Naruto & Company son propiedad de Mr. Kishimoto
Aviso: LEMON-LEMON.
Capítulo 28: "Silencios"
Los ojos de Yamato observaban con suma atención cada movimiento o gesto del rubio sentado frente a él. Había escuchado comentarios de otros shinobis al pasar, pero nadie le comentó de forma directa lo que no tardo en interpretar cuando vio a Naruto junto al Uchiha cuando salió a recibir a la comitiva que regresaba de una misión, a sabiendas que él regresaba. Se aclaró la garganta, tratando de acomodar sus pensamientos y palabras, si quería obtener las respuestas que buscaba le convenía andar con cuidado, o el rubio se cerraría en banda y no le contestaría nada.
-Así que…volvió-. Naruto pareció hundirse un tanto en el asiento. -He de decir que me sorprendí mucho al verlo a tu lado como si nada. Puedo preguntar tantas cosas, pero no voy a dar muchas vueltas en ello. ¿Cuánto se demoró en meterse en tu cama? -
Aquel cuestionamiento hizo que el rubio levantara la vista del tazón de ramen sin tocar. La culpa reflejada en esos ojos claros le confirmó lo que sospechó al notar la expresión de Sasuke al ver a Naruto alejarse de él. Sabía que ambos por si mismos eran una fuerza de la naturaleza, tan opuestas como similares entre sí, que se atraían de manera natural. Pero no creyó que Uchiha correspondiera a Naruto, pensó que lo veía como un rival digno con quien compartió una amistad en la niñez. Sería interesante conocer qué tan adentro de su piel se había metido el rubio. Siempre supo que Naruto estaba enamorado del pelinegro. Alguien movido por una amistad tarde o temprano terminaba por cejar en la búsqueda del regreso de otro, como en el caso de Jiraiya con Orochimaru. Más no fue así con su otrora estudiante. Aquella férrea determinación sólo podía ser movida por sentimientos mas profundos e intensos.
Pero en verdad estuvo convencido que todo aquello se había terminado durante el último encuentro entre ellos dos. Donde tanta gente perdió la vida, inclusive él mismo estuvo a punto de morir gracias al Uchiha.
-Un tiempo-. Respondió sinceramente Naruto.
-Mmm…- Con toda la intensión, la mano de Yamato se movió hasta su torso, tocándose intencionadamente la cicatriz que tenia en su piel. Remanente del ataque que sufrió por parte de Naruto. La mortificada mirada celeste del otro siguió el camino de su mano. ¨Bien¨ pensó el jounin. Haría uso de todo su arsenal si era necesario-. ¿Aún estás enamorado del él? ¿O es solo para quitarte las ganas? -
El rubio se recostó sobre la silla, relajando su postura. Rehuía la mirada de Yamato, pero no buscaba mentir, si no ser honesto, aunque fuera solo en parte. Introdujo las manos en los bolsillos de su pantalón oscuro antes de mirarlo fijamente.
-Apenas llegó lo rechacé, no dejó de buscarme, lo cual era insoportable. No podía creer que después de lo sucedido entre los dos…de las cosas que me dijo cuando le confesé mis sentimientos dos años atrás, declarase que quería estar conmigo como mi amante. Pero al menos en la parte que me desea, puedo decir que es real. Y si cedí fue porque, en un principio, sentí que me debía algo-.
-Así que, en compensación por todo lo que sufriste, ¿Lo usas? No creo que seas tan tonto como para esperar que crea que sólo se trata de eso. -
El fuego ardió en los ojos del otro, que se arrimó a la mesa y lo observó desafiante.
-Me calienta, Yamato-taicho. ¿Acaso es tan extraño que yo ceda a eso, cuando cualquiera en esta aldea piensa lo mismo? Es el último de una estirpe de elite, desquicia a cuanta mujer se cruce en su camino, pero es mi cama la que busca. -
- ¿Qué hay con lo que hizo? A ti, a sus compañeros de viaje… a mi. Asesinaste personas por él, tienes que restringir parte de tu chacra porque temes perder el control como en ese día y terminar por provocar una masacre en este sitio o en cualquier otro. ¿Qué castigo recibe él de todo ello? Porque de los dos, al único que veo sufrir es a ti. -
-Todo ahora…es complicado, Taicho. - Era difícil hacerle ver algo que ni él mismo estaba seguro de comprender. Ahora mismo, todo su ser era una maraña de sentimientos y pasiones que lo desbordaban.
