13. La número 21.
Cada fibra de su ser se siente cansada, pero su ánimo no decae.
Sakura se acuclilla ante el último río que tiene al frente suyo antes de pisar la arena de su región, es indispensable llenar aquí las cantimploras, botellas y tomar un buen sorbo de agua si quieren cruzar pleno desierto en la hora más malsana del día.
Suspira de alivio cuando da el último sorbo. Esta agua es fresca, pura, limpia, quizás que componentes tendrá para que tenga tan buen sabor. Baja la mirada para analizarla y solo encuentra su reflejo, por primera vez se da cuenta de lo que narciso miró en el agua.
Es un cadáver.
Casi puede nombrar los huesos que componen una calavera a través del tejido de su piel. Sus pómulos – o mejor dicho, el hueso cigomático – está tan pronunciado que marca una línea fina y su mandíbula termina en una uve muy puntiaguda.
Sus ojos cansados le piden dormir por muchas horas.
¿Qué pasaría si mi papá me viera así?
Es la primera pregunta que ocupa su mente y se sorprende. No ha pensado en su padre desde que salió de Suna. Ha prometido no quedarse más de lo debido, ha dado su palabra y su honor, ¿pero como no va a ver a su papá una vez que este allí?
¿y Temari?¿Y mi abuela? Seguramente Kankuro debe estar hecho una magdalena con lo especial que era Chiyo-ba-sama para él…
… y Gaara.
Mira hacia el cielo pensando en el color rojo. Gaara. Efectivamente, el deberá estar presente en el entierro, es necesario que el Kazekage rinda honores a los ninjas fallecidos en combate.
¿Y Chiyo-ba-sama habrá fallecido en combate? ¿era eso lo que en verdad estaba haciendo? Y si es así, ¿Quién la mató? ¿por qué?
Ahora cierra los ojos e intenta recordar vagamente el último encuentro que tuvo con su mentora. A veces piensa que se imaginó ese diálogo, a veces cree que comprende lo que en verdad le quiso decir, pero nunca-
Paf.
Sakura abre los ojos de golpe. Su nuca le duele y mira hacia arriba. Shisui le devuelve la mirada a contrasol.
– ¿Qué tanto piensas, Sakura-chan? – Dice alegremente, ladeando la cabeza – ¿Te pone nerviosa volver a encontrarte con tu novio?
– ¡pero qué cosas dices, Shisui-San! – La chica infla las mejillas, sonrosadas. Se ocupa de tomar su cantimplora y llenarla con agua mientras finge mirar el rio – No pienso en nada.
– Ya – Se ríe él, sentándose a su lado –, claro. No soy como tus otros amigos, Sakura-chan, recuerda que soy tu confidente – El chico extiende un dedo y golpea juguetonamente la frente de Sakura – Yo fui tu escudero el día que te arrestaron.
La chica golpetea la mano de Shisui, frunciendo el ceño.
– No me hagas recordar ese día.
– ¡cinco minutos!
Ambos giran sus cabezas hacia kakashi, quien comenta el término del breve descanso. Los demás están reuniéndose ya cerca del gran roble, solo faltan Sakura y él.
La pelirosa asiente y hace el ademán de levantarse, pero el muchacho la toma de muñeca, impidiéndoselo.
– ¿Me permites darte un consejo?
– Shisui, Kakashi-san nos dijo que volviéramos.
– Nos dio cinco minutos. Escúchame.
Sakura ya tiene una imagen informada de los Uchiha, y entiende dos cosas: No ruegan, y no aceptan un no por respuesta, solo cambia las formas en que ejercen estas reglas. Itachi lo hará con sutileza mientras que Sasuke será una marcada exageración helada.
Shisui será cortes.
Y cuando le abre esos grandes ojos gatubelos…
Sakura se vuelve a sentar y él la suelta. El Uchiha saca de su estuche posterior unas barritas de alimento para ninja que se utilizan en misiones de largo trayecto. Sakura no ha empacado ninguna, y duda que Ino se haya percatado de ese detalle, pero el Uchiha abre las manos enguantadas de ella y las coloca encima.
– Come, Sakura – él advierte, cerrando las manos de ella alrededor de las barritas.
Ella lo mira confundida.
– Lo único que considero te hace falta para pasar el examen de ninja médico es la fuerza – le explica Shisui, abriendo una barrita de manera divertida – Todo lo demás lo tienes: el conocimiento, la agilidad, la estrategia. Solo te hace falta fuerza, y no obtendrás la fuerza si no comes, así que come, ¿entendiste?
