Higanbana

Capítulo 13: Buscando una respuesta, parte uno: Verdad.

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Al principio Kaneki al ver que ella lucía asustada y que sus hombros temblaban, él se acerco para sujetarla de los hombros, pero ella lo detuvo susurrando en tono bajo.

—Termina tu relato antes de que de verdad me desmaye.

El ghoul de un ojo contó todo lo él sabía de ella, en un lapso de casi 20 minutos Kaneki relato las guerras que se desataron cuando a él le trasplantaron su kagune y como ella fue utilizada como arma biológica que al final formo al "dragón", lo que sabía de su familia biológica y su fallecido medio hermano Nimura Furuta, las cosas que se salieron de control incluyendo su primer secuestro a manos de Kanou, le contó todo lo que en su ausencia ella desconocía.

Incluyendo que su padre Sachi había muerto cuando ella preguntó con voz entrecortada.

Ella escuchaba con atención pasmada, con una mano sosteniendo su pecho del lado izquierdo (como si quisiera controlar los latidos de su corazón) y la otra tapando su boca (como si quisiera controlarse por no soltar un grito de horror).

—Rize kamishiro…—Ella pronunciaba su verdadero nombre cubriendo su boca con la mano derecha, tuvo una serie de pequeñas revelaciones en su memoria tan rápidas como un sueño "semillero…no quiero convertirme en una mujer anciana…glotón…cuento contigo Rize-san…¡padre ayúdame!...mi precioso dragón…lo siento Rize debo de matarte…¡Rize corre!" como si una rompecabezas estuviera resuelto, las manos le temblaban, los pies se quedaron enterrados en la alfombra del comedor, iba a caer muerta en el suelo, sentía como se le iba el alma del cuerpo, pero le quedaba una incógnita en la cabeza.

—¿Rize-san?. —Kaneki observaba como ella había quedado en un trance, acerco la mano para intentar tranquilizarla, pero se detuvo en el acto cuando ella volvió a hablar.

—Si querías matarme…¿por qué no simplemente me decapitaste o comprobaste si todavía respiraba al "eliminarme"?, ¿De verdad era tan necesaria mi ejecución después de todo?. —la voz de Rize empezó a quebrarse.

—Rize yo…—Kaneki alzo la mano para alcanzarla, hasta que ella lo interrumpió.

—Yo nunca…¡ yo nunca quise formar al dragón por voluntad !, ¡ Yo a pesar de todo quería vivir!. —exclamó Rize con una mirada baja, sus ojos estaban llorosos, apretaba los dientes y los puños, mientras sus hombros temblaban, ella recordó lo que de verdad lo que le paso, las pistas mentales ya estaban volviendo a ella, cuando estuvo en mas contacto con Kaneki curiosamente sus recuerdos volvieron mas fuertes, no creía que lo volvería a encontrar, ella también había cometido muchos errores y ya había recibido demasiado castigo, pero ahora estar con él, ¿era una nueva forma de torturarla?. Las lagrimas cayeron de su rostro femenino.

Kaneki se sorprendió al verla llorar, recordaba una imagen similar hace varios años cuando ella fue rescatada por Yomo y la volvió a ver, esa imagen le destrozo el corazón, solo que ahora ella estaba consciente, entre una mezcla de dolor y rabia, Rize apretaba los dientes mientras las lagrimas surgían, estaba a unos pasos de distancia se acerco tomándola de los hombros.

Ella se alejo un paso haciendo que Kaneki la soltara, no quería que la tocara.

—Perdóname Rize-san…pensé en ese momento que era la única solución, no fue fácil, pero tienes razón no fue justo, debí de pensar en sacarte de ahí, perdóname...

Kaneki pensó que ella estallaría en cólera que lo sometería y lo desgarraría por lo que le hizo, que se alimentaria de él como venganza por sus decisiones…sin embargo ella subió la mirada mirándolo con miedo y decepción con las lagrimas escurriéndole en el rostro.

Esa mirada lo atravesó de tal manera, que hizo que él deseara que ella lo golpeara, apostando que una cachetada le hubiera dolido menos.

—Claro que me sacrificaste…de todas formas ¿quién reclamaría mi muerte o mi cuerpo?. —Rize poso ambas manos en su rostro húmedo por las lagrimas y soltó un fuerte grito agachándose para estar de rodillas.

Kaneki se agacho para sostenerle los hombros, pero ella se aparto diciendo todavía con el rostro escondiendo y la voz apagada que no se le acercara, pero él no hizo caso y la abrazo, ella como toda una fiera se revolvía haciendo que ella intentara quitárselo de encima, entre todo el movimiento Rize termino arriba de él sujetando de las muñecas, acorralando contra el piso.

—¿Todo lo que paso cuando nos volvimos a encontrar era mentira? ¿Por eso me has ayudado este tiempo?, ¿Es por lastima o me estás espiando para luego usarme o eliminarme?. —Rize preguntó herida.

