CAP 28. VISTAS AL MAR

POV NARRADOR

-¡As!- gritó Heather en la arena cuando notó al nadder volando hacia ellos, llamando la atención de absolutamente todos ahí

-Astrid- murmuró el castaño aliviado por un segundo al verla ahí, aterrado un poco más al saber lo que vendría después.

Cuando Astrid aterrizo ninguno supo que hacer, se quedaron callados y quietos, hasta los gemelos se habían reservado cualquier mal comentario.

-Me alegra que estés aquí- fue Hipo quien rompió el silencio –estaba preocupado-

-Pues prepárate para preocuparte más- dijo caminando hacia él –Hipo, tenemos que hablar-

-Bien... vamos a charlar- aceptó cediéndole el paso.

En la mente de Hipo, tenía relación con el ámbito personal, y eso era algo que solo ellos debían arreglar.

-En realidad nos compete a todos- dijo Astrid entendiendo sus intenciones, suspiró y mostró un papel que había guardado, sin más comenzó a contar toda su historia... -...su nombre era Viggo Grimborn-

-Tremendo nombre- interrumpió Brutilda –aterrador, pero tremendo, Astrid se limitó a poner los ojos en blanco.

-Hipo, esta subasta se llevara a cabo en cuatro días, no dice dónde pero tengo la impresión de que esos símbolos son un código, es nuestra oportunidad para saber más de ellos- dijo Astrid

-A ver a ver a ver, déjenme ver si entendí, exactamente ¿por qué nos vamos a meter en problemas que no nos competen?... es decir no es que me moleste un poco de acción...pero hasta ahora nos la hemos llevado bien, bastante tranquilos en nuestro hogar, sin riesgos de morir por unos locos cazadores de dragones- dijo Patán quien para sorpresa de todos dio un punto valido.

-Atormentan, amordazan y tienen en jaulas a dragones que después seguramente venderán al mejor postor, y ¿sabes para que los compran?, si para matarlos y quitarles la piel, huesos y todo lo que puedan utilizar de ellos- le reprochó Astrid – ¿te gustaría que eso le hicieran a Colmillo?- esas palabras hicieron que los ojos de Patán se pusieran llorosos

-No- dijo entre pucheros abrazando a su dragón

-Bien, pues ningún dragón lo merece, cada uno de nosotros ha visto y generado la muerte de al menos uno de ellos porque el pueblo nos dijo que así debía de ser, hoy sabemos que no es así, que son criaturas que merecen ser libres y que necesitan que luchemos por ellos...- suspiro entonces, sus palabras tenían encantado al mismo Hipo –luchar por las vidas que podemos salvar quizá nos redima de aquellas a las que se la arrebatamos-

-Astrid tiene razón- intervino Patapez –si lucharemos por ellos cuenten conmigo-

-Conmigo también- lo secundó Heather poniendo su mano sobre el hombro de Patapez en forma de apoyo

-Perseguir a un loco experto en matar dragones... sobre un dragón... con altas probabilidades de morir en el intento de manera dolorosa... - dijo Brutacio haciendo una mueca de pensar –estamos dentro- gritó con emoción mientras su hermana sonreía alegre de la idea

-¿Patán?- preguntó Hipo al notar su silencio

-Agh ... bien como quieran- dijo resignado saliendo volando con su dragón –nunca permitiría que te pase nada chiquitin- le murmuró con un puchero de niño a los oídos de su pesadilla moustrosa.

Hipo volteo a ver a la rubia, vio en su expresión alegría y satisfacción, no pudo evitar sonreír, siempre amo el aspecto bélico y la necesidad por luchar en favor de lo justo de Astrid.

-Bien entonces pensemos en como descifrar esto- dijo Patapez mientras tomaba el papel –revisare mi libro- y emocionado subió a Albóndiga

-Te ayudo- se ofreció Heather mientras lo seguía en Cizalladura

Cuando estos dos desaparecieron un momento de silencio de apoderó de los incómodos Hipo y Astrid, hasta que el castaño decidió romperlo.

-Astrid... tu y yo... necesitamos hablar-

-Hipo que te quede claro... si volví aquí es porque prometí ayudarte con el nido y necesito ayuda para vencer a los cazadores...- le respondió tan fría como le fue posible y comenzó a caminar en dirección a la puerta de la arena –pero es no quita el hecho de que en este momento no tolere verte-

-¿Me amas?- preguntó en un tono tranquilo haciéndola detenerse de golpe

-No hagas esto- suplicó la ojiazul sin moverse

-¿Me amas?- repitió él caminando hacia ella

-Destruiste mi vida- le reprochó volteándose hacia él –me dejaste lidiar con el hecho de que no pude salvarte, tuve que soportar el odio de Estoico durante 10 años, el de la gente mirándome y jurando que te mate por celos cuando mejoraste en el entrenamiento, y nada de eso me dolió tanto como el hecho de que mi mejor amigo en el mundo, la única persona en quien confiaba había muerto... - las palabras calaban en lo más profundo para el castaño

-Astrid...- murmuró acercándose más a ella, acabando con algún centímetro que pudiera separarlos y sostuvo su barbilla obligándola a mirarlo -¿Me amas?