Antes que Sakura pueda contestar, Shisui ya se ha levantado. Las ganas de llorar se le pasan cuando siente en la boca un sabor a chocolate artificial. El muy…. Ha colocado una barrita en su boca.
– ¡Jijui-Jan! – Intenta gritar su nombre lleno de chocolate.
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Se escucha un goteo.
Sinceramente no se puede observar de donde viene este particular sonido, pero si retumba en la habitación como si fuese lo único que se puede escuchar. Se enciende una cocinilla, entra el fuego y el sonido del tintinear de dos tubos de ensayos.
Todo en una oscuridad inadecuada para un laboratorio.
Pero Orochimaru-Sama quería que fuese así. La luz fotovoltaica impide que el pergamino se adhiera de forma correcta a los cuerpos, por ende, el control de la sala debe ser el más riguroso para que el proyecto resulte bien.
Arregla el abanico de esta pobre ninja, tan miserable que ni siquiera su nombre aparece en el libro de los ninjas bingo. Fue tan fácil ganarle. Ni siquiera fue una victoria, en verdad, pero pobre, no tenía ninguna opción, con esa clase de arma lastimera que fruncía sus muñecas, poco y nada iba a cortar a alguien con ellas.
Aun así, y pese a que nadie sabe ni siquiera su nombre, ella fue la pionera. Fue la primera persona que resultó de este experimento, por eso tiene marcado el número 21 en el estómago.
Diremos que los otros veinte cuerpos sirvieron para la fase de entrenamiento.
El hombre de gafas acaricia tiernamente el cabello rubio de la mujer, sonriendo.
Ella no sirvió viva, pero vaya que es de utilidad muerta.
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Knock. Knock. Kock
(silencio)
knocknocknocknocknock-
La Puerta se abre.
– ya llegaron – Le dice Temari, con el corazón desbocado –. Han visto a seis ninjas acercándose a las puertas de la aldea.
Gaara levanta la mirada de los papeles. ¿Seis ninjas? El pergamino de Tsunade-Sama mencionaba 5 nombres en la misión. Temari parece tan sorprendida como él, por lo que busca el pergamino nuevamente depositado en los documentos urgentes de su escritorio. Lo abre y lo examina.
– ¿No eran cinco? – Pregunta ella
Gaara asiente, repasando los nombres escritos.
– ¿Entonces…?
Antes de responder su pregunta, su mano se desliza hacia el final del pergamino que la primera vez no desplegó – tan mala práctica – pero sabe que ningún Hokage adjunta algún posdatas en informes tan importantes como las misiones interaldeas.
La Hokage claramente no es la misma, porque ha dejado un postada.
Sorpresa, cretino.
Por supuesto. Bufa con la nariz. Temari se acerca hacia su hermano cuando el sonido del papel arrugarse entre sus manos le quita la visual de lo que haya visto él.
– ¡Oye!
Temari no alcanza a decir nada cuando Gaara ya se levanta de la silla y camina hondeando su túnica a ras del piso.
– Vamos a recibirlos
La sonrisa de su hermana es gigante.
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El sol es cegador.
Todos parecen tener los ojos más cerrados que abiertos. Todos salvo Sakura los tiene de par en par con una sonrisa iluminando su rostro. Pareciera que todo lo mal de viaje se elimina por completo cuando una sensación de dicha y nostalgia acelera su corazón al acercarse a la arenosa entrada de su aldea. El viento sopla seco, el sol calienta el casco de su cabeza y sus pies se insertan en la arena, existe un olor salino muy sutil, y cuando ve la indistinguible i en los cintos ninjas, sus manos comienzan a temblar de alegría.
Paran de caminar ante la señal de kakashi, el primero en la formación, quien asiente a los dos ninjas encargados del registro de visitantes. Sin ningún intercambio verbal, extiende las visas a la mano enguantada del ninja de la arena. Sin embargo, el chico más alto, de cabello café y ojos morados no deja de mirar a la única integrante del equipo femenina.
– ya sabía yo – Es lo que dice este –, por supuesto que fracasarías, Tsunade-sama tuvo que traerte de vuelta por que ni siquiera alcanzaste a completar el año.
– Es que no tenías pasta para eso – Responde su compañero, un chico de pelo rubio y ojos claros, parecido a Ino –, ¿Por qué si quiera lo intentaste, bestia? Todos sabíamos como iba a terminar esto.