—No, al principio era por que quería saber como es que seguías con vida, pero con el tiempo me he empezado a sentir bien contigo, cuando volví a conocerte se volvió mas que mera curiosidad de estar a tu lado, solo quiero ayudarte, además lo que te dije anoche es verdad.

Rize miro los ojos de Kaneki lo decía con seriedad, no había inseguridad, pero había algo de tristeza en sus ojos grises probablemente por que ella ya no le tendría tanta confianza, con razón la ignorancia alegraba tanto a las personas, solo querían ver lo que se les presentara en frente sin cuestionarlo mientras les parecía perfecto, que importaba lo que hubiera detrás.

Ella soltó las muñecas de Kaneki para sentarse en el suelo y secar sus lagrimas, Kaneki se sentó frente a ella. Hubiera sido mas fácil para Rize matarlo en ese momento como cuando él quiso matarla, como cuando ella lo ataco la primera vez, "¿y luego qué?", ocultar el crimen y/o esperar a que todos los investigadores que estaban del lado de Kaneki vinieran a atraparla por tomar la vida de él, así el ciclo vengativo continuaría. Rize dejo de llorar, pero seguía furiosa, tenía que pensar con la cabeza fría.

El ghoul de un ojo esperó paciente una respuesta, ella calmo su respiración y respondió.

—Si te digo " vete, déjame en paz y nunca vuelvas a buscarme", ¿te iras?

Esa pregunta rompió algo en el interior de Kaneki, pero sabía que ella no lo tomaría con tanta calma, era natural el posible rechazo.

—…si.

—¿Le dirás a alguien que sigo con vida, si te pido que ya no busques?

—En realidad el TSC ya saben que estás viva…pero yo puedo ayudarte.

Rize soltó un jadeo, "¿Ya sabe el TSC que sigo viva?...¿cómo que ayudarme?"

—Espera, ¿cómo que saben que estoy viva?

—Rize, cuando fuiste involucrada como víctima de la diosa búho ellos tenían información de ti, fotos tuyas, donde trabajas, cuando capturamos al compañero de Kari venía información tuya en un cuaderno, ya mas de uno se dio cuenta de ti.

—¿Desde cuándo?

—Hoy.

—A si que fui tu pequeño secreto hasta que la diosa búho te delato—Rize se dio cuenta por el sonrojo y la mirada de culpabilidad de Kaneki.—¿Voy a ser arrestada?...¿Van a volver a castigarme?

—No lo se, pero no voy a dejar que te lastimen.

Ella lo miro sorprendida, pero le hizo una ultima pregunta. —¿Qué quieres al final de mi?

—Solo quiero estar contigo.

Ella suspiró, no sabía si era la decisión correcta, pero a lo mejor podría funcionar su extraña relación, después de todo ella también había hecho cosas horribles, pero…

—Escucha, me mentiste cuando nos volvimos a ver e intentaste matarme hace tres años, no me has delatado en este tiempo, pero también recuerdo que yo también intente matarte la primera vez que nos conocimos, así que no estoy segura si es bueno que nos volvamos a ver—Ella noto como la mirada de Kaneki se ensombrecía, al parecer no estaba de acuerdo en lo último. —Aunque…no puedo estar segura en estos momentos si pedirte que ya no me busques.

Él se sorprendió, ella se había calmado un poco mas, a lo mejor Rize también le había guardado un poco de cariño aunque fuera un poco, si no ya lo habría a echado de su departamento o peor aun atacado, se permitió sonreír un poco.

—Rize-san, si quiero ayudarte necesito saber algunas cosas de ti, se que no estoy en todo el derecho de preguntar más sobre tu vida, pero necesito saberlo para poder defenderte mañana…

—¿Mañana el TSC vendrá a buscarme?

—Si, por el caso de la diosa búho y porque quieren saber porque estás viva.

Rize suspiró ya que Kaneki en cierta forma le había contado toda la verdad y él ya tenía todas "sus cartas sobre la mesa", ella también tenía un par de secretos, pero si Kaneki la quería de verdad le haría una prueba de confianza. Ambos se pusieron de pie para seguir conversando.

—Si quieres que te cuente mi historia está bien, pero tengo una condición. —Dijo Rize cruzando los brazos.

—¿Cuál es?.

—Necesito que me prometas que todo lo que te contare quedara entre nosotros, solo yo contare lo necesario cuando me presente mañana.

—Hecho.

—¿Entonces como pactamos el trato?, ya sabes un tipo de garantía de que no vas a traicionarme. —Pregunto Rize.

Kaneki no sabía como darle esa garantía, al parecer ella no iba a confiar en él por un rato, el kagune de Rize empezó a emerger pero solo una de sus extensiones, Kaneki retrocedió un poco, pero Rize le dijo:

—Dame tu mano—ella estiro el brazo para tomar la muñeca derecha de Kaneki que apenas movió el brazo cuando vio el kagune de Rize, "¿Qué pensaba hacer?". —Un pacto de sangre. —concluyo Rize como si hubiera leído la mente de Kaneki.

