Capítulo 15
Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.
—Claro, puedes aprender hacer esas cosas y muchas más—
—Pero Albert… —
—Pero nada… es más aún recuerdo que tienes que aprender a lavar— me dijo mirándome a los ojos, me toma mi mano y me saca al balcón diciendo — ¿La ropa sucia dónde está? —
—La deje acá — mire al piso donde deje tirada la ropa, la recogió sin decir ninguna palabra el solo me dice — aquí es donde se lava la ropa —
—Donde… no veo la lavadora —
—Aquí— me dijo señalando una cosa de forma cuadrada y dije — ¿y esto que es? —
—Esto se llama Lavadero y sirve para lavar ropa, colocas tu ropa luego tomas un poco de agua, un poco de jabón y por último a tallar con todas tus fuerzas para quitar todas las machas—
—Queee como esperas que haga eso, imposible no lo voy hacer —
—Candy tienes que aprender a lavar tu ropa… o quieres ir a trabajar desnuda —
—Claro que nooooo —
—Bien entonces tendrás que ir desnuda al trabajo — me miro de nuevo con esa mirada a fría, por un momento pensé «Está jugando, si es eso solo está jugando si cree que voy a lavar » regrese de mi pensamiento cuando —bien yo te quería enseñar pero, como veo que no quieres aprender lo aras tu sola pero recuerda mañana nos presentamos a trabajar —
—Albert espera no te vayas — dije sosteniendo su brazo para que no se fuera del balcón, pero Albert no me escucho e ingreso al departamento, iba detrás de él gritando —Albert espera no te enojes…Albert — pero él no me, quiso dirigir la palabra solo se recostó en el sillón y dijo —Sera mejor que descanses que mañana nos iremos muy temprano a trabajar — se tapó con una pequeña cobija y me dio la espalda.
No sabía qué hacer, volver hablar con él, ir a sacar la ropa del lavadero o irme a la cama, volví intentar hablar con él pero no me contesto, al verlo como no me hablaba me enoje demasiado y grite—Maldición Albert, no pienso cambiar —
Aunque grite con todas mis fuerzas, él no se paró del sillón ni tampoco se destapo su cara, al ver como seguía hablando sola en ese pequeño departamento me di media vuelta y regrese al balcón recordé como Albert movía sus manos de arriba para abajo, tomaba un poco de agua y un poco de jabón.
Por unos minutos recordé las palabras de Albert« tallar con todas tus fuerzas para quitar todas las machas » regrese de mis recuerdos y dije —No creo que sea muy difícil —Tome como un plato de plástico, no sé cómo se lama pero con ese plato Albert lo tomaba para echar agua, cuando tome el agua y grite—Maldición… pinche agua fría — como es posible que Albert tomo el agua y no dijo nada si esta pinché agua esta mega congelada.
Mire de nuevo la ropa y tenía espuma, pero como quitarle toda esa espuma si el agua estaba congelada, por más que quería no lo podía hacer así que me di la vuelta e ingrese al departamento, me fui directo al cuarto de Albert y me avente a la cama, cuando mi cuerpo sintió la pequeña cama mis lágrimas comenzaron a salir, no sé cuánto tiempo llore en la cama pero poco a poco los parpados me pesaban y sin darme cuanta me quede dormida.
Volví abrir los ojos, cuando ese maldito ruido no dejaba de sonar y dije —Apaguen ese maldito ruido — cuando recordé que ese ruido ya lo había escuchado antes, me levante de la cama y me di cuenta que me había quedado dormida con la ropa puesta, solo la acomode la ropa en su lugar y salí del cuarto.
Albert estaba tomando un licuado al verme me dijo —Ya es hora irnos —
—Albert tengo mucha hambre —
—Solo hay licuado — me dijo extendió su mano con un vaso de leche espumosa, tome el vaso y dije —Si…gracias — rápidamente tome el vaso y me acabe todo el licuado, el volvió a decirme —Ya es hora de ir a trabajar —
—Albert ayer intente lavar la ropa pero estaba congelada el agua —
—Bueno no te preocupes ya lave tu ropa pero tendrás que lavar la siguiente tu sola— al terminar tomo su chaqueta y dijo —Vamos ya es hora, toma tu suéter — rápidamente me fui al cuarto y tome el suéter que Albert me regalo, ambos salimos del departamento y caminos unas cuantas cuadras el viento era muy frio mis piernas se congelaban, no quería caminar y grite—Tengo mucho frio mis piernas están congeladas, como es posible que tenga que trabajar a estas horas, ni si quiera ha salido el sol —
—Candy tenemos que llegar temprano para preparar todas las bebidas y acomodar todas las cosas en su lugar antes de las 9:00 a.m. ya que la tienda abre sus puertas —
—Pero… ¿por qué tenemos que llegar tan temprano? —
—Candy ya te explique ahora apúrate — me dijo muy enojado y siguió caminando, no sabía que pensar en algunos momentos era muy lindo, tierno, amoroso pero en otros momentos es muy serio, frio, enojado y pensé — ¿Cómo es, quien es Albert, por qué está conmigo—regrese de mi pensamiento cuando escuche—llegamos es aquí —
—Albert es una cafetera parece una pequeña casa —
—Si lo que pasa es que es una cafetería para toda la familia y el dueño quiere que sus clientes se sientan en casa —
—Pero Albert —
—Nada de pero — me dijo mirándome a los ojos y enseguida tomo mi mano, ambos entramos al parecer eras los primeros en llegar ya que nadie más estaba en la cafetería, Albert me empezó a dar muchas ordenes, haz esto, levanta, sacude, limpia, acomoda, todas estas palabras ya las conocía pero era yo quien las decía, siempre a todos mis empleados les decía que limpiaran, pero el mundo da muchas vueltas y ahora era yo quien limpiaba, una pequeña lagrima salió por mis ojos pero rápidamente la limpia con mi mano.
