#Día 4
Adrien estaba maldiciendo en silencio a Marinette. Era una de esas veces en las que estaba seguro que Marinette estaba vengándose por algo que él había hecho. A Adrien le gustaba pensar que era un amable y considerado novio – y la mayor parte del tiempo lo era. Pero había veces en la que le gustaba colocar las manos en los bolsillos de Marinette, la besaba abiertamente, y tocaba su trasero. Hoy, parecía, Marinette no tenía buenas intenciones. Estaban lado a lado en el metro de camino a casa después de ir beber por el cumpleaños de Kim. Adrien había bebido mucho pero aún estaba bastante coherente – solo con algo de sueño. Sin embargo, Marinette...cuando se embriagaba se ponía más atrevida y flirteaba mucho. Razón por la cual Adrien gruñó cuando la mano de Marinette se deslizó por el frente de sus pantalones y le dio un apretón.
—My Lady. —Adrien siseó porque aunque no había mucha gente en el metro, había una pareja de ancianos que ciertamente no estaban ciegos – pero estaba agradecido de que estuvieran cabeceando mientras esperaban llegar a su parada.
—Gatito~ —Marinette arrastró las palabras, inclinándose y robándole un beso. Su mano hábilmente trajo a la vida la longitud de Adrien. —Vamos. Ellos ni siquiera están prestando atención. Deja que te toque...o mejor, tócame tú. Quiero sentir tu boca...
Adrien nunca imaginó que se encontraría con el escenario en el que no tendría palabras. Pero de verdad no quería que los pillaran. Eso sería traumático, pensó mientras movía la cabeza, empujando la mano de Marinette. El puchero que Marinette hizo fue adorable, pero Adrien no cedió.
Ella lanzó todo su peso en Adrien, apretando con rudeza su entrepierna. Adrien mordió la cara interna de su mejilla para evitar soltar algún sonido mientras la otra mano de Marinette lo jalaba más cerca.
—Hazlo... —Marinette susurró besándolo.
Adrien la vio lamer sus labios, como si estuviera hipnotizado y pronto... se encontró asintiendo. Solo esperaba que esa pareja de ancianos no despertaran y se dieran cuenta de todo. Marinette colocó su bolso para bloquear la vista a su dirección.
Cuando subió la falda, no le sorprendió notar que su novia ya estaba excitada y bastante húmeda. Aun con algo de duda se acomodó y comenzó a tocarla.
Si Adrien era honesto, le gustaba darle placer a Marinette – quizá era la forma en la que ella tomaba control, y sujetaba con fuerza sus cabellos o sus manos.
Adrien amaría tomarse su tiempo pero tenían menos de 10 minutos antes de llegar a su parada y no quería que nadie los viera. Así que rápidamente se esforzó, sintiendo que Marinette se aferraba a sus hebras doradas mientras contenía las ganas de gemir.
Quiso advertirle que no se corriera al cien, pero parecía que ella tenía otra idea.
Empujó hacia abajo la mano de Adrien, manteniéndola ahí mientras sentía la humedad, salir de entre sus piernas y hacer un diminuto charquito a sus pies, haciendo que Adrien se alejara abruptamente sacudiendo su mano, mientras la miraba acusadoramente.
—No hacía falta que me arañaras. —Dijo mientras Marinette arreglaba su ropa con un gruñido.
—Te veías adorable así... —Marinette dijo riendo un poco, —Pero te recompensaré. —Ronroneó. Y no mucho después llegaron a su estación, así que lo mejor era dejar las cosas para cuando llegaran a casa.
La pareja los miró y les sonrieron y Marinette, claro, respondió el gesto antes de tomar a Adrien de la mano comentándole lo que harían en casa.
Fin