Los nudillos de Sakura se vuelven blancos, su vista se endurece, por supuesto las cosas no cambiarían pese a todo el tiempo que ha pasado.
– He – llama Kakashi, apuntando los papeles entregados –, ¿tenéis todo el día?, estamos ocupados.
Ambos ninjas cambian de postura, por una mirada más seria y menor burlona. Por fin, el primero abre los papeles para observar el contenido, cambiando de expresión rápidamente. Murmura algo en el oído de su compañero y este se apresura a abrir las puertas.
– Por favor, esperen un momento aquí – Implora, realizando una leve reverencia – Informaremos inmediatamente al kazekage que han llegado.
– No hay necesidad de eso – Responde Itachi.
Los dos ninjas de la arena observan estupefactos al Uchiha, quien solo levanta la barbilla levemente, indicando en dirección contraria de ellos. Ambos giran su rostro para atrás y observan el gorro del kazekage a la lejanía acercarse, en compañía de unos cabellos rubios y un tercer integrante vestido de café oscuro con marcas en el rostro.
El corazón de Sakura comienza a martillar tan fuerte en su pecho que teme alguien la escuche.
Hace más de 6 meses no ve a sus amigos, pero pareciera que han pasado años. Gaara luce incluso más alto desde su último encuentro, sus ojos delineados por unas ojeras más prominentes, sus manos blanquecinas destacan del café de su túnica. Sakura se pregunta si él habrá comido algo en este último tiempo, si seguirá con ese insomnio que lo gobernaba por las noches…
Y una tímida sonrisa se escapa al ver los ojos de Temari directamente a ella. La rubia no sonríe con su boca ni de cerca, pero sus ojos celestes le dicen otra cosa completamente distinta. Si que le está sonriendo, está tan feliz como ella de verle. A la pelirosa le dan ganas de reír y llorar al mismo tiempo.
Hay tantas cosas que contar.
Terminan de caminar a solo un metro de distancia. Los ninjas de la arena hacen una gran reverencia al kazekage, quien parece no darle importancia al saludo. El viento sopla las ropas de todos, emitiendo un ruido fantasmagórico.
– Bienvenidos a Sunagakure – Dice Gaara
– ¡Oi, Gaara! – Saluda Naruto feliz, extendiendo los brazos, Sasuke niega con la cabeza – ¡Tanto tiemp-
– Muchas gracias, kazekage – Interviene Kakashi, gesto que es replicado por el equipo –, Hokage-Sama nos ha enviado con esto – Le extiende un pergamino rojo, que Gaara toma con su mano derecha –, tal parece realizaron unos cambios en los planes originales.
El kazekage asiente, y por primera vez observa a Sakura. Ella devuelve la mirada, sintiendo un escalofrío pronunciado en su espalda.
– Así veo. Hay cambios que no fueron informados oportunamente
– Sin embargo, no cambian ni la estrategia, ni el sentido de la misión – Asegura Kakashi.
Gaara aprovecha este momento para observar el equipo completo. Llama la atención que gran parte de los ninjas que conforman esta misión sean de una reputación tan alta.
¿y la traen a ella?¿que estrategia es esta?
– Discutiremos esto en la oficina, Kankuro y Temari los guiarán a sus aposentos.
Los hermanos quedan sorprendidos, pero asienten. El grupo se pone en camino menos el Kazekage-
Sakura deja de caminar cuando escucha su nombre pronunciado por la boca de Gaara. La cabeza de Naruto es la única que obviamente se da vuelta, a pesar de que a todos les llama la atención. Incluso los ninjas de la arena quedan en una piedra cuando él le ordena acompañarlo y se marchan por otro camino.
– ¡Bueno, apuremos el paso, hay cosas que hacer! – Grita Temari, sonriendo con los ojos.
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Llevan más de media hora caminando silencio.
Han pasado por el distrito comercial, el militar y ya casi van llegando al civil. En cada lugar se ha hecho un silencio sepulcral y muy notorio: Es extraño – si no impresionante – ver al Kazekage pasearse por su villa a plena luz del día, saludando a los civiles.
Sakura se siente incomoda. Su oído puede captar algunos murmullos. Desde tiempos inmemoriales se ha hablado de la amistad que había entre los dos, por ende, la confusión de esto con el amor era solo un paso. El rosado de sus mejillas claramente no es por el sol.
