Spectacular Lincoln Loud

SAGA III MADNESS — LOCURA

Capítulo 13 Kill the Lights (Set it off)

"You reside in grand disguises. Just to get, get away from it all."

Aquella pinta de herido le iba a bajar puntos en el mercado financiero de manera definitiva, pero le iba a dar tantos votos en la alcaldía que ya hasta podía saborearlos, ¿Qué se interponía en su camino? Ya hasta el niño araña era odiado por la misma policía debido a ese ataque frente a la pastelería la semana pasada.

Norman Osborn nunca pierde.

Ese era su lema, y siempre lo sería, así que cuando vio a la Comadreja entrar para remplazar a Lisa en su estadía con él sintió plena alegría. Weasley le iba a dar las noticias que necesitaba, o de lo contrario…

—Buenas tardes señor Osborn.—saludó formalmente la Comadreja acomodando su cabello pelirrojo con su mano libre—Doctora Loud, puede retirarse.

La otra se encontraba enyesada, sin ninguna firma visible en todo el blanco hospital que rodeaba su brazo, una clara muestra de lo que el Hombre de Arena podía hacer a una persona en un rápido encuentro.

—Gracias Weasley.—dijo la niña levantándose del sillón y dirigiéndose hacia la puerta mirando su tableta—Señor Osborn, seguiré trabajando en los datos del proyecto Hombre de Arena apenas arregle unas funcionalidades con mi brazo mecánico.

—Es la única que ha logrado alguna vez crear un Hombre de Arena estable, señorita Loud.—le dijo en fingida admiración—Tome el tiempo necesario en sus brazos mecánicos y por cierto, feliz año nuevo.

—Feliz año nuevo a ustedes también, celebraré en mi casa por un 2021 en Oscorp, volveré mañana a mediodía.—dijo ella sonrojada al mismo tiempo que cerraba la puerta con cuidado.

Tanto la sonrisa de Norman como de Weasley desaparecieron cuando se quedaron solos, una mirada fue lo suficiente para que Weasley tomara su celular y lo pusiera en la mesa que acercaban a la cama de Norman para que comiera.

—No tienes suficientes votos.—fueron las duras declaraciones de Weasley—Casi tienes a la mitad de los entrevistados, pero sabes igual que yo que esto puede cambiar en cualquier momento.

Norman vio los resultados del teléfono, ciertamente favorables, casi un 38%, tomando en cuenta que su rival solo le ganaba por 4 puntos, era bastante entendible que a menos que convirtiese a los indecisos en votantes no iba conseguir el deseado puesto de alcaldía.

—Incluso si el hospital es atacado por Mysterio, le faltan votos, la gente lo ve como esta figura temible empresarial a quien hay que temer.—dijo la Comadreja sin tapujos.

—¿Y qué propones? ¿Comenzar a usar frases más "en onda"?—dijo aquellas últimas palabras con todo el desprecio que era posible escupir.

—Propongo que mantenga en pie el ataque de Mysterio, pero tal vez, empujar a que el Rey cause terror en las calles de nuevo.—dijo Weasley complacido de que estuviera siendo escuchado.

—¿Provocarlo? Ni en mis mejores años llegue a ese punto.—dijo Norman analizando la situación—Pero tienes razón, si las personas se sienten inseguras, irán corriendo al único que les ofrece seguridad.

—Por otro lado, provocar al Rey es algo que no sabemos cómo va a terminar.—tuvo que admitir Weasley—La última vez que el Buitre lo enojó, hizo desaparecer del mapa a todos sus agentes importantes, ni siquiera nuestro Arquero pudo rastrearlos.

—Hay que provocarlo a que salga, pero primero centrémonos en Mysterio, ¿Ya le diste el libreto?—preguntó Norman complacido.

—Lo memorizó en media hora, ¿Está seguro de liberar esto en medio de un hospital y en su estado actual?

—Nunca miro atrás.—fueron las palabras de Norman—Necesito todos los votos posibles si queremos esto Weasley.

—Como usted desee.—dijo Weasley asintiendo a la orden y mandando unas indicaciones en su celular.

Norman no iba a dejar ningún cabo suelto, su plan para la alcaldía estaba casi consumado y él sabía perfectamente que no había nadie que fuera capaz de interponerse en su camino.

"Falsify the life you're hiding. Just to get, get away from it all."

Intentó mover su cabeza, pero sintió como si alguien le apretase el cuello, un dolor inimaginable asaltó sus venas y lo dejó inmovilizado. La parte de su cuello entonces pudo sentirla inflamada y caliente. Abrió los ojos esperando encontrar respuestas, pero solamente pudo ver un techo blanco con una luz apuntando a una parte de su rostro.

—¿Hola?—intentó moverse pero inmediatamente sintió sus brazos sujetados a unas cuerdas.

—¿Linky? ¿Despertaste?—escuchó finalmente algo conocido.

—¿Luan?—sintió alivio al decir aquellas palabras y ver finalmente algo aparte del techo blanco.

—¡Lincoln!—gritó Luan alegre y al mismo tiempo conteniéndose para no lanzarse encima del chico—Oh por Dios, nos tenías preocupadas, ¿Qué demonios te paso?

—¿Dónde estamos?—preguntó él sin entender—¿Dónde está Lana?

Rápidamente la expresión de Luan cambio de una alegre a otra bastante más apagada, no era bueno verla en ese estado, tomando en cuenta su estado usual.

—Estuviste inconsciente por casi una semana en el hospital.—explicó ella.

—¡¿Qué?!—gritó Lincoln antes de volver a sentir ese dolor en el cuello y cuerpo.

—No te muevas, no te muevas tontito, ¿No escuchaste? Hasta donde sé tus oídos no eran parte de los daños.—dijo para luego lanzar una risotada como si hubiera contado un chiste—Sí, apareciste desnudo, apestando a alcantarilla en la entrada del hospital cuando no había nadie para ver.

—¿Qué?—dijo Lincoln sin entender—No, no, lo último que hice fue perseguir a ese gigante de arena para llegar a Lana. Oh…—dijo dándose cuenta de su error.

—Todas sabemos eso tontito.—dijo Luan molesta—Crees que eres un héroe como SpiderKid o el Diablo de Hell's Kitchen, pero no, eres solo un niño Lincoln.—dijo seria sin ningún atisbo de sonrisa en su rostro—¿Sabes cuánto te lloramos cuando finalmente apareciste? ¡Mamá pensó que habías muerto!

—Yo solo intenté hacer lo correcto.—dijo Lincoln cerrando los ojos para no tener que ver ese rostro molesto.

—Lincoln ¿Qué es lo que te pasa en la cabeza? ¿Dónde está mi hermanito que jugaba a los disfraces y veía programas de miedo con la luz encendida porque no soportaba los sustos?—dijo Luan intentando sonar complaciente.

—¿Lana está bien?—preguntó Lincoln ignorando deliberadamente la pregunta de Luan.

—Lleva un par de días sin hablar, pero está sana y segura en la casa, Lola no le despega el ojo en ningún segundo.—dijo Luan caminando por la habitación—Es año nuevo, por cierto.

—¿Año nuevo? ¿Cuándo?

—Justo en unas horas, me dejaron a mí a Lori y Bobby para cuidarte, ellos salieron a comprar algo de comida, así que pasaremos aquí el año nuevo porque no puedes quedarte quieto.—dijo ella reclamándole—¿Sabes? Ya es de por sí bastante difícil con lo de papá como para que tú también…

—¡YO AYUDE!—gritó Lincoln desesperado.

—¿En qué? ¿En lastimarte?—le respondió Luan molesta.

Lincoln cerró de nuevo los ojos, por supuesto que todas esas discusiones terminarían si tan solo decía la verdad y hablaba lo que tenía que decir. Pero, eran pensamientos que se desvanecían, su don y su maldición debía permanecer en secreto, le iba a costar que toda su familia creyera que era un niño descarrilado, pero al menos eso los mantendría seguros.

Ya tanto trabajo que le costó decírselo a Parker, como para tener que afrontar a su familia sabiendo el secreto. Fingió volver a dormirse, dejando un ojo entreabierto y escuchando atentamente.

—¿Qué le hiciste a mi Linky?

Escuchó la voz de Luan antes de ver por el rabillo del ojo el cuerpo de ella caer pesadamente contra una de las sillas de la habitación. Verla en ese estado tan triste lo hizo sentirse como una basura.

"But the truth we persue as we all beg you to."

—¡¿CÓMO DE QUE PASARÁS AÑO NUEVO EN EL HOSPITAL?!—gritó enfurecida Ronnie desde el celular.