-Lo sé, por eso mismo trato de que veas que el camino que estas trazando te va a costar caro. Y no estoy de acuerdo con esto. -
-Tengo que irme, aún debo redactar informes-. Sin tocar su plato, el rubio se puso de pie, pero antes de poder girarse, el capitán dijo:
-Quiero que dejes de verlo ahora mismo. - Observó el perfil izquierdo de Naruto, que se quedó petrificado ante sus palabras. Ahora era el momento de determinar a ciencia cierta, qué tan profunda era la culpa que sentía por la herida que le causó años atrás. Había muchas cosas que el rubio no reconoció, pero estaba seguro que nada superaba a la responsabilidad que sentía para con él-. ¿Es mucho pedírtelo? -
-No.- Respondió el otro antes de marcharse.
Una lenta sonrisa de satisfacción curvó los labios del hombre, ya solo en el local de comida. Tenia una idea del esfuerzo que Sasuke debió hacer para que Naruto cediera a su pasión. Y él con unas palabras, acababa de derribar de un golpe limpio. Suspiro relajado mientras tomaba los palillos para degustar la comida. Estaba fría, pero le sabia exquisita, al tiempo que su mente elaboraba planes para los próximos días.
Después de todo, había estado ausente demasiado tiempo y lo aguardaban cuestiones que dejo inconclusas y que debía retomar de inmediato. Las cuales tenían que ver mucho con su ya ausente acompañante.
Iruka observó al pelinegro, un poco sorprendido de encontrarlo ante su puerta. El reloj en su muñeca rezaba las 19:47 horas. Regresaba tarde esa noche.
-Sasuke, buenas noches. ¿Esperas desde hace mucho tiempo? -
-Sensei…no noté el paso del tiempo, no hay problema. Necesito hablar con usted. -
El maestro sospechaba que el joven llevaba en vigilia más de un par de horas. Ya imaginaba de qué quería hablarle, por lo que invitó al Uchiha a entrar. Puso agua en el fuego de la cocina para hacer un té.
-Por favor, Sasuke, acomódate en la mesa de la cocina, ya estoy contigo en un momento-. Iruka fue hasta su habitación, quitándose el uniforme para quedarse en con una remera blanca y unos pantalones azul oscuro. Después de preparar infusiones para ambos salió al comedor, donde el otro aguardaba hasta que terminó de servir y se sentó frente a él. El mayor lo observó mientras tomaba un sorbo del té y se adelantó al pelinegro, suponiendo asertivamente que no estaba de ánimos para preámbulos de cortesía. - Supe por los informes de ingreso a la aldea que Yamato ha regresado. Supongo que ya lo has visto. -
-Sí, - el tono monocorde del Uchiha no alcanzaba a enmascarar la turbación que sentía. - Estaba esperando a Naruto en la entrada principal apenas arribamos al mediodía-.
Iruka suspiró largamente. Tendría que hablar con el capitán, pero lamentablemente Naruto ya no era un niño a quien poder ordenar que se apartase de alguien.
-El perdón de Naruto no será sencillo, porque las heridas en él son muy profundas, seguramente has buscado a tu manera como acercarte a él, pero ahora ya no depende de ti estando él a su lado. Apenas fue dado de alta, no…antes de ello, Naruto estuvo a su lado en la cama del hospital, mientras el capitán se recuperaba de sus graves heridas. Lo ayudó en su larga convalecencia, en ningún momento se apartó de su lado. El grado de responsabilidad y culpa que siente por lo que le hizo no disminuyó nada en el tiempo transcurrido. -
Sasuke sintió que sus entrañas se revolvían intensamente ante las palabras del sensei, las cuales entrelazaba con el recuerdo de lo sucedido más temprano. El rubio no dudó en ningún momento, apenas vio al sujeto, se apartó de su lado y se marchó con el otro, quien ni siquiera tuvo la necesidad de llamarlo.
