.

Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

.

Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

.

Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

.


.

CHAPTER 11

.


.

.

.

.

.

Escucho el sonido lejano y molesto de un zumbido perforando sus oídos y trayendo un ramalazo de dolor a su cabeza.

Apretando los ojos al notar el ardor y la picazón en su mirada. Naruto intento despertarse, tratando de tragar saliva y dándose cuenta hasta entonces de la sensación de resequedad en su lengua y garganta.

Soltando un gemido, se esforzó por abrir los ojos, mientras llevaba una mano a su cabeza. El cuerpo le dolía y juraba que incluso respirar suponía un gran esfuerzo.

Intentó pasar una cantidad moderada de saliva por su garganta y sintió como el ardor se potenciaba. Soltó un quejido, que más bien pareció un gemido y logro abrir los ojos con dificultad dándose cuenta de la sensación arenosa y cansada en su mirada.

– Mierda – susurro con la voz rasposa mientras apoyaba una mano en la cama, tomando lentamente un impulso para sentarse. Recordó que Boruto se debía encontrar a su lado y volteo rápidamente notando que se hallaba aun dormido. Sintió tal alivio que soltó un suspiro, sin embargo, el movimiento tan brusco y apresurado aumento el dolor de cabeza.

Noto como el sonido que le había despertado, volvía a escucharse en toda la habitación. Por un momento le costó identificar su procedencia, pero recordó que se trataba de la melodía de llamada entrante de su celular.

– ¿Porque tan temprano? – susurro mientras volteaba con los ojos entrecerrados hacia la ventana, corrió la cortina oscura y observo para su asombro que ya era de día.

– ¡Que mierda! – se puso de pie de un salto, pero el movimiento brusco le valió una punzada particularmente dolorosa. Soltó un gruñido, llevando una mano a su cabeza y se acercó lentamente hacia el tocador para tomar su teléfono

¿Cuándo había sido la maldita última vez que se había emborrachado? ¿Y porque se sentía tan destruido?

Intento recordarlo mientras desbloqueaba el celular. La última vez que se había dado una borrachera de los mil demonios había sido incluso antes de su relación con Yukie, casi cuatro años atrás. Sus pensamientos se cortaron cuando observo la hora, soltó un jadeo que se convirtió casi en un chillido de espanto, al notar las dos llamadas perdidas.

– Hinata – gimió sintiendo como su rostro se enrojecía rápidamente. Se encamino hacia la puerta y bajo rápidamente las escaleras casi tropezando en los últimos escalones. Se acerco rápidamente a la puerta de entrada y abrió de golpe.

– Ohh... – escucho el jadeo femenino y bajo la mirada observando la pequeña figura de Hinata – Naruto – gimió ella con las mejillas enrojecidas, apresurándose a voltear el rostro.

El rubio frunció el ceño y miro su propio cuerpo notando que se encontraba apenas en ropa interior. Soltó una maldición y se escondió tras la puerta.

– Mierda... Hinata, lo siento – musito avergonzado.

– No te preocupes Naruto – ella tartamudeo – Esta bien, veo que... vine antes de lo esperado.

– No seas amable – llevo una mano a su cabeza sintiendo el latido en su cien – Me quede dormido, lo siento.

– No hay problema – ella se tentó a darle una mirada, pero se volvió evidente que intentaba por todos los medios mantener los ojos fijos en los suyos. A Naruto le habría parecido gracioso, sino fuera porque en ese momento apenas podía pensar más allá de lo que sucedía.

– Creo que... mejor me voy a vestir. Si quieres puedes pasar – sugirió pensando en la manera de subir las escaleras sin que ella le viera.

– No te preocupes, creo que volveré al auto.

– No, no... Qué vergüenza que tengas que esperar ahí – sintió el calor que subía por su cuello. No solo la hacía ir por él, sino además no había estado preparado a la hora y peor aún, le obligaba a esperar en su coche.

– Naruto... estoy bien. Tomate tu tiempo ¿oyes? – y sin permitirle refutar, dio media vuelta y bajo los escalones de la entrada antes de acercarse al coche.

El rubio decidió finalmente hacerle caso, era evidente que Hinata había decidido por ambos y lo único que le quedaba era intentar apresurarse para no hacerla esperar de más. Se encamino escaleras arriba rápidamente y se acercó a su habitación. Abrió la puerta y noto que Boruto se encontraba aun profundamente dormido. Tomo una toalla y se acercó al baño. Tomo una ducha ligera y al volver, se vistió rápidamente. Mientras se calzaba los zapatos, escucho unos ligeros y suaves gorgoteos infantiles y una sonrisa se deslizo en sus labios.

– Estas despierto ya, pequeño demonio – termino de vestirse antes de finalmente voltear la mirada. Observo al pequeño Boruto, notando que llevaba su mano empuñada a su boca, intentando succionarla. Casi siempre se levantaba con hambre, por lo que no le extraño su acción.

Se acerco a él y Boruto levanto sus pequeñas piernas y empezó a patalear entusiasmadamente. Su alegría fue contagiosa y a pesar del terrible dolor de cabeza que le acojonaba, Naruto se inclinó y levanto la camisa del bebe antes de hacer pedorras contra su pequeño estómago. Boruto se rio y se prendo de su cabello con sus pequeños puños. Sus risas infantiles y el aroma de su piel suave le hicieron sentir calmado. Deposito un beso en el ombligo ligeramente abultado y olfateo percibiendo un ligero hedor.

– Uff... creo que alguien está podrido – se burló intentando levantar el rostro. Sintió un halón en el cabello y le tomo de los puños soltando uno de uno sus dedos – Te fascina halarme, pequeño demonio – se quejó volviendo a hacer pedorras contra su estómago. Boruto se rio y volvió a gorgotear hasta que logro liberar su cabello.

Lentamente le quito la ropa y aunque usualmente le daba un baño decidió que en esa ocasión tendría que conformarse con limpiarlo con toallitas húmedas. Le quito la ropa hasta dejarle desnudo con excepción de pañal desechable y luego llevo todo lo que necesitaría para asearlo. Boruto se puso inquieto y asumió que debía tener mucha hambre por lo que busco el gracioso chupete y se lo puso en la boca.

– En cuanto terminemos te daré un biberón, campeón – le prometió quitándole el pañal. Observo que dentro se protagonizaba una escena de terror y el olor realmente competía con el de los cadáveres en estado de descomposición -- ¡Dios! ¡Que te doy de comer! – se quejó tomando varias toallitas de una vez. Levanto el pequeño cuerpo y empezó a limpiarlo hasta que estuvo casi como nuevo – Y dicen que cuando empieces a comer alimentos será peor... juro que no sobreviviré a eso, tienes que cooperar Boruto – le advirtió mirándole fijamente. El pequeño le observo con curiosidad, ladeando el rostro al notar las muecas que hacía.

– Ya casi terminamos – susurro mientras dejaba las toallas sucias en la pequeña cesta y tomaba más. Se aseguro de limpiar cada rollito en sus brazos, piernas y cuello.

Luego se apresuro a vestirlo con un bodies azul cielo, le puso calcetines y unos pequeños tenis blancos y lo acomodo en el centro de la cama antes de tomar la pañalera y verificar que todo estuviera en orden. Le puso más ropa y pañales desechables, verifico que todos sus productos de limpieza estuvieran y que aun hubiera suficiente leche en polvo.

Cuando termino empezó a recapitular todo lo que debía llevar. No se olvidó de su sonajero y decidió prepararle un biberón antes de guardar todo ordenadamente dentro de la pañalera y cerrarla.

Se colgó la pequeña maleta, busco su billetera, sus llaves y celular, y los metió en los bolsillos de su pantalón respectivamente. Tomo a Boruto recostándolo en su brazo derecho y el biberón en mano antes de abandonar la habitación.

Se apresuro a bajar las escaleras y a salir de la casa. Procuro cerrar con llave habiendo notado que Tsunade aún se encontraba dormida y luego se encamino hacia el coche de Hinata. Observo como la chica se bajaba.

– Espera... no te preocupes, lo tengo controlado – intento detenerla.

– Pero si estas todo cargado Naruto – ella dio la vuelta al auto e intento tomarle la pañalera.

– Disculpa la espera... intente apresurarme – susurro avergonzado, aunque intento hacerlo todo por sí mismo, supo que no podía, sintió como nuevamente el calor subía por su cuello y se sintió irritado por apenarse tan fácilmente. No era un hombre precisamente vergonzoso, pero tampoco se había visto en tantas malas situaciones frente a una chica que le gustara tanto.

– No hay problema, de todos modos, aproveche el tiempo – comento ella abriendo la puerta trasera y dejando la pañalera dentro – Traje una vieja silla para bebe que teníamos en casa, así podría llevarme a Boruto en cuanto te deje en el estacionamiento del restaurante.

– ¿En serio? – más que sorprendido, se sintió admirado y fascinado – Hinata... eres un sol – observo con agrado el sutil y bonito sonrojo que cubría las mejillas de la chica.

– Que dices... – ladeo el rostro – Creo que...

– Aun no le he dado el biberón de la mañana -- le advirtió a chica – Y se pone de muy mal humor cuando no come.

– Okey... – soltó una suave y dulce risa, mientras se acercaba al pequeño. Naruto se inclinó para dejarlo a su altura mientras Hinata se ponía de puntillas para alcanzarle – Eres un pequeño rebelde ¿eh? Aunque te cuento un secreto – bajo intencionalmente la voz – A mí también me pone de mal humor cuando no como por las mañanas – se acercó hasta depositar un beso en su frente.

– Ahora se algo nuevo de ti – Naruto sonrió, la chica levanto la mirada y se sonrojo.

– Pues... si quieres – sus nervios le parecieron tiernos, pero estúpidamente le hicieron sentir nervioso también.

– Claro, mmm... la puerta -- señalo el coche y asintiendo se acercó. Hinata espero a que entrara y se acomodara antes de cerrar por él. Dio la vuelta al coche y se adentro también. Naruto la observo mientras se ponía el cinturón.

– Tienes que dejar de hacer eso – le hizo saber, Hinata frunció el ceño y le miro extrañado.

– ¿De qué hablas?

– De cerrarme la puerta, se supone que soy yo quien lo tiene que hacer por ti – Hinata lo miro con incredulidad por un momento y luego se echó a reír.

– Es broma ¿cierto? – le miro divertida.

