MI CEREZO

Se diría que después de esa noche en la que Sakura despertó las cosas cambiaron, al menos la relación que mantenía ella con Syaoran si había cambiado. Ella lo presentía, pero aun no encontraba la razón o el momento apropiado para preguntar por dicho cambio. Eriol, Syaoran y Yue o Yukito estaban trabajando con bastante esmero en la buscado del responsable del casi asesinato. Y aunque eran lo bastante discretos, aun no lograban ubicar exactamente quien era el responsable.

Touya lograba muy poca participación en la búsqueda, por mucho que quisiera y que afrontara que su padre tenía razón en muchas cosas sobre Sakura y él príncipe Li, Syaoran Li aun no llenaba las expectativas necesarias para ganarse la compañía de su hermana. Al menos no para Touya, que a este punto estaba completamente convencido a diferencia de su hermana menor, que ninguno de los dos reyes estaba dispuesto a permitir que sus hijos no se casaran después de la farsa. Así que Touya cuando creía que podía soportarlo apoyaba la búsqueda, sino cuidaba a su hermana mientras los demás hacían el trabajo por él.

Una tormenta se había situado en el reino y sus alrededores en esos días, eran muy pocos los momentos en los que dejaba de llover y los días y las noches eran mucho máshelados…

Sakura

Después de la cena, esa noche y debido al horrendo clima todos estábamos reunidos en uno de los grandes salones del castillo. Mi padre y la reina Ielan bebían té mientras conversaban educadamente unos con otros, había incluso mandado a llamar a Tao y a Takeru, pues por ser invitados debían estar presentes en una reunión como esa. Touya y Yukito estaban sentados junto a mi padre, Yukito leía un libro y Touya en ocasiones participaba en la conversación de mi padre y la reina. Yo estaba sentada en un sillón un poco alejada de los demás, aburrida, desde que Tomoyo tiene que encargarse de que Kee se vaya a la cama temprano, dejándome a mi aburrida en estas reuniones sociales. Syaoran y Eriol estaban de pie junto a mi, estaban teniendo una conversación con bastante disimulo, pues yo que estaba a su lado a penas y podía escuchar de que se trataba. Pues nadie más en la habitación al parecer se había dado cuenta que ambos estaba conversando, parecía más bien que Syaoran estaba a mi lado de forma protectiva y que Eriol solo le hacia compañía. Bueno…al menos hasta que algo que dijo Eriol hizo enojar a Syaoran, pues pude ver como ciertas partes de su cuerpo se ponían rígidas, y elevó la voz a un susurro un poco más distinguible a mis oídos.

-Lo único que nos queda es revisar esa habitación- gruñó Syaoran mirándome a mi de reojo y luego viendo con un poco de detenimiento a Eriol –ya se que tenemos los hecho pero si no entramos no conseguiremos las pruebas necesarias. ¡Lo se Eriol, lo has dicho más de diez veces! –Eriol le dio una de sus sonrisas tranquilas a Syaoran, que siempre acababan por hacerlo enojar más. Yo comprendí que estaban hablando de nuevo de la búsqueda del mi "accidente con la flecha". Vi a Syaoran ponerse serio de nuevo y entendí que era que los Chien habían entrado en la habitación –solo hay que buscar una forma de hacerlo.

-Claro, yo lo pienso…pero serviría que lo pensaras también Syaoran –dijo Eriol y luego añadió con cierta parte de burla en su tono que estaba haciendo que Syaoran lo mirara con ganas de acecinarlo -¡Quien diría que Syaoran Li tuviera la mente ocupada con…!

-¡Eriol, ya no lo molestes! –lo interrumpí a sabiendas de que estaban llamando demasiado la atención y que al estar tan alejados de los demás no consideraba eso bueno. Me levanté del sillón y tomé una de las manos de Syaoran par luego decir en un tono muy bajo –saben que pierden toda discreción cuando empiezan a discutir, no se ve bien.

En efecto ya para ese momento todos en la habitación tenían sus ojos puestos en nosotros, por lo que Syaoran y Eriol no tuvieron otra opción que seguir mi pequeña intervención.