Ella acerco lentamente la punta de su kagune a la palma de Kaneki, su kagune estaba caliente y brillaba en su color característico rojo, le recodaba como cuando él por primera vez utilizo su kagune, rápidamente sin que se diera cuenta le hizo un corte en la palma de la mano con su kagune, sintió un pequeño dolor por un instante y la palma empezó a calentarse, la sangre mancho el suelo del departamento. Cuando ella soltó su muñeca y su kagune desapareció Rize extendió su brazo hacia Kaneki.

—Tu turno. —dijo ella.

Kaneki solo asintió, tomo el brazo derecho de Rize y con cuidado subió un poco la manga de su blusa (para no salpicarla de sangre), hizo el mismo procedimiento, su kagune y el de ella en teoría eran el mismo, pero la forma del suyo eran parecido a una gran espada, el filo de su kagune se acerco lentamente a la palma de la chica ya que no quería hacerle un corte muy profundo, noto como ella miraba su kagune hipnotizada como si ella lo recordará de ese fatal día, la sangre de ella se combino con la suya en el suelo, finalmente ella le ofreció la mano ensangrentada pero esta vez estrechándola con la suya concluyendo con el "pacto".

—Te lo prometo. —dijo él mientras apretaba su mano con la de Rize.

Después de que ambos se lavaran las manos en la cocina y se ayudaran a vendar sus manos ( iban a cicatrizar en un par de horas, pero por si había riesgo de infección o algo parecido). Ella le pidió que la esperara, en lo que iba a su cuarto por unas cosas. Luego de unos minutos ella volvió con un gran sobre desgastado que estaba cubierto con polvo.

Ambos volvieron a sentarse en el comedor, ella respiro profundo comenzando su relato abriendo el sobre.

—Yo estuve unas semanas atrapada en el dragón, pero curiosamente alguien me saco a la superficie y fui salvada de ser devorada por las catacumbas.

Rize mostró al investigador unos papeles que Kaneki tomó con curiosidad, eran papeles con el nombre Sayuri Akagawa con el que registraron a Rize.

—Fuiste adoptada. —Kaneki habló sorprendido.

—Si, fue una bendición que la señora Akagawa que en paz descanse creyera que todavía era menor de edad cuando me encontraron*.

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Hace tres años, Tokio.

La señora Hana Akagawa era una mujer de 75 años de aspecto frágil, de cabello largo grisáceo, muy alta para su edad y en cierta forma consumida por el tiempo en tanto su aspecto como en mente, era una mujer ghoul que se cuido bastante tiempo de las carnicerías del CCG y otros ghouls, que vivió por mucho tiempo en los barrios rojos de Tokio. A su larga vida nunca se casó, pero llego a dar a luz a su única hija Sayuri.

Hacía otros dos años que no veía a su hija Sayuri no tenía mucho contacto con ella desde hace rato, y no recibía respuesta de todas sus cartas que ella escribía con esmero. Empezó a desarrollar esquizofrenia desde algunos años y a su edad solo se alimentaba de cadáveres de tumbas que profanaba cuando nadie la veía. Estaba delgada al grado de parecer esquelética, la gente se asustaba cuando ella les preguntaba a las jovencitas de veinte y tantos años por el nombre de Sayuri, no era raro que todas se asustaran por verla.

Cuando empezaron a subir a una chica de las profundidades del dragón de cabello blanco con múltiples marcas y heridas tanto en su rostro como en su pecho, Hana supo (o al menos su mente y corazón) que esa niña era la que había traído al mundo.

—¡Sayuri!. —Ella grito y corrió entre la gente para empujar a los dos enfermeros humanos que cargaban la camilla de la muchacha de cabello blanco.

La anciana toco el rostro de aspecto delicado y fantasmal de su "supuesta" hija perdida, comenzando a llorar agradeciendo a todos los dioses que le habían devuelto a su Sayuri.

Con esa escena nadie le cuestiono nada si eran madre e hija, pero era algo extraño que una mujer de tan avanzada edad tuviera una hija demasiado joven.

Cuando registro a Sayuri como suya fue por papeles de adopción, ya que no había ningún documento que probara que la muchacha peliblanca de ojos morados era su hija biológica. Algunos ghouls que tenían hijos no eran registrados en registro civil u hospitales para evitar que se les rastreara con mayor facilidad. Hana no tenía dichos documentos, pero se le permitió tener un acta para la chica que nadie identificaba por huellas, registro dental o si alguien mas la estaba buscando.

Era claro que el nacimiento de Rize Washuu/Kamishiro nunca se registro.

