Nos leemos abajo.
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Rating - T
Genero - Aventura, Romance
Categoría - Crossover (Naruto/Bleach)
Personaje principal - Sakura Haruno. 17 años.
Advertencias - Posibles palabras fuertes.
Disclaimer/Declaimer - Naruto y Bleach son propiedad de Masashi Kishimoto y Tite Kudo respectivamente.
La historia comienza unos meses después de la guerra por parte de Naruto, por parte de Bleach la historia da lugar a partir del episodio 11.
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Sakura No Tabi
値
° Revolución °
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Zanpaku-tō, sus habilidades y forma son un reflejo del alma de su Shinigami.
Un Shinigami puede usar su poder máximo cuando llega a conocer el nombre de su Zanpaku-tō.
Nace junto a su Shinigami... Muere junto a su Shinigami.
Eso es una Zanpaku-tō.
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Tan solo habían pasado algunos días desde que Sakura se fuera del Seireitei y él seguía con el entrenamiento que le dejó la joven. No lo quería admitir pero le estaba ayudando notablemente en poco tiempo.
Quiso ver su avance y un entrenamiento con su capitán era lo ideal, Byakuya no se negó, varios shinigamis se congregaron para verlos luchar, incluso los capitanes Kyōraku y Ukitake estaban presentes junto a la teniente Nanao.
Ukitake ya se permitía seguir con algunas actividades, la medicina de la kunoichi era de gran ayuda, sumando los cuidados de Shinachiku, el tierno niño que lo seguía a casi todos lados para diversión de Kyōraku.
Ese día Unohana había decidido cuidarlo ella misma.
El combate dio comienzo…
La pelea avanzaba rápidamente.
― ¡Ruge, Zabimaru!
Byakuya lo esquivó velozmente y apareció detrás de Renji, el pelirrojo detuvo el ataque con rapidez, su velocidad había aumentado, Sakura no mentía cuando se lo dijo.
― Dispersate, Senbonzakura.
Renji detuvo el shikai, planeaba dar batalla, no se contendría, por algo estaba entrenando tan fervientemente.
― ¡Bankai!
La enorme serpiente que era su Zanpaku-tō se hizo presente.
― ¡Rey de los Babuinos, Zabimaru! ― dijo Renji con orgullo.
Una ola de ovaciones se escuchó en el lugar de parte de los shinigamis espectadores.
El capitán no se quedó atrás e invocó su Bankai.
― Has olvidado que yo puedo duplicar la velocidad de Senbonzakura controlandola directamente con mis manos ― habló el Kuchiki siendo rodeado por miles de pétalos rosas ― Tu lento Bankai no podrá bloquearlo.
Renji arrugó el entrecejo, le demostraría que no debía subestimarlo a él y al entrenamiento de la kunoichi. Sabía que no podría ganarle aun pero estaría un paso más cerca de alcanzarlo.
El primer ataque fue detenido por el teniente, el capitán se sorprendió un poco pero al dirigir un segundo ataque, un pétalo lo hirió en el dorso de su mano.
Desconcertado como estaba, Byakuya tardó en seguir con el enfrentamiento, Renji se defendía con maestría, los cerezos lo rodearon completamente pero Zabimaru los atravesó
― ¡Cañón de Huesos de Babuino!
La gran serpiente lanzó una gran bola de energía.
El capitán solo pudo alzar una barrera de kidō para evitar el ataque.
― Usó su Bankai ― exclamó Renji con suma satisfacción.
El entrenamiento había terminado.
Byakuya no hizo comentario alguno, ni siquiera se movió del lugar, cosa que extraño al teniente.
― Taicho ¿Qué sucede?
― Ese fue un increíble enfrentamiento ― interrumpió Kyōraku acercándose junto a su teniente.
― Tus habilidades han mejorado mucho ― felicitó Ukitake
― Muchas gracias.
Renji estaba algo avergonzado por los halagos.
― Eso es todo por hoy. Con permiso ― dijo el Kuchiki retirándose del lugar.
― Muchas gracias ― exclamó Abarai con una reverencia hacia su capitán.
A Ukitake le pareció extraña la actitud del hombre pero lo dejó pasar, tendría sus motivos.
…
Hitsugaya estaba confuso, su Zanpaku-tō, Hyōrinmaru, se estaba comportando extraño y eso le preocupaba.
Su teniente lo sacó de sus pensamientos al hacer demasiado ruido, se dispuso a callarla hasta que supo el motivo de sus constantes gritos, Haineko, el espíritu de su Zanpaku-tō se negaba a escucharla.
Hinamori e Isane llegaron, ambas tenientes tenían problemas similares con sus Zanpaku-tō.
Tōshirō se preocupó aún más, aquello no era normal, tenía que investigar que estaba pasando.
― Shiro-chan ― llamó Momo al verlo caminar a la salida.― ¿A dónde vas?
El capitán hizo una mueca de molestia, odiaba que lo llamaran como a un niño.
― Tengo trabajo que hacer…
― Pero trajimos judías dulces que Unohana-taicho nos dio, sabemos que no has almorzado con Sakura-san y pensamos que comer un poco de judías dulces te subiría el ánimo ― habló Hinamori con una sonrisa.
A pesar de no tener mucho contacto con su doctora no oficial, Hinamori le estaba muy agradecida y la tenía en alta estima.
― ¿Por que estaría deprimido por no comer con Haruno? Además solo han pasado unos días desde que se fue.
― Todas sabemos que es muy unido a ella, no hay porque apenarse si la extraña Taicho~ ― dijo Rangiku con una gran sonrisa cómplice.
― Tonterías…
Tal vez si sentía la ausencia de la kunoichi pero no les daría la satisfacción de confirmar sus habladurías.
― ¿No te quedas Shiro-chan?
Quería judías dulces pero tenía cosas que hacer y estaba seguro que si se quedaba sería objeto de bromas a causa de la joven rosada.