Cuando estaba acomodando una de las mesas de la cafetería escuche —Candy ya voy abrir la cafetería, te puedes ir atrás que se encuentra la cocina —
—Pero Albert yo no sé cocinar que voy hacer —
—Tranquila es fácil yo hare las bebías y tú me darás los postres—
—Queee — solo dije eso cuando Albert abrió la puerta de cristal y se coloca detrás del mostrador y al lado de la caja registradora, cuando a los pocos instantes entraron los primeros clientes.
Solo miraba como Albert se movía muy rápido preparando las bebidas y poco a poco los clientes comenzaron allegar y luego escuche —Candy dame una dona de chocolate, Candy dame una dona de chocolate, Candy dame un play de limón —
—Queee y donde están… no encuentro nada —
—Candy tranquila estas en las repisas al lado de ti y todos los postres tienen su nombre solo toma lo que te pida —me dijo señalando las repisas y comencé a buscar los postres que Albert me iba pidiendo, no sé cuánto tiempo paso solo sentía como Albert me pedía postre tras postre un sinfín de ocasiones, parecía no tener fin hasta que escuche —Candy a esta hora ya no hay muchos clientes podemos descansar un poco y comer —
—Qué hora es —
—Son las 11:00 a.m. —
—Queeeeee —grite tan fuerte como es posible que solo dos horas habían pasado para mí era como una eternidad, volví escuchar —Ven Candy siéntate — y me señalo la mesa donde se encontraba dos bebidas.
—Albert estoy muy cansada, no creo poder estar aquí, me gustaría hablar con el dueño y decirle que no puedo trabajar en este lugar —
—Candy ya hablamos sobre ese tema, necesitamos el dinero y aparte me diste tu palabra de trabajarías conmigo—
—Pero Albert —
—Nada vamos apúrate por que el día apenas comienza y en la tarde hay más trabajo— me dijo al tiempo que se dirigía a la pequeña mesa sosteniendo un plato con dos sándwich.
Primero él se sentó y comenzó a tomar su bebida y me volvió a decir —Vamos apúrate — al ver como empezaba a comer, mi estoma recordó que durante dos días casi no probo alimento, me senté rápidamente y comencé a comer el sándwich, estaba delicioso lo comí muy rápido que no medí cuenta hasta que mire Albert sosteniendo aun la mitad de su sándwich y me dijo —Quieres otro —
—Noo ya estoy llena —
—Segura —
—Siii y de que es mi bebida —
— ¿Tómalo y sabrás de que sabor es?—
—mmm Está bien —dije tomando el café, luego tome un pequeño sorbo, el café estaba delicioso, nunca había tomado un café tan rico como el que Albert me acaba de servir y dije—Esta delicioso como lo preparaste —
—Bueno es mi ingrediente secreto, pero si te quedas a mi lado y aprendes posiblemente te enseñe a prepararlos—
—mmm bueno de todas formas ya te había dicho que trabajaría contigo —
—Entonces ya no quieres hablar con el dueño y decirle que no quieres trabajar—
—No ya no… pero dime quien más trabaja en este lugar —
—Bueno la verdad solo nosotros dos, tú te encargaras de los postres yo de las bebidas—
—Pero Albert ya te he dicho que no se cocinar mucho menos se hacer postre —
—Bueno por esa razón tenemos a apuraros mucho y al final sabrás que hacer — me miro, se paró de la mesa y comenzó a limpiar todo sin decir nada más, al pasar unos minutos de nuevo me volvió a decir lo mismo de la mañana.
Volví a darle lo que me pedía solo que en esta ocasión encontraba las cosas más rápido, estaba muy cansada mis piernas ya no me respondían cada vez que me sentaba Albert me pedía otra cosa y otra cosa ya no podía soportar más y fui a la vitrina donde se encontraba Albert en la caja registradora y grite— Estoy cansada, mis piernas me duelen, tengo hambre, mis manos están llenas de azúcar ya no soporto más—
—Tranquila ya está cerrada la cafetería pero tenemos que dejar preparado todo para el día de mañana —
—Queeeee… cómo es posible que aun que esté cerrado tenemos que seguir acá—
—Claro todo lo que se vendió el día de hoy, hay que volver hacer esos postres para mañana o por lo menos ver qué fue lo que más se vendió y prepararlo para mañana—
—Te he dicho miles de veces que no se cocinar porque insistes—
—Por qué seré yo quien te voy a enseñar —
Continuara…