Cuando está en la entrada del cementerio, los pies de Gaara se detienen, y los de ella también. El habla por primera vez.
– La ceremonia se realizará al atardecer.
Sakura traga el nudo en su garganta, asintiendo con tristeza. El anuncia esta vez que se debe marchar, y nuevamente la chica queda en una pieza.
– N-necesito ver el cuerpo, necesito saber el resultado que anuncio la autopsia.
– Esa información es clasificada.
– Gaara…Kazekage – Sakura se acerca a él, colocándose al frente suyo – por favor, no me trates así. Ella era especial para mi y lo único que sé son solo rumores. ¿murió en combate? ¿fue Orochimaru?, necesito saber, ella fue mi mentora.
Pero Gaara insiste: Es información clasificada. Ella no lo puede saber. Sakura sacude la cabeza.
– Déjame ver su cuerpo – Le pide, sin sentir las lágrimas que caen por su rostro –, déjame tocar su mano por última vez, déjame… yo puedo ser de ayuda, ya casi logro ser ninja médico, incluso podría ver el veneno si es que ella fue envenenada y llegar al ninja que la mató, puedo analizar el tipo de Shuriken, soy así de buena, Gaara, confía en mí, por favor, te lo suplico, déjame ver su cuerpo, déjame participar de la autopsia.
– Entiende – Gruñe el Kazekage –, es confidencial.
Sakura se limpia la cara, a pesar de que las lágrimas salen más raudas y veloces. Gaara comienza a caminar, dejándola sola.
– ¡Siempre haces lo mismo! – Grita ella con todas sus fuerzas.
Tres pasos más allá, el se detiene.
¡Siempre haces lo mismo!, ¿Qué era esto, ahora? ¿Cuál es el motivo de aislarme, de pasearme por todo el centro detrás de ti? ¿sabes lo que dicen de mi… de ti? Antes creí que te entendía, pero ahora no entiendo nada, Gaara, nada de nosotros. ¿en que momento dejaste de confiar en mí? ¿Por qué me tratas así? Dime, ¿Qué hago ahora? Desde que te volviste Kazekage no eres el mismo… ¡y entiendo eso, te juro que sí! No te tengo que caer bien, ni siquiera por el pasado, pero considero que esta no es la forma de tratarme. Yo- yo.
– Dejaste tu sueño de lado
La chica abre los ojos de golpe. El pelirrojo están tan cerca que puede contar las heridas en su rostro.
Se enoja con una rabia devoradora.
– ¡Jamás he dejado mi sueño de lado!, ¡es más! – Con su dedo índice toca el pecho de él – ¡He pedido un permiso para poder despedirme de unas de las personas más importantes de mi vida! A lo que termine esto vuelvo a Konoha para seguir perfeccionándome. ¡Jamás dejé mi sueño de lado!
– No distracciones – Dice él – Seguiré hasta el final. Ya lo verás.
El dedo acusador de la chica pierde fuerza y levanta la mirada hacia sus ojos.
Esas fueron tus últimas palabras, le dice, eso fue lo que me convenció para dejarte ir
– y ahora estas aquí.
Sakura entiende todo. Un alivio le recorre todo el cuerpo.
– Y continuare mi camino, Gaara – Asiente, más solmene – Es verdad que me ha costado trabajo, es verdad que ha sido más difícil de lo que imagine… pero seguiré, por que por fin entendí que es mi camino ninja. Estoy aquí, y quizás para ti es una distracción, pero para mi no lo es. Es otro lo contrario, debido a su muerte, entiendo por que estoy haciendo esto. Ya no se trata solamente de lo que tengo que probar a los demás, se trata de lo que tengo que probar a mi misma. La muerte de mi mentora es un sufrimiento insostenible ahora – Ella cierra los ojos, apretando las manos en su pecho, evitando derramar más lagrimas -, pero es también una razón más de por que estoy haciendo esto. Ahora más que nunca esta claro mi camino ninja.
Sakura abre sus ojos, y Gaara esta imposiblemente cerca, pero esa cercanía no es molestosa. Es la cercanía de su niñez, de cuando él era su amigo. Es una reconexión que ella no esperaba, pero importante. Entiende que el apoyo de Gaara lo había cambiado todo cuando fue Kazekage.
Pero era mucho más importante contar con su apoyo como amigo.
Y ahí al frente no está el kazekage, está Gaara, su amigo.
