CAP 13: DEUDA SALDAD

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"He recorrido innumerables caminos, visto lo bueno y lo malo de cada rincón que he podido presenciar con mi ojos y he hecho lo posible por cambiar el mundo o al menos cambiar las expresiones de tristeza de las caras más inocentes de este planeta. Jamás hice esto para castigarme o buscar el perdón por mis acciones, sin embargo, hoy ocurrió algo que me dejó muy en claro que era hora de pagar mi deuda"

-¿Porqué estas…aquí?-dijo Hinata muy confundida.

-Vamos Hyuga, no tengo toda la noche, hay ninjas por todas partes-ella obedeció sin rechistar, se vistió la más rápido que pudo y tomó la mano de su rescatista- En ese estado solo me retrasarás.

Se arrodilló para que Hinata pudiera sostenerse de sus hombros, ella estaba sumamente avergonzada, pero era la única manera de que pudieran escapar de ese lugar sin retrasos.

-Intentaré no hacerle daño a ninguno de los dos, así que sujétate bien-no dijo más, saltó de un techo al otro camuflándose en la oscuridad con su capa. Hinata estaba confundida, estar en esa situación era algo que jamás se hubiera imagino ¿Cómo sabía que estaba ahí?

-¿Rescatarás a los otros, a mi esposo?-preguntó intentando averiguar que es lo que pasaba.

-Solo vine por ti, no tengo nada que ver con ellos- a Hinata se le contrajo el corazón por esa respuesta-agradece que estas viva Hyuga, hubieras sido un sujeto de pruebas si te quedabas en ese cuarto.

-¿Qué les pasa a esta gente, están mal de puta cabeza?

-Hmp, valla quien diría que la inocente Hinata podía decir palabras como esas-Hinata se apegó más a él.

-El mundo me enseñó que ser alguien indefenso no te lleva a ningún lado, además…temo que mi discípula me pegó esta mala costumbre-dijo esbozando una risa.

-En poco estaremos fuera de la aldea ¿puedes correr? -ella negó.

-Mi estado es crítico, si hago algún esfuerzo podría dar a luz aquí mismo.

-Entiendo-Sasuke se encargó de todos los guardias que se cruzaban en su camino, al fin salieron de Suna y nadie parecía haberlo notado, fue entonces que Sasuke bajó con cuidado a Hinata-camina, debemos alejarnos de aquí.

Hinata no entendía muy bien que quería hacer, pero lo obedeció sin rechistar, cuando estuvieron lo suficientemente lejos pudo comprender que es lo que quería hacer.

Desplegó un papiro en el suelo y realizó un jutsu de invocación.

-¡Jutsu de invocación!- fue entonces que al terminar esas palabras una serpiente de un tamaño moderado salió de la nada.

Hinata se asustó mucho al ver una serpiente tan grande mirándola con curiosidad.

-Mi señor ¿en qué le puedo ayudar?

-Quiero que cargues a esta mujer, su estado nos retrasa-la serpiente se agachó para que Hinata pudiera subir-No te preocupes, Aoda no te hará daño, a menos que yo se lo pida.

-Es bueno saber eso-se sentó en un amplio cuerpo de reptil sujetándose de donde podía.

-En marcha-así lo hicieron empezaron a cruzar el desierto aprovechando la oscuridad de la noche, lo más raído que podían, alguien los estaba esperando al final del desierto.


ESA MISMA MAÑANA…

Se despertó bastante mareada, su cuerpo estaba lleno de vendajes y moretones, estaba tan adolorida que incluso pestañear era un total suplicio. Aun con los ojos entrecerrados por la sensibilidad a la luz intentó saber dónde estaba, aunque a juzgar por el sonido constante del monitor a su derecha sabía que estaba en un hospital, no tenía idea de como había llegado hasta allí.

-*Hinata-sensei*-pensó preocupada-*¿Dónde estará ahora?*

La puerta se abrió con suavidad, dejando a ver a una enfermera sorprendida al verla despierta.

-Buenos días, señorita, veo que te estás recuperando rápido-dijo mientras le administraba unos medicamentos en el suero-tranquila estás en Konoha, sabemos que pasó contigo y ahora estás a salvo.

-Hinata…ella está en peligro-la enfermera la miró por unos instantes, pensando en que hacer con la paciente.

-Descuida, puede que no lo recuerdes, pero ya están trabajando en ello, avisaré a Tsunade-sama que ya estás despierta.