Pasaron las semanas cuando su "hija" no hablaba, permaneciendo en un estado de shock y desconocimiento, al principio no respondía por su nombre, pero tampoco la ignoraba cuando le insistía demás, escuchaba como algunos doctores u otros compatriotas murmuraban sobre ella y su niña, que la muchacha era extraña, escalofriante o algo sospechosa.

Ella tapaba los oídos de la peliblanca cuando los chismes llegaban a sus oídos, en cierta forma la protegía.

Al cabo de unos meses comenzaron mejores refugios que solo las casas de campaña improvisadas, le llevaba comida extra a su hija a escondidas de la racionada que les daban a los ghouls diario, notando que la peliblanca tenía un apetito voraz.

Y aún no se escuchaba su voz, además que dormía muchísimo de manera profunda.

Luego de un tiempo su hija comenzó a interactuar con las personas, con las enfermeras/doctores les temía y les gruñía, con las palomas les huía, cuando otras personas le hablaban ella quería abrir la boca, pero el sonido no salía de su garganta. Ella justificaba que siempre su hija fue tímida y nunca hablaba. Si quería algo su hija ya fuera ropa, comida o agua simplemente ella lo tomaba, pero era agresiva con otros si le ponían una mano en encima. Hana siempre le hablaba a su hija de los lugares que frecuentaba cuando tenía su edad, que su hija tenía un tío (su hermano menor de 70 años en ese entonces) al cual no recordaba, y que lamentaba que no supiera quien era su padre bilógico, pero que ella tampoco recordaba al hombre que la embarazo.

—Pero me alegra que te parezcas más a mi.

Y su hija solo ladeaba la cabeza confundida haciendo que Hana riera rasposamente, divertida.

Solo pudieron tomarse una única fotografía juntas de una cámara de fotos instantáneas que recogió de los escombros de la ciudad. En la foto Hana sostenía a Rize de los hombros sonriendo, mientras la peliblanca tenía una expresión de curiosidad delatando cierta inocencia viendo fijamente a la cámara.

Una noche, mientras la mujer veía como su hija dormía con la cabeza apoyada en su regazo boca arriba, ella noto como varías de sus marcas de la frente, el cuello y el pecho comenzaban a desvanecerse. Mientras le acariciaba el cabello fino, noto que su hija comenzó a fruncir el seño como si tuviera una pesadilla, ella cuando quiso calmar a la peliblanca esta abrió los ojos y la boca diciendo algo en un tono melodioso, dulce y profundo una simple frase.

—Mi nombre es Rize. —Para luego volver a cerrar los ojos.

Hana dejó a acariciar su cabello, miro con asombro a la que llamaba hija, si algo a ella nunca se le iba a olvidar, jamás, era que su hija biológica era muda…unas lagrimas salieron de sus ojos hundidos por la edad y se rió por el momento sin poderlo creer. La peliblanca volvió a abrir los ojos para recoger sus lagrimas estirando un brazo tomando de su mejilla con una expresión de curiosidad en su rostro (como si le preguntara el porque de su llanto).

—Ya veo, mucho gusto Rize-chan. —Dijo la anciana riendo y llorando al mismo tiempo mientras tomaba la mano de Rize, la señora Akagawa cerró los ojos y su ultimo aliento salió en un suspiro.

Murió de manera natural, algo muy inusual en los ghouls.

Tampoco nadie le cuestiono a Rize si la señora Hana era su madre, porque le lloró al cadáver envuelto en una bolsa negra cuando tenían que llevársela a "enterrarla" (aunque era cierto que cuando se acumulaban muchos cuerpos los quemaban para evitar mas enfermedades).

Una enfermera creyó escuchar a la peliblanca decirle al cadáver al cual le lloraba:

"Lo siento mucho señora Akagawa".

Rize Intento buscar a su padre Sachi, pero su memoria estaba todavía tan vacía que no fue posible que alguien supiera de quien se trataba.

Hace dos años y 7 meses, Tokio…

Rize se mudo a las zonas en donde había menos investigadores del CCG, las menos vigiladas y ciertamente más conflictivas, ya que llego un tiempo en el que se le quedaban viendo de forma extraña en los refugios vigilados por palomas, porque al racionar la comida ella se las ingeniaba para robar y comer un poco mas, como si hace mucho tiempo no comiera, se mudo sin saber que rumbo tomar y ahí empezaron los trabajos extraños.

Comenzó siendo mensajera de algunos ghouls que solo le decían a donde tenía que ir y que entregar y a quien, ghouls que estaban en la mira de algunos investigadores por sospecha de asesinato antes que el dragón surgiera. Entregaba de todo: Mensajes, comida, dinero, cosas, todo lo que pudiera esconderse en el cuerpo o en un bolso. Con la ventaja que ella con su nueva apariencia y sus marcas casi desvanecidas nadie la conocía.