Es volver a respirar. Es volver a casa.
– Has pasado tanto tiempo con Naruto – Le dice finalmente –, que hasta te aprendiste su discurso.
Gaara no sonríe, pero pareciera que… ¿esta bromeando? Sakura sonríe. Y después de mucho tiempo, se larga a carcajadas. Claro que parece Naruto, ¿Qué hace ella hablando del camino ninja?
– Aún así, no puedes entrar a revisar el cuerpo, es confi-
– dencial, ya lo sé – La chica pone los ojos en blanco, cruzándose de brazos –, pero de todas formas, con o sin tu bendición, acabaré sabiendo que paso, eso dalo por hecho.
Gaara no puede negar eso.
Sakura suspira justo cuando el hombre saca un pergamino de su túnica, entregándoselo a ella.
– Es lo único que puedo entregarte – Ella lo recibe extrañada –, Chiyo-sama te ha dejado esto y dinero, que puedes retirar del banco a tu nombre cuando gustes.
– Oh, vaya – la chica asiente, abriendo el pergamino. Se queda sorprendida cuando se da cuenta de lo que es.
– Si, es su recetario médico, el consejo no quería que lo recibieras dado tú situación actual. Temari los convenció intercambiándolo por otro objeto.
– ¿lo intercambio? – Pregunta Sakura, abriendo el pergamino – ¿Por cuál lo cambio?
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– Gaara se demora demasiado, comenzaré explicando la misión – Anuncia Temari, colocándose de pie en medio de la habitación.
Y ha pasado más de una hora desde que han llegado a la oficina del Kazekage, el estómago de Naruto no ha pasado de gruñir desde entonces. La paciencia de la rubia ha alcanzado un límite.
– Con todo respeto, Temari… quizás sería importante esperar al kazekage – Irrumpe kakashi.
– No hay tiempo como el presente – niega su cabeza ella – Además, Kankurō y yo seremos los acompañantes en esta misión, ya estamos enterados.
Al centro de la habitación hay una mesa larga, en donde Temari extiende un pergamino que no alcanza completamente a extenderse, pero si tiene uno tres metros de largo. Los ninjas comienzan a agruparse alrededor de este, observando el papel.
– Este es un mapa elaborado por Chiyo-ba-sama que logramos rescatar antes de su muerte.
La verdad es que nuestra abuela estaba retirada del mundo ninja hace mucho tiempo, o eso lo es que pensábamos, pero la verdad es que todo este tiempo de su retiro estuvo espiando a Orochimaru y logró encontrar varios cuarteles en donde estuvo escondido durante estos años.
– Si pueden apreciar el mapa en profundidad prosigue Kankurō –, se darán cuenta que los escondites están entre nuestras fronteras, pero de manera subterránea, es por esto que el Kazekage ha optado por la ayuda de la Hokage. Esta misión está en ambos territorios.
– ¿Chiyo-ba-sama tuvo contacto con Orochimaru? – Pregunta Shisui
– Creemos que sí – Asiente Temari –, los resultados de la autopsia aún no son conclusivos, nuestros doctores aún están investigando que fue lo que produjo su muerte, pero es difícil investigar a cabalidad debido a la técnica final que se aplicó para morir aferrada a este mapa.
– En ese caso, el mapa no necesariamente tendría que ser tan verídico. Si Orochimaru fue quien la mato, y sabe de la existencia de este mapa, lo más probable es que cambie de localidad, nuevamente – apunta Kakashi.
– Es una posibilidad – Asiente kankurō –, pero también es una posibilidad que no lo sepa y aún este ahí, y de todas formas, si lo sabe, servirá para investigar sus proyectos, y trabajos. Es imposible que pueda eliminar toda la información y rastro de tantos lugares indicados en este mapa…
– Es Orochimaru – afirma Sasuke – si lo puede hacer.
Temari bufa
– Por supuesto que esa información la sabrías tú, ¿no, queridísimo mocoso?
Kakashi tose.
– Hmm, ¿esto fue lo único que rescataron de Chiyo-sama?
– No – Temari se cruza de brazos – También poseía su diario médico, pero este fue entregado a su discípula estipulado en su herencia escrita, y antes de que me pregunte, si fue revisado, no encontraron nada más que recetas medicinales y uso de botánica avanzada. Podemos entregar una copia del original si aun así lo desean.
– ¿El mapa también pertenecía a Sakura? – Pregunta Shisui
Temari levanta una ceja.
