendió, aunque considerando que era un ninja y que estos tenían habilidades particulares no fue algo fuera de lo común, al menos no para un shinobi y posteriormente a eso, como ese pequeño grupo de rubios apaleo al hombre hasta casi matarlo y dejarlo tirado ahí en un charco de su propia baba y sangre y luego pasar a verla a ella y revisar que se encontrara bien.

Se sintió alagada ante el hecho de que Naruto se preocupara tanto por ella, era obvio que el gustaba de proteger aquello que consideraba valioso para el y saber que la consideraba de esa manera le hizo latir fuerte el corazón, hace mucho que no sentía que fuera valiosa para alguien que no fuera su familia, por un momento casi olvido que se trataba de un niño y le daba un beso a modo de agradecimiento, pero gracias a su hijo quien llamo a Naruto para preguntarle como sabía lo que ocurría en su casa evito pasar por el bochornoso acto de básicamente ser una asalta cunas.

Luego de eso y de una explicación que le sonó muy rebuscada de parte del rubio sobre que encontró un cerdo con marcas de cortes en su cuerpo que estaban frescas y otras cosas para ocultar que al parecer el chico estuvo vigilando el perímetro para asegurar a los ocupantes de la casa, lo escucho decir que era costumbre del héroe llegar siempre en el momento justo, antes de que se dispusiera a partir a ayudar a sus compañeros.

Unos minutos después del susto que habían pasado y de que el rubio se encargara de sacar al par de imbéciles de ahí, no sin antes que Tsunami decidiera conceder el deseo de ambos hombre de encargarse de sus entrepiernas por medio de un buen par de patadas con la punta de sus zapatos en las bolas de ambos hombres, vio a su hijo prepararse para salir, esta vez viendo en sus ojos una resolución que nunca creyó volver a ver y luego patir a tratar de convencer al resto de la aldea de levantarse contra Gato.

Verlo así le lleno de orgullo, al parecer la influencia de ese shinobi rubio había sido bastante mas positiva de lo que pensó y había devuelto a su hijo esa esperanza y ganas de no rendirse que una vez tuvo y había perdido, en su mente y corazón, ahora ese chico, Naruto Uzumaki, tenía un lugar especial pues había devuelto con su arrolladora personalidad, mas que solo la esperanza a su casa y a su pueblo.

Decidió dejar de pensar en eso y mejor ponerse a trabajar, no sería justo dejarle todo el trabajo pesado a su hijo, era hora de que ella también pusiera de su parte para liberar a su gente y con eso claro en su mente decidió seguir los pasos de su hijo y salir para convencer a algunos de los pobladores de que era hora de dejar de tener miedo y sacar a ese gordo seboso de sus tierras, pero por sobretodo de sus vidas de una vez por todas.

Les llevo algo de tiempo y era de esperarse, llevaban ya mucho tiempo sometidos por Gato y el miedo ahora regía sus vidas, eso hizo que en un principio nadie atendiera el llamado de ninguno de los dos, pero conforme seguían pidiendo que se unieran, conforme les recordaban que el miedo era justo lo que usaba Gato para controlarlos y que por ende mientras le tuvieran miedo, el tendría poder sobre ellos, lentamente los demás pobladores del país de las olas fueron saliendo de sus casas con la firme resolución de que era hora de pelear por lo que les pertenecía y que Gato les quito a base de miedo y desolación, su libertad.

Cuando fueron un grupo considerable emprendieron marcha hacia el puente, era hora de acabar con esto de una vez por todas y armados con lo que encontraran, palos, tridentes, escobas, lo que fuera, se dirigieron a buscar su libertad encabezados para orgullo de la peliazul, por su hijo quien era el que se mostraba mas determinado en ese momento y le recordó que jamas le alcanzaría la vida para agradecerle a Naruto por devolverle a su hijo.

No estaba segura de que fue lo que paso pero cuando llegaron al puente, la batalla había sido decidida, alcanzaron a ver el momento en el que el ninja que al parecer Gato había contratado para asesinar a su padre le había traicionado y posteriormente le había dado muerte antes de morir el también y ante el shock y la incredulidad de que su opresor había caído por la mano de los suyos no hicieron mas que quedarse ahí, viendo como los shinobi que protegían a su padre acercaban al demonio que asesino a su amo, al lado de su compañero muerto para unirse a el en la otra vida.

Entonces vieron como los mercenarios de ese gordo infeliz creyendo que igual podían seguir haciendo de las suyas en esa tierra intentaron reclamarla para si mismos, cosa que la enfureció, así como a su hijo y a los demás aldeanos que habían venido hasta ese lugar quienes negándose a permitir tal cosa revelaron su presencia en ese lugar y con ayuda de Naruto y su sensei, lograron ahuyentar a la ultima escoria de su país para finalmente ser libres.

Libres, esa palabra les costo procesarla, no lo podían creer, finalmente luego de tanto tiempo a manos de Gato y sus matones, luego de ver a tantos de los suyos morir a sus manos solo por capricho o como recordatorio de quien tenía el control, finalmente eran libres y en cuanto lo procesaron, ella cayo al suelo incrédula mientras otros empezaban a saltar de alegría y gritar de felicidad, abrazándose, bailando o simplemente llorando agradecidos de que la pesadilla había terminado por fin.

Por su parte, creía estar en un sueño y si era así, rogaba jamas despertar pues se sentía tan feliz, finalmente eran libres, ella era libre y se sentía tan irreal que de verdad temía despertar viendo que todo seguía igual, pero cuando fue tacleada por su hijo quien llorando feliz le decía que eran libres, al sentir su calor, la humedad en su hombro por las lagrimas de su hijo y el como su pecho dolía por toda esa euforia que pugnaba por salir, entendió que no era un sueño, esa era la realidad, su realidad, eran libres y finalmente aceptando eso, abrazo a su hijo y lloro con el presa de esa felicidad que la desbordaba, para luego ir con su padre y compartir esa misma felicidad con el.

Recordaba que esa noche hubo una gran celebración, bueno, de hecho celebraron por un par de días y pese a que no tenían mucho, todos los aldeanos pusieron de su parte sus pocos alimentos de ese momento para preparar banquetes para celebrar que eran libres, aun cosquilleaba en sus bocas esa palabra pues a veces se sentía de verdad increíble y luego de que los shinobi de la hoja a quienes debían su libertad se recuperaran, no dudaron en arrastrarlos a sus festejos.

El alcohol curiosamente fue algo que no faltó en tan magnifico evento pese a lo pobre que resultaba el mismo pero que sabían nunca probarían uno que supiera tan bien de nuevo, sabía a libertad después de todo y claro esta, con todos ebrios pronto las locuras empezaron, vio a muchos jóvenes conseguir acción esas noches y parejas maduras recordar sus años mozos movidos y motivados por la euforia y el alcohol que ahora les recorría la sangre.

Incluso vio como el sensei de ese grupo de genins parecía divertirse un poco bebido y rodeado de algunas jovencitas que se morían por atender su necesidades, todas y cada una de ellas y el lo estaba disfrutando quizás demasiado, recordando las palabras de su hijo sobre que aquel hombre era raro en exceso, aunque poco le importaba, ella estaba feliz y también algo alcoholizada para preocuparse por eso.

Recordaba también como al chico de cabello negro algunas adolescentes y chicas de su edad se le acercaban para coquetearle, aunque claro esta que el pasaba de ellas, su mirada seguía siendo demasiado sombría para su gusto y algo en el la incomodaba, aunque no le presto mas atención cuando un aura aterradora y que prometía dolor se cernió sobre la niñas y al ver de donde provenía veía a la pelirrosa que miraba todo sonriente pero apretando ferozmente su vaso mientras una vena se remarcaba en su frente clara señal de que estaba enojada.

"Jooo, conque esta celosa, fufu, supongo que le debe de gustar mucho ese chico" sonrió burlona al ver a la pelirrosa mostrarse así, al parecer era una chica precoz y quería marcar su territorio desde ya, aunque claro esta, por lo que veía, a es chico ella tampoco le interesaba e incluso pasaba de ella mas que de las demás chicas a su alrededor, claro que no fue el único a su alrededor, otros chicos se le acercaban curiosos a hablar con ella y todo iba normal, hasta que alguien mencionaba su frentesota o lo escasa en el departamento de pechos que estaba considerando que ya estaba entrando en la pubertad.

Entonces esos niños conocían un terror peor que gato cuando esa chica se convertía en un monstruo golpeador que no tenía consideración con nadie aterrando a sus posibles pretendientes y sacandole una gota a la peliazul que veía divertida todo eso.

"Que chica tan agresiva, de seguir así jamas conseguirá novio" pensó mientras la veía corretear y gritar a los chicos que la habían insultado los cuales corrían despavoridos al ver la furia que se cargaba esa chica y la dolorosa promesa que les hacía si es que los llegaba a alcanzar, cosa que para desgracia de algunos así fue, aunque por alguna razón, de un momento a otro eso se convirtió en un juego para los niños, incluso los mas pequeños los cuales la llamabas a gritos por el sobrenombre de frentesota solo para que los persiguiera un rato.

Todo aquello le causaba diversión, pero era diferente cuando vio en dirección del rubio, el cual sonrojado hasta el limite se encogía en su lugar mientras era mimado por chicas un tanto mayores que el de manera quizás muy descaradas, ellas parecía querer jugar con el y no en maneras normales, eso la alarmo, de alguna manera no le gustaba nada de eso, oprimía su corazón y suponía que era debido a que veía a ese chico como un hijo mas, de hecho, Inari en algunas ocasiones lo escucho llamarlo Naruto Nii-chan, lo que afianzaba mas su creencia de que era su instinto materno alertado por la posibilidad de que corrompieran a su niño.

Pronto y para sorpresa de si misma, se encontró sentada al lado del rubio mientras veía seria a las chicas que asustadas ante esa mirada de reproche se apartaron dejando a Naruto y Tsunami solos, para tranquilidad de ella y agradecimiento de el y así se quedaron juntos sorprendentemente hablando relajados entre si como si fueran viejos amigos al tiempo que comían y en el caso de Tsunami, también bebía hasta estar en un estado risueño y adormilado.

Lo ultimo que recordaba era que ella totalmente ebria había tenido que ser llevada no sin esfuerzo por el rubio hasta su casa, Inari estaba feliz jugando por ahí junto a sus amigos siendo correteados por la pelirrosa, Sasuske pasaba de todo y no le dio importancia y en el caso de Kakashi, bueno estaba teniendo mucha suerte con las damas como para dejarla pasar, podía pedirle ayuda a su padre si no fuera porque estaba ahogado de borracho en algún lugar, ese era el por qué de que fuera el rubio quien la llevara de vuelta a su casa, aunque dada la diferencia de tamaños le estaba costando bastante mas de lo que esperaba.

Llegaron entre tropezones a su cuarto donde el chico la dejo y luego de que se acostara se dispuso a irse solo para ser jalado por la risueña mujer y acabar acostado con ella mientras se reía y le palmeaba la cabeza mientras le decía que no podía dejar solita a mami, que durmiera con ella y cuando trato de negarse le armo un berrinche hasta que acepto, se avergonzaba de eso, pero al menos el chico tuvo la decencia de que una vez se durmiera y lo soltara, se escabullo de la cama para luego de arroparla, salir del cuarto y dejarla descansar.

Al día siguiente y entre la resaca se avergonzó de su comportamiento y agradeció que el rubio no estuviera ahí con ella, eso le permitió salvar un tanto de su dignidad luego de su borrachera, aunque no fue capaz de encarar al rubio en todo el día avergonzada de lo que hizo, así que cuando el la encaro para tranquilizarla fue como un alivio para ella que le permitió volver a hablar normalmente con el chico a quien ya consideraba parte de la familia, aunque no estaba muy segura de si como un hijo o algo mas.

Después de eso y por cerca de otro mes, los shinobi se quedaron ahí hasta que el puente estuvo terminado, cosa que fue mas rápido de lo previsto gracias a que ahora todo el pueblo ayudaba en lo que podía ya fuera en la construcción o preparando los materiales, llevándolos de un lado a otro, así el tiempo de construcción se redujo y pronto el puente estuvo listo.

No lo admitiría pero cuando los vio partir se sintió triste, especialmente por el rubio, se había metido profundo dentro de su corazón y ya no tenerlo cerca le era doloroso, muy doloroso aunque no entendía porque si desde un principio sabía que su estadía era temporal, aunque eso no impidió que se encariñara con el a ese nivel en el que estaba y por primera vez mientras lo veía alejarse un pensamiento fugaz y que no volvería a tener en mucho tiempo, cruzo su mente.

"Si tan solo fuese mayor de edad, tal vez podríamos...", desecho esos pensamientos tan rápido como llegaron mientras un sonrojo adornaba sus mejillas ante tal tipo de deseo, pero aun así no despego su vista del grupo de shinobis hasta que se perdieron en el horizonte, aunque la ayudo clamarse ver a su hijo moquear por ver alejarse a la figura de hermano en la que se convirtió el rubio para el.

Ahora solo quedaba en ese pueblo un recuerdo de ellos, especialmente del rubio quien en su honor habían nombrado ese puente y sería recordatorio permanente de los héroes que los liberaron del yugo de la opresión en el que vivieran, pero ahora, como ese puente, tenían nuevas oportunidades en sus vidas y una cosa estaba clara, no las iban a desaprovechar.

Tras eso, durante los siguientes tres años, su pequeño país solo prospero, el nuevo puente abrió las puertas al comercio con las grandes naciones y con ello, permitió que muchos empleos se generaran en diferentes áreas y poco a poco la aldea donde vivían fue creciendo, mas y mas desarrollándose como un verdadero punto turístico por el cual transitaban un sin fin de personas al día, haciendo que la vida en el lugar se volviera mucho mas bulliciosa y claro esta, mas prospera para todos sus habitantes.

Atrás habían quedado los días oscuros y quien viera a la aldea en estos momentos, creería que tales eventos jamas ocurrieron, de hecho para ellos mismos parecía que todo aquello se había tornado en solo un mal sueño y así querían que se quedara, no valía la pena siquiera recordar el infierno por el que pasaron anteriormente y como culparlos si mucho perdieron a casi toda su familia en esos oscuros días.

Como sea, durante esos tres años su pequeño Inari se desarrollo bien, ahora con una nueva motivación y con ánimos de superarse, de salir adelante y por sobretodo, sin intenciones de dejar que nadie lo pisoteara de nuevo, decidió como ella, seguir los pasos de su abuelo y aprender el negocio de la familia, en otras palabras, quería ser un gran constructor y en eso su abuelo estuvo mas que feliz de entrenarlo, claro esta ella también le ayudaba, cuando no estaba ocupada con algún trabajo, después de todo en el pasado ella había sido una constructora de renombre gracias a sus habilidades y talentos y luego de recuperar su libertad, decidió que quería retomar aquel trabajo y claro, con ayuda de su padre quien la llevaba para que lo ayudara de vez en vez pronto se hizo conocida y ahora atendía algunos de los trabajos de su padre cuando este se veía superado por la gran demanda de trabajo.

Si, sus vidas mejoraban y mucho, eran felices y ahora que Inari con sus once años se unía al negocio familiar, sabía que solo iban a prosperar aun mas, después de todo, el pequeño había heredado el talento de su madre y de su abuelo para la construcción y aunque era joven y apenas un novato, ya empezaba a mostrar cualidades excepcionales en el área, cosa que los enorgullecía y mucho.

En ocasiones Inari solía mencionar a Naruto y se preguntaba que sería de su vida en esos tres años, cosa a la que su abuelo solía decirle que seguramente el rubio se estaba haciendo muy fuerte y famoso, no por nada el puente que construyeron hace tres años llevaba su nombre, sabían que ese nombre un día sería conocido por todo el mudo, aunque eso bastaba para hacer sonreír a su hijo y hacerlo esforzarse aun mas para pulir sus habilidades, en el caso de ella cuando el rubio llegaba a su mente sentía un extraño vacío en su interior.

Se preguntaba ¿dónde estaba?, ¿qué estaría haciendo?, ¿se estaba cuidando?, era increíble pero cuando el rubio entraba en su mente no podía dejar de pensar en el y eso la sorprendía, ¿cómo es que alguien podía calar tan profundo en tu corazón en tan poco tiempo?, era irónico, pero los días donde ella estaba mas feliz, incluso se podría decir que radiante, era cuando recordaba a ese rubio y la sonrisa que siempre le dedicaba cuando hablaban por horas, porqué si, ella en ocasiones se quedaba a hablar y solo a hablar con el rubio durante el tiempo que estuvieron ahí.

Aprovechaba los días en que el rubio era asignado a cuidarla para saciar la curiosidad que sentía por ese pequeño revoltoso que siempre le sacaba una sonrisa sincera sin saberlo y con el que cada vez se acababa encariñando mas, por eso cuando su hijo le mencionaba al rubio, no podía evitar preguntarse por el, después de todo no era tonta ni ingenua, sabía que la vida de los ninja era peligrosa y en ocasiones incluso corta y siendo honesta consigo misma, la idea de que un chico tan cándido como el falleciera a temprana edad le dolía.

Ademas, había un secreto que nadie sabía y nadie debía saber jamas, se moriría de vergüenza si alguien se llegaba a enterar, porque ese secreto radicaba en su traicionero subconsciente, el cual en mas de una ocasión había aprovechado sus horas de sueño y en ocasiones sus siestas luego de una dura jornada para plantar en su mente escenarios donde un Naruto mayor llegaba a su puerta un día, para declararle su amor y revelarle que estaba ahí porque deseaba hacerla su esposa a cualquier costo.

Esa era la parte linda de su sueño, el problema venía luego de que ella aceptaba ser su esposa y se casaban, pasaba de ser un sueño romántico a ser un cuento digno de una película porno donde el rubio le hacía cuanta salvajada se le ocurría a el o a ella y claro despertaba justo después de que en su sueño ella daba a luz al hijo que tenía con Naruto luego de tanto, digamos, esfuerzo para concebir.

Era vergonzoso que en todos sus sueños y fantasías eróticas el rubio siempre estuviera presente, pero al menos agradecía que lo plasmara como un adulto, no sabía como se lo tomaría si resultara que estaba casada con un niño, quería conservar su dignidad y no convertirse en una depravada, peo esos sueños le revelaban una cosa y solo una cosa, ella necesitaba desfogarse, quien sabe, intentar encontrar a alguien para formar una nueva relación, ya saben lo que dicen, la tercera es la vencida.

Lo intento, de verdad que lo intento, pero las cosas no siempre salen como se desean y en la mayoría de los casos solo acababa ligando con babosos que se creían demasiado irresistibles o con ebrios que una vez se pasaban de su punto de alcohol, se volvían unos morbosos completos que sin siquiera darse el tiempo para conocerse ya le querían meter mano, aunque eran mejores que aquellos que se acercaban a ella por interés, después de todo ahora era una mujer reconocida en el mundo de la construcción y se había hecho de una pequeña y modesta fortuna que le permitía vivir bien a ella y su familia y claro, esos idiotas no disimulaban en lo mas mínimo su codicia, de hecho incluso los mejores prospectos terminaban siendo una decepción y el motivo era simple, no encontraba en ellos lo mismo que el rubio shinobi que atormentaba sus fantasías recordandole su calidez, así que muy a su pesar, ese fuego que había renacido dentro de ella no pudo ser aplacado mas que por sus manos cuando estaba sola y aun así nunca era suficiente.

Pero entonces, un día llego a ellos una noticia que sería el principio del fin de su cordura, por no mencionar que la oportunidad de ver de nuevo a su tormento aunque fuera solo una vez mas y todo a raíz de la gran noticia que fue la destrucción de Konoha a manos del líder de la organización criminal de Akatsuki, aunque le alegro saber que al final las vidas de todos sus pobladores habían sido restauradas, todo gracias a Naruto quien solo había derrotado a tan aterrador enemigo, aunque claro esta, no sin que la aldea sufriera una remodelación completa e innecesaria en su paisaje.