Tuvo un "accidente" en donde un cadáver fue expuesto, cuando alguno de los que la contrataban para hacer de mensajera que de cariño le decía "paloma blanca" creyó que era una espía de otros ghouls por su trabajo, ella alego que no estaba del lado de nadie, comenzaron a discutir, ambos pelearon, él quería matarla y ella al desconocer de su propio poder termino con el hombre con su kagune en forma de serpiente ganando la pelea, sabía que asesinar ahora ya no era tan fácil, pero siempre cobró la vida de alguien para defenderse y hacer ver que se viera como un accidente. Desde que despertó nunca mostro su kagune.

Estaba sola, ¿qué otra opción le quedaba?

Hace dos años…

Con el tiempo se mudo a zonas cerca de los barrios rojos en donde a penas comenzaban a abrir de nuevo por el ataque del monstruo de hace un año, recordando los lugares donde la señora Akagawa le había dicho que había trabajado cuando era mas joven, comenzó a investigar y termino con un trabajo mas normal. Trabajo en un love motel como recamarera, si bien no era raro limpiar habitaciones, al ser solo ella y el gerente del motel ghouls tenían que vigilar que nadie se fuera sin pagar, ella terminaba corriendo tras los hombres como si fuera un depredador en donde se pasaban de listos y no pagaban. La cosa le fue bien, incluso tenía un cuarto del motel en donde vivir, pero ciertos días comenzaron a volverse mas raros, el motel era un lugar de mala muerte, un día el gerente la despidió porque el lugar tenía sospecha de asesinatos y si se enteraban que tenían gente (como inmigrantes ilegales, personas con antecedentes de homicidio, entre otras barbaridades) el motel cerraría.

—Te recomiendo que vayas a la casa de la abuela, es un lugar oculto y es muy seguro, no te van a pedir papeles, apuesto que te ira mejor que en este lugar. —El gerente le dio una tarjeta con la dirección firmada por él.

—Gracias, es un bonito gesto a pesar de que me estás despidiendo. —Ella respondió con su tono suave y melodioso, pero siendo sarcástica.

—Créeme es mejor que un angelito como tu no termine en la cárcel.

—¿Por qué me llamas angelito?

—Porque tienes un aura como si a penas conocieras el mundo…a pesar que admito que eres mas ágil y más agresiva que yo al detener a los imbéciles que se van sin pagar.

Hace un año y siete meses…

Cuando trabajo y se hospedo en la casa de la abuela, aprendió a llevar su nivel de seducción como si fuera un entrenamiento (notando que se desenvolvía de manera natural en dicho arte), a la abuela le gusta su tono y timbre de voz, ella aunque con el tiempo aprendió a usar mejor sus tácticas seductoras con el movimiento, los gestos y la voz, nunca entró en el territorio que daba mas dinero a la casa El arte de la caricias, ella intuía que no era virgen, pero el mero hecho de que alguien la viera como vino al mundo y la tocara la dejaba asustada, como si hubiera tenido una especie de trauma en su vida pasada que no recordaba, que le daba terror, como si su desnudez fuera un símbolo de vulnerabilidad, le daba miedo que alguien la lastimara buscando su punto débil.

La abuela nunca la obligo, le sugería que lo intentara, que escogiera a algunos de los clientes que ella consolaba para que ganara un poco mas, pero ella siempre negaba con una sonrisa. Incluso recordó que no solo consolaba por dinero, si no a las demás chicas que vivían en la casa (sobretodo a las mas jóvenes), las abrazara y les acaricia sus cabezas de cabellos recogidos mientras las escuchaba. Ella termino escuchando de todo, desde clientes que estaban a punto de suicidarse o que habían asesinado a alguien, hasta sus mismas compañeras que habrían sufrido con un cliente y les dolía la perdida de esa inocencia comprada.

Termino por irse de la casa a buscar una vida un poco mas normal, con la ventaja de que con los años a pesar de su sentimiento de incertidumbre desde que fue rescatada del cuerpo del dragón, ya podía circular mejor por las calles nocturnas de Tokio.

Hace un año…

Volvió a trabajar de recamarera en los barrios rojos en un nuevo hotel, esta vez tenía el horario nocturno y rentaba un pequeño cuarto por la zona. No le pidieron papeles importantes, solo las referencias de trabajo (insistió siempre que la llamarán Rize). El ambiente siempre era tranquilo, los clientes pagan sus cuartos antes de entrar, sus compañeros de trabajo no eran problemáticos, pero la paga no era tan buena, por lo que escuchaba de "trabajos" que hacían algunos ghouls siendo recolectores de cadáveres y los vendían entre ellos ya que la alimentación que proporcionaba el ahora TSC estaba cada vez mas frecuente y varios no querían adaptarse de golpe a la nueva realidad alimentaria.

Hace unos meses…

Un compañero del hotel le conto que se abrieron unos "nuevos refugios" en una zona de Tokio bien ubicada, que eran para la gente que se quedo sin casa, eran mas baratos y no eran tan pequeños. Se despidió de su trabajo como recamarera.