—Ronnie, entiende que es porque Lincoln está herido, no es justo que este solo en año nuevo.—dijo Bobby intentando sonar comprensivo.

—¡¿Y ES JUSTO QUE ME DEJES SOLA DE NUEVO?! ¡¿Acaso es Lincoln más importante que yo?!—estaba fuera de sus cabales, incluso pudo escuchar desde el otro lado de la línea como lanzaba algo de vidrio contra la pared y lo destrozaba—¡Llevo semanas rogándote por pasar tiempo contigo, y se lo das a el perdedor!

En aquel momento Bobby llevo una mano a su rostro para comenzar a frotarla por todo su rostro, podía entender hasta cierto punto el enojo de Ronnie Anne, pero no podía permitirse dejar a Lori a su suerte en el hospital, mucho menos después de todo lo que habían pasado estos últimos meses.

—Ronnie te prometo que otro día será, no han sido meses fáciles.—dijo Bobby para justificarse—Yo enserio, enserio lo siento hermanita, pero Lori es importante para mí y...

—Púdrete.

Fue lo último que escuchó de ella antes de que la línea colgara, su mano terminó de recorrer su rostro estirando la piel de los ojos y alejando la extremidad de su cara. No había motivo alguno para intentar volver a llamar, si conocía lo suficientemente bien a Ronnie en aquellos momentos probablemente estaría a punto de golpear la pared.

Salió del baño apestoso del establecimiento de comida rápida donde se encontraba comiendo con Lori, faltaban apenas pocas horas para la medianoche, pero se aseguraría de que su novia tuviera lo mejor posible para pasar la noche con su familia, lo último que necesitaban los Loud era tener que pasar más sufrimiento.

—Lori, cariño, no has comido tu apesta hamburguesa.—dijo Bobby preocupado al volver a la mesa y tomar la mano de su novia.

Ella miraba la hamburguesa con desinterés, a pesar de que llevaba medio vaso de gaseosa rellenable no había dado apenas dos mordidas al plato principal, y las papás fritas yacían frías a un lado del cartón donde guardaban la hamburguesa.

—Pienso en Lana, nadie sabe qué es lo que ese maniático robot de arena vio en ella y luego Lincoln va y desaparece un día para terminar malherido y desnudo. Es como si no los conociese, yo tengo que protegerlos Bobby, soy la mayor y…—se detuvo para agachar su mirada, dos gotas de agua resbalaron por sus mejillas—Es mi culpa por estar tanto tiempo sin vigilarlos, ¿Verdad?

—¿Qué? No digas eso Lori, claramente no es tu culpa.

—¡Lo es!—dijo ella molesta—Así como también fue mi culpa que papá terminara siendo… Eso.—dijo ella sintiendo un nudo en la garganta al recordar aquella noche—Si hubiera sabido que lo despidieron de su trabajo entonces yo hubiese conseguido uno y tal vez… Tal vez yo…

Rápidamente Bobby la tomó de ambos brazos para que ella se mantuviera quieta y lo viera directamente a los ojos.

—Lori, cariño, te quiero y creo que eres una chica brillante y talentosa que quiere mucho a su familia, pero eres solo una chica.—dijo aquello mirándola con directamente a los ojos—Una muy hermosa, pero solo humana, tu familia son trece, hay momentos difíciles en la vida, no puedo entender por lo que estás pasando, pero puedo entender que esto no es tu culpa, porque nadie pudo verlo venir y porque a pesar de que duele mucho, estás aquí, ayudando a que esto se resuelva, eso es lo más valiente que conozco y admiro de ti. Siempre cuidas a los que son importantes para ti, sin dudarlo.

Ella sin pensárselo dos veces acercó los labios del chico para apretarlos contra los suyos y se separaron casi inmediatamente al recordar que aquello era un restaurante familiar, pero ambos tenían una sonrisa en su rostro de complicidad.

Vieron pasar una ambulancia a toda velocidad, rompiendo todo el romanticismo que hubiera podido existir antes, pero provocando que el hambre de Lori volviese, prácticamente de dos mordidas intentó engullir la hamburguesa.

—Tranquila, si sigues así vas a ahogarte.—dijo Bobby sintiéndose feliz de verla comer.

—Literalmente mejor morir joven que vieja y arrepentida.—dijo Lori con los ojos cerrados como si fuera algo natural—Prométeme, Bobby Osito, que si algo me pasa, puedo confiar en que cuidarás a mis hermanas.—dijo Lori perdida en sus ojos.

—Solo si prometes que si algo me pasa cuidarás de Ronnie.—dijo Bobby bromista.

—Lo prometo.—dijo ella.

—Lo prometo.—dijo él levantando el meñique para señalar el juramento.

Juntaron meñiques, estando el de Lori lleno de la grasa de la hamburguesa pero eso no le importaba a Bobby quien seguía viéndola directamente como si ella fuera la luz de un nuevo amanecer, radiante y cálida.

"Kill the lights, Kill the actor, Kill the actress."

—Diez, nueve, ocho, siete…—contaban tanto Lynn como Lola emocionadas.

—Suspiro, seis, cinco…—contó aquellos segundos Lucy.

—Cuatro…—le tocó el turno a Lisa

—Tres…—gritó emocionada Leni.

—Dogh…—permitieron a Lily unirse al mismo tiempo que su madre.

—Uno.—dijo desde la tableta.

FELIZ AÑO NUEVO.

Aquel era el grito que podía escucharse por todos lados, junto a los fuegos artificiales yendo de un lado a otro y no era diferente en la casa Loud, hasta Lana, la cual había estado sin hablar desde aquel incidente con el Hombre de Arena pudo permitirse sonreír al ver que su familia se encontraba de nuevo andando en el espíritu festivo.

A la distancia pudo ver que la puerta del pasillo de la casa estaba abierta, se acercó para ver qué era lo que ocurría cuando repentinamente comenzó a escuchar ruidos extraños. No unos particularmente intimidante, sino más bien como de labios chocando, vio por la ranura abierta de la puerta, encontrando a su hermana besando a la chica Sam que había presentado tiempo atrás en el centro comercial.

Aquello provocó que la sonrisa de Lana aumentara, ella podía volver a su vida después de todo. Si sus hermanas podían ser felices, ella también. Intentó volver a la sala con el resto de sus hermanas, pero las celebraciones habían terminado, las lágrimas habían vuelto.

—¿Ya tan rápido?—preguntó Lola desmoronada, Lana notó que todas lloraban a la tableta.

—Sí, el abogado hizo el sacrificio para que lo dejaran año nuevo visitar la celda, pero ya tiene que irse, reglas de la prisión.—dijo Rita decepcionada mientras tomaba la llamada—Gracias Matt, no sé cómo pagártelo.

—Es un placer escuchar a una familia tan unida e igualmente no tenía a donde ir y Jim el guardia me debía un favor.—dijo el chico mientras caminaba por los pasillos de la cárcel, se podía escuchar su bastón golpeando levemente las rejas metálicas—Feliz año nuevo familia Loud, el señor Foggy y yo los veremos apenas tengamos más noticias del fisco.

La llamada terminó con todas sus hermanas intentando obtener un poco más de tiempo con su padre, apenas fueron cinco minutos los que ese buen señor les dejo compartir, pero Lana tuvo que admitir que fueron cinco minutos que de otra manera no hubieran tenido.

Fue directamente a su habitación, estaba demasiado cansada como para volver a la sala con el resto de su familia.

—Feliz año Lana.—dijo repentinamente la voz de Lucy a su lado.

—Lucy…—dijo ella dando un salto por la sorpresa.

—Suspiro. Normalmente Lincoln diría, siempre me olvido de ti.—dijo ella con cierta añoranza en la voz—¿Vas a tu cuarto?

—Sí.—contestó simplemente Lana no queriendo hablar mucho.

—De acuerdo, solamente para desearte un feliz año, todas te queremos, lo sabes, ¿Verdad?

Lana se fue sin contestar y con los ojos cerrados.

—Suspiro, al menos ya me habló.—dijo Lucy para luego volver a las sombras.

"I'm afraid that the spotlight dried you up (whoa, whoa, oh)"

—Feliz año nuevo Luan.—dijo Lori sonriendo en voz baja mientras se escuchaban pequeños gritos a lo largo de todo el hospital—Ahhhh…—se detuvo el abrazo debido a que Lori sintió escalofríos por una corriente eléctrica y Luan reía mientras se quitaba el pasa corriente oculto en su palma.

—Feliz año nuevo compañero.—dijo Bobby dándole unas palmadas a la almohada donde se encontraba Lincoln.

Pero Lincoln se negaba a fingir que estaba despierto, se sentía bastante dolido por el hecho de no poder confesar a su familia lo que él era. Era mejor para ellos, claro, pero ¿Qué era lo mejor para él?