– Si, pero no fue entregado debido a la calidad de su información.
Hay un suave toque en la puerta, anunciando la entrada de la secretaria del kazekage, murmurando rápidamente en el oído de Kankurō, quien es el más cercano a la puerta. Este asiente y la secretaria desaparece.
– Ya es hora, vamos al cementerio.
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Naruto piensa que así deben morir los grandes ninjas.
Muy posiblemente todos los ninjas de Sunagakure están rindiendo homenaje a la Gokyōdai veterana de la aldea. Incluso si le pide a los Uchihas que cuenten a la cantidad de personas que están en el cementerio, no podrían ni con Sharigan activado.
A ellos les toco un lugar privilegiado, unas 45 filas detrás de la gente más cercana. En la primera está Gaara y militares de alto rango, y Sakura está en la décima, observando el sepulcro vestida de punta en negro.
Es extraño verla de ese color tan apagada, es algo que no le combina.
Naruto mira de reojo a sus compañeros. Todos en solemne silencio desde que se inició la sepultura. El Shinobi no le gusta este tipo de despedida hay demasiado sufrimiento en un solo lugar, y esta en particularmente no sabe por que es tan dolorosa para su mejor amigo al lado, quien permanece con los puños engrifados durante todo lo que resta de ceremonia.
El sol ya casi se coloca al otro extremo de la arena, y con ello, el último canto que como pueblo le cantan a la Jōnin a modo de despedida
"Que el eterno sol te ilumine,
el amor te rodee y
la luz pura interior guíe tu camino.
Que guie tu camino.
QUE GUIE TU CAMINO"
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(silencio)
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Y luego, el viento
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Cuando aparece la kunoichi en su despacho, Tsunade se sorprende por dos motivos: El primero, porque tal kunoichi había prometido nunca más volver a tocar el suelo de la aldea que no protegió a su hermana y por que solo volvería a su despacho para algo de vida o muerte.
– ¿Qué haces acá, Rin?
La ninja se ve compungida. Se soba el brazo con nerviosismo y mira hacia el lado. Por supuesto que ella también recuerda el último encuentro que tuvo con Tsunade (aunque hayan pasado ya más de seis años), y se quiere morder la lengua antes de hablar, pero por esta vez, debe tragar su orgullo.
– Estoy embarazada – Suelta por fin –, Y necesito a Sakura.
Tsunade deja de escribir y mira a Rin con definitiva sorpresa.
Después de un tiempo, parece recobrar el aliento.
– ¿Es…?
– Por supuesto – Responde Rin indignada, sobando su estomago levemente abultado –, ¿de quién más sería?
Tsunade aclara su garganta.
– ¿Entiendes que…?
– Por eso necesito a Sakura, ella no es parte de la aldea, pero está en ella.
La Hokage suspira.
– Rin, si los Uchiha se enteran…
– NO se enteraran – Responde, con una gota de sudor en la frente –, no tienen como enterarse… a menos que usted les cuente.
– Con esta información no me colocas solamente a mi en una posición difícil, sino que también a mi aprendiz. ¿has pensado que ella este año dará el examen de ninja médico? Tu, hace no muchos años tuviste que darlo, sabes la cantidad de responsabilidad que conlleva… ¿y aún así quieres pedir ese favor a Sakura?, faltan solo unos meses para que ella realice las fases de la prueba, hace no mucho perdió a su mentora… ¿no crees que otra persona podría ayudarte?
Rin empuña sus manos.
– Esa persona está muerta – responde entre dientes.
Tsunade suspira sonoramente.
– Quiero que entiendas, Rin, lo que me estas pidiendo – La rubia entrelaza sus dedos al frente de su nariz – Tengo al consejo respirando en mi espalda y sabes a quienes respalda. Ese bebe será un Uchiha-
– Y también Nohara – responde mordaz – ¿De que tiene miedo, especialmente? ¿De la habilidad de Sakura? Ambas sabemos que es la más capaz en este proceso, no le quitará tanto tiempo como usted piensa, y la ayudaré a pasar el examen médico a como de lugar, si tiene miedo que su renombre como profesora quede marchitado, ¿o se olvida que yo también fui su aprendiz?
La Hokage recarga su espalda en la silla.
– ¿Puedes misionar con esa barriga? – Rin parece molesta, pero la rubia vuelve a tomar el lápiz de su escritorio, abriendo un nuevo pergamino –, de todas formas servirás, tu partera está en Sunagakure rindiendo honores a Chiyo-sama, será bueno que alguien la escolte de vuelta a Konoha.
