Capítulo 13: Si Apuestas Que Sea Por Mí

Si me acorralan, soy una fiera

Si tú me abrazas, la enredadera

Si es en tu cama, la chica mala

En pie de guerra, de sol a sol

Si apuestas que sea por mí

Si pierdo que sea contigo

Si acabamos de enemigos

No querré que seas feliz

No quiero saber si vienes o vas

Si mientes o es cierto, si el tiempo dirá

No quiero echar agua al fuego

Ni que quieras firmar la paz

Te voy a poner el mundo al revés

El diablo en el cuerpo, veneno en la piel

Yo quiero ser lo primero

Y no lo que viene después

(La Enredadera, A.M.)


Ginny maldijo por lo bajo mientras preparaba su batido proteínico para esa mañana. La realidad era que no había podido pegar ojo en toda la noche, todavía podía sentir los besos y las caricias de Harry por todo el cuerpo, cerró los ojos y negó con la cabeza. Le había pedido que le hiciera el amor, y aunque él se había encargado de complacerla la realidad era que se había quedado con las ganas de sentirlo dentro de ella. Imbécil… pensó ella, cuánto tiempo más iba a esperar para estar poder estar con él con todas sus letras. Además, después de lo de la noche anterior, estaba nerviosa por encararlo, era ridículo, eran adultos. No podía evitar sentirse de mal humor. Sintió mariposas en el estómago cuando lo escuchó entrar a la cocina.

- Se nos hace tarde… - le dijo ella sin mirarlo a la cara, aparentemente concentrada en agitar su batido. Tembló internamente cuando lo sintió abrazarla por la cintura desde atrás y darle un beso en la mejilla.

- Alguien se despertó de mal humor. – lo escuchó murmurarle al oído burlonamente. – No entiendo por qué, pensé que después de nuestro pequeño incidente nocturno estarías más relajada.

Ella negó con la cabeza y se obligó a sí misma a girarse para encararlo, sabía perfectamente que ya estaba completamente ruborizada. Él le lanzó esa sonrisa de lado con la que, a esas alturas, él ya dominaba que la derretía.

- Me seduce hasta la médula que te cohíbas conmigo. – la molestó él al notar el sonrojo en su rostro. Ella lo miró indignada y decidió jugar su mismo juego.

- Me hubiera gustado que te sacaras las ganas también… pero en lugar de eso me dejaste sola, y con comida de alto contenido calórico a mi alcance. - le insinuó ella. Él trago duro.

- Ya conoces mis condiciones: deja a Dean, y admite que amas.

- ¿Y qué vamos a hacer con el caso? – le preguntó ella altiva.

- Eso déjamelo a mi… cumple con tu parte del trato y yo cumpliré con la mía. – le afianzó él con seguridad. – Y cuando finalmente estemos juntos, te prometo que voy a hacer que sea inolvidable. – le dijo mirándola a los ojos.

Ella cerró los ojos y se le movió el piso. Negó con la cabeza.

- ¿Cuándo estemos juntos? Yo agregaría, y si estamos juntos… - le replicó ella con acidez, empujándolo con suavidad para salir de la posición en la que la tenía. – No vaya a ser que me canse de rogarte un día de estos. – le dio la espalda para darle un largo trago a su batido. – Todavía tengo a mi fornido cazador del Puddlemere United. – dijo ella con sorna.

- ¿Es una amenaza, mi amor?

- Es una advertencia. – le replicó ella con sutileza.

- Cumple tu parte, Gin. Yo me arriesgué diciéndote que te amo, tu puedes hacer lo mismo por mi. Te tomará solo un poco del valor que sé que tienes. – le reiteró él.

- Lo hice una vez, y me rompiste el corazón. ¿O no te acuerdas? – le reprochó ella.

- Vale la pena el riesgo por lo que tenemos. Y no tengo ninguna intención de romperte el corazón otra vez, si eso es lo que estás sugiriendo. No sé en qué idioma tengo que decírtelo. – le replicó Harry.

- Esta conversación no nos va a llevar a ningún lado. Dame un poco de tiempo. – zanjó ella.

– ¿Por qué estás tan tensa? Por las ojeras que tienes parecería que no pegaste el ojo en toda la noche, y me gustaría saber por qué mis encantos no fueron suficientes para relajarte.

Ella enrolló la mirada otra vez sonrojada. – Estoy nerviosa…por la gala, creo, solo faltan tres días. Me estás contagiando tu maldita paranoia.

- Ah, eso se soluciona muy fácil, estaré encantado de decirle a Claire que tienes una fiebre tremenda y que no podemos ir. – simplificó él, lavando una manzana con rapidez para comerla en el campo.

- No. Ya te dije que no voy a permitir que Ian siga controlando lo que hago o no. Cinco años con él fueron suficientes. – dijo ella tajantemente. Harry suspiró derrotado.

– Ya vámonos… o me van a regañar. Entre tus clasecitas, las de Hermione, las preocupaciones por mi mamá, Ian, la copa, Dean y tus ganas de hacerte del rogar…me estoy volviendo loca. – le dijo saliendo de la cocina. - ¿Y cuándo vas a rasurarte esa barba? Ya pareces vagabundo. – se burló ella.

- Que curioso. No te escuché quejarte mucho anoche, todavía puedo escucharte gimiendo mi nombre. Esa es una memoria que me gusta recordar, y lo hago una y otra vez. – le replicó él, levantando la mochila del suelo. Ginny le dio un golpe en el pecho.

- Borra esa cinta, Potter. – le dijo ella ruborizada.

Él solo le sonrió con cinismo antes de abrazarla. – Me calientas como no tienes idea cuando te pones así. Me encantas, hermosa. – le murmuró al oído, antes de desaparecerse con ella.


Se aparecieron a la entrada del campo como era acostumbrado. Ella se echó a andar porque notó que la mayoría de sus compañeras ya estaban saliendo con escoba en mano, y esperaba poder evitar los gritos de Claire. No obstante, una vez que se acercó más sintió un fuerte remordimiento en el pecho al ver ahí a Dean, claramente esperándola. Él le sonrió con esa dulce sonrisa que solo a ella le dedicaba.

- Mira… tu novio. – le dijo Harry con acidez. - ¿Ahora ya mueve sus horarios para asegurarse de coincidir contigo? Que patético.

Ginny lo miró mal. – Contrólate, Harry. – le dijo ella entre dientes con la sonrisa congelada.

Ella llegó hasta el alto y fornido morocho, que la abrazó y la besó, Harry enrolló la mirada, francamente estas escenitas junto con los ridículos arreglos florales lo enfermaban cada día más. Sintió un dejo de satisfacción cuando Ginny se separó de Dean con rapidez, claramente incómoda con las muestras de afecto.

- ¿No acabó tu práctica hace media hora? – le preguntó Ginny con una sonrisa, el remordimiento le quemaba el pecho.

- ¿Qué? ¿Tengo que pedirte permiso para fingir otro encuentro casual contigo? La gala es en tres días, Ginny. – le dijo él con una sonrisa. – Por cierto ¿necesito smoking o cuál es la etiqueta? – le preguntó él con un poco de hastío, detestaba esa clase de eventos, no en balde jamás había asistido a una gala antes. Siempre las evitaba.

- Smoking… Gracias, otra vez… por haber aceptado, aún y cuando te expondré a una humillación pública. – le dijo ella, mientras que Harry los había alcanzado con desgana.

Dean le acarició la mejilla cariñosamente, la notó inquieta y frunció el entrecejo. Miró a Harry y le ofreció la mano para saludarlo.

- ¿Cómo estás Harry? ¿Todavía con ese mal humor? – le preguntó él. Harry estrechó su mano y se forzó a sonreír.

- Más o menos…gracias por preguntar. – le replicó él con desgana, la cordialidad le estaba costando, pero Dean en realidad parecía hacerlo todo más sencillo. Era su amigo, era un tipo agradable, se hacía difícil de odiar.

- ¿Qué te pasa, Ginny? Te noto algo pálida y desvelada… no que no te veas igual de guapa que siempre. ¿Estás bien? – le preguntó a Ginny directamente.

- Pasé mala noche, Dean. No es nada, solo tuve algo de insomnio. – le replicó ella maldiciendo internamente "me voy a rostizar en el último círculo del infierno por esto". – Estoy cansada, es todo.

Harry no pudo evitar reírse cuando ella mencionó su "mala noche", pero la enmascaró hábilmente con una tos. Ginny lo miró como para matarlo.

Dean volvió a observarla con cuidado, y negó con la cabeza.

- Está bien, te noto de malas así que no te voy a quitar el tiempo. Solo quería verte, espero que realmente no quedemos en ridículo porque sino ya no vas a querer salir conmigo. – le dijo él, tomándola de la mano. Ella se forzó otra vez a sonreírle.

- Vamos a salir de esta, ya lo verás. No eres tan malo. – le aseguró.

- Por cierto… ¿ustedes dos han visto que somos comidilla de la prensa? – les preguntó a ambos.

- Si con prensa te refieres a esa ridícula revista de dos centavos de la lagartona de Parvati… - masculló Ginny molesta recordando el artículo. – Sí… y siento mucho esto. Espero que no estés molesto. Ya sabes que…

- Lo entiendo perfectamente. No pasa nada, hasta me pareció divertido el artículo. – le dijo él aparentando despreocupación, y le guiñó el ojo. – Me voy y te dejo entrenar, todos sabemos que ustedes necesitan la práctica. – no pudo evitar decirle.

Ginny lo miró mal y soltó una carcajada. – Mira quien lo dice… - le dijo acercándosele un poco más. – Igual que Kat, yo tampoco me voy a suavizar cuando nos encontremos. Espero que estés consciente, aún con esa dulce y sensual sonrisa que me dedicas cada vez que me ves.

- No esperaba menos de ti. – le replicó él con una dulce sonrisa en los labios. – Suerte. – le dijo antes de darle un corto beso en los labios. – Adiós, Harry. – lo saludó con la mano antes de girarse rumbo a la salida, y Harry volvió a asentirle cortésmente.

- Adiós, Dean. – balbuceó Ginny torpemente. Para no darle oportunidad a Harry de quejarse, echó a andar de inmediato, pero él le seguía el paso con facilidad.

- ¿Pasaste mala noche? – le preguntó sarcástico. - Vas a arder en el infierno por esto, Ginny. – le dijo él divertido, claramente notando el remordimiento con el que ella se había conducido. Ella lo miró mal.

- Y tú conmigo. – le afirmó ella, quitándole la mochila de mala gana.

- Yo contigo estoy dispuesto a arder en donde quieras, mi amor. – le replicó él con su típica media sonrisa. Ginny enrolló la mirada, pero no pudo evitar sonreír antes de meterse a los vestidores.

Se topó con Kat a la entrada de los vestidores que se disponía a salir ya con escoba en mano. Lo había visto todo. Miró a su amiga empáticamente aguantándose la risa.

- No te atrevas, Katherine… no digas una sola palabra. – le amenazó Ginny. – No estoy de humor.

Kat se mordió los labios y solo le sonrió.

- Ya noté tu terrible humor, se te nota a kilómetros de distancia. ¿Tiene algo que ver con el épico triángulo adolescente que estás reviviendo? – le preguntó ella molestándola, mientras que la pelirroja se ponía su uniforme con rapidez.

- Si alguien vuelve a mencionar esa maldita revista, voy a cometer homicidio. – le dijo ella azotando la puerta de su casillero.

- Oh vamos… no fue tan malo, te están haciendo más publicidad de la que de por sí ya tienes. Pero para que conste…aunque Dean está guapísimo y es un bombón, tengo que confesar que mi apoyo está firmemente con el sexy Salvador de ojos verdes con quien compartes una épica historia de amor. – le dijo Kat con falso dramatismo, citando el artículo, sin poder suprimir ya la carcajada. Ginny la miró mal y le aventó la blusa que acababa de quitarse.

- ¡Ya déjame en paz, Katherine! – le dijo Ginny sin poder evitar sonreír, y se ruborizó. Kat entrecerró los ojos y la miró cuidadosamente.

- Un momento…te sonrojaste y estás rara… ¿Ginny? – le preguntó analizándola cuidadosamente. - ¿Hay algo que no me has contado?

Ginny se ruborizó aún más, si es que eso era posible. Kat abrió grandes los ojos y la miró entusiasmada.

- Ya Kat… demasiado complicada está siendo mi mañana. – le dijo Ginny mordiéndose el labio inferior.

- No… - exclamó Kat. – No me digas que…Harry y tu…

Ginny enrolló la mirada y suspiró antes de tomar su escoba.

- Voy a terminar con Dean cuando pase la gala. Bueno… a terminar mis salidas con él, o lo que sea que haya entre nosotros. – le dijo Ginny con resignación. – Esto…ya no es sostenible, tienes razón, Harry tiene razón y todo el mundo tiene razón, y aquí la única que vive cometiendo error tras error soy yo.

- Me sorprende esta nueva madurez tuya. – le dijo Kat. - ¿Y tiene algo que ver con el sexy Salvador de ojos verdes? – le preguntó ella con una ceja levantada.

- Francamente, ya no sé si creerle…supuestamente una vez que yo termine con Dean, va a estar conmigo. Pero si me preguntas, prefiero mantener mis reservas y no decepcionarme. – le dijo suspirando inquietamente.

- Yo no me preocuparía mucho por eso, ya te lo dije, Harry te ama. No sé en qué idioma necesitas escucharlo. – le dijo Kat. – Por otra parte, tu exnovio… me refiero al psicópata… está muy calladito. ¿Ya no te ha buscado? Me preocupa tanta tranquilidad.

Ginny la miró con ansiedad y asintió. Kat tenía razón, Ian no había dado señales de vida en los últimos días. No tenía ni idea de qué hacer al respecto. Había estado tan absorta en sus problemas con Harry, que no habían hablado lo suficiente de cómo atender el problema de Ian. Lo último que Ginny quería era quedarse sentada esperando a que Ian volviera por ella.

- A mi también, no le digas esto a Harry, pero temo que sea la calma antes de la tormenta. – le confesó la pelirroja agobiada, terminó de ponerse las botas y salió a entrenar detrás de su amiga.


Ginny se miró al espejo y sonrió satisfecha. Su vestido strapless era color rojo y todo de organza plisada. A partir de la cintura caía en capas escalonadas. Discretamente metió la mano en el pequeño bolsillo secreto que habían implementado para ella, no era notorio, pero todavía no podía creer que Harry la hubiera obligado a mutilar ese hermoso vestido. Para no olvidarlo después, guardó su varita ahí dentro.

Se quitó el relicario que traía en el cuello y lo guardó dentro de su joyero. Sacó una cajita de terciopelo, y la abrió. Era una fina gargantilla de diamantes y los aretes a juego. Se puso los aretes. Llevaba un semi-recogido muy sencillo, como una media cola, y el resto de su cabello caía sobre su espalda en finas ondas. Traía los labios pintados de color rojo, y los ojos un poco menos recargados. Los zapatos y la bolsa a juego. Detestaba admitirlo, pero estaba nerviosa.