Pasaron las horas, una doctora les recomendó a los tres invitados de la habitación que salieran a la sala de espera para dejar a Lincoln descansar, cosa que él agradeció porque los chistes de Luan habían escalado de intensidad y en algunos casi hasta se reía entre dientes.

Ya había pasado una hora solo cuando escuchó la ventana deslizarse. Abrió los ojos, aun sabiendo que el instinto arácnido no le advirtió de nada, rápidamente intentó mover su cabeza de un lado a otro. Pero el peligro llegó desde las alturas, una mano fina envuelta en una tela ajustada negra y con unas garras escandalosas.

—Gata.—dijo Lincoln molesto.

—Araña.—fue la respuesta simple de la chica—Es la cuarta noche que te visito, me alegra que estés bien niño, deje tu pijama y mascara ocultas en una baldosa del techo.

—Oh sí claro, una ladrona preocupada por SpiderKid.—dijo Lincoln recobrando el sentido de la ironía—Aunque gracias por el traje.

—¿Quién crees que te trajo aquí en primer lugar?—dijo ella complacida—Me debes mucho, no solo porque sé quién eres, pero porque salve tu vida.

Lincoln miró con desprecio a la ladrona la cual solo le regresó una risa débil y gentil mientras se movía alrededor de la cama.

—¿Qué es lo que quieres?—dijo Lincoln molesto.

—Inmunidad, solo tienes que voltear a otro lado cuando esté haciendo mis cosas, no es mucho pedir.—dijo la chica juntando sus manos y comenzando a caminar de vuelta a la ventana.

—Jamás.—fue la respuesta de Lincoln.

—Oh, bueno, la policía le encantará saber que tú eres SpiderKid, o peor aún, el Kingpin pagaría una fortuna si le digo lo que sé, piénsalo.—dijo ella lanzando una risa final—Arrivederci Loud.

La Gata saltó hacia el infinito en la oscuridad y desapareció en las profundidades de la noche, Lincoln pudo verlo todo mientras seguía acostado e inmovilizado.

—Olvidaste cerrar la ventana.—dijo molesto ya que estaba comenzando a hacer frio, afuera nevaba—¿Gata?—silencio—¡Gata!

"Shut your mouth, you make me sick with. All the lies, all the lies that you spill."

Ya habían pasado varios días desde año nuevo y Ronnie seguía firme en su decisión, no hablar con Bobby era lo mejor para que su hermano finalmente entendiera lo que la indiferencia le estaba provocando a ella, pero estar enojada con Bobby no le prohibía seguir con sus investigaciones

—Espero que esté despierta.—dijo Ronnie tocando la puerta de Alias con fuerza.

La puerta fue abierta con una Jessica con ropa invernal y tomando algo parecido a un wiski caliente en lugar de té o café.

—¿Qué quieres?—preguntó Jessica malhumorada.

—¿Cuáles son tus avances? No voy a pagar un poco más hasta que me acerques más a SpiderKid.—dijo Ronnie molesta.

—Eliminé a la mitad de los sospechosos.—dijo Jessica tomando la lista actualizada y mostrándosela a la niña—Tu amigo Lincoln salió, pero hazme un favor, devuelve su bufanda, se la tome para ver si podía extraer ADN de ella.

Dijo mostrando la bufanda que había tomado de la escena del crimen hace una semana y tanto. Por supuesto que aquello era una teoría poco frutífera, pero Jessica tenía que eliminar de una vez a ese niño, era demasiado problemático como para ser SpiderKid, por un lado, era ridículo pensar que alguien con tanta familia y rodeado de amigos podía siquiera tener tiempo libre o espacios seguros donde guardar todo el equipo como SpiderKid, por otro lado, era la excusa perfecta.

Un chico, tan distintivo entre el resto de niños de su edad, lo primero que se le pasaría por la cabeza obviamente sería algo relacionado a ocultar la identidad, de ser ese tal Lincoln, con tan solo mostrar el color de su cabello prácticamente se estaría regalando a las distintas mafias que quieren su cabeza. Por otro lado, para Jessica era imposible que fuera ese niño, demasiada gente a la que podía lastimar como para que no se hubiesen dado cuenta en ese punto.

Como apunte adicional, Jessica entendía perfectamente que SpiderKid usaba cosas tecnológicas avanzadas y elegantes, así que en su lista de sospechosos ponía a Ivor, el niño del sureste de Queens con acceso a tecnología STAR debido al trabajo de sus padres.

—¿Por qué hiciste eso?—preguntó Ronnie molesta.

—Buscar que no fuera un mutante, felicidades, no lo es.—dijo Jessica tachando el nombre de Lincoln Loud de la lista de posibles sospechosos, aunque no de su lista mental.

—¿Cómo?

—Simplemente la tome.—dijo Jessica estirando su mano para cobrar por sus servicios.

—¿Dónde?—insistió Ronnie.

—Mis métodos no son tu asunto niña, iba por la calle y se la robe, solo dame el dinero.—explicó Jessica comenzando a perder la paciencia.

Ronnie extendió el dinero y se alejó caminando por la calle, pensando que era muy raro el hecho de que Jessica le diera esa bufanda, la reconocía, era de Lincoln. Pero también sabía perfectamente que Lincoln llevaba una semana y tanto en el hospital.

Algo olía mal con esa bufanda, aunque no tanto como el tono de llamada que tenía para Bobby. Le dio a colgar.

No se iba a disculpar a menos que fuera en persona.

"Slip and fall, I'll watch you drawn in. All the lies, all the lies that you spill."

—Doctor McBride, que gusto verlo.—fueron las primeras palabras de Lincoln aquel día.

Solamente su hermana Luan permaneció con él ya que tanto Lori como Lynn tenían exámenes y Luna y Leni trabajaban duras jornadas en la tarde, además de que a Lucy y las menores no la dejaban entrar, solo a Lisa, pero ella estaba más preocupada por el señor Osborn. Estaba comenzando a acostumbrarse a que Luan de vez en cuando soltase chistes de toctoc los cuales ignoraba.

—Me gustaría decir que me alegra verte bien Lincoln, pero creo que sería una mentira.—dijo el Doctor tomando un pisapapeles en las piernas del chico—Contusiones en varias costillas del lado derecho, cervicales de C3 a C5 desalineadas y trauma en la cabeza, además de trauma en brazos y piernas, te diría que es un milagro que estés vivo, pero es incluso más extraño que cada día estás mostrando una mejoría drástica.

—Oh…—claro que Lincoln se estaba recuperando rápido gracias a su sentido arácnido, pero por otro lado tenía miedo que el señor McBride sospechase—¿Suerte que soy joven?

—Lincoln, hay niños que tienen solo uno de tus problemas y no pueden volver a caminar de por vida, así que la suerte está fuera de toda discusión, sabía que no me ibas a querer contar, Clyde y toda tu familia insistieron en que evades demasiado contestar a las preguntas, y créeme, necesitamos saber qué hiciste, me tome la libertad de pedirle a Harold que trajese a George.

—¿Stacy?—preguntó Lincoln preocupado.

—Luan, acompáñame fuera, no tienes por qué ver esto.—dijo el Doctor tomando a la chica de la mano.

—¿Es necesario señor McBride?—preguntó ella intentando quedarse.

—Necesitamos que él nos diga qué le paso si no quiere volver a quedar así, o peor aún, que ustedes, sus hermanas o sus amigos queden en la misma situación.—dijo abriendo la puerta—George.

—Howard.—saludó el mencionado con simpatía entrando en la habitación—Hola Lincoln.

No hubo respuesta de vuelta.

—Deja volver a entrar a Luan cuando termines, por favor.—dijo el Doctor McBride cerrando la puerta y dejando la habitación en total silencio.

A pesar de que no quería, Lincoln miraba directamente a los ojos del señor Stacy, claro que estaba molesto aún después de todo lo que tuvieron que pasar como SpiderKid y sobre todo por su padre, quien seguía encerrado debido a la policía.

—Mira Lincoln, no me importa si me crees como el malo de la historia por lo de tu papá.—dijo Stacy claramente yendo al grano—Solo me importa mi hija en cierto sentido, es el único motivo por el cual me levanto cada día de esa cama y hago segura la zona donde vivo.—dijo tomando un asiento y acomodándolo al lado de la cama.

—¿Alguna vez ha funcionado?—preguntó Lincoln con toda la intención de ser hiriente.

—Te lo advierto Loud, dejo que Gwen te vea porque claramente son amigos y ella te aprecia, pero no sé en qué estas metido como para terminar así.—dijo el oficial viendo su registro médico—Por un demonio, deberías estar muerto.