– No, claro que no – la seriedad en su expresión le hizo desistir de su sonrisa.

– Ohh ¡Vamos Naruto!... Estas ocupado con el bebe, además... tampoco es para tanto, estamos en pleno siglo veintiuno – intento restarle importancia.

– Bueno... Te dije que es algo que mi mama me enseño – él se encogió de hombros y por un momento pareció abochornado. Hinata sintió que se le encogía el corazón al recordar la terrible muerte de los padres del chico. Recordó que siempre había notado lo caballeroso que él era con las mujeres y lo respetuoso que era en general y no pudo evitar sonreír con ternura.

– Disculpa, yo... me encanta que seas así, lo tendré en cuenta la próxima vez – apoyo una mano en su antebrazo.

Naruto asintió con una sonrisa y luego bajo la mirada y observo la mano que se apoyaba en su piel. Fue más consciente que nunca del contacto y sintió como sorpresivamente se le aceleraba el corazón. Levanto el rostro y miro la chica, notando que ella veía con sorpresa su propia mano. Hinata reacciono sorpresivamente, alejándose como si su solo contacto le quemara. Aunque su acción fue divertida, Naruto se sintió profundamente decepcionado.

– Voy a... – intento ponerse el cinturón, pero Boruto eligió ese momento precisamente para inquietarse – Creo que tiene mucha hambre, espera hijo – susurro mientras intentaba sostener su pequeño cuerpo y al mismo tiempo, trataba de enganchar el bloqueo.

– Dámelo – Hinata se inclinó y extendió sus manos pidiéndole al bebe. Naruto se lo paso y se puso rápidamente el cinturón, cuando volteo noto que la chica arrullaba al pequeño con gran cariño, meciéndolo suavemente. Siempre le sorprendía lo tranquilo que Boruto podía estar con su tacto y no hizo más que enternecerle la imagen que hacían ellos dos juntos.

– Hinata...

– Si, ya te lo paso – sonrió mientras volvía a extenderle al bebe. Naruto lo tomo y lo arrullo con cuidado. Boruto se chupaba el pulgar y era evidente lo hambriento que estaba. Tomo el biberón y lo agito antes de ponerlo en sus labios. El pequeño empezó a boquear hasta dar con la mamila la cual succiono ávidamente.

– Parece que estaba famélico – susurro Hinata tiernamente.

– Siempre se despierta con un gran apetito – observo que rápidamente acababa con un tercio de la leche.

– Con calma cariño – Hinata le acaricio el afelpado cabello antes de acomodarse en su asiento.

Pronto arranco y poco después se encontraban en camino. La música instrumental empezó a sonar inmediatamente y Naruto percibió que le hacía sentir relajado. Miro como 5boruto empezaba a cerrar los ojos y deseo tener su capacidad ¡Dios sabía que le dolía la cabeza terriblemente! Aunque el dolor no era tan incesante, empezaba a volverse molesto.

Intento relajarse, prometiéndose que en cuanto molesto, tomaría para el dolor, pero el viaje en coche hacía que su estómago se sintiera inestable.

– ¿Como te sientes? – la voz de Hinata le saco del letargo

– ¿Disculpa?... digo ¿Qué dijiste? -- volteo hacia ella notando que tenía la mirada en el camino.

– ¿Que si te sientes bien?

– Claro ¿Porque lo preguntas? -- trago lentamente notando que la resequedad en su garganta aun persistía.

– Estas sudando un poco ¿Te sientes mareado? -- Naruto ni siquiera se había percatado de las gotas de sudor que le recorrían el costado del rostro

– No, digo... tengo el estómago un poco revuelto – admitió finalmente.

– Ohh, está bien... busca en el cajón frente a tu asiento – dudativamente, Naruto siguió sus instrucciones y observo dentro una bolsa de papel.

– ¿Qué es? -- saco la bolsa.

– Creí que podías necesitarlo – ella suspiro – Es algo para el dolor de cabeza y las náuseas, y gatorade... algo de comer, lo esencial... como ayer – se encogió de hombros.

– Hinata... – aunque quería decirle que no debía en ese punto solo podía sentirse agradecido – Muchas gracias.

– No hay de que – musito ella.

Naruto bajo la mirada hacia su hijo notando que finalmente se había terminado el biberón. Se lo quito lentamente de la boca y lo tapo. Boruto estaba tan dormido que ni siquiera se inmuto cuando lo movió poniéndolo sobre su hombro. Empezó a darle palmadas suaves en la espalda hasta que escucho como soltaba los gases. Luego volvió a recostarlo sobre su brazo y lo dejo descansar.

Observo la bolsa sobre sus rodillas y luego le dio una mirada de soslayo a Hinata, considerando si era buena idea abrirla. Aunque el dolor de cabeza había cedido un poco, pudo notar que aun persistía y no creía que fuera buena idea presentarse de esa manera al trabajo.

– Con confianza – le dijo Hinata luego de un momento. El la observo y asintió antes de abrir la bolsa – Te traje una galleta también, intenta comer un poco antes de tomar los medicamentos ¿quieres?

Naruto asintió lentamente, para no empeorar el dolor. Tomo el paquete de galletas y patéticamente solo logro comer dos. Cuando sintió que el estómago se le revolvía nuevamente, se apresuró a buscar una bebida y tomo el primer trago con ansiedad. Sintió como el ardor en su garganta se intensificaba por lo que intento tomar más lentamente.

Se tomo más de la mitad del bote en poco tiempo. La sed aún no había remitido, pero tras unos segundos se dio cuenta que se sentía mucho mejor.

– ¿Crees que puedo tomarme los medicamentos ya? – indago con la voz ligeramente ronca, carraspeo antes de darle un trago más a la bebida

– Claro – ella asintió. Naruto también mientras buscaba en el fondo de la bolsa las pastillas. Tomo una de ambas y se las llevó a la boca. Termino la botella y la dejo a un lado mientras dejaba caer la cabeza contra el asiento. Permitió que la música penetrara a través de él mientras cerraba los ojos.

Si bien no se durmió, sintió que caía en una especie de letargo. Fue consciente del movimiento del auto, del peso de su bebe contra su pecho y la dulce fragancia floral que relacionaba continuamente con Hinata.

– Naruto... Naruto – sintió el cálido tacto en su hombro y parpadeo, abriendo los ojos. Miro a Hinata y luego se irguió en el asiento volteando hacia la ventana y dándose cuenta que se encontraba en su destino.

– No quería despertarte, pero... -- ella incluso se sonrojo lo que le causo inmensa ternura.

– No estaba dormido – se quitó el cinturón y afianzo a Boruto antes de abrir la puerta.

– Déjame te ayudo – Hinata no espero su contestación y salió del coche rápidamente. Naruto negó y decidió aceptar su ayuda por esa ocasión. Se sentía mucho mejor ahora y aunque aún podía percibir el ligero latido en su cien, decidió ignorarlo. Hinata apareció a su lado, tomando la bolsa de papel y el biberón. Naruto se puso de pie y luego cerró la puerta despacio.

– Hay que acomodarlo con cuidado – el rubio observo como la chica abría la puerta del asiento trasero.

– Estás segura que puedes llevarlo… digo…

– Claro que sí Naruto. Es un placer para mí – le dijo con una sonrisa.

– Está bien – él suspiro mientras se inclinaba sobre el asiento trasero.

– Deja te ayudo – Hinata dio media vuelta y abrió del otro lado.

Entre ambos acomodaron a Boruto y se aseguraron de ponerle correctamente las correas. Una vez listo, Naruto se inclinó y beso la frente de su hijo antes de salir del coche. Espero hasta que Hinata se acercó y la miro fijamente a los ojos.

– De verdad te agradezco como no tienes una idea tu gran ayuda – ni siquiera se creía capaz poder expresar correctamente su agradecimiento con palabras.

– Naruto… – ella suspiro y supo inmediatamente que intentaría refutar.

– No, es en serio – sonrió encantadoramente – ¿Qué te parece si te invito a un almuerzo?

– Por cada ocasión que te ayude no tienes que invitarme a salir Naruto – ella desvío el rostro y se acomodó un mechón de cabello – Realmente lo hago con mucho gusto.

– No es así – se apresuró a negar -- Yo realmente estoy cómodo con tu compañía y quiero invitarte a salir por ello – le aclaro rápidamente, no quería malentendidos entre ambos. Si bien por una parte quería agradecer todos los gestos que había tenido con él y Boruto, no podía negar que le encantaba la compañía de Hinata y decidió que no perdería oportunidad con ella.

– ¿Estás seguro? – la duda en su voz le hizo replantearse sus acciones. Le había dicho que gustaba de ella solo una noche atrás y no lo había olvidado. Si bien había intentado ser más sutil y realmente había decidido hasta el día anterior intentar algo ella, se cuestionó si era posible que Hinata no le percibiera como algo más que amigo. Negó, recordando las palabras de Sasuke.

– Pasare por ti a las doce del mediodía – decidió mostrarse firme y no dejarse llevar por la inseguridad – ¿Puedes a esa hora?

– Claro – ella parpadeo sorprendida. Naruto sonrió y se inclinó para depositar un beso en su mejilla.

– Te veo luego entonces – la despidió.

– Si – su tartamudeo le pareció tierno. Naruto tomo la bolsa que ella había dejado sobre el techo del auto y la observo subir al coche.

Espero hasta que la chica arrancó antes de encaminarse a su propio auto. El vehículo de Sasuke ya no se encontraba en el estacionamiento por lo que asumió que debía estar en la oficina a esa hora.

Se subió a su auto y verifico que todo estuviera bien. Dejo la bolsa a un lado y saco su celular notando que aún faltaba media hora para la hora de entrada a su trabajo, llegaría con tiempo de sobra. Mientras manejaba, recordó lo nerviosa que Hinata había reaccionado a su invitación y beso. Sintió como una sonrisa se deslizaba por sus labios y se dijo que talvez no iba por tan mal camino.

Al llegar la oficina noto que el automóvil de Sasuke efectivamente se encontraba en aquel lugar. La oficina se encontraba cerrada y a oscuras por lo que decidió abrir el local aún cuando faltaban veinte minutos para la hora. Los demás empleados no tardarían en llegar y la actividad en la oficina iniciaba alrededor de las diez de la mañana.

