Capitulo 11


Nunca me he visto cuando bailo frente al escenario, nunca vi una grabación, y siquiera recuerdo la sensación mientras lo estoy haciendo, tan solo escucho los aplausos de las personas sin rostro, cuando termino y los reflectores dando de lleno en mi rostro.

Hinata me catalogó como un gorrión, y yo la catalogue como estúpida al compararme con un pájaro. Sin embargo, al ver el rostro de Naruto al hablar, sonreír y mover escandalosamente las manos al estar al aire en la radio. Me abracé a mi misma, como siempre, Hinata tenia razón.

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—¿Te gustó la tercera canción? -dijo Naruto haciendo malabares con las vasos de café y una caja que contenía pasas . Enarqué una ceja, y sorbí mi capuchino. Cuando terminó el horario de la radio, alrededor del mediodía, Naruto, Sasuke y Kiba, propusieron un piedra, papel y tijera para saber quien de los tres iría a comprar café para los demás. Naruto iría gustoso si fuera en Ichiraku, pero como se encontraba cerrado, se mostraba reacio a moverse.

No obstante, después de tres partidas de piedra, papel y tijera. Se encontraba con dos tazas de café de distintos sabores en cada mano, y yo caminando junto a él, según él, si nunca habia probado el ramen, no debía irme sin probar aquel café que preparaban en aquella tienda.

—¿Cuál es tu obsesión con Soda estéreo? —pregunté mirando al frente, maldición, el café si que era bueno.

Naruto trastabillo, y no supe como, no tiró las tazas de café. Se irguió como si nada hubiera pasado y me miró con una ceja alzada.

—¿Por qué cada vez que te pregunto que te pareció, contestas con otra pregunta? —fruncí el ceño con incertidumbre.

—No lo hago —dije. A esa hora, las calles se encontraban repletos de personas, demasiado en el centro del pueblo a mi parecer.

—Sí lo haces —contraatacó. Nos detuvimos en un semáforo en rojo—. Puedes decirme que no te gustó, acepto criticas, ya sabes, con eso se mejora.

Hice una mueca sin quererlo. Recordando las criticas dirigidas hacia mí.

—No siempre —murmuré moviendo mi taza. Naruto se encontraba mirando su bolsillo trasero, buscando algo.

—Disculpa, ¿qué? —preguntó distraído.

—Tú amigo, Sasuke, se veía de escuchar rock. Pero la mayoría de canciones que eligió, fueron románticas —dije cambiando de tema.

—Ah, sí —dijo tratando de tomar algo de su bolsillo delantero, con la mano aún sosteniendo el café-, es que esta enamorado.

—¿Enamorado? —. ¿En serio? ¿Aquel chico que pareciera que odiaba a medio mundo? Lo observé con el ceño fruncido—. ¿Qué estas haciendo?

—Trato de sacar mi reproductor de música —dijo. Escuché a lo lejos unas risas—. Siento que se va a caer.

Bufé y tirando el café en la basura, y como si fuera una obra en medio de la calle, traté de quitarle el reproductor de música de su bolsillo.

—Lo tengo —dije triunfante. No obstante, a mi nariz le llegó el olor a ramen que tantas veces había impregnado mi cabello al estar tanto tiempo cerca de la cocina.

—Mmm, S-sakura-chan? —parpadee y evité mirar hacia arriba al notar nuestra cercanía. De repente a mis oídos llegaron los murmullos, aquellas voces sin nombre que conocía bien.

—Con que la zorra de Sakura volvió —escuché risas pasando detrás mío. Mi respiración se volvió anormal. Me alejé de Naruto, parpadeó con rapidez y se encontraba mirándome fijamente. El también las escuchó—, ¿no le alcanzó con acostarse con el padre de su mejor amiga?

Naruto levantó los brazos como queriendo sostenerme, pero me alejé, poco a poco.

¿Cómo algo que hacía que mi corazón latiera a mil por hora, se convirtiera en un parpadeó, en algo que lo estrujara y me impidiera respirar?

No quería ver como otra persona me viera como era en realidad, trataba de salir poco a poco de mi jaula, pero la realidad me golpeaba y me impedía siquiera abrir la puerta.

—Sakura-chan —me llamó Naruto con cautela. Como si yo fuera un ave acorralada y asustada, me abracé a mi misma, negué con la cabeza e hice lo que siempre hacía.

Mis piernas temblaban al encontrarme frente a mi hogar, me sostuve del marco y mi sudor recorría mi frente.

Inhale y exhale al sentir la fatiga de la corrida. Las lagrimas recorrían mis mejillas y cuando las limpie con mi antebrazo, supe que había algo raro.

El reproductor de Naruto color amarillo chillón me miraba burlona con sus audífonos enrollados a su alrededor.