Capítulo 13: Ausencias

Law regresó trayendo consigo su botiquín médico, pues el pensaba que sería oportuno tener instrumentos médicos para cualquier emergencia que aconteciese en el piso de abajo. También lo acompañaba Judge, quien tras haber sido convencido por Law de salir de su habitación y tomar algo de tranquilizante, decidió volver a la sala y disculparse por su comportamiento.

El ambiente de la sala era bastante tenso y aburrido, Shiliew fumaba, Sakazuki leía y Hancock trabajaba en un arreglo floral hecho con algunas florecillas del jardín, mientras que la pequeña paloma de Lucci seguía vagando sin dirección por la casa. El único que parecía estar divirtiéndose con la situación era Borsalino, quien tocaba una alegre melodía de piano, como si nada malo estuviera pasando en ese momento. Law reconoció la canción rápidamente, era Vals de las Flores de Tchaikovsky. Law no era muy culto en el ámbito de la música, pero recordaba haber acompañado a Rosinante al ballet a ver la puesta en escena y además ocasionalmente la escuchaba en el gramófono de la casa de Karasu, aunque por lo general era más usual que Karasu y Betty escucharan estruendosa música jazz similar a la del club de al lado o de algún musical más moderno. Law gruñó sintiéndose nostálgico, si había algo que extrañaba de Rosinante era su finísimo gusto musical.

Afuera comenzaba a llover a cántaros, siendo el sonido de la lluvia y las olas embravecidas tan natural y melódico, como sombrío y desesperante. Si alguna vez hubo la oportunidad de huir de la isla nadando o en una balsa improvisada, esa oportunidad acababa de esfumarse en la espuma marina.

Judge trató de hilar una disculpa por el errático comportamiento que había tenido en durante la merienda. Nadie puso mucha atención a aquella disculpa mal elaborada, contestándole con murmullos y frases cortas.

- Bueno, creo que tengo algo de hambre. – dijo Hancock tras dejar el arreglo floral sobre la mesa- ¿Alguien se ofrece de voluntario para hacer la cena?

Hancock se quedó esperando algún tipo de respuesta, sin embargo, lo único que obtuvo a cambio fueron miradas de desaprobación y flojera.

- No me digan que ustedes esperan que también les haga de cenar a todos como si fuera la ama de llaves de esta casa. – dijo Hancock indignada ante la falta de colaboración de sus compañeros.

- Eres la única mujer aquí. Además, aunque se algo de cocina, no creo que te sentirías cómoda recibiendo la ayuda de un "tirano de la Edad Media" como usted me denominó hace pocas horas. – contestó Shilliew sonriendo maliciosamente.

Hancock frunció el ceño al oír el comentario tan machista y condescendiente que Shilliew había hecho, mientras el resto de los huéspedes se le quedaban viendo sin decir nada.

- ¡Oh, por favor! ¡Es el colmo que me obliguen hacer todo a mi sola! – gritó Hancock enfadada adentrándose en la cocina.

Shilliew se rio en silencio, mientras que encendía otro puro, sin duda aquel hombre se entretenía haciendo miserable la vida al sexo opuesto. Law estuvo a punto de ignora el comentario de Hancock o incluso reírse junto a Shilliew, pero súbitamente sintió terror de que Hancock volviera a cocinar cualquier cosa con harina, por lo que rápidamente se levantó del sofá y corrió a la cocina a ayudarla.

- ¡Espere señorita Boa, yo puedo cocinar con usted, déjeme ayudarle! – gritó Law dirigiéndose a la cocina apresuradamente.

Borsalino por su parte, comenzó a tocar otra pieza, la cual concluyó tras un largo rato. Al terminar Borsalino hizo un prolongado silencio, como si estuviera esperando una multitud de aplausos, sin embargo, el único ruido que el pudo oír fue la lluvia, el mar y los truenos.

- Bueno, creo que es ligeramente preocupante la ausencia de Kuro. – dijo Borsalino quebrando el incomodo silencio de la sala.

- Tengo un arma, así que, si ese bastardo trata algo contra nosotros, se las verá con mi plomo. – contestó Shilliew campantemente.