Ingreso a su cubículo y noto que Sasuke se encontraba tras su escritorio. Tenía una carpeta en manos y ni siquiera levantó la mirada al escucharle.

– Buenos días teme – saludo mientras se dirigía a su propio escritorio.

– Mmm – él le siguió ignorando y Naruto decidió observarlo notando la palidez en su piel y las marcadas ojeras bajo sus ojos.

– ¿Cómo amaneciste? – indago con diversión. Noto como el Uchiha le dirigía una mirada de soslayo y no pudo evitar carcajearse. Claro que olvidó el dolor de cabeza que aún le atormentaba y que lamentablemente se potenció.

– Mierda… espero que mejor que yo – jadeo llevando una mano a su frente. Busco en la bolsa que Hinata le había dado y saco otra bebida para tomar.

– Imbécil – percibió que la voz de Sasuke se escuchaba mucho más ronca y gruesa de lo normal y le causó gracia que estuviera igual de afectado que él.

– ¿Tomaste algo ya? – empezó a revisar dentro de la bolsa y noto que tenía una bebida más, pastillas, un bote de ramen instantáneo y compresas. No pudo evitar sonreír encantado porque Hinata se hubiera tomado la molestia de comprar todo aquello para él.

– Sakura consiguió algo para mí – la voz de Sasuke le devolvió al presente. Miro a su amigo notando hasta el momento el termo que tenía a un lado.

– Seguramente es uno de esos remedios caseros a los que tanta confianza le tiene ¿no?

– Claro, quieres probar – Sasuke se lo extendió.

– No, ni loco – aunque fueran sumamente efectivos, solo recordar el sabor le producía arcadas – Estoy muy bien con esto, Hinata me lo consiguió – Sasuke le miro con una ceja alzada.

– Así que… -- Naruto no debía ser adivino para saber lo que esperaba.

– Olvídalo…

– Te lo dije dobe – el moreno se encogió de hombros. Naruto tuvo que aceptar que si no hubiera sido por él nada de aquello habría sucedido. Aunque habría deseado ahorrarse la situación bochornosa, gracias a ello tenía un almuerzo con Hinata ese día.

– No te lo voy a agradecer.

– Cómo quieras – se encogió de hombros – Pero tengo la razón siempre.

– Mierda, si – acepto Naruto en sus pensamientos.

Espero que Sasuke le comentará como había ido su viaje en coche con Sakura, pero en lugar de eso se entretuvo con varios papeles. Por esa vez decidió tomarse las cosas con calma, sabía que en algún momento el Uchiha soltaría algún comentario que le daría entrada. De cualquier manera, su única opción era esperar. Recordar cómo había terminado la noche anterior tan solo por querer sacarle información aún le daba escalofríos.

– Creo que tomaré una hora extra para comer – susurro Sasuke de pronto mientras Naruto verificaba su computador. El rubio alzó la mirada y noto que el Uchiha se encontraba ordenando los papeles sobre el escritorio. Desvío la mirada hacia el reloj, notando que faltaban media hora para las doce del mediodía.

– Muy bien… asumo que te verás con Sakura – soltó muy casualmente. Percibió de reojo como el moreno se encogía de hombros.

Espero un momento, más atento a lo que Sasuke hacía que al correo que antes verificaba. Noto que dejaba el escritorio pulcramente limpio y asumió que debía estar por irse.

– Entonces… – ¡No había soltado ninguna maldita palabra el ingrato!

El moreno alzo finalmente la mirada y lo observo. Naruto dejo de fingir que seguía pendiente de la pantalla y volteo hacia él cruzándose de brazos.

– Juro que eres peor que una vieja – gruño Sasuke entre dientes.

– Joder, que te conté lo de Hinata.

– No te lo pregunté – se encogió de hombros.

– Vamos… al menos llegaron a un acuerdo – desvío la mirada – Es estúpido, pero no puedo evitar preocuparme.

Sasuke termino de ordenar y abrió el primer cajón del escritorio sacando sus pertenencias. Se puso de pie y guardo todo en sus bolsillos, luego ordenó la silla y se dirigió hacia la puerta. Naruto suspiro mirándole de mala manera.

– Tenemos una plática pendiente – soltó el moreno antes de abrir la puerta y salir. Una sonrisa empezó a deslizarse por los labios de Naruto hasta que recordó la noche anterior.

– Pero no creas que volveré a tomar contigo – le grito por sobre el sonido de la puerta cerrándose – ¡Barril sin fondo!

Sasuke negó con la cabeza mientras atravesaba el pasillo hacia la entrada principal. Estaba a punto de salir cuando sintió como un pequeño cuerpo impactaba contra su costado. Miro rápidamente hacia abajo y en un reflejo logro sostener a la chica del brazo dándole equilibrio.

– Lo siento – escucho la suave voz de Mina. Noto la que morena tenía las mejillas profundamente sonrojadas y el brillo singular en sus ojos le recordó las suposiciones de Naruto.

Un poco fastidiado, espero hasta que ella se irguió para soltarla. Tenía el cabello alborotado y se fijó por primera vez que era una chica muy guapa. Sus ojos grises eran tan luminosos que inevitablemente atraían la mirada, pero se dio cuenta con desinterés que no le ocasionaba ninguna pizca de atracción.

– Ten más cuidado – susurro antes de seguir su camino.

Llegó al auto y poco después arranco. Recordó que Sakura le había pedido que la llamara cuando fuera por ella por lo que marco mientras maniobra al volante. Salió al camino escuchando el sonido de la llamada entrante.

– Hola – saludo la dulce voz femenina del otro lado.

– Hola… voy para allá ahora – le aviso luego de carraspear. Se sorprendió por sentirse ligeramente nervioso, pero intento disimularlo.

– Claro, ya estoy lista. Te espero – fue ella quien colgó. Sasuke asintió y guardo su celular.

Aunque había intentado mentalizarse toda la mañana acerca de la reunión que tendrían no podía evitar sentirse nervioso.

Sabía que a partir del encuentro que tendría con Sakura finalmente se definiría su relación. Aunque tenía grandes expectativas, no podía negar que aún guardaba una sensación de malestar en su interior. Sabía que la cercanía que habían logrado esos días y el pequeño momento de intimidad que compartieron la noche anterior no era exactamente qué ella le hubiera perdonado del todo, pero no podía perder las esperanzas. Se dijo que de todas maneras respetaría su decisión cualquiera que está fuera, pero fue inevitable sentir como la sensación de inquietud crecía en su pecho.

Llegó a la residencia Haruno rápidamente. Se estacionó a un lado del auto de Sakura y bajo. Aunque dudativamente, decidió acercarse y tocar. Odiaba aceptar lo nervioso que se sentía y se reprendió por comportarse como un adolescente. Escucho los apresurados y cortos pasos del otro lado y no pudo evitar la sensación de una sonrisa al saber que se trataba de Sakura.

La puerta se abrió y observo su figura. Llevaba uno de sus vestidos de maternidad en verde y zapatillas color piel. Miro su cabello tomando en uno de esos elaborados peinados en trenza que le recordaban a sus días de colegio. Noto que sus labios estaban colorados y le acometió el impulso de inclinarse y probarlos.

– Hola… espera un momento – ella sonrió y dio media vuelta encaminándose dentro.

Sasuke miro dentro de la casa y dio un paso al frente. Observo la sala de estar vacía y luego desvío la mirada hacia el pasillo observando que Sakura se acercaba con una canasta mediana. Se apresuró a acercarse a ella y tomo la carga de sus manos notando que pesaba ligeramente.

– Yo lo llevo – le advirtió

– Tampoco es para tanto – susurro Sakura con una sonrisa.

– Sakura… – intento reprenderla ¡Cómo deseaba inclinarse y darle un beso!

– Me alegra que estés aquí Sasuke – la voz de Sakumi le obligó a levantar la mirada de los ojos luminosamente verdes de Sakura hacia la mujer que se encontraba en la entrada de la cocina.

– Hola Sakumi – saludo con un movimiento de cabeza.

– Hola querido… espero que disfruten su almuerzo.

– Claro ma – Sakura se sonrojo – Nos vemos luego – tomo la mano de Sasuke y empezó a guiarlo a la salida.

– Por supuesto, ven más seguido Sasuke – el moreno volteo notando como la mujer se despedía con un movimiento de manos.

– Gracias Sakumi – inclino el rostro antes de seguir a Sakura. Ella le guío fuera de la casa y luego se encargó de cerrar la puerta.

Su mano no abandono la suya y Sasuke aprovecho el momento para guiarla a la puerta del copiloto de su coche La soltó para abrirle y espero hasta que se acomodó en el asiento.

– Puedo llevarla – la pelirrosa extendió las manos para que le pasará la canasta.

– No, estarás incómoda – rechazó rápidamente.

– Estás insinuando que mi panza es demasiado grande – ella miro su vientre abultado rápidamente.

– ¿Que? No, digo… -- el sonido de la risa femenina le interrumpió.

– Solo juego contigo Sasuke, relájate – con una sonrisa se inclinó y tomo ella misma la puerta cerrándola.

El moreno la observo un momento y suspirando, se acercó a la puerta trasera y dejo la canasta dentro. Que Sakura estuviera más tranquila que de costumbre le animaba mucho más. Intento seguir su consejo después de todo y trato de relajarse lo suficiente como para solo disfrutar de su compañía.

– Me tomé la libertad de preparar el almuerzo – musitó Sakura cuando ingreso al auto. Sasuke asintió y se acomodó el cinturón.

– Está bien. ¿A dónde iremos? – desvío la mirada hacia ella y noto que mordía su labio inferior – ¿Que sucede?

– Es que… quiero ir a nuestro lugar – su petición le dejo mudo de sorpresa. Pudo notar los nervios y la indecisión en su voz y mirada, y decidió mostrarse confiado.

– Claro – asintió mientras encendía el auto.

– No he ido desde que te fuiste – le confesó ella sin quitarle la mirada de encima.

– ¿En serio? – sintió que el corazón se le aceleraba.

– Si… me recordaba mucho a ti – desvío el rostro y se acomodó el cinturón también.

– Sakura… – busco la mano de ella tomándola con firmeza

La Haruno le miro y sonrió lentamente antes de tomar con la mano libre su rostro e inclinarse. Sintió como apoyaba los labios sobre los suyos y cerró los ojos un momento disfrutando del contacto.