La pregunta quemó en su garganta antes de pronunciarla:
- ¿Ellos…tuvieron algo en el pasado? -
-No lo sé, - respondió Iruka-. Pero sé que la vida desordenada que tuvo Naruto, antes de que llegase el Kazekage, se debió a los consejos que Yamato le dio. Estando al tanto de ello, el Hokage se ocupó de enviarlo lejos por meses, pero no fue posible dilatar más su regreso. No creo que sea un mal hombre, solo que su influencia en Naruto no es buena para él. -
Un siseo despectivo broto de los labios del pelinegro.
-Ni siquiera fui capaz de hacer que se quedara en la villa conmigo, jamás conseguiré separarlo de ese tipo-. Se puso de pie, furioso, frustrado. La sensación de no saber qué paso tomar de ahora en adelante le pesaba enormemente, se sentía sofocado.
-Sasuke, - lo llamó, siguiéndolo hasta la entrada de la casa-. ¿Lo amas? ¿Estas seguro que no es de esa misma culpa y responsabilidad que tiene él por Yamato? -
Los ojos azabaches se quedaron mirando los del sensei.
-Es mi igual en todos los sentidos-. La voz afectada resonó en la silenciosa casa-. Siempre me aislé de las personas por diferentes motivos, hasta que la gran mayoría paso a ser irrelevante en mi vida…pero no con él. Siempre me desafió, obligándome a verlo, hasta el día en que reconocí su existencia. Sufrió lo indecible y continuó luchando. Me sobrevivió, Iruka-sensei. Casi lo maté ese día, pero aún así resistió…no lo merezco, nunca lo haré, porque él es…alguien lleno de luz, que ahora trata de continuar como puede. Podría haber acabado conmigo cuando regrese porque no me habría defendido, mas no lo hizo. Sé que busca una forma de dejarme ir, pero es algo que no puedo permitir, porque sé que él llegaría a ser feliz si elijo a alguien más y continuo con la idiotez que dije una vez de revivir mi clan-. El gesto del Uchiha se crispó, cerrando sus puños, mientras terminaba-. Pero no tengo la bondad del Kitsune, soy egoísta cuando se trata de él. Jamás dejaré de buscarlo-.
-Sé paciente, Sasuke. Pero también busca la fortaleza para continuar adelante, cualquiera sea el camino que elija Naruto-.
Sasuke salió de la ducha en medio de una cortina de vapor que lo envolvió mientras se cubría la mitad inferior del cuerpo con una toalla, camino a su habitación. En sus hombros sentía un peso enorme que la ducha consiguió relajar en parte. Tenía la sensación de que estaba despierto hace una semana. Por lo que un buen descanso le haría bien. Después de la anterior misión le correspondían unos días libres, así que en un principio se tomaría un par, para intentar determinar qué hacer a continuación.
Tan profundo cavilaba en sus pensamientos que fue recién al abrir la puerta a su cuarto cuando notó que no estaba solo. A través de la ventana, la luz de la luna llena se filtraba con todo su esplendor al estar corridas las cortinas. Al lado de ésta, estaba él, apoyado contra la pared, con las manos en los bolsillos, observándolo silenciosamente.
Un tibio ardor latió en el pecho del Uchiha, que por un segundo creyó estar imaginándolo. La habitación pareció hacerse pequeña, el aire escaso y la temperatura varios grados más alta que en el resto de la casa. Ninguna palabra salió de su boca. Había tanto qué decirle, pero ante la certeza de que no serviría de nada, prefirió callar, y dejar que él hablara lo que quisiera.