― Paso…
Tōshirō salió rápidamente de la habitación, tenía un mal presentimiento con todo el asunto de las Zanpaku-tō.
…
Sakura se encontraba bastante lejos del Rukongai ochenta norte, tras cinco días de búsqueda los resultados eran nulos, no había nada que la llevara a una pista siquiera.
― Volver a casa no será fácil sino encontramos algo que conecte este mundo con el nuestro.
― Lo sé Atai ― suspiró con desgano la kunoichi ― ¿Deberíamos buscar más o regresamos al Seireitei?
― El abuelo te ha dado un lapso de una semana pero probablemente lo que buscamos no esté en la Sociedad de Almas. Llegaste a Karakura directamente.
Eso era cierto, el primer lugar al que había llegado era Karakura.
― ¿Sabes que eres sumamente inteligente y analítico? Tengo suerte de tenerte junto a mí ― dijo Sakura con orgullo.
― Te serviré siempre, cerezo.
― No quiero que lo hagas ― la joven pudo sentir como Atai se agitaba por sus palabras ― Quiero que pelees conmigo, los dos juntos, lado a lado, como un igual.
Atai sintió una enorme calidez en su pecho, Sakura era todo para él, protegerla y estar a su lado era lo que más deseaba en el mundo.
― Mi deber y querer serán estar junto a ti por la eternidad.
― Atai… ― la joven estaba impresionada por la promesa pero recibió con agrado todos los sentimientos de su Zanpaku-tō ― Juntos ante todo…
Una pequeña molestia distrajo a Atai, rompiendo tan bello momento entre ambos.
― ¿Quién…?
― ¿Qué sucede?
― No lo sé pero quiero regresar… Debemos regresar cerezo ― exclamó el rosado.
…
La noche se hizo presente en la Sociedad de Almas y con ella un llamado urgente a todos los tenientes, capitanes y unos contados shinigamis, quienes rápidamente se reunieron en la Colina del Sōkyoku, donde alguna vez Rukia seria ejecutada.
Nadie sabía a que se les había convocado, esperaban que llegara el Capitán Comandante.
El único que se hizo presente fue el teniente de la primera división, Sasabike, quien dio algunos pasos y se desplomó en el suelo.
Todos los shinigamis presentes se pusieron en alerta, una extraña neblina llenó todo el lugar alterándolos más.
― Está muy grave ― expuso Unohana atendiendo al teniente herido.
Todos estaban consternados.
¿Qué estaba pasando?
Una persona se hizo presente en el lugar, la neblina se despejó y pudieron ver a un hombre.
― Su Capitán Comandante no vendrá.
― ¿Quién eres tú? ― exigió saber Hitsugaya.
El capitán de la séptima división, Sajin Komamura no dudó en encarar al extraño.
― Dijiste que el Capitán Comandante no vendrá ― formuló el hombre con apariencia de lobo ― Basura, ¿Qué le has hecho a Genryūsai-dono? ― no obtuvo respuesta alguna ― ¿No piensas responder? ¡Entonces tendré que forzarte!
Komamura atacó al extraño pero fue fácilmente esquivado.
― ¡Bankai! ― invocó el capitán ― Castigo Celestial del Rey Iluminado, Kokujou.
Detrás del hombre lobuno salió un enorme samurái.
― Ese ataque no me lastimara.
― ¡No juegues conmigo!
Sajin dirigió su ataque al extraño hombre, pero el capitán apenas pudo esquivar la gran espada del enorme samurái.
Su Zanpaku-tō lo había atacado.
Rápidamente el gran Samurai desapareció dando lugar a un hombre alto, de piel rojiza y fuego en la boca.
― ¿Quién eres tú? ― preguntó Komamura desconcertado ― No puede ser ¿Tenge…?
El espíritu de su Zanpaku-tō estaba frente a él.
El hombre de piel rojiza lanzó una estocada por todo el abdomen del capitán.
Komamura cayó con una herida mortal.
Nadie daba crédito a lo que presenciaban, una Zanpaku-tō atacando a su maestro.
Tōshirō saltó a atacar invocando su shikai.
― ¡Gobierna sobre los cielos helados, Hyōrinmaru!
Nada, no pasó nada, Hyōrinmaru no acudió al llamado.
Varios de los presentes intentaron llamar a sus Zanpaku-tō pero ninguno respondió.
― No hay nada de reiatsu en ellas ― dijo Mayuri observando de cerca su espada ― ¿Qué está sucediendo?
― Es muy simple, sus Zanpaku-tō ya no están con ustedes ― explicó el extraño hombre ― Yo los liberé de ustedes, Shinigamis.
De un momento a otro varias explosiones se hicieron presentes en el Seireitei.
― ¡Bastardo! ¿Qué hiciste? ― gritó Renji al ver humo debajo de ellos.
― No he sido yo, fueron sus Zanpaku-tō… ¡Ahora las Zanpaku-tō están libres del encierro de los Shinigamis.
Más explosiones se escucharon junto a gritos de agonía de los shinigamis que trataban de detener las llamas y eran asesinados.
― Observen que tan poderosos son quienes ustedes creían que eran de su pertenencia ¡Vean la verdadera forma de las Zanpaku-tō!
Varias figuras se posicionaron a los costados del hombre.
― ¿Las Zanpaku-tō se materializaron? ― habló Hitsugaya sorprendido.
Algunos espíritus de Zanpaku-tō dejaron a sus amos frente a sus ojos y fueron con los demás.
Byakuya caminó frente a los demás.
― Maldito… ¿Quién eres?
― Mi nombre es Muramasa ― Se presentó el hombre castaño, de ojos azules claros ― El reinado de los Shinigamis sobre las Zanpaku-tō llegó a su fin. A partir de ahora… Las Zanpaku-tō reinarán a los Shinigamis.
…
Todos se encontraban reunidos en el almacén de Urahara esperando a que Kuchiki Rukia despertara.