Arrancó poco después. El camino hacia aquel lugar estaba más allá del pueblo, hacia una montaña al este. Recordó haber tomado el auto de su padre cuando era joven y haber manejado con Sakura al lado. El momento casi se sentía igual, observo de soslayo sus manos entrelazadas y luego el vientre hinchado dónde descansaba su hija.

Aunque había pensado en invitar a Sakura a un restaurante se dio cuenta que talvez era mejor así. También había considerado que su plática era demasiado personal como para tenerla en la mesa de un lugar cualquiera, rodeados por otras personas.

Solo le tomo poco más de diez minutos llegar a su destino, luego de haber dejado el camino principal. Noto el distintivo árbol que indicaba el camino y sintió como se transportaba años atrás. Se detuvo a un lado y luego salió del auto rápidamente para ayudar a Sakura a bajar. Saco la canasta, volvió a la chica y tomándola de la mano la guio hacia la sombra del enorme árbol.

Había vistas más bonitas en el pueblo como el pequeño lago o una escalada con una magnífica mirada hacia todo Konoha. Sin embargo, ambos desearon algo diferente y silencioso, y fue entonces cuando encontraron aquel lugar.

Recordó las escapadas del colegio o cuando tomaba el auto de sus padres sin permiso. Recordó las horas bajo el árbol, las caricias de Sakura en su cabello mientras recostaba la cabeza en sus piernas, los silencios que compartían, las anécdotas que se contaban. Las veces en que habían hecho el amor ahí mismo y otras en las que solo habían descansado, abrazados.

El corazón se le encogió y miro a Sakura antes de acortar el camino hacia el árbol.

– Traje una manta – susurro la chica suavemente. Sasuke asintió y puso la canasta en el piso antes de buscar dentro. Saco la manta y la extendió para Sakura. La ayudo a sentarse y le acercó el canasto antes de acomodarse a su lado

– Hice algo sencillo – ella empezó a sacar el contenido dentro de la cesta.

– Cualquier cosa está bien – se recostó contra el tronco del árbol y miro el perfil dulce de Sakura. Noto que la trenza empezaba a deshacérsele. Tenía el cabello tan liso que nunca le duraba. Llevo su mano a su rostro al notar que varios mechones escapaban de su peinado y procuro acomodarlos tras su oreja. Sakura se detuvo y volteo hacia él y le sonrió antes de volver a lo suyo.

Sasuke espero hasta que ella le pasó una bolsa de papel. Saco el contenido y noto que se trataba de un sándwich.

– Es de tomate con jamón de pavo y… mostaza dulce – comento ella antes de buscar la bebida y extendérsela.

Sasuke desenvolvió el emparedado y observo el contenido antes de mirarla a ella.

– Ten – le extendió un bote de soda de limón -- ¿Qué? ¿Qué sucede? – debió haber notado algo en su expresión.

– Gracias Sakura – permitió que una sonrisa se deslizara por sus labios. La pelirrosa volteo el rostro y busco sus propios alimentos.

– ¿Crees que me olvidaría de tu sándwich favorito? – se encogió de hombros mientras daba una mordida al suyo – Aún te gusta ¿cierto?

– Claro – dio el primer mordisco – Está delicioso.

Ambos comieron en silencio y Sasuke acepto el otro emparedado cuando Sakura se lo extendió. No necesitaron llenar el momento con una plática sin sentido y se sintió muy bien.

– ¿Cómo seguiste? – pregunto ella guardando todo dentro de la canasta. Sasuke se arrecosto contra el tronco y la miro fijamente.

– ¿Acerca de? – dejo la pregunta en el aire.

– De la reseca ¿Te sirvió la bebida que te prepare?

– Si, estuvo bien.

– No tienes que mentir – ella se acomodó hasta que estuvo frente a él y se cruzó de piernas arreglándose el vestido. Su pose no era femenina en lo absoluto y aun así le pareció que se veía igual de guapa que cuándo había ido por ella.

El viento había desordenado su cabello y la trenza había pasado a mejor historia. Noto que el color de sus labios era más natural y le gustó de esa manera. Sakura era del tipo de mujer que se veía muy bonita incluso sin maquillaje y le encantaba de cualquier forma

– Me ayudó mucho – acepto recordando que hablaban del remedio casero que ella había preparado.

– ¿Naruto estaba mejor que tú?

– Llegó más temprano de lo que espere.

– ¿Y Hinata termino yendo por él? – indago. Sasuke asintió lo cual la hizo chillar de emoción.

– Tenía una cara de idiota esta mañana – se lo pensó un momento – Aunque creo que es su expresión natural.

– No seas así – ella se rio dándole una palmada en el pecho – Me alegra mucho por él, realmente merece ser feliz luego de lo de esa mujer – no pudo parar la mueca despectiva en su rostro. Recordó cuando el rubio se lo había comentado durante una de sus visitas a su trabajo en las primeras semanas que había llegado al pueblo.

– Tienes razón.

– Y Hinata aún lo ama, es una buena chica y adora a Boruto – se acercó un poco a él y empezó a hablar con una enorme sonrisa – La última vez que nos reunimos, empezó a hablar de Boruto. Debiste haber visto la expresión en su rostro, juro que está tan enamorada de él como de Naruto.

– No te apresures – le advirtió Sasuke.

– No lo hago. Con lo que me contaste tengo mis esperanzas totalmente puestas en su relación. Se que harían una hermosa pareja y como te dije, me encantaría que dos de mis mejores amigos estuvieran juntos.

– Es cosa de ellos Sakura.

– No actúes así, aburrido – le saco la lengua.

Sasuke se irguió y la miro fijamente sintiendo el repentino impulso de besarla. Sintió como su interior se calentaba y se negó a pensarlo demasiado mientras entrelazaban los dedos en el cabello de Sakura y la halaba hacia sus labios.

Se trago el gemido femenino y sintió como la pelirrosa apoyaba las manos en su torso y empuñaba su camisa. Sus labios se movieron persuasivamente sobre los de ella y se gruño extasiado cuando Sakura le respondió con igual fervor. Deslizó la otra mano por la redonda cintura y la apoyo en su espalda mientras se ponía de rodillas.

– Sasuke – gimió ella al sentir como la presionaba más contra su cuerpo.

Aunque percibía su receptividad y estaba consciente de que sus caricias no eran para nada rechazadas. El moreno decidió detenerse en determinado punto al ser más consciente que nunca de la excitación de su propio cuerpo.

– Sakura… – tomo su rostro con ambas manos y la miro a los ojos mientras intentaba recuperar la respiración – Debemos…

– Hablar… -- termino ella igual de agitada.

Sasuke le acomodo el cabello notando de pronto lo torpe que sentía las manos. Se dejó caer sobre su trasero y se acomodó al notar la evidente erección que tenía dentro de los pantalones.

Esperó hasta que la calentura lentamente menguo antes de mirar a Sakura. Ella estaba de rodillas mientras apretaba los puños contra el volado de su vestido. Observo la sonrojada expresión de su rostro y sintió una punzada en su miembro cuando bajo la mirada hacia el escote de su vestido.

– Sasuke… -- llamo ella mientras la tensión volvía a apoderarse de su cuerpo. Miro su rostro dándose cuenta de la seriedad en su semblante.

– Sakura…

– Justo… en este momento lo más importante para mí es mi bebe – empezó ella mirándole fijamente a los ojos.

Sus palabras fueron como un balde de agua fría sobre su cuerpo y no pudo evitar tensar la espalda mientras se erguía hasta terminar firmemente sentado.

¿Porque sentía como si Sakura lo estuviera terminando? Su corazón se apretó y sintió como se le aceleraba el pulso. Se pregunto si había actuado demasiado apresuradamente o si se había hecho demasiadas ilusiones, incluso si toda la situación era en realidad demasiado.

– Nuestra relación nunca fue perfecta – susurro Sakura tranquilamente. Sasuke se limitó a asentir.

Por un momento se detuvo a pensar en lo que sucedería si la respuesta de Sakura le decepcionaba. Se dijo que no se lo demostraría, sin importar cuánto le doliera su negativa. También pensó en que no permitiría que eso le detuviera. Talvez debería darle su espacio, pero intentaría estar ahí para lo que ella necesitará y quizás en algún futuro podrían estar juntos nuevamente. Sintió como la presión en su pecho crecía, pero intento no demostrarlo.

– Sasuke – levantó la mirada y observo para su sorpresa que los ojos de Sakura se encontraban abnegados en lágrimas. Se irguió hacia ella y se apresuró a tomar su mano.

– Sakura – trago saliva lentamente – Lo que decidas está bien – intento reconfortarla. Ella se limpió el rostro con la mano libre y apretó su agarre antes de observarle

– ¿Sí? ¿Realmente lo está? – gimoteo.

– Claro... yo…

– Te amo – soltaron al mismo tiempo

La mirada de ella refulgía con un sinfín de emociones. El moreno sintió como el nudo en su pecho crecía al mismo tiempo que las ganas de estrecharla entre sus brazos y nunca alejarse de ella. Sin embargo, se detuvo y se negó a dejar que la sensación de emoción avanzará ¿Y si se equivocaba una vez más?

– Sakura...

– Dime que estoy haciendo bien... porque no quiero equivocarme – le pidió ella antes de soltar un sollozo. Noto como llevaba su mano a su abultado vientre y lo acariciaba con ternura.

– Yo...

– No quiero que nuestros errores salpiquen a nuestra bebe, pero yo... te amo mucho y...- otro sollozo interrumpió sus palabras.

Con un nudo en la garganta, Sasuke se inclinó y la abrazo, tomándola con cuidado y poniéndola sobre su regazo

Podría decir tantas cosas en ese momento, su corazón explotaba por tantos sentimientos que sentía que le ahogaban desde adentro.

"Eres mi hogar Sakura"

"Te prometo que jamás te volveré a fallar"

"Si solo pudieras ver mi interior sabrías cuanto te amo"

"Eres lo más importante en mi vida, tú y mi bebe lo son. No concibo la vida sin ustedes dos"

Hundió el rostro en su cabello y la estrecho por la cintura sintiendo como un estremecimiento cruzaba su cuerpo. El nudo en su garganta se acentuó y deseo poder tener la facilidad para expresar sus sentimientos. Quería asegurarle que en esa ocasión estarían juntos por siempre, prometerle que nunca volvería a dejarla ¿Cómo? ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo expresar algo que llevaba muy dentro? peor aún ¿Como hacerle entender que más que solo palabras, era su corazón hablando por él?