Los latidos de su pecho subieron su ritmo cuando se aproximó a él, que no se movió de el vano de la puerta, deteniéndose a unos centímetros de distancia. Los ojos azabaches se apartaron de la visión de su boca a los ojos claros del otro. Dios, ese celeste tan claro que parecían observar su alma lo turbaban profundamente. Recordó las palabras que Kiba le dijo antes. Que su tiempo se había terminado. Esa ansiedad que tan familiar le era se hizo presente nuevamente.
Los dedos del rubio recorrieron su firme abdomen, donde los músculos se tensionaron ante el suave toque. Los ojos de Uzumaki seguían el recorrido de ellos, mientras arrastraban las gotitas que se deslizaban por las leves curvas que reaccionaban a él. Sasuke apretó los puños a los lados de su cuerpo, negándose a ceder, cerro los ojos. Sentía que, si lo tocaba, Naruto desaparecería en el aire. Un leve jadeo escapó de su garganta cuando sintió que le jalaba suavemente un pezón.
-Teme, - los escasos centímetros desaparecieron cuando se le pegó a su cuerpo. -Bésame, Teme.-
Sasuke lo miró, no había acidez en esas palabras, ni ironía o fría burla. Solo urgente necesidad.
Y así fue como respondió a ella. Llevo sus brazos a la nuca el rubio y acercó sus labios, para conducirlos a los de él, que ya lo aguardaba entreabiertos. Sintió la piel arder cuando oyó el jadeo de Naruto al introducir su lengua y tocar la de él, acariciando el interior de la cavidad con suavidad. Notó que lo abrazaba en torno a su cintura y era arrastrado lentamente a la cama. Tan pronto dieron con ella, Uzumaki se deshizo de sus ropas con premura, volviendo a los brazos del pelinegro, sus sexos excitados se rozaron, acelerando la respiración de ambos. Sasuke sacó un lubricante del cajón de la mesilla al lado de la cama, regresando al lado del rubio, quien lo esperaba recostado. Se puso encima de él e introdujo dos dedos en su caliente interior para prepararlo. Naruto lo atrajo por la nuca, para empezar a besarlo con intensidad, había algo en el silencio de él que no estaba bien, pero por primera vez, desde que llego y lo obligó a aceptarlo en su vida como un intruso, temió averiguar las razones.
-Ahora-. Demandó el rubio.
-Pero aún no…-
-Fóllame, maldición Teme. - La impaciencia de Naruto lo llevó a rodearle la cintura con las piernas para atraerlo hacia su entrada, mientras le devoraba la boca, haciendo ceder al Uchiha, que se introdujo en su interior al mismo tiempo que el Kitsune le mordía el hombro izquierdo. Empezó a embestirlo lentamente pero cada vez que ingresaba, empujaba en su interior ferozmente, arrancando gemidos de la boca del rubio. Aproximo su torso al otro, mientras continuaba cogiéndolo de esa forma, dejando su boca sobre la del rubio ahogando su voz, bebiendo sus jadeos mientras lo besaba sosteniendo su labio inferior entre sus dientes. Las uñas de Naruto se clavaban en su espalda, fogueando su pasión, haciendo que lo penetrase mas rápidamente.
Con un rápido moviendo Uzumaki lo sacó de su interior y los movió a ambos, quedando encima del pelinegro. Asió el lubricante, el cual vertió en sus dedos y con los ojos le hizo una tácita pregunta, a lo que el Uchiha respondió:
-Si…- Lo atrajo hacia si, abrazando y bebiendo de su boca mientras Naruto introducía un dedo en él. La ansiedad se acrecentó otro tanto. Sabía…sabía exactamente por qué. Quería gritar, golpearlo. Insultarse, había sido un imbécil. Jadeó al sentir el segundo dedo introducirse. Lo besó poniendo cada gramo de su desgastada alma en ello, llevo sus dedos hasta esos rubios cabellos que tanto amaba. -Naruto…- susurró una vez que los tres dedos en su interior se movían con facilidad.
Uzumaki puso su miembro hinchado en la entrada del Uchiha, dejándose caer sobre el torso del otro, asiendo los oscuros cabellos, metiendo la lengua en su boca, entre la saliva tibia y el gemido que brotó de él cuando se introdujo en su apretado interior.