- Todavía puedes echarte para atrás. Una palabra tuya y empiezo a avisarle a la gente que estás enferma. – escuchó la voz de Harry desde la puerta de su habitación.

Ella sonrió con suavidad y se volvió a mirarlo. Maldijo internamente, el smoking le sentaba muy bien, le recordó a aquella vez en el fashion show en la que volvieron a verse. Al menos le había hecho caso respecto a quitarse la barba, y la sola imagen la derritió.

- No, ya llegué demasiado lejos como para echarme para atrás ahora. – le dijo ella con seguridad. Él la miró cansadamente, pero terminó por asentir. – Te quitaste la barba, que guapo te ves.

- Solo por el tipo de evento al que desafortunadamente vamos. Me gusta mi barba, y sé que también te gusta a ti, aunque lo niegues. – le dijo él con ese aire de seducción con el que se conducía desde que volvió a verla.

Él la estudió con la mirada. - ¿Tu varita?

Ginny sacó la varita del bolsillo secreto que tenía en la falda del vestido, y se la enseñó antes de volver a guardarla. Harry asintió, y se acercó a ella.

- No quiero que se te acerque. – le dijo él resuelto antes de tomarla de las manos. Ella suspiró resignadamente y lo miró.

- No lo hará más allá de lo que sea estrictamente necesario, pero por favor, que no se te olvide que para el mundo entero mi ruptura con él fue amistosa, y que en el lugar estará la prensa. Necesitaré guardar las apariencias, fueron cinco años de relación, Harry. – le dijo ella con suavidad, acariciándola la barbilla partida. Lo vio bajar la mirada, incómodo, como debatiendo internamente. - ¿Harry?

Pero él no la miró, continuaba pensativo. - ¿Mi amor? – le insistió ella, la mención lo volvió a la realidad y la miró, asintió.

- Voy a intentar portarme bien. – le dijo él con una sonrisa. – Que hermosa te ves, por cierto.

Los ojos castaños de Ginny lo miraron anonadada, y contuvo las ganas de besarlo. A pesar de la sonrisa que él le lanzaba pudo darse cuenta de que realmente estaba tenso y preocupado. Conocía esa mirada, había aprendido a interpretarla a la perfección desde sus cortos quince años, era indicativa de que él cargaba un gran peso sobre sus hombros. Sintió la necesidad de hacerlo sentir mejor, y solo se le ocurrió una manera: el decirle esas palabras que él llevaba días queriendo escuchar, ella suspiró y se obligó a tomar valor.

- Harry… - le murmuró ella sacándolo otra vez de sus pensamientos. Los ojos de él volvieron a conectarse con los de ella.

– Yo…yo te…- balbuceó ella con torpeza y esta vez, captó su atención. El corazón de Harry comenzó al palpitarle con fuerza en el pecho, la tomó por la cintura acercándola más hacia él, esperando escucharla con ansias. – Yo…te…

Precisamente en ese momento sonó el móvil de Ginny arruinando el momento. Ella sonrió y negó con la cabeza, y Harry no pudo enmascarar su decepción al soltarla con suavidad.

Ginny alcanzó el móvil y vio el nombre de Dean en la pantalla. Él la miró con irritación y ella le acarició el mentón a manera de disculpa, tomando la llamada.

- ¿Dean? ¿Cómo estás? ¿Ya estás listo? Solo te estamos esperando… - le dijo ella.

- Ginny…¿cómo estoy? Nervioso, muy nervioso. – le replicó él desde el otro lado de la línea. Ginny sonrió y negó con la cabeza. – Acerca de vernos: ¿te parece si nos vemos en el evento?

- ¿Por qué? ¿Vas tarde? No me vayas a dejar plantada en media escalera, Dean… te lo ruego. Sería mi peor pesadilla vuelta realidad. – le dijo ella nerviosamente.

- Claro que no, pelirroja. ¿Cómo crees que sería capaz de hacerte eso? Voy a llegar puntual. Lo que pasa es que tuve un pequeño percance con el smoking, pero no te agobies que ya lo estoy resolviendo. Estaré ahí. – le aseguró él.

Ginny sonrió y se mordió el labio con nerviosismo. – Está bien. Cuando empiece el baile quédate cerca de la escalera, seré la última en bajar. No me vayas a botar Thomas… - le dijo ella otra vez, juguetonamente.

- No lo hare, Ginny, tantos días agobiado por esto… no lo voy a echar a perder en el último minuto. ¿Te veo en un rato más al pie de la escalera, está bien?

- Está bien. Te veo ahí. Gracias, Dean. – le dijo ella antes de cortar la llamada, aventó el móvil junto a su bolsa de noche que estaba sobre la cama, y suspiró resignada.

- ¿Pasa algo malo? – le preguntó Harry tomándola otra vez de la mano. Ginny negó con la cabeza.

- Vámonos ya. Dean nos verá allá, parece que tuvo un percance de último momento o algo así. – le replicó ella intentando no darle importancia.

- ¿Gin?

- ¿Si?

- Mañana quiero que hablemos claro acerca de nosotros, y realmente espero que termines con esto de Dean como me lo prometiste. Creo que vamos a tener que tomar algunas decisiones respecto a lo que vamos a decirle a Kingsley y a tu hermano, y también respecto a cómo vamos a seguir con la investigación de ese infeliz. Pero yo ya nuevo esperar: te necesito. – le dijo él con franqueza. – Y ya no puedo seguir pretendiendo que solo soy el auror encargado de tu protección, francamente estoy agotado.

Ella sintió esas típicas mariposas en el estómago que la irritaban sobremanera.

- Hablemos mañana. ¿Está bien? Creo que hoy ya tenemos suficiente. – le dijo ella acariciándole la barbilla. Él asintió, y ella se giró al tocador para tomar la gargantilla de diamantes que había sacado como accesorio. Él le sonrió y se la quitó con suavidad. Ella le sonrió de vuelta desde el espejo, y se hizo el cabello aún lado mientras que él se la puso. – Te amo. – le murmuró él al oído, viendo la imagen de ambos en el espejo. Había sido una verdadera estupidez haberla dejado hacía seis años, el lugar de ella estaba a su lado y ya no le quedaba ninguna duda al respecto.

- Ahora ya estás lista.


Dean Thomas llegó al inmenso recinto apareciéndose en el jardín de la planta alta. Ya había mucha gente en la planta baja, y la gente estaba comenzando con el pre-copeo y los canapés. Era justamente el tipo de evento que él se imaginaba y que le provocaba jaqueca. Los periodistas estaban por todos lados, y los invitados se tomaban fotografías como en la alfombra roja. Las mujeres estaban todas de largo y demasiado arregladas, y todos los hombres iban de smoking. La ostentación del evento era demasiado para él. Tomó la champaña que le ofreció uno de los meseros y le dio un trago. Sus ojos verdes olvido reconocieron a Kat, que posaba en la alfombra roja con un rubio que la llevaba del brazo. Su cabello corto color oscuro, y su piel blanca hacían perfecta combinación con su vestido color morado intenso. Sonrió, era sin duda alguna muy bonita, pero le parecía presumida y petulante, además le quedaba claro que ella se tomaba muy en serio esa rivalidad entre el Puddlemere United y las Arpías de Holyhead. Todavía recordaba ese mes que estuvo en el hospital, después de esa maldita bludger que lo había golpeado.

Kat sintió su mirada y se volvió a mirarlo. Le lanzó una discreta sonrisa antes de caminar hacia él, de la mano de su acompañante.

- Kitty Kat…. – saludó él con una sonrisa. Ella lo miró mal pero luego le sonrió con sutileza.

- Thomas… él es Matt… Matt… Dean Thomas, el cazador más insoportable del peor equipo en la historia, el Puddlemere United. – le dijo ella mirando al rubio a su lado, presentándolos. Dean sonrió y le dio la mano.

- Claro que sé quién es. Gran fan, amigo. – le saludó Matt amablemente. Kat lo miró con incredulidad.

- ¿En serio? – le preguntó ella con una ceja levantada. Matt le sonrió para que ella suavizara la mirada.

- Pero las Arpías son mejor, particularmente esta hermosa bateadora. – corrigió Matt con una sonrisa. Dean soltó una carcajada.

- Encantado. – saludó Dean con una sonrisa.

- Kat, voy a ir al baño si no te importa. Por cierto… ¿en dónde está tu bolso? ¿No lo traías? – le preguntó él mirándola. Kat se miró a sí misma horrorizada al darse cuenta de que lo había olvidado en su sala antes de salir.

- Maldición…- masculló ella. – Lo olvidé… en la sala. – se talló la cara con agobio y negó con la cabeza. – Descuida, me apareceré rápidamente para recogerlo y vuelvo.

El rubio asintió, le asintió cortésmente a Dean y se giró para ir al baño.

- Cuidado con esas distracciones en el campo… - le dijo Dean con una sonrisa. Ella se forzó a sonreírle.

- No te preocupes, me aseguraré de no distraerme cuando vaya a batear una bludger en tu dirección. – le aseguró ella con una sonrisa. - ¿Contra quiénes van primero?

- Los Tornados. ¿Ustedes los Chudley Cannons no?

Kat lo miró aburrida y asintió. – Pan comido. – le dijo ella con arrogancia dándole un sorbo a su champaña. - ¿En dónde está mi amiga, por cierto? No la veo por ningún lado. ¿Ya llegó?

- No lo sé, quedamos de vernos aquí. Específicamente al pie de la escalera. – le aclaró él. Kat se mordió el labio con incomodidad, no le pasó desapercibido el tono frío con el que Dean habló de Ginny.

- ¿No deberías estar buscándola para ganarte su corazón, guapo y fornido cazador del Puddlemere United? – le preguntó ella divertida, haciendo alusión al artículo de Parvati de hacía unos días.

Dean soltó una agradable carcajada. – Ni lo digas, ese artículo fue bastante crudo. – Dean suspiró y le dio un sorbo a su champaña. – Ginny es extraordinaria, le tengo mucho cariño y es mi amiga, pero…

- ¿Pero?

- Tu y yo sabemos que no tengo mucho que hacer ahí, y que solo es cosa de tiempo. – resolvió él. – Competir contra lo que tuvo o lo que creo que todavía tiene con Harry parece una pérdida de tiempo. Son muchos años de historia, y yo no voy a estorbar. La última vez que la vi pude notar que algo había cambiado… Harry es mi amigo, lo respeto y lo admiro, y francamente no me quiero interponer. Esto puede ser un shock para ti, pero quiero estar con una mujer que quiera estar conmigo. No estoy interesado en revivir un triángulo amoroso adolescente.

Kat le sonrió y negó con la cabeza, ella se lo había advertido a Ginny.

- ¿Cómo has llegado a esta conclusión? – le preguntó ella escaneándolo.

- ¿Hace falta que te lo diga? ¿Eres su mejor amiga no? Harry y Ginny parecen tener un extraño campo de fuerza alrededor de ellos… y Ginny últimamente es más fría conmigo, me recuerda a hace nueve años, cuando empezó a buscar excusas para terminar conmigo. ¿No te contó? Me puso una absurda excusa de que yo la empujaba al entrar a la sala común. – le dijo riendo ante el recuerdo.

- ¿Y aún a pesar de esta epifanía vienes a tu cita con ella y vas a someterte a ese ridículo baile? – le preguntó ella divertida. – Tal vez…no eres tan malo como pensé.

- Ya quedé con ella, y es mi amiga. La quiero. – le dijo él con sencillez. – Y por favor no le digas nada de esto, voy a hablar con ella…cuando todo esto pase.

Kat se maldijo internamente. Ginny planeaba terminar con Dean, y Dean planeaba terminar con Ginny. ¿Por qué siempre era ella quien terminaba en esas encrucijadas?

- ¿Me estás pidiendo que le oculte información crucial a mi mejor amiga? No somos amigos, Dean… - le dijo ella, pero él le sonrió.

- Tal vez podamos serlo. – le dijo él resuelto, y a Kat no se le escapó la mirada coqueta que le lanzó. Ella se ruborizó y volvió a maldecir.

- Cielo santo… por favor deja de hablar. – Kat negando con la cabeza. – Me voy, tengo que ir a recoger mi bolso a mi departamento.

Él asintió. - ¿Tal vez me guardas un baile para más al rato? Sé que vienes con...¿Matt se llama?

Ella sonrió y se ruborizó aún más. – Si esto lo estás haciendo para debilitar a la competencia, no va a funcionar.

Dean soltó una carcajada. - No lo hago con esa intención, y no sé bailar muy bien, pero igual me gustaría hablar… después.

- Vienes con mi amiga. – le reclamó ella escandalizada.

- Y tu vienes con Matt. Eso nos deja en igualdad de circunstancias. – le replicó él. Ella enrolló la mirada.

- Luego vemos… - le dijo ella aparentando falsa superación, pero en el fondo las insinuaciones de Dean la habían dejado inquieta. – Que te diviertas con el waltz, y no vayas a plantar a Ginny en la escalera, es su peor pesadilla. – le dijo ella con una sonrisa.


El recinto estaba majestuosamente adornado, los invitados entraban por la terraza que daba a la planta alta en la que se les recibía con copas de champaña y canapés, al centro del espacio se ubicada una escalinata de madera redonda que bajaba a la planta baja en donde cientos de mesas se encontraban elegantemente adornadas con flores para el magno evento.

Ginny jugueteaba inquietamente con su gargantilla, y Harry pudo notar que estaba un poco nerviosa. Bebía su champaña con tremenda ansiedad y caminaba de un lado a otro en la segunda planta del recinto.

- ¿Por qué estás tan nerviosa? El que debería estar nervioso soy yo, yo soy quien estará muy tentado de cometer homicidio esta noche. – le dijo él.

- ¿Y crees que eso no me pone nerviosa a mi? – le replicó ella. Sus ojos castaños se perdieron en la figura de él que tenía en frente, el smoking le sentaba malditamente bien, negó con la cabeza. Tenía que hacer algo con sus malditas hormonas. Harry le sonrió adivinando lo que estaba pensando.

- Tu te ves más hermosa que nunca… - le murmuró al oído. – Dean tiene suerte al poder llevarte de su brazo.- Ella le sonrió con suavidad.

- Espero que llegue a tiempo. – dijo ella asomándose a la planta baja. – No lo veo por ningún lado. Lo único que me falta es que no llegue y me deje plantada en la maldita escalera.

- Tranquilízate, estoy seguro de que llegará, te lo dijo. No tienes nada de que preocuparte. – le aseguró él. – Bueno sí, pero no específicamente por el dichoso baile, sino por tu maldito exnovio que seguramente no tardará en aparecer.

- Recuerda lo que me prometiste, Harry. Por favor no hagas esta noche más difícil o escandalosa de lo que ya de por sí es… - le dijo ella intentando suavizarlo, mientras que seguía viendo hacia la planta baja buscando a Dean con la mirada.

