Disclamer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, todo lo demás es mío.
OLVIDARTE
Capítulo 11
Emmett había regresado el mismo día veinticinco por la noche, lo que me sorprendió, ya que lo esperaba al día siguiente.
Agradecí que adelantara su viaje, lo extrañaba muchísimo, y después de que Vera y Henry se marcharan temprano ese mismo día, me sentía increíblemente sola.
Nunca voy a olvidar la felicidad que sentí al abrir la puerta y verlo ahí, parado con esa sonrisa que me desarmaba. Era tan guapo…mis recuerdos no le hacían justicia.
Ni siquiera lo pensé, salté sobre él, demostrándole lo desesperada que estaba por tenerlo, por besarlo. Enrede mis piernas en su cuerpo y lo besé, como si la vida se me fuera en ello.
–También te extrañé. –Dijo cuando nos separamos para respirar. –No sabes las ganas que tenia de volver a verte.
–Aquí estoy–Sonreí sugerente. –¿Qué vas a hacer conmigo ahora?
–No tienes ni idea. –Me agarro con más fuerza y nos guio hasta la habitación que estábamos compartiendo.
Lo demás es historia…
Ambos estábamos cansados, por lo que no tardamos en quedarnos dormidos.
No hubo tiempo de conversaciones incomodas, lo que agradecí.
Había sido la mejor forma de terminar la navidad. Solos él y yo, desnudos en una cama, sin nadie para molestarnos. Un maravilloso regalo.
Desperté con la maravillosa imagen de mi novio paseándose en toalla frente a mí.
Tuve que contenerme para no saltarle encima y no repetir lo de ayer. Él debía salir para trabajar.
–¿Te desperté? –Preguntó viéndome con una mueca. –Intenté ser silencioso…
–No te preocupes. –Lo tranquilicé. –Así puedo estar contigo antes de que te vayas.
–No quisiera ir. –Hizo un puchero. –Pero hay que ajustar unas cosas hasta fin de año. –Se acercó a mi y se sentó en la cama. –Después de esto, te prometo que tomaremos vacaciones, solo tu y yo.
Lo vi con los ojos abiertos, sin saber realmente que decir.
–Emmett… –Iba a decirle que no era necesario, que no me gustaba que gastara su dinero en mí. Pero él me detuvo.
–Quiero hacerlo Rose. –Tomó mi mano. –Será bueno para los dos, estar lejos de aquí… de la gente que conocemos.
Tenía que admitirlo, sonaba bien, alejarse de todos los que se creían en el derecho de juzgarnos, de su familia, de Isabella, de mi antiguo trabajo.
Alejarse, aunque fuera solo por unos días, y vivir solo para nosotros. Disfrutar de nuestro amor, ser libres.
–Es una buena idea. –Sonreí. –Pero…algo simple.
–Lo que tu quieras, nena. –Me besó la mejilla. –Escoge el lugar y me lo dices, yo le pediré a la agencia que haga las reservas.
No entendí ni la mitad de las cosas que me había dicho, pero asentí, al menos me había quedado claro que el lugar sería elección mía.
–Ya que estamos en esto… –Hizo una mueca incomoda. Se me revolvió el estómago, anticipando alguna mala noticia. –Hablé con mis padres…sobre nosotros –Mi corazón se detuvo. –Les di un ultimátum.
–¡Emmett! –Exclamé horrorizada. –Esto solo empeorara la situación. –Lo vi con los ojos como plato. –Ahora si que van a odiarme y con razón.
–Al principio fueron bastante difíciles, pero después comenzaron a ceder poco a poco. –Sonrió. –Aun no están del todo convencidos con la idea, pero están dispuestos a darnos una oportunidad.
–¿Qué se supone que significa eso? –Cuestioné nerviosa. ¿Acaso iban a ponerme a prueba?
–Creo que quieren vernos juntos. –Se dio de hombros. –Comprobar que realmente nos amamos y que no estamos juntos por las razones equivocadas.
–Emmett esto es absurdo. –Me molesté. –No tenemos por qué probarle nada a nadie. –Lo vi con los ojos entrecerrados. –A menos de que tu también estés en la duda y necesites una prueba.
El solo hecho de pensar que él podría creer algo así me provocaba ansias, y unas estúpidas ganas de llorar.
–No seas tonta. –Me sacó de la cama sin problemas. –Sé muy bien que estas loquita por mí.
Puse los ojos para disimular, pero sentí una oleada de alivio.
–Y tu por mí. –Lo besé, acomodando mis piernas en sus caderas, y dejando caer su toalla.
Parece que al final si llegaría tarde a la oficina.
…
Después de un maravilloso polvo matinal, finalmente se fue a su estúpido trabajo.
Sin embargo, antes de irse, me comento sobre la fiesta de año nuevo que organiza su compañía todos los putos años. Y del que obviamente este no sería la excepción.
En otro contexto una fiesta de fin de año me parecería de lo más genial. Desgraciadamente este no es el caso.
Alice, la novia de Jasper es la organizadora oficial del evento. Esa enana esnob, exigía en las perfectas invitaciones una serie de cosas de las que yo nunca había escuchado hablar.