Iba a tomarlo todo de él, así como cuando llegó a la aldea arremetió contra las resistencias del Kitsune, le estaba haciendo lo mismo. Esa era la ultima vez, lo sabia, y se estaba muriendo por dentro. Lo cual era contradictorio, porque los jadeos del pelinegro se entremezclaban con los de Naruto que, como un amante atento, se introducía suavemente, tomando esa primera vez del Uchiha.
-Sasuke…- Asió su miembro, masturbándolo deliciosamente. El leve dolor físico pronto se perdió en algún punto, sofocado por el sufrimiento del alma y el éxtasis del cuerpo, que llevó al pelinegro a cubrirse el rostro, tratando de sofocar sus lagrimas que brotaron ante la cruda verdad. Un punto sensible fue encontrado en su interior, arrancando gemidos que sofocó apenas. El masaje del rubio en su miembro se aceleró, el cual con su mano libre apartó las que el Uchiha tenia en su rostro, apresándolo arriba de su cabeza, para mirarlo con ira, mientras continuaba cogiéndolo y masturbándolo cada vez más rápido. - Maldito seas, por todo…-Le dijo con voz ahogada por el dolor y la pasión. -Te hubiera amado…con mi idiota forma de ser. Tú adentro mío, o yo en tu interior seria igual de placentero ¿Lo sientes?, jamás me habría apartado de ti…solo en la muerte…-
-N-Naruto…perdóname…- pidió con voz ahogada por la pena y el gozo físico.
Pero el rubio no quería escucharlo, seguía tomándolo. No tardaría mucho en venirse, y él se iría tras ello. ¿Por qué? ¿Por qué se había equivocado en lo único que valía verdaderamente la pena? Jadeo, gimió, porque era él quien lo estaba tomando, y lo amaba, cada fibra de su ser adoraba hasta el aire que respiraba.
-Nadie se hubiera interpuesto entre nosotros, yo jamás habría tocado a nadie que no fueras tu…Teme…, te busque hasta casi morir, nadie pudo nunca reemplazarte…lo eras todo-. Naruto se vino en el interior de Sasuke, y éste en su mano instantes después. Se salió de su interior y furioso salió de la cama, buscando su ropa en el piso y vistiéndose rápidamente.
-Naruto…- Sasuke se sentó en el borde de la cama. Sintiendo el palpitar en su interior y como su corazón desfallecía-. No te vayas-.
Ahora era su turno de ver la espalda de su Kitsune, que se quedó ante la ventana, la cual tras unos segundos abrió y dijo:
-Se terminó-.
Se fue. Dejándolo solo, habiéndose entregado por completo. Fragmentos de lo que vivió con él desde que volvió invadieron en torrente en su mente, torturándolo, arrancando furiosas lágrimas. Había perdido, nada fue suficiente. Quizás nunca lo sería, pero había tenido la esperanza…Se fue, lo dejo solo, sin dudar o escucharlo.
-Naruto...-
Su voz se perdió en el silencio de la habitación, que parecía corroer cada esquina de esa casa, en esa villa vacía, donde nadie era testigo de sus lágrimas y de su odio hacia sí mismo.
Shikamaru hizo una seña a la mesera para que trajera otra ronda de pintas a la mesa. Aunque él no terminaba la primera, la cerveza había perdido la temperatura ideal hacia rato y deseaba cambiarla, mientras que el ninja frente suyo estaba por empezar la quinta. Ya se había ocupado de enviarle un mensaje a Temari de que llegaría tarde esa noche. Sospechaba que la noche seria larga para ambos, lo cual era de agradecer que el día de mañana ambos tuvieran franco. Después de verlo todo el día redactando informes con el semblante sombrío, se decidió invitarlo y tratar de animarlo. O por lo menos un par de oídos para que se desahogara.