Recordó lo que había sentido cuando se había ido nuevamente a Hong Kong. El dolor en su pecho, la sensación de perdida y luego, todo lo que continuo después, consciente de lo vacía que era su vida, sintiendo que era tan insuficiente

– Cuando me fui luego de aquella noche...

Sakura se tensó y levanto una mirada de su pecho con una expresión sorprendida.

– No creo que... quiera escuchar eso – ligeras lagrimas rodaron por sus mejillas y supo que era muy egoísta de su parte intentar explicarle realmente aquello sabiendo cuando ella debió haber sufrido.

– Sakura... yo... no volví a ser el mismo luego de la noche que compartimos

– ¿Como?

– Cuando llegue allá, sentí que nada era como antes… y te extrañe mucho y… -- apoyo el rostro en su cabeza y cerró los ojos con fuerza – Quería volver a ti.

– ¿Porque no lo hiciste? – ella le abrazó por la cintura también.

– Creí que allá tenía todo lo que necesitaba.

– ¿Entonces?...

– Faltabas tu – acepto finalmente – Siempre hiciste falta tu – la apretó contra su costado. Sintió como Sakura hundía el rostro en su pecho y decidió apoyarse contra el tronco nuevamente mientras deslizaba una mano por su pequeña espalda.

– Yo… no quería que pensarás que lo del bebé fue una artimaña para retenerte – soltó ella luego de un momento.

– Jamás lo pensé – dijo rápidamente.

– Además… por un instante yo pensé, pensé en no decirte nada – Sasuke lo había supuesto, pero intento no sentirse mal pues se lo merecía – Lo siento.

– Está bien.

– Te amo mucho – susurro ella mientras inhalaba profundamente – Y quiero que estemos juntos

– Yo también.

– Me gusta como hueles.

– Ya me lo habías dicho – recordó todas las veces en las que ella siendo una adolescente, se pegaba a su pecho solo para aspirar su aroma.

– Es igual y al mismo tiempo… diferente. Es un aroma nostálgico – musitó. Noto que su voz perdía fuerza y asumió que empezaba a dormir. Sabía que una mujer embarazada requería más horas de sueño y Sakura estaba casi en su octavo mes.

– Lo siento.

– Me gusta, me gusta mucho – escucho el suave ronroneo femenino y luego como su respiración se acompasaba. La acomodo contra su cuerpo mientras con una mano deshacía su peinado.

No estuvo satisfecho hasta que su melena cayó totalmente. La abrazo con fuerza una vez terminado el trabajo y decidió esperar hasta que Sakura despertara por sí misma.

De cualquier manera, justo en ese momento, estaba en el lugar que más deseaba en el mundo.

[•••]

Naruto llegó a la guardería apenas dos minutos antes de la hora. Aunque últimamente apreciaba la puntualidad, antes que nada, un conflicto en la oficina le entretuvo más de que la cuenta y le tomo aún más tiempo del que esperaba.

Le había mandado un mensaje a Hinata, avisando de su tardanza, pero la chica no le había contestado. Solo esperaba que no se hubiera retractado de su cita y que todo estuviera bien.

Al llegar a la guardería se detuvo y salió subiendo las cortas escaleras y tocando el timbre. Poco después escucho como la puerta era abierta y espero encontrarse directamente con Matsuri pero en su defecto, la persona que le recibió fue Shion.

– Hola Naruto – ella le dirigió una sonrisa dulce que le hizo dudar. Recordó que la última vez que la había visto fue en su almuerzo con Hinata dos días atrás y que Shion había sido de lo más descortés y arrogante.

– Hola – saludo mientras metía las manos en sus bolsillos.

– ¿Vienes por Boruto? – indago la chica – Pero pasa… no te quedes afuera – abrió la puerta y espero a que se adentrara.

La recepción estaba sola y Shion era la única a la vista. Soltando un suspiro, Naruto se encamino hacia el escritorio esperando que no se le presentará ningún problema en su salida con Hinata. Aunque ni siquiera había considerado a Shion antes, recordó que debido a ella no habían tenido tan buen comienzo en el almuerzo pasado.

– Boruto estaba durmiendo la última vez que lo vi – la chica se acercó por su espalda hasta plantearse frente a él – Matsuri salió, pero no me dijo que vendrías por el bebé tan temprano, si quieres puedo ir por él.

– ¿Se encuentra Hinata? – aunque considero irse por las ramas, decidió que no había nada de malo en que Hinata y él salieran.

– Si, está en el consultorio – noto que perdía la sonrisa y asumió que seguramente soltaría un comentario despectivo a continuación, más no espero sus siguientes palabras – ¿Vienes por ella?

– ¿Ahhh? Si

– ¿Saldrán a almorzar de nuevo? – la rubia se cruzó de brazos y se apoyó en el escritorio. Naruto se encogió de hombros, asintiendo.

– Si, la invite está mañana – acepto con tranquilidad. Noto como las esquinas en los ojos de la chica se achicaban por un momento, pero luego sonrió.

– La viste en la mañana – más que una pregunta, se sintió como una acusación. Se le hizo extraño que no supiera que fue Hinata quien había llevado a Boruto a la guardería ese día, pero decidió no comentarlo para no meter en problemas a la Hyuuga, por lo que se limitó a asentir.

– Bien, puedes pasar al consultorio de ella – le señalo las escaleras de una vez lo que se le hizo extraño. Las veces que había ido a ver a Hinata, Shion se comportaba de lo menos solicita ofreciéndose incluso ella misma a ir por la chica, la única que le dejaba pasar de una vez era Matsuri y eso porque se llevaban muy bien.

– ¿En serio? ¿No está ocupada? – miro hacia la segunda planta.

– No, está sola – la chica carraspeo antes de mostrarle una sonrisa – Te acompañaría, pero estoy a cargo de la recepción ahora.

– No, no hay problema – se apresuró a negar – Muchas gracias – tuvo la intención de subir, pero sintió como la rubia le agarraba del brazo.

– Naruto, antes… quería disculparme contigo por lo de la otra vez – el Uzumaki volteo hacia ella y la vio con el ceño ligeramente fruncido. Aunque habría preferido dejar el tema por la paz decidió que talvez lo mejor era decirle a Shion la molestia que sentía, después de todo la veía casi diariamente y la mujer estaba involucrada con Boruto además de ser la prima de Hinata. Por un momento incluso considero que si realmente tenía una relación con la Hyuuga lo mejor que podía hacer era llevarse bien con su familia.

– La verdad… me desconcertó tu actitud – acepto cruzándose de brazos.

– Si, no me sentía muy bien ese día y sé que no es justificación – se apresuró a decir – Me disculpe también con Hinata y… solo quería que supieras que lo lamento – Naruto miro la expresión de arrepentimiento en el rostro femenino y no pudo evitar suspirar.

– Está bien… de cualquier manera, sé que no es muy apropiado invitar a Hinata, pero ella me dijo que no había ningún problema.

– Hinata no trabaja directamente para la guardería y tampoco hay ninguna regla que lo prohíba – la chica sonrió – Te gusta ella ¿verdad? – se inclinó y le susurro aquello.

Naruto sintió como el calor subía por su cuello ¿Acaso era tan obvio? ¿Lo sabría Hinata ya? Era tan idiota.

– Creo que… -- miro las escaleras nuevamente mientras daba un paso en su dirección.

– No te preocupes… – riéndose, la chica apoyo una mano en su pecho y se inclinó hasta que sus rostros estuvieron muy cerca – No le diré nada, te lo prometo – guiño un ojo en su dirección.

Naruto asintió y decidió subir las escaleras. El pasillo estaba solo y las puertas estaban cerradas. Paso la puerta en la sala donde seguramente se encontraba Boruto y decidió abrir apenas asomando la cabeza. Escucho la melodía infantil y vio que su bebé se encontraba recostado en una de las cunas, boca abajo y profundamente dormido.

Aunque considero despertarlo, decidió ir por Hinata en primer lugar. Cerró la puerta con suavidad y siguió hacia el consultorio. Noto que la puerta se encontraba entreabierta y antes de empujarla escucho el murmullo de dos voces. Frunció el ceño recordando que Shion le había dicho que Hinata se encontraba sola. Intento retroceder un paso hasta que escucho una conocida y desagradable voz masculina.

– Me alegra mucho – sintió como su cuerpo se tensaba al reconocer a Toneri. Aunque intento, no pudo parar la sensación de pesadez que empezó a serpentear por su cuerpo.

– Si, hace unos días no te veía – se escuchó la voz de Hinata.

– Decidí viajar a casa de mis padres… pero sabes que no podría estar mucho tiempo lejos de ti.

– Toneri… – Naruto presionó los puños con fuerza.

– Ya me disculpé contigo por lo que sucedió – noto la obviedad en su voz.

– No es conmigo que debes disculparte.

– No vine a discutir contigo Hinata – escucho un suspiro – Quería invitarte a salir.

– Toneri…

– Solo será un almuerzo, no te he visto por bastantes días.

– No es eso, solo no puedo ahora.

– ¿Por qué?... Te he dicho que debes comer Hinata… tu trabajo ya toma demasiado de tu tiempo – Naruto no supo porque, pero se sintió profundamente irritado por la familiaridad con la que el hombre la trataba.

– No es eso… – su voz bajo hasta que casi fue imposible oírla.

– ¿Entonces? ¿Irás a tu casa? Si es así podría ir contigo… digo, sé que no es cortes autoinvitarme, pero llevo mucho tiempo sin ver a tu padre.

– Toneri… tengo planes – le corto la chica

– ¿Ah sí? ¿Con las chicas?

– Toneri… -- hubo un momento de silencio.

– ¿Porque no solo lo dices Hinata? – la voz del hombro sonó fuerte y dura de pronto.

– No creo que…

– ¿Es con el cierto? – le intrigo de sobremanera escuchar aquello, más porque asumió por lógica que hablaban de él.

– Toneri, por favor.

– No puedo creerlo – escucho como una silla se arrastraba.

– Toneri…

– Nuestra relación… todo por, por ese…

– Basta ya – Hinata levantó la voz – Voy a ignorar la manera en que estás actuando si te calmas ahora mismo.