Eriol me dedicó una sonrisa, empujando sus anteojos para que quedaran en una mejor posición –me detengo porque ella me lo ha pedido –le dijo mirando a Syaoran, sus ojos aun se podía ver que eso era parte de su pelea.

Syaoran pasó sus brazos por mi cintura y me atrajo hasta él en un gesto de pocesividad, que la verdad no entendí en ese momento si lo hacía solo por pelear con Eriol o porque todos los demás estaban observándonos. Pero a mi no me importó en lo más mínimo, adoraba estar en los brazos de Syaoran. Y eso se estaba haciendo como una costumbre, como un vicio, un deseo que nunca se calmaba. Para mi sorpresa, después del incidente en el patio y debido a mi terquedad de no estar encerrada en mi habitación guardando tanto reposo, me eh hallado rodeada de los brazos de Syaoran más a menudo de lo esperado. Solo tenía que notarse un signo de cansancio o malestar en mí para que él me abriera sus brazos y me dejara reposar en su pecho. Ya no discutía conmigo, al menos no cuando estábamos solos, porque frente a los demás solo me acompañaba como siempre y era muy callado. No se que era lo que había cambiado pero estaba tan encantada con lo bien que se sentía vivir así con él, que por el momento deje que no me importaran las razones, ya vería después.

Podía haber estado allí toda la noche, pero la voz de Ielan Li me trajo de nuevo a la realidad, a esa en donde Syaoran y yo estábamos en una habitación llena de personas

–Sakura, cariño, de verdad no se como haces para poder convivir con las molestias de ese par –me dijo Ielan con una sonrisa mirando a Syaoran y luego a Eriol –riñen así desde que están en pañales. ¡Son insoportables!

Sentí como Syaoran daba un suspiro, medio fastidiado por tener que ser un tema en esa conversación. Olvidaba que no le gustaba que conversaran sobre sus cosas, Eriol y yo le sonreímos –la verdad…-le dije a mi supuesta suegra separándome de los brazos de Syaoran y poniéndome entre Eriol y él -…yo encuentro muy entretenido observarlos reñir, tienen sus momentos.

-Linda, si puedes con ellos en definitiva eres la mejor esposa para mi hijo –dijo Ielan haciendo que mis mejillas tomaran color repentinamente.

Crucé mi mano con la de Syaoran, realmente no sabía que decir con eso. Deseaba ser esa esposa y sus cambios de humor conmigo me tenían confundida. Syaoran levantó mi mano y la llevó hasta sus labios para besarla, yo atiné a darle una pequeña sonrisa.

¡Y allí está con sus dulzuras de nuevo! ¿Qué diablos quiere Syaoran que piense de él? Como me tortura. ¡Syaoran Li es un grosero! No debería de hacerles esto a las personas, no después de que le juras que lo amas con devoción y que recibes una flecha en tu hombro derecho y ambos salen con vida solo por pura suerte. Para cuando volví a poner atención de nuevo a la conversación, ya el tema se había alejado de nosotros. Entendí que mi papá había conocido al padre de Syaoran y conversaban sobre él con Ielan Li, hubo un intercambio de miradas extrañas de los Chien en cierto punto, que se que ni Syaoran ni Eriol pasaron desapercibidos a mi lado.

-La madre de Sakura, se llamaba Nadeshiko ¿no es así? –preguntó al fin Tao Chien con cierto tono extraño, como solo para ser parte de la conversación. Touya lo miró de mala manera y luego miró a Syaoran, se sostuvieron la mirada unos segundos y luego esperaron la reacción de los adultos. Vi como papá asentía -¿Y como siendo su única hija no lleva el mismo nombre?

-Sakura y Nadeshiko no se parecen físicamente –contestó mi padre en un tono casual –y su petición antes de morir fue que la llamaran Sakura, como las flores de cerezo que a ella le gustaban.

Hubo un silencio en ese momento, tal vez un tanto incómodo para nosotros, hasta que después de unos segundos me sorprendió escuchar la voz de Takeru que decía, con una sonrisa dedicada justo para mi –por supuesto, que la comparación es justa, si su hija es igual de hermosa que esas flores.

