Capítulo 13
Entre mis sentimientos y tus motivos, no hay un punto medio
"¿Qué tan importante puede ser un motivo, una meta, para arriesgar tu vida por ello?"
"¿Qué tan poco vale tu propia vida para jugar con ella?"
"¿qué tan poco vale mi dolor para ti?"
Preguntas que Shoto se hará durante los dos días más agitados de su vida.
Es intenso.
Le comprime el pecho y no le deja respirar.
Pero por, sobre todo es doloroso.
Mucho más que el dolor de sus heridas ya casi recuperadas.
Más que la desesperación que sintió en ese momento al verse entre la vida y la muerte.
Es mucho más.
Es como si en cualquier momento todo se hiciera pedazos, como si nada tuviera sentido.
La opresión en el pecho es fuerte, y sus brazos se aferran desesperadamente a ese peluche que atesora con devoción pero que ahora no está seguro de que sentir.
No podía compáralo con experiencias anteriores.
No con los años de dolor y humillación.
Ni tampoco con la indiferencia de Kacchan.
Se sentía diferente.
Como estar en un foso profundo, rodeado de oscuridad, sin aire y con copiosas lágrimas escapando de sus ojos sin control.
Abrazó al peluche más fuerte como si fuera a salvarlo y abrió los ojos en medio de la oscuridad de su cuarto. Se hundió aún más entre las sábanas, haciendo su cuerpo más pequeño como si quisiera desaparecer.
Miró el peluche, y de inmediato su rostro inundó su memoria, repasó su cabello de dos colores, sus ojos brillantes, sus sutiles sonrisas, su amabilidad, el modo en que lo trataba con tanto cariño, lo bien que se sentía ser visto como alguien y no como un estorbo.
Y era tan idílico que olvido una cosa.
No importa que pase, no importa que haga, que tan bueno sea profesionalmente o que reconocimientos gane. Al final del día solo una cosa importa para personas como Shoto Todoroki o Katsuki Bakugo, personas que nacieron con todo lo que Izuku no posee.
Si eres mukosei no puedes ser un héroe.
Si eres mukosei eres débil.
Si eres mukosei eres inútil.
Otra vez la opresión en su pecho crecía al punto de dejarlo sin respiración, otra vez el llanto le atacaba como hace algunas horas.
Otra vez podía el ver el rostro de Todoroki diciéndole que dejara de jugar al héroe con las palabras más amables que haya escuchado, pero con el mismo dolor y desprecio de siempre.
Con furia lanzó el peluche al suelo y se cubrió de pies a cabeza entre las sabanas.
Hoy lloraría.
Lloraría todas las lágrimas que tenía y se lamentaría por haber cometido el mismo error dos veces, por haber dejado que alguien, quien creía lo veía por quien era y no por lo que su ADN dice, le rompiera el corazón una vez más.
Si había podido superar a Bakugo Katsuki, su amigo de la infancia, su primer amor, y aquel que le causo tanto dolor al punto de destruirlo y luego habían podido establecer algo parecido a una amistad, sin duda alguna podría superar los meses que lleva conociendo a Shoto Todoroki.
Aunque en el fondo algo le decía que esta vez no importarían los años, no importaría cuanto se repitiera que todo estaría bien.
El amor por Shoto Todoroki no era algo que fuera fácil de dejar atrás.
Y eso hacia todas sus palabras dolieran aún más.
En la oscuridad, en medio de las lágrimas, su celular vibraba insistente y el nombre del dueño de sus más recientes lamentos brillaba en su pantalla.
Lanzó el celular lejos.
Necesitaba dormir.
Necesitaba pensar.
Necesitaba olvidar.
Otra vez la casilla de voz le recibía amargamente y con furia lanzó en aparato sobre el sillón. Se tiró en el suelo de madera de su sala, mirando hacia la mampara, al cielo oscuro de la noche y era imposible no recordar la primera vez pensó que la vista era genial, que después de todo ese frío departamento no estaba mal.
Que mientras Midoriya sonriera a su lado todo brillaría en su vida.
Pero ahora, todo era oscuro, todo era frio.
Y se sentía como un idiota, lo peor, la más horrible calaña del universo entero, porque sabiendo muy bien, conociendo los pesares que cargaba el frágil corazón de Midoriya había cometido el mismo error que le destrozó el alma en su infancia.
Había menospreciado su labor, había minimizado sus esfuerzos y con las palabras más suaves que pudo pensar le había dicho que no pertenecía a su mundo.
¿Por qué pensó que adornarlo lo mejoraría?
Sostuvo su cabeza entre sus manos.
¿Por qué destruye todo lo que está cerca de él?
¿Por qué extingue las luces en su vida?
Primero su madre.
Ahora Midoriya.
Y por un momento en su mente recordó las lágrimas de su madre. El rostro lleno de desesperación ante su padre, el dolor de verse menospreciada y tratada solo como un estorbo por su delicada salud.
Y luego el rostro de Midoriya con esas mismas lágrimas deslizándose por sus mejillas.
Y la realidad le golpeó con dureza en el pecho ahogando su respiración.
Se había convertido en su padre.
Y solo bastaron un par de días desde el incidente que llevo al hospital a Midoriya para que arruinara lo que se había formado entre ellos.
Todo por sus inseguridades y su miedo.