– Hinata…

Naruto retrocedió, sintiéndose un intruso. Su mente no paraba de darle vueltas a las palabras de Toneri. Sintió como su corazón daba un vuelco.

– Naruto – la voz de Shion le despertó del letargo. Escucho los pasos en las escaleras y se apresuró a acercarse hacia la puerta donde estaba su hijo y tomar el picaporte en una mano.

– Shion – trago saliva intentando controlar los repentinos nervios. La chica apareció y se detuvo a la orilla de las escaleras con el ceño fruncido.

– Creo que Hinata tenía una visita ¿La viste ya? – miro la puerta del consultorio.

– No, estaba – carraspeó – Viendo a Boruto. ¿Está ocupada dices?

– Eso creo – se acercó al consultorio y abrió la puerta asomando la cabeza – Hinata, te busca Naruto

– Naruto – escucho el jadeo de la Hyuuga y luego sus pasos apresurados. La figura de Hinata apareció a la vista. Naruto la observo con el rostro ligeramente caliente.

– Hola – saludo sintiéndose estúpidamente nervioso.

– Naruto… viniste – la sonrisa de la chica fue relajante – ¿Ya es la hora? – miro su reloj de mano.

– Si, pero Shion, ella dijo que estabas ocupada – dio una mirada al interior del consultorio.

– Si, bueno – la chica se sonrojo – Terminaré en un minuto – musitó nerviosa.

– Bien ¿Estás segura? – no quería meterla en problemas.

La chica salió y cerró la puerta. Se acercó unos pasos bajo la atenta mirada de Naruto y Shion.

– ¿No quieres salir?

– No es eso – bajo la voz – Pero no quiero meterte en problemas.

– Naruto… solo, espérame un momento – le miro a los ojos, antes de intentar dar la vuelta. El rubio la tomo rápidamente del brazo antes de pensarlo siquiera.

– Te esperaré abajo – le comento soltándola. La chica le miro sonrojada y asintió.

Naruto espero a que ella ingresó al consultorio para voltear hacia Shion. La rubia tenía el ceño fruncido mientras veía la puerta que Hinata acababa de cerrar.

– ¿Puedo tomar a Boruto de una vez? – indago el Uzumaki señalando la puerta a su espalda. Shion parpadeo y lo miro antes de suspirar y asentir.

– Claro, digo… vamos – ella se acercó a la habitación y abrió.

La rubia le ayudo a sacar a Boruto de la cuna y se lo paso, luego busco la pañalera y aunque Naruto intento quitársela, Shion decidió llevarla ella.

Bajaron las escaleras y el Uzumaki optó por esperar en compañía de Shion.

– Lamento haber olvidado lo de Toneri – susurro la chica de pronto. Naruto frunció el ceño y levantó la mirada del dulce rostro de su hijo hacia ella.

– No te preocupes – la cortó con gentileza.

– Si, verás… es que me había dicho que vendría, pero no fue yo quien lo recibió. Me imagino que subió por su cuenta.

– Ahhh…

– Si… – ella estaba verificando unos papeles tras el escritorio. Naruto se encontraba sentado en una de las sillas en la pared del lado – Me comento que quería visitarla desde hace días.

– Bien – Naruto no supo porque le incomodaba tanto aquella conversación. Menos aún, porque Shion creía que deseaba escuchar aquello.

– Toneri es un buen hombre… lamenta mucho lo que sucedió en el partido.

– Claro – aunque intento, no pudo evitar rodar los ojos.

– Es que es un poco celoso con Hinata, pero la ama profundamente. Me imagino que se sintió un poco desplazado por la atención que ella te da.

– ¿En serio? – soltó con sarcasmo, miro a la chica con el ceño fruncido.

– Su relación siempre ha sido muy bonita. Se amaban mucho en el colegio – ella bajo intencionalmente la voz – Si te confieso un secreto… creo que pronto volverán.

– Si – Naruto asintió mirando a su bebé.

Apretó los dientes tan fuerte que sintió que incluso podría lastimarse. No creía que Shion tuviera una mala intención al respecto, pero realmente le estaba molestando con sus palabras.

¿Sería posible que Hinata volviera con ese niño bonito? ¿Acaso había entendido tan mal todas las señales? ¿Estaba perdiendo su tiempo? ¿Hacia el ridículo?

Empezó a sentir como la presión en su pecho crecía y procuro respirar con tranquilidad. Sabía que al lado de un hombre como Toneri tenía todas las de perder, menos aún después de lo que la pareja había compartido en el pasado. Su molestia rápidamente dio paso a la desilusión ¿Cómo se le había ocurrido siquiera que tenía una oportunidad?

Miro el rostro pacifico de su hijo, Boruto aún dormía y agradeció que no presenciará su momento de debilidad. No es que él lo comprendiera, pero de cualquier manera se sintió mucho mejor al pensarlo.

El sonido de pasos en las escaleras le distrajo. Levantó la mirada y noto como la figura masculina bajaba apresuradamente. Toneri llegó al final de las gradas primero y pudo notar su tensa postura. El albino desvío la mirada y sus ojos por un momento se encontraron. Naruto sintió la rabia y el odio hacia su persona y no pudo evitar fruncir el ceño también. Toneri ni siquiera se despidió mientras se encaminaba por el pasillo hasta salir del lugar.

– Arrepentido y una mierda – pensó Naruto mientras miraba apáticamente la salida.

– Naruto… siento haberte hecho esperar – Hinata se había deslizado frente a él sin que la percibiera.

– Hinata… no – se levantó rápidamente haciendo que la chica tuviera que retroceder un paso – No te preocupes, después de lo de hoy – no quiso explicarse pues Shion aún estaba ahí, pero supo que la chica le entendió cuando sus mejillas se sonrojaron.

– Está bien ¿Nos vamos?

– Claro – asintió y tomo la pañalera de la silla a su lado.

– Deja te ayudo – se ofreció ella rápidamente.

– Hinata – le advirtió.

– Vamos Naruto – la chica se río – Entonces dame al bebé – extendió las manos. El Uzumaki entrecerró los ojos un momento, pero al final suspiro y con cuidado recostó a Boruto en sus brazos. La chica lo arrullo con ternura.

– Nos vemos Shion – se despidió casualmente antes de apoyar una mano en la pequeña espalda de Hinata.

– Claro – aunque percibió algo extraño en la voz de Shion decidió ignorarlo mientras guiaba a la chica a la salida.

Abrió la puerta y luego se encaminaron al coche. Naruto tomo al pequeño Boruto de los brazos de Hinata y lo recostó en su silla antes de acomodar la pañalera a su lado. Espero a que Hinata se deslizara en el asiento de copiloto y cerró la puerta antes de voltear y encender el auto. Sin embargo, antes de arrancar, las dudas le asaltaron.

– ¿Estás segura que está bien? – indagó volteando hacia ella

– ¿El qué? – pregunto la peliazul extrañada.

– ¿Salir? Digo… creo que tuviste problemas con tu ex – en cuanto salieron las palabras se reprimió por soltarlas. Hinata frunció el ceño mientras cruzaba las manos sobre su regazo.

– ¿No quieres salir Naruto? ¿Porque si es así aún hay tiempo para cancelarlo? – le sorprendió escuchar el malhumor en su voz.

– No, como crees…

– Digo, porque si es por compromiso podemos olvidarlo ahora.

– Hinata… no es así – se sintió sorprendido porque llegará a esa conclusión.

– ¿Entonces?

– Creí que… tu cita con él era importante – se rasco la nuca, dudoso.

– Había quedado de almorzar contigo.

– Si, pero… como tú dijiste – apretó el volante entre sus manos – Si es por obligación podemos cancelarlo.

La chica le miró fijamente y luego suspiro desviando la mirada.

– Mira… Toneri vino a invitarme a salir, pero le dije que tenía un pendiente contigo – Naruto sintió como su estómago daba un vuelco – Pero si no quieres no importa.

– No, por supuesto que no… creí que tu talvez no querías – la interrumpió.

Se quedaron un momento en silencio. El rubio apagó el auto y espero por su respuesta. Se sintió profundamente decepcionado por haber sacado el tema a colisión, pero también pensó que era mejor de esa manera. Prácticamente había orillado a Hinata a aceptar su invitación esa mañana y justo en ese momento le daba una opción.

– Estamos actuando como tontos – ella dejo caer las palmas de sus manos contra sus rodillas – Quiero salir contigo ¿Quieres tu salir conmigo? – su determinación le sorprendió, pero también le causó gracia.

– Claro que sí – le sonrió divertido.

– Entonces arranca que en vez de discutir sobre algo como esto… deberíamos estar decidiendo acerca de adonde ir a comer – Naruto se río y encendió el auto nuevamente, arrancando.

– Si madame… pero dime ¿A qué lugar vamos ahora?

– Hay un restaurante que te encantará…

Llegaron a un pequeño local de comida casera que se encuentra en el centro del pueblo. Naruto había visto lo lleno que se mantenía el lugar, pero nunca había considerado comprar ahí.

– ¿Crees que conseguiremos cupo? – miro que había gente esperando fuera.

– Claro que sí – ella se sonrojo – Me tome el atrevimiento de llamar. Digo, sé que a esta hora está muy lleno y que solo tienes una hora de almuerzo.

– No te preocupes Hinata – le causó ternura su gesto – Te lo agradezco mucho.

– Vamos entonces – bajaron a Boruto y Hinata lo tomo en brazos. El rubio llevo la pañalera y mecedora.

Juntos ingresaron al local. Hinata se llevaba muy bien con la propietaria y le presento a la amigable mujer.

– Un gusto – se inclinó respetuosamente.

– Espero que sea de tu agrado – dijo la mujer con una sonrisa – Que bien te lo tenías escondido cariño, está muy guapo – miro pícaramente a la chica.

– Ohh no… señora Tawaki…

– ¿Y el bebé?... ¿Es de el? Espero que de todas maneras tengan a sus retoños, con tan buenos genes serán muy hermosos.

– No, digo… mire – Hinata empezó a tartamudear avergonzada. Naruto sintió como su propio rostro se enrojecía, pero aun así se sintió profundamente divertido por los comentarios de la mujer. Sus palabras, además, trajeron muchas imágenes a su mente, pero se dijo que no era momento para eso.

– Muchas gracias señora Tawaki – le dijo con una sonrisa antes de apoyar la mano en la espalda de la temblorosa chica y guiarla hacia la mesa.