-Cuidado con sus palabras Chien –añadió mi hermano con una sonrisa burlona en su rostro. ¡Allí va su momento de celos! Vi como Touya miraba a Syaoran y luego volvía a ver a Takeru para continuar con tranquilidad –me considero un hermano muy celoso por los mismos hechos que usted acaba de afirmar y me agrada saber que mi nuevo cuñado tiene las mismas ideas que yo –supe que no solo yo había girado a ver a Syaoran en ese momento, cualquiera en esa habitación que conocía lo celoso que podía ser mi hermano mayor sabía que era increíble que Syaoran tuviera una sonrisa maliciosa en su rostro y que asentía, asegurando las palabras de mi hermano.

-Entonces tienen una buena cosa en común –terminó por decir Takeru, que le devolvió la mirada a Syaoran.

Recosté mi cabeza sobre el hombro de Syaoran, quizás igual que a él no me gustaba en el más mínimo que estuvieran hablando sobre mí, al menos no de esa manera. Y agradecí internamente cuando Yukito levantó la vista de su libro y dijo que lo mejor sería que me fuera a la cama, con justas palabras añadió que siempre era bueno que yo tomara tiempo de descanso. Le sonreí agradeciendo la intervención. ¡Él de verdad llevaba a mi ángel dentro de él! Todos en la sala estuvieron de acuerdo, así que en segundos me vi acompañada a mi habitación por Eriol, Syaoran, Yukito y Touya.

Estaban conversando en voz baja sobre entrar a revisar la habitación de Takeru, los cuatro estaban más que seguros que allí encontrarían las pruebas necesarias que estaban buscando. Los seguí en silencio, hasta que entré a la habitación sin preocuparme en decirles buenas noches a ninguno, si estaban bastante ocupados en sus discusiones para tomarme en cuenta. Me senté en la cama con un suspiro, mirando a mis pies mientras reflexionaba sobre lo que estaban conversando afuera los cuatro hombres.

Después de unos segundos vi que la puerta de la habitación se abría, pero en lugar de ver a Syaoran entrar como yo esperaba, vi que era mi hermano que solo se inclinaba y me observaba –aquí está –dijo mirando hacia atrás –Buenas noches monstruo.

-Buenas noches Touya –le dije con malicia y él sonrió satisfecho.

Touya le abrió más la puerta a Syaoran, una vez más intercambiaron una mirada y Syaoran entró en la habitación, cerrando la puerta tras él y comenzando su rutina de revisar y dejar segura toda la habitación. Lo miré desde mi lugar en la cama y no pude reprimir más la curiosidad en mi interior.

-Syaoran –él no se detuvo a verme pero guardó silencio esperando mi pregunta –mi hermano y tú… ¿Qué fue eso?

-Un secreto princesa –contestó aun sin verme.

Di un suspiro, sacarle información a Syaoran cuando daba respuestas tan simples tendría a ser un tanto difícil. Tal vez no estaba de humor para hacer tal convencimiento, tenía mi mente por otro lado. Me levanté de la cama para cambiarme a mi ropa de dormir, estaba a medio camino cuando me detuve, me giré a ver a Syaoran que estaba viendo por la ventana tras de mi –quizás yo podría ayudarlos –le dije con una media sonrisa apoyando mi moción. Él me miró frunciendo el ceño –yo podría hablar con Takeru un buen rato mientras ustedes revisan la habitación.

-No –contestó Syaoran y volvió a ver por la ventana como si yo no le hubiera dicho nada.

Podríamos no haber discutido en una semana, entonces ya era tiempo de que lo volviéramos a hacer. Asumo que me conoce lo bastante bien como para saber que no me voy a conformar con un simple "no" – ¿Por qué? –le dije cruzando mis brazos por sobre mi pecho.

-Porque no pienso dejarte a solas con ese tipo –dijo cerrando con fuerza las cortinas de la ventana –no si estamos tratando de probar que es un asecino o no.