Dos días antes
No tiene idea de cuánto tiempo ha estado allí, dentro de su auto en el estacionamiento del sótano del hospital general con el rostro apoyado en el timón sintiéndose como si no valiera nada.
Como si ser héroe no le sirviera.
Se sentía inútil.
Tan inútil.
Pero era el peor el sentimiento que le apretujaba el corazón, que lo hacía temblar con un miedo que nunca tuvo, porque no podía evitar recordar una y otra vez ese bello nombre escrito como una sentencia de muerte.
Midoriya Izuku.
No eran héroes.
Todos muertos
Irreconocibles.
Escuchaba de la voz de Yaoyorozu en su cabeza, una y otra vez, sin descanso. Atormentándolo.
Podría perderlo.
Podría perder a Midoriya.
¿Qué haría si lo perdiera?
¿Podría vivir después de eso?
No quiso contestarse, no quiso pensar en que pasaría, porque imaginar su sonrisa, sus ojos, y sus atenciones como un recuerdo era algo que no estaba dispuesto a aceptar.
No.
No lo aceptaría.
Y si bien habían designado a su oficina para la protección del equipo de investigación, no podía confiar en sus habilidades para mantenerlo fuera de peligro.
Puede fallar.
Es probable que falle.
No es lo suficientemente fuerte.
No es lo suficientemente hábil.
No tiene completo control de su poder.
Con la mitad de su poder no podría protegerlo. Su padre siempre se lo recuerda.
No puede confiar en sí mismo.
Y si no puede confiar en sí mismo para su seguridad, solo hay otra opción.
Salió del auto decidido, tomando la maleta con las cosas que empacó de Midoriya y su bolso colgando del hombro con algunas cosas para él. Subió por el ascensor hacia la habitación pensando en lo que diría, pensando en lo egoísta de su decisión.
Ubicó la habitación 806 y a Bakugo Katsuki haciendo guardia con Kirishima. Conversaron por unos instantes, Kirishima le actualizó rápidamente con las rondas.
Por ahora Kirishima se mantendría al lado de Bakugo -que insistiría en que estaba bien solo- y ambos estarían vigilantes de Midoriya mientras Todoroki no estuviera en el hospital. Luego de que Midoriya fuera dado de alta, Yaoyorozu se encargaría de asignarle un guardia permanente durante el tiempo que dure la investigación hasta el cierre del caso "Trigger".
—¿Seguirá en el caso? — fue lo primero que escapó de sus labios con preocupación.
—¿Y tú crees que Deku dejará el caso? —Bakugo chasqueo la lengua —que iluso. A estas alturas ya debes de saber que no dará marcha atrás.
—Pero su vida está en peligro, lo más apropiado sería dar un paso al costado.
—Pues no lo hará. No importa cuánto insistas, Deku es obstinado— soltó Bakugo entregándole un sobre sellado con una pose desinteresada. Pero Shoto estaba seguro de que era solo una máscara. Él también estaba preocupado.
—Deku pidió esto, dáselo ¡Vámonos Kirishima! Tengo hambre— le dijo dándole la espalda y alejándose por el pasillo dando por terminada su conversación. De inmediato Kirishima salió detrás de él, tomando la mano de Bakugo, que no se negó a su tacto.
Antes de desaparecer por el pasillo Kirishima volteo a verlo despidiéndose y deseándole suerte enfáticamente.
¿Porque tendría que desearle suerte?
Pensó mientras tomaba el pomo de la puerta.
—Buenos días Mi-
Dos figuras frente a la cama del peliverde le alertaron y de inmediato quiso ponerse en guardia, pero unos ojos verdes muy parecidos a los que secretamente adora, le miraron por un segundo. Primero confundidos, luego con una pizca de conocimiento para luego voltearse a ver a sus similares en Midoriya que parecía nervioso y avergonzado.
Desde la cama, Midoriya había levantado su rostro y sus ojos se encontraron. Aquel brillo hermoso lo atrapó de inmediato llenándolo de la calidez única de su presencia.
¿Qué haría cuando el mundo se volviera frio de nuevo?
Un carraspeo atrajo su atención hacia la otra persona en la habitación y no pudo ocultar su sorpresa al ver la inconfundible sonrisa de su ex maestro, saludándolo con la mano derecha.
Respondió con una pequeña reverencia observando el evidente cambio en su imagen.
—¡Joven Todoroki, es un placer verte! —le saludó efusivo, invitándolo a pasar.
All Might sonrió, con esa sonrisa que por más que no sonara como la de antaño irradiaba la confianza que solo un héroe como él puede dar.
Cuando, el ahora retirado héroe, dejo la ciudad, un años después del incidente de Kamino que llevo al arresto de All for One, el ex héroe se veía demasiado delgado, débil y cansado. Recuerda su expresión decepcionada al despedirse del aquel entonces "clase 3-A" a pesar de los evidentes deseos de quedarse en Musutafu. Lastimosamente, villanos lo habían marcado como su objetivo al ver su estado vulnerable por lo cual, por insistencia del director y la policía, se le recomendó alejarse de la ciudad y de todo lo relacionado a los héroes.
Debía de mantener un perfil bajo si quería tener una oportunidad de vivir tranquilo.
Se despidió con una sonrisa melancólica y no supieron mucho de él, solo que se había mudado fuera de la ciudad.
