Narrador

Mientras la boda seguía su curso, Jacob intentó socorrer a Leah, no entendía que había ocurrido, solo la vio correr hacia el bosque, sujetándose el pecho y de pronto, vio cómo se desplomaba.

Se acercó a ella y la llamó, pero Leah no reaccionaba, cuando intentó tomarle el pulso se asustó, ya que no se lo encontró. En ese momento escuchó a Carlisle y a Edward a su lado y les pidió ayuda con lágrimas en los ojos. Carlisle se acercó y comprobó, que el latido de la loba estaba cada vez más débil. Se estaba muriendo y en ese mismo instante, Carlisle escuchó en su mente una voz, diciéndole que le inyectase en su corazón la ponzoña que encontró en la cabaña en Canadá.

Cuando el lobo vio lo que pretendía hacer Carlisle intentó detenerlo, pero una voz en su mente intervino diciéndole que Leah lo necesitaba, que era el final de su cambio y que si no lo hacían moriría.

Una vez el doctor hizo lo que esa voz le dijo, Leah empezó a reaccionar, despertó desorientada y sin entender lo que había ocurrido. Según la voz le dijo a Jacob, Leah había sufrido un ataque al corazón, indicación de que había terminado su transformación en híbrida mitad lobo-mitad vampiro.

Una vez recuperada Leah, volvió a la celebración de la boda, vigilada de cerca por Jake, Carlisle y Edward.

A lo lejos entre los árboles había una figura alta de cerca 1,90 m, con piel algo tostada, barba arreglada, ojos color azul verdosos y pelo corto moreno. Escondido observaba a la feliz pareja, posteriormente desvió su mirada hacia la que era su compañera de por vida, después de años buscándola, fue a encontrarla en el lugar que menos esperaba.

Pronto estarían juntos para toda la eternidad y saldría a la luz un gran secreto.

En ese mismo instante Leah, Jake, Carlisle y Edward llegaron a la zona del banquete de la boda. Seth se acercó al grupo, preguntando por su ausencia durante la ceremonia, pero prefirieron guardar silencio para hablar en otro momento. Leah decidió acercarse a su madre y comentarle que quería hablar con ella en privado cuando pudiera.

Seguramente le contaría su próximo viaje a Francia y aprovecharía para hablar de la nota que le dejó para su participación en la boda de Emily y Sam.

POV Leah

Una vez me recuperé del desmayo por decirlo de alguna manera, nos acercamos al lugar donde sería el banquete. En todo momento noté como alguien me observaba, pero estaba tranquila, ya que sabía quién era, aunque aún no sabía su nombre.

Una vez nos acercamos, divisé a mi madre junto a Sam y Emily, cuando mi madre me vio, se quedó mirándome y posteriormente fue dirección a casa. Suspirando decidí seguirla para hablar con ella, una vez en la casa y antes de poder decir algo, recibí una bofetada, por la impresión por lo que acababa de ocurrir, me quedé estática. Una vez me recuperé de la sorpresa, me enfrenté a mi madre.

-Que sea la última vez que haces eso-dije susurrando entre dientes, a la vez que empezaba a temblar de furia-

-A mí no me amenaces Leah Clearwater, sabes la vergüenza que sentí al ver que dejaste una vez más a tu prima tirada, después de todo este tiempo.

-La única que da vergüenza aquí eres tú-dije alzando la voz- no simplemente por abofetearme, sino por intentar obligarme a hacer algo para lo que no estaba preparada y no pensar en mis sentimientos. Pareciera que desde que papá murió, es Emily tu hija y no yo. Y esa dichosa lista que me dejaste para hacer junto a Emily el día de la boda, fue despreciable. ¿Qué persona decente obligaría a su hija a ver la noche de bodas, de la que fue su mejor amiga y de su exnovio? Te lo diré, una persona egoísta y sin corazón que no reconozco como mi madre.

-No me digas lo que puedo o no hacer, todo lo que he hecho y hago es por tu bien, necesitas superar todo esto, tu prima y Sam te quieren en sus vidas, y más ahora que van a ser padres.

-No sé cómo podéis ser tan cínicos los tres. Se acabó Sue, no quería llegar a estos extremos, pero no me queda más remedio…Me marcho de la reserva para siempre, no quiero saber nada de vosotros tres, y no te preocupes que seguiré mandando dinero para ayudaros. Pero no voy a permitir que me sigas manejando a tu antojo como a los demás-en ese momento la puerta se abrió y ante todos dije mis últimas palabras-renuncio a las manadas, no quiero saber nada de lo que ocurre en la reserva, no quiero que volváis a contactar conmigo, se terminó, no me necesitáis. Y ahora si no os importa, voy a recoger mis cosas, me están esperando en el aeropuerto.

Una vez dicho todo lo que pensaba, subí a mi habitación, cogí el pasaporte para después dejar todo y a todos atrás. Subí a la moto de Jake y partí dirección a Seattle, una vez llegara, lo llamaría y le diría donde estaba aparcada.

Cuando al fin llegué a Seattle ya más relajada, llamé a las chicas para encontrarnos en el aeropuerto y una vez juntas, subimos al avión dirección a nuestro nuevo destino, Francia y específicamente estaríamos viviendo en la ciudad de Bourges.

Después de 11 horas de vuelo, al fin llegamos a nuestro destino. La mayor parte del vuelo lo pasamos hablando y después durmiendo, eran las 11 de la noche y en el área de llegadas, ya nos esperaba Odette la tía de Sammy.