Acomodo la mecedora de bebé sobre una silla grande y la pañalera al fondo de su butaca. Luego volteo hacia Hinata notándola petrificada en su sitio.

– Naruto… no quiero que creas que yo…

– Tranquila Hina… pude notar que la mujer se había confundido – él se rio entre dientes.

– Si, pero, sino le aclaro rápidamente se correrá el rumor – hizo un además de alejarse de la mesa. Naruto la detuvo.

– No te preocupes… tampoco es para tanto.

– Pero… no quiero que…

– No tengo problema – se encogió de hombros aparentando tranquilidad, aunque sintió como se le aceleraba el corazón – Pero si tú lo tienes.

La chica le miró fijamente, realmente lo hizo por varios segundos y luego suspiro. Naruto trago saliva y miro a su hijo quien tenía los ojos enormemente abiertos.

– Despertaste ya, amigo – sonrió mientras hacia un ademán para tomarlo en brazos. Hinata se lo paso.

– Toma.

– Siéntate ya, Hinata, mientras yo acomodo a este campeón – le sugirió. La chica se deslizó en su asiento y Naruto termino de acomodar a Boruto en la mecedora antes de halar la silla hacia la mesa con cuidado.

Uno de los empleados se acercó y les llevo el menú. Naruto acomodo a su hijo notando como empezaba a jugar con sus propios pies. Había notado que empezaba a intentar rodar sobre su estómago por lo que aseguro el cinturón.

– Sabes que siempre me había dado curiosidad este lugar, pero nunca he venido – comento tras haber notado lo taciturna que estaba Hinata.

– Si – carraspeó – Se llena bastante porque los platillos son muy económicos y deliciosos.

– Siempre que pasó está lleno.

– Todos adoran la comida hecha en casa y su sazón es exquisito, ya verás – le dedico una sonrisa.

– Bueno… en ese caso ¿Por qué no pides tú?

– ¿Qué dices?...

– Confío en tus gustos, digo… a alguien que le guste el ramen al igual que a mí tiene buen paladar – la chica se sonrojo.

– Bueno… pero, más o menos ¿Que deseas?

– Lo que sea, tengo mucha hambre. No he comido más que la galleta de la mañana.

– Bien – miro el menú – Vende unos Okonomiyaki deliciosos.

– Lo que escojas estará bien para mí.

Cuando llegó el mesero, Hinata ordenó dos sopas de miso, dos okonomiyaki de carne y mariscos, respectivamente. Además de jugos naturales y dos vasos de agua fría.

– ¿Cómo seguiste hoy? – indagó ella luego de la que chica se fuera.

– De que… Ohh, pues creo que recibí el debido castigo por lo de anoche.

– No seas así – ella se rio – Tampoco es para tanto.

– ¡Cómo no fuiste tú!... Juro que llevaba mucho tiempo sin experimentar un dolor de cabeza así.

– Pobrecito – soltó con una sonrisa, era evidente que no le compadecía en lo absoluto.

– Realmente sufrí – llevo una mano dramáticamente a su pecho – Si no hubiera sido por las pastillas que me llevaste estoy seguro que habría muerto.

Hinata se rio divertida. Sabía que Naruto exageraba sus palabras y le causó gracia que incluso gesticulara con las manos. Le miro mientras le contaba sobre su día. Su manera entusiasta de hablar siempre le había llamado la atención y le alegro que no hubiera cambiado en eso. Habían pasado tantos años y se dio cuenta que aquellas cosas que la había enamorado en el pasado permanecían ahí.

Recordó su conversación con Toneri y sintió como su humor lentamente decaía, no había esperado verlo tan pronto, luego de que hubiera partido del pueblo, menos aún, que la invitará a salir. Aunque aún tenía sentimientos por el chico se dio cuenta que estos no era de amor y quizás nunca lo habían sido. Sin embargo, no podía evitar sentirse mal cuando recordó sus reproches.

"Se que siempre ha sido él, Hinata. Y ahora que vuelve, veo más que nunca que te pierdo"

Sus últimas palabras antes de que se fueran le habían dolido en el alma. Sabía que Toneri era un buen hombre y que merecía totalmente su amor y cariño, pero no podía controlar sus sentimientos y en ese punto ya había cruzado una línea. Aunque había creído que podría estar cerca de Naruto y aun así mantener al margen sus sentimientos, no era así.

Recordó sus palabras la noche anterior y la mirada que le había dirigido. La manera en que se acercaba a ella, como la tocaba y agarraba de las manos con naturalidad. Esperaba no estar especulando al respecto más allá de lo que era, pero no podía dejar de pensar que talvez había algo más fuerte que solo amistad. Sabía que de su parte así era, pero no conocía los sentimientos de Naruto por ella ¿Realmente podría tomarse el riesgo de descubrirlo?

Levantó la mirada y observo su expresión risueña. Naruto parloteaba sin parar y aunque no entendía ni la mitad de lo que le decía, se dio cuenta que podría permanecer en ese mismo lugar por mucho tiempo solo por el placer de su compañía.

– ¿Podrías amarme en algún momento Naruto? ¿Puedo arriesgarme a que me rompas el corazón? – se preguntó con un nudo en el pecho.

– Hinata… Hinata ¿Me escuchas? – el chico frunció el ceño mientras se inclinaba hasta que sus rostros estuvieron muy cerca.

– Naruto… – tartamudeo avergonzada.

– Disculpa – pareció darse cuenta de su atrevimiento – Parecías en otro mundo ¿Qué sucede?

– Estaba pensando, lo siento – negó con la cabeza -- ¿Qué decías? – Naruto se preguntó si estaría pensando en su exnovio.

– No, nada… creo que, ya viene la comida – señalo a la chica que se acercaba con sus platos.

Espero hasta que tuvieron todo antes de servirse. Boruto había vuelto a dormirse por lo que pudieron comer en calma.

Hinata empezó a comentarle sobre la universidad cuando hizo la pregunta. Al parecer debía volver a practicar en un mes por lo que no podría verla tan seguido. Se pregunto si ella aceptaría si la invitaba a almorzar otra vez. No quería apresurar las cosas, pero realmente le gustaba su compañía ¡Que va! Pero si quien le gustaba era ella.

Era una mujer muy guapa y encantadora. Percibió de reojo que un chico de la mesa del lado volteaba a cada momento. Al inicio no le puso atención hasta que noto que no paraba de ver a Hinata. Se sintió molesto y aunque intento reprimirlo, no pudo evitar lanzar una mirada agria en su dirección. ¡Mierda! ¡Si hasta la celaba!

La chica empezó a comentarle sobre su trabajo durante las prácticas hospitalarias y se limitó a asentir cuando lo sintió preciso. Habían casi terminado de comer cuando Boruto se despertó inquieto.

– Deja, yo lo tomo – ella se inclinó y desabrochó el cinturón antes de agarrar al bebé.

– No has terminado de comer Hinata – miro que apenas había terminado una porción de okonomiyaki y tenía la segunda a medio comer. Él ya se había comido tres piezas e iba por la cuarta.

– Estoy llena ya, además creo que tiene hambre – susurro acurrucando a Boruto contra su pecho.

– Es un glotón -- noto que el bebé empezaba a pegar el rostro contra el seno femenino y su pequeña boca se abría buscando alimento. Hinata se sonrojo furiosamente cuando casi dio con su pezón y sintió como el calor subía rápidamente hasta sus orejas.

– Ohh… -- jadeo avergonzada.

– ¡Boruto! – reprendió Naruto también apenado – Espera, ya le preparo algo de comer – nerviosamente empezó a buscar en la pañalera. Hinata se rio y tomo la mano de Boruto llevando uno de sus dedos a su boca. El pequeño se prendo del dígito y empezó a succionar con avidez.

– Aún no es hora de su comida – Naruto verifico su reloj de mano.

– ¿Cambiaste sus horarios? Recuerda que debe alimentarse más y con mayor prolongación.

– Si, claro… es solo un mañoso – aunque se quejaba, Hinata pudo percibir el claro cariño en la voz de Naruto.

Espero hasta que él le dio el biberón para ponerse a Boruto. El pequeño lo tomo entre sus manos y empezó a succionar la mamila con ansias.

– Nadie te lo quita pequeño – intento ponerlo en un ángulo más bajo para que no se ahogara.

– Te lo digo, es un glotón – Naruto aparto el plato frente a ella para que estuviera más espacio.

– Se parece a su papá – ella le dirigió una mirada baja que le hizo enrojecer.

– Que dices… -- miro su propio plato con duda.

– Termina de comer ¿O ya te cohibiste?

– No, claro que no – termino su porción de okonomiyaki.

Un momento después llamo a la mesera para que le pusiera el resto para llevar. La mesa fue rápidamente despejada. Naruto tomo el biberón vacío cuando Hinata se lo extendió. Ella acomodó a Boruto sobre su hombro y empezó a sacarle los gases.

El pequeño eructó una primera vez. Con suave y ligeros golpes, lo hizo una más, no obstante, un poco de leche regurgito de su boca manchando el vestido de Hinata.

– ¡Boruto! – se quejó Naruto – Hinata, lo siento – se apresuró a buscar las toallitas húmedas.

Tranquilamente. Hinata acomodo a Boruto en su silla y le puso el cinturón. Dejo caer su cabello por el lado contrario de su cuello y desamarro las cintas de su vestido para bajarle las hombreras.

– No te preocupes Naruto, esto pasa siempre – susurro tomando un par de toallitas y limpiándose el hombro. El rubio asintió mientras su mirada se desviaba al escote de su vestido, dónde sus pechos parecían derramarse.

Intento desviar la mirada avergonzado por su poco control. Era un hombre ya y no podía exponerse de esa manera, menos aún en un lugar familiar.

Hinata se acomodó nuevamente el vestido y miro la expresión dulce de Boruto.

– Eres un bribón – susurro dándole caricias en el estómago. Se ganó una dulce carcajada del bebé.

– Creo que es hora de irnos – Naruto miro su reloj. Pasaba ya de su hora de almuerzo, pero se lo había comentado a Sasuke y a los demás empleados, empero, no quería llegar demasiado tarde.

– Claro – susurro Hinata volviendo a sacar al bebé de la mecedora.

Naruto pago la cuenta aun cuando Hinata refutó con quererle dar la mitad.