En ese entonces tenía un aspecto realmente demacrado, débil, demasiado cansado, con los huesos de los pómulos muy marcados sobresaliendo de sus mejillas y caminando débilmente. Pero ahora y aunque su contextura física seguía siendo delgada, su apariencia era mucho mejor. Ya no parecía estar en los huesos, por el contrario, se le veía saludable, pero sobre todo feliz, con una expresión pacifica en el rostro.
Le alegraba.
All Might siempre fue su inspiración, y como maestro y héroe, se encargaba de aconsejarlo lo mejor posible. Él siempre le extendía la mano y lo hacía sentirse querido de alguna manera.
—All Might, me alegra que este bien— le respondió sincero
—El aire fresco del campo me sienta bien ¿verdad? —le dijo divertido—pero esta vez venimos por Izuku. Inko y yo estábamos muy preocupados.
Al escuchar su nombre, "Midoriya Inko" supuso, dejó de repartir besos a su hijo y se acercó rápidamente a su lado.
Se quedó en blanco por un momento procesando los brazos que se acomodaban delicadamente a su alrededor en un suave abrazo que no sabía cómo responder. El contacto había durado solo unos segundos hasta que la mujer lo soltó dejando sus manos sobre sus brazos en un gesto maternal.
—Soy Midoriya Inko, madre de Izuku, es un placer conocerte.
—To-Todoroki Shoto, es un gusto— se forzó a decir avergonzado.
—¡Por supuesto que eres Todoroki Shoto! Mi hijo es muy afortunado de tener a su héroe favorito velando por él ¿no es verdad Izuku? —sonrió
—¡Mamá!
—Espero que mi pequeño no te esté dando problemas con su lado fanboy—continuó ignorando a Midoriya detrás de ella—ya sabes, puede ser algo persistente, pero no lo hace con mala intención. Además, siempre habla de ti y de lo grandioso que eres, es más solo hace unos minutos me decía lo feliz que estaba de-
—¡Mamá ya no digas más! —soltó Midoriya desesperado cubriendo su rostro con sus manos.
—¡No hay nada de qué avergonzarse Izuku! —Dijo All Might—Después de todo siempre has sido muy entusiasta con los héroes. Y siendo el joven Todoroki tu favorito es normal... me pregunto si tu colección de él es más grande que la mía...
—Ya basta por favor ¡me avergüenzan!
—Pero cariño, no tienes nada de qué avergonzarte.
Una sonrisa sutil surcó por sus labios al ver a los tres interactuar pacíficamente entre risas y bromas. Aún no estaba seguro de la relación exacta entre All Might y los Midoriya, es decir, recordaba bien que All Might había ayudado a Midoriya a encontrar su camino profesional, no imaginaba que la relación era aún más estrecha, verlos sonreírse y jugar le hacía preguntarse si es así como debieron ser las cosas en su vida.
—Todoroki ¿te encuentras bien? Te quedaste callado de repente ¿tienes sueño tal vez? No debiste de quedarte anoche. Hacia frio ¿tal vez te resfriaste?
Suspiró, no tenía caso recordar aquello. Lo que pasó no puede cambiarse, pero el futuro, el futuro es decisión suya y de nadie más.
—No te preocupes estoy bien—respondió mientras dejaba la maleta de Midoriya al lado de la cama—te traje ropa limpia y llevé al gato a mi departamento. Por tus heridas es probable que estés aquí un buen tiempo así que si necesitas algo más no dudes en pedírmelo.
—Muchas gracias Todoroki. Pero parece que no estaré aquí demasiado— le dijo sonriendo.
Había salido de cirugía, tenía múltiples heridas y probablemente tendría que pasar por algún tipo de rehabilitación. Era imposible que saliera pronto. Levantó una ceja confundido y mirando al peliverde tratando de entender.
—¡Oh por dios! ¡Lo había olvidado! ¡deberías de haber comido algo, Izuku! —interrumpió intempestivamente la madre de Midoriya.
—No tengo hambre.
—Eso no importa, el doctor dijo que tenías que comer, recuerda que el proceso de curación te quita energía ¿verdad? Tú conoces este proceso— dijo mirando a All Might.
—Oh si, Recovery Girl recomendó que comieras y descansaras.
—¿Recovery Girl? — preguntó sin pensarlo.
—Recovery Girl es una gran amiga y le pedí de favor que viniera a ver a Izuku—respondió All Might— sus heridas demorarían mucho en condiciones normales. Debido a la situación era lo más adecuado.
—Y por eso necesitas comer, Izuku. Te buscaré algo, regreso en un momento ¿si cariño? —le dijo depositando un beso en la frente del peliverde— Por favor Todoroki, cuida de mi hijo mientras regreso, que no haga nada estúpido, comprenderás que mi hijo puede ser... algo impulsivo. —completo con voz seria y podía escuchar a Midoriya quejarse por lo bajo.
Definitivamente así debía ser una familia.
—Toshi, ven conmigo.
—Pero Inko, quiero quedarme a-
¿Toshi?
¿Inko?
Si que hay confianza entre ellos… ¿acaso…
Comenzaba a pensar le héroe mirando las interacciones de la "familia Midoriya"
—Vamos Toshi —dijo llevándose al ex héroe del brazo—. ¡Nos veremos luego!
En cuanto la puerta se cerró Midoriya suspiró aliviado.
—Lo siento mucho si te incomodaron Todoroki, ellos son algo… particulares.
—No te disculpes, conozco a All Might, era un profesor bastante diferente y tu madre es una persona amable. No hay nada de que disculparse.