—Soy un zombi, quiero cerebros, ¿Okay?—dijo Lincoln intentando moverse para acentuar la ridiculez, pero solo logrando que le dolieran músculos en el pecho.

—Solo di, ¿Quién te hizo esto?

—Ya lo dije, fui a buscar a Lana cuando me enteré que lo tenía el Hombre de Arena, esos idiotas que me golpearon en Halloween volvieron a encontrarme y me golpearon entre…

—Basta.—dijo el Capitán Stacy molesto—¿Quieres que crea que todos estos daños fueron causados por unos niños de secundaria?

—A veces pueden ser crueles.—dijo Lincoln con simpleza.

—Cruel es robar una novia, darte una paliza y que escupas sangre o estirarte de las orejas hasta dejarlas rojas. Esto fue intento de asesinato y no pudo ser por unos niños.

—¿Me está llamando mentiroso?—dijo Lincoln molesto.

—Para el daño que recibiste, sí.—dijo el Capitán de policía—¿Por qué no quieres simplemente decirlo Lincoln?

Pero solo se encontró con silencio, Lincoln dejo de mirarlo y fue directamente contra la ventana, como si esa mereciera todo su odio.

—Eres solo un niño, quiero creer que uno bueno.—dijo decepcionado el Capitán Stacy—¿Es esto acerca de tu padre? ¿Quieres seguir sus pasos?

La mirada de Lincoln volvió a los ojos de Stacy, en sus ojos el odio claramente reflejaba la expresión "Cállate".

—¿Acaso la gente que contrato a Lynn te hizo esto para callarlo? Eso lo ayudaría bastante, extorsionaron a su familia, ¿O no?—intentó sonar razonable el Capitán.

—Si digo algo ellas serán lastimadas.—dijo Lincoln mirando molesto hacia el otro lado, intentando no reírse.

—¿Por qué a ti?

—¿Por qué no? Soy el hijo de un super villano.

Decir esas palabras de hecho le costó bastante, era una excusa lo suficientemente sólida como para que no lo cuestionasen demasiado por detalles, pero al mismo tiempo si abusaba de su suerte, posiblemente se vería sospechoso.

—Podemos movilizar a la policía, poner una patrulla cerca de tu casa…—ofreció el oficial preocupado.

—¡No! Capitán Stacy lo respeto hasta cierto punto, pero no me obligue a decirle más, no haga que las lastimen a ellas.—soltó una lágrima mientras se esforzaba por enserio no reir..

—Con lo que dijiste es más que suficiente, hijo.—dijo el Capitán complacido—Duerme bien, sabrás más de mí.—salió de la habitación con sutileza y se escucharon varios pasos por el pasillo.

—Necesito una coartada.—dijo Lincoln sabiendo que aquello no era muy convincente.

"As you're tongue-tied. Did you believe it? False Pride never existed.

Now I am cutting ties clean off, and I can breathe at last."

Desde el techo nació por la avenida 87, mirando desde las alturas la escuela Theresa Paplin se encontraba la imponente figura con cabeza de cristal y brazos cruzados. Flotando en una nube verde, realmente el hospital donde se encontraba Osborn era pequeño, pero privado, lo suficientemente bueno como para que se lo pudiera permitir alguien pobre y para que un millonario pasase desapercibido.

Tenía a la mano el libreto y lo analizaba mientras podía escuchar en la parte inferior como por la avenida Hillside los automóviles no dejaban pasar unos a otros. Al menos esas alimañas no se interponían en su camino, finalmente llegó a la parte superior del hospital, bajó de la nube verde con un ruido metálico y se acercó a la salida del sistema de ventilación.

Tomó de un compartimiento oculto en sus guantes dorados tres pequeñas esferas metálicas y las dejó caer dentro de los ductos de ventilación mientras estas comenzaban a soltar un gas verde.

Las granadas comenzaron a chocar en el pequeño ducto, rebotando de uno a otro lado, liberando cada vez más y más gas hasta que finalmente llegaron a un ventilador gigante provocando que las tres bolitas chocaran con las hélices y salieran rebotando en diferentes direcciones, una de estas pelotitas bajó hasta el segundo piso y se quedó estática en medio de una tubería, fue entonces que hubo varios pitidos mientras un led rojo parpadeo rápidamente antes de que un gas verde comenzara a salir por varios puntos de la pequeña bomba, y este gas comenzó a moverse por los ductos hasta librarse por las rejillas.

—¿Ya puedo volver con mi hermano señor McBride?—preguntó Luan bostezando antes de comenzar a ver el techo del cual caía una tenue neblina verde, habían pasado casi dos horas desde la entrevista—Vaya parece que alguien soltó uno muy grande.

—Alguien debió fastidiar los sistemas de ventilación, tengo que ver a mi papá tu ve con Lincoln… Y no te acerques al gas verde, no te preocupes, si fuera peligroso comenzaría a sonar una alarma.

Las luces del hospital se apagaron en un momento y entonces unas rojas auxiliares se encendieron provocando que el pasillo se encontrase mitad oscuro y mitad con un rojo que cambiaba el tono del gas que previamente había caido del techo y comenzaba a apoderarse cada vez más y más del ambiente.

—¿Es normal esto?—preguntó entonces Luan.

Fue entonces que las luces comenzaron a parpadear rápidamente y a la lejanía un eco de un grito aterrador resonó en el corazón de todos los presentes en el pasillo. Sin si quiera enterarse el pulso cardíaco de Luan comenzó a acelerarse, y definitivamente no era por los nervios de que nadie se hubiera reído de su broma sobre pedos.

—¿Señor McBride?—preguntó la chica asustada.

Pero solo se encontró con la figura del hombre quieta y pálida mirando hacia un vacío infinito, pero con una sonrisa de extremo a extremo y ambas cejas chocando una contra la otra al mismo tiempo que el hombre lanzaba una risa endemoniada. Y no fue el único, poco a poco todos los rodeaban a Luan comenzaron a reírse en tonos altos y agudos taladrando en sus oídos, aunque tenía ambas manos cubriéndolos, nadie parecía verla, todos simplemente se quedaban quietos mientras reían desquiciados.

Por otro lado, el señor McBride estaba quieto intentando tomar de la mano a su pequeño Clyde antes de que este cayera contra un ventanal del hospital y quedara lastimado, fallando en el intento y viendo como su hijo se partía en pedacitos mientras el vidrio era roto y caía toda la sangre sobre su rostro, momento de oscuridad antes de que una creatura roja comenzara a inundar todo su cuerpo, momento oscuro antes de ver finalmente a su padre frente a él. Sabía lo que tenía que hacer y se odiaba por eso.

De vuelta a Luan ella comenzó a correr lejos de aquel pasillo en dirección a su hermanito pequeño, esperando que él no estuviera bajos los efectos de aquel terrible gas, a medida que caminaba se daba cuenta que la gente no era que se estuviera riendo, sino que solo se reían cuando ella se acercaba lo suficiente, los ojos de esas personas se inyectaban de verde y comenzaban a reír descontroladamente y a medida que los iba dejando atrás sus ojos permanecían brillando del mismo color mirándola en las profundidades del pasillo. Ni siquiera podía ver a su espalda, pero podía jurar que tenía dos docenas de ojos verdes viendo cada uno de sus movimientos.

Finalmente llegó a la habitación y abrió la puerta de golpe. Como si todo no fuera lo suficientemente horrible Lincoln estaba desaparecido de nuevo y no fue difícil para su mente comenzar a imaginar a un montón de matones tomándolo de su cama de hospital y terminando de matarlo.

Ella ni siquiera miró al techo donde había una baldosa suelta movida al otro lado, en aquel pequeño espacio sucio y claustrofóbico fue donde su pequeño hermano terminó de ponerse el pijama encima de la bata de hospital, nunca pensó creer que extrañaría el látex de vuelta, pero ahí estaba, batallando para cerrar los botones de su pijama mientras escuchaba gritos de desesperación por todo el hospital.

Se enojó aún más porque ni siquiera sabía si aquello era obra del idiota del Duende Verde o de Mysterio, lo único que sabía es que ese gas no estaba teniendo efecto en él debido a su larga exposición previa, de hecho fuera de una rápida (y falsa) visión de sus hermanas muertas a sus pies, no había sentido apenas síntomas.

Al salir pudo ver a su hermana Luan lanzando todos los objetos de la habitación de un lado a otro para posiblemente buscarlo en gritos de desesperación. O al menos eso creía, lanzó su telaraña para pegarla contra una pared sabiendo que ella podía lastimarse, solo logró escuchar gritos entre gárgaras, posiblemente Luan creyera que algo horrible la había capturado, pero Lincoln sabía perfectamente que era por su propio bien.