- No te preocupes. – le dijo él secamente, intentando ocultar la inseguridad que sentía respecto a poder cumplir esa promesa. – Sé lo que te prometí y conozco las consecuencias de incumplir esa promesa.- Ginny se aferró al barandal nerviosamente y él discretamente entrelazó sus dedos con los de ella. El impacto tranquilizador para ella fue inmediato. – Todo va a estar bien. – le susurró.

- Mira, ahí están Ron y Hermione. – le murmuró él señalando a la planta baja. Ginny miró y los vio, la gente comenzaba a rodear el pie de la escalera esperando el comienzo del baile.

Ron los vio y los saludó con una agradable sonrisa, parecía que estaba muy extasiado por estar ahí. Hermione por otro lado traía un vestido color azul, el cabello elegantemente recogido y no se le veía encantada con la idea de estar ahí, pero intentaba sonreír.

- Hiciste realidad el sueño de tu hermano consiguiéndoles boleto. – le dijo Harry antes de soltar una carcajada. – Hermione por otro lado…

- Odia esto. – dijo la pelirroja risueña. – Simplemente está predestinada a odiar cualquier cosa que tenga que ver quidditch, incluyendo un baile en el que estará rodeada de sexys jugadores de quidditch.

Harry la miro con una ceja inquisidora. - Cómo tu novio, ¿no?

- No es mi novio, Harry. – le replicó ella retadoramente, él abrió la boca para contestar, pero ella lo silenció – Al menos no todavía… Y no lo será nunca si se le ocurre no llegar a tiempo. – dijo viendo nerviosamente el reloj en su muñeca.

- Ginny, te ves exquisita. – escuchó la voz cantarina de Kat detrás de ella. Ambos se volvieron hacia ella, ella llevaba su cabello oscuro corto peinado, los ojos cargados con bastante maquillaje y un labial sutil, y traía un vestido strapless color morado que resaltaba con su pálida piel. Les sonrió mostrando su blanca dentadura.

Ginny la abrazó. – Tu también te ves hermosa, ¿vienes a ver mi sufrimiento de cada año pre baile de apertura? – le preguntó la pelirroja dramáticamente.

- Oh… siempre disfruto ver tu sufrimiento pre baile de apertura, pero en realidad tuve que ir a casa, olvidé la cartera, ya sabes que soy un maldito desastre para todo. – se quejó ella levantando su bolso de noche color plateado que hacía juego con sus zapatos. – Así que pasé a saludar… Hola, Harry… - le dijo ella con una sonrisa cómplice – Hoy no te ves tan mal, pero aún así te falta para merecer a mi amiga.

Harry se rio y le sonrió. – Gracias por el cumplido… creo. Tu te ves muy linda. Sinceramente no veo a un solo tipo en este lugar que pueda merecer a tu amiga. – le aclaró. – Empezando por su cita que no aparece…

- ¿Kat has visto a Dean? – le preguntó Ginny otra vez viendo nerviosamente el reloj en su muñeca, antes de echar una mirada hacia la planta baja. – Esta cosa no tarda en empezar. – se quejó ella, ya había muy poca gente en la planta alta y la mayoría eran chicas que participarían en el baile, que cotilleaban bebiendo champaña alegremente.

- Dean ya llegó… - le aseguró Kat. – Lo vi desde hace rato… en la planta baja.

- ¿Qué? – cuestionó Ginny. – Me llamó antes de salir de casa para decirme que me vería aquí, había tenido un pequeño inconveniente con su smoking.

- ¿Qué inconveniente? ¿No le quedó debido a su musculosa y ancha espalda? – preguntó Kat descaradamente haciendo que su amiga riera a pesar de la situación, Harry enrolló la mirada. – Sin ofender, Harry… tu tienes muchas otras cualidades.

- Que graciosa… - le replicó él sarcásticamente.

- Kat…. Deja en paz a Harry. – le dijo Ginny riendo. – Lo haces por molestarlo.

- No seas tan aburrida, amiga. – le dijo Kat antes de darle un sorbo a su champaña. – Bueno tranquilízate porque yo vi y platiqué con Dean hace rato, pero hay mucha gente y tal vez es por eso que no logras verlo desde aquí. Pero ya está aquí, así que tranquila, te esperará al pie de la escalera.

La respuesta de Kat pareció tranquilizarla y volvió a abrazarla.

- Lo harás bien… siempre lo haces, aún con los pies izquierdos de tu ex, siempre salías triunfante. – le sonrió dándole confianza.

- Gracias… - le dijo Ginny soltándola.

- Ya tengo que bajar porque ya no tarda en empezar esto y necesito ubicar la mesa. Harry, no tardarán en obligarte a bajar… pero podrás verla desde abajo… - le advirtió Kat.

- Lo sé, pero esperaré lo más posible. No me gusta dejarla sola. – le aseguró él.

Ella se despidió con una sonrisa y bajó por la larga escalinata circular hasta la planta baja en la que Harry y Ginny la perdieron de vista. Ginny volvió a recargarse en el barandal y Harry entrelazó sus dedos con los de la pelirroja acariciándole la muñeca con suavidad, y ella se recargó su cabeza ligeramente en su hombro.

- El tradicional baile de apertura… que alivio no tener que participar este año.

Ginny escuchó la voz de Ian detrás de ellos e instintivamente se aferró a la mano de Harry, quien la apretó con fuerza. Ninguno de los dos había visto a Ian entrar al salón y ambos lucían sorprendidos por la intrusión, claro que parecía demasiado bueno para ser cierto el pensar que no haría acto de presencia… las cosas nunca les salían así de bien.

Harry se volvió hacia él dejando a Ginny detrás de su cuerpo que no dejaba de tomarle la mano intentando mantenerlo bajo control. Irónicamente, esta vez Ginny no temblaba, quien temblaba era Harry… y ella adivinó que estaba intentando controlar la furia que sentía en aquellos momentos.

Ian les sonrió a ambos con esa típica mueca cínica en el rostro antes de darle un sorbo a su champaña. Ginny lo miró con cuidado, traía el cabello castaño más ordenado y relamido que de costumbre, un fino smoking y un pañuelo elegante color blanco que complementaban su facha de modelo masculino. Sus labios mostraban esa sonrisa burlona que a ella la hastiaba acompañada de su típica barba van dyke, estaba muy erguido y con ese aire soberbio sintiéndose el dueño de todo y de todos. El odio que ella sentía por él era difícil de medir.

Harry vio rojo en esos momentos, no quería otra cosa que no fuera matarlo a golpes, imágenes de lo que vio en el pensadero comenzaron a atormentarlo y tuvo que tomar un respiro hondo para tranquilizarse. Sentía la mano de Ginny aferrarse a la suya con fuerza.

Ian lo miró con burla y luego frunció el ceño, pudo darse de cuenta de que algo había cambiado, la mirada que le lanzaba Harry Potter parecía mucho más peligrosa que la que había recibido en el penthouse días antes, podía notar su furia a metros de distancia.

- Relájate, Potter… solo vine a desearle suerte a mi hermosa exnovia. – le dijo él con burla. Le lanzó una mirada a Ginny por encima del hombro de Harry y éste se puso más a la defensiva. – Te ves realmente preciosa, Ginevra. Este año te esmeraste.

Ian dio un paso hacia adelante intentando esquivar a Harry para ver a Ginny pero Harry se irguió frente a él y se le acercó lo suficiente para que pudiera oírlo.

- Dame un motivo… uno solo… te lo ruego. -le retó Harry mirándolo a los ojos, su respiración se había agitado, pero Ginny continuaba firmemente aferrada a su mano.

- ¿Qué le pasa a tu perro guardián, Ginevra? Se ve más agresivo que de costumbre. – le dijo burlonamente echándose hacia atrás. Intentó mantener su máscara de arrogancia y seguridad, pero internamente tambaleó, la mirada que recibía de Harry indiscutiblemente lo había puesto nervioso.

- Ian, créeme: es mejor que te vayas. Por tu propio bien, hazme caso y vete. – le dijo Ginny, acariciando el brazo de Harry, podía sentirlo sumamente tenso. – Vete.

En ese momento una atractiva pelinegra de ojos azules entró al salón con una gran sonrisa que tambaleó al ver la tensión en la situación. Se acercó hacia ellos, pero únicamente Ginny la miró porque Harry e Ian continuaban enviándose miradas de odio recíprocamente.

Harry tuvo esa extraña sensación de que el imbécil que tenía parado frente a él estaba intentando meterse en su cabeza, esa misma sensación que tenía en su adolescencia cuando Dumbledore lo hacía. Le sostuvo la mirada, intentando cerrar su mente ante el embate.

- ¿Cariño? ¿Qué pasa? ¿Bajamos? – preguntó la chica tomando el brazo de Ian intentando llamar su atención, al principio él ni siquiera volvió la mirada hacia ella.

- Ian… cariño… - le insistió tomándolo de la mano. Ian cerró los ojos momentáneamente y la miró tomándola de la mano. - ¿Está todo bien? – preguntó la pelinegra antes de mirar mal a la pelirroja, por supuesto que sabía quien era.

La atención de Harry continuaba puesta en Ian, intentando concentrarse en no matarlo.

- Todo está bien, Amanda. Solo pasaba a saludar a mi exnovia. – le dijo Ian antes de darle un corto beso en los labios a la mujer.

- Me parece que ya lo hiciste… - le dijo Harry mirándolo retadoramente antes de señalar la escalera con la cabeza. Ian lo miró con desdén y sonrió con cinismo.

- Buena suerte, Ginny… ¿Guárdame una pieza, quieres? - le dijo Ian burlonamente, antes de lanzarle una última mirada y caminar hacia la escalinata. Harry tuvo el impulso de seguirlo, pero Ginny lo contuvo sosteniéndolo del brazo.

- No, Harry. – le dijo ella firmemente. – No, Harry…. Harry… escúchame. – le insistió ella.

Harry tragó duro y la miró y sus ojos color chocolate no fallaron en su tarea de tranquilizarlo, ella le hizo una caricia en el brazo y luego en la barbilla.

- Todo está bien. – le aseguró ella. Harry intentó sonreírle sin mucho éxito y le dio un apretón a su mano. Él respiró hondo y se talló los ojos.

- Sí, todo está bien. – le dijo él incómodamente, negando con la cabeza intentando recuperar la prudencia. - ¿Tu estás bien? – le preguntó directamente antes de hacerle una delicada caricia en la mejilla. Ella le sonrió con dulzura.

- Estoy perfectamente bien. – le aseguró ella. – Lo hiciste bien… no quiero escándalos, Harry, por favor. – ella lo abrazó y él la abrazó por la cintura antes de asentir.

- Ya lo sé, tu tranquila. Puedo controlarme… - le aseguró. Ginny lo miró no muy convencida.

- Estamos en un salón con más de quinientas personas… no se atreverá a intentar nada aquí, tranquilo. – le hizo una caricia en la barbilla partida y él asintió, le tomó la mano y le besó los nudillos cariñosamente.

Una mujer en sus cuarenta se acercó a ellos interrumpiendo el intercambio.

- Disculpen la interrupción… - dijo la mujer un poco sonrojada – pero ya vamos a empezar y necesito que Ginevra tome su lugar con las demás. – dijo ella señalando la fila de chicas que estaba esperando bajar por la escalera. – Y usted… señor Potter no puede permanecer aquí… tiene que bajar con los demás.

Harry bajó la mirada y asintió antes de mirar a Ginny y acariciarle la nariz cariñosamente.

- Buena suerte, hermosa. – le dijo con suavidad. – Te veo desde abajo. – le aseguró. Ginny asintió mirándolo embelesada, se maldijo a sí misma, se sentía completamente idiotizada por esos ojos.

Ella caminó lentamente para ocupar el quinto y último lugar en la fila, mientras que lo observó bajando por la escalinata, arreglando su smoking. Harry se ubicó cerca del fin de la escalera y miró ansiosamente hacia arriba, luego miró a sus alrededores, sintió la mirada penetrante de Ian y él le retó con odio, te voy a matar infeliz hijo de puta, te juro que te voy a matar… en la primera oportunidad que tenga…eres hombre muerto, pensó él con odio.

- Damas y caballeros… bienvenidos a la vigésima quinta gala anual de la copa británica, en la que como saben celebramos una vez más el inicio de la copa. A continuación, el baile de apertura de la gala, en el que participarán las jugadoras de quidditch más icónicas del año. Gracias por acompañarnos. – escuchó a la misma mujer que lo había obligado a bajar a la planta baja. Hablaba con el hechizo sonorus.

- La señorita Hannah Baker, bateadora estrella de los Chudley Cannons, acompañada por el señor Jackson Anderson. – anunció la mujer mientras una rubia con vestido plateado bajaba por la escalinata. Miró a un rubio musculoso recibirla el pie de la escalera, volteó curiosamente buscando a Dean, y frunció el ceño al no verlo por ningún lado.

- La señorita Ivy Adams, guardameta de los Tornados de Tutshill, acompañada por el señor James Thompson. – Harry miró a una castaña bajando sonrientemente por la escalinata y a un moreno recibirla. Siguió buscando a Dean con la mirada, ya tendría que estar cerca de la escalinata.

La mujer anunció dos nombres más y luego el de Ginny.

- La señorita Ginevra Weasley, cazadora de las Arpías de Holyhead, acompañada por el señor Dean Thomas.- Harry vio a Ginny comenzar su descenso por la escalera con una sonrisa – claramente falsa- en el rostro. Buscó a sus alrededores, Dean no estaba por ningún lado cerca del pie de la escalera, y se alarmó sobremanera al ver que Ian comenzaba a acercarse, sobre mi cadáver infeliz… se movió rápidamente rumbo a esa dirección, murmurando algunas disculpas en el camino.

Cuando Ginny llegó a la mitad de la escalera y pudo ver claramente el final de la escalera, su sonrisa tambaleó, en dónde demonios está Dean, pensó ella agobiada, meditando en cómo improvisar, se detuvo un poco insegura respecto a si continuar avanzando o no, hasta que vio que Harry llegó al pie de la escalera y le lanzó una media sonrisa, asintiéndole para infundirle confianza. Ella volvió a pintar una sonrisa y continuó su descenso. Harry la tomó de la mano y la guio hacia el salón, ambos traían sonrisas falsas en el rostro.

- ¿En dónde esta Dean? – le susurró ella entre dientes.

- No tengo idea. – le murmuró él de vuelta.

Hermione miró a Ginny caminar rumbo a la pista y se sorprendió al ver a Harry a su lado. Ron también miró a su mejor amigo extrañado.

- ¿Qué está haciendo con Harry? – le preguntó Hermione a Ron, una discreta sonrisa en los labios. Ron suspiró y se cruzó de brazos.

- Sinceramente, mi amor, no tengo idea. – replicó el pelirrojo resignado.

- No sé por qué no te gusta esto, Ron, míralos… son tan adorables. Debimos haber ido a la maldita Irlanda y traerla de vuelta desde hace mucho tiempo. Hace mucho que no veía a Harry fuera de su modo zombi. – le dijo Hermione con una sonrisa entusiasta. Ron la miró y negó con la cabeza enrollando la mirada.