La noche anterior la pequeña shinigami había llegado a Karakura huyendo de una hermosa mujer de cabellos blancos, fue Ichigo quien la rescató y llevó con Urahara para que se recuperara. Orihime había hecho todo lo posible para curar a su amiga.
― ¿Dices que Kuchiki-san fue atacada por Sode no Shirayuki? ― preguntó Ishida que junto a Sado también se encontraban a la espera por noticias de Rukia.
― Sí… ― Afirmó Ichigo ― Pero se presentó con su propio cuerpo.
― De cualquier manera Yoruichi-san ha ido a la Sociedad de Almas para saber de la situación, entre ello saber qué ha pasado con la señorita Sakura ―expuso Urahara.
― Ella también debe de haber sido afectada ― dijo el Quincy con preocupación
Por su parte, el shinigami sustituto no dejaba de pensar en la kunoichi, Rukia estaba a salvo con ellos pero no sabía nada de Sakura y eso lo preocupaba demasiado.
Si tan solo él hubiera estado con ella… Había prometido protegerla.
Si Sakura llegaba a estar lastimada no se lo perdonaría jamás.
― Kurosaki… ― llamó Ishida sacándolo de sus pensamientos ― Kuchiki-san ha despertado.
Rápidamente todos llegaron a donde estaba la débil shinigami.
― ¡Nee-san! ― lloriqueaba Kon sobre Rukia.
― Estoy bien Kon… No te preocupes.
― Kuchiki-san ¿Qué fue lo que pasó? ― preguntó directamente Uryū, estaba ansioso por saber de la joven peli-rosa.
― No sé qué fue lo que hizo ese demonio pero las Zanpaku-tō se materializaron y atacaron el Seireitei…
Rukia contó lo sucedido luego de que Muramasa se presentara, Ukitake y Kyōraku exigieron saber sobre el Capitán Comandante.
Muramasa también había influido en Ryūjin Jakka, la Zanpaku-tō de Yamamoto-Genryūsai, con ayuda de Katen Kyōkotsu y Sōgyo no Kotowari, los espíritus de las Zanpaku-tō de Kyōraku y Ukitake, habían logrado sellar al Comandante.
Nadie podía creer que el capitán de la primera división hubiera caído.
Inmediatamente los Shinigamis y las Zanpaku-tō comenzaron a luchar.
― Eran demasiado poderoso, nos vimos en la necesidad de replegarnos y huir, dos Zanpaku-tō nos acorralaron a Renji y a mí, pero Nii-sama nos ayudó y él se enfrentó a Senbonzakura ― relataba Rukia con suma preocupación en su voz ― Sode no Shirayuki nos atacó, me separe de Renji y terminé viniendo al mundo humano.
Nadie dijo nada… Era peor de lo que imaginaron.
― ¿Qué pasó con Sakura? ― preguntó Ichigo con angustia ― Ella…
― No se encontraba en el Seireitei cuando todo comenzó ― dijo la shinigami con una sonrisa ― Ella debe estar bien, no te preocupes Ichigo, además estamos hablando de Sakura, no caerá tan fácilmente.
― ¿Por qué Haruno-san no se encontraba en el Seireitei? ― formuló Inoue
― Hace algunos días le pidió al Capitán Comandante permiso para explorar lejos de los distritos del Rukongai y tratar de encontrar alguna pista sobre cómo volver a su hogar, Renji y yo quisimos ir con ella pero se negó.
Más de un hombre presente sintió un gran alivio en su pecho.
Sakura estaba a salvo.
― ¿Creen que los demás estén bien? ― comentó Orihime.
― Ellos están bien, el Gotei trece no caerá con facilidad ― dijo Yoruichi quien recién llegaba.
La mujer comenzó a contar todo lo que había visto, edificios destruidos, demasiados heridos, múltiples bajas en las filas shinigamis, el Seireitei estaba realmente dañado.
― Las Zanpaku-tō se independizaron y actuaron violentamente ― relató Yoruichi ― Sakura aún no ha vuelto así que no sabemos si ha sido afectada, el capitán Hitsugaya ha ido en su búsqueda…
― Los Shinigamis están peleando contra sus propias técnicas, habilidades y destrezas, será peligroso si Atai se vuelve contra la señorita Sakura ― exclamó Urahara pensativo ― Kurosaki-san ¿has sentido algún cambio en tu Zanpaku-tō?
― No hay ningún cambio ― respondió Ichigo
― Yo tampoco lo siento, puede que solo afecte a las Zanpaku-tō que se encuentran en la Sociedad de Almas ― analizó el rubio, eso de verdad seria un problema.
― Debemos ir por Sakura-san antes de que sea afectada ― sugirió Ishida con aprensión.
Kisuke se planteo la posibilidad, era una gran idea, extraer a la joven antes de que peligrara.
― Ni lo piensen ― Yoruichi interrumpió los pensamientos del rubio ― Sakura puede con esto, no la subestimen, no es ninguna damisela en peligro… ¿O tendré que recordarles lo que hizo en la Sociedad de Almas para rescatar a Kuchiki Rukia?
Aquellas duras palabras pesaron en toda la habitación, pero Urahara sabía que eran dedicadas a él, aquel al que la kunoichi depositaba ciegamente toda su confianza, pero no podía evitar querer tener a la joven fuera de todo peligro.
Sakura había entrado en su corazón y pensar en perderla era algo que lo inquietaba, no podría sobrellevar fallar de nuevo.
― Yo… volveré a la Sociedad de Almas mañana ― determinó con firmeza Rukia ― necesito encontrar a Nii-sama, además Sakura y Sode no Shirayuki me necesitan...
…
Era pasado del medio día e Hitsugaya no encontraba a Sakura, solo sabía que la joven iría al Rukongai norte, se encontraba cerca del distrito treinta pero no tenía pista alguna del paradero de su alumna.
No tenía más opción que seguir avanzando.
― ¡Tōshirō!