Bajó de un salto del techo, con su uniforme puesto y usando el comunicador de su celular, el cual tenía apenas 20% de batería, llamó a Peter Parker mientras salía por la ventana y comenzaba a trepar al techo, de arriba parecían venir rayos.

—¿Lincoln? ¿Lincoln eres tú?—preguntó su amigo—¿Cómo has estado? ¿Qué paso en el subterráneo? ¿Dónde estás? El Doctor Connors quiere conocerte cuando salgas del hospital, todos en el salón…

—Oráculo, necesito información ya, tengo la mitad de mis lanzatelarañas y alguien está usando ese estúpido gas verde contra el hospital donde estoy, no puede ser coincidencia.—dijo Lincoln viendo a través de las ventanas, muchas estaban rotas.

Dentro del hospital todo era un caos, las luces iban y venían a discreción, la gente comenzaba a golpearse unos a otros, se podía ver enfermeras usando inyecciones para atacar a personas mayores que usaban sus bastones para intentar dar en el rostro.

Pudo captar a una muchacha que mientras corría intentó saltar por la ventana de un cuarto piso, lanzó su telaraña y la atrapó en el aire. Reconociendo que no tenía tiempo buscó en sus bolsillos, tenía unas tres bombas telarañas, las cuales lanzó al suelo y cubrieron el piso, provocando que la caída de la chica antes mencionada fuera elástica y suave.

—No puedo hacer esto solo Peter, apenas puedo sentir mi cuello.—dijo Lincoln corriendo a otra ventana para evitar que un doctor rubio cayese al vacío por intentar salir disparado.

Podía escuchar los cientos de gritos de los pasillos enloquecidos del hospital, gritos que desde la perspectiva de Peter hacían parecer todo un pandemónium digno de uno de los círculos de Dante.

A sabiendas de que debía detener cuanto antes todo eso Lincoln tomó las otras dos bombas arácnidas, lanzando una del lado poniente y oriente del hospital, la parte trasera estaba sin telarañas, por lo que rezó fuertemente para que a nadie se le ocurriese saltar por la parte trasera, pero era todo lo que podía hacer.

Ya sin importarle mucho como se viera corrió por la pared desafiando nuevamente a su eterna enemiga la Gravedad. De un salto llego al techo e inmediatamente se arrepintió. Un tiranosaurio rex fantasmagórico se encontraba ahí rodeando a un hombre de traje de latex verde, grandes guantes metálicos dorados, usaba una capa morada fina y una cabeza esférica de vidrio.

Humo verde salía de sus guantes dorados mientras parecía no prestar atención a SpiderKid, sino al techo. Lincoln pudo escuchar rápidamente porqué, periodistas venían a toda velocidad en un helicóptero.

—¿Quién es Linc? ¿Lincoln?—preguntaba desde el otro lado de la línea.

La cabeza de pecera giro por el sonido de las interferencias, pero frente a él solo había espacio vacío y a su espalda un techo desolado. Sin saber que detrás de un ducto de ventilación SpiderKid respiraba entrecortadamente.

—Es Mysterio… Mierda.-y la batería de su celular murió.

"So we all stand enthralled by this bland curtain call."

—Ataque en el hospital Presbyterian de Queens.—dijo la señora del noticiero.

Tenía una voz bastante hermosa, era difícil encontrar mujeres con tan hermosa situación, deleite para sus oídos, mientras que tenía que ignorar el olor de un hombre adulto, probablemente desaliñado, era imposible saberlo solo por el olor, pero claramente no se había bañado en casi tres días, o al menos es lo que delataban sus axilas. Pero claro, ese hombre tan inteligente en frente de él, no iba a molestarse en bajar el brazo y hacerle un favor a las quince personas que estaban en el vagón del metro con él, no claro que no.

Lanzó un largo suspiro, esperando que en las noticias saltara el famoso SpiderKid entrando en acción, escuchaba atentamente, pero solo lograba subir el volumen de la señora que murmuraba con otra persona a su lado sobre que Stephen la engañó con un hombre.

El transporte público no era el mejor lugar para alguien ciego, muchísimo menos para alguien como Matt con sus habilidades especiales que le permitían tener sensibilidad ante los ruidos, estar ahí en medio de la multitud era el equivalente a quedarse ciego en una habitación con tanta luz que no se pueden abrir los ojos. Ni siquiera porque llevaba años de costumbre podía soportarlo.

—Siguiente estación Sutphin Boulevard, Queens.—dictó la voz robótica logrando de alguna manera sobreponerse a la multitud de ruidos provenientes del subterráneo.

—No, Tomas, no nos podemos bajar aquí.—dijo una señora, posiblemente a su hijo menor de edad… O su marido, en estos días era difícil saberlo—Están compartiendo en twitter que atacan al hospital, es peligroso.

Matt tenía un reloj especializado para sordos, además claro de su reloj interno. Pensó durante unos segundos, tenía media hora de poder llegar tarde y justificarse si marcaba al señor Foggy.

Tentador… Tentador.

—Autoridades confirman que el super villano Mysterio acaba de matar a SpiderKid.—dijo la reportera antes de soltar un gemido lastimero, posiblemente con lágrimas de cocodrilo.

—Llegando a Sutphin Boulevard, favor de apartar manos y piernas…—repetía la voz robotizada.

—Tengo tiempo.—dijo Matt tomando su maletín y bastón mientras se juntaba al tumulto de gente que intentaba salir de malas maneras, posiblemente atraídos por las recientes noticias.

Comenzó a oler a pollo frito, posiblemente de la marca Popeyes, lo que significaba que podía entrar a usar el baño y claramente no le dirían nada sobre comprar en el establecimiento por su condición de ceguedad. Un lugar perfecto para el cambio.

"And the truth we pursue as we all, we all beg you to."

—Ataque en el hospital Presbyterian de Queens.—dijo la señora del noticiero.

En aquel momento Lori y Bobby se encontraban en la cafetería de la escuela, tratando de comer algo que no fueran hamburguesas procesadas y con ojeras gigantes de haber pasado casi dos semanas cuidando a Lincoln por las noches.

—Estoy seguro que ellos estarán bien.—dijo Bobby dejando a un lado su comida—Nena, tranquila…

Evidentemente no pudo evitar que Lori dejara caer su cabeza sobre la tabla de la mesa, algo bastante comprensible tomando en cuenta que dos de sus hermanos se encontraban en ese hospital, uno ya de por sí bastante herido.

—¡Yo debería estar ahí! No Luan.—dijo Lori moviendo su cabeza de un lado a otro de manera violenta para después abrazar a Bobby y desahogarse en su pecho.

Normalmente los maestros u otros alumnos intervendrían, pero escuchar el llanto de Lori era tan genuino que dejo que ambos quedaran solos, aunque todo el mundo mirase.

—Iré por ellos.—dijo Bobby—Tengo mi moto, puedo pasar entre el tráfico y entrar al hospital antes de que pase algo grave.

—Déjame ir contigo.—rogó Lori.

—Nena, tendría que desacelerar la moto, es mejor que vaya solo.—dijo poniéndose el casco—Tu continua viendo las noticias y márcame solo si la situación se pone peor.

A Lori no le gustaba la idea de quedarse esperando, pero ciertamente tenerla a ella de pasajera iba a hacer que Bobby tomase menos riesgos para llegar rápido al hospital. Tal vez en un acto de pequeño egoísmo o gran altruismo, ella aceptó, no sin antes escuchar del noticiero.

—Autoridades confirman que el super villano Mysterio acaba de matar a SpiderKid.—dijo la reportera antes de soltar un gemido lastimero y soltar dos miseras lágrimas dramáticas.

—Tengo que correr, te amo.—dijo Bobby a su chica.

—Te amo Bobbyosito, cuídalos.—dijo mientras veía al chico salir por las puertas de la cafetería.

Las campanas de vuelta a clase sonaron, pero ella ni siquiera se levantó, fue una maestra la que se acercó para hablar con ella, no desde la perspectiva del regaño, sino escuchando lo que Lori tenía que decir. El noticiero siguió en su celular reproduciéndose, mostrando imágenes de gente saltando de las ventanas y de un gas verde que como neblina comenzaba a cubrir los alrededores del hospital.

"Kill the lights, Kill the actor, Kill the actress.

I'm afraid that the spotlight dried you up."

Claro que los medios iban a escuchar a Mysterio ahora que había hecho un ataque, claramente con tintes terroristas a un hospital, posiblemente lo recordarían en la historia junto al nueve once, ojalá hubiera sido a una cadena de edificios y no un hospital con la longitud de dos torres, el simbolismo no funcionaba igual de bien, pero eso no importaba.