Astrid negó con la cabeza un segundo y cerró los ojos, cuando los abrió, unos segundos después se encontró con la mirada del ojiverde –sabes la respuesta- respondió rendida.

Hipo asintió, la tomó por la cintura y comenzó a hundir sus labios en los de ella, fue un beso suave, sin prisa, Astrid quería seguir enojada con él, quería odiarlo por lo que le hizo y sin embargo enredó sus manos en su cuello y lo besó con más fuerza.

Cuando aquel beso terminó, Astrid no hizo nada por separarse de él, al contrario con su pulgar acarició suavemente la cicatriz que el castaño tenía bajo su labio y apenas rozó el rostro del chico un tacto imperceptible, ¿Cómo pudo ser tan tonta?... era él, ese mismo rostro, esa misma mirada... siempre fue él.

-Me costó tanto tiempo aceptarme sin ti... Estaba tan aferrada a no encontrarte en alguien más... que ni siquiera pude ver que tus ojos te delataban- murmuró la ojiazul –Hipo-

-Hola M'Lady- murmuró el castaño tragándose una sonrisa y besando su frente –te extrañé-

-¿Por qué lo hiciste?-

Hipo solo entonces soltó aquel abrazo, tomó su mano y juntos fueron a sentarse a un pequeño banco, él le contaría toda historia, paso por paso.

Tras un rato de hablar, en donde Hipo esta vez le contaba completa su historia antes de irse de Berk. El cómo conoció a Chimuelo, porque mejoro en el entrenamiento y por qué se fue, Astrid solo tenía una duda...

-¿Por qué no me lo dijiste?- le preguntó dolida la rubia

-Quise, pero pasaron los días y solo sentía que te podía perder de nuevo-

-No me refiero al asunto de Axe, ¿porque nunca me dijiste que estabas vivo?-

-Astrid... yo nunca pensé que Estoico te trataría así, prácticamente te quería más como hija que a mí, eres una vikinga en la extensión de la palabra, con tu edad no había un Berkiano que no te respetara o admirara... Berk era tu hogar... yo, creí que te iría mucho mejor sin mí... Astrid yo... fui un cobarde- le confesó levantándose del banco y arrodillándose frente a la rubia. Tomó suavemente su mejilla haciéndola mirarlo de nuevo –ese día, debí tomar tu mano y pedirte que te fueras conmigo, pero era solo un niño asustado, estaba a punto de irme a no sé a dónde, de dejar mi casa, a pasar penurias y malestares hasta encontrar como vivir, de traicionar el pensamiento más sagrado de mi tribu... -

-Sabes que hubiera tomado tu mano- interrumpió Astrid mientras sujetaba delicadamente la muñeca de la mano que Hipo tenía en su mejilla

-Lo sé- admitió con una sonrisa de lado -pero... tu tenías mucho más que perder que yo... no podía hacerte eso-

-Yo solo te tenia a ti... cuando te fuiste... no tuve más por perder- confesó, Hipo mordió sus labios, y asintió

-Lo lamento tanto- murmuró con la voz quebrada antes de levantarse solo un poco para besar su frente y después del beso se encontró con los brazos de la rubia rodeándolo en un abrazo, abrazo que el correspondió mientras acariciaba su cabello y escondía el cuello de su rubia en su pecho, no cometería ese error de nuevo, ya no le permitiría alejarse de sus brazos por el resto de su vida –Te amo pequeña guerrera-

Astrid escondió su rostro aún más en el castaño encantada con aquellas palabras, había pasado 10 años desde que las había escuchado por última vez, y no volvería a aceptar no escucharlas por el resto de su vida.

-Tenemos trabajo que hacer- dijo Astrid después de un rato al separarse del abrazo

-Cierto...- respondió el castaño levantándose –pero Astrid, tu y yo... ¿estamos bien?- Astrid le regaló una sonrisa de lado. Se acercó a él y golpeó su brazo –Ey-

-Esto es por mentirme- le reclamó para después darle un beso profundo y apasionado, el más apasionado que habían tenido hasta ahora, beso que él respondió feliz tomando su cintura y acariciando su espalda, mientras una mano de Astrid se aferraba a su cabello y la otra permanecía en su pecho, cuando la falta de aire se hizo presente Astrid mordió el lado inferior de Hipo antes de permitirse respirar.

-¿Y eso fue por todo lo demás?- preguntó con una sonrisa maliciosa Hipo sin despegar su cuerpo del de la rubia, pero ella negó

-No...eso fue solo por estar vivo- le confesó guiñándole el ojo, se separó de él y se dirigió hacia Tormenta, Hipo sonrió lado y se acercó a Chimuelo que lo veía divertido

-Es especial ¿no amigo?- el dragón le dio una risa burlona antes de que el jinete se subiera a él y salieran volando detrás del nadder y la rubia.

-¿Crees que debimos decirles que seguíamos aquí?- preguntó Brutacio el cual junto a su hermana no se había movido de su lugar. Con la intensidad del momento ni Hipo ni Astrid se percataron que los gemelos seguían ahí.

-Neh, se hubieran contenido- respondió Brutilda con sus dos manos sobre el rostro y ojos brillantes.