Sonic: Estrellas del futbol: Liga Master
Capítulo 13: Cita de erizos
Sonic se vistió con la ropa que había elegido para la noche, habiéndose puesto también un par de tenis negros. Estaba frente al espejo del baño acomodándose un poco las espinas y el pelaje de la cabeza, después se puso un poco de perfume en el rostro y finalmente se acomodó el cuello de la camisa, soltando un suspiro.
—Muy bien. —Se dijo a si mismo Sonic—. Solo queda preguntarle a Vector.
Salió Sonic de la habitación apresuradamente, dando pasos rápidos sobre el camino empedrado hacia la habitación de Vector, que no se encontraba muy lejos de la suya. Afuera y alrededor de todas las habitaciones había arbustos, helechos y demás plantas que daban un aire de quietud al lugar. Llegó Sonic a la puerta de la habitación y la tocó con algo de duda. Alzó la ceja un momento al no escuchar nada, volvió a tocar la puerta, esta vez con un poco más de fuerza. Nuevamente, no hubo respuesta alguna, por lo cual Sonic supo que Vector estaba en otra parte del hotel, soltando un suspiro y encaminándose hacia el lobby.
—Ni modo —dijo Sonic con convicción—. Ojalá no se moleste. —Sonic llegó al lobby y fue a la recepción para pedir un taxi—. Señorita —dijo Sonic a la loba blanca que estaba detrás de la barra utilizando su computadora.
La loba lo miró y le sonrió amistosamente.
—Qué se le ofrece, joven? —preguntó la loba.
—Hola, puede llamar un taxi, por favor? —preguntó Sonic con prisa.
La loba asintió, tomando el teléfono en su escritorio.
—Por supuesto, joven. —La loba marcó en el teléfono y en seguida lo puso a un lado de su oreja. Sonic suspiró mientras miraba la hora en su teléfono, viendo que faltaban diez minutos para las doce y media, hora que habían acordado él y Amy para verse—. ¿Bueno? Hablo de recepción, un huésped está solicitando servicio...de acuerdo...muy bien, gracias. —La loba rió afablemente mientras apuntaba con la mano hacia la puerta principal—. Ya lo esperan afuera, joven.
—Oh...gracias, señorita —respondió Sonic con una sonrisa mientras asentía, después caminó hacia la puerta, abriéndose esta, permitiendo a Sonic ver el taxi que se encontraba justo frente a él. Caminó hacia el vehículo y abrió la puerta, después se sentó en la parte trasera.
—Buenas noches. ¿A dónde lo llevo? —preguntó el taxista, mirándolo por encima del hombro. Era un corpulento gato de pelaje anaranjado.
—Buenas noches, al hotel Grand Ivy, por favor —indicó Sonic.
El taxista asintió y echó a andar el vehículo.
—Por supuesto —respondió amablemente el gato.
El vehículo dejó el hotel, el tráfico había disminuido por lo que Sonic ya se sentía más tranquilo, el verde estaba muy presente aún en las calles de la ciudad, árboles y enredaderas conformaban la estética general de la urbe, grandes árboles adornaban las banquetas y los bulevares, había diferentes tipos de comercios los cuales aún a esas altas horas de la noche seguían operando. Enormes torres de departamentos rellenaban el horizonte, también había muchas villas y fraccionamientos como Sonic podía apreciar gracias a las paradisíacas casetas que veía a través de la ventana del automóvil.
—¿Qué le parece la ciudad? —inquirió el taxista.
—Me gusta, es muy diferente a Station Square —opinó Sonic.
El taxista rió un momento.
—Vaya que lo es, ¿verdad? —El gato giró a la derecha—. He ido a Station algunas veces, a visitar familiares nada más. Realmente les caes bien, debo decir.
Sonic soltó una risita, comprendiendo el comentario del taxista.
—Bueno, saben a quién irle —dijo Sonic entre risas, haciendo que el taxista riera también.
—La verdad solo lo reconocí por ellos, no veo mucho futbol. —El taxista dio un giro a la izquierda—. Tienen pósteres de usted en la sala. Honestamente, creo que es demasiado.
Sonic se rió nuevamente.
—¿En serio? Creerá que aun me parece extraño aparecer en tantos lados, no sé, simplemente se siente raro —confesó Sonic.
—Bueno, es un deportista de élite, es algo inevitable, supongo —dijo el taxista—. O cree que alguien querrá tener un póster de un gato gordo como su servidor? —Rió nuevamente el taxista.
Sonic se rió entre dientes, después cambió el tema de pronto.
—Y usted conoce el bar Arcana? —preguntó Sonic.
—Arcano —corrigió el gato.
—Oh, sí, ese —confirmó Sonic.
—Una vez fui, hace mucho, pero sigue teniendo buena reputación, es un concepto un tanto distinto a lo que nos tiene acostumbrados la ciudad, ¿sabe? No sé, un estilo más...elegante, por decir algo. Pero está bien, está bonito —respondió el taxista.
—Oh, muy bien —dijo Sonic.
Hubo un silencio momentáneo hasta que el taxista reanudó la conversación.
—¿Y va solo a despejarse un poco con unos tragos y buena música? —El gato rió entre dientes—. ¿O va a ver a una chica?
Sonic se sonrojó un poco mientras reía.
—La segunda —respondió Sonic.
—Oh... —dijo el gato—. Le aseguro que se la pasarán muy bien allí.
Después de unos minutos, llegaron finalmente a la entrada del Grand Ivy, cuya fachada era elegante, hecha de puro mármol cuyos claros resaltaban por la luz amarilla que venía de los sutiles focos en el suelo grisáceo. El taxista detuvo el vehículo justo frente a los breves y largos escalones que daban a las puertas automáticas.