Activo desde un botón en su cuello, oculto gracias a la capa que llevaba, un micrófono enlazado a una computadora dentro del hospital que mandaría a un montón de amplificadores ocultos en los alrededores la mística voz de aquel hombre que había logrado su objetivo.

—Ciudadanos de Nueva York, no teman.—dijo al mismo tiempo que dentro del hospital los gritos frenaban, todos escuchaban embobados esa mística voz—No soy un villano, escuchen con atención al gran Hechicero Supremo, Mysterio.

El hombre no podía verlos desde su posición, pero la gente dentro del hospital que hasta hace unos segundos intentaba matarse unos a otros, se sentaron en el suelo mirando en todas direcciones, como si Dios estuviera hablando personalmente con ellos en sus miradas verdes perdidas en medio de la neblina del mismo color.

—He venido solo a reclamar lo que es justo, la cabeza de Norman Osborn.—dijo el villano gritando el nombre al mismo tiempo que relámpagos comenzaban a caer en la azotea—Sé que está aquí oculto, y sé que está malherido, tráiganlo y los libraré de los demonios que están consumiéndolos en este mismo instante.

Murmureos se escuchaban a lo largo de todo el hospital, el nombre del futuro alcalde Osborn se repetía una y otra vez entre los cuchicheos.

—Vengo en nombre de todos los mutantes Norman, sé que me estás escuchando, ¡No doblegarás a nuestro pueblo! ¡El Doctor Xavier te manda un mensaje puerco político!

Inmediatamente varios rayos cayeron al lado del hospital causando que unos árboles del jardín que rodeaba el lugar comenzaran a arder.

—¡Mysterio ordena la cabeza de Osborn! Viva o muerta, quien la traiga, será poseedor de la gracia divina eterna, pero quien no la traiga, deberá enfrentar a sus demonios si quiere escapar con vida.—después de eso comenzó a reír desesperadamente—Ese es el secreto Norman, los mutantes no tenemos miedo porque somos superiores a ustedes, seres insignificantes.

—Oh por Dios, ¿Es que acaso no te cayas?—dijo desde la neblina la voz de un niño, burlona, extendiendo su eco por los amplificadores.

—¿Quién osa interrumpir a Mysterio?—dijo enfadado el hombre, intentando no perder los cabales.

—Su amigable vecino arácnido.—dijo la voz lanzando una telaraña que Mysterio esquivó fácilmente.

—Necesitarás más que eso para detener al gran Mysterio, pequeño insecto insignificante.—dijo el hombre acercándose a la dirección de donde había venido la telaraña, introduciéndose en su propia niebla verdosa y espesa.

Se encontró en el suelo un artefacto metálico de extraña apariencia que apuntaba justo en la dirección donde él se encontraba parado antes.

—Por supuesto que se necesita más que una telaraña, se llama distracción bobo.—dijo dando una patada desde la espalda introduciéndolo más en la niebla y provocando que el golpe se escuchase por todos los amplificadores que tenía Mysterio.

—¡Insolente! ¡Mocoso!—gritaba ya sin su tono místico la figura mientras batallaba para levantarse.

—Me dijiste mocoso, ¿Con esa boca besas a tu madre?—se escuchaba la silueta moviéndose en círculos dentro de la neblina.

—¡Basta!—gritó Mysterio extendiendo ambos brazos causando que la neblina saliera disparada en todas direcciones lejos de él.

Descubriendo que a un escaso metro suyo se encontraba aquel molesto niño, agachado y viendo en dirección del imponente villano, recogiendo la cosa metálica en el suelo.

—¡Ven!—ordenó Mysterio mientras algo verde se iluminaba en uno de sus guantes.

Sin saber por qué Lincoln salió disparado hasta que el cuello de su camiseta quedó sujeto entre ambas manos del hombre alto. No podía apenas moverse y su cuello quemaba como mil demonios gracias al daño que le provocó el Hombre de Arena. Los guantes dorados brillaron de rojo al mismo tiempo que Lincoln sentía como si pesase miles de kilos y no pudiese mantenerse en pie.

Mysterio lo levantó como si de una hoja de papel se tratase y lo lanzó contra el piso a tal velocidad que Lincoln atravesó el suelo y comenzó a caer varias plantas de golpe al mismo tiempo que el helicóptero de televisión se acercaba y grababa la caída de SpiderKid, anunciando su muerte con la excusa de ganar espectadores.

A sabiendas de que ese niño era un hueso duro de roer Mysterio se montó de vuelta en su nube verdosa para descender por el agujero, podía escuchar los gritos de desesperación de todo el hospital, podía imaginar cómo lo veían cual figura endemoniada descendiendo por el agujero, así que aprovechó su posición de poder para lanzar de sus guantes algo de fuego controlado, generando en la mente de las personas más cercanas al agujero demonios horrendos.

Bajó dos pisos hasta finalmente estar en medio de un pasillo de hospital con todas las personas asustadas corriendo lo más lejos posible, el niño se encontraba ahí en el suelo posiblemente con dificultad para moverse, aspirando todo ese veneno en forma de aire, no importaba que ya se hubiese acostumbrado al efecto del gas, mientras más aspiraba lentamente estaría bajo sus peores pesadillas.

Para asegurarse de que estuviera vivo levantó su pie derecho y lo aplastó fuertemente contra el pecho del niño causando que este se moviera en respuesta al dolor del golpe, despertando del letargo e intentando quitarse de encima la bota metálica.

—Oh SpiderKid, tantas mentes criminales pagarían una fortuna por tenerte así, es una ironía si lo piensas bien, morirás aplastado como el insecto que eres, bajo el yugo de mi bota.—dijo Mysterio regocijándose de la miseria del niño casi hasta podía sentir como se relamía los labios.

—No… te saldrás… con la tuya…—dijo SpiderKid entre resoplidos por la falta de aire.

—¿De qué hablas? Ya gané, Mysterio siempre gana.—dicho eso presionó un botón en su cinturón y su bota comenzó a pesar más y más sobre el pecho del niño.

SpiderKid lanzó un grito desesperado mientras se aferraba a lo que fuese para no sucumbir bajo la bota de Mysterio, fue entonces que notó que su lanzatelaraña aun se encontraba entre los dedos de su mano. Levantó su mano y apuntó a la cabeza de pecera del tipo para lanzar la telaraña, bloqueándole la visión.

—¡Desgraciado! ¡Solo muere!—gritó Mysterio intentando aplastarlo fuertemente, para eso tomó impulso levantando ligeramente el pie.

Lincoln entonces accionó el lanzatelaraña y salió disparado hasta darle un golpe en la cabeza a Mysterio que lo mandó varios metros a la distancia y a SpiderKid al techo de aquel piso del hospital.

Aprovechando que Mysterio estaba reincorporándose SpiderKid salió disparado por el techo corriendo por el pasillo viendo a toda la gente derrumbada en el suelo, posiblemente envenenados por el estúpido gas.

"Don't even think about it. Don't even think about it, NO. We're begging you."

No podía ser cierto, ¿Cómo era posible que Mysterio estaba peleando contra el estúpido SpiderKid? ¿Cómo si quiera había llegado tan rápidamente?

—Maldita sea, la publicidad está yendo a SpiderKid, no a mi.—dijo Norman mirando su portátil.

Tenía de compañero a la comadreja, ambos usaban en ese momento máscaras de gas y revisaban en todos los medios locales, buscando si el ataque había tenido efecto alguno.

—Podría marcar a Mysterio para que lo tome a usted hasta el tejado y dejemos que SpiderKid lo derrote, salvando su vida en el proceso.—dijo Weasley inteligentemente.

—¡Eso me haría quedar como un hipócrita!—dijo Norman fuera de sí y con la herida en su vientre quemando tanto como el mes pasado.

—La gente no ve a SpiderKid como una amenaza Norman.—dijo sinceramente Weasley—Es eso o que todo esto haya sido por nada.

—De acuerdo, dile que le agregaremos otro cero a su cuenta si sigue ese plan.—dijo Norman con simpleza—En la política no siempre se gana.

—Estoy seguro que usted acabara con todas esas basuras cuando llegue al poder, señor Osborn.—dijo la Comadreja tomando su celular y acercándoselo al oído—Quentin, ¿Qué te parece que agreguemos otro cero a tu cuenta?

—Directo al grano.—respondió la voz desde el otro lado de la línea.

"To Kill the Lights, Kill the actor, Kill the actress."

