Negar que las palabras del entrenador no la dejaron atormentada seria mentir. No podía quitarse de la mente ninguna de ellas. Edward por otro lado parecía estar muy tranquilo, concentrado en ella en realidad.
- ¿Quieres mi emparedado? - le preguntó apenas ella acabo el suyo. Ahora que vivían juntos era normal que preparan sus almuerzos para la escuela sin embargo media escuela notó ese detalle como si fuera un escándalo.
- No. Come tú. - le aseguró un poco molesta. - Debes alimentarte mejor.
Edward asintió no muy convencido pero siguió comiendo.
Estaban solos en una mesa de la cafetería, podían sentir miradas sobre ellos pero ya poco a poco la gente empezaba a asimilar que estaban juntos o eso querían creer.
- ¿Pensaste lo que te dije en Geografía? - Edward le preguntó curioso.
- No sé si es buena idea ir.
- Será divertido. - la animó. - No fuiste al baile de primavera. Podemos ir a este y divertirnos.
- ¿Con este vientre? - le señaló incómoda. - No puedo imaginar lo ridícula que me veré.
- Te verás hermosa. - le aseguró sin dudarlo y algo dubitativo tomó su mano. - Vamos juntos, prometo que será una gran noche.
Bella evitó el contacto visual. Sabía que su mirada la deslumbraría y caería.
- Lo pensaré. Igual faltan muchas semanas, ni siquiera están promocionando el evento. - le recordó levantando una ceja lo cual le pareció gracioso al muchacho que soltó una ligera carcajada.
- Quería ser el primero en invitarte. - admitió con una sonrisa que le provocó un suspiro a Bella. - Tengo que adelantar mis movimientos para ganarles terreno a mis enemigos.
La muchacha no pudo evitar reír al escucharlo.
- ¿Enemigos? - se burló.
- Sabes bien de quienes hablo. - la acusó con los ojos entrecerrados.
- Ya terminé con Jacob. - le recordó mirándolo seria. - No hay ninguna competencia.
- No lo vi muy derrotado la última vez...
- ¿Qué? - preguntó confundida.
- Te besó.
La memoria de Bella empezó a maquinar hasta recordar el momento.
- Oh. - exclamó. Tenía razón. - Bueno, igual no existe competencia. Ya no trabajo en el cine así que no existen motivos para vernos.
- ¿No te escribe? - insistió.
- A veces hablamos pero no estoy interesada en algo más que una amistad. Lo nuestro se acabó cuando dudó de mí. - le dedicó una pequeña mala mirada. - No puedo volver a intentarlo, no tiene sentido y no tengo tiempo para eso. Mi hijo es mi prioridad y Jacob necesita alguien que pueda darle su tiempo, no es justo para él.
Edward se quedó en silencio por unos segundos antes de agregar.
- ¿Lo querías?
- Si. - No dudó. Jacob fue grandioso con ella. - Es un buen chico y me hacía sentir querida.
- Ah. - Edward exclamó jugueteando sus dedos. - ¿Qué pensaba de tu embarazo?
- Le importaba, me cuidaba mucho en el cine. Era muy caballeroso conmigo y cuando empezamos a salir tenía claro que lo señalarían como el padre y no parecía molestarle.
Edward asintió algo cabizbajo.
- Hey... tú preguntaste. Estoy siendo sincera contigo, no pongas esa cara.
- Lo siento. - se disculpó sonriendo. - Es sólo que no sé como competir con eso.
- Debes empezar dejando de lado la supuesta competencia. - suspiró ella algo exasperada. - Ya ganaste después de todo.
- No me siento muy ganador. - admitió aún sin mirarla a los ojos.
- ¿No te gustó el premio? - ella gruñó herida. Edward reaccionó de inmediato reteniendo su mano cuando quiso alejarla.
- Por supuesto que no es eso. - se apuró a decir.
- No soy la misma chica con la que te acostabas Edward. Seguramente creíste que recuperarías el sexo diario y la diversión que yo te generaba. - le aseguró dolida. - Tendremos un hijo, no estoy para satisfacerte ni lo haré. Nunca más seré tan idiota como para hacer de ti mi prioridad.
El timbre sonó provocando que Bella salté de su asiento.
Edward se había quedado de piedra al escucharla pero reaccionó cuando ella tiró de su mano para liberarse. No la soltó.
- Espera. Debemos aclarar esto. - Edward la retuvo.
- Tenemos clases. Después de mi hijo, acabar la secundaria es lo más importante para mí.
- Bueno para mí nuestra relación es más importante que acabar la secundaria.
- Debes ordenar tus prioridades, nuestro hijo necesita que ambos terminemos la secundaria. Incluso que alguno de los dos vaya a la universidad.
- ¿Qué insinúas? - preguntó confundido.
- Que debes pensar en la propuesta del entrenador. Podrías ir a la universidad.
- Eso es imposible. Necesitamos el dinero y...
- Yo puedo trabajar también los fines de semana en el cine. Puedo hablar con el gerente y Jacob ...
- No. Quedamos que tú descansarías lo que queda del embarazo.
- Pero...
- No Bella. Lo que dijo el entrenador no es seguro además ¿Qué haría yo en la universidad? Soy pésimo en los estudios.
- Bueno tendrás que mejorar. Tus notas son un asco porque eres un irresponsable no por falta de cerebro. Puedes lograr tener una carrera universitaria si te esfuerzas.
- Bella... - quiso refutarla pero el monitor de pasillos se acercó a ellos.
- Ambos deben ir a clases, ahora.