– La próxima pago yo – aunque quiso negarse, optó por permanecer en silencio ante la perspectiva de otra salida. Claro que al final pagaría nuevamente pues era educado a la antigua.

Guió a la chica al coche y poco después arrancaron. Aunque era inevitable, Naruto deseo que el camino de vuelta se alargará. No recordaba jamás haberla pasado tan bien en una salida casual con una mujer y Hinata le permitía comportarse como él mismo.

– Me alegra que hubieras aceptado salir – soltó con sinceridad. La chica volteo y lo observo con una sonrisa.

– Gracias a ti por invitarme Naruto.

– Aunque lo he dicho antes, también quería agradecerte por todo lo que has hecho por mi – la miro de reojo.

– Ya te dije que no tienes…

– ¿Es en serio?... Se que no éramos precisamente los más apegados cuando niños, pero, aun así, me tendiste la mano desde el primer momento.

– Si tan solo supieras – pensó Hinata sintiendo que se le aceleraba el pulso.

– Cuando estuve lejos siempre… encontré buenas personas – le comento casualmente – Algunas veces creí que tenía algún tipo de ángel guardián o algo así.

– Me alegra que te fuera tan bien.

– Fue difícil, pero creo que lo logré gracias a esas personas. Al volver no tenía tantas expectativas, sin embargo, encontrarme con Sasuke y Sakura – suspiro con una sonrisa – Con los chicos… y contigo… ha sido de gran ayuda – que la pusiera en un lugar preferencial la hizo sentir un vuelco en el estómago.

– Naruto…

– Hinata, yo – observo que tragaba saliva y luego maniobraba el volante deteniéndose a un lado de la carretera.

– ¿Qué sucede? – no supo porque se sentía tan nerviosa de pronto. El rubio levantó el rostro y su mirada intensa le dio un golpe directo al corazón.

– No sé si… no quiero arruinarlo… – noto que él también estaba muy nervioso y eso la hizo sentirse mejor. Temblorosamente, llevo una mano a su brazo, intentando reconfortarlo con una caricia.

– Naruto…

– El beso… ¿Significó algo? – sus palabras se sintieron como un golpe violento en el rostro. Hinata se alejó rápidamente de él, soltando un jadeo sorprendido.

– ¿Beso?

– La vez que nosotros… fuimos a la ciudad – evito su mirada rápidamente sintiendo como un estremecimiento recorría su cuerpo.

– Naruto, no creo que… – negó con la cabeza demasiado nerviosa.

– Se que posiblemente no debería, pero… – la respiración agitada de él competía con la suya – Tu… y yo… ¡Mierda! No se supone que…

–¿Que? ¡¿Que?! – grito Hinata por dentro

– Sabes que… ¡Olvídalo!

Hinata lo miro entre pestañas, más consciente que nunca del fuerte latido de su corazón. Noto la expresión apenada de Naruto y como un rubor subía por su cuello y orejas. Se irguió en su silla y temblorosamente apoyo una mano sobre la que él tenía en la palanca de cambios.

– Naruto… – el rubio no levantó la mirada por lo que le movió ligeramente.

– Hinata… si te incomode de alguna manera… – sus palabras no coordinaban en lo absoluto con sus acciones.

¿Por qué preguntar por el beso justo en ese momento? ¿Por qué la había mirado de aquella manera tan intensa? ¿Por qué estaba tan nervioso y sonrojado?

– Acaso tú… – aunque se negó a considerarlo, el pensamiento se aferró a su corazón – ¿Acaso tu sientes algo por mi Naruto?

– Naruto… – le llamo nuevamente. Él levantó finalmente la mirada y la intensidad en sus ojos recorrió como fuego en su piel.

Podía estarse equivocando, pero en ese punto no le importaba.

Hinata se inclinó y tomando su rostro entre las manos temblorosas, nuevamente lo beso.

.

.

.

.

.


FIN DEL CAPITULO


.

.

NOTAS DEL CAPITULO:

Antes que nada, debido a la hora no revise correctamente el capítulo por lo que me perdonaran su hay los usuales horrores ortográficos. En cuanto pueda los solucionare.

Aunque más tarde de lo que prometí, el capítulo finalmente está terminado. Hay tantas partes que resaltar y, aun así, espero que realmente les haya gustado.

-Me encanto escribir la escena de Naruto y Boruto.

-La charla trivial en el auto.

-La importante conversación del Sasusaku ¿Qué les parecio? ¿Alguien noto el extra antes?

-La conversación entre Naruto y Shion -esa chica tiene problemas- además de la aparición de Toneri ¿Se lo esperaban? Y su discusión, Naruto escuchando todo, luego las palabras venenosas de Shion, no sé si le plasmé la emoción debida, pero sentí que fue impactante.

-Y en el auto, me encanto que Hinata se mostrara firme finalmente y la escena en el restaurante, entre el malentendido, los pensamientos de ambos y la interacción con Boruto.

-Y el beso ¡EL BESO!

La parte final esta desde el punto de vista de Hinata porque el siguiente capítulo inicia con los pensamientos de Naruto durante esa escena.

Así que ¿Qué les parecio? ¿Flores o tomates?

Fue un capítulo de muchas emociones, hice y reescribí varias escenas, pero espero que el esfuerzo haya valido la pena. En general, muchas gracias si se tomaron el tiempo de leerlo hasta el final.

El ultimo capitulo tuvo menos receptividad de la acostumbrada, pero de igual manera agradezco a las personas que siguen aquí aun con mis retrasos y todo. Son un amor.

A mis personas preferidas:

Angela Estrad: La mayoría de los lectores son Sasusaku porque es mi campo, pero de cualquier manera me alegra que te hayas animado a leer esta historia y aún más, que te haya gustado. Espero que la espera haya valido la pena y que me cuentes que te parecio. Un abrazo linda

Margarymoon: Hola mi hermosa, como lo prometido es deuda aquí está el capítulo de esta historia. ¿Qué te parecio? ¿Valió la pena la espera? Me alegra que me hayas escrito y no te preocupes que no me olvido de estas queridas historias. Un enorme abrazo y gracias por siempre estar pendiente. Escribe cuando quieras, me alegre al leerte. Mis cariños para ti.

July: Gracias por pasarte a leerla y ahí me cuenta que te parecio.

July: Hola bella, como ves aquí está la continuación, más tarde de lo que espere, pero con muchísimo amor, sé que la esperabas. Gracias por tus palabras y por seguir mis historias. No se te olvide escribirme que te parece. Un enorme abrazo.

DULCECITO111: A pesar de sus personalidades tan distintas, Sasuke y Naruto son el ejemplo perfecto de una amistad fuerte. Como dices, se apoyan y todo ¡Me encantan! Sasuke la tiene difícil porque siempre tendrá que andar de puntillas hasta que se gane completamente su confianza, pero de igual manera, ellos están destinados ¿No crees? ¿Qué te parecio este capítulo? ¿Las palabras de Sakura? ¿Los pensamientos de Sasuke? Juro que morí de amor.

Carlos29: Aun con todo te agradezco que decidieras escribirme, incluso un "Me gusto" me encantaría. Espero que este capítulo también valga la pena, es un poco más dramático, pero en lo personal me gustó mucho.

Bruxi: Hola mi hermosa ¡Te he dicho que amo tus comentarios! ¡Porque los amo! Gracias por comentar y tomarte el tiempo de escribirme. Este Sasuke es mucho más maduro porque en si debe serlo si no quiere perder a Sakura, tendrá su momento de estupidez en algún momento, pero algo es seguro y es su amor por Sakura y Sarada.

Con el Naruhina te cuento que, aunque considere ir más lentamente, tome en cuenta que ellos casi tienen 25 años y ya tienen experiencias pasada, por ejemplo, este capítulo ¿Te esperaste el beso? ¡Dime que lo esperabas!

Mis celestinos por el momento son Sakura y Sasuke, pero espera cuando Kiba y Shino lo sepan, ya veras

Me imagino que si Shion ya te caía de la patada ahora esta potenciado por mil. Es una suerte que el tiro le saliera por la culata, mira que hasta yo dije "Que arpía"

Yukie tendrá su momento, pero esperemos que al menos todo este en orden para entonces porque si serán episodios fuertes

Y finalmente ¿Fue suficiente Naruhina en este capitulo? Los pensamientos de Naruto en el siguiente episodio son tan awww. Y como siempre dejando todo en el mejor momento. En fin, espero que me cuentes que te parecido este capítulo y leerte siempre es un placer mi bella. Un enorme abrazo y no te pierdas tanto.

Usagi Hina: Me alegra que sigas aquí linda y que te haya gustado el capítulo anterior. La amistad de Sasuke y Naruto me encanta, es un poco difícil de escribir porque tengo que meterte en la mente masculina y saber que ante las ofensas realmente no se ofenderían, pero ahí voy y me alegra estar haciendo un buen trabajo. Naruto mostro inseguridad en este capítulo más que en ningún otro, la escena donde está en la recepción con Boruto en brazos me parteo el corazón, al menos el encontró en Hinata un refugio. Gracias por comentar y espero volver a leerte linda.

AniCross: El drama, no están listos para el drama aun, apenas estamos en el inicio de la luna de miel. Creí que todas quedarían más como ¡Ya deja de hablar tanto de lo que sienten! Pero ustedes son un amor. Gracias por estar presente hermosa y me cuentas que se pareció el capítulo. Un abrazo.

Andrea Uchiha ¡Ya no te aguanto bella! Yo aquí, esperando por ustedes, aunque sé que me lo merezco. Gracias por tus palabras y ojalá en esta ocasión no tengas que esperar mucho para notar la actualización. Un enorme abrazo y ahí me escribes.

Albaneus: Mas tarde de lo que espere, pero aquí esta.

Aiko-Uchiha05: Gracias por tus palabras, te juro que me llegaron al corazón, no solo el hecho de estar haciendo un buen trabajo sino también de tener a lectores como tú. Con mucho amor espero que leas el capítulo y me cuentes que te parece, realmente estaré esperando tu comentario. Un enorme abrazo hermosa

Y a las demás personas que me leen, muchas gracias. Espero que en algún momento se animen a comentar, reaccionar, ponerme siquiera un dedito para arriba –no para abajo por favor–

Un enorme abrazo, los amo mucho y espero que nos leamos pronto.

16/01/2021

.

.