Entró por una de las puertas traseras el diablo de Hell's Kitchen, una armadura roja recubierta con un chaleco antibalas negro y un casco duro de polímeros de alta densidad. Además de cargar con un par de palos metálicos que al presionar un botón se extendían hasta volverse bastones y si se pegaban de cierta manera se juntaban para formar la parte central de un bastón extremadamente largo. Lo más gracioso era que el casco tenía cubierto en su totalidad los ojos de la figura enmascarada, por lo cual lo único que podía hacer Matt era escuchar atentamente en todas direcciones.

Caminaba con los dos palos de madera retraídos, con confianza, mientras ignoraba los gritos de todas las personas en el hospital, intentando concentrarse para encontrar al villano conocido como Mysterio, Foggy le había hecho una descripción física, pero aquello era inútil para él, tenía que escuchar su ritmo cardiaco, juzgar su respiración, sentir el sudor que recorría su cuerpo, el ruido que podían llegar a hacer sus vestimentas.

Escuchó un ruido poderoso viniendo del tercer piso, sin perder el tiempo corrió por el pasillo buscando las escaleras, logró su cometido cuando de su lado izquierdo a aproximadamente veinte metros escuchó una multitud corriendo mientras bajaba por escalones de madera, luchó contra la marea de gente asustada para subir al segundo piso y agradeció que las escaleras al tercer piso apenas tuvieran a unas cuantas personas desmayadas los cuales no pisaba debido a que podía escuchar sus posiciones con sus respiraciones.

Finalmente, ya en el tercer piso, pudo sentir que había muy pocas personas y el mayor ruido se escuchaba desde enfrente, siguiendo por el pasillo hasta la derecha. Mientras corría en esa dirección pudo escuchar el sonido de varios amplificadores una voz arrogante y molesta.

—¡Ajá! Yo, Mysterio, finalmente te he encontrado Norman Osborn, ¡PAGARÁS por el delito de amenazar a la raza mutante!

Se pudo escuchar un forcejeo, un par de golpes y luego la figura de Mysterio con ese ruido metálico subió a algo con un ruido parecido a lamina de aluminio, pero muchísimo más suave, como si estuviese rodeado por un material que redujera el impacto de subirse a esa especie de tabla metálica, pero incluso Matt podía escuchar los motores.

¿Por qué un villano como Mysterio tendría una tabla flotante? Se acercó con sigilo por el pasillo, siguiendo el trayecto de los motores con su olfato hasta que finalmente perdió el rastro a mitad de un pasillo, pero en sus pies pudo sentir escombros, así como en su cabeza el sol de la mañana de aquel lunes.

—¿Al tejado?

Siguiendo su instinto Daredevil volvió sobre sus pasos hasta las escaleras y comenzó a correr hacia arriba, escuchando entre los pasillos cada vez menos gente hasta que llegó al último piso, no tenía tiempo para averiguar donde se encontraba las escaleras que llevaban al tejado, pero tomó una camilla de hospital, a conciencia tomó el mismo camino que en la parte inferior, sintiendo una brisa de aire al final de un pasillo, con la camilla de pacientes salió corriendo en esa dirección y se montó encima de esta para que cuando la camilla comenzase a caer por el agujero él saltase hacia arriba y terminara en el tejado, sintiendo libre de aquella atmosfera opresora del hospital.

—Basta.—fue lo que dijo al llegar al techo con calma y serenidad.

—¡¿Otro más?!—se escuchaba indignado la voz de Mysterio—Oh diablo, diablo, diablo, diablo, no estás en tu lugar de confort.—dijo triunfalmente.

Murdock le dio un golpe en uno de sus guantes con su bastón, pudo escuchar chispas, pero la figura de Mysterio tomó su capa y cubrió el cuerpo de Daredevil para entonces estirar y dejarlo en el suelo. Pudo escuchar como un botón era presionado en la cintura de Mysterio justo antes de que sonase el rugido de un tiranosaurio rex, pero Matt no podía sentir aquella creatura, solo era una ilusión. Así que se levantó y golpeó de una patada ahora el pecho del villano.

-¡Suficiente!

Matt pudo escuchar cómo era liberado una especie de aire a presión hasta que lentamente no pudo escuchar más.

—¿-$#%?—dijo sin poder escucharse.

Sin previo aviso sintió un golpe metálico en su estómago y salió disparado, pudo sentir el dolor del piso en su espalda, pero lentamente perdió el contexto, de repente no sabía si estaba parado sobre baldosa, cemento o algún otro material. De hecho, perdió también su sentido del olfato ya que no podía detectar nada, solo sentía dolor y algo de calor del sol.

Volvió a ser golpeado esta vez en un brazo y su corazón se aceleró cuando al rodar por el suelo, o eso creía, terminó aferrándose a un pequeño borde con sus manos y gran parte de su cuerpo intentó caer cuesta abajo.

¿Era aquella la caída desde el tercer piso o el borde del edificio? Matt muchas veces había temido por su vida, pero aquello no era terror, era el más puro horror, de alguna manera sabía que el siguiente golpe podría matarlo, pero apenas podía sostenerse de una cornisa.

Todo parecía perdido para los héroes, ¿Había alguna esperanza?

"Or Kill Us All."

En aquel momento Bobby se encontraba a menos de una calle, viendo como una neblina verde cubría todo el hospital, escuchaba en su oído, había marcado a su hermana para asegurarse que ella estuviera bien, pero solo se encontró con el buzón de voz.

—Ronnie, te quiero.—dijo Bobby entrando en la neblina—Por favor, contesta cuando…

Pudo ver frente a él la temible figura de un monstruo sin cabeza, Bobby intentó frenar en su motocicleta dando una vuelta a la derecha, sin notar que había un carro estacionado. El teléfono de Bobby grabó todo el sonido hasta que finalmente se estrelló contra el suelo, rompiéndose en pedazos.

"Stop there and peer inside of me. You'll find a man once lost at sea."

Lincoln recorrió el techo hasta encontrar de vuelta su habitación, solo para asegurarse que su hermana Luan se encontraba ahí, la encontró desmayada y sudando con mucho dolor. Aceptando que el gas debía estar haciendo efectos negativos en las personas, cosa que pudo haber provocado todo el caos, quitó las telarañas y tomó a su hermana para salir disparado por la ventana, dejándola escondida entre unos setos del hospital.

Ya ahí desde la parte baja con su hermana a sus pies, sabiendo que podía simplemente escapar o esperar ahí, al fin y al cabo, Mysterio solo quería matar a Norman Osborn, ¿Qué daño podía hacer eso?

Pero entonces alguien saltó desde una de las ventanas, cayendo en las telarañas de Lincoln, viendo al suelo supo que no todas las personas habían corrido con la misma suerte.

No era su culpa, pero no pudo evitar sentir que si tan solo pudiera detener a ese monstruo entonces toda esa gente podría haber sido salvada, le dio mucho enojo que lanzó una telaraña directo al edificio para trepar nuevamente a la parte superior, notó que una persona en un traje de látex rojo termino colgando de una cornisa y parecía no sujetarse correctamente.

Corrió por la pared hasta sujetar al hombre joven para cargarlo de vuelta arriba. No pudiendo creerlo al reconocer aquello cuernos, era el diablo de Hell's Kitchen, Daredevil en persona había ido al hospital. Y no le tomó mucho tiempo averiguar que estaba bajo los efectos del gas al ver que bajo su máscara tenía un brillo verde en la mirada.

—Puedes hacerlo compañero.—dijo Lincoln lanzando un grito de emoción por estar con el mismísimo diablo—Soy un gran admirador de su trabajo.

—¡Muere!—gritó Daredevil pensando que quien lo estaba sujetando era Mysterio y golpeando a Lincoln en la frente cayendo al suelo del tejado.

El chico salió rodando por la terraza al mismo tiempo que escuchaba la risa de Mysterio a la distancia.

—No puedes triunfar SpiderKid.—dijo la figura perdida en la neblina verde—Hoy es tu fin.

—¿Qué hiciste con Osborn?—gritó SpiderKid molesto mirando a todos lados.

—Acabaré con él apenas termine con la basura.—al escuchar esas palabras Lincoln sintió peligro en sus rodillas, dio un salto en el aire evitando una patada rastrera por la espalda de Mysterio.

Durante un segundo SpiderKid pudo ver en el aire la figura del hechicero de pacotilla viendo sus movimientos, era lo suficientemente lento como para no captar que apuntó con sus lanzatelarañas directamente a la pecera, pero en lugar de acercarse estiró.

Fue solo un ligero movimiento, pero parte de la cabeza de Mysterio se abrió, dejando al descubierto su mandíbula y comenzando a aspirar la neblina. A sabiendas del efecto, la cosa fue rápida al estar tan condensado.