Cuando quedaron frente a frente ella lo miró con inseguridad, recordaba claramente que Harry no era precisamente bueno bailando, y no había tenido oportunidad de enseñarle.

- ¿Qué vamos a hacer? – le susurró entre dientes intentando sonreír, para enmascarar su preocupación mientras se acercaba a él. El sonrió y el nerviosismo en los ojos cafés chocolate de ella lo enterneció como nunca.

- Relájate, nos sacaré de esto - le aseguró antes de tomar tu mano en la de ella y de abrazar su espalda en la medida en la que la tonada comenzaba. – Es solo un waltz.

Somos lo que nunca fuimos,

Lo que nos faltaba

Lo que no recuerdo de esa madrugada

en que nos prometimos por primera vez.

Harry la miró y en la medida en la que le dio una suave vuelta, en su cabeza recibió la imagen de los ojos de esa mujer cuando era tan solo una adolescente, con la mirada cargada de deseo, esa noche cuando le había hecho el amor en Grimmauld Place.

Somos lo que no seremos

Lo que nos quedaba de ese lobo hambriento

De esa chica en llamadas

De ese paso lento hacia el atardecer.

Donde nunca hubo preguntas nunca habrá certeza

Y donde hubo fuego las cenizas quedan.

Y yo estoy tan sola en mi soledad.

Recordó el terrible error que había cometido cuando la dejó, ese último beso que le había dado. La voz de ella lo atormentó en sus recuerdos "¿Bien? ¿Qué más puedo decirte? Ten un buen viaje y una buena vida". – la voz de ella llena de dolor le retumbó en los oídos. - "Lo siento, de verdad lo siento. Cuídate Ginny trata de ser feliz, te quiero".

Y ahora lo único que quiero es sólo una respuesta

Hazme volar una vez más.

No…

De qué me sirven las promesas

Si con que me toques ya me vuelvo loca

Qué le voy a hacer.

Abrázame y después

Juremos un minuto a solas

Porque aunque me marche

Ya me estoy muriendo solo por volver.

Aléjate y ven

No hay nada que podamos hoy hacer.

Fuimos lo que nos juramos

Lo que nos dejaron los abrazos rotos

Líneas suspendidas, siempre resignadas al punto final.

Ginny recordó la sensación de haber estado sobre la pasarela aquella noche, caminando imponentemente y bromeando con Paul Davis frente al público, hasta que lo vio, ahí sentado en una de las primeras filas, al encontrarse con su mirada penetrante, recordó el impacto que sufrió al haberlo vuelto a ver, seis años después.

Fuimos más que dos amantes

Fuimos aguardiente, fuimos delirantes

Fuimos tantas cosas que al final de cuentas no pudimos dar.

Ella todavía podía recordar la primera vez en que él la besó. "… Ginny corría hacia él con una expresión radiante y decidida, y al llegar a su lado le rodeó el cuello con los brazos. Y sin pensarlo, sin planearlo, sin preocuparle que hubiera cincuenta personas observándolo, Harry la besó".

Y una de las últimas antes de que él se marchara a cumplir con su destino… "-Así que después pensé, que me gustaría que tuvieras algo para recordarme, ya sabes, por si conoces a alguna veela cuando estés por ahí haciendo lo que sea que vayas a hacer- … le susurró ella, y entonces lo besó como nunca lo había besado antes, y Harry le estaba devolviendo el beso, y ese extasiado olvido fue mejor el whisky de fuego; ella era la única cosa real en el mundo, Ginny, su sensación, la mano que tenía en su espalda y la otra en su largo cabello".

Ginny ni siquiera se dio cuenta cuando la canción había terminado, hasta que escuchó los aplausos a su alrededor y él le tomó la mano para sacarla de la pista. Lo cierto era, que ni siquiera se había preocupado por intentar guiarlo, se había desconectado por completo, y se había limitado a seguirlo.

- Aprendiste a bailar. – observó ella claramente anonadada y Harry largó una carcajada.

- Han pasado seis años y demasiados eventos del Ministerio, Ginny. He aprendido muchas cosas desde entonces, y para tu buena suerte, dentro de ellas se incluye el medio bailar waltz. – le murmuró al oído mientras que se abría paso ante la gente. – No fuimos los mejores, pero creo que nos defendimos bastante dignamente. De nada… - le murmuró antes de darle un beso en la mejilla.

Ella todavía temblaba y de pronto sintió una mirada penetrante y se giró. Ian le dio un trago a su champaña mientras que la observó con desprecio. Ella tembló internamente y se aferró a la mano de Harry con mayor fuerza. Harry la miró y luego se volvió hacia atrás adivinando el intercambio, la puso frente a él para que ella guiara el camino hacia la mesa, acariciándole el brazo para suavizar el momento.

Llegaron a la mesa que compartirían con Ron, Hermione, Kat, y la cita de Kat que era un rubio que la miraba completamente anonadado y que Ginny supuso era su nueva conquista, un tal Matt, y bueno…faltaba Dean. Kat la miró y soltó una carcajada y la pelirroja la miró mal.

- Búrlate todo lo que quieras… se te hizo ver realidad mi peor pesadilla. – la acusó Ginny sonriéndole. Kat se mordió los labios para dejar de reír.

- Oh vamos, no salió nada mal… me quito el sombrero ante tan oportuna y valiente intervención, Harry. – le dijo Kat divertida. Harry le sonrió y se dispuso a tomar asiento entre Ginny y Ron, del otro lado de Ginny permanecía vacío el asiento de Dean. – Por cierto…. Les presento a Matt Thompson… mi cita de hoy, Matt… mi mejor amiga Ginny, su hermano y su cuñada, Ron y Hermione Weasley y bueno… su ¿amigo? Harry Potter… - le presentó Kat. Matt se ruborizó.

- Kat, no me dijiste que estaríamos sentados en la mesa del trío dorado… un pequeño aviso previo hubiera sido considerado de tu parte - dijo el chico ruborizado – encantado y un honor conocerlos a todos. – les dijo un poco incómodo antes de recibir saludos amigables.

- Bueno… estás en un evento de famosos…. No pensé que fuera para tanto y bueno, sabes que me gusta dar sorpresas. – le dijo ella sonriéndole encantadoramente. Ginny enrolló la mirada y la miró mal.

- ¿Qué le pasó a Dean? – le preguntó Ron intrigado a Ginny. Ella frunció el entrecejo preocupada, había algo que no le gustaba nada de la situación, se preguntó si algo malo le había pasado. Le parecía muy extraño el que la haya dejado plantada de tal forma.

- No lo sé…mi celular y mi bolso están en el guardarropa. ¿Harry puedes llamarle? – le preguntó directamente a Harry, quien asintió, sacó el móvil y le llamó, después de algunos segundos la línea lo mandó directamente a buzón.

- Tu novio no contesta, Gin. Toma, inténtalo tu. – le dijo él, entregándole el móvil. Ella llamó pero no hubo suerte.

- Que extraño… no es nada típico de él haber hecho esto. ¿Abandonarme así en pleno baile? – dijo ella preocupada.

- Tal vez solo se puso nervioso. – supuso Hermione sonriéndole – Además no sufras, Harry te salvó otra vez…

Harry le sonrió a Hermione dándole un trago a su vino, y ella le preguntó. - ¿Cuándo Harry?

- ¿Cuándo qué?

- Cuando vas a decirme cómo aprendiste a bailar. Ron parece incapacitado para hacer tal cosa… - dijo Hermione divertida mientras que el mesero les servía la cena. Ron la miró mal.

- A Harry no le quedó de otra, considerando que su única motivación para asistir a cuanta gala del Ministerio a la que lo han invitado durante los últimos seis años, ha sido conquistar mujeres hermosas. ¿Cómo esperabas que lo hiciera sino invitándolas a bailar? ¿Con su tono de voz de "salvador del mundo" y su plática entretenida? – replicó Ron con una carcajada, y Ginny se ahogó un poco con su vino, y miró a Harry con una ceja levantada.

- Gracias por la nota informativa, Ron. – le replicó Harry con acidez antes de mirar a Ginny. – En mi defensa, he estado obligado a ir a todos esos eventos… además imagínate cómo estaríamos sino hubiera estado en posibilidad de salvarte de esta… - le dijo intentando hacerla reír, y por debajo de la mesa la tomó de la mano haciéndole una suave caricia. Ella le sonrió de vuelta y negó, seguía preocupada por Dean y después de tres llamadas él seguía sin responder al móvil.

- Estoy segura de que Dean está bien, Ginny. – le dijo Kat desde el otro lado de la mesa – Tal vez tuvo otro problemita con su smoking. – dijo ella haciendo alusión a la charla que habían tenido hacía un rato.

- Eres incorregible, Katherine. – le dijo Ginny intentando comer la cena que le habían puesto en frente. Suspiró aún con preocupación. Miró a Harry cuando sintió la caricia que le hizo en el brazo.

- Si realmente te preocupa, puedo pedirle a alguien que vaya a su apartamento a buscarlo. – le sugirió él. Ella lo meditó, pero negó con la cabeza.

- No… todavía no. Esperemos a que termine la cena para ver si aparece. Gracias, Harry. – le replicó ella y él asintió. Harry estaba un poco tenso al saber que Ian McConaughy estaba tan solo a un par de mesas de distancia, y ese hecho le preocupaba sustancialmente más que el bienestar de Dean Thomas. Ella lo miró adivinándole el pensamiento.

- Tranquilízate, todo bien. – le aseguró ella y él intentó sonreírle otra vez sin mucho éxito.

- El que bajó mucho de categoría fue tu ex… Ginny… mira que traer a esa modelo de poco calibre… - se aventuró Kat, y Ginny la miró despreocupadamente.

- Ciertamente, amiga, pero la verdad es que no me importa en dónde ponga sus manos ese idiota, siempre que no se me acerque. – le replicó la pelirroja antes de darle un bocado a su comida.

- ¿En dónde está ese tipo, por cierto? – escuchó a Ron preguntarle a Harry.

- Dos mesas a nuestra izquierda… - le replicó Harry. Ron se viró con demasiada obviedad para mirarle.

- ¡Ron! ¿Puedes ser un poco más discreto? – le reclamó Ginny escandalizada. Hermione le sonrió con disculpa.

- Tu hermano no conoce lo que significa esa palabra, Ginny. Yo me resigné hace siglos. – le dijo Hermione dándole un pellizco a Ron en el brazo, quien la miró mal.

- Una palabra tuya, Ginny, y ese tipo no sale vivo de aquí. – le dijo Ron con la comida en la boca. – Y estoy seguro de que Harry me apoyará en la moción.

- No, por favor, Ronald. No empieces tu también con esto, ya suficiente tengo apretándole la correa a éste… - se quejó la pelirroja y Harry la miró con indignación, pero bajó la mirada dócilmente en cuanto ella lo miró con insistencia.

- Es decisión de tu hermana, Ron. – le dijo Harry tajantemente.

- Tu apoyo, amigo, deja mucho que desear… la enana hace contigo lo que quiere, es realmente increíble, pensé que no viviría para ver esto. – le dijo Ron burlonamente. – Es el fin de los tiempos.

- Mira, Ron…. ¿acaso ese no es Travis? ¿el cazador de los Chudley Cannons? – le preguntó Harry intentando distraer a su amigo, señalando al rubio que estaba en la mesa de a lado.

- ¿En dónde? – preguntó Ron virándose con ansiedad. Ginny soltó una carcajada. - ¿Crees que pueda pedirle un autógrafo? De hecho….vine bastante preparado. – dijo Ron mostrándoles el bolígrafo y un bonche de pergaminos que traía abajo del saco. La mesa entera explotó en risas, pero Ginny lució preocupada.

- Por favor no… me harás pasar vergüenzas. – se quejó la pelirroja. – Cuando hagas esto, al menos ten la decencia de no mencionarme y no de mencionar tu apellido.

La cena pasó sin más, entre Kat y Ron mantenían la charla bastante animada porque tanto Harry como Ginny tenías demasiadas preocupaciones en la cabeza. Kat se levantó tan pronto como terminó con su postre y Matt se levantó detrás de ella.

- Vamos, Ginny. Ya llegó la prensa… es hora de las fotografías y de hacer sociales…. – le dijo la pelinegra ofreciéndole la mano a su amiga, que la miró con hastío. Sabía que era lo que debía hacer, era el protocolo de ese evento, y la gente ya comenzaba a ponerse de pie. Harry la miró un poco inseguro.

- Quédate en dónde pueda verte, Gin. – le pidió Harry. La pelirroja asintió, pero segundos después Harry pudo ver cómo la mirada de Ian se perdió en el cuerpo de la pelirroja mientras que se levantaba de su silla, tomando de la mano a la mujer que lo acompañaba. - ¿Sabes qué? Reconsiderándolo… voy a acompañarte. – le dijo él levantándose y tomándola de la mano, siguiéndola por el lugar.

Harry detestaba ese tipo de eventos sociales, le hastiaba la atención y el tener que hacer relaciones, desafortunadamente sabía que no podía hacer mucho al respecto. Así eran las cosas. Siguió a Ginny mientras que ella charlaba amenamente con la gente y se tensaba sobremanera cada vez que en la charla salía a relucir el nombre de Ian, se esforzaba por recordar que para todo el mundo la ruptura había sido completamente amistosa, y era normal que Ginny tuviera que comentar una u otra cosa al respecto. Kat había seguido su camino junto con Matt, después de haberse tomado varias fotografías con Ginny y con él. Por otro lado, Ron arrastraba a Hermione por el salón y Harry sonrió al notar que Ron había cumplido su amenaza de pedir autógrafos.

Se paró en seco cuando Ginny también lo hizo, al quedar de frente a Ian. Los paparazzis los seguían intentando sacar una fotografía de ambos.

- Ginny, querida, ¿podemos tomarnos una foto para la prensa? Ya sabes, haciendo gala de nuestra ruptura amistosa. - le sugirió él con sarcasmo, acercándosele demasiado para gusto de Harry, la pelirroja se hizo para atrás.

- Señorita, Weasley… ¿nos podría por favor regalar una fotografía? – escuchó a una periodista preguntarlo. – Le robamos solo unos cinco minutos.

Ginny asintió dudosa, pero Harry se tensó aún más y no aflojó su agarre sobre ella e Ian lo miró burlonamente. Ginny le acarició la mano y le tranquilizó con la mirada.

- Es solo una foto, mi amor, tranquilo. – la escuchó susurrarle al oído antes de soltarse de él. Harry la miró inseguro, pero tragó duro y asintió. La miró acercarse a Ian y sintió la furia correrle por las venas, al ver cómo el imbécil tuvo la osadía de pasarle el brazo por la cintura, poniendo esa sonrisa falsamente encantadora en el rostro. No le pasó desapercibido el trabajo que le costaba mantener la sonrisa, si la maldita fotógrafa no empezaba a apresurarse, tomaría la foto el mismo. Cuando la fotógrafa terminó con la fotografía, el muy imbécil no terminaba de soltarla con la suficiente rapidez y estaba por pedir una fotografía más. Harry estaba a dos segundos de intervenir, pero Kat se le adelantó, llegando sorpresivamente a separarlos para pararse en medio de los dos con una sonrisa en el rostro. Los abrazó a ambos.