-Pero soy la única persona que puede hacer eso sin que piense mal de ustedes –le dije comenzando a irritarme.

-No –volvió a decir poniéndose frente a mí, dándome esa mirada seria que se supone debería intimidarme.

-Sabes que tengo razón –le dije poniendo mis brazos en mi cintura.

-Y no me importa, escuchaste lo que dijo hace un rato…

Di un bufido para interrumpirlo -¿Y que? Me va a decir que no le gusta que me diga que soy bonita y por eso no me va a dejar ayudarlos.

-No empiece una vez más con sus boberías –rugió Syaoran haciendo un gesto de desagrado efectivo.

Y allí se fue mi paciencia -¡Boberías! –exclamé, luego golpeando su pecho con mi dedo índice le dije exasperada –es usted el que está haciendo una bobería de esto, es la cosa más simple buscarlo, hablar con él y cuando terminen pueden ir a buscarme.

Una sonrisa burlona apareció en sus labios, desde su posición miró un poco hacia abajo, con altivez, para poder ver directo a mis ojos verde –siga gritando, y yo le seguiré diciendo que no. Así son las cosas princesa.

-¡Como lo odio! –gruñí más para mi que para él, dándole un empujón en el pecho con ambos puños, pero que para ser verdad me dolió más a mi que a él, Syaoran ni siquiera se movió de su puesto.

-¿No había dicho que me amaba? –preguntó inclinándose para que su cabeza estuviera a la misma altura que la mía. En sus ojos podía ver lo mucho que estaba disfrutando hacerme enojar, pero es que a diferencia de nuestras otras peleas, esta vez yo no tenía ni idea de que hacer para que él se enojara. Porque no podía tenerlo enojado, de lo contrario no me dejaría ayudarlos en nada. Y aquí ganaba más que mi voluntad de ayuda, era mi curiosidad la que estaba de por medio, quería saber si realmente era Takeru él que estaba detrás de todo esto. Porque aunque su padre me pareciera realmente temible, Takeru era sumamente distinto -¿Qué se le acabaron las ideas ingeniosas?

Estoy pensando que últimamente Syaoran si que sabe leer mi mente -¿Por qué no puede ser gentil y decirme que si puedo ayudarlos? –le dije rendida dando un suspiro de cansancio, no me limite a mirarlo a los ojos, comencé a jugar con los botones de la camisa que traía puesta. Hubo un espacio de silencio, esperaba que él me dijera algo, que se negara o que él milagro ocurriera y aceptara al fin a mi petición. Cuando no escuché ningún otro sonido más que su respiración, levanté mi rostro para verlo a él que me miraba fijamente. No sabía que estaba pensando, ni nada, porque solo me miraba serio, inexpresivo –Syaoran ¿Qué…? –traté de preguntarle, pero para mi enorme sorpresa los brazos de Syaoran rodearon mi cintura y me apegaron completamente hacia él. Fueron segundos cuando sentí sus labios sobre los míos, en un beso hambriento. Él jamás me había besado así, bueno si lo había hecho, excepto que no lo hizo con el mismo deseo que sentía que me trasmitía en cada segundo.

Tardé unos cuantos segundos en devolverle aquel beso, no puedo negar que las acciones de Syaoran me tomaron por sorpresa. Aun así, elevé mis brazos hasta que rodearon su cuello, en un intento de acercarme aun más a él. De repente, recordé que la última vez él me había besado así era solo por cubrir las apariencias. Así que cuando nuestros labios se separaron un poco, para dejar entrar algo de aire, no pude evitar abrir un poco los ojos y mirar a nuestro alrededor, comprobando que esta vez, no había nadie más excepto que él y yo en esa habitación. Regresé mí vista hacia él, Syaoran tenía los ojos cerrados, pero aun podía ver ese mismo semblante, inexpresivo. No tardó demasiado en volver a colocar sus labios sobre los míos. Y esta vez no hubo dudas, ni nada más que llamara la atención, lo único importante era él, y las múltiples sensaciones que estaba experimentando con cada roce. Porque cada minuto sentía cosas que jamás había sentido, y como un calor extraño se apoderaba de mí.