Se quedó sola de nuevo, pero, aunque le dijeran que todo estaba controlado, sencillamente no podía quedarse tranquila en una cama de hospital. Se incorporó nuevamente quitándose los electrodos y agujas, dirigiéndose a la puerta de la habitación.

-¡Demonios!-exclamó cayendo al suelo, cuando se dio cuenta quien era se quedó frunció el ceño-no intentes detenerme, sabes que corre un gran peligro afuera.

Naruto negó con la cabeza.

-No vengo a detenerte, al contrario, quiero ayudarte a salir de la aldea, si esperamos a que Konoha actúe puede que sea demasiado tarde.

Akiko suspiró aliviada.

-Gracias Naruto, entiendo porqué Hinata-sensei te quiere tanto-Naruto se rascó la cabeza incómodo.

-Sabes nuestro pasado entonces-Akiko asintió.

Gaara-sama no es perfecto, pero se que la quiere a su manera y me alegra que dos hombres como vosotros la protejan-tomó su ropa del asiento-ahora si no te importa…

Naruto se sonrojó volteándose raídamente hacia atrás.


-Al fin llegaste, Sasuke-kun. Empezaba a pensar que no podrías con el trabajo-dijo una mujer de forma sarcástica.

-Hmp, no sé cómo los ninjas de Konoha tuvieron tanto problema en entrar a Suna.

Hinata la miró en silencio, se sentía insegura pues quien estaba hablando con Sasuke fue quien cambió su futuro, la insertó en un mar de incertidumbre y lágrimas y la acababa de salvar a ella y a su bebé de un peligro casi inevitable.

-Sakura…eres tú….por Dios cuanto….-no pudo continuar, la pelirrosa se arrodilló ante ella mientras le tomaba de la mano.

-Perdóname, te ruego que me perdones-sus lágrimas no paraban de salir de sus ojos, había tanto arrepentimiento en ella que no pudo aguantar más tiempo-se que fui una mala amiga, te hice algo horrible, arruiné tu vida con Naruto solo por mi egoísmo.

Hinata no sabía que decir, la ayudó a levantarse y la obligó a que la mirara acariciándole en la mejilla.

-¿Ves esto Sakura?-ella asintió-es mi bebé, no se si es niño o niña pero lo amo con todo mi corazón y ¿sabes qué? De no ser por ti…esta criatura que está en mi vientre jamás hubiera existido. Yo ya te perdoné hace mucho tiempo, no te sientas mal, vuelve con los tuyos, Konoha también te necesita.

Sakura se secó las lágrimas para abrazarla.

-Gracias por salvarnos.

-No lo agradezcas, era lo menos que podía hacer.

-Hmp, de nada.

-Gracias también a ti Sasuke-kun. ¿Cómo es que sabían donde estaba?

-Estaba ayudando a una pequeña aldea, cuando fui a lavar la ropa en un río pude ver como estabas en una carreta inconsciente, sabía lo que pasaba con Suna así que envié a Sasuke-kun a que te sacara de ahí. Digamos que...me debía un favor.

-Y ahora está saldado, me tengo que ir.

-¡Karín y Suigetsu aún no están recuperados!-Sasuke maldijo por lo bajo-así que…aun no puedes irte.

-Vamos Hinata debo de revisarte, quiero saber que está todo en orden.

-Sakura…no estoy bien, puede que muera durante el parto-la pelirrosa frunció el ceño pensando en que debía hacer.

-En este lugar no tengo implementos médicos para tratarte, lo mejor sería ir a la aldea más cercana.

-Se donde podemos ir.

-¿Dónde?

-A la vieja guarida de Orochimaru, ese lugar tiene de todo para que la atiendan.

-Mmmm buena idea ¿Dónde está?

-Si avanzamos ahora puede que estemos allí en un día.

-Perfecto. Vamos entonces, tus amigos estarán bien, nos alcanzarán después.

-Aoda, ya sabes que hacer.

-Si señor.

Se pusieron en marcha en medio de la oscuridad, eran conscientes que Suna se daría cuenta que Hinata no estaba en cualquier momento, si querían poner a salvo a Hinata debían actuar rápido.

-Valla, esto se pone cada vez más divertido-exclamó Matsuri mientras observaba como se alejaban del lugar-Esta vez me encargaré yo misma de ti maldita perra. Ni tú ni ese bastado tuyo merecen vivir.