Al saber eso, su padre, su hijo, algunos otros trabajadores y claro esta, ella misma decidieron ir hacía la ahora derruida aldea de la hoja para ayudarlos así como ellos los ayudaron en el pasado y con ellos llevaron herramientas y algunos materiales para ayudarlos a levantar sus edificaciones nuevamente, aunque nunca se esperaron ver el horror por el que debieron pasar al notar que la aldea si es que aun se podía considerar así, había sido completamente arrasada, pero aun así ellos no se retractarían, tenían mucho que pagarle a esa aldea y sus shinobi y era momento de demostrar que el lazo que los unía, iba mas allá de solo ser sus salvadores y con eso en mente continuaron su camino al interior de la aldea para ayudar en todo lo posible a que recuperaran sus vidas.

Cuando llegaron y vieron de primera mano como estaba la cosa, bueno, el paisaje era desolador, todo lo que quedaba era los escombros de la que una vez fue la mas fuerte de todas las cinco grandes aldeas y aun así, veían a todos sonrientes y trabajando por reconstruir lo que habían perdido, eso era de admirar, aunque claro, considerando que muchos habían muerto y ahora estaban vivos de nuevo, perdidas materiales era lo de menos.

Dejaron eso de lado y mejor se pusieron manos a la obra con la razón por la que estaban aquí, se dividieron en grupos y ella se fue en un camino separado de su padre y su hijo para liderar su propio grupo en la reconstrucción de algunas de las viviendas, aunque siempre con un objetivo fijo en su mente, encontrarse con el rubio a quien por los comentarios que escuchaba a su alrededor, había pasado de ser un paría de su pueblo al mas grande héroe de su historia actual al no solo vencer al enemigo y salvar las pocas vidas que aun quedaban, también por lograr devolverle la vida a aquellos que murieron a manos de tan peligroso enemigo y eso la hizo sonreír, al parecer la vida de ese chico había mejorado mucho respecto a lo que sabía de cuando lo conoció.

Trabajaron duro y sin descanso por días y conforme el tiempo pasaba, las construcciones se iban recuperando, claro que ayudaba el que la fuerza shinobi también prestara su ayuda, asombrando a los trabajadores que veían fascinados las increíbles habilidades que podía poseer un ninja, sin embargo, su mayor deseo no se cumplía, en todo el tiempo que llevaba ahí, no se había topado en ningún momento con el rubio y luego se entero que no estaba ahí en ese momento pues estaba atendiendo otro asunto, cosa que la desanimo, pero que dejo de lado en pro de continuar trabajando y guiando a su equipo, después de todo, estaban lejos de terminar su labor.

Entonces cuando ya había perdido la esperanza de ver al rubio, uno de esos días mientras caminaba por las calles de la cada vez mas reconstruida aldea, finalmente lo vio, a lo lejos y rodeado de sus amigos pero pudo volver a verlo y sus ojos se abrieron grandemente al tiempo que un suave pero notorio sonrojo surgía en sus mejillas y su corazón empezaba a latir cada vez mas rápido.

Sabía que el chico había crecido, eran ya tres años desde la ultima vez que lo vio, pero el rubio que veía a lo lejos superaba todas sus expectativas, claro era mas alto y pese a la ropa ligeramente holgada, podía notar que tenía mas músculos que antes, su rostro perfilado ahora mas maduro denotaba una experiencia increíble pese a su corta edad, a sus 16 o tal vez 17 años ese rubio ya podía definirse como el sueño de muchas mujeres, el suyo incluido pese a la vergüenza que le suponía admitir aquello.

Se quedo ahí mirándolo a la distancia y al parecer el tiempo suficiente como para que el rubio de un momento a otro pareciera percibir su mirada y se girara en su dirección y fue nada mas ver sus ojos azul cielo una vez mas, para que se sintiera nerviosa, como una adolescente, lo vio levantar su mano efusivo como lo recordaba para saludarla, gesto al que correspondió aunque con mas moderación que el mientras intentaba calmarse, cosa que no logro cuando lo vio despedirse de sus amigos y empezar a dirigirse hacia ella.

Se suponía que solo quería verlo, no tenía intención de hablar con el y ahora ahí estaba dirigiéndose hacia ella y claro, su traicionera mete le recordó sus sueños donde el rubio llegaba para declararle su amor y pedirle que fuera su esposa, se puso mas nerviosa aun luego de recordar eso, no es que fuera a ocurrir, pero no sabía como darle la cara ahora que recordó tal cosa y descubría que una parte de ella si que parecía anhelar un resultado de ese estilo.

- ¡Hola Tsunami-chan!, ¡wow, te vez fantástica, tan hermosa como recordaba! - la saludo efusivamente como era su costumbre, pero habían dos cosas que le sorprendieron y al mismo tiempo la hicieron estremecer, en primer lugar que usara el sufijo 'chan' con ella, denotaba una gran confianza, cosa dada por todo el tiempo que compartieron juntos en esa época, pero que se lo dijera ahora que era prácticamente todo un hombre, estaba causando estragos en ella, mas de los que creía.

"Me dijo hermosa, me dijo hermosa" en su mente solo se reproducía ese detalle, acababa de ser llamada hermosa, ella una mujer que ya se consideraba vieja a sus 32 años de edad y nada menos que por un chico de la edad de Naruto, "que me lo diga mientras me sonríe tan calidamente, mooo, eso no es justo", por dentro protestaba mientras que su lado de mujer daba brinquitos feliz de ser llamada linda por un jovencito tan encantador como Naruto.

- ¿Are?, ¿acaso viniste sola?, ¿Inari no esta aquí? - sus preguntas la sacaron el trance en el que estaba y por un momento considero decirle que había venido sola y que así su atención se centrara solo en ella, pero sería cuestión de tiempo a que se toparan así que no veía el caso de mentir en eso, por mucho que quisiera tenerlo un rato mas solo para ella.

- V-Vine con mi p-padre e Inari, p-pero hoy m-mi hijo esta h-haciendo su t-turno con su a-abuelo - se odió a si misma por balbucear, pero es que ese rubio que la miraba como si fuera lo único en el mundo en ese momento la estaba descontrolando, todo el era hacer trampa, Dios, de hecho una parte de ella ya le gritaba que lo invitara a darse una vuelta solos y luego llevárselo a un rincón para enseñarle lo que son los placeres de estar con una mujer y en serio, cada vez le costaba mas no ceder a esa sugerencia.

- Ehhh, ya veo, así que decidió seguir los pasos en el negocio de su familia - lo vio sonreír con ternura al hablar del pequeño, casi como si hablara de un hermano para el, "o de un hijo", no pudo evitar ese pensamiento que solo la sonrojo mas, - estoy seguro que sera un gran maestro constructor, después de todo tiene a una increíble modelo a seguir en ese aspecto - si, definitivamente ese rubio no jugaba limpio, no sabía lo que causaba dentro de ella con sus halagos y alabanzas, de seguir así, mas le valía que tomara la responsabilidad de lo que pudiera ocurrir.

- Hum, s-seguramente sera m-muy bueno en el oficio - trato de no prestar atención a esos halagos, no sabía que pasaría de lo contrario, así que mejor prefirió cambiar el tema, - ejem, ¿qué hay de ti?, supe lo que hiciste y es algo de admirar - esta vez ella fue la que sonrió mientras lo adulaba y lo vio sonrojarse mientras se rascaba la cabeza totalmente abochornado, eso le hizo sonreír mas, al parecer pese a su reciente fama, ese chico seguía siendo el mismo rubio humilde y despistado que ella recordaba.

Se quedaron juntos un muy buen rato, hablando de todo un poco, actualizándose sobre el otro como dos viejos amigos aunque en ocasiones terminaban demasiado juntos, tanto que sus manos se rozaban poniéndola nerviosa, aunque agradecía que el chico parecía no percatarse de eso y seguía tratándola con naturalidad, comieron juntos, se rieron de algunas anécdotas, casi podía pasarse aquello como una cita, al menos así le decía esa vocecita en su cabeza a la mujer, incluso se puso celos cuando hablaba de su compañera, aunque notaba que el hablaba de ella de una manera cariñosa pero neutral, aun así no quería escucharlo hablar de otras mujeres mientras estuviera con ella.

Para cuando finalmente se separaron, no sin antes prometerse estarse escribiendo o visitando el uno al otro de vez en cuando para no perder la conexión y ella se quedo sola, tenía clara una cosa, ella sentía algo por ese chico que iba mas allá de solo amistad o lo que ella creía era amor de madre, lo veía como un hombre y eso era curioso, ese muchacho a quien conoció siendo un niño, en el poco tiempo que convivieron mientras ayudaban a su padre se había metido tanto en su corazón, se había ganado un lugar especial en el mismo y sin que lo notara había estado alimentando una semilla que creía nunca volvería a nacer, el amor, en el pasado no lo noto pues aun lo veía como a un niño, pero ahora, ante ella ese niño ya no existía, ahora era un hombre, su tipo de hombre de hecho, idealista, honesto y que nunca se rendía.

Una cosa estaba clara, aunque sonara mal o incluso la llegaran a tachar de pervertida, no le importaría vivir un tórrido romance con ese chico y no le importaba la gran diferencia de edad, aun era joven, podía permitirse amar de nuevo y era obvio ahora para ella porque en el pasado no se sentía cómoda con ningún otro de sus pretendientes, su corazón ya había elegido, pero por ahora, debía esperar, aun tenía trabajo y no podía dejarlo tirado así como así, sin embargo, esa noche cuando regreso al lugar donde dormía y aprovechando que el espacio solo era para ella, se masturbo, por primera vez teniendo claro en quien pensaba mientras hundía sus dedos en su intimidad hasta correrse imaginando que el rubio estaba a su lado dedicándole esa hermosa sonrisa suya por el resto de sus vidas.

Así las cosas continuaron y durante los siguientes días Naruto y ella solían encontrarse en algún momento para hablar y pasar el rato juntos, cosa que solo acrecentaba el cada vez mas creciente amor que ella estaba sintiendo por el, se podría decir que el mejor momento el día para ella era cuando pasaba el rato con el rubio, aunque a veces solía fruncir el ceño sin que el chico lo notara cuando percibía en su cuerpo un aroma dulce y femenino que le hacía creer que el rubio venía de estar con una mujer, aunque descartaba tal cosa creyendo solo eran paranoias suyas, claro esta que a veces no podía tenerlo para ella sola pues estaba con Inari cuando su interés amoroso se aparecía a saludarla, pero verlo como compartía con su hijo de manera tan natural solo le acrecentaba el amor y la ilusión.

Pero como todo lo bueno siempre llega a su final, luego de días compartiendo juntos y acercándose mas, finalmente llego la hora de separarse y no precisamente porque ella quisiera, mas bien porque Naruto debió marcharse para encargarse de un problema, no le dijo cual, pero por el rostro serio con el que se despidió, supo que era algo grave y que de verdad requería de su intervención, no supo porque, pero lo abrazo para despedirlo, no como una amiga, no como una hermana y mucho menos como una madre, lo abrazo como una esposa que se despide de su esposo quien se va de viaje, deseandole buena suerte y que regrese pronto y con bien de nuevo a sus brazos, claro que el lo correspondió con afecto prometiendole que todo saldría bien, luego de eso ella se quedo en la aldea continuando con su trabajo y cuando finalmente lo termino, junto con su familia y demás colaboradores quienes habían ido a prestar sus servicios a la aldea, regresaron a su tierra.

Luego de eso, bueno la vida siguió aunque ahora con un problema mucho peor que cualquiera que se hubiese visto hasta la fecha, una guerra y a diferencia de las previas guerras entre los ninjas en busca de territorios y supremacía, esta era por el futuro y subsistencia de la especie humana misma, no supo que paso, era una civil y la lucha fue lejos de su hogar, gracias a Dios, aun así debieron resguardarse en pro de procurar subsistir en caso de cualquier eventualidad aunque eso no evito el miedo en todos sus conocidos y en su familia, aunque en su caso particular, había algo mas que la preocupaba y eso era su rubio amor platónico, solo quería que sobreviviera.

No supo realmente que paso, de hecho no quería saberlo, era una guerra después de todo y ella sabía que eso implicaba que muchos morirían, era la naturaleza de la guerra, sin embargo si se aseguro de conseguir cierta información, la única que realmente le interesaba de todo ese conflicto, el estado del rubio quien para su enorme alegría y fortuna, se entero de que había sobrevivido luego de una batalla sin precedentes, aunque si que se horrorizo cuando entre las noticias que escucho supo que el pobre había perdido un brazo.

Claro esta que todos sabían que en Konoha había una gran medico, la mejor de todo el mundo de hecho y si alguien podía ayudarlo esa era ella, la legendaria sannin de las babosas, Tsunade Senju y no se equivoco cuando unos meses después Naruto apareció por el país de las olas para saludar a sus viejos amigos y ella lo vio de nueva cuenta con sus dos brazos, aunque claramente uno de ellos era diferente del otro.

Fue extraño verlo así, aunque al notar que el chico no parecía mortificado ni mucho menos, ella decidió seguir su ejemplo y se sorprendió cuando una hora después la peculiaridad de su nuevo brazo paso a resultarle intrascendente, era solo un brazo después de todo, no cambiaba en lo mas mínimo al chico ni a su forma de ser y eso era lo realmente importante.

Volvieron a ser esos grandes amigos en los que se habían convertido y en el caso de ella sentía que su amor por el rubio crecía y crecía conforme lo veía madurar, en esa ocasión y aunque no es que hubiera mucho que contar, igual se la pasaron juntos un muy buen rato hablando y contándose cosas, incluyendo la sorpresiva participación de su ex compañero el cual años atrás desertara de la aldea, por no mencionar el hecho de que era por culpa de ese chico de aura oscura que su rubio amado había perdido el brazo en primer lugar.

Suspiro resignada, en el pasado el mismo rubio le comento sobre lo que había hecho Sasuke y aunque fue sorpresivo que al final el joven decidiera irse con un psicópata como Orochimaru en busca de poder, no era del todo extraño pues recordaba muy bien como ese chico siempre parecía molesto cuando lo conoció, motivado por un odio que no entendía a que se debía y a un ego que le impedía admitir que no siempre el sería el mejor en todo, por lo que saber que deserto en cuanto alguien le ofreció poder no era algo que le extrañara, sin embrago saber que luego se unió a la alianza shinobi para enfrentar la amenaza por la que pasaban si que le resulto extraño.

Conforme le relataba las cosas el rubio, no pudo evitar el pensamiento de que ese joven no sabía realmente lo que quería y su voluntad era demasiado voluble, que se mecía según la dirección del viento, siempre movido por el odio y este siempre cambiante, primero contra su hermano a quien luego paso a admirar según le contó Naruto, luego contra la aldea que lo vio nacer y al final peleando para salvarla e incluso teniendo el descaro de querer reclamar el titulo de líder de la misma aldea que antes quería destruir.

Le daba lastima la falta de un ideal propio que motivara al Uchiha, sin embargo esperaba que ahora que todo había acabado, ese chico encontrara su propio camino, claro, suponiendo que algún día lo dejaran salir de prisión, porque si, por mucho que hubiese ayudado al final, eso no quitaba el hecho de que era un ninja renegado y peor aun, había atacado a los kages de manera indiscriminada antes de empezar la guerra.

Se quedo ahí un par de días antes de emprender de nuevo su camino pues ahora resultaba que el chico era considerado una especie de embajador de buena voluntad entre las diferentes aldeas y claro esta, eso lo tenía de aquí para allá tratando de abogar por la nueva paz que existía en el mundo, que siendo honesta, compartía ese deseo con el rubio, el mundo ya había vivido suficiente tiempo en guerra, quizás era hora de dejar el rencor atrás en pro de algo mejor.

Así pues el chico continuo yendo a verla o viceversa haciendo que el enamoramiento que tenía con él solo se intensificara y cada vez le fuera mas doloroso no decirle como se sentía y luego de dos años en los que la mujer se debatía aun si debía siquiera intentar algo con ese joven que le había robado el corazón hace tanto, llego a ella una noticia que le rompió el corazón y destrozo sus sueños, lo peor es que llegaba de la mano de su hijo Inari quien luego de atender un negocio en Konoha llego con la noticia y una invitación que al leerla la dejo en tan mal estado emocional.

Están formalmente invitados a la boda de Naruto Uzumaki y Hinata Hyuga.

Leer aquello la destrozo, su rubio amado se iba a casar y no precisamente con ella, por eso se quedo estática al ver esa invitación, algo que extraño a su hijo y a su padre pues ella no estaba reaccionando, sin embargo en cuanto noto que estaba llamando la atención y aunque por dentro estaba destrozada, forzó una sonrisa en su rostro mientras felicitaba a la pareja, admitió que era una sorpresa y que no se esperaba su boda con esa chica, algo que sirvió para despistar a su familia quien rápidamente también dio su opinión sobre la boda y en el caso de Tazuna, comentar que pensó que se casaría con la pelirrosa con la que hacía equipo, algo a lo que Inari rápidamente también dio su opinión.

- Me alegra que Naruto Nii-chan no se casara con esa frente amplia, no resistiría tenerla a su lado gritandole todo el tiempo - lo dijo totalmente convencido mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho, su abuelo se carcajeo pues era obvio que a Inari no le caía del todo bien la pelirrosa y no lo culpaba, había un par de moretones que esa chica le causo que demostraban que cuando se lo proponía, era capaz de eliminar todo rastro de feminidad en su ser y convertirse en un gorila golpeador bastante aterrador.

Asistieron a la boda obviamente, no tenían ningún motivo para ir, bueno, ella claro que lo tenía, pero su padre y su hijo no lo sabían así que debió hacer de tripas corazón y presentarse para ver la tortura emocional que le resulto ver al rubio casándose con la ojiperla que dicho sea de paso, le causo celos, esa chica era hermosa, de rostro agraciado, sonrisa encantadora y aunque el kimono lo escondía, ella si que podía notar el voluptuoso cuerpo que tenía, con curvas obscenas y muy bien delineadas.

Se sintió celosa ya no solo de la suerte de la chica, también del cuerpo que tenía, por un momento pensó que si fuera mas joven y tuviera un cuerpo igual al de ella, bueno, entonces quizás sería ella quien se estaría casando con Naruto en ese momento, pero eso claro esta, no dejaba de ser solo una mera fantasía de su mente que trataba de mitigar el dolor que sentía en su corazón al perder al chico que se robo su corazón mientras lo veía intercambiar sus votos con Hinata y convertirse finalmente en marido y mujer

Pero como bien dicen, una desgracia nunca viene sola, cuando creía que ya podía irse y tratar de olvidarse del rubio, su padre tenía que meter la cuchara en la sopa y no podía ser de mejor modo que ofreciéndose a construir la casa donde a partir de ese momento viviría la feliz pareja y claro esta, arrastrándola a ella y a su hijo en este proyecto, claro que Inari estaba mas que feliz de participar y demostrar que a sus casi 14 años ya era todo un constructor, por lo que viendo que eran dos contra una y que se vería extraño que ella no participara, termino sonriendo para decirle a la nueva pareja que sería un gusto y un honor ser quienes construyeran su casa.

Entonces su padre, como últimamente le venía pasando, quería hacer las cosas a lo grande, en otras palabras, no quería hacerle una casa nada mas, no, su intención era construirle una mansión, algo digno del rubio según le dijo, de hecho se estaba pasando en cuanto a que habría en ese lugar, cámaras secretas, piscina techada, en fin, toda una excentricidad y su pequeño no ayudaba cuando animado por su abuelo empezó a aportar sus propias y algo infantiles ideas como una resbaladilla dentro de la casa.

Se avergonzó de su familia, de verdad, no podían comportarse serios, nooo, tenían que ponerse imaginativos justo después de una boda y frente a los recién casados que sonreían un tanto avergonzados e incómodos por todo esto, su único aunque patético consuelo era que al menos su padre no estaba ebrio, de lo contrario su bochorno ante su actitud sería aun peor y si ya de por si le costaba estar ahí viendo a Naruto con su hermosa esposa, no quería que ademas también fuera incapaz de verlo a la cara producto de la vergüenza.