Asintieron y tomaron sus mochilas apurados.
Todo lo que quedo del día Bella siguió meditando sobre esta nueva alternativa que se les presentaba. Mientras Edward preocupado trataba de hacerle ver que era un sueño y no algo seguro.
- Hablaremos con mi madre de esto. - gruñó molesta Bella entrando en su habitación cuando volvieron de la escuela. - Ella estará de acuerdo conmigo. Seguirás en el equipo de americano y serás el mejor Masen, nada menos que el mejor. Luego irás a la universidad y sacaras tu título universitario lo antes posible.
- ¿Y tú qué? ¿Trabajaras y criarás al bebé? ¿Yo como demonios apoyaré?. - gruñó molesto. - Se realista.
- Hey... ¿Qué sucede aquí? - preguntó la madre de Bella apenas entró a la casa.
- El entrenador dijo que Edward puede lograr una beca deportiva si se esfuerza. Dice que es talentoso. Puede ir a la universidad y lo hará.
- Eso es grandioso, Edward. - exclamó Renne mirando al muchacho.
- No puedo seguir en el equipo. Además debo ir al club de teatro. ¿Cómo voy a trabajar?
- Sólo los fines de semana. Además el entrenador dijo que lo apoyará en todo y lo convertirá en el mejor. - aseguró Bella.
- No es seguro que lo logre. - insistió. - Necesitamos el dinero y yo ya tengo otro trabajo los domingos. ¡Es una locura!
- ¡Vas a estudiar! No voy a permitir que dejes pasar esta oportunidad.
- Ambos deben calmarse. - intervino Renne tomando los hombros de Bella. - Esta decisión no puede tomarse basándose en emociones.
- Es una locura. Yo debo trabajar. El entrenador esta interesado porque sabe que sin mí el equipo no llegará a la final.
- Y eso es porque eres el mejor del equipo. - Bella intervino.
- ¡No es así!
- ¡Lo eres! ¡estoy segura!
- ¡Ni siquiera me has visto jugar!
- Todos saben que lo eres y te aman por eso. Tus fanáticos no sólo te siguen por tu cara bonita. Eres bueno y no permitiré que lo desaproveches.
- Fanáticos... - se burló Edward. - Solo soy popular, Bella. No soy un ídolo deportivo.
- El entrenador dijo que puedes ser mejor si dejas las fiestas y los excesos.
- ¡Dios! - gruñó. - Realmente se coló en tu cabeza.
- Bella deja que Edward medite la idea sin que estes presionándolo. - la detuvo su madre antes que la discusión siguiera.
– ¡Pero mamá!
– Tranquilízate. Dale un minuto para que se serene y pueda meditarlo con la cabeza fría. - Renne miró a los adolescentes compasiva. - Esta decisión debe meditarla como la pareja que son ya que afectara a ambos. Yo estaré en mi habitación y apoyaré lo que ambos decidan. Ya deben tomar sus decisiones solos.
Edward se sentó en la cama y tiró de sus cabellos frustrado mientras Renne salía de la habitación.
- No me veo en la universidad, yo siempre quise trabajar en cruceros, conocer el mundo, mi hermano también y la universidad jamás paso por mi mente...
- ¡Tu hijo necesita que estudies!
- ¿Qué hay de ti, Bella?¿él no necesita que tú vayas a la universidad?
- Sabes bien que yo no tengo oportunidad. - le recordó burlona.
- Tu promedio era impresionante antes, tu meta era lograr una beca.
- Eso era antes de embarazarme.
- ¡Tú también puedes lograr un beca!
- No puedo permítemelo, el bebé me necesita junto a él.
- Eres la más inteligente de la escuela, claro que puedes.
Bella suspiró mirándolo.
- No. - negó. - Realmente no puedo, hay muchas cosas que evalúan para darte una beca y yo no cumplo con la mayoría. En cambio, tú...
- No puedo ir a la universidad sabiendo que tú no puedes ir. - suspiró mirándola. - Sería injusto.
Bella al escucharlo se sintió conmovida inevitablemente. Se sentó junto a él en la cama y tomó sus manos alejándolas de sus cabellos.
- Mírame. - le pidió, el cobrizo lo hizo sorprendido. - No te sientas culpable por cumplir mi sueño, lo viviré a través de ti. Por favor, inténtalo. El bebé merece que lo intentes. Si lo logras nuestro hijo tendrá un mejor futuro. - el cobrizo quiso alejar la mirada pero ella lo impidió tomando su barbilla. - Puedes llegar muy lejos si te lo propones, te prometo que te apoyaré en todo.
- ¿Y si no lo logro?
- El entrenador cree en ti y yo también, puedes lograrlo. Yo estoy segura que si.
Edward parecía adolorido y asustado.
- No quiero defraudarlos.
- Si lo intentas no hay forma que nos defraudes. ¿Entiendes?
Edward torció el gesto demostrando su pena.
- ¿Y tú? ¿No lo intentarás? Es tu sueño...
- Mejoraré mis notas todo lo que pueda, prometo esforzarme más y tú me ayudarás con eso. Los tres contra el mundo, ¿recuerdas?
Edward sonrió en grande al escucharla.
- ¿Y bien? - ella insistió cuando él no contestó.
Edward suspiró abatido.
- ¿Prometes ir a todos mis partidos?
Bella sonrió llena de alegría.
- Estaremos en todos. - le prometió tomando su mano y colocándola sobre su vientre para que sintiera al hijo de ambos moverse.
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Actualización!!!
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