Happy New Year

By Misako Ishida

Ella había sido arrastrada a ese crucero por sus dos amigas malvadas. Mimi y Miyako no perdonaron sus disculpas y, prácticamente, la llevaron a la fuerza al puerto. Todo lo que Sora no quería hacer era pasar siete días y seis noches en un navío. Aún más al final del año. La última noche coincidiría con la víspera de Año Nuevo y su corazón roto solo quería aislarse del mundo y sufrir en paz.

Pero paz era una palabra desconocida para esas dos locas a los que llamaba amigas.

Y ahí estaba. Dentro de ese navío, tratando de superar el idiota de su ex novio.

– Necesitas animarte. – impuso Mimi acercándose por la izquierda.

– ¡Estamos en un crucero de lujo! – explicó Miyako apareciendo a la derecha.

La pelirroja puso los ojos en blanco y suspiró. – Sora, por favor… – imploró Mimi con voz fina e irritante, haciendo pucheros y mirándola como un cachorro que se cae del camión de mudanza.

No había otra salida. Finalmente se había rendido. Sabía que tenían razón. Necesitaba distraerse y en el fondo quería divertirse con sus amigas.

XxX

Esa sería la épica despedida de soltero de su hermano menor. Pasar siete días y seis noches en un crucero con su mejor amigo y su hermano menor. En pleno año nuevo. No era así como pensaba pasar el fin de año, pero lo que su hermano no pedía sonreíndo que no lo haría llorando.

Pasó sus días escuchando a Taichi aconsejar y amenazar a Takeru. El lado sobreprotector de Yagami se activaba cada vez que recordaba que su hermana pequeña pronto se casaría. Entre hacer esa despedida agradable y divertida, los momentos en los que podía estar solo eran los más esperados.

Y fue en uno de esos momentos cuando la vio.

Con un vestido largo de flores, un elegante abrigo y cabello suelto volando en la helada brisa nocturna. Ella siempre estaba en esa parte del navío todos los días para ver la puesta de sol. Y él también. No tuvo el valor de acercarse, así que la miró desde la distancia.

XxX

La fiesta del club nocturno había atraído a la juventud del barco. En todas partes, se podía ver la gente sonriente emborrachándose y bailando con entusiasmo, esperando que pasaran las horas antes de que ese año finalmente terminara.

Más que nada, Sora quería que ese año terminara pronto. Quería que todo cambiara mágicamente solo porque el reloj se reiniciaría y se tiraría una página del calendario, dando espacio para nuevas oportunidades. Eso es lo que estaba pensando cuando Mimi le dio un ligero codazo y señaló con la cabeza discretamente al otro lado del salón.

– Ese chico guapo sigue mirándote.

– Te está comiendo con los ojos. – insinuó Miyako con malicia.

Sora lo miró sin ninguna discreción. – ¿Qué te hace pensar que me está mirando?

Ellas rieron. – Vamos al bar a buscar más bebidas. – dijo Mimi y las dos se fueron aún riendo.

Sora las vio perderse entre la gente y supo que no las volvería a ver durante el resto de la noche. Intrigada por la teoría de sus amigas, se volvió hacia el hombre al otro lado del salón. Y sí. Él la estaba mirando. La pelirroja también lo miró. Él era guapo. Su cabello estaba perfectamente arreglado. Vestía impecablemente. Y su mirada destilaba deseo.

Y luego se preguntó, ¿por qué no?

Ella sonrió y usó su mejor mirada seductora. Y cuando lo vió acercarse, supe que había funcionado. Parecía una película en cámara lenta. Un guión seguido al pie de la letra. Con cada paso que daba, pasaba un segundo. Se detuvo frente a ella, lo suficientemente cerca para oler su perfume, lo suficientemente lejos como para darle la oportunidad de alejarlo.

– Buenas noches. – la voz ronca y profunda invadió sus sentidos.

– Buenas noches. – respondió lentamente, dándole la certeza de que claramente tenía segundas intenciones.

De fondo, escuchó a la gente gritar en la cuenta regresiva, pero sus ojos no podían apartarse de él. Fue un juego de miradas seductoras y sonrisas maliciosas. Él se acercó y ella también. Y cuando los fuegos artificiales iluminaron el cielo, se produjo una explosión en sus cuerpos.

Sus bocas se encontraron y ese beso...

– Feliz Año Nuevo. – él murmuró sobre su boca.

– Feliz Año Nuevo. – ella susurró, tomándolo de nuevo.