- Tómanos una fotografía a los tres, anda Ashley, por los viejos tiempos. Tenemos una en cada gala. – le dijo Kat posando con una sonrisa.

- No te había visto Katherine. Como siempre, sigues siendo la sombra de Ginny… – le susurró Ian a Kat con desagrado, pero con una sonrisa congelada en el rostro. Después de tantos años de relación con Ginny, y de la amistad tan cercana que existía entre ella y Kat, invariablemente habían tenido que convivir con bastante recurrencia. Ian la odiaba y el odio era completamente recíproco.

- Desafortunadamente yo a ti sí, maldito infeliz. No sabes cómo deseo estar en primera fila cuando Harry termine contigo, hijo de puta. – le replicó ella de vuelta entre dientes manteniendo la sonrisa. Tan pronto como les tomaron un par de fotografías, ella empujó a su amiga hacia Harry que la tomó de la mano.

- Ginny, ya deja de temblar... – escuchó a Kat decirle a la pelirroja, mientras que Harry se aferró a ella con fuerza.

- ¿Estás bien? – le preguntó Kat a su amiga, antes de que Harry la abrazara de cerca por la cintura. La pelirroja asintió.

- Sí, solo… detesto que me ponga sus malditas manos encima. – se quejó ella descolocada. – Pero no podía negarme y el muy infeliz lo sabía.

- Bueno, ni siquiera tendríamos por qué estar aquí. – le regañó Harry un poco sacado por la situación.

La banda en vivo comenzó a tocar la canción favorita de ambas y Kat miró a Ginny emocionada. Ginny le sonrió débilmente

- Vamos a bailar, Ginny…anda… para que se te olvide ese penoso incidente. – le dijo Kat insistiéndole mientras que Matt llegaba atrás de ella para llevarla a la pista. Ginny miró a Harry con súplica antes de lanzarle los brazos al cuello. Harry enrolló la mirada, pero sonrió soltando un suspiro.

- Está bien. – le dijo resignadamente dejando que ella lo guiara a la pista. – Tu hermano tiene razón, haces conmigo lo que quieres. Me avergüenzo de mi mismo.

Ella le guiñó el ojo y lo abrazó. – A mi me derrite verte así, cuando estás todo mansito conmigo. – le murmuró ella con una sonrisa.

- No te acostumbres, mi amor. – le replicó él.

Bailó con ella durante la canción, pero su atención seguía puesta en Ian, estaba alejado de la pista hablando con un grupo de hombres elegantes, que parecían divertidos con la plática. Enrolló la mirada, mierda lo odiaba como a nadie.

- ¿Me permites cortar, Potter? – escuchó una voz detrás de él – Llegué tarde pero finalmente estoy aquí.

Harry frunció el ceño desconociendo la voz, pero se giró y encontró el rostro de Dean Thomas que le lanzó una sonrisa forzada. La mirada que le lanzó y la forma en la que le habló no le gustó en lo absoluto. Él se había esforzado por mantener una relación amistosa con él, aún a pesar de que salía con Ginny, eran amigos después de todo. Se descolocó por unos momentos, hasta ese día, Dean siempre había sido muy cortés.

- ¡Dean! ¡Llegaste! Estaba muy preocupada por ti. – escuchó a Ginny decirle con felicidad abrazándolo con fuerza, lucía mucho más tranquila. Harry se echó hacia atrás. - ¿Por qué no llegaste al baile? ¿Estás bien?

- Tuve un problema doméstico, realmente lamento lo del baile…espero puedas perdonarme… - le escuchó disculparse. Harry frunció el ceño y desvió la mirada, obligándose a sí mismo a enfrentar el hecho de que sentía una fuerte ola de celos en el pecho.

- Rompiste mi corazón, Thomas. – le dijo ella juguetonamente – Pero estoy tan aliviada de ver que estás bien que estoy dispuesta a pasarlo por alto. Vamos a bailar una canción para no sentir que todo ese esfuerzo de enseñarte a bailar no sirvió de nada. – Él moreno le sonrió.

Harry se sintió empujado por la gente hacia afuera de la pista, y actuando contra sus mejores instintos se inclinó hacia la pelirroja para murarle: - Estaré en la mesa, por favor trata de permanecer en dónde pueda verte.

Ginny le guiñó el ojo despreocupada y le sonrió.

- Tranquilo, Potter. Está conmigo. – le aseguró el moreno.

Harry lo escudriñó, había algo que simplemente no le gustaba de la situación, pero no pudo puntualizar exactamente qué era, así que se resignó al pensar que simplemente sentía celos, eso era todo. Asintió y se giró para caminar rumbo a su mesa. Se sentó y le dio un sorbo a su champaña, mientras que observaba a Dean y a Ginny bailar de cerca, de vez en vez aventuraba algunas miradas hacia Ian que bailaba con su cita del otro lado de la pista. Sentía la espalda bastante tensa, y no podía quitarse la maldita sensación de que algo estaba mal.

Estaba tan concentrado en la situación que no se dio cuenta cuando Hermione tomó asiento a su lado, dándole un trago a su propia copa.

- Así que el desaparecido apareció…. – dijo Hermione - ¿Dio alguna explicación?

- Estoy seguro de que le está dando todas las explicaciones posibles a Ginny. – le replicó Harry antes de darle otro sorbo a su champaña.

- La estás mirando igual, Harry.

- ¿Igual cómo?

- Igual que cuando teníamos dieciséis y ella estaba saliendo con él. – le replicó la castaña risueña. Harry le sonrió y chocó su copa con la de ella.

- Bueno, tenemos veinticinco, ella sale con él y yo sigo lidiando con esta situación. Al menos tu ya no estás lidiando con los problemas de WON- WON. Por lo menos uno de los dos ha progresado…– dijo él divertido.

- Argh… no me recuerdes, por favor. – dijo Hermione asqueada ante el recuerdo.

- ¿En dónde está mi amigo, por cierto? – mirando alrededor.

- Sigue recabando autógrafos y tomándose fotos con los jugadores de los Chuddley Cannons. Parece que lo encuentran divertido. – replicó Hermione, señalando hacia la esquina del salón. Harry lo encontró y soltó una carcajada.

- Al menos tu te escapaste. – le replicó.

Volvió la vista hacia la pista y se inquietó al no ver a Ginny. La buscó con la mirada por el lugar, pero no pudo encontrarla. Instintivamente buscó a Ian con la mirada y lo vio abrazando a la tal Amanda de cerca, bailando con ella. Sus miradas se encontraron e Ian le lanzó esa típica sonrisa cínica que a Harry lo alteró. Tragó duro.

- ¿Viste a dónde se fue Ginny? – le preguntó Harry a Hermione que frunció el entrecejo y negó. Ella intentó tranquilizar a su amigo poniendo una mano sobre su hombro.

- No, pero tranquilo Harry, tal vez fue al baño…iré a buscarla. No te alteres, debe estar cerca. Además está con Dean, cálmate. – le dijo ella intentando tranquilizarlo. Harry respiró hondo y asintió.

- Sí, tu haz eso mientras yo la busco en el salón. Dile por favor a Ron que te ayude a buscarla, llámenme si la encuentran. – le replicó él, poniéndose en marcha.

En vista de que no podía encontrarla en la planta baja del recinto, decidió subir. Había estudiado los planos del lugar meticulosamente y ambas plantas estaban rodeadas por enormes jardines, había solo cuatro puntos de desaparición en el lugar, dos al extremo de cada jardín. Si ella no estaba abajo, existía la posibilidad de que hubiera subido.

Cinco minutos después sonó un grito ensordecedor en el salón, apagaron la música, prendieron las luces y la gente lució confundida.

- Hubo un incidente delicado y… les pedimos que abandonen el recinto de la manera más cuidadosa y ordenada posible. Les recordamos que el punto de evacuación está en el jardín oeste de la planta baja. – escuchó la voz de una mujer hablando a través del hechizo sonorus.

A Harry se le desbocó el corazón al ver como la gente comenzaba a correr, evidentemente ante el pánico no conocían el significado de "ordenadamente". Después de haber explorado los puntos de desaparición en los dos jardines de la planta alta, decidió bajar otra vez.

- ¡Harry! ¿En dónde estabas? – exclamó Ron llegando a su lado con varita en mano. – Encontraron el cuerpo de Dean en el jardín. Está vivo, pero estaba desangrándose… Lo habían ocultado con un encantamiento, pero alguien tropezó con él. Ni Hermione ni yo hemos logrado encontrar a Ginny. Dime por favor que la encontraste…

- Mierda…. – maldijo Harry. Las cosas le empezaron a hacer sentido, una de dos, o el tipo que se había apersonado como Dean no era él, y alguien había tomado poción multijugos, o estaba bajo la maldición imperio. – Se supone que estaba con él… coordina a la gente de seguridad… que vigilen las cuatro zonas de desaparición… están intentando llevársela. – le gritó él antes de echarse a andar.

Considerando que ya había cubierto los puntos de desaparición de la planta alta, y que la gente evacuaba en la zona ubicada en el jardín oeste del recinto, sus apuestas se centraron en la zona este. Corrió con premura hacia los jardines, la gente estaba siendo evacuada hacia el lado oeste. Uno de los guardias le instruyó evacuar hacia el otro lado, pero Harry hizo caso omiso a las instrucciones. Necesitaba encontrarla, a como diera lugar, no iba a fallarle, no otra vez.

Ginny intentaba soltarse del hombre que la había sacado del salón amenazada a punta de varita, era claro que algo estaba pasando porque a lo lejos vio salir a toda la gente del salón. Tuvo el impulso de gritar, pero la varita con la que su agresor le apuntaba en el cuello era un recordatorio constante de que no podía hacerlo.

- Empiezas a caminar más rápido o voy a tener que arrastrarte, Weasley. – escuchó al hombre murmurarle de mala gana. Todavía traía puesto el rostro de Dean, ella no tenía idea de cuánto tardaría en dejar de hacer efectos la poción multijugos. Estando en el salón uno de los meseros "accidentalmente" le había derramado una copa de vino encima, el hombre que ella aún creía era Dean Thomas la había guiado al baño para que se aseara y ella fue tan estúpida como para no notar cómo eran las cosas. Se metió al tocador junto con ella, aturdiendo a una de las mujeres que se encontraba dentro y le había instruido salir del recinto con tranquilidad, y sin hacer escándalo, apuntándole con la varita con vehemencia.

La traía sujeta de uno de los brazos, manteniéndola cerca. La mano de ella jugueteaba con su vestido, intentando sutilmente meterla en el bolsillo de su falda, uno que estratégicamente resguardaba su varita, por insistencia de Harry. Ella sabía que el tiempo se le agotaba, Harry la había obligado a memorizar los cuatro puntos de desaparición que se ubicaban en el recinto, y sabía perfectamente que estaba por llegar a uno de ellos.

- Intenta caminar en un jardín con tacones de aguja de Manolo Blanhik, imbécil. Por lo menos dile a mi adorado ex novio que esto de tratar de secuestrarme en eventos en los que yo termino usando vestido largo, me parece de pésimo gusto. El terreno no está nivelado.

El hombre la empujó con fuerza y ella cayó al suelo. – Se lo dirás personalmente cuando lo veas. Se encargará de ponerte en cintura por todos los problemas por los que nos has hecho pasar todas estas semanas. Muévete perra.

- Smith…. ¿qué mierda haces jugando con Weasley? Muévete… Encontraron el cuerpo de Dean Thomas y perdimos la ventaja que teníamos… Arrástrala si es necesario… - empezó a instruirle otro a unos metros de distancia. La pelirroja se sacó los tacones aún en el suelo discretamente, mientras que intentaba sacar la varita. – Potter no va a tardar en ….

- ¡Stupefy! – gritó Ginny desde el suelo aprovechando la distracción de ambos tipos, levantándose lo más aprisa que pudo aún considerando el volumen del vestido que traía puesto, y se echó a correr. Aún y cuando el vestido era de una tela ligera, el hecho de que iba descalza realmente la dejaba en desventaja.

- ¡Expelliarmus! – escuchó al otro tipo gritar hacia ella.

- ¡Protego! – se defendió la pelirroja, sin dejar de correr.

Inevitablemente uno de ellos la alcanzó y la tacleó haciéndola caer en el césped. Le puso una mano en el cuello y se montó a horcadas sobre ella inmovilizándola de la cintura para abajo. La varita de ella había caído, y tuvo el impulso de intentar alejar la mano de su agresor de su cuello pero de pronto recordó… ella conocía esa técnica…Harry se la había enseñado.

- Hasta aquí llegaste preciosa, vas a tomar un descanso y te despertarás en Dublín. – le dijo antes de disponerse a lanzarle un encantamiento con la mano con la que no la tenía sujeta por el cuello, pero ella impulsó la cadera con fuerza y logró voltearlo, echándose a correr tan pronto como pudo hacerlo. Con la oscuridad del jardín, le fue imposible arriesgarse a buscar su varita. El tipo se sorprendió, y ella aprovechó su aturdimiento para correr, y adentró a la zona del jardín en la que la vegetación era mucho más abundante y se escondió tras un árbol, intentando no jadear para que no la escucharan. Sabía que no había inmovilizado a ninguno y que si se quedaba ahí parada la encontrarían, pero no tenía varita, ni teléfono. Se había torcido el tobillo durante su último intento de huida, y dudaba que pudiera llegar mucho más lejos.

- Hola muñeca... oficialmente me cansaste, ahora te vas a ir a dormir, y despertarás en Dublín. – escuchó detrás de ella, se volvió y vio a los dos tipos que la perseguían apuntándole con sus varitas – ¡Desmaious!

- ¡Protego! ¡Ginny quédate atrás de mi y échate al suelo! – escuchó la voz de Harry detrás de ella, y el rayo rebotó sobre el escudo protector. La puso detrás de él, ella se dejó caer junto al árbol. - ¡Crucio! – gritó él apuntando la varita hacia uno de ellos, pero la desvió de dirección al último momento hacia el otro, y el tipo cayó al piso de forma inmediata, retorciéndose de dolor.

- ¡Avada Kedavra!- gritó el tipo que aún se encontraba de pie. Al tiempo en que el hombre que había estado en el suelo corría para desparecer con premura.

El rayo verde pasó cerca de Harry pero lo esquivó con agilidad. Le lanzó una sonrisa arrogante a su agresor.

- ¡Expelliarmus! – le gritó antes de que la varita del agresor saliera volando y hacia su mano. - ¡Incarcerous! – dijo de inmediato antes de que delgadas sogas apresaran a su agresor. Harry se acercó a él. – Voldemort no pudo hacerlo: ¿realmente creíste que tu podrías? Por otro lado: ¿Dos contra una mujer? ¿Es en serio? – le dio una fuerte patada en el estómago antes de lanzarle un hechizo aturdidor, lo dejó inconsciente en el suelo.