Consiguió un día un trabajo de medio tiempo en una librería, disfrutando que tenía un trabajo con una de sus pasiones los libros. Obtuvo una identificación de habitante del país con su nuevo nombre Rize Akagawa.

Una noche conoció a su vecina de a lado, una ghoul tres años mayor que ella que se quedo impresionada por su kagune parecido al del dragón un día que la vio comer, ella estaba en un callejón detrás de un edificio comiendo de un sujeto que acababa de darse un tiro con una pistola que tenía un silenciador para no se hacer el ruido del disparo, ella destrozo el cadáver con su kagune de dientes fuertes.

—¡Eres perfecta!. —Grito su vecina entusiasmada.

Su vecina se presentó como la chica que del departamento de a lado, que también era ghoul y vivía con su hermano menor, mientras a modo de amistad le ayudaba borrar las huellas incriminatorias por alimentarse de dicho cadáver, mencionándole que su kagune era maravilloso y que nunca había visto un kagune que le recordara tanto a los dragones huérfanos.

Cuando conversaron en un café, su vecina le explico el mercado oculto de los cadáveres, la invitó a trabajar con ella un par de noches a la semana, Rize aceptó mientras tomaba café con su nueva "compañera" de trabajo.

—Trabajo con mas personas, todos siempre llevamos un apodo que nos identifique cuando trabajamos.

—¿Y por qué tú llevas ese apodo?. —Preguntó Rize.

—Por una anécdota con un compañero…un día conversando me dijo que tenía unos ojos del color de dicha flor y las pestañas demasiado curvas como los pétalos de las flores, me gusto la idea y es así como todo mundo me llama.

—No se que apodo debería de tener.

—¿Qué tal Higanbana?

—¿Por qué?

—Por tu kagune, note que cuando estás a punto de desactivarlo formas una flor del infierno de cuatro pétalos, pienso que te queda.

—Me gusta. —Rize dijo encogiendo los hombros, terminando como Higanbana en su segundo trabajo y Rize Akagawa en el primero.

Inicio del otoño, año actual…

Rize comenzó a tener una vida mas estable, trabajaba casi todos los días en la librería, disfrutaba el tiempo libre visitando cafés, librerías, centros nocturnos (donde conocía y veía a sus clientes), vendía litros de sangre que sabía extraer cuando comenzó a aprender de su vecina, era independiente, pero era un poco solitaria. Comenzó a pensar en darle una pequeña tumba a su difunto padre sintiendo nostalgia y un pequeño vacío que no sentía desde hace un tiempo.

Curiosamente desde que empezó con su segundo trabajo, comenzó a ser acosada por teléfono poco a poco, pero no le dio mucha importancia siempre bloqueaba los números desconocidos.

Cuando fue el primer día del otoño, una tarde que quedo para ir a cenar con su vecina después de salir de trabajar e irse a comprar café entre otras cosas para su hogar, paso por un pequeño cementerio para aprovechar y dejar un ramo de flores a un árbol que identificaba como la tumba de su difunto padre Sachi, mirando que el cementerio no estaba solo, había un joven de su edad de cabello blanco de espaldas contemplando una tumba, ella camino solo para mirarlo de reojo.

Llegó al árbol dejo el ramo en la base del tronco y su bolsa de compras cerca para poder rezar con tranquilidad, no fue hasta unos momentos después que sintió y escucho la presencia de alguien mas, ella se volteó para ver al mismo sujeto que había visto de espaldas en el cementerio, un escalofrío recorrió el cuerpo de la peliblanca haciendo que se le erizara la piel por lo familiar que se le hacia el chico de cabello blanco con cicatrices que tenía por debajo de los ojos (resaltando mas la marca del lado derecho).

—¿Se le ha perdido algo?. —Fue lo primero que a ella se le ocurrió en su mente, ya que era la primera vez que alguien la mirara con sorpresa y cierta impresión, como si los dos ya se hubieran visto antes.

¿Ya nos hemos visto antes?, Hasta luego.

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Cuando Rize termino su relato suspirando, sintió una rara mezcla de alivio y temor, ya que ahora Kaneki sabía lo que paso con ella hace tres años, pero ella también mostro todas sus cartas.

Por su parte Kaneki escucho cada palabra, notando cada gesto que Rize hacía, como en algunas partes del relato ella se contenía para no soltar alguna lagrima, se sorprendía por como había sobrevivido la mayoría del tiempo estando sola, como es que nadie la había identificado antes y que tan resiste era a pesar de los daños que sufrieron su cuerpo y mente.

Además de eso, ella le conto el motivo por el cual estuvo el día del incendio, la vez que estuvo en las ruinas de la zona 0 estaba mas que claro, todo lo que hizo ella para poder sobrevivir.

—Lo lamento Rize-san. —Dijo Kaneki.

—¿Por qué?. —Ella sorprendida pensaba que Kaneki iba a juzgarla por su imprudencia, pero él solo parecía sorprendido mirándola como si la comprendiera.