Esa voz la reconocería donde fuera.
― Haruno…
Frente a él se encontraba la Kunoichi dedicándole una gran sonrisa.
― ¿Qué haces aquí? ¿Tienes alguna misión?
Sin duda ignoraba la situación en el Seireitei, ella no había sido afectada como los demás.
― Te estaba buscando ― explicó con un tono grave ― Algo ha pasado en el Seireitei
El semblante de la kunoichi se endureció rápidamente.
― ¿Qué ha pasado?
― Vamos al cuarto escuadrón, te explicare todo de camino. Andando.
Fiel a su palabra, el capitán le contó todo lo ocurrido la noche anterior, por cada suceso relatado la Kunoichi tensaba más la mandíbula.
No tardaron demasiado al llegar al Seireitei, la joven observó la destrucción del lugar.
Sabía que Shinachiku estaba a salvo a lado de Ukitake pero necesitaba saber de él.
― Es peor de lo que imaginé ― dijo Atai en su mente.
― Si tan solo hubiera estado aquí… ― exclamó con impotencia la kunoichi, no pudo evitar golpear una pared de la frustración que sentía, ― Vamos Tōshirō, hay trabajo que hacer.
El capitán no tuvo oportunidad de decir algo, la siguió al cuarto escuadrón.
Tres personas los recibieron.
― Unohana-sama, Kyōraku-san, Ukitake-san, discúlpenme por no haber estado aquí ― Sakura le dio una reverencia con verdadero arrepintiendo.
― No tienes nada de qué disculparte Sakura-chan, nada de esto ha sido culpa tuya ― dijo el capitán de haori rosa.
― Estamos bien… Shinachiku está a salvo en mi casa y no saldrá hasta que todo esto haya pasado… Me alegra saber que tú estás bien ― habló Ukitake y puso una mano en la coronilla de la kunoichi ― Es lo que importa…
Sakura se permitió recargar su cabeza en el pecho del capitán… Sonrió un poco, últimamente estaba muy sentimental.
Se separó del hombre y dirigió su atención a la única mujer presente.
― Unohana-sama ¿Cuántos heridos hay?
― No tenemos un número exacto, hay demasiados y apenas nos damos abasto, tendremos que pedir tus habilidades médicas.
― No se preocupe Unohana-sama, me haré cargo de los heridos a partir de ahora ― afirmó con confianza ― Necesitaremos a todos si queremos detener a las Zanpaku-tō.
La peli-rosa se adentró al cuarto escuadrón siendo seguida por los cuatro capitanes, Unohana estaba realmente expectante a las acciones de la kunoichi, los tres capitanes restantes la observaban con curiosidad.
― No son demasiados si lo comparamos al número de heridos en la cuarta guerra ― analizó Atai.
― Tienes razón ― le respondió la kunoichi.
― ¿Qué necesitas? ― preguntó la capitana al verla pensativa.
― Unohana-sama ¿Será posible que todos los miembros de su escuadrón se retiren de los pasillos? Necesitare espacio.
― Esta vez dejaré todo en tus manos ― dijo la mujer con una sonrisa bondadosa, deseaba ver a la joven en acción ― Isane… ― llamó a su teniente y está llegó a su lado en un segundo ― Reúne a todos los miembros del cuarto escuadrón y esperen órdenes de Haruno-san, ella los dirigirá a partir de ahora.
― Si, Unohana-taicho…
Isane confiaba en su capitana y en Sakura, la kunoichi se había ganado su respeto y admiración.
― ¿Estás segura de lo que estás haciendo, Haruno?
― Tōshirō… ― exclamó la joven sin mirarlo ― me deberás una dotación de dulces cuando termine, por dudar de mi.
Hitsugaya retrocedió un poco, había olvidado ese tono tan peligroso de parte de ella.
Sakura pidió un lugar grande al aire libre y Unohana la llevó a un jardín de gran tamaño dentro de las instalaciones del cuarto escuadrón.
Isane regresó con todos los miembros de la cuarta división.
― Sakura-san
― Hanatarō... Que alegría que estés bien, necesitare de tu ayuda.
― Cuente conmigo Sakura-san.
― Y conmigo también, Haruno-san.
― Kotetsu-san…
Ambos shinigamis se posicionaron a sus lados, ellos tres frente a todo el cuerpo medico del Seireitei.
― Mi nombre es Haruno Sakura ― habló la kunoichi con autoridad ― A partir de ahora me haré cargo de la situación en nombre de Unohana-sama pero necesitare de su ayuda, en estos momentos somos el escuadrón más importante de todo el Gotei trece, tenemos en nuestras manos la vida de muchos camaradas y no descansaremos hasta que todos ellos salgan de aquí… Les demostraremos a todos la fuerza de la cuarta división ¿Están dispuestos a prestarme su ayuda?
― Si, Haruno-sama ― se escuchó a todos los shinigamis presentes.
Unohana veía todo con orgullo.
Los tres capitanes restantes sintieron una corriente por todo el cuerpo al oír las palabras de la kunoichi, incluso ellos se encontraban motivados.
Y por primera vez se preguntaron seriamente.
¿Quién era exactamente Sakura Haruno?
Sakura se posicionó en medio del jardín, hizo una posición de manos y rápidamente líneas negras comenzaron a recorrer todo su cuerpo.
Se mordió el dedo y puso su mano en el suelo.
― Kuchiyose no Jutsu…
Se escuchó un "puff" y una gran babosa apareció en el lugar.
Varias palabras y sonidos de sorpresa llenaron el lugar, incluso los capitanes no pudieron evitar soltarlos.
― Sakura-san…
― Katsuyu-sama necesitare de su ayuda de nuevo, necesito que se divida y cure a todas las personas que se encuentran en el edificio. Por favor, Katsuyu-sama.
Sakura juntó ambas manos en su sello y la babosa se dividió velozmente adentrándose al recinto.