MIENTRAS TANTO NARUTO Y AKIKO…

-¡Acéptalo, no sabes por donde se fue!-

-¡No es verdad dattebayo!- Akiko revisó las pisadas del suelo-¿Qué haces?

-Estoy viendo por donde fue mi maestra, corrió un par de metros, pero se desplomó en este lugar, se ven más pisadas alrededor así que…seguramente la capturaron, a partir de aquí no veo sus huellas, supongo que la cargaron de algún forma. Debemos seguir sus pisadas Naruto.

-¡Pongámonos en marcha!-exclamó Naruto


Habían caminado mucho, apenas paraban para descansar un par de minutos, Hinata estaba bien a pesar de que Aoda había desaparecido hace varias horas. Sin embargo, estaban aun muy lejos de llegar a su destino.

-¿Y ya sabes el sexo del bebé?- le preguntó Sakura mientras le ofrecía algo de agua.

-No lo sé, pero estoy segura de que es un niño. Mi intuición me lo dice-tomó un poco de agua de la cantimplora-Vamos dilo, se que te mueres por preguntar.

Sakura pestañeó fingiendo no saber a qué se refería.

-Es de Gaara, él es su padre. Entre Naruto y yo…nunca pasó nada-Sasuke simplemente se limitó a escuchar-¿Lo amas?

-Yo…ya no lo sé. Disculpa debo…

-Descuida, debes de aclarar muchas cosas ahora-la pelirrosa se alejó de ella para ir corriendo hacia donde estaba Sasuke, su excompañero de grupo no decía nada, solo se limitaba a caminar sin mirarla ni por un segundo.

-Te fuiste, me resigné a que jamás voltearías, decidí darme una oportunidad y olvidarte.

-…-

-¿No vas a decir nada?-Sasuke la tomó del brazo y la obligándolo a que lo mirara-Sasuke-kun…

-Yo…-no pudieron seguir con la plática, alguien más estaba con ellos en ese momento.

-¡HHAA!-Hinata sintió que alguien la agarraba por atrás, no sabía quién era y el miedo empezó a recorrer todo su cuerpo cuando notó como un kunai afilado se posaba en su garganta de forma amenazadora.

-¡Hianta!-exclamó Sakura mientras adoptaba una posición de ataque-Será mejor que la sueltes.

-¿O que, me harás daño?-Sakura estaba a punto de perder la paciencia, odiaba que la desafiaran porque sabía que los haría pedazos-¿Por qué me miras así, acaso toqué una fibra sensible?

-Ella es una mujer inocente, está embarazada, tómame a mi si quieres.

-Sakura-advirtió Sasuke para que no hiciera ninguna estupidez.

-¿Inocente? Déjame decirte que es de todo menos eso, esta perra maldita…es lo único que se interpone entre él y yo.

-¿Quién es él?

-Te lo suplico…no hagas daño a mi bebé-decía entre lágrimas Hinata-es inocente, por favor.

-¡Cállate maldita sea!

-Responde-exigió Sasuke. Matsuri lo miró con frialdad, no quería que nadie interfiriera, pero ese tipo ponía las cosas muy difíciles.

-Yo…yo lo amé desde que….desde que fue…mi sensei-sus ojos estaban completamente dilatados, parecía que estaba comenzando a delirar y cada vez empezaba a perder el control de si misma-pero ella ¡ella me lo arrebató me lo quitó! Ella…ella…no lo ama ¡Yo sí!

-Será mejor que te rindas, estás en desventaja, sabes que tu plan no resultará- ella lo ignoró totalmente.

-Por eso…la mataré ¡A ella y a su bastardo! -se acercó lentamente al oído de Hinata-lo quiero para mi sola, Gaara me prefiere a mí, soy la única que puede satisfacerlo ¿Sabes cuantas veces hemos cogido desde que te fuiste?

-Es…mentira, mientes. Gaara me ama a mí.

-¡Que ilusa que eres! ¿en verdad piensas que te ama después de dejarlo solo? -se mordió el labio inferior disfrutando el ver como su rival temblaba ante ella-pero tranquila, el ya se olvidó de ti, hice que olvidara con el calor de mi cuerpo, mis besos y mis caricias. Gaara no necesita de ti ni de tu asqueroso engendro.

-¡Vasta, para por favor!

-No sabes lo delicioso que es, sentirlo salir y entrar de mí. Podría estar embarazada después de tantas veces que lo hicimos-Hinata sintió como su corazón y mente se fracturaban por completo, el amor que sentía por Gaara ahora era completamente odio en su estado más puro. Sin embargo, a pesar lo dolida que estaba algo más en su interior superaba aquel dolor que sentía en su corazón. Se había roto el agua de fuente y la primera contracción fue desgarradora.