Ambos se sonrieron mientras Todoroki tomaba asiento al lado de la cama. Jugaba con el sobre entre sus manos indeciso, pensando en cómo diría lo que había estado pensado en el estacionamiento del hospital. Abría y cerraba la boca sin saber por dónde empezar.
Midoriya pareció percatarse de su nerviosismo.
—¿Te encuentras bien? —preguntó suavemente.
—Si, no te preocupes. Más bien ¿Tú te encuentras bien? ¿Quieres que llame al doctor?
—No, tranquilo, estoy bien. Mucho mejor de hecho, pero muy cansado— le dijo sonriendo débilmente. Intentando levantarle el ánimo.
Se supone que debería ser lo contrario.
Qué patético se sentía.
—Desperté hace una hora ¿Dormí mucho? —preguntó de un de repente.
—Algunas horas. Deberías dormir un poco más.
—Oh, no, no. Debería estar trabajando, seguro Hatsume está destruyendo el laboratorio a estas alturas... ¿Qué hora es?
—Dame un segundo—sacó su celular para revisar la hora— once de la mañana.
—Sip, ya lo está destruyendo—le dijo con una sonrisa mientras se acomodaba para quedar sentado—¿Kacchan ya se fue? ¿No dejo algo para mí?
—Me entregó un sobre—le dijo recordando el objeto entre sus manos.
—Genial.
Midoriya lo tomó rompiendo el sello y sacando varios papeles. De inmediato empezó a revisarlos uno a uno, absorto.
—¿Tienes un lapicero? —soltó de repente— necesito apuntar algunos detalles.
—Midoriya... Descansa. Saliste de una operación no deberías estar trabajando.
—Esto es muy importante Todoroki. No puedo descansar. Kacchan me dijo que tú agencia ya fue involucrada en el caso así que asumo que entiendes la importancia de esto y del peligro que conlleva— soltó rápidamente pasando las hojas— no podemos perder el tiempo, y es obvio que están planeando algo. Si me atacaron en pleno día es seguro que nos estamos acercando demasiado y quieren evitarlo.
Shoto abrió los ojos de la impresión, pero Midoriya seguía concentrado en los papeles hablando sin descanso.
—Esperaba que actuarán pronto, pero no esperaba que fuera tan pronto. Apenas y había enviado la solicitud a Sir Nighteye sobre la protección del equipo. Debí de haber previsto esto antes.
¡¿Qué demonios?!
Shoto apretó los puños con furia.
—A decir verdad, Sir había insistido en que tuviéramos seguridad desde un inicio, pero el equipo de investigación anterior parecía haber caído solo cuatro semanas después de empezar la investigación, todos, sin excepción. Estaba seguro que había una fuga de información y era del equipo de Sir, así que insistí en que me dejara averiguarlo. Y ahora estoy seguro de quien es nuestro traidor—Midoriya habla rápidamente sin percatarse como cada palabra empezaba a irritarlo—. Verás, he estado en contacto con la agencia y con cada persona que nos entregaba información. Usualmente los héroes no vienen directamente, no con regularidad, sino que se envía personal administrativo. Durante las semanas que llevamos investigando, tres personas vinieron a entregarlas. Cada vez que venían entablábamos alguna conversación, pero había uno que siempre preguntaba más sobre mi vida, que se interesaba en mis hábitos y no la investigación.
—¿Le diste... a propósito información sobre tu rutina sabiendo que te exponías a ser atacado? —soltó Shoto tratando de calmar el torrente de emociones en su interior.
—Me aseguré de darle la suficiente información, cree una nueva rutina y ¡bingo! Tenemos al traidor, el único que sabría dónde estaría el día del incidente y que curiosamente ha recibido cierta cantidad de dinero. Es una lástima que sea corrupto, según mi investigación de su pasado, era una persona intachable. Pero al menos lo atrapamos, sin bajas, ni hechos lamentables.
Shoto se levantó de la silla exaltado, ya no podía soportarlo más.
—¡¿Sin bajas ni hechos lamentables?!
De solo recordar el momento en el que supo lo que había pasado con Midoriya, cuando sintió su mundo caerse a pedazos, la desesperación que inundó cada rincón de su alma vuelve con fuerza. Y Midoriya solo pensaba en que era un simple contratiempo ¡algo que poner en su investigación como un hecho menor!
—¿Todoroki? — soltó Midoriya dejando de lado sus apuntes, mirándolo fijamente sin comprender.
Tanta preocupación, tanta desesperación. Se sintió morir al verlo en ese estado, pero para Midoriya todo era parte de un plan "perfectamente ejecutado" ¡¿qué acaso no podía entender el peligro que corrió?!
—Midoriya— soltó intentando contener su enojo—te rompieron tres costillas, estuviste en operación y si no fuera por Recovery Girl seguirías en cuidados intensivos ¡¿te parece eso "sin bajas ni hechos lamentables"?! Sin mencionar que diste información personal a propósito para poder capturar al traidor ¡¿en qué diablos pensabas!?
—Todoroki, no lo entiendes, esto era necesario.
—¿necesario? ¡¿Era necesario ponerte en peligro?! ¡¿Que no podías pensar en otra manera?!
—¡Solo tenía máximo cuatro semanas! ¡Cuatro! ¡Si es que no nos asesinaban antes! ¡Y las droga! ¡trigger! ¡No tienes idea de que está compuesta! ¡No entiendes lo urgente de esto! ¡Tener al traidor es nuestra esperanza de obtener información! ¡Esto es más que yo, más que cualquiera!