― Katsuyu-sama ayudará a los heridos pero ella cuenta con ustedes para mantener estables y tranquilos a los pacientes, depende de todos nosotros para dirigirla. ¡Ahora vayan!
― Si... ― por segunda vez se escuchó en coro al cuarto escuadrón.
Todos shinigamis volvieron a entrar dispuestos a ayudar a la invocación.
― Kotetsu-san, Hanatarō, ustedes serán los encargados de dirigir a los demás…
― Si… ― dijeron ambos, hicieron una reverencia y se fueron.
Sakura cerró los ojos concentrándose en mandar su chakra a Katsuyu para curar a todos los shinigamis heridos.
Daba gracias tener nuevamente una gran reserva de chakra…
― ¿Qué otras sorpresas no tienes Sakura-chan?
Dijo al aire Kyōraku observando con atención a la joven.
No era el único, todos los capitanes la veían asombrados.
― Hitsugaya-taicho ― llamó Ukitake ― Creo que le debe una gran dotación de dulces a Sakura-san.
― Lo sé…
Pasó media hora y Sakura estaba en la misma posición.
― Haruno-san/Sakura-san ― llamaron Isane y Hanatarō
― ¿Todos han sido sanados?
― Si, todos están completamente sanos ― informó Isane.
La kunoichi abrió los ojos y dentro del lugar no quedo ninguna babosa.
― He terminado ― dijo una pequeña Katsuyu frente a Sakura.
― Muchas gracias Katsuyu-sama
La joven junto a Isane y Hanatarō hicieron una reverencia.
La invocación se fue en un "puff".
Todos entraron en las instalaciones de la cuarta división y por donde pasaban recibían reverencias de todos los shinigamis, los capitanes sabían que no eran dirigidas a ellos, la joven que camina frente a ellos era el motivo.
Ukitake observaba a la kunoichi y por primera vez no la vio como una niña, frente a él estaba una mujer poderosa, capaz y que sabía su lugar en una batalla.
Eso lo desconcertaba, su percepción de la kunoichi estaba cambiando…
Y se dio cuenta que la estaba mirando como un hombre veía a una mujer…
Unohana los llevó a una habitación apartada de todo para hablar sobre la situación en la que se encontraban.
Shunsui Kyōraku y Ukitake Jūshirō tomaron asiento en la pequeña mesa del lugar, todos los demás permanecieron de pie.
― Necesitamos hablar con Sasabike-san, él nos dirá que fue lo que pasó realmente con Yamamoto-ojii-sama ― sugirió Sakura pensativa.
Todos estuvieron de acuerdo y rápidamente el teniente de la primera división, Sasabike Chōjirō junto al capitán Sajin Komamura se reunieron con ellos.
El estoico teniente contó todo que lo había pasado, lo que en realidad no era mucho.
― Fui herido a gran velocidad… Los recuerdos no son claros después ― dijo Chōjirō.
― Debemos encontrar a Genryūsai-dono lo antes posible ― exclamó Komamura con inquietud, no dudaría en comenzar una búsqueda.
― Es nuestro principal objetivo pero no podemos salir en el estado en el que nos encontramos, las divisiones son un caos y debemos prepararnos para un próximo ataque, no sabemos que planea Muramasa ― manifestó Tōshirō recargado en una pared a lado de Sakura.
― El capitán Hitsugaya tiene razón, ahora que tenemos a todos nuestros shinigamis recuperados debemos trazar un plan para próximos ataques, lanzarnos en una búsqueda sin una estrategia no sería beneficioso para nadie ― concordó Jūshirō.
― Yo buscare a Yamamoto-ojii-sama, de esa manera ustedes podrán tranquilizar y coordinar a todos los escuadrones.
― Pero Sakura-chan… eres la única que todavía tiene a su Zanpaku-tō y sería peligroso que fueras tú sola, Muramasa podría atacarte y hacer que tu espada se revele ― expresó Shunsui con voz calmada.
― Si llega a pasar hare que vuelva a recobrar el sentido, así tenga que romperle todos lo huesos…
― ¿Por qué la violencia, preciosa? ― lloriqueó Atai en su mente haciéndola sonreír.
― Nada me hará cambiar de opinión.
― Yo iré con usted hasta encontrar al Capitán Comandante.
― Sasabike-san…
Sakura vio en el teniente la misma voluntad que la de ella y no pudo negarse, salió de la habitación seguida por Chōjirō.
― Kami… Es igual a Yama-jii ― dijo Kyōraku con una risa.
Todos estuvieron de acuerdo, incluso había conseguido que el fiel teniente Chōjirō Sasabike la siguiera.
…
Ya había pasado un día completo descansando, era momento de volver a la Sociedad de Almas.
Urahara y Yoruichi no estaban totalmente de acuerdo pero sabían que sus motivos para partir eran importantes y urgentes.
― ¡Rukia!
― Ichigo ¿Qué haces aquí?
― Iré contigo.
― ¿Eres tonto? No sabemos que está causando que las Zanpaku-tō actúen tan violentamente, es peligroso que vayas.
― ¡Cállate! No puedo simplemente mirar desde fuera, Sakura y Byakuya nos necesitan.
La shinigami no necesitó más, sabía lo terco que era el chico, además agradecía que quisiera ir con ella.
Yoruichi se unió a ellos, no los dejaría ir solos.
Llegaron a Seireitei rápidamente.
― Kisuke ya lo ha dicho pero lo diré de nuevo, no te sobrepases Ichigo, cualquier cambio que percibas en Zangetsu retírate ― dijo la mujer seriamente, recordando las palabras de advertencia de Urahara ― Yo iré con las Fuerzas Especiales…
Una vez solos, Rukia e Ichigo se disponían a buscar primeramente a la kunoichi.
― Ese reiatsu…
Ichigo no pudo evitar que la Kuchiki saliera corriendo en una dirección diferente, no dudó en ir tras ella.
Se encontraron con Sode no Shirayuki, quien derrotaba fácilmente a un grupo de shinigamis.