Sin embargo y pese a que todo lo que decía su padre eran tonterías, Naruto agradeció el gesto y acepto el que quisiera darle como regalo una casa, de hecho ya tenía pensado construirse una y pensaba pedirle que fuera el maestro constructor de la misma, aunque claro esta, nada tan ostentoso como lo que quería hacer el viejo constructor, aportando sus propias ideas en cuanto a como quería que fuera la construcción y del mismo modo Hinata también aportaba algunos puntos de vista sobre lo que se necesitaría.

Curiosamente, ambos concordaron en muchas cosas en cuanto a lo que consideraban necesario de la casa, cosas que su padre tomo nota pues quería satisfacer las necesidades de sus clientes, algo común en el, pero que a ella si que le llamaron la atención, por no decir que le causaron sospechas de su motivo para pedir algo así.

Entre las cosas que pidieron ademas de que la casa fuera grande y espaciosa, pero sin llegar a ser toda una mansión o un complejo, estaba el numero de habitaciones, ademas de que les gustaría que fuera insonorizada de cara al exterior, un sótano secreto, una sala espaciosa en la parte profunda de la casa con una puerta escondida, ademas de unos baños grandes en la recamara principal.

No entendía para que requería algunas de esas cosas y mucho menos porque algunas de las mismas parecía que debían de estar escondidas, aunque eran shinobis después de todo, debían tener secretos que querían esconder en caso de que alguien buscara información sobre técnicas especiales o cosas así, de hecho recordaba que el ya le había mencionado algo por el estilo antes, sobre lo valiosa que era la información en el mundo ninja y lo mucho que algunos querían robarla.

Calor que a diferencia de ella, su padre tenía otro tipo de proceso de pensamiento en cuanto a algunos de los cuartos que se les pedían, ademas de su propósito, aunque claro, eso solo la estaba avergonzando mas y le generaban ganas de golpear a su padre para que dejara de decir estupideces y avergonzar a su hija, por no mencionar que confundía a su hijo.

- Jojo, valla que quieres muchas habitaciones chico, al parecer alguien quiere tener una familia numerosa - lo que dijo y la forma tan insinuante en como lo dijo, bastaba para saber a que se refería, - aunque no te culpo, con una esposa tan hermosa como la tuya, cualquier hombre querría esforzarse en tener una gran familia feliz - quería que se la tragara la tierra mientras que frente a ellos Naruto solo sonreía incomodo mientras rascaba la parte posterior de su cabeza y Hinata bueno, parecía encontrar muy interesante el suelo en ese momento.

- Sobre los cuartos escondidos, ¿acaso quieres mucha privacidad cuando estés a solas con tu esposa? - era oficial, iba a matar a su padre, si así de indiscreto era estando sobrio, no quería ni imaginarse que estaría diciéndoles en este momento si se encontrara alcoholizado, mas porque veía a la pobre ojiperla la cual en su pálido rostro ahora había un sonrojo extremo que casi parecía que le estuviera ardiendo la cara.

- V-Vamos Tazuna-san, n-no diga ridiculeces, ejem, los cuartos tiene de hecho un propósito mas personal - luego de la vergüenza inicial, el chico se recompuso para mirarlo serio, cosa que hizo que ellos también miraran con atención lo que sea que quería decirles el rubio pues al parecer si era importante, - necesito un espacio tranquilo y aislado donde entrenar, hay un poder que adquirí en la pasada guerra y si quiero usarlo como se debe debo entrenar con el, pero... no quiero llamar la atención mientras lo hago - la forma tan seria en la que lo dijo basto para dejar claro que el chico tenía propósitos serios para esos espacios y que realmente los necesitaba.

- Y-Ya veo, siendo así, los haré amplios pero cómodos y me asegurare que no sea fácil entrar en ellos si no sabes como abrirlos pero... haaa, Naruto, sabes que en los artes ninja no soy experto así que no puedo prometerte seguridad si te excedes - su padre dijo para aclarar que aunque podía hacer esas recamaras ocultas, no sabía cuanto podían soportar el poder que el rubio liberara en las mismas.

- No se preocupe por eso Tazuna-san, tengo los materiales que necesita y en cuanto al refuerzo ya tengo planeado algo, por ahora solo contactese con Tsunade Baa-chan, ella le dará lo que necesita para construir el lugar - le sorprendió la mención de la anterior Hokage, aunque sabía que ellos eran cercanos, así que suponía que ella le había ayudado a conseguir los materiales para su proyecto y se los guardaba por el momento.

- Muy bien, así lo haré muchacho - cerro el trato con un apretón de manos, mientras tanto ella suspiraba, haría esto rápido, no quería pensar mucho tiempo en que lo que pronto estaría ayudando a construir era el nidito de amor para el rubio y su esposa, eso la desgarraría mas de lo que estaba ya, sin embargo su padre aun tenía algo mas que decir para su inmensa desgracia, - aun así... si fuera tu no desaprovecharía estos espacios para pasar un rato con tu esposa chico - de nuevo el y sus sugerencias lascivas que le regresaron el sonrojo extremo al rostro de la ojiperla mientras que Naruto solo sonreía incomodo ante sus insinuaciones y de fondo Inari trataba de entender completamente a que se refería el anciano.

Luego de eso su hija ya no soporto mas el bochorno y con un golpe a la cabeza de su padre que lo noqueo se preparo para irse con su contrariado hijo y su inconsciente padre, no sin antes disculparse con el rubio, - lamento el comportamiento de mi padre Naruto-kun, si me disculpas nos retiraremos por ahora, pero nos veremos en la recepción - se despidió aunque cuando vio a los ojos del chico que lo veían tan calidamente, bueno sintió deseos de por lo menos tener la experiencia de darle un beso, aunque fuera solo uno, pero alejo esos pensamientos rápidamente.

- No hay problema Tsunami-chan - que la llamara así no era justo, le daba vuelco el corazón y que se lo dijera mientras la miraba así de cálido no ayudaba a su razón, - ademas, me alegra saber que Tazuna-san sigue siendo el mismo de siempre - esta vez se estaba divirtiendo mientras se burlaba de su inconsciente padre, estaba muerta de vergüenza luego de escuchar las propuestas de su padre para los cuartos ocultos de la casa, le llevaría tiempo descubrir que de hecho su padre no estaba del todo equivocado sobre el verdadero uso que les daría el rubio finalmente y no solo con Hinata.

Como fuera, luego de ese día y durante los siguientes dos meses aprovechando para celos de ella que el rubio y su esposa habían salido de viaje por su luna de miel y no estarían en la aldea durante ese tiempo, por lo que estuvieron trabajando junto a su padre y su hijo en la casa de Naruto según sus especificaciones y con los materiales que Tsunade les entrego, entre los cuales estaba una madera de muy buena calidad dicho sea de paso, construyeron cada muro verificando la solidez de la estructura cosa que también fue probada por la misma Senju quien inspeccionaba a detalle cada muro, algo que le causo curiosidad y no pudo evitar preguntar sobre aquello, quizás con demasiada sospecha.

- Fu fu, bueno yo lo quiero mucho, es... como un hijo para mi - de repente se sintió tonta por estar pensando lo que no era cuando la Senju era tan sincera sobre como veía al rubio, pero dado que siempre creyó que eran solo amigos o incluso solo una líder y su subordinado ver que se involucrara tanto en esto le parecía raro, ahora solo estaba avergonzada.

Después de eso y una vez terminaron la casa ella regreso a su vida en su tierra con un único y simple pero firma propósito, olvidarse del rubio y de lo que había despertado en ella, claro que era mas fácil decirlo que hacerlo, mas cuando el rubio le atormentaba en sueños donde eran esposos y el la consentía y hacía feliz, ademas de complacerla en otros ámbitos que cuando estaba despierta la tenían con la calentura a flor de piel y terminaba necesitando desfogarse donde como siempre, terminaba pensando en el rubio hasta correrse.


Pasaría mas de un año desde entonces para que se volviera a encontrar con el rubio y esta vez se llevaría mas de una sorpresa, empezando porque se entero de que ahora era padre, si, al parecer su esposa le había dado descendencia, un clavo mas al ataúd del amor que sentía por Naruto y que cada vez era mas obvio para ella que no sucedería jamas.

La siguiente sorpresa llego un día que empezó como cualquier otro, ella estaba en su casa, ese día su padre se había llevado a Inari para un trabajo, según su padre, ahora que tenía casi 16 años era ya estaba listo para nuevas responsabilidades, de que se hiciera hombre, a lo cual el chico grito que ya era un hombre, sacandole una carcajada a su abuelo aunque no a su hijo y no regresarían hasta la noche, incluso era posible que no volvieran hasta el otro día, aunque ella ya estaba acostumbrada pues no era la primera vez que ocurría.

Como fuera ya era la tarde cuando la puerta de su casa sonó, cosa rara porque no esperaba visitas de ningún tipo y eso le causo curiosidad, "¿quién podrá ser?", pensó mientras se dirigía a la puerta, aunque no estaba preparada para lo que iba a ver, pues ni bien abrió la puerta la sorpresa se instalo en su rostro por lo que veía.

Ahí parado y sonriente frente a ella, estaba el rubio el cual de hecho no venía solo, lo acompañaban dos personas mas, bueno, cuatro si contaba el par de bultos que cargaba cada una de las dos mujeres mayores tras el rubio mientras mecían los suso dichos bultos y trataban de calmarlos, cosa que no parecía ser un problema pues respondían muy bien a los arrullos.

- N-Naruto-kun... qué... - no supo que mas decir, estaba anonadada con la presencia del rubio en su casa y no solo eso, venía acompañado por su esposa, sus hijos y alguién mas, - Hinata-san y... ¿Tsunade-sama? - si, la rubia venía con ellos, aunque no entendía por qué, claro que lo que mas le llamaba la atención eran el par de bultos envueltos en mantas que cada mujer traía en brazos, - ¿acaso esos son...? - señalo con algo de curiosidad a lo que el confundido rubio miro en la misma dirección que ella señalaba antes de volverla a ver sonriente y orgulloso.

- Hum, Tsunami-chan, permiteme presentarte a mis hijos - así que ambos eran sus hijos, al parecer Hinata le había dado una felicidad doble en su primer embarazo, - ella es mi hija mayor, Hitomi Uzumaki - mientras nombraba a la pequeña fue con la rubia la cual con mucho amor digno de una madre giraba a la pequeña bebe para que viera su rostro el cual enterneció a Tsunami debido a su ternura, - y este pequeño de aquí es mi segundo hijo, se llama Boruto, Boruto Uzumaki - ahora fue el turno de la ojiperla quien con igual cuidado y amor giro al pequeño para revelar su rostro y la reacción fue igual, su ternura estrujaba s corazón.

Al parecer la mayor de ambos era la nena, suponía que debía sacarle solo algunos minutos, pero ambos calentaron su corazón y su instinto materno empezó a saltar pidiéndole que se acercara, que cargara a los bebes en sus brazos, incluso que se los comiera a besos si podía, eran adorables y al mismo tiempo le causaba dolor y celos saber que no eran sus hijos con el rubio, sin embargo, tenía una curiosidad mas que saciar.

- Etto, me gustaría preguntarles algo si no les importa - no quería ser grosera, pero de verdad que su curiosidad la mataba en esos momentos, - n-no es por ser grosera ni entrometida, pero ¿p-por qué Tsunade-sama viaja con ustedes? - entendía que Naruto viajara con la ojiperla, es decir, era su esposa y era normal que estuvieran juntos, pero no entendía que tenía que ver la rubia en todo esto.

- Fu fu, en realidad es simple - quien se apresuro a responder fue la rubia quien de hecho parecía que ya se esperara esa pregunta y tenía una respuesta preparada, - los niños nacieron hace poco mas de dos meses y me estoy encargando de su seguimiento en estos primeros meses - entonces era la medica de cabecera en el seguimiento de los dos infantes, eso aclaraba algunas cosas, - en casos normales no tendría problemas conque viajaran solos con los niños, pero conociendo a este baka de aquí, no me fío de que haga un buen trabajo asegurándose de que nada les pase a los pequeños, así que vine con ellos para ayudar a Hinata en esa labor - casi suelta una risita cuando la escucho decir que no confiaba en la seriedad del rubio y aunque quería defenderlo, de lo que lo llevaba conociendo, la prudencia nunca había sido el fuerte del chico, así que no le extrañaría que en una de sus payasadas acabara haciendo algo perjudicial para sus hijos.

- ¡OYE! ¡YO SOY MUY RESPONSABLE! - grito el chico totalmente ofendido, aunque el silencio que siguió a su declaración dejo claro que ninguna de las tres mujeres presentes le creía tal cosa, cosa que solo lo deprimió mientras ahora decía para si mismo que de verdad era responsable y se preguntaba que era lo que había hecho para que no fueran capaces de creerle.

Luego de eso todos entraron a la casa y conversaron sobre los asuntos que los llevaban a estar ahí en primer lugar, cosa que de hecho resultaba que estaban ahí de paso y decidieron parar unos días para descansar y visitarla, bueno a todos de hecho, al parecer estaban en busca de algunas cosas o información para ser mas precisos y ya que su camino pasaba por ahí decidieron acercarse, no le dijeron mas y ella tampoco pregunto, no quería sonar entrometida.

Esa noche como se esperaba, ni su padre ni su hijo regresaron a casa, así que por ahora el reencuentro de Naruto y los suyos con el resto de la familia de la peliazul estaría pospuesto y claro esta que cuando se dispusieron a irse para buscar donde dormir ella se los impidió diciéndoles que se quedaran ahí, que tenían cuartos de sobra, porque si, de aquella pequeña casa ya no quedaba nada, su hogar actual aunque no era lujoso si que era mas espacioso y mejor dispuesto para las necesidades de sus ocupantes, eso incluía mas habitaciones para eventuales visitas.

- No queremos ser una molestia Tsunami-san - hablo con esa delicada voz la ojiperla y con toda la gracia de una doncella, cosa que la hizo enternecer, de verdad era una buena chica, pero ella no da´ria su brazo a torcer, nada le daría mas gusto que recibirlos en su casa, de hecho salvo ligeras diferencias, sería como revivir el pasado cuando se conocieron y se quedaron en su casa.

- No es ninguna molestia, ya es tarde y mi casa tiene mas que suficientes habitaciones disponibles, ademas así no me sentiría sola - sonrió para demostrar que de verdad no le importaba y que de hecho sería un gusto recibirlos, por lo cual aunque querían rechazar la oferta para no incomodarla ya no se vieron capaces de hacerlo, por el contrario, consideraron que de hacerlo estarían siendo irrespetuosos con su anfitriona y con eso en mente finalmente cedieron a la invitación de la mujer que sonrió alegre antes de guiarlos dentro de la casa hasta las habitaciones repartiéndolas de tal manera que la pareja de casados se quedara en un cuarto con sus hijos y Tsunade en otro.

Con los cuartos asignados y luego de agradecer su hospitalidad y disculparse por la molestia, cosa que ella desestimo, todos se despidieron y procedieron a ir a dormir, al parecer para los recién llegados, el viaje había resultado mas cansino de lo esperado, porque entraron a sus cuartos y no mucho tiempo después las luces se apagaron.

Por su parte Tsunami entro a su cuarto y tras cambiarse para colocarse su ropa de dormir se acostó en su cama para tratar de dormir, aunque le costo pues no podía dejar de pensar en el rubio, en lo guapo que se había puesto y lo bien que le sentaba esa aura de madurez y paternidad que ahora desbordaba, pero finalmente luego de un buen rato logro quedarse dormida, aunque sus sueños una vez mas estaban plagados de fantasías con el rubio.

No sabía que hora era cuando se despertó agitada, sus sueños con el rubio se habían vuelto bastante salvajes y abochornada se despertó antes de que ocurriera algún desastre en su cama, "creí que lo había superado, pero al parecer solo me estaba engañando a mi misma", pensó mientras recuperaba la respiración a un ritmo mas pausado y tranquilo, era evidente que ese chico se había metido tan profundo en su corazón que aunque llevaba mucho tiempo tratando de olvidarlo, simplemente no podía, la parte mas profunda de ella se negaba a dejarlo ir y ahora que lo veía de nuevo, mucho mas maduro y con ese aire paternal, solo la estaba enloqueciendo.

- Necesito un poco de agua - se dijo a si misma para salir de la cama y dirigirse a la cocina a buscar agua para calmar su desbocado corazón, claro esta que procuro no hacer ruido, no quería despertar a sus visitantes y en cuanto llego a la cocina tomo mas agua de la que esperaba, tomo hasta que se sintió mas calmada y solo entonces se regreso a su cuarto.

Sin embargo, cuando iba de camino a su habitación, nada mas pasar por la puerta del rubio, se congelo casi que en el acto y la razón de tal cosa era simple, podían llamarla loca si querían, pero estaba muy segura de que acababa de escuchar un gemido saliendo de ese cuarto, no podía ser lo que pensaba, ¿o si?, bueno sería lo normal, eran un matrimonio joven y la llama de la pasión en ellos debía estar en todo su esplendor, pero ya era tarde, deberían estar dormidos, ¿o no?

Sabía que lo que estaba por hacer estaba mal, que no debía hacerlo pues era una clara invasión a su intimidad, pero la curiosidad le gano y antes de siquiera considerar los riesgos, se encontró a si misma con la oreja pegada a la puerta tratando de escuchar mejor lo que sea que estuviera pasando del otro lado de esa puerta y valla que se concentro en escuchar.

- ¡UGYAA!, ¡HNGG! - nada mas escucho esos gemidos y su rostro parecía que estaba a punto de explotar por el sonrojo que tenía, entonces si que lo estaban haciendo, estaban haciendo el amor en ese cuarto y algo le decía que llevaban en eso un muy buen rato, no sabía que hora era, pero sabía que era tarde, se admiro del aguante que tenía ese chico, aunque también se lo achacaba al hecho de que era joven aun, pero eso no mermaba el hecho de que le gustaría estar ahí en lugar de la ojiperla.

Sin ser consciente pues se estaba concentrando solo en escuchar, llevo sus manos una a sus pechos y la otra bajo el pantalón de su pijama y sus bragas y empezó a tocarse mientras escuchaba gemir del otro lado y se estimulaba imaginando lo que estaban haciendo. Se habría quedado ahí de no ser porque se sobresalto cuando noto lo que estaba haciendo y no era el estar fisgoneando, era mas bien el hecho de que se estaba tocando mientras espiaba al rubio en su noche de pasión con su esposa y eso la hizo auto reprocharse su conducta.

Trato de arreglarse lo mejor que pudo para luego marcharse de ahí sin hacer el mas mínimo ruido que pudiera siquiera delatar su presencia en ese lugar o el hecho de que los estaba fisgoneando, sin embargo de haberse quedado un poco mas o cuando menos haberse concentrado mejor en las voces tras la puerta, se habría percatado que había mas de dos voces femeninas en el lugar y que en el caso del rubio, este no estaba diciendo el nombre de su esposa Hinata o al menos no solo el de ella.

La peor parte de todo aquello es que ni bien entro en su cuarto y se sintió a salvo luego de su pequeña incursión como fisgona de las actividades maritales de la pareja, Tsunami estaba sonrojada a mas no poder, pero lejos de querer olvidar lo que acababa de escuchar, hizo mas bien todo lo contrario, se odiaba por lo que iba a hacer, pero en su estado actual, detenerse podría ser aun peor que no hacerlo y por eso ni corta ni perezosa, pronto se desnudo, dejando una hilera de prendas de vestir en el corto trayecto hasta su cama y una vez ahí se masturbo furiosa mientras se imaginaba ya no solo lo que estaban haciendo esos dos detrás de esa puerta, no, ahora imaginaba que era ella a quien el rubio se lo estaba haciendo, con la misma fuerza y fogosidad con la que escucho que se lo hacía a su mujer.