Como si las exigencias de Alice fueran pocas, Emmett también había dicho que su familia estaría ahí.
Otra razón para que la puta fiesta de año nuevo fuera un completo desastre.
Por mucho que Emmett hubiese intercedido por nosotros, aun no me sentía preparada para enfrentar a esa gente.
Tampoco quería volver a ver a Isabella, y estaba casi segura de que ella también estaría ahí.
….
Buscaba vestidos por internet, cuando toco el timbre del apartamento. Lo que me pareció extraño, ya que el portero del edificio siempre avisaba cuando había alguna visita.
Pensé que Emmett podría haber olvidado sus llaves, por lo que me relajé un poco.
Lo que no me duraría mucho tiempo.
–¿Aro? –Ver a mi exjefe en la puerta me desconcertó.
–Preciosa ¿Me extrañabas? –Tragué en seco ¿Qué estaba haciendo aquí? –Parece que te está yendo muy bien.
–¿Cómo me encontraste? –Pregunté viendo al enorme gorila que lo acompañaba.
–Oh...estrellita. –Sonrió, dándome escalofríos. –Sabes muy bien que a mi nada, ni nadie se me escapa.
–Te dije que ya no quería trabajar en eso. –Lo vi suplicante. –No quiero esa vida.
–¿De verdad crees que puedes dejarlo atrás? ¿Así nada más? –Me vio casi con pena. –Que decepción…te creía más inteligente.
–Aro…por favor. –Supliqué.
–Rosalie, Rosalie, Rosalie. –Chasqueó la lengua.
Lo vi expectante, sin saber realmente que podía esperar.
–Me has dado pena. –Me vio con desprecio. –Voy a ofrecerte un trato.
Mi corazón se llenó de alivio, alivio que duró unos segundos.
–¿Un trato? –Apenas murmuré.
–Si, estrellita. –Sonrió. –No pensarás que dejaré que te vayas, así como así.
–No claro que no. –Baje la mirada.
–Eres una de mis mejores chicas, ángel. –Se acercó lo suficiente para acariciar mi mejilla. –Dejarte ir será una gran pérdida. –Negó. –Y yo soy un hombre de negocios.
Lo vi sin saber que decir, rogando para que este trato realmente me diera mi libertad.
–¿Cuál es el trato? –Pregunté nerviosa.
–No es nada fuera de lo común. –Se me revolvió el estómago. –Unos cuantos clientes importantes y un último baile en el club.
–No, ya no quiero hacer eso. –Exclamé. –Por favor, Aro, tengo una buena vida ahora, una oportunidad.
–¿Una oportunidad? –soltó una risotada burlona. –No tienes nada hasta que yo lo diga. –Me perteneces, y vas a hacer lo que yo diga.
Una lágrima corrió por mi mejilla al verme acorralada.
–Estrellita, sabes muy bien que no soporto a las zorras lloronas. –Me vio furioso.
–Te lo ruego. –Supliqué otra vez.
–Te estoy dando a escoger entre nuestro pequeño trato o ser una puta por el resto de tu vida. –Me vio como si en realidad creyera que estaba siendo comprensivo. –Estoy siendo bondadoso, ángel.
–¿Cuántos…cuantos clientes? –Cuestioné, mi corazón dolía.
–Tres. –Respondió con una sonrisa de oreja a oreja, lo había conseguido. –Tres noches.
–No dijiste que serían toda la noche. –Lo conocía muy bien, Aro cambiaba las reglas del juego siempre que se le antojaba, el siempre ganaba.
–¿No lo dije? –Se hizo el desentendido.
–No puedo simplemente desaparecer por tres noches. –Negué. –¿Cómo voy a explicarle a…
–¿A tu novio? –Aro sonrió con burla. –Definitivamente será algo difícil de explicar. –Hizo un puchero, burlándose. –Creo que es mejor que esto sea nuestro pequeño secreto, estrellita.
Odiaba tener que ocultarle algo a Emmett, pero decírselo sería perderlo.
–Bien...ya me estoy aburriendo de este cartón postal. –Observó alrededor una vez más. –Será mejor que cumplas con tu palabra Rosalie…sabes muy bien cómo les va a las zorras traicioneras.
Amenazó antes de darme un sobre y caminar hasta la puerta seguido de su gorila.
Cerré la puerta, sintiendo que el mundo se me venia encima.
¿y ahora…que voy a hacer?
En el sobre estaban todas las instrucciones de nuestro trato, en él dejaba muy claro que no podía decir nada a nadie. O sería muy peligroso.
Maldito mafioso.
Maldita vida.
Hola
Espero que les haya gustado el capítulo.
Hice lo posible por subirlo antes, por eso tuve que cortarlo y tendré que revisarlo después.
Voy a comenzar ahora con mis exámenes, trabajos, pruebas, etc y si no publicaba hoy, no iba a poder hacerlo.
Odio hacer esto, va completamente contra mis principios, pero ahora va a depender de la historia que este teniendo mas reviews en ff por capitulo para ser la próxima en actualizarse.
Por que eso me indica cual es la que está realmente siendo leída y disfrutada. Sorry por eso, pero es por una cuestión de organización…
Ella Rose