Dejé que él siguiera el camino de mis labios, hasta llegar a mi cuello. Me hizo contener el aliento cuando mordisqueaba toda la piel que podía alcanzar con sus labios, enredé mis manos en su cabello, dejando salir mi aliento chocando con el lóbulo de la oreja de Syaoran. Sentí su nariz marcar el camino de regreso a hasta mis labios. Un escalofrió llegó hasta mis brazos cuando sentí que las manos de Syaoran deshacían los botones de mi vestido y lentamente lo iba desprendiendo de mi. El clima frío estaba presente en la habitación, porque cuando sentí que mi vestido caía bajo mis pies un escalofrió invadió mi cuerpo. Pero era como si sus labios eran un sedante, porque lo único que importaba era que Syaoran Li estaba haciendo esto por su voluntad, no porque esperaba que alguien nos descubriera, sino porque sentía esa necesidad de estar aun más cerca de mi, esa misma necesidad que yo sentía y me hacia olvidar todo el endemoniado frío que hacía a mi alrededor. Con las manos frías me deshice de la chaqueta de Syaoran para luego desabotonar los botones con los que estaba jugando hace unos momentos. Sentí como él se estremecía cuando mis manos frías rozaban su pecho tibio hasta que su camisa cayó al lado de mi vestido.

Él se alejó un tanto de mi, cruzó uno de sus brazos por mis piernas y me alzó con agilidad, haciéndome sentir pequeña y frágil en sus brazos. Me llevó hasta la cama, removió sabanas sin problemas, como si mi peso no le importara en lo más mínimo, y me depositó en medio de la cama. Se ubicó sobre mí, con todo su peso sobre sus brazos, que se apoyaban en la cama al lado de mi cabeza. Ambos nos vimos a los ojos por unos segundos, sus ojos chocolate brillaban de una manera en que jamás los había visto; no era lujuria ni nada por el estilo, parecía más bien alegría. Le sonreí al Syaoran que tenía frente a mí y recibí sus labios desesperados de nuevo sobre los míos.

Lo demás no estoy seguro del lapso de tiempo en el que sucedió, porque cada beso daba paso a algo mucho más intenso. A que sus manos recorrieran mi cuerpo entero, como memorizando cada detalle. Tampoco se como lo hizo y juro que me importa un comino considerar que de un momento a otro estaba desnuda debajo de él, porque estaba tan absorta que no me di cuenta cuando se deshizo de mi ropa interior. Mis manos tantearon su pecho hasta llegar a la hebilla del pantalón, el instinto decía que ese era el siguiente paso, él dejó mis labios y se incorporó solo un poco para deshacerse de la prenda. Hincado sobre la cama me contemplo con cuidado, yo solo pude ruborizarme completamente al saber que él era el primero en verme a así.

Regresó hacia mi solo que esta vez con lentitud, marcando con las yemas de sus dedos desde mi ombligo hasta llegar a uno de mis senos. Un gemido salió de mis labios cuando él jugaba y delineaba mis pechos con sus manos y sus labios.

Una sonrisa traviesa se dibujaba en los labios de Syaoran cuando chocó su nariz con la mía, sus manos llegaron hasta mi cintura y descendió un poco más para tomar mis piernas y enrollarlas a su cintura. Mis manos dejaron la espalda de Syaoran y apreté con fuerza el colchón de la cama, porque lentamente sentí que él entraba en mi interior. Cerré los ojos para dejar pasar un poco el dolor, él no se movía, estaba rígido sobre mí, con su cabeza sobre mi hombro. Lo escuché gemir contra mi cuello, él aguantando su necesidad por mí. No me moví hasta que supe que no iba a doler más, él se incorporó un poco y comenzó a poner el ritmo con lentitud. El placer suplantó el dolor en segundos, y me dejé llevar por el hasta el final, juré su nombre entre caricias besos y gemidos. Hasta que llegamos al máximo y la mejor de las sensaciones que eh sentido en mi vida la tuve esa noche, gracias a él. Agotado al igual que yo, Syaoran se recostó a mi lado.