La pequeña Kuchiki no titubeó en hacerle frente, Ichigo tuvo que intervenir por algunos momentos pero finalmente fue Rukia quien terminó la batalla al dejarla libre, le dio libertad a su Zanpaku-tō, porque sabía que le dolería perderla pero le dolía más verla llena de odio y resentimiento.
Rukia resultó gravemente herida y solo por un segundo Sode no Shirayuki dudó de su decisión al rebelarse.
Ichigo llegó hasta donde se encontraba la Kuchiki gravemente herida.
De repente una enorme presión espiritual se sintió en todo el lugar.
Alguien había llegado al campo de batalla.
― ¿Quién eres? ― preguntó el chico al ver a un hombre a lado de Sode no Shirayuki.
― Soy Muramasa.
― ¿Acaso eres un shinigami?
― Te equivocas… Yo soy una Zanpaku-tō
― ¿Q-Qué dices? Una Zanpaku-tō.
― Así es… Sode no Shirayuki, por favor, déjame el resto a mí y retírate.
La hermosa mujer obedeció al instante.
― Tú eres el responsable de todo esto ¿Qué pretendes hacer con las Zanpaku-tō? ― exclamó el shinigami sustito frunciendo el ceño.
― Mi objetivo no es otro que liberar a las Zanpaku-tō de los Shinigamis… Y para lograr tal cosa, era necesario que tú, Kurosaki Ichigo, vinieras a la Sociedad de Almas, Sode no Shirayuki hizo un excelente trabajo al hacer que esa shinigami fuera al mundo humano.
Atacar a Rukia y obligarla a ir a Karakura había sido todo parte de un plan para llevarlo a la Sociedad de Almas.
― Maldito… Cómo te atreviste
― Bienvenido a mi mundo Kurosaki Ichigo.
El chico apretó los puños… No se quedaría así.
― Ichigo…
― Tú quédate ahí Rukia, vamos a otro lugar Muramasa.
Ambos cambiaron de locación y una feroz batalla inició, Ichigo no entendía que pasaba, mientras luchaban todo a su alrededor comenzó a distorsionarse y dar vueltas.
Muramasa consiguió quitarle a Zangetsu y materializarlo.
La Zanpaku-tō de Ichigo no dudó en atacarlo.
― Zangetsu, viejo ¿Por que tú…? ― El chico se negaba a creer que su Zanpaku-tō se volviera contra él ― ¿Qué significa esto? ¡Responde! ¿No éramos un alma, un cuerpo?
El combate entre ellos dos se extendió por el lugar. Muramasa solo se dedicaba a observar como el shinigami sustito sucumbía ante aquella parte de sí mismo que pocos sabían hasta el momento. Su parte Hollow.
Sin verlo llegar, Muramasa esquivó rápidamente una espada.
Sasabike Chōjirō fue quien lo atacó, detrás del teniente se encontraba Haruno Sakura.
Un grito bestial se escuchó por todo el lugar.
― Un Hollow… No, ¿Qué demonios es eso? ― preguntó estupefacta la kunoichi.
Había sentido el reiatsu de Ichigo e inmediatamente se dirigió al origen, seguida del teniente.
¿Dónde estaba el chico? ¿Por qué esa bestia tenía el reiatsu de Ichigo?
Visualizó a otro hombre vestido de negro y cabello castaño oscuro, casi negro, pelear con el extraño Hollow, él también tenía el reiatsu del shinigami sustito.
― ¿Acaso no lo reconoces mujer? ― dijo Muramasa ― Esa bestia es Kurosaki Ichigo, quien pelea con Zangetsu, su Zanpaku-tō.
Sakura se sorprendió notablemente… Ese tipo no mentía.
― Urahara nos debe una explicación, nos hemos perdido de mucha información ― comentó Atai en su mente.
― ¿Quién eres? ― preguntó la kunoichi con más calma, no podía perder la cabeza en un momento así.
― Muramasa
― Sasabike-san…
Chōjirō con un cabeceo se lo confirmó.
Un nuevo gritó salió de aquel Hollow.
Kurosaki estaba peleando para regresar a su estado normal.
― ¡Ichigo! ― gritó con fuerza la joven ― ¡Tienes que volver en ti!
Intentó ir hacia la criatura pero el teniente se lo impidió.
Ichigo por su parte pudo oírla, y solo podía pensar en una cosa… No quería que Sakura lo viera convertido en esa bestia, no soportaría ver rechazo en sus ojos.
El shinigami sustituto regresó a su estado normal pero se desvaneció por el esfuerzo.
De nuevo, la kunoichi quiso ir con el chico pero esta vez no solo Chōjirō la bloqueó.
― Interesante, mujer aun tienes a tu Zanpaku-tō contigo ― habló Muramasa observándola con detenimiento.
Sasabike se puso delante de ella.
― Es inútil…
La Zanpaku-tō extendió su mano y el teniente no pudo moverse, algo invisible lo estaba tomando por el cuello y lo noqueo.
Sakura se acercó al teniente, tenía pulso.
De pronto todo comenzó a deformarse, dejándola alerta, no podía moverse.
Muramasa apareció frente a ella.
― Escucha mi voz… ― exclamó la Zanpaku-tō, la joven no sabía qué era lo que estaba haciendo ese hombre ― Obedece a tus instintos y libera tu alma… Ven a mí.
La kunoichi lo sintió, una parte de ella se separó. Un fragmento de su alma.
Un alto y apuesto joven de cabellera rosa corta, ojos verdes y con un rombo negro en la frente se materializó frente a ella.
Lo reconocería donde fuera.
― Atai… ― susurró para sí misma.
No solo su cabellera había dejado de ser larga, su blanca vestimenta había cambiado radicalmente por camisa y pantalones negros ajustados a su imponente figura, un chaleco rojo vino, botas negras cerradas junto a unos guantes sin dedos complementaban su atuendo, en su cintura un pañuelo rosa sostenía su katana.