-¡¿Qué pasa?!- exclamó Matsuri bastante confundida por el grito que había pegado Hinata-Bueno no importa es hora de mandarlos al infierno.

-¡No!-gritó Sakura corriendo hacia ella, pero se detuvo en seco cuando vio como una sombra naranja inmovilizó a Matsuri de inmediato.

-Menos mal que llegue a tiempo.

-Te estabas tardando idiota. No sabía cómo conseguir más tiempo

-¡Vamos Sasuke, lo hice perfecto!

-¿Cómo nos encontraste?-preguntó Sakura al ver a Naruto en ese lugar.

-Fue un milagro, ni yo sé cómo los encontré-contestó

-¡Maldita, muere, muere, muereee!-gritaba Matsuri totalmente fuera de sí. Sasuke bastante cansado de los contantes gritos de aquella mujer activó su Sharingan para noquearla en un segundo y sumergirla en un genjutsu.

-¡Maldición, duele!-se quejó Hinata mientras era cargada por ambos hombres.

-Aguanta Hina, ya estamos aquí dattebayo.

-¡Hinata-sensei aguante!-la ojiblanco solo sonrió al ver a su discípula sana y salva, pero el dolor que sentía en ese momento no le dejaba expresarlo con palabras,

-¡Maldición no estamos ni cerca de la guarida de Orochimaru! ¡¿Qué hacemos?!- Sakura estaba desesperada.

-Vamos por allá, hay una cabaña no muy lejos de aquí-sugirió Naruto. Sakura asintió, no había otro lugar más seguro que ese dadas las circunstancias.

Caminaron unos minutos hasta que divisaron la cabaña que Naruto les había mencionado, Sakura entró primero buscando un lugar donde colocar a Hinata, analizó la situación y preparó algunas mantas con lo que encontró en el lugar.

-Niña necesito que me ayudes, vas a tener que hacerlo de otro modo no lo lograremos- Akiko asintió sin rechistar. Sakura se acercó a Hinata para ponerla en posición de parto, pero al ver que no estaba lo suficientemente dilatada empezó a preocuparse.

-Vamos a sacar al bebé, necesito que pujes cuando sientas que debes hacerlo, no dejes de respirar ¿atendido?

Estuvieron intentando que la criatura saliera sin resultado y cada minuto que pasaba era crucial para ellos, al menos ahora si había alcanzado la fase de dilatación final, pero por alguna razón no salía.

-¡Maldición duele demasiado!- se quejaba Hinata mientras el sudor bajaba por su frente-¡Por favor haz que pare!

-¡Vamos Hinata, no dejes de pujar, hazlo por el bebé, VAMOS!-decía la mujer que la ayudaba en el parto-¡Maldición, no va a salir!

-¡Debes de estar bromeando!-Palpó el vientre de Hinata y se dio cuanta enseguida que la posición del pequeño no era la correcta, era necesario una cesárea de emergencia.

-¡Naruto, necesito un kunnai esterilizado, más paños limpios y una cubeta muévete!

Naruto no sabía qué hacer, pero aquellos ojos de preocupación lo incitaron a espabilar y he ir en busca lo que le habían pedido. Sasuke se quedó afuera vigilando a Matsuri, sabia que en ese momento solo sería una carga.

-¡Akiko necesito que me ayudes, calienta más agua!

-¡Si, enseguida!-Hinata parecía estar más débil con forme el tiempo pasaba, su mirada se hacía más borrosa y su piel empalidecía poco a poco.

-Salva…sálvalo…por…favor-decía Hinata apenas con las pocas fuerzas que le quedaban-por favor.

-¡Hey Hinata despierta!- gritaba desesperada-¡Vamos no te rindas! ¡Hinataaa!

-*Me prometí nunca abandonarte, pero…la muerte tienes planes diferentes para ti mi bebé*

-*Puedes hacerlo hija, no dejes a ese niño solo sin su madre, levántate y vive por tu hijo*- aquella voz era tan suave como una brisa de verano y tan calidad que era capaz de hacer que su corazón se encogiera, no sabía si escucharla era fruto de una alucinación o en verdad estaba muerta.