Rin intenta no sonreír, pero la verdad es que hace tanto tiempo que no realiza una misión que se contenta con ello.
– ¿Cuándo parto?
Tsunade lanza el rollo de pergamino.
– Sakura tiene permiso para estar dos días en Suna, la pregunta es cuanto te demorarías tú.
Rin coloca los ojos en blanco antes de marcharse. No lo ve, pero Tsunade también está sonriendo.
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– ¿No vas a ver a Kizashi-san?
La voz de su amiga la despierta de estar mirando sus sandalias ninjas. Ya es de noche, y por la posición de la luna, ligerito comenzará el viento desbordante que caracteriza la aldea. Hay pocas personas en las calles, y ella ha estado un buen rato sentada en la plaza de la aldea, sola, observando el pergamino entregado por su maestra.
O exmaestra.
– Quizás – le responde, aún con la mirada en el piso –, le prometí a Tsunade que solo vendría a despedirme de Chiyo-ba-sama. Mañana parto de vuelta a Suna.
Temari toma asiento a su lado.
– ¿tan pronto? Bah – bufa al aire, mirando el cielo estrellado – ¿Dónde pasaras la noche? Los konoha se quedarán donde nosotros, tú sabes que también puedes venirte, no hay problema.
Sakura asiente, agradecida.
– Ni siquiera había pensado en eso.
– Claro que no, nunca piensas en las cosas realmente importantes – Temari le saca la lengua, burlona. Sakura le pega al costado con su hombro, juguetonamente – ¿todo bien con el enano pelirrojo?
– Si. Solo quería saber si seguía en pie mi plan de ser ninja médico. Le dije que todo va bien.
– Bah, ese niño, nunca aprende. No le cuentes, pero estaba preocupadísimo por ti, era él quien le pedía resúmenes mensuales de tu desempeño a la Hokage, aunque secretamente decía que era yo quien los pedía. ¿para que los iba a pedir yo? Sé que te puedes cuidar sola, sería una tontería y un gasto inútil de pergamino, pero ya sabes, el siente que tú eres como su propiedad o algo así.
– Es un amigo – Sakura responde con un colorete en las mejillas –. Es la forma de preocuparse de Gaara, ya sabes, es el Kazekage, hay un pacto implícito entre ambas aldeas, es más complicado de lo que tú crees.
– Solo digo que si otra persona, y no tú, hubiese optado por ser ninja médico en Konoha y se hubiera marchado, Gaara ni siquiera hubiera intercedido. Solamente eso.
Sakura niega con la cabeza.
– ¿crees que no harías lo mismo por ti?
Temari coloca los ojos en blanco
– Por supuesto que lo haría por mi, cabezotas, yo soy su hermana… pero tú eres Sakura. Eres su Sakura. Siempre se preocupo por ti… ya sabes.
Las mejillas de Sakura estallarán en calor. Por supuesto que esa conversación irá por ahí, Temari le encanta sacar este trapo sucio al sol.
– Temari…
– Ay, hasta te sigues poniendo rojo tomate cuando hablamos de él, ¿todavía te gusta?
– ¡Temari!
– Tranquila, que tu secreto está guardado conmigo, pero solo para darte coraje, Gaara jamás hará el primer movimiento, tienes que hacerlo tú, leona.
Sakura se pone de pie, bufando.
– ¿Sabes quien te manda saludos desde Konoha? – la chica comienza a caminar, alejándose de su amiga – Shikamaru
Ahora es Temari quien se coloca roja y se levanta rápidamente.
– ¡Oye, que te dijo ese cretino, dímelo! – La rubia la detiene por el brazo – apuesto que te dijo una mentira.
Ahora Sakura comienza a reír y niega con la cabeza.
– No me dijo nada que ya no sepa de ti, me dijo-
– Sakura.
Ambas kunoichis se dan vuelta ante la voz. Un par de metros más adelante, iluminado por una farola color amarillo, está Sasuke, usando una capa azul marino.
Temari gruñe.
– ¿Por qué tiene esa capa? Tiene el símbolo de los Uchiha en la espalda.
Sakura la mira extrañada.
– Yo se la regalé – Ahora Temari es la sorprendida –, incluso yo le bordé el abanico de atrás.
Temari al mira como si le hubiese salido una tercera cabeza.