A pesar de la situación no pudo evitar pensar que el maldito era tremendamente hermoso a la vista.
― ¿Cuál es tu nombre? ― preguntó Muramasa, cosa que lo desconcertó, no podía acceder a su mente.
― Comencemos por lo importante, Muramasa ― dijo Atai, hasta su voz era sumamente varonil y suave, pero no dejaba de sonar amenazante ― Quita tus asquerosas manos de ella.
El joven rosado desenvainó su espada y cortó el aire frente a kunoichi.
Sakura volvió a moverse con libertad
― ¿Cómo es posible? ― La Zanpaku-tō se encontraba totalmente aturdido.
― No fue difícil, Sakura y yo tenemos una gran capacidad para restar, repeler y neutralizar atraques mentales, además has confirmado nuestras sospechas sobre qué clase de Zanpaku-tō eres ― informó Atai con una sonrisa arrogante ― Mi objetivo era salir y tú me has ayudado Muramasa, no quería ser la única Zanpaku-tō sin salir.
― ¿Qué diablos son ustedes?
Nunca, en toda su vida una Zanpaku-tō había neutralizado sus poderes, era imposible.
Una sonrisa malévola apareció en su rostro… Había podido materializar al chico, había acudido a su llamado, aun podía quebrar su espíritu y al final terminaría por volverse contra su dueña.
― Borra esa estúpida sonrisa, Muramasa, no lo lograras, no me romperás para que atraque a mi ama.
― ¿Es que no lo entiendes? ― exclamó el castaño ― Liberare a las Zanpaku-tō del régimen de los shinigamis ¿Algunas vez te has preguntado qué es una Zanpaku-tō? Somos almas dentro de los corazones de los Shinigamis, compartimos la misma fuente de reiatsu, por lo tanto, siempre estamos dentro de nuestro shinigami, entre más aprenden ellos de nosotros, entre más nos conocen, los shinigamis se hacen más poderosos, nos someten y usan nuestros poderes… Algunos pocos y especiales incluso consiguen nuestro Bankai.
― Si sabes todo eso ¿Por qué te revelas? ― interrogó con calma Atai.
― ¿Por qué las Zanpaku-tō tienen que vivir en simbiosis con los Shinigamis? Las Zanpaku-tō tienen sus propios deseos, tenemos nuestra propia alma. Y es tan importante como la de un Shinigami… Yo sé lo que piensa y desea una Zanpaku-tō.
― Eso quiere decir que… ― dijo Sakura analizando las palabras del castaño.
― Así es mujer, las Zanpaku-tō que respondieron a mi llamado desean ser libres de la opresión, por ello aparecieron en este mundo como una entidad completamente distinta a la de su Shinigami. Así que… ¿Por qué te aferras a esa mujer?
― No sé qué ha pasado entre tu amo y tú pero, no me meterás toda esa porquería en la cabeza, ella es mi todo, si quiere que bese sus pies lo haré sin dudarlo, incluso si me pidiera ir al infierno mismo lo haría, solo por ella sería capaz de hacer la peores atrocidades con tal de estar a su lado…
― Atai…
― El lazo que te une a ella es absurdo ― expresó Muramasa con furia, sacó su espada y la apuntó a la kunoichi ― Esa mujer no te deja pensar con claridad.
Muramasa atacó a Sakura pero el peli-rosado se interpuso con su katana.
― Creí dejarlo claro, Muramasa… Moriré antes de permitir que la toques.
Ambas Zanpaku-tō se enfrascaron en una mortal pelea.
Tomaron distancia y Muramasa comenzó a tener un ataque de tos y sangre.
― No te equivoques Atai, tienes un deseo y puede que sea más profundo que el de cualquiera de nosotros, ese deseo te consumirá tarde o temprano… Y abrirás los ojos del control de esa mujer… Esperare verlo ansiosamente.
Muramasa desapareció del lugar.
El silencio reinó durante algunos minutos.
Ichigo soltó algunos quejidos y la kunoichi se acercó velozmente a él.
― ¿Estás bien?
― Sakura…
― Ichigo ― llamó Zangetsu, quien había permanecido en silencio todo el tiempo.
― Viejo.
Zangetsu posicionó su espada frente a él, la batalla entre ellos dos no había terminado.
― Aléjate Sakura ― pidió el chico seriamente, terminaría de una vez por todas el asunto con su Zanpaku-tō.
La kunoichi regresó a donde se encontraba Atai con Sasabike Chōjirō en su brazo, todavía inconsciente.
El enfrentamiento fue intenso pero el shinigami sustituto recuperó a Zangetsu.
…
Shunsui Kyōraku y Ukitake Jūshirō esperaban pacientemente algún reporte de Sakura y el teniente Sasabike pero no había noticias suyas. Horas atrás Rukia fue encontrada gravemente herida y la inquietud se estaba apoderando de ellos.
― ¿Crees que les pasó algo?
― Sakura-chan sabrá sobreponerse a cualquier cosa que suceda.
― Tal vez debería ir a buscarla…
― Sasabike-san está con ella.
― Lo sé pero…
Shunsui observaba con interés a su amigo… La intranquilidad de Ukitake era inusual en él.
― Shiro-chan ¿Tanto te preocupa Sakura-chan?
Una sonrisa ladina acompañó la pregunta del capitán
― Es joven y todo esto es peligroso.
― Sé que te has dado cuenta, ya es toda una mujer, joven pero una mujer poderosa, es más madura que muchos shinigamis… No es ninguna niña.
Jūshirō suspiró derrotado, lo estaba notando.
― Y me inquieta verla como una mujer. No solo es poderosa, tiene un gran corazón… no es fácil apartar la vista de ella.
― Cierto, es preciosa, Shiro-chan… Has tardado mucho, no eres el único que ha descubierto a nuestra Sakura-chan.