Se volvió hacia Ginny que seguía en el suelo y se hincó junto a ella. Ella lo abrazó con fuerza, la sentía temblar en sus brazos. La miró, tenía una herida en el brazo, y estaba asustada.

- Gin… ¿estás bien? – le murmuró acariciándole el rostro. Ella asintió, pero él pudo ver como estaba conteniendo las lágrimas. - ¿Te duele algo? ¿Estás herida?

Ella negó con la cabeza. – Creo que me fracturé el tobillo, pero nada grave. – le aseguró ella dejándose abrazar. Harry se quitó el saco y se lo echó encima. Sacó el móvil y llamó con rapidez.

- Ron… tengo a tu hermana… y a uno de los tipos que intentó llevársela. – le dijo antes de que el pelirrojo pudiera decir cualquier cosa. – No, ella está bien, solo está un poco asustada. Por favor, pídele a alguien de seguridad que vaya al fondo del jardín del lado este, a unos metros de que inicie la zona de desaparición. Sí… en cuanto llegue vamos para allá. Adiós. – cortó la llamada.

Su atención volvió a centrarse en Ginny que se abrazaba a sí misma, un par de lágrimas ya se le deslizaban por el rostro, pero estaba concentrada en retener el resto. La abrazó con fuerza y recargó su frente sobe la de ella.

- Tranquila, Gin. – le murmuró – Todo está bien, mi amor, tranquila. Perdóname por tardar… no podía encontrarte. ¿Qué fue lo que pasó?

- Dean… ¿cómo está? ¿está…? – le preguntó ella recordando lo que había escuchando cuando se la llevaban. "Otra vez esta pesadilla no…" pensó ella agobiada, no soportaría otro daño colateral.

- Está vivo. – le aseguró. – Pero no sé más… ¿Qué fue? ¿Poción multijugos?

Ella asintió. – Si… estaba bailando con él, y luego me tiraron vino encima… fui al tocador y me amenazó con la varita… te vi buscarme, pero no pude gritar, porque me apuntaba… creí que… - dijo ella tragando el nudo en la garganta, aún reteniendo el llanto. Harry asintió y la abrazó otra vez. Pudo darse cuenta de que se estaba esforzando por no llorar y no quería complicarle más la tarea.

- Ya… lo hablamos cuando estés más tranquila. - ella asintió y él no pudo resistirse, le dio un corto beso en los labios.

Cuando vio que el hombre de seguridad finalmente estaba llegando, tomó a Ginny en brazos. – Temo que no puedo arreglarte ese tobillo, me da miedo empeorarlo. – Ella asintió y se aferró a sus hombros. – Ese vestido duplica tu peso… - le dijo a la mitad de un quejido intentando hacerla reír, pero ella solo sonrió débilmente.

El hombre de seguridad miró al tipo atado e inconsciente en el suelo y luego a Harry. – Yo me encargo…Ya me dio instrucciones el señor Weasley. - Harry asintió y se echó a andar rumbo al salón.

En el salón solo permanecían Ron, Hermione y Kat, que suspiraron con alivio al ver a Harry llegar con la pelirroja en brazos. La sentó sobre una de las sillas y Ron fue el primero en abrazarla. Ginny lo abrazó devuelta con fuerza, Harry vio como el pelirrojo también lucía asustado. Kat miró a su amiga con lágrimas de alivio en los ojos, y luego la vio descalza.

- Perdí mi par de Manolo Blanhik favorito… - le dijo Ginny intentando hacerla reír, la pelinegra rio y se limpió las lágrimas. – Estoy bien. – les aseguró- Solo me torcí el tobillo.

- No pude curarla… soy pésimo con eso. Solo voy a empeorarlo. – les explicó Harry. Ron seguía abrazando a su hermana.

- ¿Tu sabes cómo está Dean? – le preguntó Ginny a su hermano con ansiedad, el agobio que sentía en el pecho solo se incrementaba con el paso de los minutos. El pelirrojo negó despeinándose con algo de frustración.

- No… está vivo y se lo llevaron a San Mungo pero no sé más. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo…? – empezó él a cuestionar, pero Harry negó con la cabeza.

- Poción multijugos… te lo explicaré luego, ahora todo lo que quiero es llevarla a casa. ¿Kat, Hermione, pueden aparecerse ustedes también? Ron tiene que ir al Ministerio y yo iré a San Mungo a averiguar el estado de Dean… - les dijo, antes de hacerle una caricia a Ginny en el rostro.

- Claro, yo puedo curarle el tobillo… he sufrido tantas lesiones que ya soy experta. – le aseguró Kat. Harry asintió serio.

- Yo… ¿no es mejor que vayamos todos al Ministerio? Ginny tiene que declarar… - sugirió Ron, pero Harry negó rotundamente con la cabeza, tomando otra vez a Ginny en brazos.

- En este preciso momento, tu hermana no está en condiciones de declarar ni su nombre, será mañana. Ve tu al Ministerio y pon al tanto a Kingsley, que empiecen con el papeleo. Que trasladen al tipo que capturé al Ministerio para interrogarlo. – le instruyó Harry y el pelirrojo solo asintió, antes de mirar a su hermana. – Ahora sí, al menos tenemos de dónde partir.

- ¿Estás segura de que estás bien? – le preguntó Ron y Ginny se esforzó por lanzarle una sonrisa.

- Estoy bien, Ron. Harry llegó justo a tiempo. – le aseguró ella. Su hermano asintió y tragó duro, y Harry pudo darse cuenta de que sintió una gran furia en el pecho, una que él mismo estaba sintiendo.

- Bien. – le replicó el pelirrojo sabiendo que no era del todo cierto. Se separó de ellos y besó a Hermione que lo abrazó. – Te veo más tarde en casa, te amo. – Hermione sonrió y le dio otro corto beso en los labios.

- Las veo ahí. – les dijo Harry a Kat y a Hermione antes de desaparecer y aparecer en el penthouse. Recostó a Ginny en el sofá y le hizo una caricia en el rostro.

- ¿Sabes que puedes llorar conmigo verdad? – le dijo con esa media sonrisa que a ella la derritió. Ella desvió la mirada para no sucumbir antes las lágrimas y negó con la cabeza. Harry suspiró, y se levantó para abrir la puerta. Kat y Hermione entraron al apartamento, eran ya cerca de las once de la noche.

- Claire, llamó. Estaba preocupada por ti… - le dijo Kat a su amiga, que solo asintió secamente. Ante el silencio de Ginny, Kat miró preocupada a Harry que solo la miró preocupado y negó con la cabeza, era claro que Ginny estaba en una especie de estado de shock.

- No quiere hablar. – le murmuró él por lo bajo.

- ¿Tienes poción para que podamos curarle las heridas que tiene en el rostro y en el brazo? – le preguntó Hermione a Harry, quien asintió.

– En la cocina, Hermione. Voy a ir a San Mungo a indagar acerca del estado de Dean. Por favor, intenten que tome alguna poción para los nervios. – les dijo Harry, pero Ginny negó rotundamente con la cabeza.

- No quiero nada para los nervios, estoy bien. – mintió Ginny desde el sofá.

Él se agachó para quedar a su nivel frente al sofá, ella seguía tapándose con su saco y miraba al vacío. Él le tomó la barbilla y la forzó a mirarlo, le sonrió.

- Voy a averiguar cómo está tu novio, a ver si así te tranquilizas. ¿Sí? – le dijo con ironía intentando hacerla reír, pero ella solo sonrió débilmente y asintió, rompiendo el contacto visual otra vez. – No me tardo, mi amor. – le aseguró.

Ella asintió otra vez y recargó su cabeza sobre uno de los cojines del sofá, cerrando los ojos momentáneamente. La realidad era que no quería hablar porque sentía que iba a romper en llanto, y si iba a llorar, iba a hacerlo sola.

Ante la renuencia de ella, Harry suspiró con resignación y se levantó negando con la cabeza para luego desaparecer.

Kat dio un par de zancadas hacia la pelirroja. Ginny la miró, mientras que la pelinegra exponía el tobillo de su amiga y le apuntó con la varita para curarlo. Ginny cerró los ojos al sentir como el tobillo se acomodaba en su lugar.

- ¿Mejor? – le preguntó Kat sentándose a lado de su amiga, mirándola con preocupación.

- Gracias, Kat. – le dijo Ginny asintiendo intentando sonreír. Kat la abrazó intentando reconfortarla. – Estoy bien, en serio. – le aseguró Ginny.

- Debe haber alguna forma de ponerle un alto a ese hijo de puta. No puedes seguir viviendo así.

- Bueno…tal vez si el tipo que Harry atrapó habla…pero no pondría todas mis apuestas ahí. Ian no escoge a sus matones a la ligera. Sabe lo que está en juego. – le dijo Ginny frunciendo el entrecejo, pensativa.

Hermione las interrumpió y le pasó un algodón junto con la poción para curarse las heridas. Ginny se curó el brazo, y Hermione le ayudó con el rostro.

- ¿Ya está? – les preguntó Ginny levantando el rostro. Hermione asintió.

- Sí, ya estás perfecta, para tu tranquilidad. Ginny… ¿estás segura de que estamos haciendo lo correcto ocultándole toda la verdad a tu hermano? Este tipo no está jugando, y no sé cuánto tiempo esto vaya a seguir siendo sostenible. – le dijo Hermione con preocupación, sentándose exhausta en el otro sillón.

- Ahora no, Hermione, por favor. Sabes tan bien como yo que es peligroso que Ron se entere. Estoy segura de que no quieres que nada le pase. Creo que lo que pasó hoy debe dejarte muy claro que Ian es peligroso. – le dijo Ginny resignada. – No va a detenerse hasta que yo no vuelva con él, y mientras tanto, todos ustedes pueden ser un posible daño colateral.

Hermione la miró preocupada y suspiró, negó con la cabeza. Supo que era el momento ni el lugar de enfrascarse en una discusión con Ginny.

- ¿No quieres ir al hospital? – le preguntó Hermione. Ginny negó con la cabeza.

- Estoy bien, no pasa nada. – le aseguró la pelirroja. – Fue solo un susto. Eso es todo. Estoy preocupada por Dean… si algo llega a pasarle no lo voy a tolerar. Habrá sido por mi culpa. No voy a soportarlo, esta vez no. – masculló ella, y un par de lágrimas silenciosas se deslizaron por su mejilla.

Kat le sonrió empáticamente y negó con la cabeza.

- Dean es un tipo fuerte, estoy segura de que estará bien. Ya verás. Con ese cuerpo que tiene se le ve… resistente. – dijo ella, intentando hacerla reír, y funcionó porque Ginny le lanzó una pequeña sonrisa.

- Bueno, al menos ya te ríes otra vez. – le dijo la pelinegra, ofreciéndole un vaso de whisky a su amiga. – Toma, para tus nervios. Sé que esto te calma… no tanto como los abrazos de Harry, pero en su ausencia…es lo que hay.

- Me conoces tan bien. – le dijo la pelirroja antes de darle un largo trago a su vaso y dejarlo en la mesita de centro.

Harry se apareció veinte minutos después. Ginny lo miró ansiosa esperando respuestas de su parte, ella abrió la boca para preguntar, pero él le sonrió y le contestó con rapidez antes de hacerle una suave caricia en la mejilla.

- Tu novio está bien. – le aseguró. – Perdió algo de sangre, pero es muy fuerte y está fuera de peligro. Lo darán de alta en los siguientes días, y creen que estará de pie para el primer partido de la copa. Así que no pasó nada, ya no tienes nada de que angustiarte.

Ginny suspiró y dejó caer su cabeza en el sofá otra vez completamente aliviada.

- Gracias, Merlín… - murmuró ella. Kat le sonrió.

- Ves…te lo dije. Ya tranquilízate, Ginny, estoy segura de que mañana podrás visitarlo. No pasó nada. – le dijo ella sonriente antes de levantarse del sofá. – Creo que es mejor que me vaya, es tarde y necesitas descansar. – le dio un beso en la mejilla y la abrazó. – Tranquilízate, Ginny. Verás que pronto acabará esta pesadilla. Estoy segura.

Ginny asintió con desgana y le sonrió con tristeza. – Gracias por estar aquí.

- Yo también debo irme. – dijo Hermione levantándose del sofá. - ¿Sabes algo de Ron? – le preguntó a Harry.

- Pasé por el Ministerio, y están procesando al tipo que logré atrapar. Me pidió decirte que no lo esperes despierta. Tal vez tarde varias horas. – le dijo él arremangándose la camisa. – Gracias a ambas por quedarse con Ginny.

- Nada que agradecer. Su tobillo ya está bien. – le dijo Kat con una sonrisa. – Gracias a ti por no permitir que nada le pasara.

- Te lo prometí. ¿Te acuerdas? Intento crearme el hábito de ya no romper promesas. – le replicó él con una sonrisa. – Buenas noches.

Hermione lo abrazó y le dio un beso en la mejilla. – Tu también deberías descansar, Harry. Les llamo mañana.

- Descansa, Hermione. Gracias por todo.

Cuando se quedaron solos se armó un silencio incómodo. Ginny se levantó del sofá determinada a evitarlo. La realidad era que no quería escuchar el sermón de que él había tenido razón, de que jamás debió haber ido a ese evento, de que debió haberle hecho caso.

- Hablemos… - le pidió él, pero Ginny negó con la cabeza, determinada a evitarlo.

- ¿De qué? Créeme, Harry, no tengo ganas de hablar de esto. ¿Me vas a decir "te lo dije"? Ya sé que fue mi culpa lo que pasó, y también que Dean esté herido. Ahórrame el regaño. – se echó a andar rumbo a la planta alta y escuchó a Harry maldecir por lo bajo. Entró a su recámara, se sentó en el tocador y se deshizo lo que quedaba del recogido que traía en el cabello, y se quitó los aretes dejándolos en la mesa del tocador.

- ¿Podemos hablar hermosa, por favor? – le preguntó Harry siguiéndola a su recámara, habiendo suavizado el tono. Ella negó con la cabeza, y se levantó para sacar su pijama. Se volvió hacia él.

- No puedo, Harry. Por favor no insistas, no tengo ánimos. – le replicó ella, con intenciones de pasar hacia el baño para cambiarse, pero él se interpuso en el camino.

- Tienes todo el derecho a estar enojada conmigo, lo que pasó hoy no debió pasar. No debí permitir que pasara. – le murmuró él haciéndole una caricia en el rostro que ella no rechazó.

- No fue tu culpa…

- Sí lo fue. – concluyó él, tragando duro el nudo que se le había formado en la garganta. - ¿Quieres saber por qué? Porque cuando el supuesto Dean llegó a apartarme de ti, algo no me gustó. Mi instinto me dijo que algo no estaba bien, que había algo raro en ese tipo, pero me obligué a mi mismo a pensar que simplemente eran mis celos hablando, que simplemente no me gustaba verte bailando con él. Debí haber hecho caso a esa sensación que tuve en el pecho, pero no lo hice… así que tienes todo el derecho a estar molesta.