Jalé las sabanas para que me cubrieran y deje que mi respiración se normalizara. Sabía que había sido hermoso, pero no podía evitar pensar en lo mal que también estaba. Yo no era la esposa de Syaoran Li, y tampoco era cualquier mujer…era una princesa. Y se supone que las princesas no tienen relaciones con un hombre, no si ese hombre no es tu esposo. Bueno…las princesas comunes y corrientes no son obligadas por su padre a pasar las noches con su príncipe fingiendo que están casados. Me recliné un poco de lado y ajusté las sabanas alrededor de mi cuerpo, aun sentía ciertas partes de mi cuerpo demasiado heladas. Syaoran solo observaba le techo de la habitación, con una mano bajo su cabeza como almohada, estaba cubierto solo hasta la cintura, pero podría apostar que él no se sentía tan helado como yo.

-Syaoran… -lo llamé con la voz en un hilo, porque con los últimos pensamientos que había tenido no podía evitar tener miedo. Él movió la cabeza para verme, supongo que leyó la duda que había en mi expresión, porque se movió del todo para estar a mi lado, corrió un mechón atrás de mi oreja y esperó para que yo continuara hablando – yo, yo estoy confundida –le dije con sinceridad – ¿Por qué ya no actúa como antes?

-Porque ya me ha cambiado princesa –contestó Syaoran mirándome directo a los ojos –pero estoy tratando de afrontarlo, eso es lo que hago.

Y con eso me di cuenta de que era mejor guardar silencio, que no valía la pena seguir preguntando. Y que al menos mis miedos se dispersaban un poco, porque me llenaba de esperanza solo con esa respuesta a medias. Pronto, pronto me diría que es lo que siente por mí. Y no me importaba esperando si para descubrirlo tenían que pasar noches como esta. Me acerqué hasta su pecho y me apegué a él, buscando más calor que el que la cobija me podía dar. Syaoran nos arropó a ambos con una colcha mucho más gruesa, dejó que yo me abrazara a él cuanto quisiera.

-Te amo Syaoran –le dije en voz débil y somnolienta.

Sentí un beso en mi cabeza y que la voz de Syaoran me decía –lo sé mi cerezo, lo tengo presente.

SYAORAN

-Esto no me gusta –dijo Touya creo que por cuarta vez cuando nos deteníamos en un pasillo vació en el castillo –es como ponerla de carnada.

Vi como Sakura le rodaba los ojos, yo me quedé callado. En esta le daré toda la razón al psicópata, no se en que momento Sakura nos convenció a todos de que esta era la mejor idea, pero a mi para nada me gusta.

-Fíjate bien en donde te lleva mientras conversan–le dijo Touya a Sakura antes de marcharse a su puesto.

Lo observé irse por el pasillo, cuando regresé mi vista Sakura me miraba mordiéndose el labio inferior y con cierta duda en el rostro - ¿estás enojado?

-No –le contesté simplemente, me quité mi abrigo y se lo coloqué a Sakura sobre los hombros. Sakura metió sus manos en las mangas y se las arremangó un poco pues le quedaban enormes –ten cuidado, tú hermano tiene razón.

-¿Y desde cuando le tomas importancia a algo que dice mi hermano? -preguntó Sakura.

-Te eh dicho que es un secreto princesa –le contesté haciendo que ella hiciera un puchero de molestia –ya sabes si ves a Tao y no está con tu hermano aléjate como mejor puedas y…

-Syaoran, basta, me lo han dicho toda la tarde –me interrumpió Sakura molesta –voy a tener cuidado ahora ve a esa bendita habitación y terminemos con esto.

Algo molesta comenzó a caminar hacia los jardines, donde la tarde se estaba convirtiendo en más helada que las anteriores. La vi apretarse contra mi abrigo y como sus mejillas tomaban un bonito color carmín por el frió. Se acercó a Takeru y con sencillez comenzó a conversar con él. Al contrario del deseo en mi interior, corrí por el pasillo cuando supe, que ella lo mantendría ocupado, el problema es que no estaba seguro de cómo.