Si, aquella fue una noche movida para los ocupantes de la casa, al menos para los mayores y en el caso de Tsunami, no conforme con sus manos, saco el dildo con el que solía jugar cuando las ganas la superaban para recrear mejor el acto de la penetración imaginando que era el rubio y no solo un trozo de plástico el que ahora bombeaba en su intimidad encharcada por la sobre excitación que la recorría por cada poro de su cuerpo y no paro hasta que su cuerpo entero desfalleció completamente luego de tanto correrse y acabo dormida sin importarle que estaba totalmente descubierta, estaba demasiado exhausta pero al menos complacida dentro de lo que cabía luego de su imaginativa sesión de auto complacencia mientras gemía el nombre de Naruto y rogaba una oportunidad para estar con el y decirle lo que sentía.

La mañana siguiente fue caótica, por un lado la vergüenza que sintió al estar frente a la pareja que la veía curiosos por la actitud, cosa que ella trato de restarle importancia, es decir, no podía decirles que los escucho mientras tenían, pues, un momento intimo y que se masturbo con ello ademas y la otra razón, su padre y su hijo habían vuelto y nada mas verlo gritaron emocionados dándoles la bienvenida mientras el rubio mencionaba lo mucho que había crecido ese chico quejumbroso y molesto que había conocido alguna vez, algo a lo que Inari se rio diciendo que ya había madurado.

La mañana fue movida ahora que todos estaban ahí, especialmente porque Tazuna parecía estar emocionado con el par de bebes comportándose de manera tonta y haciendo caras graciosas solo para hacerlos sonreír y cuando lo lograba solo lo animaban a continuar mientras el acompañaba al par de retoños en sus risas, cosa a la que termino sumándose Inari luego de un rato contagiado por la felicidad de su abuelo y la risa del par de bebes.

Después de almorzar cada quien se fue por su lado y en el caso de Tsunami, agradeció tal cosa pues le dio la oportunidad de internarse en el bosque para tratar de calmar su desbocado corazón, todo porque durante el tiempo que estuvieron juntos no podía de vez en cuando echarle una ojeada a Naruto y Hinata y luego sonrojarse al pensar que esa dulce y en apariencia inocente chica, la noche pasada había estado teniendo sexo intenso con su esposo y la sonrisa y ese resplandor que emanaba de ella, era digno de una mujer bien follada, cosa que la ponía celosa por un lado y la avergonzaba por el otro, esto ultimo por los pensamientos que terminaba teniendo sobre lo que posiblemente esos dos habían hecho.

Se quedo merodeando el bosque cercano de su casa tratando de despejar la mente y no considero volver a casa sino hasta que sintió que su corazón y sus pensamientos estaban calmados, solo esperaba poder mantenerse así el resto del día y los que venían hasta que ellos se fueran o por lo menos mantener un bajo perfil para no llamar demasiado la atención con su avergonzado comportamiento como esa mañana.

Sin embargo, en su camino a casa recibiría una ultima sorpresa que ciertamente la sacaría de balance sobre su entendimiento de las relaciones entre los ninjas, por no mencionar que le abriría la puerta a su imposible deseo par finalmente ser cumplido y todo comenzó cuando regresando a casa luego de algunas horas fuera, escuchó en su camino al rubio en una situación que solo aceleró su corazón, de nuevo.

- HNGG, tus pechos son tan suaves - lo escucho débilmente pero basto para que se quedara estática y frenara su camino de regreso a casa, especialmente porque esa voz la reconocería donde fuera, era la voz de su dulce y radiante tormento, el cual parecía una vez mas estaba pasando tiempo de calidad con su esposa.

"P-Pero lo hicieron anoche... ¿q-qué tanto aguante tiene ese chico?" pensó cuando las implicaciones completas de lo que significaba lo que acababa de escuchar llegaron a su mente y colorearon su rostro de carmín por el bochorno.

Considero continuar su marcha y dejar que esa pareja de apasionados tuvieron la privacidad que merecían, de verdad que lo considero, pero al final, su curiosidad y un morbo voyeurista terminaron dominando e impulsando a seguir la dirección de los gemidos que escuchaba en ese bosque, donde conforme se acercaba, los sonidos lascivos se intensificaban y su sonrojos se hacia mas notorio, por no mencionar su nerviosismo y sentía que perdía fuerza en sus piernas.

Cuando finalmente llego a donde estaba la pareja, nada mas alcanzo a ver un poco de la espalda del rubio antes de esconderse tras un árbol para tratar de calmarse mientras aun sopesaba si lo que estaba por hacer era correcto o no, obviamente no era correcto, eso era algo que su mente le gritaba, pero la curiosidad le ganaba, quería saber lo que estaban haciendo, como lo estaban haciendo, era simple y pura curiosidad morbosa.

"S-Solo un poco debería estar bien, ¿verdad?, si solo veo un poco sera suficiente" se decía mientras se preparaba para de manera discreta mirar en la dirección de donde estaban los dos amantes y verlos entregarse a la pasión escondida tras un árbol, como toda una pervertida, pero en ese momento no podía importarle menos como se catalogaría su comportamiento.

Con su resolución tomada y haciendo todo lo posible para que no la notaran, poco a poco fue asomando su cabeza fuera del tronco de aquel árbol tras el que se escondía, al menos solo lo suficiente para poder ver lo que ese par de jovenes calenturientos estaban haciendo, pero nada en el mundo la prepararía para lo que vería ese día.

Si, vio al rubio entregarse con pasión y desenfreno a una sesión de besos con su pareja, el problema era su pareja, porque no era su esposa, no era Hinata, de hecho en ese momento con quien intercambiaba besos no era otra que la otrora Hokage rubia, la hermosa Tsunade Senju la cual enroscaba sus brazos tras la cabeza del chico para impedirle separarse de ella mientras seguían besándose como si no hubiera un mañana.

Estaba sorprendida, no, estupefacta, ante ella la visión que se presentaba era de una flagrante infidelidad de parte del rubio hacia su esposa y que tenía tintes de que en cualquier momento iría a mas porque si, la forma en que se besaban, como el chico le metía mano a la rubia y como esta ahora enrollaba alrededor de la cintura de el sus piernas como no queriéndolo dejar ir, era claro indicio de que no se conformarían con solo besos.

Estaba totalmente indignada, siempre considero al rubio un hombre mejor que esto, estaba engañando a su esposa con quien incluso ya tenía dos hijos, que pasaba por su mente para cometer un acto así de inmoral contra una dulzura como lo era su mujer.

- Fuahh, eres mala Tsu-chan, ¿qué necesidad tenías de insultarme ayer para encubrir la verdad? - lo escucho cuando sus infieles labios dejaron la boca de la rubia y eso la intrigo, ¿que verdad era la que habían encubierto?, aunque considerando que ni bien termino de preguntar volvió a reclamar los labios de la mujer que gustosa lo recibió, esa no era la principal cuestión allí.

- Fu fu fu, lo siento mi amor, pero no me habría creído de otra manera - acababa de llamarlo 'mi amor' luego de que se separaron de nuevo de su beso, era obvio a sus ojos que si el rubio era un infiel, esa mujer era una descarada, una rompe hogares, ¿qué diría Hinata si descubría tan horrible verdad? esa linda chica no se merecía tan cruel ofensa eso era algo de lo que estaba totalmente segura.

- ¡Eso no importa!, ¡te mereces un castigo Tsu-chan! - cuanto descaro de parte de ese sujeto, estaba escandalizada, es que era simplemente imposible que el rubio fuera de esos hombres que engañan a sus mujeres, se negaría a creerlo si no fuera por lo que estaba viendo en ese momento y por el feliz y sonrojado rostro de la rubia, al parecer le emocionaba eso del castigo.

- ¡HNNG!, jeee, alguien parece estar ansioso, estas taaan duro ya cariño, creo que la espera ha sido muuuuy larga, ¿verdad? - la escucho gemir sin reparo mientras parecía ansiosa de que ocurriera algo y considerando el contexto no necesitaba pensar mucho las cosas para saber que era, aunque eso si, estaba sonrojada de nuevo luego de escuchar las insinuaciones de la Senju, ¿de verdad la tenía así de grande como ella se la pintaba? pero no era momento de pensar en esas cosas.

Entonces se escandalizo cuando vio al rubio abrir la camisa gris de tipo kimono de la rubia para liberar sus pechos los cuales rebotaron felices de ser liberados mientras la mujer daba un chillido que luego se transformo en un gemido cuando Naruto se prendió primero de uno de sus pechos y luego pasar al otro alternándolos en su boca, cosa que si que la escandalizo, no tanto por la osadía del rubio, mas bien por el tamaño de esos pechos.

"¡Son enormes!, ¿no le duele la espalda cargando esas, esas... ubres?" pensó cuando vio los gigantescos pechos de la rubia, desde un principio supo que eran grandes, nada mas verla y no pudo reparar en esa parte de ella y mas por el pronunciado escote que traía y que ya daba una idea de la enormidad de esos pechos, pero esto ya era ridículo, se notaban enormes, de areolas grandes y rosadas y los pezones en ese momento erectos eran tan obscenos y...¿eso era... leche? nada tenía sentido para ella en ese momento, "¿e-entonces de verdad Naruto le esta siendo infiel a Hinata-chan con esta, esta... vaca tetona rubia?" no podía verla de otra forma si esa mujer se cargaba tremenda delantera y ademas lactaba, cosa que el rubio parecía mas que feliz pues bebía de esas llenas jarras como si no hubiera mañana.

La forma en que se las chupaba era demasiado obscena y el que la mujer le acariciara con mimo la cabeza mientras amamantaba a su amante daba a entender que no era la primera vez y que entre esos dos había mas que solo una aventura, había un lazo mucho mas profundo, solo entonces recordó lo que la mujer le había dicho en algún momento hace algún tiempo, "- Fu fu, bueno yo lo quiero mucho, es... como un hijo para mi - " en ese momento sonaba como una amorosa madre que estaba orgullosa de su niño y que quería lo mejor para el, "¡un hijo mis calzones!" grito para sus adentros la mujer escandalizada, esa no era la conducta de una madre hacia su hijo, por mucho que no compartieran la sangre eso rebasaba todos los límites de una relación madre e hijo y lo mas importante, el estaba casado.

No podía creer que la anterior Hokage de la aldea de la hoja no fuera otra cosa que una roba maridos y el chico por el que tanto suspirara fuera un cerdo infiel, que loco estaba el mundo y tan metida estaba en sus pensamientos en ese momento, que cuando enfoco de nuevo a la pareja, se encontró con el chico aun de espaldas a ella, pero ahora Tsunade ya no tenía sus pantalones ni sus bragas y su camisa estaba totalmente abierta revelando el obsceno cuerpo de la mujer que dicho sea de paso se estaba masturbando en ese momento mientras su cabeza estaba a la altura de la cintura del rubio.

No necesitaba mucha imaginación para saber lo que hacían, pero por si necesitara algún tipo de ayuda para corroborar sus pensamientos, podía notar como las caderas del chico iban y venían de adelante hacia atrás lenta y cadenciosamente, por no mencionar los gorjeos que escuchaba salir de la obstruida garganta de la rubia que delataba que en ese momento su boca estaba mas que ocupada, esos dos estaban actuando como un par de monos calenturientos a la espalda de Hinata y eso era lo que mas la hacía enojar, el que estuvieran jugando con tan dulce chica.

Sin embargo, antes de que algo mas pasara y como si fuera el mismísimo karma, la fiesta para los rubios se acabo y de la peor manera posible, aunque considerando que el acto desde un principio era inmoral, bien merecidos se lo tenían ambos.

- ¡Naruto-kun!, ¡Tsunade-chan!, ¿¡qué creen que están haciendo!? - si, a la escena acababa de llegar la victima de esta infidelidad quien los veía con el entrecejo fruncido y unas lagrimitas saliendo de la comisura de sus ojos, señal de que estaba enfadada y también dolida por la actitud de los rubios y era entendible, acababa de descubrir la infidelidad de su esposo con su otrora líder, eso debía de destrozarla por dentro.

Los dos rubios se detuvieron para verla, aunque en el caso de la mujer ni siquiera tuvo la decencia de sacarse lo que tenía metido en la boca para encarar a la mujer que había traicionado, de hecho dentro de lo que alcanzaba a ver detrás de su escondida posición, esa mujer de pechos enormes parecía continuar jugando con sus dedos dentro de su intimidad en todo momento, una completa falta de respeto, un descaro total de parte de la rubia.

- ¡Ohayo Hinata-chan! - ni siquiera supo como responder o procesar ese saludo, ¡cuanto descaro de su parte!, estaba ahí parado con su miembro metido en la boca de otra mujer como si nada, saludando a su esposa como si nada, esa mujer a la que había jurado amar y respetar toda la vida, actuando como si lo que hacía no fuera algo malo o despreciable, cosa que empeoro cuando lo vio como empezó a mover sus caderas de nueva cuenta para reiniciar lo que hacía como si no le importara que la ojiperla los estaba viendo.

Ni siquiera sabía como es que Hinata no lo había matado aun, es decir, si estuviera en su lugar, ella hace mucho que habría actuado, de hecho desde el momento en que los atrapo ya se le habría ido encima al rubio para cuando menos cortarle las bolas por serle infiel de una manera tan descarada y por no arrepentirse según parecía, pero la ojiperla solo estaba ahí, temblando mientras los miraba con el ceño fruncido, sin embargo lo que paso después, era algo que no llego a entender por lo inverosímil que fue.

- Moooo, Naruto-kun, Tsunade-chan, son tan malos - la vio haciendo un puchero en ese momento mientras los regañaba quizás con demasiada ternura para ser una mujer ofendida, eso le enterneció el corazón, al parecer la chica era demasiado dulce como para incluso enojarse como era debido, - ¿por qué no me esperaron? es injusto que empezaran sin mi - y entonces ya no supo como responder luego de escuchar aquello.

"¿Eh?" su mente se desconecto luego de tremenda declaración de la ojiperla la cual ahora ante ella estaba haciendo un berrinche y no por ser engañada por su esposo, no, su berrinche era porque su esposo y la rubia, habían empezado a tener sexo sin esperarla, ¿qué tan ridículo se escuchaba eso?, porque si, no tenía la mas mínima lógica que de todo lo que estaba pasando, lo que la tuviese así de enfadada resultaba que no era que lo estuvieran haciendo, sino el hecho de que lo estaban haciendo sin esperarla, algo no estaba bien en todo eso.

- Fu fu, gomene Hinata-chan, pero ya no podía esperar mas, con solo lo de anoche no es suficiente para mi - escucho a Tsunade finalmente decir, luego de que soltó el miembro del rubio para hablar con la chica y decirle que no estaba satisfecha con lo de anoche y luego de eso volvió a meterse la hombría del rubio en la boca, esta vez sin contenerse pues podía ver que ahora no se cortaba ni un pelo en clavarse hasta el fondo al rubio, no es que lo pudiera ver directamente, pero el obsceno bamboleo de sus desnudos pechos le daban toda la información que necesitaba.

"Un momento... ¿lo de anoche?" hasta ese momento finalmente pudo reparar en lo dicho por esa mujer, pero ¿qué hicieron anoche? y mas importante, ¿en qué momento? si ella debió quedarse en su cuarto y según recordaba para vergüenza suya, el rubio se la paso al parecer toda la noche haciéndolo con su esposa, entonces no tenía sentido lo que decía esa mujer, "a no ser que... o por Dios, ¿acaso ella estaba también ahí?, ¿lo estaban compartiendo?" a sus ojos eso era escandaloso y se preguntaba de verdad cual era la relación entre esos tres, sin embargo cuando vio a Hinata la cual aun hacía pucheros fue incapaz de creerse esa posibilidad, era simplemente imposible, ¿verdad?

- Yo tampoco tuve suficiente Tsunade-chan, pero prometimos que lo haríamos en el bosque hoy las dos juntas, eres muy mala, te adelantaste - y hasta ahí llegaron sus esperanzas, entonces si era lo que pensaba, anoche cuando escucho aquellos gemidos dentro de la habitación de los esposos, la rubia también estaba ahí y en ese punto ahora solo le quedaba la duda a quien escucho gemir en ese momento, a Hinata o Tsunade, tal vez a ambas, aunque eso le abochorno.

Sin embargo ya no pudo seguir con sus pensamientos cuando vio a la joven ojiperla encaminarse presurosa hacia el par de libidinosos y luego de al parecer forcejear un poco con una egoísta rubia separarla del rubio y para su sorpresa besarla sin ningún reparo, algo que en ese punto ya no sabía ni como reaccionar, de hecho le sorprendía no haberse desmayado aun luego de tantas sorpresas y no era la ultima que vería.

Después de que esas dos terminaran su beso el cual al separarse las mantenía conectadas entre sus bocas con un hilo de saliva, cosa bastante obscena a su parecer, sin ningún reparo y casi como si no quisieran retrasar mas lo inevitables, por lo cual tomando por sorpresa al rubio cada una totalmente sonriente lo tomo de una mano antes de que de un tirón lo llevaran contra el tronco de un árbol cercano y fue cuando lo vio y sintió un no tan sutil cosquilleo entre sus piernas.

"Grande... muy grande" fue todo lo que pensó una vez noto esa parte del rubio, luego de que las dos mujeres lo llevaran a su actual posición con la espalda contra el tronco, finalmente y por primera ve pudo notar el tamaño que se gastaba el rubio y la parte mas consciente de ella estaba sorprendida del tamaño que tenía, le parecía increíble, por no decir que imposible el hecho de que la tuviera tan grande, mientras que la parte mas salvaje de ella, su lado mas femenino tenía la boca hecha agua al pensar en tener ese trozo de carne para ella.

- Ahora vamos a atenderte muy bien Naru-chan/Naruto-kun - salio del trance cuando escucho a coro a ambas mujeres decir aquello y un segundo después ver como ambas paseaban sus labios, sus lenguas por todo el largo eje casi con adoración y mimo sacandole roncos gemidos al chico que solo tenía sus manos sobre la cabeza de cada una de ellas centrándose al parecer en no correrse demasiado rápido por las caricias de ambas mujeres.

Por si fuera poco, vio como el recato que siempre parecía mostrar Hinata o al menos el que le vio mostrar hasta la fecha de un momento a otro se acabo, a un lado había quedado esa chica tímida y recatada y ahora solo quedaba la mujer, una bastante lujuriosa al parecer y todo eso podía deducirlo ya que en ese momento Hinata no solo estaba lamiendo el eje de su esposo, de un momento a otro se quito su propia camisa dejando libres sus pechos los cuales nada tenían que envidiarle a los de la rubia, eran enormes también y aunque Tsunami siempre se había jactado de tener curvas generosas, en ese momento mientras comparaba tamaño con las dos mujeres frente a ella, no pudo evitar pensar que los tenía pequeños.

Y luego estaba que cuando una de las dos se apoderaba del miembro del rubio metiendolo en su boca, la otra decidía jugar con el cuero de su compañera dándole mimos especialmente en sus pechos, besándolos y en el caso de los pezones, chupándolos, cosa que ambas disfrutaban en ese momento pues se bebían la leche de la otra y había que ver como esa en apariencia inocente chica recién casada demostraba ser una depravada pues cuando era su turno de chupar los pechos de la rubia, casi parecía que lo que hacía era ordeñarlos queriendo beberse toda la leche de esos llenos pechos.

Y luego de un rato ambas van y empiezan a usar sus pechos para frotarlos juntas contra el eje del rubio quien ahora estaba casi que al borde de la locura, eso era demasiado, no sabía que hacer, todo esto era demasiado irreal, no tenía lógica, como es que esa chica aceptaba compartir a su esposo, como parecía no tener problemas con meterle mano a otra mujer o que otra mujer le meta mano, todo esto era de no creerse y ya no aguantaba mas, todo era demasiado raro y quería una respuesta, ya no importaba si la tachaban de pervertida por espiarlos, solo quería aclarar toda la situación.

- ¿¡Q-Qué esta pasando aquí!?, ¿¡q-qué creen que hacen ustedes tres!? - armándose del poco valor que tenía en ese momento donde lo que primaba en sus emociones era el morbo y también la vergüenza se decidió a salir de su escondite para encarar al trío de pervertidos en ese bosque, mientras los señalaba acusatoriamente y trataba de darles una mirada de desaprobación, cosa difícil por el monumental sonrojo que traía encima.