—¡Pero no más que tu vida! ¡Está no es la manera de proceder, este no es el modo! ¡No tenías que poner tu vida en la línea! Esta investigación, este plan descabellado ¡no es tu trabajo!... ¡ESO ES ALGO QUE NO TE CORRESPONDE!
Quedaron el silencio por unos sólidos minutos. Shoto dejó que el enojo se disipara. Respiró. Una, dos, tres veces de pie frente a Midoriya.
—No... ¿me corresponde? —le respondió, guardando los papeles en el sobre, esquivando la mirada de Shoto—¿Que no me corresponde, Todoroki? Te recuerdo que soy parte del equipo de investigación, que fui elegido junto con Hatsume para trabajar en este caso por Sir Nighteye. Tengo todo el derecho de proceder como me parezca en este caso y dado mi nivel y experiencia como científico decidí que-
—¡Exacto! Midoriya—soltó frustrado, era como si Midoriya no pudiera entender su punto, como si no entendiera que ese no es su lugar. Que no era necesario ponerse en la línea de fuego para cumplir sus propósitos—. Eres un científico que debería estar en su laboratorio generando equipo de soporte, investigando nuevos materiales ¡lo que sea! ¡Menos arriesgando tu vida! ¡En tus condiciones no tendrías oportunidad y lo sabes! ¡¿Porque arriesgarte de esa manera?!
—¡Era necesario no lo entiendes! ¡Tenía que hacer algo yo-
Su voz se detuvo intempestivamente con el sonido de la puerta se abriéndose. All Might e Inko Midoriya ingresaron desconcertados por el ruido de su agitada conversación que de seguro se colaba por el corredor.
Respiró tranquilizándose. Era evidente que Midoriya no entendería, por lo menos no en ese momento y tampoco era apropiado hablarlo frente a sus invitados.
Tomó su bolso en silencio, hizo una reverencia hacia la señora Midoriya y All Might disculpándose y luego se despidió de ellos dirigiéndose a la puerta.
No volteo a ver a Midoriya, no quería decir algo inapropiado producto del enojo y aunque le pareció escuchar que lo llamaba, solo salió de allí cerrando la puerta tras de él, con el celular en mano avisándole a Kirishima y Bakugo de su partida.
No supo más de él en todo el día.
Al día siguiente, mientras jugaba con lentes de marco redondo rojos que supuestamente le devolvería a Midoriya, Kirishima entró a la oficina a informarle que ya le habían dado de alta.
Con lentitud guardó los lentes en el cajón de su escritorio y no hizo comentario alguno.
Tal vez era tonto seguir enojado, pero no podía evitarlo. El nivel de irresponsabilidad de Midoriya había sido demasiado, era completamente inapropiado, era como si no tuviera ni el mínimo aprecio por su propia vida, como si Midoriya se viera a sí mismo como algo desechable, algo que no tiene valor.
Y era eso lo que lo enojaba, porque Midoriya parecía ser inconsciente de que había personas a su alrededor que estarían devastadas si algo le pasara. Bastaba con ver la preocupación de la señora Midoriya y de All Might, o inclusive ver el enojo de Bakugo era suficiente para saber lo preocupado que estaba. Kirishima, Yaoyorozu, también habían expresado su preocupación.
Y él mismo, Shoto, había estado completamente devastado, pensado lo peor, sintiendo un vacío enorme en su pecho, un nudo en la garganta terrible y ganas de llorar que a duras penas pudo contener.
Acaso... ¿Era tan difícil de entender para Midoriya que era alguien valioso?
El distintivo timbre de un mensaje entrante le distrajo.
Con lentitud leyó en mensaje dos veces. Algo corto pero conciso, lo suficiente para saber que esta noche tal vez podría hacerle saber lo valioso que es para él.
Todoroki, 7:30pm en mi departamento.
Necesitamos hablar.
Midoriya.
—Pasa por favor, Todoroki—Midoriya le abría la puerta esquivando su mirada.
—Gracias por recibirme.
En la mesa de centro de la sala había ya dos tazas de té esperando. Tomó asiento buscando la mirada de Midoriya, pero él se la seguía negando.
Se revolvió inquieto.
Había pensado toda la tarde en que diría y en cómo lo diría.
En si era simple.
Midoriya tenía que renunciar al caso trigger.
Eso era todo, no pedía nada más.
Solo quería verlo bien, quería verlo vivo. Lejos de amenazas o intentos de secuestró.
Nada más.
Pero como siempre, era como si Midoriya pudiera leer su mente.
—No dejare el caso— soltó de un de repente, con las manos entrelazadas con fuerza en su regazo y su rostro mirándolo decidido—No importa si estás de acuerdo o no, este caso es importante para mí, hay demasiadas cosas en juego, vidas, y si... tengo que arriesgar mi vida para salvar a alguien más, lo haré.
—¿Por qué?
¿Por qué tú?
¿Por qué así?
¿Por qué no alguien más?
¿Por qué es tan importante?
Hay tantas cosas que Shoto quisiera preguntar, tantas que no sabe por dónde empezar.