-*Mamá…no sé que hacer, ya no tengo fuerzas. El amor de mi vida me traicionó y estoy a punto de dejar a mi bebé sin su madre porque no soy fuerte ¿merezco vivir?*

-*Despierta, ahora tu hijo es la única razón por la que debes luchar. Tú ya caíste ahora debes levantarte*- dejó de escuchar la voz de su madre y su corazón dejó de latir.

-*¡Mamá!*


RECUERDOS DE GAARA

Gaara estaba en su celda como de costumbre, esperando a que alguno de sus cómplices le informara del mundo exterior cuando una pequeña nota se asomó por debajo de la puerta, la abrió de inmediato para descubrir que era lo que decía, sus piernas le fallaron por completo.

-Debo salir ahora, debo hacerlo-sin más sacó una llave que estaba escondida debajo de una piedra, había estado esperando el momento ideal para salir de esa prisión, pasó día y noche limando las paredes para poder conseguir algo de arena y tener como defenderse, ese maldito sello no le dejaba usar su chacra, pero con esa llave podía al fin liberarse.

Miró detenidamente la llave antes de abrir la cerradura, pasó por mucho para lograr obtener su libertad y aunque todo eso lo hizo para sobrevivir y proteger a su hermanos, él no dejaba de sentirse culpable por todo lo que hizo. Acostarse con Matsuri fue el peor castigo que pudo haber recibido.

Con cuidado y sin hacer ruido abrió la puerta, el sello que lo consumía se rompió y pudo al fin mover la arena que había recogido de su celda, sin perder tiempo se asomó a la celda de sus hermana Temari.

-¿Estás ahí Temari?-preguntó entre la oscuridad de la celda.

-Por favor dime que…no te la tiraste de nuevo…no soportaría escuchar sus gemidos un día más-respondió la rubia mientras se incorporaba del suelo.

-Te sacaré de aquí, espera-la arena se insertó en la cerradura, en un instante Temari salió-Lamento que hallas tenido que escuchar…no tenía otra opción.

-No es el momento de hablar de eso, debemos salvar a Kankuro. Esta en el piso 3.

-No te preocupes- a continuación, Gaara cerró sus ojos para mantener un flujo de chacra constante, al instante el techo se empezó a deshacer dejando un gran agujero que subía hacia arriba- Recoge tu Kyodai Sensu yo me encargaré de traer a Kankuro.

-Entendido- una alarma empezó a sonar dándose cuenta de que se había percatado que estaban libres. Gaara y su hermana empezaron a ascender por el gran agujero gracias a la arena que los impulsaba a ambos, mientras ascendían esta los protegía de los ataques de los ninjas que custodiaban los pisos.

Temari pudo divisar como uno de ellos tenía en su espalda su abanico, sin pensarlo dos veces le dio una patada en la cara y se lo arrebató enseguida.

-Tú no sabes ni como es usa idiota- dijo mientras lo abría y mandaba a volar con el poderoso viento que producía a un par de ninjas de la plata baja-Gaara nos vemos afuera y me encargo de estos tipos.

Gaara asintió y siguió subiendo hasta el piso tres.

FIN DEL RECUERDO DE GAARA

Ahora estaban en el medio de la nada, caminando hacía el único lugar donde estarían seguros, a Konoha. Sabían que, si ellos lograban llegar hasta allá, los del consejo estaría sin rehenes con los que defenderse, ahora todos ellos estaban en sus manos.

-¡Alto, identifíquense!-dijo unos de los guardias que custodiaba la puerta de la aldea.

-Soy Sabaku no Gaara y ellos son mis hermanos, solicitamos protección- el guardia se quedó callado por un momento.

-Pasen, avisaré a la Hokage que están aquí, diríjanse a su despacho por favor.


Tsunade no lo podía creer, ella preparando todo un asalto para rescatarlo y ahora lo veía delante de ella, algo sucio y con magulladuras, pero vivo.

-Me alegra que hayan podido escapar, Naruto seguramente estaría muy contento de ello.

-No fue fácil, pero estamos aquí, no podía aguantar ni un minuto más en esa prisión y más sabiendo que…mi esposa esta esperando un hijo- Tsunade se sorprendió de lo que decía ¿Cómo se enteró?

-Siento que te hayas enterado tan tarde pero no podíamos arriesgarnos.

-Hicieron bien, el destino de Hinata si la capturaban hubiera sido peor que la muerte. Eso malditos del consejo querían que mi hijo fuese su siguiente sujeto de pruebas.

-¿Siguiente?- Gaara asintió.