Ginny negó con la cabeza y le arrojó los brazos al cuello.

– Harry, fuiste tu quien me repitió hasta el cansancio que no debía de ir a ese evento hoy. Te opusiste de todas las maneras posibles y a mi no me importó. Gracias a que me obligaste a memorizar las zonas de desaparición, y los jardines, es que pude encontrar el momento oportuno para correr. Gracias a que insististe en que mi vestido tuviera una bolsa oculta para mi varita, es que pude atacar al tipo que me tenía, y gracias a que me enseñaste como zafarme si me tenían contra el suelo, es que pude escapar. Sé que si no hubieras llegado no habría valido de nada, pero te gané tiempo. Así que si aún estoy aquí es solo gracias a ti. Esto no fue culpa tuya. – le dijo ella, intentando que Harry dejara ir el inmenso sentimiento de culpa que le inundaba el pecho, ya no pudo evitarlo y comenzó a sucumbir antes las lágrimas, Harry la abrazó con fuerza.

- Que suerte que me hayas estado prestando atención, después de todo. – le murmuró él con una triste sonrisa, intentando hacerla reír, le limpió las lágrimas cariñosamente. – Ya no llores, no soporto verte llorar.

Ella le lanzó una débil sonrisa y él junto su frente con la de ella, acariciándole la espalda. Le dio un suave beso en la mejilla, pero ella lentamente desvió su rostro para besarlo en la boca. Pronto, el beso que había comenzado como dulce se tornó pasional. La lengua de él penetró la boca de la pelirroja con deseo contenido. Ella lo besó de vuelta con ansias, abrazándolo por el cuello con más ganas, antes de que sus manos le acariciaran el pecho con suavidad, jugueteando con los botones de la camisa. Quería olvidar todo lo que había pasado, y el consuelo que le ofrecían sus caricias era la mejor medicina. Harry enredó una de sus manos en el cabello de ella sin dejar de besarla, cuando separó sus labios de los de la pelirroja, pasó a besarle ese cuello de porcelana que tanto había querido besar durante tantos días, mientras que sus manos la acercaban más hacia él. La escuchó suspirarle al oído y sonrió, antes de atraparle las manos que ella tenía en los botones de su camisa, empezando a desabrochar uno a uno. Se separó de ella y la miró a los ojos.

- Te amo, Harry. – le dijo ella con franqueza, con las manos aún aferradas a la camisa de él. – Sé que ya lo sabes, pero también sé que has estado esperando escucharme decirlo. Te amo más y más cada día, si es que es posible amar tanto a alguien. Si nunca dejé de amarte o me enamoré de ti otra vez, eso no lo sé. – le dijo ella con sinceridad.

Por alguna razón, el escucharla finalmente decírselo le había quitado un enorme peso de encima.

- ¿Tenían que intentar llevarte otra vez para que finalmente me lo dijeras no? – le preguntó él con una sonrisa.

- Tuve mucho miedo. – le confesó ella con sinceridad. – Pensé que no volvería a verte.

- Te hubiera ido a buscar al mismísimo infierno de haber sido necesario. – le replicó Harry antes de volver a besarla con ganas.

Sintió los dedos de la pelirroja desabotonarle los botones de la camisa uno a uno antes de que ella atacara su cuello, dificultándole la tarea de respirar. Él sonrió al darse cuenta con el corazón de ella latía aceleradamente, y tenía el rostro sonrojado. Las manos de Ginny se perdieron en su pecho dándole suaves caricias que a él lo estaban trastornando, mientras que no dejaba de besarlo, mientras que luchaba con desabotonar los últimos botones de la camisa. Él se separó de ella para respirar y la detuvo con suavidad.

- Por favor no me rechaces, por favor ya no me hagas rogarte más. – le dijo ella casi con súplica, mirándolo a los ojos. – No tienes idea de cuánto te necesito… - le murmuró. La expresión de súplica que vio en su rostro lo descolocó. Se iba a ir todo a la mierda. Los ojos de él recorrieron su cuerpo con deseo y volvió a besarla, esta vez desabotonando su propia camisa con rapidez y dejándola caer al suelo. Ella le acarició el pecho y el abdomen con ganas, pasando sus besos a su cuello, mordiéndoselo con suavidad.

- Gin… - le murmuró él al oído, mientras que sus manos recorrían la cintura y la espalda de la pelirroja, jugando inquietamente con los listones del corset del vestido.

- Mmmm…- le contestó ella entre besos, antes de penetrar la boca masculina con su lengua. Él la separó para mirarla, sabía que ya no tenía caso negarse a sucumbir ante el deseo que sentía por ella, lo había hecho todo de manera impecable, se había rehusado a estar con ella, y a pesar de eso ahí estaban, habían estado a punto de llevársela por tercera vez.

- ¿Estás segura de que esto es lo que quieres? Si no es buen momento…no tenemos que… – le dijo con suavidad al oído antes de volverla para que la espalda de ella chocara contra su pecho, mientras que atacaba su cuello con sus besos. La sintió asentir y su pecho se lleno de emoción. – ¿Sabes lo mucho que te amo verdad? – le murmuró mientras que le acariciaba los pechos a través del hermoso vestido de organza. Ella asintió, estaba jadeando completamente excitada al sentir sus caricias y los besos en su cuello, la boca de él marcándola con deseo, mientras que le apartaba el largo cabello pelirrojo hacia el otro lado, pero en ese punto se sentía demasiado vestida y demasiado acalorada para su gusto. Sintió en su vientre ese característico dolor placentero de deseo, y la loción de Harry le inundaba por completo sus sentidos, mientras él pretendía averiguar cómo desatar los listones del vestido. Ginny sonrió, alcanzando a desatarse ella misma. Harry terminó de desatarle el vestido y luego deslizó hacia abajo el cierre, mientras que seguía atacándole el cuello y la espalda con vehemencia.

Él vestido se deslizó por el cuerpo de la pelirroja hasta el piso, y él la giró para besarla de lleno en los labios chocando los pechos de ella con el de él. Era un hecho que se iba a ir todo el demonio. La levantó del suelo para sacarla de vestido y ella jadeó de excitación. Él la miró y la dejó en el suelo otra vez, su cabello pelirrojo caía completamente suelto hasta su cintura, ligeramente ondulado por el peinado que había traído durante la noche, creaba un hermoso contraste con su piel completamente blanca. Los ojos de él la recorrieron con deseo, la gargantilla de brillantes y unas finas bragas color negro eran todo lo que traía puesto. Ella le sonrió con dulzura antes de lanzarle los brazos al cuello otra vez, pegando sus senos contra el pecho de él y besarlo pasionalmente. Cuando sintió las manos de él recorrerle la espalda y su trasero, acercándola más hacia él, fue cuando le quedó claro que esta vez, no habría "casi", y la sola idea la hizo sentir húmeda de deseo. Las manos de ella se deslizaron hábilmente al cinturón del pantalón, quitándoselo con premura, le desabrochó el pantalón y lo acarició sintiendo de lleno lo excitado que estaba por ella. Harry cerró los ojos y la besó, mientras que ella le bajó el pantalón con rapidez.

- Que ansiosa estás, hermosa. – le murmuró él con una sonrisa, mientras que la guiaba a la cama. Ella lo besó.

- Han sido seis largos años de echarte de menos, amor. – le replicó ella quitándole los anteojos y dejándolos sobre el buró. Él ya se había encontrado lugar entre sus piernas, frotándose contra ella de esa forma lenta y sensual que a ella la volvía loca. Bajó sus besos a los senos de ella, chupándolos hasta dejarlos erectos, antes de volver a subir a su boca, mientras que con suavidad le quitaba las bragas para aventarlas a la pila de ropa que estaba en el suelo. Se separó momentáneamente de ella para observarla. Le abrió las piernas para frotarle el clítoris con suavidad, sintiendo la humedad entre sus piernas. Ella abrió los ojos y lo miró mientras que la acariciaba, su corazón latiendo completamente desbocado y su pecho elevándose y descendiendo con rapidez.

- Eres tan hermosa, me vuelves loco… - le murmuró al oído mientras que la penetró con sus dedos. – Ya estás toda mojada, mi amor, estás toda mojada para mi. – le dijo antes de besarle los pechos mientras que continuaba haciéndola suya con sus manos.

- Ahh… Harry… - gimió ella moviéndose y levantando la cadera siguiendo el ritmo que él había establecido para ambos. Él le acarició el trasero y volvió a chuparle los pechos mientras que la hacía suya con las manos. – Ahh…ahh… si…- gimió ella, cerrando los ojos.

- No sabes las ganas que te traigo, pelirroja… - le murmuró con la voz cargada de pasión. – Quiero hacerte venir, amor…- le dijo antes de bajar su boca a sus pechos y luego a su vientre. Ella tembló y abrió las piernas al sentir como él chupaba su punto sensible, y gimió enloquecida cuando lo sintió penetrarla con su lengua.

- Harry qué estas.. ah…ahhh…- ella gimió, moviendo su cuerpo al compás de los besos de él y le revolvió el cabello aún más. Sintió como el orgasmo la golpeó con fuerza, era como sino pudiera tener suficiente de él. Él sonrió complacido y subió sus besos por su vientre y sus pechos hasta llegar a su cuello. Escuchó el corazón de la pelirroja latir con fuerza. Le besó el cuello y la tomó de las manos, entrelazando sus dedos con los de ella.

- Quédate conmigo, hermosa… mírame…- le murmuró. Ella abrió los ojos, aún jadeando por el orgasmo, sintió que el piso entero se le había movido. Lo miró mientras que él fundía su cuerpo con el de ella, y ambos gimieron ante el anhelado contacto. – Te adoro, Gin. – le susurró. La penetró una y otra vez estableciendo un ritmo primitivo entre ambos, besándola con pasión.

- Más…. Más…. – gimió ella en su oído, moviendo su cuerpo para frotarse contra él, y él le sonrió con adoración, embistiéndola con mayor rapidez. El sentirse unido a ella era algo que le ocasionaba un placer completamente inexplicable, la besó en los labios. Adoraba a esa mujer, se preguntó cómo pudo haber estado tanto tiempo lejos de ella. La penetró con más rapidez y ella jadeaba y le arañaba la espalda.

- Que hermosa eres, Gin…. Ah… no sabes cuánto tiempo he esperado para volver a tenerte así…. – gimió él en su oído mientras que la penetraba con más ahínco, y le besaba el lóbulo de la oreja. Sus embestidas se hacían más rápidas y erráticas con el paso de los segundos, y Ginny se movía debajo de él intentando seguirle el ritmo. Los labios de él le recorrían el lóbulo de la oreja, el cuello, y de vez en vez los pechos, haciéndola gemir con ganas. La sintió temblar debajo de él, y eso en lo enloqueció.

- Harry… si….ah…no pares amor….- gimió ella. – Te amo tanto…- le dijo ella antes besarlo, lo sintió cambiarla de posición, acomodándola en cuatro sobre la cama y la penetró otra vez, las manos de él se movieron diestramente sobre sus pechos y su clítoris hasta hacerla delirar. Ella apoyó las manos sobre el colchón quedando en cuatro, mientras que el la tomaba de la cadera penetrándola. Ginny gimió, lo sintió más dentro de ella que nunca, su largo cabello caía como una cortina sobre su rostro.

- … te sientes tan húmeda… - le dijo mientras que la embestía escuchándola gemir, tragó duro resistiendo el deseo de terminar dentro de ella, mientras que sus dedos se deslizaban diestramente sobre el clítoris de ella.

- Harry…no pares… no pares… - gimió ella.

La giró otra vez y quedó sentado sobre la cama con ella a horcadas sobre de él. La besó con ganas al tiempo en que volvió a adentrarse en ella, y ella gimió contra sus labios. Él la echó hacia atrás para besarle los senos con devoción y ella comenzó a moverse sobre él. Él gimió en su oído, antes de tomarle el rostro y mirarla.

- Termina para mi, hermosa… hazlo - le murmuró, moviendo su propio cuerpo ayudándola en la penetración. – Termina, Gin… quiero verte hacerlo - le dijo mientras que la tomaba de la cintura. La petición la descolocó, y se movió más rápido sobre él, ansiosa por llegar a su clímax que muy cerca.

- Harry…ah..- volvió a gemir ella moviéndose erráticamente, apretando los hombros de él con fuerza, sintiendo el orgasmo darle con fuerza en el estómago.

- Eso es…termina, Gin. – le insistió él entre jadeos, antes de tomarla por la nuca y besarla para acallar sus gemidos, cuando la sintió terminar sobre él. Él terminó segundos después.

Él se dejó caer de lleno sobre la cama y ella se recostó sobre su pecho, intentando recuperar el ritmo de su respiración con una sonrisa complacida en el rostro. Ella le besó el mentón y luego la nariz hasta que él abrió los ojos y le sonrió, mientras que le acariciaba la espalda.

- ¿Qué? – le preguntó él con una sonrisa, al verla feliz. Ella enrolló la mirada y lo besó.

- Estoy feliz. – le replicó ella y él los giró para acomodarse de costado y abrazarla de cerca.

- Me alegra escucharlo. – le murmuró al oído. - Eres tan condenadamente hermosa que no puedo creer que finalmente estuve contigo otra vez… - le dijo con suavidad antes de darle un beso en la frente. Ella se sentó en la cama cubriendo su desnudez con la sábana y él le sonrió con adoración. La miró pensativa. - ¿Qué pasa, estás bien? ¿hice algo mal?

Ella negó. – No…es solo que…- lo miró y se sintió un poco estúpida. – No pensé que pudiera sentirse así… - él la miró confundido sin entender. – Es que… cuando tu y yo estuvimos juntos hace años… ¿te acuerdas? Era nuestra primera vez… y fue un poco…

- Incómodo… - completó él con una sonrisa nostálgica. Ella asintió.

- Hubo un poco de dolor de por medio… - aclaró ella. Él la miró, recordaba haberse mortificado pensando en que tal vez lo había hecho mal o la había lastimado.

- También recuerdo eso…- la abrazó otra vez. – Sí, fue un desastre... – dijo riendo ante el recuerdo.

- Pero fuiste tan dulce conmigo que no lo cambiaría por nada. – le aseguró ella.

- Sí, fue una gran noche. Con todo y considerando la situación en la que nos encontrábamos… - dijo él sonriendo nostálgicamente. Ella lo abrazó.

- Lo que me dijiste hace un rato es cierto… - le dijo ella mirándolo mal. Él le devolvió una mirada de confusión. - Has aprendido mucho en estos seis años. - dijo ella con reproche y él rio. - ¿Cuántas? – le preguntó ella expectante.

- ¿Cuántas qué?

- No te hagas el que no entiendes. ¿Cuántas mujeres? – le preguntó directamente. Harry suspiró y miró al techo incómodo.

- ¿De verdad me estás preguntando con cuántas mujeres me he acostado en los últimos años? – le preguntó él con incredulidad. Ella enrolló la mirada otra vez y le besó el mentón antes de asentir.