-Así que…-Las pausas se hacían un tanto más prolongadas, indicándole al pelilargo que la bebida empezaba a hacer mella en su compañero-. Necesitaré esos informes, si crees que no habrá inconvenientes…-
-No lo habrá, por una vez el apoyo que te da el Hokage hará que, al momento de solicitar acceso a esos archivos, éstos te sean dados, sin el menor problema ya que, si hay algún resquemor, Hatake-sama dará la autorización sin dudar-.
Uchiha aceptó las cervezas de la joven mesera y se bebió un tercio de la misma de una vez, sin prestar atención a la intensa mirada que ésta le lanzó. Shikamaru, más temprano ese día, vio a Naruto ir hacia el edificio de inteligencia acompañado por Yamato, así que se daba una idea de lo que estaba pasando entre esos dos.
-Bien, - respondió, aceptando la explicación que le dio. Bebió otro tanto más de la bebida.
-Te va a caer mal si sigues así Uchiha. ¿Cuánto piensas beber? -
-No lo sé…hasta que se borre de mi cabeza las palabras…o recuerdos-. Sasuke vació su vaso, por lo que le hizo señas a la mesera de que trajera más. Nara optó por dejar que beba lo que quisiera, suponía que las cosas se estaban poniendo difíciles con el otro.
Justamente cuando pensó que las cosas no podrían ponerse mas problemáticas, la rubia obsesión del ninja ingresó al local solo. El pelilargo lo saludó con un gesto, no sabiendo si debía invitarlo a la mesa, pero tan pronto Naruto notó quien era su compañero, decidió ir a la barra. Sasuke no se había percatado de su presencia, pero esto cambió cuando Yamato ingresó al local momentos después, llamado a viva voz a Uzumaki. Shikamaru percibió el leve intercambio de miradas entre el rubio y el Uchiha, quien terminó girándose del todo, con abierta intensión de ignorar a los recién llegados.
Nara se removió inquieto en su asiento cuando notó que el capitán miraba hacia la mesa de ellos con interés. Le dijo algo a Naruto, éste pareció rehusarse, pero de todas formas siguió al mayor, que se decidió por acercarse a la mesa con ellos.
-Vaya vaya, pero si es el hijo prodigio que regresó a casa-. Éste tomó asiento al lado suyo, haciéndole imposible la huida, que ya sospechaba que aquello podría terminar terriblemente mal. Anhelo estar en los brazos de su novia, y no aquí, donde ese trio tenía demasiada historia y hostilidad entre si. Sasuke lo ignoró, bebiendo la cerveza recién servida en la mesa. Naruto por su parte quedo de pie, al lado de Yamato, pero mirando más allá de ellos. Era evidente que tenía tantas ganas de estar ante esa mesa como Shikamaru. - ¿Qué te trae de nuevo a nuestro querido Konoha? - Continuó preguntando como si el otro no hiciera como si no estuviera allí con ellos. Pero algo cambió en su mirada, y optó por reconocer la presencia del capitán, pero sin responder su pregunta, optó por decir:
-De muy pocas cosas me arrepiento, pero ten por seguro que ahora es el de no haber acabado contigo antes. -
El "Uf" del pelilargo fue ahogado por la risotada forzada del capitán, quien asió la cerveza caliente que Shikamaru dejó en la mesa, para bebérsela de una vez.
-Nunca nos presentaron apropiadamente. Soy Yamato-taicho, el capitán del nuevo equipo siete. -
-Tch, el juguete que Danzou creó y regaló a los ancianos para hacerles creer que les era leal y no tenía segundas intensiones con la Raíz de los Anbu. Sé lo suficiente de tu descartable existencia. -
-Sasuke…-Trató de calmarlo Nara. Si no lo paraba, esos dos terminarían peleando.
-Descuida, Shikamaru, está ebrio…y furioso. Las pasiones de la juventud, ¿No es así? Cuando seas mayor, lo que ahora te provoca te dejará de interesar, te aburrirás y buscaras otro agujero…-
Uchiha lanzó la mesa a un lado, y asió del cuello al capitán, mirándolo de cerca, con el sharingan activado.