- ¿Are? Tsunami-san - ambas chicas dijeron aquello al unisono mientras aun mantenían presionados sus pechos entre si con el miembro del chico en medio de ambas, con rostros totalmente sorprendidos aunque sin un ápice de vergüenza por ser atrapadas con las manos en la masa, - ¡KYAAAA! - solo entonces gritaron y no fue precisamente porque ahora sintieran bochorno de ser vistas en tan comprometedora situación, no, gritaron porque justo en ese momento el rubio finalmente exploto liberando todo su simiente entre los pechos de ambas, ademas de que una parte fue a parar directo a sus rostros.

La escena no podía ser mas ridícula, ambas con los pechos de fuera, mientras presionaban con ellos el miembro del rubio y este manchando esos esponjosos pechos con su esperma y no solo sus pechos, también sus rostros y lo peor, ambas se veían bastante felices de ser mancilladas por la esencia del chico quien mantenía su miembro erguido aun después de correrse.

Y eso era lo otro, solo hasta ese momento se percato de que durante todo el evento, jamas fue capaz de usar una palabra que describiera la hombría del rubio, no era capaz de usar la palabra con 'p' o alguna de sus variantes, ni siquiera en su mente y valla que lo estaba intentando, pero no era capaz de siquiera empezar sin sonrojarse furiosamente en el proceso y eso no tenía sentido, ella no era una mojigata y no es que no hubiera usado la palabra antes.

"Vamos que pasa conmigo, no es que no hubiera visto la de un hombre antes" pensó reprochándose mientras veía a la zona atrapada entre los pechos de las dos mujeres, "¡pero eso no es la de un hombre, es la de un jodido caballo!", termino gritando en su mente al ver la enormidad entre las piernas del chico, le era difícil creer que el semental ante ella y el hiperactivo chico que conoció hace años fueran la misma persona.

Tampoco ayudo que cuando las chicas finalmente lo soltaron, decidieron continuar el desvergonzado espectáculo pues cuando llego la hora de limpiarse el método que usaron fue pasar la lengua por la piel de la otra para recoger el semen sobre ellas y luego acabar en un beso lascivo que parecía querían prolongar, como si en realidad la estuvieran ignorando o simplemente fingiendo que no estaba ahí, cosa que ella termino reprochandolas mientras decía o mas bien gritaba que ese acto era algo muy pervertido, igualmente al chico lo tacho de degenerado por aun estarle mostrando la verga como si nada.

Después de eso y de que el par de desvergonzadas mujeres se vistieran claro regresaron a la casa, quizás en mas silencio del que deberían, bueno, silencio de parte de ella, porque esos tres, cada que podían se besaban o jugaban entre ellos como si nada de lo que paso hace unos instantes hubiera ocurrido, claro que a estas alturas no es que sirviera mucho fingir que entre ellos no había nada, pero eso no disminuía la vergüenza de Tsunami al velos comportarse cariñosos tan abiertamente.

Cuando llegaron a casa donde de hecho ya los esperaban Tazuna e Inari quien tras el saludo y ver extrañados como se comportaba su hija, recibieron de boca de su hija la revelación de lo que había visto, bueno solo lo de los besos y caricias entre los tres, ni muerta iba a decirles que los vio casi tener sexo en el bosque, mucho menos a su hijo, a saber como reaccionaría su bebé ante tal cosa.

Decir que su padre estaba sorprendido era decir poco, su mandíbula casi tocaba el suelo luego de escuchar sobre tal cosa mientras miraba al rubio que solo se rascaba la mejilla avergonzado demostrando que su hija no estaba mintiendo, mas cuando de un momento a otro ambas mujeres se sentaron a sus lados para acurrucarse contra el, a lo que el respondió abrazaondolas de la cintura y apegandolas a el, le gustaba tenerlas cerca de esa manera tan especial.

Después de eso y con los ánimos un tanto mas calmados, ambas procedieron a contarles la historia, su historia y como es que todo acabara así entre ellos, algo de sorprender todo lo que habían vivido con tal de lograr ser felices, de verdad era sorprendente por no decir otra cosa, porque de verdad que había mucho que decir, empezando porque se acababa de enterar que el rubio no tenía una esposa solamente y que de hecho llevaba casado desde los 13 años, básicamente y según le decía, se caso algún tiempo después de que acabaran la misión en el país de las olas.

"Los niños de hoy... son tan precoces" no pudo evitar pensar al saber la edad en que se casara el rubio, con una mujer mucho mayor que el aunque no se notaba, de hecho hasta parecían tener la misma edad, cosa que no sabría hasta mucho después el porque de tal circunstancia, como fuera, con todo lo que acababa de averiguar ella y su familia, tenía clara una cosa, los ninja estaban locos, muy, muy locos.

Y por si no fuera suficiente, resultaba que de alguna manera su primera esposa había convencido a su esposo de que se uniera a la ley de restauración de clanes y con ello, podía tener mas de una esposa, lo cual explicaba lo del bosque, bueno, al menos la parte de que Hinata no reaccionara como una esposa que descubre a su marido siéndole infiel, lo demás seguía siendo algo inexplicable y bochornoso.

- Jojojo, vaya chico, eres todo un casanova, casado con dos hermosas mujeres, me habría gustado ser ninja para correr con esa suerte - dijo Tazuna avergonzandola con su lascivo comportamiento, mas porque su rostro se elevo mientras imaginaba algo, suponía ella que esa vida rodeado de mujeres, cosa que la hacía querer darle una buena paliza para que dejara de ser un viejo verde.

- Jii-chan, estas poniendo una cara que asusta - luego Inari bajo a su abuelo de su nube con ese simple comentario, cosa que agradeció porque estaba a nada de noquear a su padre, - ¿no crees que estas ya muy viejo para estar soñando con jovencitas? - eso dejo frio a su padre mientras ella solo sonreía discretamente y por lo que veía de los tres inquilinos, hacían esfuerzos por no reírse de lo dicho por el chico.

Luego de eso el hombre mayor se enfrasco en una especie de pelea ridícula con su nieto mientras le decía que aun estaba en sus mejores años y que podía satisfacer a una mujer, cosa que a hizo querer que se la tragara la tierra, mas porque su hijo le seguía el ton a su abuelo con comentarios igual de vergonzosos que empezaban a incomodarla y al parecer no solo a ella.

- P-Pero dijiste que fuiste su madre un tiempo, eso no te molesto cuando... ya sabes - estaba avergonzada, ya no solo por las payasadas de su familia, también por todo lo revelado y mas al considerar el como empezó la relación de ambos rubios, algo que quería saber, pero estaba realmente abochornada, tanto que incluso hacer esa simple pregunta le estaba costando horrores, mas porque a su parecer, sentía se inmiscuía en sus vidas mas de lo debido.

- Bueno, entre los clanes ninja no es algo tan raro sabes, algunos de ellos en pro de conservar la pureza de las lineas de sangre no tienen reparos en entablar relaciones con los miembros de su propia familia - Tsunade fue la que lo explico, tal vez demasiado relajada como si eso fuera normal, bueno era normal para ellos, pero para un tercero fuera de las costumbres shinobi, eso era una completa locura, - ademas, Naru-chan se había metido en mi corazón demasiado profundo, antes de darme cuenta, la idea de separarnos me dolía y aunque tenía miedo en ese entonces, aun así decidí apostar pro un futuro a su lado y acepte ser su esposa, no me arrepiento de la decisión que tome - la vio decirlo sonriente mientra recargaba soñadora su cabeza en el hombro de Naruto de nuevo, cosa que imito Hinata del otro lado.

Los vio acurrucarse con amor entre ellos mientras cada una cargaba a su bebé y lo arrullaban mientras el rubio alternaba su mirada entre ambas para mirarlas con un amor que ella desearía le dedicara también, mas porque veía el valor que le daba el rubio a la familia.

Cuando todo aquello paso y luego de la cena, todos se fueron a dormir, claro esta que ahora con el secreto revelado a los dueños de la casa, Tsunade ni corta ni perezosa se traslado a la habitación con su marido y su hija, porque si, resultaba que la niña era de hecho hija de la rubia con el chico, mientras ella en su habitación propia asimilaba todo lo que descubriera en ese día, rondando en su mente siempre la misma parte de esa información, el podía tener mas de una esposa al parecer.

"Entonces, tal vez yo... aun tenga una oportunidad", si, esa era la idea que no la dejaba dormir, ahora que sabía que el chico podía tener mas de una mujer, no estaba mal de su parte querer ser una de ellas, ¿verdad?, no podía dejar de pensar en eso, no sabía si de verdad debía intentarlo, pero una cosa si tenía clara, el tiempo se acababa, el chico se iría pronto y si no lo hacía ahora, quizás ya no tendría una nueva oportunidad.

Pensando en eso y dándose cuenta de que no podía dejar que el miedo la doblegara, se resolvió a ir tras ese deseo que la había carcomido durante tanto tiempo y por el cual había sufrido tanto creyendo en lo imposible del mismo, por eso se levanto de su cama y salio al encuentro de ese demonio de cabello amarillo que sin siquiera saberlo o intentarlo, se adueño de su corazón, sin embargo cuando estuvo frente a la puerta de la habitación del rubio se detuvo justo antes de golpear y no porque una vez mas las dudas la asaltaron, mas bien porque de nuevo escucho los gemidos de la noche previa y esta ve si que pudo distinguir ambas voces femeninas haciéndola sonrojarse.

"En serio, ¿qué no se cansan?" pensó al considerar que una vez mas estaban en medio de la faena, aunque considerando que ella los interrumpió en el bosque, quizás solo estaban terminando lo que comenzaron, sacudió su cabeza para alejar sus pensamientos, incluyendo el de retirarse y hablar después con el chico, estaba resuelta a hacerlo de una vez por todas y no quería perder esa resolución, así que con vergüenza pero decisión toco la puerta para escuchar como del otro lado se movían un poco, esperaba que para vestirse y no recibir a su visitante nocturno desnudos y no porque simplemente iban a ignorar su llamado para continuar con lo que hacían.

Luego de unos momentos la puerta se abrió, bueno, solo un poco, lo suficiente como para dejar ver la cabeza de Tsunade que se asomaba para ver quien era y cuando la vio se sorprendió aunque cuando ella le pidió permiso para pasar y de que ella lo considerara unos segundos finalmente acepto para abrir la puerta lo suficiente para que ella entrara y nada mas entro se abochorno, de verdad que esos tres en la intimidad no tenían recato alguno.

Ahí estaba la rubia, solo con la camisa de tipo kimono sobre su cuerpo, sin cerrar dejando ver sus maduras carnes sonriendole sin preocupación por su actual estado de desnudez ni las lineas de leche que bajaban por sus piernas desde su entrepierna mientras en la cama, Hinata le daba la espalda besando a su esposo dándole un increíble primer plano de su culo carnoso, por no mencionar que veía metido hasta el fondo el miembro del chico, quiso decir algo pero Tsunade le dijo que luego de lo que vio en el bosque aquello no podía sorprenderla mas aunque quisiera.

Como fuera ella espero a que ambos amantes se separaran para que al notar su presencia se separaran ella avergonzada aunque sin cubrirse en lo mas mínimo y en el caso de el sonriendo incomodo mientras ponía una sabana sobre su cintura para tapar el monstruo que tenía entre las piernas.

- Yo... lamento interrumpir, pero tengo algo que decirte - trato de no fijarse tanto en el hecho de que acababa de interrumpir una sesión de sexo entre los esposos o que las dos mujeres contaban con cuerpos de escándalo los cuales estaban siendo inseminados por su macho ni el penetrante olor a sexo que inundaba la habitación, cosa que le recordó que esa habitación debería quedarse con las ventanas abiertas un largo tiempo para que ese olor se fuera.

Los tres se vieron curiosos entre si antes de encarar a la mujer para instarla a seguir con lo que quisiera decir, cosa que la puso tensa, pero tenía que decirlo, debía decirlo o de lo contrario el remordimiento la mataría, independientemente de si las cosas salían como quería o no, ya no podía callar mas ese sentimiento.

- Naruto, ¡me gustas! - lo dijo si rodeos ni tapujos, fue directo al punto y eso los sorprendió a todos, pues no se esperaban algo así, - no se como paso, no se en que momento empece a sentirme así, solo se que desde que entraste en mi vida, una parte de mi solo puede pensar en ti y en lo mucho que le gustaría estar a tu lado - se estaba desahogando por completo, pero por dentro estaba totalmente asustada ante un posible rechazo, mas considerando las mujeres que ya tenía con las cuales se comparaba y sentía que no tenía nada que ofrecer.

- Tsunami-chan - Naruto la llamo asombrado, no sabía como reaccionar y mentiría si dijera que no se sentía alagado de que esa hermosa mujer tuviera ese tipo de sentimientos por alguien como el.

- Se que no tengo mucho que ofrecer, pero... si solo me das una oportunidad, se que podemos ser felices... juntos - en ese momento no pudo evitar las lagrimas que se desbordaban de sus ojos, jamas llego a creer que sufriría tanto solo en una confesión, pero sentía que no tenía oportunidad, no cuando el rubio ya estaba al lado de dos hermosas mujeres, por no mencionar que eran poderosas kunoichi y ella solo un ama de casa, estaba asustada de lo que podría llegar a pasar.

Lo vio levantarse, se le cayo la sabana pero en ese momento no podía importarle menos su desnudez, era hora de saber que pensaba el chico y eso era lo que en realidad llamaba su atención, claro que no es que estuviera ciega y de vez en cuando no podía evitar verle el miembro que se le hacía que se veía mas grande conforme se acercaba.

Cerro los ojos mas como un acto reflejo que otra cosa movida por el miedo de que estaba por ser rechazada, al menos eso es lo que pensaba la mujer y para lo cual estaba preparada a recibir por mucho que le doliera, por eso no se esperó lo que sucedió a continuación cuando sintió una gran calidez que la envolvía y que cuando abrió los ojos se encontró con el rubio abrazándola calidamente.

- N-Naruto que hng - no llego a terminar de decir nada cuando el la beso, algo que no pensó que ocurriría y que en ese momento acelero su corazón, ese beso era tan increíble, algo que soñó tanto tiempo y nunca creyó que conseguiría, habría sido perfecto si no fuera porque en su vientre sentía la dura erección del chico presionando, lo cual cortaba con el romanticismo de la escena, por lo demás estaba mas que feliz de ser besada, aunque no estaba segura en su totalidad de que significaba aquel beso.

- Eres especial para mi Tsunami-chan - lo escucho decirle cuando finalmente se separaron del beso y no precisamente porque ella quisiera, - fuiste la primera mujer que me demostró algo de cariño, que tenía derecho a vivir, que no era solo un demonio como todos en la aldea por ese entonces me consideraba - le sorprendió sus palabras, pero no lo interrumpió, sentía que aun no acababa lo que tuviera que decirle, - ademas, me pareciste atractiva desde el momento que te conocí y ese cariño al tratarte estos años poco a poco se convirtió en algo diferente, un amor especial que solo era para ti, aunque curiosamente como tu, nunca creí que corresponderías los sentimientos de un hombre al que conociste y trataste cuando solo era un niño - escuchar eso la estaba haciendo derramar lagrimas, el la amaba como ella a el y eran los mismos miedos suyos los que lo retenían, era curioso y un tanto molesto, pero ya no importaba, solo importaba lo que seguiría a partir de ese momento.

Habían muchas cosas que se debían aclarar ahora, empezando con su familia, a saber como se tomarían algo como una relación entre ellos, ¿como lo tomaría Inari?, pero primero lo primero, habían dos chicas mas que tenían voz y voto en esta decisión.

- Me hace feliz que te sientas como yo Naruto pero... ¿que hay de tus esposas? - pregunto mientras esta vez miraba a las dos mujeres que al parecer no tenían intención de vestirse cosa que la incomodaba y sonrojaba, no es que ella tuviera ese tipo de inclinaciones, pero esos cuerpos tan hermosos eran difíciles de ignorar.

- Bueno ya sabíamos sobre como se sentía Naru-chan contigo, el nos lo dijo hace mucho, así que ya estábamos preparadas para un desarrollo así - la primera en hablar fue Tsunade quien revelo que sabían sobre como se sentía el chico sobre ella y en en la mirada de Tsunade y de hecho también en la de Hinata podía notar que ellas le decían que sabían como se sentía ella respecto a el, al parecer no había sido tan discreta como creía, - y en mi caso particular bueno, yo fui quien convenció a Naruto de entrar en esa ley para que tuviera mas de una esposa en primer lugar, así que sería raro que me opusiera a eso ahora - lo dijo mientras alzaba los hombros como dejando claro que no le molestaba.

- Hum, desde el principio supe que no sería la última esposa de Naruto-kun, mientras el me ame y comparta algo de tiempo conmigo, no tengo problema - ahora fue Hinata quien hablaba para dejar claro su punto mientras le brindaba una sonrisa de comprensión y aprobación que la hizo sentir un poco mal, ella era demasiado dulce y de repente se sintió como que ella le estuviera robando algo, - ademas un par de manos extra nos serían de mucha ayuda - eso lo dijo sonrojada y en un tono mas bajo, no entendía a que se refería, porque era obvio que en la parte física ninguno era precisamente muy dado a servirse poco.

- Si estas dispuesta a compartir y a amarlo tanto como nosotras - dijo una vez mas Tsunade mientras se le acercaba sonriendo, aunque sin cortarse ni un pelo por su apariencia tan... reveladora.

- Entonces no queda mas que darte la bienvenida a la familia - esta vez fue Hinata imitando a su compañera en su acercamiento a Tsunami, igual de desnuda que la rubia cabe aclarar, hasta llegar con ella que veía todo incrédula respecto a lo fácil que estaban aceptando todo esto, por mucho que dijeran que no les molestaba.

"Definitivamente los ninjas son raros" dijo entendiendo que jamas entendería completamente a los ninja ni su proceso de pensamiento, pero dejando eso de lado para mejor disfrutar del momento que tenía ahora, donde contra todo pronostico, había encontrado una nueva e inesperada felicidad que rogaba esta vez durara para siempre.

De mas esta decir que esa noche incluso la invitaron a quedarse ahí para irse acostumbrando a la extraña dinámica familiar, cosa que trataron de convencerla por medio de caricias de parte de ella e incluso trataron de besarla, pero para ella eso era demasiado, aun tenía mucho que digerir y por esa noche ya habían sido suficientes emociones por lo que mejor decidió salir de ahí alegando que era mejor descansar por esa noche y ya mañana hablarían los cuatro largo y tendido antes de desaparecer para volver a su cuarto consciente de que esos tres estaban lejos de irse a dormir muy pronto y siendo honesta consigo misma, ella tampoco, las caricias de ese par de mujeres la calentaron demasiado y acabo masturbándose esa noche con fuerza para calmar su enardecido cuerpo.

Al día siguiente hablaron entre ellos sobre la nueva situación y acordaron no decirle nada por ahora a su familia, no hasta que su relación apenas iniciada se hubiese solidificado mas, por no mencionar que debieron aclarar que dado que lo de la existencia de las demás parejas del rubio ademas de Hinata era un secreto de estado que no se podía revelar a nadie, por lo cual se debían de tomar algunas medidas, durante ese día mientras las dos kunoichi fueron al pueblo para conseguir lo que necesitarían para su próximo viaje, Naruto la paso todo el tiempo con Tsunami, tomando las cosas con calma, conociéndose mejor, retomando una vieja amistad que ahora se abría paso a un nuevo romance.

Dos días después Naruto y los suyos continuaron su viaje, dejando atrás a una triste Tsunami quien los acompaño hasta la salida donde aprovechando que no había nadie el rubio le robo un beso y a cambio le dejo la promesa de que en el camino de regreso pasarían por ahí para verla de nuevo y continuar lo que habían iniciado y tal vez que los acompañara a la hoja para conocer se aun mas esta vez todos como la familia en crecimiento que eran.

