Narra Julián:

-Erase una vez, Shang Tsung me contó una historia sobre la grandeza. Como nací para ello.

- ¿Sabía el que derribaría o moriría ante Shinnok?

- ¿Vencería a Kronika?

-Ahora, con su cuerpo arrastrándose ante mis pies y el reloj de arena bajo mi control…

-No quería excusa… ¡Quiero respuestas!

- ¡Quiero a mi familia de vuelta!

-Así que retrocedo en el tiempo, cuando apenas era un bebé y acabo con el asesino de mis padres. Con la sangre de Shao Kahn es mis manos. Los vi al fin papá y mamá… y sorpresivamente yo de pequeño.

-Acabo de salvarme de un futuro horrible. O al menos eso fue lo que pensé…

-De repente, vi mi cuerpo empezar a desaparecer, incluso siendo el señor del tiempo. Entonces lo entendí.

-Nada de lo que viví, se volvería realidad si hacia esto, mi madre tomándome de la mano lo entendió también.

-No puedo asegurar un futuro, no estaré allí para contarlo incluso si para estar vivir debo observar como mis padres son asesinados.

-Todo quedaría igual así podría existir, ahora ¿Qué me esperaba como maestro del tiempo?

-Una tarea que preferí omitir ya que no decidiré el destino de otros, que ellos mismos lo forjen.

-Lo que si al volver al Mundo Exterior lo que empezó con un simple rumor se volvió realidad, la gente después de lo que hice por ellos me pedían que yo fuera el próximo emperador.

-Al principio no me gusto la idea, pero al final termine aceptándola. Kitana me cedió el trono voluntariamente mientras ella se hacia cargo de Edenia.

-Finalmente soy el emperador de mi hogar junto a mi emperatriz Cassie, por primera vez el derecho a la vida, la libertad y la propiedad se harán respetar en milenios, este es mi final…