—Gracias —dijo Sonic emocionado mientras le pagaba al taxista.
—No hay de qué. —El gato le guiñó el ojo—. Diviértase.
Sonic solo asintió y se bajó del taxi, cerrando la puerta y despidiendo al taxista agitando su mano brevemente. Entró Sonic al hotel con pasos apresurados, su reloj marcaba las doce con treinta y cinco minutos.
—Rayos —expresó Sonic acelerando el paso mientras pasaba por el lobby, hecho casi en su totalidad de mármol al igual que la fachada, con un ambiente un poco más iluminado que el del Wild River Inn, había varios candelabros minimalistas colgando del techo y los muebles y artículos que allí había eran apenas los suficientes para una cantidad moderada de personas. Sonic se alivió al ver el letrero del bar Arcano a la distancia, que consistía en el logo del lugar pegado en una pared de mármol de color negro, contrastando con los colores del resto del hotel. Sonic trotó hasta llegar a la recepción del bar—. Amy Rose —dijo Sonic a la venada detrás del mostrador, quién comprendió en seguida y buscó el nombre de Amy en su tableta electrónica, pues Sonic asumió que ella ya había llegado.
—A ver...oh, sí, Amy Rose —dijo la venada, invitando a Sonic a pasar extendiendo la mano hacia la entrada—. ¡Bienvenido!
—¡Gracias! —Sonic entró al bar con pasos más calmados, acomodándose un poco el cuello de la camisa y el pelaje de la cabeza entre sus espinas. El lugar tenía estética oscura y agradable, gracias al mármol negro en las paredes, el suelo y el techo, solo algunas luces amarillas iluminaban el interior del bar, débil pero suficientemente. Sonic ensanchó la mirada al ver a Amy sentada en una de las salas del centro, en uno de dos largos sillones grises entre los cuales había una pequeña mesa cuadrada de madera oscura. Se acercó lentamente Sonic hacia la sala mientras veía el elegante vestido negro de Amy y los pendientes blancos y brillantes que tenía en las orejas, empezando a dudar de su propia apariencia.
Amy estaba distraída en su celular, pero logró percatarse de la llegada de Sonic, quien se quedó parado a un lado del sillón opuesto, soltando un suspiro de alivio y disculpa.
—Lo siento —dijo Sonic—. Creí que alcanzaría a llegar más temprano.
Amy rió y se puso de pie, emocionada, abrazando a Sonic fuertemente tras darle un beso en la mejilla.
—¡Felicidades! —Amy no le dio importancia a los diez minutos de retraso con los que llegó su cita—. ¡Goleador!
Sonic rió mientras la abrazaba, aún más aliviado ahora.
—Gracias —dijo Sonic entre risas, sonrojado por el afectuoso saludo de Amy—. Bueno, ya sabes a quien estuvo dedicado.
Amy rompió el abrazo lentamente mientras lo miraba a los ojos, con las manos sobre sus hombros.
—Qué guapo te ves —dijo Amy sonriéndole, tenía los labios tenuemente pintados de rosa.
Sonic soltó una risita y acarició su mejilla tímidamente.
—¿Qué dices? Tu te ves fantástica —expresó Sonic—. Creo que hasta me haces ver mal.
Ambos rieron brevemente, después Amy fue a sentarse nuevamente en su sillón y Sonic hizo lo mismo en el sillón contrario.
—¿Llevas mucho esperando? —preguntó Sonic.
—Oh no, para nada. —Amy se rió entre dientes—. Ya, no te preocupes.
—De acuerdo —dijo Sonic mientras reía levemente—. ¿Y bueno, quieres ir pidiendo algo?
—¿Tanta sed tienes? —bromeó Amy.
Sonic rió mientras se recargaba en el respaldo del sillón.
—No, no es eso, es que así hago más plática —respondió Sonic.
Amy se rió con el comentario de Sonic.
—Bueno, me gusta que hables mucho así que pidamos —dijo Amy, mirando a los costados en busca de un mesero, encontrando a uno caminando a algunas salas de distancia—. Joven —dijo Amy con la voz alzada.
El joven mesero, un suricata de pelaje grisáceo que vestía de camisa y pantalón negros al igual que sus tenis, se acercó rápidamente a la sala.
—Buenas noches —dijo el suricata, listo para tomar nota en su teléfono adaptado—. ¿Qué tomará esta noche, señorita?
—Buenas, eh, yo le encargo un whisky —solicitó Amy—. Por favor.
—¿En las rocas? —inquirió el mesero.
—Sí, por favor —confirmó Amy, asintiendo amigablemente.
El mesero asintió mientas escribía la orden en el teléfono, después volteó a ver a Sonic.
—¿Para usted, caballero? —preguntó el suricata.
—Yo, bueno…¿Tienen cerveza oscura? —preguntó Sonic.
—Claro, manejamos Star Circle y Springs —respondió el mesero.
—Oh, una Star Circle entonces —dijo Sonic.
El suricata asintió nuevamente y anotó la orden.
—¿Algo más? —preguntó el suricata.
Sonic miró a Amy y ella sacudió la cabeza, después Sonic volvió la mirada al mesero.
—Eh, por el momento estamos bien, joven, gracias —contestó Sonic.
—Excelente, en un momento les traigo su orden. —El suricata se fue rápidamente a la barra de exhibición.
Sonic se rió de repente y Amy solo inclinó la cabeza con incertidumbre.
—¿Qué sucede? —preguntó Amy.
—Oh, nada… —Sonic esbozó una sonrisa de sosiego y calma—. Tan solo...siento que será una gran noche.