—¿Por qué? —repitió Midoriya— por que es necesario, por que hay cosas, no. Hay alguien importante en medio de esto. Alguien sufre por lo que sucede y no puedo ignorarlo. Por que, si debo de hacer algo, cualquier cosa, la haría. Inclusive si mi vida esta en juego. Todoroki, si supieras, si entendieran mis motivos-
—No los entiendo. En eso tienes razón—soltó estoico— pero parece ser que tú tampoco puedes entenderme ¿no puedes verlo, Midoriya?
Tomó las manos de Midoriya entrelazándola con las suyas, mirándolo directamente intentando transmitir tanto con solo una mirada.
—Me sentí tan preocupado, pensé que moriría en cualquier momento cuando supe lo que te había pasado—le dijo enfocándose en el rostro del mas bajo, repasando sus facciones, recordando en cómo había pensado que las perdería en ese momento—pensé que no te volvería a ver, que no volvería a escuchar tu voz, o verte sonreír. Estaba tan asustado.
Soltó sus manos y tomó su rostro. Midoriya lo miraba absorto, con sus ojos brillantes y sus mejillas coloreadas de carmín. Acarició suavemente con sus pulgares sus mejillas, allí donde sus pecas son más notorias y juntó su frente con la del peliverde, aspirando su aroma, cerrando sus ojos perdiéndose en la sensación de saber que estaba bien, que estaba vivo y a su lado.
—Cuando abriste los ojos, me sentí tan dichoso. Allí estabas tú de nuevo, sonriendo, nunca había sido tan feliz. Que estuvieras vivo era todo lo que yo deseaba.
Abrió los ojos separándose ligeramente, moviendo su rostro para mirarlo directamente a los ojos, su expresión se volvió más seria, rozando el enojo. Sintió que Midoriya se tensaba bajo su tacto.
—Me culpé por no estar a tu lado en ese momento, y sentí que ser un héroe no me servía de nada si no podía proteger a los que aprecio. Luego de que Bakugo me informara de los motivos del ataque solo pude pensar en lo mucho que quería que dejaras el caso. Pero saber que fuiste tu mismo quien se puso en esa posición, tú mismo… ¿no entiendes el valor de tu propia vida? ¿no entiendes lo importante que eres para mí, tu madre, All Might, todos aquellos que te conocen y aprecian? ¿no entiendes?
No entiendes que moriría sin ti, que te amo demasiado para dejarte ir.
Quiso decir, pero no se atrevía.
—Todoroki, yo-
—No tienes que hacer esto, no tienes que poner tu vida en riesgo—lo abrazo fuertemente sintiendo como tímidamente Midoriya se acomodaba en su pecho. Los sentimientos retenidos se arremolinaban en su pecho, una desesperación empezaba a teñir su voz como nunca antes, lo único que quería era que este bien, que Midoriya estuviera fuera de peligro, lejos de todo aquello que pudiera lastimarlo— no tienes que ser tú, no tu Midoriya. No debes ser tú, hay-hay héroes que podrían encargarse de esto, héroes capacitados, que puedan defenderse, no tú, no de esta manera, no tu Midoriya, no tú, por favor compréndelo. No podrías defenderte, no podrías contra algún villano, si al menos tu pudieras defenderte de algún modo, pero incluso así, no me pidas que te deje hacer esto no en tus condiciones, entiéndeme por favor, yo… sin ti, yo-
—¿En mis condiciones? — le interrumpió Midoriya separándose de él, marcando distancia. Su voz se tornó seria, fría. Como nunca antes había escuchado dirigida hacia él— ¿Cuáles son esas "condiciones" Todoroki? ¿Qué es eso tan importante que no tengo que me vuelve tan débil ante tus ojos?
—Midoriya—comenzó lentamente tratando de enfocarse en sus palabras—entiende, por favor. No tienes el entrenamiento ni las capacidades, no pudiste defenderte, probablemente vuelva a suceder si sigues en el caso. Deja el caso, esto no te corresponde, no es tu mundo, aléjate de esto, la oficina se encargará y asignaremos a héroes capacitados a seguir la investigación— extendió su mano izquierda hacia la mejilla de Midoriya por donde se deslizaba una silenciosa lágrima. La secó con delicadeza y dejó que su mano acariciara su rostro—. Midoriya, no desconfió de tus capacidades como científico o tu habilidad como investigador, pero en tu condición no tienes oportunidad de defenderte y no quiero perderte. Retírate del caso, hay muchas cosas que podrías hacer, hay tantas compañías que estarían felices con tus extraordinarias habilidades y análisis, puedes hacer lo que sea. Pero no esto, no en este tipo de casos, no en la línea de fuego. Eres extraordinario, más inteligente de lo que cualquiera puede ser, no hay motivos para-
—¿Por qué no lo dices de frente, Todoroki? —le interrumpió, y lo sintió temblar bajo su tacto, más lágrimas se deslizaban por sus mejillas, pero aun así su voz era firme—¿Por qué no eres claro? Dilo. Dímelo, dime que no soy digno de este caso solo porque soy mukosei. Que no puedo hacer nada porque no soy parte de tu mundo de héroes-
—Midoriya yo no- no entiendes, esto no tiene que ver con ser o no mukosei-
—¡No seas cobarde Todoroki! —soltó alejando su mano de su rostro violentamente poniéndose de pie— "tengo las capacidades" "puedo hacer lo que quiera" dices eso, pero lo único que quieres es que este encerrado en un laboratorio viendo a los héroes de lejos sin poder hacer nada. He hecho eso toda mi vida y al fin me dieron la oportunidad de hacer algo más, de sentirme útil. ¡¿y lo que tu piensas es que no me lo merezco?!