El siguiente año luego de eso fue por no decir otra cosa algo interesante para ella, quien debió abrir su mente a nuevos conceptos y estar dispuesta a experimentar nuevas cosas, entre ellos, el sexo lésbico, cosa que si que le costo pues siempre fue mas bien conservadora y aunque no tenía problemas en compartir a su hombre, mas cuando noto como el distribuía equitativamente el amor por ellas, el yacer con una mujer en la cama era algo que si le resultaba algo mas difícil de asimilar, aunque por suerte con el par de maestras que tenía, luego de unas cuantas sesiones, termino agarrándole el gusto y disfrutando del acto en lo que esperaba su turno con el rubio, claro cuando este no decidía usar sus clones para atenderlas a todas al mismo tiempo aunque eso era un asunto a parte.

Durante ese año ella solía ir y venir a la aldea de la hoja con asiduidad bajo la excusa de que era la encargada de darle mantenimiento a la casa del matrimonio Uzumaki, de esa manera veía a su en ese entonces novio para pasar tiempo a su lado y llenar su corazón de felicidad, ademas de que le gustaba estar con los dos niños que crecían grandiosamente y despertaban en ella un sentimiento maternal ya olvidado.

Finalmente cuando ya no soportaba mas seguir siendo solo novios, el rubio le propuso matrimonio a lo que ella acepto y solo entonces y viendo el inminente desenlace, se lo contó a su familia que esta de mas reacciono en un primer momento desmayándose por la impresión de saber que en todo ese año Tsunami había tenido novio y ellos ni enterados, por no mencionar la identidad de ese novio y luego vinieron los comentarios de ambos varones, en el caso de Tazuna quien tras decir que si eso era lo que ella quería el no se interpondría, luego amenazar al rubio con hacerlo sufrir si lastimaba a su hija y terminar diciendo que ese rubio estaba arrasando cuando se trataba de mujeres, claro esta eso ya entrando mas en confianza masculina.

Curiosamente su hijo lo acepto mas fácilmente, empezaba a creer que su hijo llevaba viendo al rubio como una figura paterna desde hace mucho, incluso quizás lo veía así desde que se conocieron y ambos apenas si eran unos niños, el rubio había influido mucho en su vida para mejor y tal vez por eso no le molestaba tenerlo como padre, eso y que desde que su hijo volvió a sonreír y a ser el chico que era, para el no había nada mas importante que la felicidad de su madre, aunque cuando le dijo que el sabía lo que era estar enamorado pues tenía una novia de la que no sabía nada pero su abuelo si, esta lo vio y el anciano empezó a sudar asustado al ser atrapado escondiendo un secreto como ese de ella.

Después de que eso quedara aclarado entre la familia, ademas de que esta relación debía mantenerse en secreto por diferentes cuestiones, decidieron proceder con su matrimonio, nada demasiado complicado como lo de Hinata y el, resulta que ambos querían que fuera una boda sencilla que gracias a mas de un entrometido, acabo siendo tamaño espectáculo fuera de proporciones, en su caso aprovecharían el anonimato para que fuera algo mas bien tranquilo y así luego de algunos mese y de que su padre como siempre exagerara las cosas construyendo todo un escenario para su boda, ambos se casaron, algo que hizo muy feliz a Tsunami y de paso le permitió conocer a la novia de su hijo.

Luego de la boda y la pequeña recepción se inicio su propio viaje de luna de miel que por obvias razones no podía ser todo lo largo que les gustaría pero que el rubio se las había ingeniado para en hacer pasar su luna de miel como un viaje diplomático, algo que solía hacer de vez en cuando como héroe de guerra para viajar juntos y disfrutar de su nueva vida.

Así cuando llegaron al hotel en el que se alijarían en su primera noche como marido y mujer, nada mas entraron en la habitación, se besaron como si llevaran años sin hacerlo mientras iban a la cama, era su primera noche como esposos y lo querían celebrar por todo lo alto, por eso no le tomo mucho tiempo a Naruto quedar desnudo gracias a las atentas manos de su nueva esposa a la cual en cuanto trato de desnudar ella le pidió que esperara pues tenía una sorpresa para el.

Se dirigió al baño ante la atenta y curiosa mirada del rubio, era curioso como para algunas cosas seguía siendo un niño, porque la curiosidad en los ojos de su ahora esposo era digna de un infante que se muere por abrir un regalo y saber que hay dentro de la caja, eso la hizo sonreír, mientras que Naruto solo esperaba ansioso a que era lo que tenía planeado la hermosa mujer.

No tardo mucho pues pronto la mujer salio desnuda del baño, bueno, casi, en realidad traía encima un camisón que le llegaba hasta mas abajo de las rodillas de color blanco, pero esta era la cuestión, ese sucio camisón era prácticamente transparente pues la tela blanca era vaporosa, así que en realidad no escondía nada, veía a través de la tela el desnudo cuerpo de Tsunami la cual aunque avergonzada, no hacía amago alguno de querer esconder su cuerpo, estaba avergonzada claro esta, pero quería que el la viera completamente.

Cuando considero que había sido suficiente se acerco para sentarse a su lado y tras un beso largo y lleno de amor, se separó para buscar en los ojos del rubio la confirmación de que no se había equivocado en la decisión que tomado al casarse con el rubio y ver esos ojos que la veían con tal adoración era todo lo que necesitaba para saber que su decisión era la correcta.

- Tsunami-chan - Naruto la llamo y al hacerlo escucho su nombre ser pronunciado con tanta adoración que sentía su corazón latir desbocado, no sabía que les deparaba el futuro pero si sabía una cosa, no quería separarse de el, quería enfrentar ese futuro juntos, todos juntos.

- Naruto, dime, ¿te gusto el regalo? - pregunto ansiosa y avergonzada, era la primera vez que usaba algo así y fue por consejo de Tsunade quien le dijo que hiciera algo especial en su noche de bodas y Hinata quien le sugirió ese camisón transparente, aunque que se podía esperar de una mujer con la habilidad de ver a través de prácticamente todo, - ¿se ve bien en mi?- pregunto levantándose para ponerse frente a el y darse la vuelta para que apreciara su cuerpo completo, el cual se había acentuado y sus ya de por su grandes pechos ahora se notaban un poco mas llenos, su cintura mas estrecha y su culo mucho mas carnoso.

- Hum, te ves hermosa Tsunami-chan - le dijo sonriente mientras la llamaba de esa manera tan cariñosa que desde hace mucho y sin que el lo supiera, hacía que su corazón se volviera loco y solo quisiera comérselo a besos, pero en ese momento se sentía orgullosa, su cuerpo había embarnecido dándole a su maduro cuerpo un resplandor juvenil y erótico que si bien antes tenía, ahora se sentía que era incluso mas pronunciado.

"Solo con verla mi corazón late como loco" mientras tanto Naruto solo disfrutaba de la vista, la amaba y le alegraba saber que ella sentía lo mismo por el, jamas creyó poder tener oportunidad, mas porque la conoció siendo un chiquillo y ahora poder estar con ella era algo que le hacía muy feliz, aunque viendo su cuerpo, no era solo su corazón lo que estaba feliz en ese momento.

- Fu fu, ¿hay algo que quieras hacer con mi cuerpo cariño? - ella había notado como veía su cuerpo y la enorgullecía resultarle atractiva ahora con sus 39 años, se sentía mas joven de lo que se había sentido en mucho tiempo y estaba disfrutando de seducirlo mientras le daba la espalda para menear su trasero cubierto por la traslucida tela ante el.

- ¡Claro que quiero dattebayo! - le causo gracia, tanto ímpetu solo para declarar algo que ya sabía, pero así era el rubio y era parte de su encanto natural que ella tanto amaba, toda esa sinceridad y resolución con la que lo conoció y que no se había desgastado con el tiempo.

- Ne, Tsunami-chan, ya no quiero esperar mas, no quiero desaprovechar un solo segundo de esta noche, ¿estas lista? - lo escucho decir con seriedad pero con una sonrisa ansiosa queriendo florecer en sus labios, se desconcertó un segundo antes de sonreír, - quiero que lo hagamos toda la noche, no es nuestra primera vez, pero si sera la primera como marido y mujer y quiero que sea un grato recuerdo - no supo que decir, por un lado sonaba tan lascivo escucharlo decir que quería hacerlo toda la noche y sabía que lo haría, ya había experimentado algo así antes, pero por otro lado, que quisiera que fuera algo especial digno de recordar al ser su primera vez como esposos, bueno, ese chico podía ser lascivamente tierno cuando se lo proponía, claro esta que no era consciente de ello.

- ¿Eeehhh?, pero entonces no vamos a poder cenar - no es que le importara, de hecho ella también quería que esta noche fuera increíble, pero no pudo evitar querer molestarlo un poco jugando a retrasar ese ansiado momento por ambos y funciono cuando noto la mirada ansiosa en el.

- Eso esta bien Tsunami-chan, así que... - el ya no quería esperar mas y mentiría si dijera que ella no se sentía igual, esa mirada suplicante que le daba fue solo la cereza del pastel de su ego como mujer, saber que la deseaba tanto, a ella y solo a ella, eso la hacía feliz.

- Oh bueno, supongo que no se puede evitar - dijo actuando como si se resignara mientras tomaba el camisón y lo empezaba a retirar abriéndolo primero en la zona del pecho para dejar sus senos a la vista, bueno, mas a la vista, el camisón había cumplido su propósito y ahora era momento de dejarlo atrás.

Mientras tanto Naruto ya estaba acostado en la cama sin cubrirse en lo mas mínimo, pero sin dejar de prestar atención a la mujer ante el que con un lento y sensual caminar se acercaba a la cama mientras en el proceso dejaba caer el camisón por su voluptuoso cuerpo poniéndolo celoso de que esa tela fuera la primera en acariciar a su mujer hasta que finalmente Tsunami volvió a la cama con el subiéndose y sentándose a su lado, tomando su mano para mirarse uno a la otra, ambos con todo el amor que se tenían.

Se agacho para alcanzar los labios de su marido y se besaron mientras que lentamente Tsunami bajaba su mano hasta el miembro de Naruto el cual nada mas agarrarlo pudo sentir lo duro que estaba y lo caliente que se sentía antes de separarse de el y sentarse de nuevo dándole una perfecta vista al rubio de sus enormes y bamboleantes pechos mientras empezaba a acariciar su hombría.

- Tu polla ya esta tan dura Naruto - fue lo que le dijo mientras empezaba a masturbarlo lenta y amorosamente viendo y sintiendo a ese viril órgano pulsar en su mano ansioso de recibir mas atenciones, atenciones que ella estaba mas que gustosa de darle.

- Jujuju, aun después de todo lo que te corriste dentro de mi ayer - continuo diciéndole mientras no dejaba de bombear su mano sobre su eje mientras recordaba lo ocurrido la noche previa durante su despedida de soltera, todo se salió de control esa noche, pero se sintió tan bien cada segundo de ese descontrol, aunque ahora tenía algo mas en que centrarse que en lugar de estar reviviendo sus memorias, - así que viste mi cuerpo y eso te excitó, ¿no es verdad?, eso me hace muy feliz - ahora Tsunami estaba a cuatro patas entre las piernas de Naruto mientras continuaba masturbandolo, esta vez con una vista en primer plano de su enormidad dura y caliente la cual ya babeaba de su uretra el liquido preseminal impregnando su mano y lubricando el eje.

Finalmente Tsunami ya no se resistió a sus propios deseos que en ese momento no consistían en otra cosa que probar la polla de su esposo, por eso y sin dejar de masturbarlo en ningún momento, fue bajando su cabeza hasta estar a la altura de su miembro, saco la lengua y empezó a lamer los genitales del rubio, empezando por lamer sus bolas desde abajo, pasando su lengua completa por todo su escroto como si la miera un helado haciéndolo gemir especialmente cuando chupaba uno de sus testículos, estimulándolo aun mas de lo que ya de por si estaba con el trabajo que hacía con su mano.

Luego de jugar un rato con sus bolas cargándolas con mas y mas de su espeso semen, decidió finalmente continuar su camino hacía arriba de ese eje para alcanzar la punta, recorrido que hizo lentamente paseando su lengua por el tronco del pene de Naruto, deleitándose especialmente en la zona mas gruesa del tronco por donde sabía pasaba la uretra y que en ese momento se notaba tan hinchada, el sabor era delicioso y al estar lubricada por su propio presemen la mujer no podía evitar querer pasar su lengua por todos lados recogiendo su esencia que la estaba mareando de placer.

Para cuando llego finalmente a la punta Naruto estaba enloquecido y ansioso de soltar su carga, le estaba costando horrores no hacerlo ya y el que Tsunami ahora lamiera y besara la bulbosa cabeza de su polla no estaba ayudando en nada a controlarse, por lo cual gruño casi que con desesperación cuando la mujer finalmente se metió hasta el fondo de su garganta su polla, amando cada segundo de esa cálida, húmeda y caliente sensación.

No dejaba de mover su cabeza, de adelante hacía atrás sobre toda la longitud de su pene, ella quería complacerlo por completo y no le importaba admitirlo, también estaba disfrutando mucho de chupar su polla, el la hacía sentirse mujer, una muy sucia en momentos como estos, pero si era con el, no le importaba incluso ser mas sucia y eso le dio una idea.

Con esfuerzo soltó el pene de su marido de su boca, no sin succionar todo el camino mientras se la sacaba de su húmeda cavidad oral y cuando lo hizo, ademas de ese sonido de que estaba destapando un corcho, también pudo ver como la enormidad de su esposo saltaba totalmente ensalivada hacía atrás contra el vientre del enardecido rubio que se sorprendía de no haberse corrido aun, aunque eso si, a ojos de la mujer, su polla en ese momento se le antojaba tan deliciosa que considero olvidar su idea y mejor seguir comiéndose su pene hasta hacerlo estallar dentro de su garganta.

Sin embardo sacudió su mente para alejar esa tentación de su cabeza, ya tendría tiempo mas adelante para beber todo el semen que quisiera disparado directamente dentro de su boca, ahora quería probar algo nuevo y para eso tenía que resistir su propio deseo de seguir con su felación, entonces y ante la curiosa mirada del rubio, la peliazul se sentó una vez mas, solo que esta vez entre sus piernas antes de tomarlo por las caderas.

- Cariño, levanta las nalgas... - no se espero esa petición y aunque extrañado complació su deseo, por lo cual sosteniéndose con sus piernas, alzo la zona de sus caderas, momento que ella aprovecho para meterse en ese espacio dejando ahora asentado el trasero de su esposo contra sus piernas y u polla justo frente a sus enormes pechos, - ahora te lo voy a hacer con mis tetas - había aprendido a habar sucio sin llegar a ser soez, descubrió que le agregaba morbo al encuentro y por eso no tuvo reparo en decir aquello mientras le sonreía cándidamente como si lo que acabara de decir fuera algo totalmente normal.

Un segundo después, tomo sus pechos y con ellos envolvió la longitud de su esposo para empezar a subir y bajar sobre su eje usando el líquido presemnial y u propia saliva como lubricante haciendo que el chico enloqueciera por la caliente, viscosa y suave sensación que ahora asediaba a su pene y a la cual sentía estaba a nada de ceder.

"Mi polla esta resbaladiza gracias a la saliva de Tsunami-chan" fue todo lo que pudo pensar al ver la facilidad con la que esa mujer que ahora era su esposa frotaba sus enormes pechos contra el y lo peor, ver como le ponía empeño y dedicación a complacerlo mientras lo veía enamorada, no era justo, su cuerpo no lo resistiría, - ¡AHH! ¡TSUNAMI-CHAN! - grito cuando sintió que ya era inevitable lo que seguiría.

Sin embargo lejos de detenerse o mermar la velocidad, la peliazul solo continuo atacando su polla con el cadencioso y resbaladizo ir y venir de sus pechos ansiosa de que la regara con su simiente en clara muestra de lo mucho que había disfrutado de las atenciones de su mujer, cosa que ya no pudo evitar, por lo cual mejor procedió a advertirle.

- ¡UGH! TSUNAMI... ¡ME CORROOO! - ya no podía resistirlo mas, sus pechos se sentían estupendos y su polla estaba al borde de la erupción en ese momento, mas si consideraba que en cuanto lo escucho decir aquello solo arreció en sus movimientos para hacerlo explotar cuanto antes.

- ¡KYAAA! - grito feliz y dichosa cuando el torrente de semen de su esposo salio disparado desde su uretra como si fuera un géiser en erupción, mientras ella apretaba sus pechos a su alrededor bombeando aun su eje para que liberara mas, viéndolo todo con un ojo cerrado y el otro abierto totalmente atenta al lascivo espectáculo ocurriendo entre sus pechos.

No se aparto en lo más mínimo, dejo que la polla de su esposo explotara entre sus pechos disfrutando de sentir los espasmos y como su pene se hinchaba una y otra vez entre las carnes de sus mamas clara señal de que estaba por lanzar mas y mas de su semen sobre ella, que para ese momento tenía no solo los pechos y la cara manchados de semen, sino que por la potencia de los chorros, incluso su cabello estaba impregnado de la banca y varonil esencia del rubio.

- ¡Wow! ¡fufu, mira todo lo que te corriste cariño! - le dijo una vez el chico se termino de correr, mientra lo sujetaba de sus caderas las cuales aun se asentaban sobre sus piernas y su polla continuaba en medio de sus pechos, por no mencionar que ahora la mujer tenía la parte superior de su cuerpo hecha un lechoso desastre al tener cubiertos sus pechos, rostro y cabello de la blanca esencia de su marido, cosa que estaba disfrutando mucho de hecho, - ¿tan bien se sintió? - le pregunto un tanto burlona al ver el desastre que había hecho de ella solo con un disparo.

- Haaa... haaa... si - aun así el rubio no tuvo reparo en responderle, aunque le costaba hablar bien pues aun estaba agitado luego de ese orgasmo tan avasallador causado por las atenciones de su esposa y sus pechos, por lo cual no vio como ella lo veía con amor luego de saber que lo había complacido tan bien como para incluso quitarle el aliento.

Sin embargo las cosas estaban lejos de terminar, el pese a lo bien que se sintió estaba lejos de estar satisfecho y ella ya no era capaz de aguantar mas tiempo, por eso saliendo de su actual posición y dejando de nuevo al rubio totalmente acostado en la cama, ella se subió sobre el, con cada pierda suya a un lado de las caderas de su marido sonriendole ansiosa antes de tomar su aun erecta polla con su mano y dirigirla al siguiente objetivo.

- Ahora quiero tu polla dentro de mi, Naruto-kun - le dijo ansiosa mientras que enfilaba la punta de su miembro dentro de ella y nada mas tocar el empapado reducto de su esposa ambos sintieron una descarga de placer recorrerlos, ese contacto piel con piel entre sus intimidades era delicioso y hacía que las ganas por proceder y hacerse uno solo aumentaran.

"Tsunami esta tan mojada ahí abajo" pensó mientras sentía como la mujer empezaba a empalarse a si misma sobre su eje, se sentía, cálido, estrecho y sobretodo muy, pero que muy húmedo, haciendo de la experiencia algo increíble, "tan resbaloso... es como si todo dentro de ella se estuviera derritiendo" estaba tan húmeda, tan resbalosa, era algo difícil de explicar pero en todo momento muy placentero.

Por su parte Tsunami estaba ansiosa, sus ojos cerrados y su ceño un tanto fruncido tratando de no dejar que el placer la doblegara, quería disfrutar de cada centímetro de carne masculina entrando en su interior, pero era tan difícil contenerse que cuando ya llevaba mas de la mitad dentro no fue capaz de aguantar mas y de un solo sentón se termino de clavar el pene de su esposo hasta el fondo, cosa que de paso la hizo chillar de placer al sentir sus carnes expandirse a causa del grueso intruso.

"Mi polla esta entrando fácilmente hasta el fondo" no era mas que una anotación mental de que en el actual estado sobreexcitado en el que al parecer se encontraba la mujer, se encontraba lo suficientemente lubricada por dentro como para que entrara su gruesa polla hasta el fondo de ella con relativa facilidad.