-Tenga cuidado…capitán. He destrozado todo Akatsuki por él. No dude haré lo mismo con cualquiera que desee dañarlo. - Salió de allí, no mirando en ningún momento al ojiceleste, que tampoco intercedió entre ellos.
Shikamaru reverencio levemente, a modo de disculpa, al gentío que observaba la escena con interés por el jaleo armado. Dejó el dinero en la barra mas un plus por los daños, despidiéndose del par, para seguir a su compañero.
Nara lo encontró un par de calles abajo, metido en un pasillo, vaciando el contenido de su estómago en un tacho de basura. Shikamaru fue hasta una maquina expendedora cercana para sacar una botella de agua y esperó cerca a que terminara. Suspiró, mirando las nubes que surcaban el cielo oscuro. Rememoró brevemente cuando cortejó a Temari. Las cosas no habían sido sencillas y él mismo había tenido mucha de esas noches, con Chouji como compañía, hasta que todo se resolvió. La relación entre Uchiha y Naruto era mucho más complicada, por lo que suponía se avecinaban muchas noches como esa. Solo esperaba que no acontecieran enfrentamientos como los recientes. Al menos no pelearon abiertamente. Un escalofrío recorrió su espalda.
"He destrozado todo Akatsuki por él".
Esos archivos aún se encontraban redactando, por lo cual aún desconocía los cuando o como, pero ahora ya tenia una idea más definida de la razón por la cual demoró dos años en regresar a Konoha.
Le tendió la botella cuando se acercó a él. Quien le agradeció con un leve asentimiento.
Nara asió su brazo libre y lo pasó por sobre sus hombros, mientras lo conducía por las calles en silencio, hasta que el Uchiha susurraba entre los vahos del aliento en esa fría madrugada:
-Tienes que regresar Kitsune…regresa a mi…-
Shizune despidió a los especialistas una vez terminada la sesión del tratamiento de la Quinta. Se encaminó a la cocina, donde vio a Sasuke sentado ante la mesa con numerosos documentos, con el ceño levemente fruncido mientras leía unos informes. Cuando ella lo saludó, tras colocarle un vaso de te verde ante él, cerró la carpeta en la cual la mujer pudo leer que rezaba "Sannin Jiraiya". Hacia más de una semana que Naruto no venía a casa, siquiera a visitar a Tsunade, no contestaba sus llamados y tampoco se lo pudo encontrar en la aldea cada vez que iba. Por su parte el Uchiha repartía su tiempo entre las misiones ocasionales que tenía y las investigaciones que hacia sobre el maestro de Naruto, pretendiendo estar demasiado ocupado para notar la ausencia del rubio, a quien cuidadosamente no mencionaba nunca.
- ¿Vas a ausentarte por alguna misión? - Preguntó mientras sorbía un poco de té también.
-No, - respondió el pelinegro. - Me solicitaron que cubra un curso en la escuela por unas semanas. -
-Ahh…Uchiha-sensei…-Dijo con una amplia sonrisa. Sus ojos lo miraron inquisitivos. -Seguro eres de los estrictos. -
Sasuke curvó sus labios levemente.
-La amenaza de exámenes sorpresa hace maravillas en la conducta de los estudiantes. - Los ojos oscuros fueron hasta el reloj de pared, el cual rezaba las 20:00 horas. -Tengo que irme. Me espera Nara. -
Shizune se despidió de él, deseando que se cuidara. Otra rutina implementada por el Uchiha era el salir por las noches y beber hasta caer noqueado en la cama, donde era arrastrado por Shikamaru. Volvió al cuarto donde descansaba la Quinta.
Tan pronto ingresó notó el cambio que aconteció en los momentos que se ausentó de allí. En el enorme florero junto a la cama ya no estaban las flores marchitas sino un hermoso ramo de flores pensamiento. La mujer se aproximó a ellas y percibió su suave aroma. Sonrió, aplacándose, por primera vez en días la preocupación que sentía por la pareja.
-Si, todo va a estar bien Tsunade, de alguna forma, lo estará. -
CONTINUARÁ…