—No es que no te lo merezcas, Midoriya por favor, estas entendiendo mal, lo único que quiero es que estés bien, que no corras peligro.
—¿Encerrado en un laboratorio? ¿Esa es tu idea de mantenerme a salvo? —se detuvo un segundo, lo vio tomar aire, secar sus lágrimas con violencia con la manga de su chaqueta—respóndeme algo Todoroki, se sinceró por favor.
Todoroki asintió en silencio.
—Si yo tuviera un kosei-
—Midoriya
—¡Escúchame, maldición! —soltó enojado—si yo tuviera un kosei, cualquiera, con el que pudiera "defenderme" ¿podría estar yo en este caso o en cualquier otro?
—Midoriya ese no es-
—Responde Todoroki. Si fuera, Hatsume, si fuera Kirishima o Yaomomo, Kacchan… ¿ellos merecerían este caso más que yo?
Shoto se puso de pie acercándose a Midoriya que respiraba agitado esperando por su respuesta. Respiró pensando en cada palabra.
—No es cuestión de merecerlo o no, es cuestión de quien esta capacitado para esto, quien podrá con toda la carga, con los accidentes, con cosas como las que pasaron. Ellos pueden defenderse, fueron entrenados o en el caso de Hatsume, tienen las herramientas y eso es algo que tú no tienes.
Midoriya no respondió, solo se alejó de él con la mirada esquiva, no pudo ver su expresión, no sabía si lo que decía era recibido como esperaba o si le habría hecho entender que no tenía nada que ver con tener un kosei o no, era simplemente capacidad, era entrenamiento, eran muchos factores.
—Entiendo. Solo que, pensé que tu… no importa. Gracias por dejarlo claro—suspiró aun esquivándole la mirada, podía escuchar la melancolía en su voz provocándole dolor en su pecho—lamento no poder atenderte más, necesito hacer algunas cosas. Gracias por venir.
—Midoriya, esto no tiene que ver con ser mukosei, lo entiendes ¿verdad? Esto va más allá.
—Esta todo claro Todoroki. Yo no tengo la capacidad, no tengo un kosei, no tengo ningún tipo de entrenamiento, ni herramientas. Estoy seguro que en I-Island no teníamos un curso de defensa personal, y que tampoco cargo esto conmigo todo el tiempo—soltó enseñándole un objeto que parecía ser una cinta de captura y algo parecido a un arma—también estoy seguro que Sir Nighteye no me evaluó físicamente para esto, y que tampoco me elegio diciendo que mis capacidades eran requeridas en este caso. O tal vez me imagine el entrenamiento diario con Kacchan y Togata. Debí haberme imaginado todo eso ¿no crees?
Shoto lo miró asombrado.
—¿No lo sabias? Supongo que imaginabas que I-Island es una isla de nerds y que solo jugamos con tecnología.
Se quedo en silencio, no sabía que decir.
—Lo pensaste. ¿no es verdad?
—Midoriya-
—Un error, Todoroki. Un solo error contra un villano con un kosei potenciado por la droga. Eso es todo lo que bastó para pasar de alguien preparado para trabajar lado de los héroes, mano a mano, como siempre fue mi sueño, a ser alguien débil que no pertenece a tu glorioso mundo.
—Midoriya eso no es así-
—Si es así Todoroki, lo dejaste claro.
—No sabia que estabas entrenado y, aun así, con entrenamiento y todo lo que dices, el modo en que condujiste esto solo demuestra tu falta de experiencia —le refutó, se sentía tan frustrado. Midoriya parecía no entenderlo, no quería ver su error, el modo en el que parecía querer hacer todo solo. Como si tuviera la necesidad de demostrar que es capaz arriesgando su vida. ¡como si no valiera nada! ¡como si fuera insignificante!
¡Como si el mundo de Shoto no se caería en pedazos si algo le pasara!
Si lo perdiera, no podría vivir más, sin Midoriya, nada tendría sentido.
—Por favor Midoriya—continuo como una súplica—deja el caso. Por favor, enfócate en tus proyectos, ¿recuerdas? Me habías comentado que estabas desarrollando un nuevo equipo, por favor regresa a eso. Estoy seguro que lograras muchos éxitos en ese campo. Haz lo que quieras, pero por favor, no en este caso, no en algo tan peligroso como esto.
—No al lado de los héroes. ¿Eso es lo que quieres para mí?
—Solo te quiero a salvo.
—Bien. Entonces no hay nada mas que discutir. Necesito ir a la oficina de Sir Nighteye.
Un rayo de esperanza iluminó su rostro. Shoto sintió un alivio inmenso y en su felicidad se acerco a Midoriya para abrazarlo y darle las gracias por entenderlo, pero antes de siquiera poder tocarlo Midoriya se alejaba de él tomando su bolso y las llaves de su departamento.
—No me malinterpretes—le dijo parándose frente a la puerta abierta, listo para salir—tengo una reunión sobre los avances del caso, recibirás la información mañana en la mañana.
—Midoriya por favor…
—No voy a elegir entre lo que tu piensas que es mejor para mi y lo que tanto esfuerzo me costó. No voy a dejar este caso, no voy a retroceder. No me importa si lo apruebas o no, o si crees que soy apto o no. Este es el camino que elijo, aun si mi vida esta en riesgo, si puedo al menos salvar una vida estará bien. Esperaba que lo entendieras, que tú que conoces cuanto me a costado llegar a donde estoy comprendieras. Estaba equivocado.