—Por todo lo que pasaste…

Ella suspiró, ella sobo su cicatriz del cuello pensando que esta una de las tarde mas demoledoras de toda de su vida desde hace tres años. —Por favor no te portes así de compasivo conmigo, todo lo que pase ya no existe, ya no se puede cambiar nada, con lo que me dices yo también estoy sorprendida de vivir para contarlo, de hecho estoy sorprendida de todo lo que viviste.

—Lo se, es casi un milagro que también haya sobrevivido.

—¿Y a que horas es mi ejecución de mañana?

—Rize no vas a ser ejecutada. —Dijo Kaneki preocupado, pero no la culpaba que mañana viera su visita al TSC como una condena.

—¿Estás seguro?. —Ella cruzo los brazos claramente todavía estaba algo enfadada por su confesión de lo que paso hace tres años.

—Si…y será temprano por la mañana—Kaneki suspiro, sintiéndose mal por la perdida de la confianza de la peliblanca. —Puedo venir por ti si lo deseas.

—No será necesario, se donde es.

No había nada mas que decir, Rize acompaño a Kaneki a la entrada del departamento a ambos les esperaba mañana un día que prometía ser demoledor.

Ahora no sabían como despedirse, él ya estaba un paso fuera de su departamento y ella en la puerta, era una situación un tanto extraña, él decidió romper la tensión.

—Nos vemos mañana Rize-san. —se despidió Kaneki.

Antes de que se él se marchara, ella toco su cicatriz del lado derecho de su rostro tocándolo con la palma de su mano pasando los dedos sobre la cicatriz, como si él todavía fuera un acertijo para ella, "en cierta forma él sigue siéndolo", pensó la ghoul.

Él sorprendido por la acción de Rize tomo la mano de la peliblanca cuando sintió su delicado toque en la mejilla, tal vez ya ella podría decidir ya no volver a verlo si se resolvía todo mañana o inclusive escapar, Kaneki se le quedo viendo a Rize un poco mas memorizando sus facciones, el color de sus ojos, su cabello y el olor tan agradable que tenía, la forma que tenía su marca del dragón en el cuello. Él suspiro, cuando ella soltó su rostro solo le dijo con una voz calmada.

—¿Ken?

—Dime…

—…Lo lamento. —la mirada de Rize mostraba dolor y tristeza. —Si no te hubiera atacado esa noche…no estaríamos metidos en esta situación.

—Eso ya no importa, yo a pesar de todo continúe con mi vida…—Kaneki le sonrió de manera melancólica, hace mucho que no pensaba con detenimiento esa noche.

—¿Quieres decir que después de todo tú no me odias…?.—Ella preguntó sorprendida.

—Ni en esta vida, ni en ninguna otra podría odiarte.

Cuando Kaneki se marcho del hogar de Rize, ella lo observó desde el balcón recargándose en la barda, pudo ver como él se iba caminando perdiéndose en las multitudes que había en la calle, era fácil reconocerlo "no hay muchas personas con ese color de cabello".

Rize ingreso de nuevo a su hogar, fue a su habitación y se acostó en la cama con lagrimas en los ojos, sin poder creer todo lo que le paso hace tres años y hoy en la tarde, saco el dibujo que le había hecho el hermano de Tsubaki de su bolso, era obvio quien era él del retrato.

—Nimura bastardo, aunque estés muerto no quiero perdonarte…bastardo. —Ella tomó la hoja de papel enojada y se fue a la cocina a quemar en el lavabo dicho papel, de lo único que se sentía mal era que era el dibujo del hermano de Tsubaki, pero ya le pagaría bien por el trabajo.

Ella tomo su sobre con todos sus papeles, notando el tramite cuando pidió que le cambiaran su primer nombre, en la foto de los documentos de ella aparecía. Aprecio la fotografía, tenía el cabello recogido, no llevaba lentes y usaba vestimenta sencilla con un pequeño collar al cuello (su cicatriz era notoria) sonreía levemente en la foto. El nombre "Akagawa Rize" ahora se le hacia extraño, pero lo mejor no era cambiárselo, Rize Kamishiro estaba muerta enterrada en las profundidades de las ruinas del dragón, ahora ella era solo una mujer llamada Rize que se preparaba para un interrogatorio mañana, que había hecho un pacto de sangre con el investigador Kaneki Ken para que él no revelara sus secretos mañana, ¿Cuánto tiempo duraría ese "pacto"? ¿era mejor escapar del interrogatorio y comenzar de nuevo?…¿ o quedarse a observar que tipo de consecuencias les traerían a Kaneki y a ella en esta nueva revelación de su vida?

"¿Qué hacer?," "Si he de quedarme moriré, pero si he de irme viviré", la última frase se le vino a la mente de un libro que leyó hace mucho tiempo, pero no recordaba cual era el titulo.

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El reloj indicaba las 11:11 pm.