¡Quentin! ¡Quentin!—gritaba un hombre furioso a la distancia mientras Han Solo se libraba de ser capturado por Jabba the hut.

No es su culpa, él solo es un niño Mattew.—defendía una mujer.

No debió de haberlo hecho, el pequeño niño llevo ambas manos a sus orejas mientras leía con atención los subtítulos, pero eso no era suficiente para silenciar los distintos golpes de la carne chocando contra el cuero del cinturón y la mujer suplicando por piedad.

¡A callar puta!—dijo el hombre al que ese niño llamaba papá—¡Quentin Beck!

Pero el niño seguía con las manos en sus orejas mientras intentaba imaginarse dentro de la película, prefería estar frente a Jabba que enfrentar lo que venía ahora que su padre estaba enojado porque reprobó matemáticas.

¡AHÍ ESTÁS! ¡QUITAS TUS MANOS DE LAS OREJAS O TE ARREPENTIRÁS!

Pero el niño no volteó hasta que el hombre lo tomó del brazo a la fuerza y arrastró por el suelo levantando el cinturón, dejando al final la hebilla metálica para que doliese más.

No… No papá…—intentaba gritar el niño pero su voz era demasiado débil.

Si tan solo fuera como Han Solo, o Luke, o como el Llanero solitario, alguien valiente, seguramente se hubiera armado del coraje necesario para enfrentar al monstruo que atormentaba a su familia, pero no, solo era Quentin Beck un niño, incapaz de hacer nada para defenderse de la injusticia.

—No papá… Para.—decía Mysterio ya sin su voz mística mientras llevaba ambas manos a la cabeza y caminaba de espaldas.

—Parece que no eres muy valiente.—dijo SpiderKid como mofa antes de volver por la neblina mientras buscaba a Norman Osborn, cada vez era menos denso gracias a que el aire se llevaba todo ese humo provocando que perdiese su efecto.

Sin darse cuenta que Mysterio caminó de espaldas acercándose peligrosamente al filo del hospital. El hombre se cubría contra un enemigo imaginario, sobre todo para que no le lastimase el rostro.

Mysterio no sintió nada mientras caminaba de espaldas repentinamente cuando dio un nuevo paso y cayó por el techo, pero su nube voladora se acercó rápidamente, provocando que la caída fuera un poco más ligera de lo que debió haber sido ya que en ese lado no había telaraña para frenar su caída.

Desde la parte de arriba Norman soltó su reloj a sabiendas que la tabla podía sacar de la situación al hombre. Iba definitivamente a quitar un cero de su cuenta como la noticia no le hubiera dado más popularidad.

La nube con interior metálico se llevó a Mysterio usando un modo camuflaje por lo que los reporteros no pudieron seguir aquel objeto.

Osborn se derrumbó en el suelo al mismo tiempo que la neblina perdía todo atisbo del hospital y comenzaba a clarear la mente de todos en su interior y exterior. Finalmente se podían escuchar las patrullas de policía acercándose cada vez más. El celular de Norman comenzó a sonar, diversos asociados preguntando por su bienestar y de reporteros pidiendo exclusivas, la noticia había dado frutos, Norman se había salido con la suya.

"But all the while I would think to myself: It's not the end, it's not the end at all."

—¡Howard!—gritó el oficial McBride entrando por las puertas dobles de golpe, apuntando a todos lados y desesperado por encontrar a su marido.

—¡McBride!—intentaba detenerlo George mientras miraba de reojo el tremendo desastre que provocó Mysterio.

Había gente golpeada entre los pasillos, hoyos en el techo que llevaban hasta la parte de arriba, camas de hospitales con pacientes inconscientes (o muertos) tirados en el suelo. Incluso había una enfermera que parecía había sido apuñalada múltiples veces en el cuello con un bisturí.

El papeleo necesario para cubrir este desastre era la menor de sus preocupaciones, corrió aceleradamente a la habitación del chico Loud encontrándola vacía, pero con una baldosa en el techo abierta y unas telarañas pegadas en la pared, además de tener la ventana abierta a pesar del frío de afuera. Era extraño que todo estuviera intacto mientras el hospital parecía más digno de una película de terror.

Esto se encontraba lejos de terminarse e iba a dejar a su hija sola en casa durante horas, utilizó su teléfono viendo que su lista de contactos fuera de la policía era reducida, buscó a su hija y marcó.

—Gwen, cariño, necesito que vayas a la casa de tu amigo Clyde, toma diez dólares de mi buró y usa el metro, dile que sus papás están bien, pero que ambos deben quedarse ahí hasta que estemos libres.—dijo el Capitán tapando sus ojos porque en el pasillo había un hombre mayor sin camisa desmayado, aunque posiblemente vivo.

—¿Y Lincoln también está bien?—preguntó la chica.

El Capitán solo volteó de vuelta a la habitación vacía, pero intacta.

—Sí, tengo prisa cariño, solo corre a la casa de los McBride y cuídate mucho.—dijo el hombre pegando su oreja al teléfono—Te quiero.

—Yo también te quiero papá.

La línea colgó. Era hora de comenzar a limpiar el desastre.

"So sick of nothing going right. Sail on along into the night.

Not even death could stand in the way, You never ever tried in the first place."

Lincoln vio el cuerpo de Norman Osborn, asegurándose que respiraba y lo dejo tirado ahí en la azotea, no sin antes decir:

—Espero que agradezcas para variar.

Se detuvo porque desde arriba las noticias parecían grabar desde sus helicópteros la escena, y no quería que utilizasen metraje sacado de contexto. Al tener claridad ya en el tejado tomó a Daredevil, el cual se encontraba inconsciente. Ni siquiera entre dos héroes habían podido detener a Mysterio y eso le hizo enojar.

A este ritmo de derrotas solo había vencido a criminales de poca monta y a su propio padre, que particularmente no tenía poderes, ni siquiera con ayuda de otros héroes podía contra los supervillanos.

Bueno, había matado al Hombre de Arena por su cuenta, pero estaba casi seguro que Marcus se lo buscó sobre sí mismo más que otra cosa, pero tanto la Gata como Mysterio y el Duende Verde seguían campando a sus anchas y él no tenía ningún control sobre todos ellos. Apenas y les podía hacer frente, siempre tenían un plan B o de escape, y él cada vez tenía menos equipo, menos tiempo, menos amigos y menos familia que lo apoyase.

Tenía que hacer reformas importantes como SpiderKid si quería seguir en el negocio contra los supervillanos. Dejó al diablo de Hell's Kitchen en la azotea de un edificio cercano con una nota en su pechera de "Soy tu fan debemos vernos más seguido, firmado SpiderKid".

Mysterio había provocado la muerte de muchas personas, casi lograba que su propia hermana quedase lastimada. Lincoln se quitó la ropa en esa misma azotea donde dejo al diablo y viendo que había un callejón al lado del edificio saltó ya con una camiseta blanca y un pantalón de mezclilla.

Se escabulló entre los policías hasta llegar a los jardines del hospital donde se tiró al lado de su hermana, aprovechando que ella se encontraba aun inconsciente hizo que ella se pusiera encima suya y con un brazo rodeándolo. Como si Luan lo estuviese protegiendo cuando ambos cayeron al suelo, o al menos eso imagino que dio a entender la postura en que quedaron.

Lincoln cerró los ojos, nada estaba saliendo bien, pero al menos siempre iba estar ahí para proteger a sus seres queridos.

"Kill the Lights, Kill the Actor, Kill the Actress"

Continuara…

Notas—Esta saga son solo 5 capítulos, preparen sus palomitas porque se vienen grandes eventos y consecuencias, muchísimas cosas que llevo con un par de años en mi cabeza en distintas locaciones, se vienen nuevos personajes y una continuación fuerte de las tramas pasadas por algo la saga se llama Locura, será mucho lo que abarcaremos y viene con todo y nueva portada por Arokham uwu, agradezcanle por el arte. Tal vez las cosas se vuelvan tenebrosas más pronto de lo que deseamos, pero al menos Lincoln y sus seres queridos estarán bien, ¿no? ¿No?

¿No?

Epilogo

El oficial Holiday se dio cuenta de la motocicleta estampada contra un automóvil. Siguió el rastro, parecía que un repartidor de comida había chocado a casi cincuenta kilómetros por hora contra el maletero en un ataque de ansiedad, se podía ver como había derrapado intentando evitar algo invisible porque la calle estaba libre. No le tomó mucho seguir el rastro…

El hombre era de estómago fuerte, después de todo trabajaba para la policía, la Comadreja y el Kinping, pero, aun así...

"Or Kill Us All

Or Kill Us All!

OR KILL US ALL!"