Antes de que pudiera preguntar, un shinigami les avisó que Sakura, Sasabike y Kurosaki Ichigo habían llegado y se encontraban con Kuchiki Rukia.
…
En cuanto llegaron al cuarto escuadrón y le dijeron que Rukia había sido herida, que a pesar del tratamiento que le dieron seguía delicada no hubo fuerza que la detuviera, atropellaba a quien se le pusiera enfrente.
Dejaron al teniente Sasabike para que lo atendieran los de la cuarta división y Atai e Ichigo siguieron a la kunoichi.
Al entrar a la habitación, Sakura ya estaba aplicando chakra curativo en Rukia.
Isane los saludó al verlos llegar, aunque su mirada cayó rápidamente en el joven de cabello rosa.
― Ichigo, que bueno que estas bien.
― No debes de preocuparte Rukia, no me ha pasado nada.
La Kuchiki se sentó en la cama, siempre se sorprendería por las habilidades médicas la joven rosa, ya no le dolía nada pero el cansancio persistía.
― ¿Qué ha pasado Sakura? ¿No fuiste afectada por lo que ese hombre hizo? ― preguntó la shinigami con preocupación.
― Pues no digamos que no me afectó, logró materializar a mi Zanpaku-tō ― contestó nerviosamente ― Pero sin entrar en detalles, Atai pudo escapar de su control.
La Kunoichi se hizo a un lado y el joven peli-rosado se caminó unos pasos hasta quedar frente a ambas shinigamis.
Rukia e Isane sintieron sus mejillas arder, era sumamente apuesto, él era la prueba andante de que un hombre podía portar el color rosa y verse de esa manera, atractivo, imponente, majestuoso…
Ambas jóvenes tosieron un poco con nerviosismo tratando de concentrarse.
― Me presento ante ustedes, bellas señoritas ― dijo el hombre poniendo gallardamente un brazo en su pecho y haciendo una elegante reverencia ― mi nombre es Atai, no duden en pedirme cualquier cosa que necesiten, estaré encantado de ayudarles.
Por segunda vez, ambas tosieron, necesitaban concentrarse y dejar de admirarlo.
Sakura e Ichigo lo miraban con una ceja alzada.
― Compórtate ― pidió Sakura con cansancio.
Atai sonrió y la tomó por la cintura con una mano, con la otra agarró su brazo y la acercó aun más a él, sus caras estaban muy cerca.
― Cariño, sabes que no puedo evitarlo al ver a tan hermosas señoritas, pero contigo mi autocontrol se desploma, deberás responsabilizarte por ello.
Las mejillas de Sakura tomaron un color rojo intenso, incluso ella aceptaba que era encantador.
― ¿Eso es normal en una Zanpaku-tō? ― preguntó Ichigo con un tick en la sien.
El shinigami miró a Rukia e Isane, ambas veían atentamente la escena pero se abanicaban con sus manos tratando de despejarse de su propio sonrojo.
Mujeres…
…
― Desapareciste de la habitación de Rukia demasiado rápido ¿Qué haces aquí?
Ichigo estaba tan perdido en sus pensamientos que no la sintió llegar.
― Solo necesita un poco de aire…
― Sobre lo que pasó hoy…
― Lo viste ¿Cierto? Me viste convertido en eso ― sentenció con amargura el chico sin verla a la cara ― Tengo una parte Hollow dentro de mí. Cuando me descontrolo puedo transformarme en eso, Urahara-san esta ayudándome.
Como lo pensó, Sakura no dijo nada.
― Es parte de ti, mientras tú lo aceptes no me importa.
El shinigami la observó sorprendido.
― ¿No te molesta?
La Kunoichi veía claramente en el rostro de Ichigo miedo a ser rechazado.
Lo abrazó con suavidad
― ¿Algunas vez te comente que Naruto tiene una bestia sellada dentro de él? Algunos lo llamaron demonio… Qué importa lo que digan los demás si no te conocen. Es parte de ti, siempre serás tú mismo, Ichigo siempre será Ichigo.
A Sakura le hubiera gustado decirle las mismas palabras al niño que alguna vez fue Naruto.
No caería en el mismo error dos veces.
Ichigo correspondió con torpeza, temía que la joven escuchara su agitado corazón.
― Eres rara… ― dijo el Kurosaki atrapando más a Sakura entre sus brazos, incluso se permitió oler su cabello ― incluso tu Zanpaku-tō lo es.
La joven soltó una risa cantarina.
Se negaba a separarse, no la soltaría por algunos minutos más.
Si tan solo tuviera el coraje para…
― Haruno.
Sakura se separó de Ichigo lentamente.
― Tōshirō…
― Los capitanes Ukitake y Kyōraku te buscan.
― Cierto, aun no me reporto con ellos ― mencionó preocupada caminando a las instalaciones.
― Tōshirō, cuanto tiempo ― saludó Ichigo con su tono habitual.
― Kurosaki ― respondió cortésmente el capitán y siguió a la joven.
El peli-naranja decidió igualmente seguirlos.
Atai a lo lejos vio todo lo ocurrido…
Su Kunoichi tendía a hacer cosas sin darse cuenta.
No le tomó importancia, desde la muerte de sus padres era más dada a demostrar sus sentimientos y sabía que el Uchiha seguía presente en su corazón.
Por otro lado, tenía un mal presentimiento con Muramasa.
Uno muy malo.
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Hola de nuevo, he actualizado rápido porque de verdad estaba emocionada en comenzar esta saga, es muy buena ¿ Qué les ha parecido? A mi me ha gustado escribirla, hay mucho material de donde escribir.
¿Qué piensan de nuestro querido Atai? La verdad se me hace muy mono.
Me tardare en volver a actualizar, tengo de nuevo algunos asuntos que atender.
Espero que les haya gustado, no duden en darme su opinión, me animan a seguir escribiendo.
Lamento no responder los comentarios, me está ganando el sueño... Próximamente lo haré.