Se entregaron completamente a la pasión, ni siquiera les importaba si estaban siendo demasiado ruidosos, solo querían sentirse mas y mas el uno al otro, ambos sabían que no era la primera vez del otro, ni siquiera era su primera vez estando juntos, pero si era la primera vez que lo hacían siendo esposos y ese simple hecho lo estaba cambiando todo.

Significaba una conexión mas profunda entre ambos en este momento, era un lazo irrompible donde ambos se entregaban al otro procurando su bienestar, se hacían una familia en toda regla, un acto de amor demostrado por medios mas físicos donde si bien el placer estaba implícito, no era ni de lejos lo mas importante en ese momento.

Habían perdido la noción del tiempo, no sabían cuanto llevaban haciéndolo y ciertamente no les importaba, aunque si que eran conscientes de que ya llevaban buen rato desde que se hicieran uno en esa noche y como cada cosa en la vida, esta también tenía su final y estaban empezando a alcanzarlo, los besos, las caricias, el continuo vaivén y el coque entre sus caderas poco a poco los acercaba para su deleite al ansiado final de ese encuentro.

- ¡AHH! ¡Naruto, estas llegando hasta el fondo de mu coño! - grito tsunami, llevaba ya buen rato sintiendo como su marido asediaba la entrada de su útero con la punta de su polla y la sensación era embriagadora y placentera, al punto que no podía dejar de mover sus caderas de tal manera que lograra máxima fricción entre sus intimidades, especialmente entre la punta de la polla de su esposo y la entrada uterina suya.

"La punta de mi polla esta tocando... tocando su útero", claro que ella no era la única que lo sentía, el rubio también podía percibir como en el interior de su mujer, su polla desde hace ya un buen rato estaba besándose con la entrada de la matriz de Tsunami, lo estaba enloqueciendo, a ese paso no tardaría mucho en correrse, de hecho, podía sentir como ya se construía su orgasmo y por como ella le apretaba el pene, sabía que era lo mismo para ella.

- ¡OHH!, ¡Tsunami-chan!, ¡m-me voy a correr pronto! - termino avisando cuando ya sentía que en cualquier momento se correría de nuevo, esta vez dentro de ella y al parecer a ella le encantaba a idea pues no dejaba de mover sus caderas, muy por el contrario parecía acelerar sus movimientos pelvicos para que ese ansiado momento llegase mas rápido, para el y claro esta, para ella también.

- ¡Esta bien!, ¡adelante, suéltalo, dispara todo lo que quieras y tanto como quieras dentro de mi! - en ese momento ella estaba en éxtasis y solo quería sentir como se derramaba dentro de ella, el chico por su parte llevo sus manos a los pechos de Tsunami para empezar a masajearlos cosa que la hizo chillar de placer mientras sentía que era cuestión de tiempo para correrse y quería hacerlo con su esposo, - Tu linda esposa tomara todo tu semen dentro cariño - le dijo ansiosa de que lo hiciera, quería sentirlo, deseaba sentirlo, ese momento cuando su esposo irrigara por primera vez su coño siendo ya su esposa.

- ¡ME... CORROOO! - no debió esperar mucho cuando sintió la verga de Naruto expandirse dentro de ella señal clara de su inminente explosión y con un ultimo sentón que llevo de nuevo la punta de su polla hasta la boca de su útero clavándose un poco mas dentro de ella incluso, finalmente sintió al chico correrse con fuerza y brío dentro de ella al punto de sentir como los chorros de la blanca lefa de su marido se estrellaban contra las paredes internas de su útero causándole un enorme placer que ya no pudo contener.

- ¡HMMMM! - solo cerro los ojos mientras se corría intensamente y continuaba siendo inseminada por su rubio, el cual no dejaba de golpear su útero con sus potentes chorros de esperma haciendo un revoltijo de sensaciones en su matriz, cosa que solo prolongaba su orgasmo mas de lo que esperaba y que la estaría llevando al mundo de la inconsciencia si no dejaba de correrse pronto, cosa que no quería y eso la colocaba en un dilema.

"Estoy vertiendo mi semen lo mas profundo que puedo dentro de Tsunami-chan" lo decía en su mente como tratando de autoconvencerse de que esto estaba pasando, todo mientras empujaba sus caderas contra las de Tsunami para no derramar ni una sola gota de su simiente en un lugar que no fuera dentro de ella, "y mientras lo hago... ella solo esta en silencio, disfrutándolo" eso ultimo fue solo su apreciación luego de ver a la mujer con un rostro ahegao en ella y totalmente sonrojada mientras se dejaba seducir por el orgasmo que la azotaba y por el cual ahora estaba babeando mientras trataba de respirar.

Podía sentir como su útero se inundaba con la leche de su esposo, se sentía tan viva, tan mujer, especialmente porque la cantidad de semen dentro de ella no era precisamente poca considerando que ya era su segundo disparo de la noche y no se movió hasta que sintió hasta el ultimo chorro ser disparado en su interior, solo entonces empezó a levantarse hasta sacar la polla del rubio de su repleto interior y caer a su lado.

Era tal cantidad de semen que ni bien su coño quedo libre, de este empezó a manar el exceso de leche masculina mientras que ella y el se abrazaban y se veían totalmente felices y satisfechos por ahora, ademas de que ella quería mas contacto y por eso con sus piernas enredaba las de el para no dejarlo escapar, aunque tampoco es que el tuviera intenciones de hacer tal cosa ni ahora ni nunca.

- Fufu, te corriste tanto que se esta desbordando, mi amor - le dijo la peliazul al rubio el cual ahora tenía su cabeza entre sus pechos como acurrucándose un momento entre ellos antes de levantar la cabeza para mirar a su sonriente y satisfecha esposa, aunque si que podía sentir a que era que se refería pues podía sentir como un liquido viscoso se escurría de entre los pliegues íntimos de su mujer, - sentir como tu semen brotaba dentro de mi... se sintió increíble - estaba satisfecha, eso era evidente pero alabar el momento del orgasmo fue algo que lo enorgullecía, por no decir que lo calentaba de nuevo.

"No puedo pensar en siquiera separarme de Tsunami-chan" pensó mientras la veía y la apretujaba mas contra el cosa que la hizo sonreír al sentirlo tan posesivo en ese momento, por no mencionar que sentía como su polla se iba levantando de nueva cuenta, "quiero que estemos juntos para siempre" fue su deseo, ademas de su motivación para seguir adelante, su familia era lo que mas le importaba y quería disfrutar de ella sin reparos ni teniendo que esconderse.

Pero por ahora, solo disfrutaría de estar así con ella, juntos en su luna de miel y ahora, quería seguir donde lo dejaron, - espero que estés lista para el siguiente asalto Tsunami-chan... te lo dije, hoy quiero tenerte toda la noche - fue lo ultimo que dijo a una sorprendida peliazul que cuando entendió que su esposo pensaba cumplir su palabra solo se estremeció antes de dejar que sus deseos se apoderaran de ella y con ojos lujuriosos recibirlo sonriente una vez mas con un beso antes de entregarse una vez mas a la pasión que como bien dijo el rubio, duraría toda la noche.


Después de eso bueno, su vida no había hecho mas que mejorar, era una mujer casada, feliz, claro que le gustaría pasar mas tiempo con su esposo, de ser posible incluso estar siempre con el, pero dadas las particulares circunstancias que envolvían su matrimonio eso era algo que por el momento no podía ser, cosa que de hecho le hizo conectar con Tsunade quien también vivía en un estado similar, salvo por el hecho de que ella estaba mas cerca de el al vivir en la misma aldea, aunque igual ella solía usar la excusa de ser la responsable de el mantenimiento de la casa para ir a verlo y pasar tiempo con el o de lo contrario era el quien se escapaba de sus obligaciones para ir a verla y pasar el tiempo con ella.

Dos cosas si que fueron una sorpresa para ella, pero que le trajeron una gran alegría en esa su nueva vida al lado del rubio cuando ocurrieron, el primero llego unos días después cuando se entero que al parecer Kurama, el biju de su esposo había metido la cuchara usando su chakra de una manera rara para hacer algunos cambios en ella, especialmente en su reloj biológico regresandola a ser básicamente una adolescente en el cuerpo de una mujer madura y ese cambió fue lo que trajo la siguiente situación, claro que no ocurrió hasta unos cuantos años después, mas concretamente dos años después.

Para cuando Hitomi y Boruto tenían tres años aproximadamente, Hinata dio la noticia de estar embarazada de nueva cuenta, cosa que causo que todas se emocionaran y la felicitaran, por no mencionar que el rubio estaba llorando de la felicidad de que su familia continuaba creciendo mientras besaba el vientre de la ojiperla y hablaba con el bebé que ahora crecía dentro de la hermosa Hyuga que solo acariciaba con mimo los cabellos de su esposo, el chico demostraba una vez mas que era buen padre y lo mucho que amaba a su familia, todo mientras la pareja continuaba compartiendo un tierno momento, cosa que la puso un tanto celosa al querer experimentar ella mima esa dicha una vez mas pero esta vez al lado del rubio.

Claro que no debió esperar mucho cuando alrededor de cuatro meses después de eso, empezó a sentirse extraña, mareada, agotada, con extraños antojos y cuando casi se desmaya un día mientras cocinaba, al visitar un medico se entero de la feliz noticia, estaba esperando un bebé, una nueva vida crecía dentro de ella y era el producto del amor con el rubio que ni bien se entero, fue corriendo a verla para abrazarla, mimarla y besarla por hacerlo tan feliz, aunque no era el único pues su familia estaba que no cabía de la dicha, su padre pese a ya no contar con la misma fuerza de antaño, celebro el que sería abuelo una vez mas y su hijo Inari soñando con ser un hermano mayor.

Un año después de eso recordó la llegada de su pequeña niña, su princesita y la niña de sus ojos, esa por la que Inari se torno en un muchacho sobreprotector que no permitía que nadie le hiciera daño, de hecho no permitía que siquiera la vieran mal, a u niña, su alegría, su pequeña esperanza, su hija, Nozomi y no esta de mas decir que conforme fue creciendo desarrollo una gran amistad con sus hermanos, especialmente con Hitomi y Himawari con quien cada que se juntaban se convertían en un terremoto andante pues eran traviesas y juguetonas aunque les costaba castigarlas en esos casos pues las tres eran unas pequeñas manipuladoras que usaban toda su ternura para librarse de las reprimendas.

Claro que el tiempo era inclemente y así como le trajo alegrías, también le trajo tristezas como la perdida de su padre quien falleció de viejo, aunque eso si, muy feliz y en su caso le alegraba que alcanzo a conocer a su nieta quien era su adoración, del mismo modo vio a su hijo marcharse para formar su propia familia con la mujer que había elegido como su compañera y de la cual esperaba el momento en que la hicieran abuela.


Así continuo su vida hasta que un día hace un par de años atrás, Naruto le hablo de un plan para el y su familia, para estar todos juntos, sin esconder su relación, ser libres y sin que nadie los molestase y se lo decía con particular emoción pues esperaba que ella se encargara de ese proyecto en la parte de la construcción, de esa manera y luego de encontrar el lugar exacto, ademas de conseguir un equipo que la acompañase, finalmente el proyecto se estaba poniendo en marcha, aunque como era de esperarse, necesitaría mas material del que se había llevado en primer lugar, razón por la cual se contacto con su esposo, el cual al parecer tenía la intención de arreglar el problema personalmente.

Ahora estaba ahí, en su casa viendo a los recién llegados que hablaban con ánimos, claro que en el caso de Tsunade y Anko digamos que parecían mas bien pelear, pero eso ya era algo común entre ellas y que generalmente tenía que ver con el hecho de que la pelimorada era incapaz de mantener sus manos lejos del rubio, mas cuando la Senju estaba cerca pues parecía tener un particular gusto por hacerla rabiar y la rubia la complacía en ese deseo.

"Algunas cosas no cambian" pensé mientras sonreía viendo como sus familia seguía siendo igual de animada que siempre, mas cuando esas dos estaban juntas, siempre acababa con Tsunade reprochandole a su esposo el no controlar a su mascota antes de ir a los brazos de Hinata para ser consolada por ella mientras de fondo Shizune estaba avergonzada de que su maestra se comportara tan infantil, "y hay otras que cambian inesperadamente" lo ultimo lo pensó mirando a su esposo el cual ahora tenía esa forma.

Escuchar sobre el plan de Naruto para los biju fue algo que la sorprendió pero de igual forma era de esperarse de el, después de todo de alguna manera el había decidido ser el guardián de Kurama y sus hermanos, claro esta que no se sorprendió cuando escucho sobre el hecho de que al final debieran de hacer algunos cambios en su cuerpo para soportar toda la carga que ahora sostenía y tenía lógica, quizá ella no fuera una shinobi, pero hasta para ella era obvio que una carga de poder tan grande como la que estaba intentando sostener el rubio tarde o temprano lo harían colapsar si no se hacía algo pronto, aunque quizás los tres biju llevaron demasiado al extremo las medidas cautelares.

- T-Tsunami-chan - de repente se vio sacada de sus pensamientos cuando escucho la voz de su esposo, aun no se acostumbraba a verlo de nuevo con la apariencia con la que lo conoció, pero se le hacía adorable y como le dijo cuando le pregunto si tenía problemas con esto, luego de un breve periodo de adaptación, no es un rostro que no devoraría a besos, - podrías decirme exactamente ¿cuáles son los problemas en cuanto al plan? - al ver que se ponía serio y que de hecho todos lo hacían, incluso Tsunade que aunque la veía, no dejaba de reposar u cabeza entre los abundantes pechos de la Hyuga.

"Esas dos si que son cercanas" pensó viendo como desde que las conoció en su entorno familiar, eran casi hermanas, bueno hasta que llegaban a la cama, ahí la cosa era muy diferente, pero como sea, eso no era lo importante ahora, -ettoo, pues el proceso de despejar el área no ha ido un problema, esta tomando mas tiempo del esperado pero, no, no es algo que no podamos resolver - empezó a pensar y enumerar todos los detalles referentes al proyecto que tenía e mente su esposo y que ella era la maestra constructora encargada de hacerlo realidad.

- Hum, ya veo, ¿que hay del equipo, se llevan bien? - Naruto preguntó satisfecho al saber que al menos la primera parte del proyecto estaba saliendo bien, pero quería saber como se llevaba el equipo que estaba ayudando a Tsunami, las quería a todas y sabía que entre ellas se apreciaban, pero también era consciente que algunas de ellas tenían tendencia a ser muy competitivas entre si.

- Buenoooo, no es que se lleven mal pero, a veces parecen mas centradas en demostrar quien es mejor, al menos dos de ellas, aunque si lo pienso bien, creo que eso es lo que mas las enoja, el comportamiento tan serio de ella - dijo rascándose avergonzada una de sus mejillas mientras sonreía amargamente al hablar de ellas en ese sentido.

- Haaaa, ¿qué voy a hacer con ese par? - todos ahí sabían de quienes hablaba, y no tenían manera de como confortar al chico en esto, a veces ellas también cedían a sus impulsos competitivos, lo demostró Tsunade hace un segundo cuando empezó a pelear con Anko frente a todos sin importarle nada mas, - entonces supongo que el único contratiempo esta en la cuestión de los materiales como me dijiste en tu carta - dijo a continuación llegando finalmente al punto importante de la cuestión.

- Hum, en la cuestión de los materiales si tenemos un problema - dijo Tsunami un tanto abatida pues era un detalle que los refrenaría si no encontraban solución pronto, - no son todos los materiales, muchos de ellos son mas que suficientes o son de fácil acceso, sin embargo la madera especial que quieres usar, no es suficiente para todas la construcciones - resumió Tsunami, ya le había dicho en la carta de manera detallada lo que ocurría en esa área, así que ahora lo resumió en el imple hecho de que no tenían suficiente madera para levantar todos los muros de las edificaciones en proceso.

- Ya veo, supongo que el calculo hecho no era el correcto - dijo pensativo el rubio, acto que fue imitado por todas las demás, salvo las niñas que viendo la situación se estaban aburriendo.

- Ne, ne, Okaa-san/Kaa-chan, ¿podemos salir a jugar? - de repente Hitomi y Himawari se acercaron a sus madres, aburridas y sin entender de que tanto hablaban, pidiendo salir a jugar para distraerse.

- Esta bien, pero no se alejen mucho de la casa y cuando las llamemos para almorzar regresen de inmediato, ¿sí? - Hinata contesto por ambas madres luego de que entre ambas se vieran y consideraran que era seguro dejarlas salir con algunas condiciones para luego hablarle a las dos niñas con una sonrisa.

- ¡HAAAAIII! - dijeron mientras empezaban a correr hacia la puerta ante la divertida mirada de todo los adultos que solo sonreían al ver lo unidas que eran esas dos que incluso hasta para aburrirse lo hacían juntas.

- Fu fu fu, pero volviendo al tema, tenemos suficiente madera para completar el complejo principal según la especificaciones dadas - luego de reír al ver el comportamiento de las dos niña y considerar lo mucho que le alegraría a Nozomi verlas de nuevo, volvió su atención al tema que estaban tratando y dejar claros algunos puntos, - para cuando lleguemos al lugar, debería esta casi o totalmente terminado, al menos la estructura, aun faltarían los detalles menores como pinturas y otros detalles - termino de decir con una sonrisa un tanto orgullosa demostrando la confianza que se tenía cuando se trataba de este tipo de cosas.

- ¿Ehhh? ¿de verdad crees que ellas harán bien el trabajo? creo que no son las mas serias para esa tarea - dijo Anko quien de hecho tenía al rubio sentado en sus piernas hasta ese momento ante de levantarse para preguntar y para alejarse de la rubia quien de inmediato le grito que ella no era la mas indicada para decir algo así, aunque apoyaba su cuestionamiento sobre si ellas no harían un desastre en su ausencia.

- B-Bueno, se que no harán nada raro - fue lo que dijo mientras forzaba una sonrisa amarga en su rostro, "eso espero", sin embargo en su mente seguía teniendo sus dudas, - ademas, les deje mapas y un plan bien detallado sobre lo que debían hacer y como aprovechar sus habilidades - dijo finalmente mientras para sus adentros consideraba lo beneficioso que resultaba en la rama de la construcción el uso de shinobis pues sus habilidades reducían el tiempo que tomaba realizar algunas tareas.

- Ya veo, bueno si tu lo dices, sabes que confío en ti y en tu criterio, eres la mejor en esto después de todo - se sonrojo al escuchar el alago del rubio, algo a lo que pese a todos los años que llevaban casados aun no lograba acostumbrarse, pero que le hacía inmensamente feliz, especialmente cuando vio a todas las demás presentes que asentían de acuerdo con las palabras del rubio llenando su corazón de un sentimiento cálido al ver la confianza que todos depositaban en ella, cosa que también la hacía querer esforzarse mas para cumplir con sus expectativas.

Continuaron hablando un rato sobre los temas referentes al progreso de la construcciones, el estado del lugar, como había estado la vida de cada uno en el tiempo que no se habían visto y demas cosas, incluyendo el encuentro que tenían previsto tener con un cuarto biju, mas exactamente con el nibi o mejor conocido dentro de la familia como Matatabi y un debate sobre cuales podrían ser las condiciones del biju para aceptar la propuesta de Naruto.

- Supongo que sera cosa de esperar a encontrarnos para saber que puede querer de nosotros - dijo Tsunade tratando de sonar clamada y repuesta, curiosamente en ningún momento se había separado de Hinata, aunque ahora ya no estaba con la cabeza entre sus pechos, si que la mantenía abrazada como no queriendo dejarla ir aferrandola de la cintura.

- Hum, partiremos en tres días, así le daremos tiempo a Nozomi de regresar y luego viajaremos todos juntos, así que en algún momento dentro de estos tres días Matatabi se pondrá en contacto con nosotros - aclaro el patriarca de la gran familia Uzumaki, cosa a la que todos asintieron de acuerdo esperando que el biju no tuviera alguna exigencia que los pusiera en ningún predicamento.

- Bien, creo que eso es suficiente, ahora vamos a comer, llamemos a las niñas y... - Tsunami estaba hablando al considerar que ya todo estaba dicho hasta que se percato de un hecho particular, - ¿are?, ¿donde esta Anko-san? - pregunto cuando no vio a la pelimorada por ninguna parte de la casa.