– ¿Qué tu hiciste qué? – Temari vuelve a mirar al Uchiha, y se acerca más a la cara de su amiga, susurrando – Sakura, él es Uchiha Sasuke, ¿entiendes?
– Por supuesto que se quién es él – Sakura se libra del brazo de su amiga –, ¿Por qué si no, le abre regalado la capa?
– Sakura, ¿no recuerdas que el estuvo un tiempo con…?
– Vámonos – Ordena el Uchiha, desde lejos.
Ahora si Temari luce realmente enfadada.
– amiga, este tipo es malas noticias – Le sisea muy cerca del oído, sin quitar los ojos de encima – Mantente alejada de él.
Temari se sorprende nuevamente cuando Sakura se suelta de su agarre y camina hacia la sombra de ninja que está al frente suyo. El Uchiha también la mira a ella con la misma cara de desdén que lo caracteriza. Claramente ninguno de los dos se agrada.
– Mañana te veré antes de irme, para despedirme, Temari – Sakura finge un tono de voz tranquilo, casi dulce – ¡Buenas noches!
Cuando Sakura alcanza el aura de Sasuke, Temari ya se ha marchado, y muy probablemente, con una cara de pocos amigos.
– Toma
Sasuke extiende un objeto, sin embargo, su mano está escondida por la capa tan grande, por lo que Sakura toca los dedos de su mano, se sorprende con la diferencia de temperatura entre su mano caliente y el frio de la noche.
Es un dango. Su dulce favorito.
– Te lo manda Itachi.
Algo caliente se expande en su corazón.
– Muchas gracias, Sasuke-kun – Responde Sakura, con una sonrisa genuina – pero… ¿Qué haces afuera tan tarde? Pensé que ustedes se estaban quedando en la torre del Kazekage.
– Kakashi nos mandó a buscarte – Explica, emprendiendo el camino –. No llegabas.
Quizás esta es la segunda mentira que le dice en el día, pero Sakura no tiene por que saber eso. Ella asiente tranquila con la explicación, mordiendo la primera bolita de Dango… la primera comida que ha tenido en todo el día.
El viento está soplando cada vez más fuerte, ya son solo ellos dos en todo lo que resta de la calle y la torre del Kazekage aún están a unos treinta minutos a buen paso.
– ¿Crees que Kakashi se enoje si dormimos en mi casa?
Sasuke deja de caminar. Sakura se detiene también, masticando el dango, extrañada.
Pasa 1 minuto.
Hasta que los colores se le suben a la cara.
– ¡N-no… no lo dije de esa forma! ¡no es lo que tu piensas! – Sakura extiende ambas manos al aire, por afuera de su capa, agitándolas vigorosamente – ¡es que m-mi casa queda más cerca!, la torre Kazekage queda lejos y en menos de 10 minutos comenzará la ventisca.
Sasuke – ¿es eso una sonrisa en su rostro? – niega con la cabeza y se acerca a ella. Sakura se coloca aún más roja ante su cercanía, por lo que retrocede hasta que su espalda choca con la forma circular de un negocio. Sasuke se detiene hasta que el inicio de sus sandalias tocan las de ella, y sus capan ondean juntas.
– Muéstrame el camino.
Es ella o… ¿eso sonó como… otra cosa?
La chica carraspea, abanicándose la cara, escapando de esa pequeña prisión que ella misma había entrado y sale arrancando gritando a todo pulmón
– ¡El último que llega es huevo podrido!
A veces siento que Sakura tiene una edad mental de 6 años. Pero creo sinceramente que no hay mujer que pueda tener una edad mental con un Sasuke hablandole así a las tantas de la noche.
Una vez más, perdón la tardanza, peor intenté que este capitulo resultara más largo. Me encanta emparejar con Sakura hasta con el aire… creo que claramente se nota aquí. En fin, la hipotenusa.
Lo que viene ahora es mucha más acción, asi que espero se preparen.
Y MUCHISIMAS GRACIAS POR TODOS, TODOS, TODOS LOS COMENTARIOS. Le entregan color a mi vida. Gracias, gracias, gracias.
PD: El final de la ceremonia, la "canción" del eterno sol, en realidad es una meditación que realizo todos los días, parte de la tradición kundalini yoga. Creo que esa frase lo dice todo, y me pareció muy bonito agregarlo. Si tu meditas, te aconsejo que lo agregues a tu vida. Namaste!