- Sinceramente, Ginny, no llevo la cuenta. – le replicó tajantemente. – Lo que sí puedo decirte es que, si pudiera regresar el tiempo, estos últimos seis años los habría pasado contigo. Al menos espero que eso lo tengas claro.

– Nunca me había pasado eso…Nunca me había sentido así. - dijo ella sonrojada. Él meditó un poco sus palabras hasta que la entendió.

- Siempre debería de sentirse así… pero no tengo duda de que al monstruo de tu ex novio nunca le importó enseñarte… - le explicó mientras que le delineaba suavemente las facciones. Le dio un beso en el cuello y la dejó relajarse en su pecho.

– Te amo. – le dijo ella con seguridad. Él la miró embelesado y suspiró.

- ¿Me lo dices otra vez? – le preguntó con esa media sonrisa que a ella la hacía suspirar.

- Te amo. – le repitió ella al oído. Él le dio un corto beso en los labios.

- Y yo a ti, aún más. – le dijo él con seguridad. En la medida en la que se relajaba no pudo evitar preocuparse por lo que pasaría a partir de ese momento. Sabía que había cometido un error en la gala, uno que no debió haberle pasado, pero también sabía que otro día más sin ella era algo que ya no podía tolerar.

- ¿Qué vamos a hacer? – le preguntó Ginny adivinando sus pensamientos. Harry suspiró. Ginny había aprendido a leerlo con mucha facilidad.

- Ahora mismo: dormir. Mañana vamos a ir al Ministerio porque tienes que declarar… sí, ya sé que lo odias, pero no hay más remedio. Y… voy a explicarle la situación a Kingsley. Te lo dije Ginny: si esto pasaba para mi ya no habría vuelta a atrás. – le dijo él con claridad.

Ella se inquietó y se incorporó. - ¿Pero nos van a separar?

- Sí… posiblemente le asignen tu caso a alguien más, pero asumiendo que tu quieras hermosa, me voy a quedar aquí contigo. Te amo, Gin, y sinceramente no quiero separarme de ti. Tal vez, si alguien más se dedica a protegerte yo puedo concentrarme en entender qué es exactamente lo que está pasando.

Ginny sonrió y sintió que un gran peso se le quitaba de los hombros. No quería admitirlo, pero tenía un poco de reserva respecto a lo que iba a pasar ahora.

- ¿Me estás pidiendo que sea tu novia? ¿o esto es solo una manera no muy elocuente de decirme que quieres que sigamos viviendo juntos? Digo… solo para estar claros. – le replicó ella con total seriedad. Harry le sonrió y tragó el nudo que se le había hecho en la garganta.

- Te estoy pidiendo que seas mía… lo que implica que dejes esa absurda relación que tienes con Dean tan pronto como sea posible. Y sí, también quiero pedirte que sigamos viviendo juntos, con independencia de lo que vaya a pasar mañana. Aunque ya no me dejen seguirte protegiendo como antes, tengo toda la intención de seguir haciéndolo. – le dijo con total sinceridad. - ¿Y bien? ¿qué dices pelirroja?

Ella fingió meditarlo unos segundos. - ¿Crees que el auror que vayan a asignarme vaya a ser más guapo que tu?

- ¿Discúlpame? – le replicó él ofendido y ella largó una carcajada. Harry rio también, tenía mucho tiempo sin sentirse tan feliz. – Me voy a encargar de que te asignen a un tipo de cincuenta años, un veterano parecido a Ojoloco estaría bien… por cualquier cosa. No confío en ti con este tema.

Ginny soltó una carcajada y lo besó. – Acerca de Dean… - comenzó ella bajando la mirada.

- Sí, tienes que romper con él, ya, Ginevra. Ya sé que técnicamente no es tu novio, pero necesito que exista claridad en este tema… ya sabes para evitar que te agarre a besos en el campo de quidditch, y sobre todo para que deje de mandarte esos malditos arreglos que francamente ya me tienen enfermo. De ser posible, me gustaría que mi amistad con él no saliera resquebrajada de todo esto.

- Está en el hospital… por mi culpa. ¿No puedes tener un poco de empatía? ¿Qué tan pronto es "tan pronto como sea posible"? – le preguntó ella poniéndole esa mirada que a él lo manipulaba con demasiada facilidad.

- Tan pronto como esté consciente, y estemos seguros de que la noticia no le va a provocar un infarto. – le dijo él tajantemente.

- No tienes misericordia, Harry. Me da mucha pena, después de lo que pasó hace ocho – nueve años… él mismo me lo advirtió. ¿Siempre lo intuyó, sabes? Que esto pasaría…

- Yo te lo dije muchas veces, te dije que estabas cometiendo un error, pero como siempre… haces lo que quieres, Ginevra. Dean es mi amigo, pero a ti te amo y francamente ya me cansé de continuar separados. Habla con él cuando lo creas conveniente, Gin, pero tienes que saber que no tengo la más mínima intención de compartirte. – le dijo, antes de darle un corto beso en los labios.

- ¿Quién diría que Harry Potter tendría tanta prisa por formalizar algo? Esto es como para divulgarlo en todos los medios. – dijo ella divertida antes de largar un bostezo. Después de tantas emociones, finalmente los ojos de Ginny comenzaron a cerrarse, permitiendo que el sueño la envolviera.

- ¿Harry?

- ¿Mmm?

- Sí quiero ser tu novia. – le dijo ella prácticamente dormida. Harry sonrió, le dio un besito en la frente y dejó que el sueño finalmente lo envolviera.


Harry estaba sentado en el sofá y Ginny estaba sentada a horcadas sobre él, lo besaba hasta cansarse, acariciándole el pecho con devoción. Podía sentir que él la deseaba otra vez y ella estaba más que feliz de complacerlo. Ella traía puesta solo la camisa de él, y él traía solo unos pantalones de mezclilla. Ambos sabían que tenían que ir al Ministerio y enfrentar…lo que fuera que tuvieran que enfrentar, pero ninguno de los dos parecía querer hacerlo. Llevaban media hora con intenciones de levantarse a desayunar, pero parecían incapacitados para separarse. El móvil de Harry sonó en la mesita de centro y se separó de Ginny.

- No contestes… - le insistió ella antes de volver a besarlo. Él le sonrió y volvió a separarse de ella, aún manteniéndola en su regazo.

- Puede ser importante… - le dijo dándole un corto beso en los labios antes de contestar el móvil. – Ron….

Ginny sonrió maliciosamente y brotó algunos besos en su cuello, mordiéndolo con suavidad, desconcentrándolo sustancialmente.

- ¿Harry? – le preguntó Ron - ¿está todo bien? Suenas raro.

- Si.. si…todo bien…Ginny deja eso…. – lo escuchó por el teléfono. La pelirroja sonrió y le guiñó el ojo, bajando sus besos al pecho de Harry, acariciándole el abdomen marcado con deseo.

- ¿Mi hermana está bien? ¿Se siente mejor? – le preguntó Ron.

- Er… si… tu hermana está muy bien. Está como nueva… - le replicó Harry y Ron frunció el entrecejo del otro lado de la línea. – Ginny ¿qué estás haciendo?

Escuchó a Harry decir con nerviosismo al ver que Ginny se había sentado en la alfombra justo entre sus piernas. Cerró los ojos al sentirla bajarle los boxers y sacar su miembro que ya estaba duro. Harry suspiró y se esforzó por reprimir un gemido al sentirla acariciándolo.

- ¿Harry? ¿qué está pasando? – demandó el pelirrojo.

- ah…no, no pasa nada Ron. – le replicó Harry con voz gruesa, y otra vez tuvo que cerrar los ojos cuando Ginny introdujo su miembro en su boca, mirándolo seductoramente. – estamos haciendo el desayuno y… y… tu hermana lo está arruinando…Ginny…ya…deja eso - le dijo él dispersamente, mirando escandalizado a la pelirroja que solo le sonrió dulcemente mientras continuaba dándole placer con la boca y con las manos.

Ron miró a Hermione horrorizado, mientras que la castaña estaba bastante divertida escuchando la conversación en altavoz.

- ¿A qué hora piensas llevarla al Ministerio, hoy? – demandó Ron, en ese punto ya estaba rojo y francamente sentía náuseas. Algo le decía que su mejor amigo y su hermana estaba haciendo cualquier cosa menos cocinar.

- Er…ah…¿al Ministerio? ¿hoy? Sí…. A las tres de la tarde ¿está bien? – le dijo Harry dificultosamente, con una mano sostenía el móvil y con la otra acariciaba con suavidad la cabeza de Ginny, mientras que ella le hacía sexo oral, sus caderas se levantan levemente correspondiendo a la boca de Ginny. Ginny supo que había tenido suficiente y se estiró para alcanzar el móvil y arrebatárselo de las manos.

- Ron… - le dijo ella, con la voz un tanto alterada.

- ¿Ginny? Te escuchas repuesta…. – le dijo el pelirrojo con sarcasmo. – Pásame con Harry. Ahora.

- Nos vemos en el Ministerio a las tres… Harry no te puede atender ahora. Adiós, hermanito. – sentenció la pelirroja colgando el móvil y arrojándolo al sofá.

Harry la miró con incredulidad, y ella le sonrió, mientras que continuó estimulándolo con las manos. - ¿Qué? Te estaba distrayendo, mi amor… ¿ahora en dónde estábamos? Ah si… aquí. – le dijo ella metiendo otra vez su miembro en su boca y Harry apretó con fuerza el cojín del sofá, moviéndose contra la ansiosa boca de ella.

- Oh…Ginny…. tienes que detenerte… ahora. – le instruyó él antes de lanzar un gemido. Ella le sonrió y negó mientras que seguía estimulándolo. Harry se agachó para subirla a horcadas sobre él, y se quitó los pantalones y los boxers en el proceso antes de besarla con deseo, intentando recuperar el ritmo de su respiración. – Estás loca, pelirroja… tu hermano se dio cuenta. – le dijo escandalizado mientras que con una mano le tomaba el rostro y con la otra se escabulló debajo de la camisa blanca que ella traía puesta, fue el turno de ella de suspirar, al sentirlo penetrarla con las manos. Se sentía muy húmeda y no quería otra cosa que no fuera a él haciéndola su mujer en ese mismo instante.

- Ah…- gimió ella – No me importa… - le replicó ella antes de volver a besarlo. Harry sonrió contra su boca, y le sacó la camisa de encima, dejándola desnuda sobre él.

- Ya estás toda mojada otra vez… - le murmuró él al oído antes de atacar su cuello.

- No paro cuando estás cerca de mi… - le replicó ella acariciándole el pecho, moviéndose encima de él buscando la penetración mientras jadeaba. - Te amo Harry… por favor - le volvió a decir juntando su frente contra la de él.

- No me voy a cansar nunca de escuchar eso. – le murmuró él al oído, mientras que seguía tocándola íntimamente. - ¿Por favor qué? – le preguntó con voz gruesa. Él le sonrió, haciéndose del rogar y jugando con su cuerpo sin penetrarla. Sus ojos se conectaron con los de ella otra vez y le dio un suave beso en los labios.

- Te necesito…- le dijo ella acomodándose sobre él, en el ángulo exacto.

- Déjame mostrarte exactamente lo que siento por ti, hermosa. – le replicó él con voz gruesa antes de penetrarla. Ambos gimieron ante el anhelado contacto, y Harry la besó de lleno en la boca, penetrando su boca con la lengua, al tiempo en que la tomaba de la cintura para mover su cuerpo sobre el suyo.

Algunos minutos después ella se dejó caer sobre el pecho de él, escuchando los latidos de su corazón. Estaban completamente acostados sobre el sofá, ella sobre él. Él estiró el brazo para levantar la camisa blanca de la noche anterior y volvió a ponérsela a Ginny, le dio un besito en la frente, y ella le sonrió.

- ¿Qué? – le preguntó ella.

- Espero que estés contenta porque francamente no voy a poder ver a tu hermano a los ojos, hoy…o en los próximos cinco años. – le dijo él y ella soltó una carcajada.

- Es tu culpa, te dije que no le contestaras y no me hiciste caso. – le dijo ella y Harry suspiró preocupado. – Oye… ¿por qué te preocupas tanto? De todas formas, teníamos pensado hablar con él hoy. ¿O acaso entendí mal?

Él la acarició y miró al techo. – No entendiste mal, tenía pensado hablar con él para decirle que ahora estamos juntos… y que haré lo que Kingsley instruya respecto a tu caso. Pero quería hablarlo con él antes… no quería que nos escuchara en plena sesión de sexo del otro lado por teléfono. – le reprochó.

Ella le sonrió inocentemente. – Ron, ya te perdonó por lo de hace seis años. – sentenció ella. Harry la miró sorprendido poniendo atención a cada detalle de sus palabras. – Él ya sabe que te amo… y que quiero estar contigo. Así que créeme… todo va a estar bien.

-Tengo dudas respecto a eso. Por más cómodo que esté aquí contigo, necesitamos levantarnos y enfrentar el torbellino que se nos viene encima. – le murmuró él con adoración. Ella lo miró con fastidio y suspiró con resignación. Harry pensó en algo que lo inquietó, no sabía cómo abordarlo, pero era necesario hacerlo. – Oye… anoche y recién no tuvimos cuidado.

Ella lo miró con confusión, y él la miró indicativamente, generalmente ese no era un detalle que él tomara a la ligera. Ante la expresión de Harry lentamente comprendió.

- Ah… ya… no importa. ¿No me dijiste apenas hace unos días que querías muchos, muchos hijos? – le preguntó ella risueña molestándolo. Harry la miró con incredulidad, un poco alarmado con su despreocupación.

- Sí, pero no justo ahora. No me mal entiendas, quiero todo contigo, pero no con la copa en puerta, y no mientras tengas a un psicópata detrás de ti. – le dijo Harry alarmado. Ella le sonrió y soltó una dulce carcajada.

- Sólo estoy bromeando, Harry. No tengo la más mínima intención de embarazarme justo ahora. Estoy tomando pastillas, así que despreocúpate.

Él la miró impresionado ante su previsión.

- ¿Desde hace cuándo? ¿Tenías alguna intención de… formalizar con tu novio? – le preguntó él con sorna. Ella le sonrió y negó con la cabeza.

- No, pero esperaba que tú sucumbieras pronto. Tenía que estar preparada, aunque tengo que reconocer que tardaste más de lo que pensé, a pesar de todos mis esfuerzos. – le dijo ella mordiéndose el labio inferior. Harry le sonrió y la besó.


N/A: Mi capítulo favorito SO FAR. Espero que les haya gustado, y que haya sido mejor de lo que esperaban. Ya están juntos. Tardé 13 capítulos pero por fin! XD XD XD El fic todavía no está tan* cerca de terminar. Falta algunas cosas más, incluyendo la copa y particularmente una separación bastante triste. ¿Cómo la imaginan? ¿Por qué? El único spoiler que les puedo dar es que las cosas tienen que empezar a moverse un poco como rumbo al epílogo, si es que me entienden..

POR FAVOR! DÉJENME REVIEWS QUE SINO NO ME INSPIRO!

XoXo