Ante ese detalle todos empezaron a mirar en toda direcciones, hasta no hace mucho esa mujer estaba ahí con ellos y ahora había desaparecido in dejar rastro, muchos ya empezaban a considerar que quizás había salido de la casa para ir a jugar con las niñas pues era bien sabido que de todas, ella era la mas juguetona y que gustaba de participar en los juegos de la pequeñas.

Se disponían a moverse para ir por las tres a la afueras de la casa incluyendo el rubio el cual en cuanto hizo el amago de levantarse de la mesa donde acabaron sentandose para poder charlar a gusto, simplemente se congelo antes de soltar un berrido y un bufido que todas ahí conocían muy bien a que se debía pues todas lo habían causado en el rubio antes de ver un rostro de placer formarse en el rostro del pequeño shinobi.

- Esa... maldita... puta - Tsunade fue quien hablo tratando de contener la furia en su voz mientras temblaba al ya hacerse una idea de a donde se había ido Anko y no era la única pues todas estaban sonrojadas en ese momento, solo eso basto para que en un arrebato, Tsunade soltara a Hinata para en un arranque de rabia levantara la mesa y la hiciera a un lado con fuerza para revelar lo que se escondía bajo la mesa.

Ahí frente a todas, se encontraba una pelimorada solo en su clásica ropa de malla, claro esta que en la versión mas lasciva que no escondía ni un solo gramo de piel, arrodillada entre las piernas del rubio a quien le había sacado la polla y se la estaba chupando sin importarle en ese momento nada mas que complacer al rubio, aunque Tsunade a quien le daba la espalda dejándole ver su enorme trasero y la humedad que se desbordaba de su raja la estaba cabreando al ser tan libidinosa.

- ¡Anko, que acaso no puedes tener un poco de autocontrol! ¡tu zorra depravada! - le grito colérica, mas al ver que por mas que le gritaba la chica parecía mas interesada en seguir jugando con lo que tenía en su boca, lo peor fue cuando escucho a su esposo gemir roncamente y luego escuchar sonidos de tragar provenientes de la pelimorada, - ¿¡qué habrías hecho si las niñas estuvieran aquí!? - grito escandalizada y también celosa, pero principalmente furiosa de la falta de vergüenza de la kunoichi.

- Fu fu, la reunión se estaba haciendo pesada, así que pensé en darle a mi amo algo mas divertido y satisfactorio par hacer - fue lo que dijo, una vez saco el miembro del rubio de su boca, aunque eso si, un pequeño hilo de semen se escapaba por la comisura de su labio, - no seas tan gruñona Tsu-chan, mira, aun esta muy duro, no me digas que no quieres un poco también... ¿y que hay de ustedes? - la llamo con ese mote cariñoso con el que la llamaba Naruto sabiendo que si se lo decía de manera burlona ella explotaría, le gustaba molestarla por sus propios y placenteros fines, para luego invitarla a unirse a ella, sabía que para la rubia la abstinencia de estar con su rubio esposo era una tortura, para todas de hecho, por eso su invitación.

Invitación a la que luego de un momento de silencio y consideración, finalmente todas, incluso la furiosa Tsunade terminaron aceptando, claro que en el caso de Tsunade trato de justificar su accionar, aunque las ansias que se reflejaban en sus ojos demostraba que era mentira lo que decía y después de eso, todas se fueron desnudando antes de ir con el rubio, claro esta, asegurándose de colocar una barrera que les alertara en caso de que las niñas se acercaran y así tener el tiempo para arreglarse.

"Supongo que el almuerzo puede esperar un poco mas" pensó Tsunami al ver como todas ya estaban tomando posición entre las piernas del rubio para empezar a complacerlo antes de acercarse ella también, presentándose tan desnuda como las demás, claro le gustaría que fuera algo mas que solo un poco de sexo oral, pero sabía de la promesa de Naruto y que el la cumpliría así que por ahora mas allá de sus bocas, no tenía permitido mas, pero ya se encargaría después de desquitarse.

Finalmente se acerco para arrodillarse y prepararse para unirse a las demás, para que en cuanto percibieron su cercanía le abrieron un campo para que pudiera participar mas activamente, de hecho consintieron su cuerpo mientras ella disfrutaba de su rubio esposo, e podría decir que estaban dándole privilegios de ser la dueña de casa, pero no podría importarle menos en ese momento.

Continuaron así un rato hasta que todas recibieron cuando menos una carga de la espesa crema del rubio directo en su bocas, mientras que fuera de la casa, las dos niñas jugaban en la entrada del bosque, totalmente ignorantes de lo que sus madres estaban haciendo con su padre de puertas para adentro.


Cayó la noche de aquel día y todos se preparaban para dormir, las niñas en una habitación donde compartirían cama como siempre, les gustaba dormir abrazadas protegiéndose entre si de los monstruos de sus pesadillas, cosa que enternecía a los mayores pues demostraba lo unidas que eran.

Mientras tanto en la habitación donde dormirían todos que era la de Tsunami, la cual había expandido justo para ocasiones como esta, todas se preparaban para dormir, todas y cada una desnudas revelando sus curvas sin reparo a su esposo el cual también estaba desnudo viéndolas embobado, no de manera lujuriosa, mas bien enamorado, admirando su belleza y la suerte que tenía al ser amado por tan bellas y amables mujeres.

Las veía totalmente hipnotizado como se peinaban entre ellas, hablaban divertidas contándose cosas o se ayudaban a untar crema entre si, todo mientras el solo esperaba que terminaran su ritual antes de dormir y fueran a la cama con el, se los había dicho en mas de una ocasión, ellas eran las culpables de que ahora fuera incapaz de dormir solo, necesitaba tenerlas a su lado para sentir su calidez y así asegurarse de que nada de eso era solo un loco y fugaz sueño.

- Naruto, no quiero interrumpir tu momento voyeur pero tenemos que hablar - escucho de repente a Kurama comunicándose con el por su enlace mental, haciendo que diera un respingo al salir del trance que le generaba ver a esas diosas ante el.

- Kurama, ¡no soy un voyeur!... entonces ¿que ocurre? - apareció entonces en su espacio mental ante los tres biju que lo veían con sus rostros serios y supo que lo que le quisieran decir era algo serió y en ese momento solo se le ocurrió algo.

- Matatabi se comunico con nosotros hace poco - Kokuo fue quien hablo ahora revelando justo lo que el ya suponía y que ahora solo quería que continuaran para saber como se daría la reunión.

- Nos dice que estará aquí para mañana - esta vez Isobu fue quien le comunico la noticia, cosa que lo sorprendió, pues se esperaba que tardara un poco mas en llegar, pero al parecer se equivoco, - quiere que nos reunamos con ella en la noche en un lugar apartado y que traigas a la Senju contigo - se sorprendió, no tanto porque quisiera reunirse con el el mismo día que llegara, mas bien, porque deseara hablar no solo con el, también con su esposa rubia, porque si, los tres biju dentro de el le comunicaron sobre su viaje y con quienes viajaba para que no se alterara si veía a alguien a quien no esperaba.

- Naruto, no tengo que recordártelo, pero ten cuidado mañana, no te comprometas a nada que no puedas cumplir - Kurama volvió a hablar para tratar de hacerlo entender que no prometiera nada que estuviera fuera de sus capacidades, algo a lo que el asintió pues era muy consciente de que no debía darle falsas promesas al biju si no quería incurrir en su furia.

- Lo tengo muy presente Kurama y no te preocupes, seré cuidadoso en lo que le diga, pero si esta dentro de mis posibilidades, entonces no dudes en que la ayudare no importa cuanto tiempo me tome - le dijo con convicción, algo a lo que su biju sonrió, ya se esperaba esa respuesta del rubio, así era él y eso era parte de su personalidad, no podía cambiarlo y no quería intentarlo, pues era justamente eso lo que había hecho que depositara su confianza en él, al igual que sus hermanos.

- Bien, eso era todo y ahora es mejor que regreses con tus mujeres, te están llamando - Kokuo fue el ultimo en hablar sorprendiéndolo antes de desaparecer de su espacio mental dejando solo a los tres biju que se miraban esperando que todo saliera bien el día de mañana, aunque Kurama tenía un mal presentimiento dentro de él, como si mañana fuera a pasar un día de perros.

- kun... uto-kun... Naruto-kun - despertó para escuchar como Hinata lo llamaba estando sentada frente a el mirándolo con preocupación debido a que no respondía a sus llamados y al ver a su alrededor, todas estaban en condiciones mas o menos iguales.

- ¿Are?, ¿qué ocurre chicas?, ¿por qué me ven así? - pregunto desconcertado al ver como sus rostros pasaban de la preocupación al alivio, antes de que esta vez fuera Tsunade quien llamara su atención.

- Eso quisiéramos saber nosotras Naruto, te quedaste estático de un momento a otro y no respondías a nuestros llamados - dijo mientras toaba una de sus manos para tratar de calmarse, - estabas hablando con Kurama y sus hermanos, ¿verdad? - sabía que no debía preocuparse pues no era algo nuevo ni peligroso, pero no le gustaba verlo así, desconectado del mundo y cuando lo vio asentir con seriedad supo que algo le habían informado.

- Y... ¿que te dijeron? - Hinata pregunto por todas, mostrando ansiedad sobre que le dirían los biju dentro de el en medio de la noche para que ahora tuviera una expresión tan seria en su rostro.

- Matatabi... esta aquí - les revelo sin contratiempos lo que le habían informado, sorprendiéndolas por tal revelación que no esperaban, de hecho, creyeron que no verían al biju hasta al menos un par de días, pero finalmente había llegado y era hora de saber que era lo que quería de ellos.

-CONTINUARA-


Listo un capitulo mas, quería hacerlo mas corto pero con todo lo que quería contar acabo siendo un capitulo de mas de 30,000 palabras, pero espero que les guste, pues en este caso trate de contar un poco la historia detrás de como Tsunami termino siendo la mujer de Naruto y para quienes no lo sepan o no la recuerden, Tsunami es la mujer del pais de las olas donde Naruto lleva a cabo su primera misión seria, ya saben, proteger a Tazuna, pelear contra Zabusa y Haku y eso.

Ahora bien, con ella plantee un concepto diferente, fue la primera mujer que trato bien a Naruto en la serie, porque si recuerdan bien por ese entonces Naruto aun era un paria en su aldea, los que no lo agredían o despreciaban simplemente mantenían su distancia, digo, en ese entonces hasta Sakura trataba de evitarlo, Tsunami por otro lado le abrió las puertas de su casa y lo recibió con cariño, así que hice que eso fuera algo especial para Naruto y que de alguna manera lo conectara con la mujer, ademas de darle mas contacto con el a lo largo de los años forjando una amistad que en el trasfondo tenía tintes de amor, que ninguno de los dos creía sería correspondido, por no mencionar el hecho de que Tsunami le llevo algo de tiempo acostumbrarse a algunas cosas, aunque por suerte a su lado tuvo a Hinata y Tsunade para guiarla y luego se fueron uniendo mas lo cual fue quitándole algunos de sus prejuicios a algunas practicas debido a ser una mujer criada mas bien a la vieja escuela.

En un principio pensaba no incluir la parte lemon pero pues ya puestos, creí que merecía su espacio para eso también, pero claro esta, algo mas corto creo yo y que en lo posible trate de que estuviera lleno de un romanticismo de la primera vez de una pareja casada espero que les haya gustado esta tónica mas romántica y dramática.

Por cierto lo de Kaiza, eso si paso en el canon, pero no en el anime donde eso lo censuraron por obviamente pasarse de verga, pero en el manga si, de hecho antes de ejecutarlo, lo mutilaron cortandole los brazos y ya atado a esa cruz y para enviar el mensaje, Gato ordena que lo decapiten, visto así, cualquiera que sea forzado a presenciar algo como eso esta mas que propenso a romperse por dentro y caer en la desesperación de buscar una salida, cualquiera que fuera como el cuasi suicidio de Tsunami o el aislamiento y vida en el resentimiento de Inari.

Como se habrán dado cuenta aquí no hubo como en capítulos pasados revelaciones nuevas de otros puntos en la historia, pero creo que no tenían cabida en un capitulo que pretendía contar la historia de Tsunami y Naruto, sin embargo créanme que aun falta mucho que ver, después de todo Naruto tiene aun muchos secretos que tiene escondidos por ahí, incluso algunos que ni siquiera el sabe que tiene.

Ahora bien, finalmente llegamos al punto donde Naruto se encontrara con Matatabi y sabrá que es lo que quiere a cambio de aceptar su propuesta, me gustaría saber cuales son sus teorías, mas porque al parecer también tiene interés en Tsunade, cosa que es un dato nuevo.

Antes de que me olvide, estoy planeando una historia nueva para Naruto, una que espero sea mas dramática y misteriosa respecto a que es lo que pasara, una historia que será y a la vez no será del tipo harem, es una historia con truco, pero si quieren saber mas busquen la explicación en mi biografía y cuéntenme que les parece la idea y si les gustaría que la escribiera.

Sin mas que decir me despido deseándoles salud y que se estén cuidando en estos tiempos tan locos.

Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior

Reviews:

edtru23

Me alegra que te gustara el capítulo y lo del yuri que un extra, de alguna manera todos tendrán que encontrar como lidiar con el deseo que tiene y ya que hasta el aniversario, el sexo esta prohibido, algo que tijeras debería servir para no enloquecer, ¿no te parece?, XD, por no mencionar que Shizune también tiene necesidades y ya que esta solita con su tonto hermanito el cual la tiene dura y enorme, hay que aprovechar las oportunidades supongo, sobre volver a los inicios, creo que es una buena forma de recordar un poco el pasado, cuando la serie se centraba en Naruto y su viaje, mas que en el emo vengador y su poderes inmerecidos. Gracias una vez mas y respecto a tus preguntas:

1. Por ahora no tendrá acción shotacon, ninguna de hecho hasta el cumpleaños de Naruto y luego su aniversario con Tsunade, después de eso si, todas cobraran con intereses su abstinencia, sobre si lo de Tsunami sera sola o en orgía, diré que ambos, primero sola, que todas querrán tenerlo para ellas a solas aunque sea un ratito y luego en orgía, que compartir también es importante.

2. El cumpleaños no esta tan cerca, recordemos que Naruto se casa con Tsunade al poco de su cumpleaños y ya se dijo que su aniversario esta a un lejos, presupuestado para que sea cuando lleguen a destino así que aun esta lejos.

3. Harba momentos para todas, NaruHina, NaruTsuna, NaruAnko, NaruShizu, NaruTsunami, entre otras, no te preocupes por eso, todas tendrán sus momentos románticos con el shota, después de todo, el viaje aun es largo.

Me alegra que te guste la historia. Tratare de mantener la calidad y nos leemos pronto.

Atento

DjGuilox-018

Fernando Murillo

Pues si no cambiaba el personaje va a acabar mas odiado de lo que ya lo es y no tengo nada contra el chico, pero tampoco es que sea santo de mi devoción, siendo sinceros todo el manga de Boruto me parece mas bien chafa, muy rebuscado tratando de prolongar una serie que ya se cerro luego de la gran guerra.

Tsunami era la hija de Tazuna que era el constructor del puente, que de hecho aparece en shippuden ese puente con el nombre de Naruto, ese puente es el que liberaría su pueblo de las garras de Gato, el que contrato a Zabusa para matar al constructor y acaba muerto al final de la misión luego de perderlo todo y ser traicionado por su empleador.

Sabia que te intrigaría, pero nop, no es la sexy mizukage Mei la que tiene ese sueño, lamento decepcionarte en esa parte, solo tendrás que esperar y sabrás de quien se trataba esa escena.

honter11

Anko es juguetona y bromista, Tsunade es mas seria y centrada, obviamente que vana a tener roces, por mas de una cuestión, Hinata es tímida con terceros, con los miembros de su familia la timidez no existe, creo que eso quedo claro en ese capitulo cuando ella y Tsunade pues... ya sabes lo que le hace a Anko, lo del trío que propones, yo no soy bueno con eso del drama, de hecho me sorprende que me este saliendo bien considerando que es la primera vez que lo intento, pero tantas películas, libros y demás supongo que algo me enseñaron, pero tienes razón en algo, una historia así, no es para pintar a Ino como una cualquiera, de hacerse y aun estoy pensándolo pues tengo en mente otra historia de Naruto, tendría que considerar el punto que los llevaría a tener ese trío.

Elchabon

Gracias me alegra que te haya gustado.

Anko siempre fue una bromista e indisciplinada, así que jugué un poco con eso para que fuera el elemento de discordia dentro de la familia en cuanto a algunos temas.

En realidad son mas chifladas, pero por ahora dejemoslo así.

Estas a nada de saber que es lo que quiere Matatabi y creo que a mas de uno se le va a caer la mandíbula.

Pues con esa madre, obvio Himawai iba a ser igual, bien dice el dicho que la manzana no cae lejos del árbol.

Creo que mas de uno le llamo la atención quienes eran esa madre y su hija, aunque al parecer no aciertan sobre quien es la madre.

Digamos que ella le da un nuevo significado a medir la temperatura del cuerpo con un termómetro, pero si, muchos querrían una enfermera así.

A poco no fue una sorpresota la adición de una MILF como Tsunami, y es solo la punta del iceberg, créelo.

Espero este capitulo también te gustara y te dejara con ganas de saber mas.

Saludos.

black25

Me alegra que te gustara el cap, lo de las chicas, eres el primero que acierta sobre quien es la del sueño, aunque creería que eso era mas bien hasta obvio, lo de Matatabi, estas a un capítulo de saberlo, pero que creas que es eso lo que quiere... ni siquiera se como continuar con la respuesta a eso, aun si eso fuera lo que quiere y no digo que lo sea, no se que tiene que ver Kurama en todo eso, así que si me lo explicas te lo agradecería, sobre el trío de chicas que vienen apareciendo desde hace unos capítulos, no le pegaste a todas, lamento decirte eso, aunque creo que las pistas eran mas bien evidentes para develar de quien se trataba, pero si no, pues tendrás que esperar a que la familia llegue a destino para saber si eran las que creías o no, hasta entonces, espero que disfrutaras de este capítulo y nos vemos.

Guest

No creo que esa sea su intención,pero si que quiere y tiene una gran familia, felicidades por descubrir quien es la chica que tuvo el sueño, aunque creo que era mas bien obvio considerando que solo ella tiene ese don ¿no?, Shizune siempre a sido mas discreta, así que por eso me asegure de que no se delatara su relación hasta que fuera momento, XD, Hanabi tengo planes para ella, solo debes esperar pero si quieres saber un poco mas, mira unos capítulos atrás a su primera aparición, ahí se insinúa mucho, pero debes saber leer entre lineas, Ino solo es una amiga, esa es toda su relación con Naruto y su familia, que ahora este un poco mas curiosa, por no decir que chismosa, sobre como es la convivencia al interior de esa familia es otra cosa.

MISA47

Ammm, se te repitió el mensaje o fue alguna especie de error o bug y se interpusieron los menajes, porque es el mismo mensaje, letra por letra.

Momentei

Lo de Hanabi tengo planes con ella, pero no puedo decírtelo ahora, sin embargo si quieres saber mas, lee unos capítulos atrás, a la primera aparición de Hanabi en la historia, ahí tienes unas cuantas insinuaciones, pero deberás leer entre lineas.

cefiro101

Gracias, me alegra que te gustara.

Espero que te gustara este capítulo también.

Si, es como si fuera su propio hijo, Hanabi parece que quiere que la vea como tal, incluso que quiere ser Hinata o algo así, es curioso de hecho como parece que quiere pasar mas tiempo con su Onee-chan y su esposo. Konohamaru siempre lo ha visto como un modelo a seguir porque él siempre lo vio como un niño y no el honorable nieto, Hanabi por otro lado, como que hay algo raro por ahí ¿no? quien sabe, puede que si sienta algo por el y como dice, no mueve ficha por su hermana, a no ser que convenza a su hermana de ciertos beneficios por ser su hermanita.