- Eso que usted dijo no es precisamente tranquilizante. – contestó Akainu.

- Mi objetivo jamás fue decir algo que tranquilizara a nadie, en especial al asesino. – argumentó el fumador.

- ¿Me está inculpando? – reclamó Akainu.

- Oh, no. Para nada. A los que inculpo son a quienes están ausentes en este momento…

- ¿Hablas del mayordomo, el médico y Hancock? – preguntó Judge nervioso.

- Ellos han permanecido lejos de esta sala por mucho tiempo, ya sea encerrándose en lejos de aquí o pasando un largo tiempo en la cocina y el jardín haciendo cosas raras, aunque para ser justos, también el señor Vinesmoke ha estado ausente por un largo e incomodo rato... – dijo Shilliew.

- ¿Me esta acusando de cometer asesinato? – chilló Judge indignado.

- No, pero si el saco te queda…

- ¡Usted no tiene derecho a acusar a nadie, criminal de guerra inmundo! – gruñó Akainu.

- Oh, ahora el juez asesino y corrupto junto con el cobarde que golpea mujeres me van a dar lecciones de moralidad. – contestó sarcásticamente Shilliew.

- ¡Caballeros, hay que calmarnos! ¡Estos insultos no nos hará regresar a casa con vida! – dijo Borsalino con sin dejar de lado su despreocupado y lento tono de voz.

- Tu estas muy tranquilo para estar a punto de morir. – reclamó Akainu a Borsalino.

Borsalino tomó aire antes de contestar a Akainu, mostrando un semblante bastante serio y solemne, el cual Akainu llevaba años sin haberlo visto.

- Yo viví peores cosas en las trincheras y oí de peores situaciones en los tribunales. Si no enloquecí cuando tuve que arrastrarme en medio de mugre y cadáveres deformados por la artillería enemiga, ni chille como loco al oír como una dama de compañía narraba como un borracho loco hirvió a su padre en aceite estando el aún vivo, no veo porque tendría que perder el juicio ahora que en medio de lujos la muerte toca a mi puerta, mi fiel amigo Akainu.

Akainu estuvo a punto de responder a Borsalino, sin embargo, fue interrumpido por Kuro, quien llegó empapado a la sala, con una expresión avergonzada y sombría.

- Disculpen el comportamiento que tuve durante la comida. Yo enloquecí, perdí la mente y luego el alcohol me hizo volverme loco. En verdad pido perdón. – se disculpó Kuro, completamente humillado.

- No se preocupe. Usted no fue el único que ha enloquecido en este sábado de disparates. – dijo Borsalino tratando de sonar empático con Kuro.

- Si, aunque a diferencia de otros por lo menos usted se orinó en sus pantalones. – se burló Shilliew, deleitándose al ver la expresión ofendida de Judge.

- Lo siento mucho. Si quieren puedo ir haciendo de cenar para ustedes… - dijo el mayordomo cabizbajo.

- No se preocupe por eso señor Kuro. – contestó Borsalino- Hancock y el médico ya se están encargando de eso, si quiere usted puede quedarse aquí y tomar un descanso mientras ellos hacen la cena, es más seguro en un rato más Law podría hacerle una pequeña consulta medica y… - pero antes de que Borsalino terminada de hilar su frase se escuchó un fuerte estallido y se fue la luz eléctrica en toda la casa.

Un silencio tenso se apoderó de la sala. Aquella obscuridad no podía presagiar nada bueno.

XXXXX

Bueno aquí Takka regresando a sus andanzas detectivescas. Dedico estos capítulos a Rosslie, espero que pronto te encuentres mejor en todos los ámbitos de tu vida.

Monnie´s: La verdad me divertí haciendo a Hancock multifacética igual que como lo hace Oda, pues si bien ella puede ser una mujer cruel y grosera, también es una mujer muy fuerte y luchadora, sin contar que a veces hasta puede ser compasiva con la gente que ama (las habitantes de Amazon Lily y Luffy).

Como siempre, gracias por leerme, les deseo lo mejor a ustedes y a todos sus seres queridos en este mes de octubre en el que vamos entrando en este caótico año.

¡Hasta la próxima!