-Mis antepasados y yo nacimos con la capacidad de ser compatibles con la bestia de una cola, fuimos jinchurikis desde que nacimos prácticamente, pero yo al ser hijo de una mujer que no pertenecía al clan el ser un jinchuriki desgastaba mi cuerpo y jamás pude controlarlo.

-Entiendo…¿por qué querían tanto tener a Hinata?

-Su sangre era compatible con la vestía, al ser una descendiente pura de Hamura Ōtsutsuki y mi hijo sería un arma definitiva ya que podría controlarlo como un Uchiha sin problemas. Con ello podrían destruir a Konoha o a quien se le interpusieran en su camino.

-Que horrible, utilizar a una criatura para ser un arma despiadada- Tsunade se levantó de su asiento y le invitó a que saliera de su despacho-Vamos, tu hijo te espera.

-¿Hinata está aquí?- preguntó sin poder creérselo.

-Llegaron hace poco, Hinata estuvo a punto de morir, pero es fuerte, ahora esta sedada podrás visitarla cuando despierte.

Gaara salió de inmediato, estaba tan feliz que no se dio cuenta que dejó a Tsunade atrás hace unos minutos.


Miraba a muchos niños que estaban en aquella sala, tras buscar un poco más se dio cuenta de un pequeño cullo cabello era idéntico al suyo, su corazón no paraba de latir a gran velocidad y sus piernas empezaron a temblar por el nerviosismo, estaba viendo a su primogénito a el hijo producto del amor que sentía por Hinata.

-Es tan pequeño…es hermoso.

-Nació prematuro, pero está bajo cuidado absoluto. Cuando esté fuera de peligro podrás cargarlo.

-Entiendo…no puedo creer que sea real, esto es asombroso soy padre ahora- Tsunade sonrió, jamás imaginó ver a ese mocoso siendo un padre.

-Vamos, te enseñaré la habitación de Hinata.


Sakura se había quedado todo el día vigilando a su amiga, no había dormido desde que llegaron y no se despegaba de ella ni un segundo, a su lado estaba Naruto durmiendo de forma escandalosa pero que se le podía hacer, así era él.

Escuchó como se abrió la puerta dejando entrar a un pelirrojo que conocía muy bien y su maestra lo seguía detrás.

-¡Que hace él aquí!- exclamó molesta- Hinata no lo quiere ver ni por asomo.

Naruto se despertó enseguida al escuchar el alboroto, para luego al ver a Garra ahí lo abrazó sin pensarlo dos veces a su amigo y casi hermano.

-Por Dios debe ser un sueño, estás aquí dattebayo- Gaara lo abrazó también- ¿Cómo pudiste escapar?

-Es un larga historia, te lo contaré en otro momento, ahora…quiero ver a mi esposa.

-Vergüenza debería de darte llamarla así después de lo que hiciste con ese chica- Gaara se quedó totalmente paralizado.

-Sakura, ven conmigo-ordenó su maestra.

-Pero…

-Ahora

-Si Tsunade-sama

-Tú también Naruto.

Al fin los habían dejado solos, no podía creer que ella estaba ahí, su fragancia, su cabello y su piel eran sencillamente encantadores, hacía mucho que no podía sentirlos, pero ahora jamás volvería a dejar que los separaran, nunca más dudaría.

Sin decir más la besó en los labios reafirmando una vez más lo enamorado que estaba de ella, aun cunado estaba en el mismo cielo disfrutando de aquel beso sintió como era apartado de golpe.

-Hinata estás despierta que alegría- ella no respondió solo se limpió los labios con desagrado, sus ojos trasmitían frialdad y odio hacia él- ¿Hinata?

-Dime que no es cierto lo que dijo esa mujer ¿te acostaste con ella? - se giró adolorida por los movimientos bruscos que había hacho al apartarlo de ella, la herida de la cesaría le dolía mucho.

-Hinata, espera no es lo que tú piensas.

-Sabes que para mi hijo siempre serás su padre, pero no quiero que te me acerques jamás-se giró viéndolo con decepción-A partir de ahora tu y yo estaremos separados.

-¿Qué…


¡Buenas a todos! Espero que les haya gustado el cap de hoy, jaja sé que muchos lo esperaban con ansias, es por eso que me esforcé para que la espera valiera la pena. Disfrútenlo

Agradezco a una lectora que me ayudo a meterle caña a la historia jaja amandaoliv gracias tu comentario fue genial, espero que te guste.

Nos vemos en el próximo cap!