Rize estaba leyendo en la cama cuando escucho como alguien tocaba la puerta, escucho atenta para no confundir el sonido con alguna otra cosa, pero el toque era insistente. Salió de la cama poniéndose una sudadera que tenía en la cama.

Cuando estuvo en la entrada de su hogar se fijo en el orificio de la puerta para ver de quien se trataba, su vecina estaba del otro lado de la puerta. Rize extrañada abrió la puerta notando que su vecina y su hermano menor estaban bien cubiertos con abrigos, llevaban entre los dos tres maletas de ruedas y cada uno llevaba una mochila en la espalda, ¿se estaba perdiendo de algo?.

—Hola Rize, siento que te despertáramos. —Dijo Tsubaki algo avergonzada.

—Está bien, no estaba dormida, no entiendo la visita, pero ¿quieren pasar?.

Ambos hermanos ghouls se miraron entre si y asintieron para pasar unos minutos.

Los tres estaban sentados en el comedor, el hermano de Tsubaki tomaba una taza de agua caliente que tenía unos pequeños cubos de sangre disueltos en el liquido, mientras Tsubaki y Rize no estaban tomando nada.

—La diosa búho sabe de nuestro trabajo de recolectores de cadáveres. —Dijo Tsubaki con tono pesimista notando como su vecina se sorprendía.

—¿Cómo lo sabes?.

—Contactaron con Kizuato y todos los que estaban trabajando ya se dispersaron para no que no sospechen, fueron capturados ayer los bastardos de la diosa búho, pero pueden delatarnos.

—¿Por eso las maletas? ¿Se van de la ciudad?.

—Si, me voy con Kizuato, tal vez solo me quede con él hasta que se enfríen las cosas, Rize tu también tienes que irte, si quieres haz maletas y ven con nosotros podemos…

—No puedo—Interrumpió Rize a su vecina. —Yo tengo un interrogatorio mañana en el TSC.

Tsubaki y su hermano soltaron un jadeo por tal noticia, Rize no sabía exactamente que decirles, ¿hasta que punto de la historia podía contarles?.

—¿Por qué tienes que ir?

—…Porque estuve capturada por la diosa búho y quieren hablar conmigo.

—Con mas razón tienes que irte, eres blanco fácil del TSC si saben de tu segundo trabajo, aunque seas amiga/novia de un investigador él no podrá protegerte de todo.

—Aun así no puedo irme. —Ella negó con la cabeza sonrojada, si tan solo supiera su vecina en que lio se había metido con Kaneki.

El teléfono de Tsubaki sonó y ella atendió la llamada, por las respuestas de ella se daba a entender que ya tenía que irse y que alguien ya la estaba esperando, en cuanto colgó la llamada, el hermano de Tsubaki le entrego a Rize el dibujo terminado de su padre sacándolo de su mochila, cuando Rize tuvo en su manos el retrato de Sachi se emociono al grado de que dos lagrimas cayeran por su rostro, pero le recordó por un momento que todavía seguía siendo huérfana.

—¿Te gusta?. —Preguntó el hermano de Tsubaki con timidez.

—Si es muy bueno, gracias, ¿cuánto quieres por los dos trabajos que hiciste?.

—Nada, es un regalo de despedida Rize.

Rize acarició el cabello del adolescente agradeciéndole el gesto. Ahora que ambos hermanos se iban se sentía lastimada, sintiendo que perdió mucho en una tarde, la confianza que le tenía a Kaneki, su segundo trabajo y el contacto de Tsubaki.

"Recupere mis recuerdos y salí ilesa del secuestro de la diosa búho…pero ahora, ¿realmente valió la pena?" Pensó la peliblanca al ponerse de pie.

—Los acompaño a la puerta. —Dijo Rize al caminar con los dos hermanos.

Tsubaki y Rize se despidieron con un abrazo, la peliblanca le pregunto a su vecina si podía saber su paradero, pero su vecina le dijo que no sabía donde quedaba el pueblo donde creció Kizuato, pero que la mantendría en contacto.

Rize se agacho a la altura del hermano de Tsubaki para acariciarle sus cabellos. —Cuida a tu hermana ¿está bien?.

El jovencito solo asintió y abrazó a Rize, cuando ambos hermanos se despidieron y desaparecieron de la vista de Rize, ella salió a su balcón para ver a ambos hermanos mezclarse con las personas entre las calles nocturnas de Tokio.

Suspiró la ghoul de cabello blanco para volver a su departamento, tomar una pastilla para poder dormir, mañana tenía una especie de interrogatorio/juicio/ejecución mañana.

Antes de cerrar los ojos, pensó en las palabras de Kaneki donde el dijo que iba a defenderla mañana.

—¿Por qué simplemente no lo rechace cuando me pidió ser su aliada?. —Hablo para si misma al cerrar los ojos.

"Porque es interesante y quería seguir observando" Respondió su subconsciente al quedarse dormida.