Volteo a verlo y en ese momento supo que todo había terminado. Que Midoriya no volvería a confiar en él. Que el modo en el que le sonreía era solo una despedida. Sintió sus piernas flaquear, la respiración atorándose en la garganta junto con miles de palabras que se negaban a salir.
—Gracias por todo Todoroki. Espero que la cooperación entre el equipo de Sir y tu oficina sea llevada dentro de lo profesional. Puedes quedarte cuanto quieras, cierra la puerta cuando salgas.
—Midoriya espera
—Yo- de verdad esperaba que pudieras verme a mi y no al inútil Deku, que pudieras llegar a…—emitió una risa amarga—que estúpido.
El sonido de la puerta cerrándose golpeó profundo en su mente. Resonó como todas las ultimas palabras de Midoriya.
Era una forma de decirle que no quería verlo más, que se alejara, que no lo quería cerca, que su amistad había terminado.
Sus piernas al fin cedieron y cayo de rodillas al suelo. Se quedo allí tal vez por unos minutos, con todo a su alrededor dando vueltas. Se había ido, se había alejado de él como todo lo que aprecia en este mundo. Otra vez había perdido.
Otra vez era ese niño en la soledad de su cuarto esperando por el cálido abrazo de su madre que nunca iba a llegar más.
Otra vez.
No, no quería que sucediera. ¡Todo era un malentendido! ¡Midoriya había malinterpretado sus intenciones! Había tomado su preocupación como desprecio.
No estaba dispuesto a dejarlo así.
Pero cuando salió solo pudo observar como Midoriya se alejaba en un auto sin siquiera mirar atrás.
Se quedo en la puerta del departamento de Midoriya por horas, esperando en silencio, perdido entre todo lo ocurrido. Cuando All Might e Inko Midoriya lo encontraron sentado bajo el umbral ambos lo miraron preocupados, lo invitaron a pasar, pero de solo recordar las palabras de Midoriya le impedía dar un paso dentro del departamento.
Ya no era bienvenido.
Se disculpo con ellos, recibiendo ante su asombro, un pañuelo de parte de una preocupada Inko Midoriya, no se había percatado de que estaba llorando, y palabras de aliento de All Might. Ellos insistieron en que se quedara, pero no habría manera que pudiera, no quería preocuparlos más o arruinar su estadía. El celular de Inko sonaba cada 5 minutos y era evidente quien llamaba. Lo mejor era retirarse.
Era obvio que Midoriya no iría hasta que él se marchara.
No lo dejaría fuera de su propio departamento.
Abrió los ojos con pesadez. Sintió frio, un frio inimaginable calarle los huesos. Tomó su celular del sillón, buscando algún nuevo mensaje.
No había el típico saludo de buenos días. No había ninguna invitación para desayunar.
Sonrió con melancolía.
¿Porque pensó que el sueño duraría?
¿Porque pensó que la luz en su vida seria eterna?
¿Que ya no tendría más que vivir en soledad?
¿Por qué pensó que se lo merecía?
Era obvio que él no merecía nada de eso. Era evidente que no sirve más que para dañar a las personas que ama.
Pero, aun así, aun con todo lo que su mente le gritaba, quería a Midoriya, lo quería de vuelta, lo quería a su lado.
Quería su perdón, pero también quería que supiera que, si bien Shoto se había equivocado menospreciar su capacidad, Midoriya también se había equivocado, que el modo en el que actúo no es el correcto. Que poner su vida en peligro nunca seria la manera adecuada de proceder.
Que su vida es valiosa.
Que nada es más valioso para Shoto, que sus sonrisas, sus ojos, sus palabras de aliento o los momentos que compartieron juntos, su sola presencia lo era todo para él.
Que lo amaba y no estaba dispuesto a perderlo.
Buscó su contacto en su celular marcando su número por enésima vez.
No le respondía.
En medio de su frustración un mensaje.
Por favor no me llames.
No quiero hablar contigo.
No por ahora.
Midoriya.
Quiso responder, pero no podía ignorar el mensaje de Yaoyorozu.
Ataque de villanos en el centro vinculados al caso trigger.
Respondió de inmediato al llamado y salió de su departamento dejando todo pensamiento de Midoriya de lado por ahora.
Si Midoriya quería tiempo se lo daría.
Pero a su vez, pensó mientras se deslizaba sobre su hielo al encuentro de los villanos, dejaría su punto en claro. Esa clase se acciones hacían peligrar cualquier misión y no debían de ser toleradas. Ni por su oficina, ni por la de Sir Nighteye.
Y lo dejaría en claro en la próxima reunión, aún si Midoriya lo odiaba por ello.
¡Lo siento tanto! ¡Se que me demore una eternidad y lo lamento tanto! Espero que este capítulo de aprox 6700 palabras sea suficiente para alegrarles el alma… aunque creo que no XD no es precisamente un capitulo feliz.
Las cosas progresan, pero de una forma ¿extraña? No se preocupen se arreglarán pronto, bueno, no tan pronto.
Gracias por seguir leyendo este fic que está más enredado que mi tesis. ¡Los quiero!
¡Déjenme sus comentarios! Me gusta mucho leerlos.
Saluditos.
