Descargo: Shingeki no Kyojin y sus personajes le pertenecen a Hajime Isayama, yo solo los he tomado prestados para esta historia.
Tema del capítulo: Baño.
29 DE OCTUBRE:
SOPLO INVERNAL
De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.
Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.
(Pablo Neruda, No tan Alto)
Octubre veintinueve es agitación pura, con invernales vientos gimientes cargados de gélido frío que tintinean los cristales como campanillas plañideras durante toda la jornada, y la partida de Eren cada vez más cerca, aumentando la ansiedad entorno a ustedes.
A pesar de sus intentos de mantener su adquirida rutina, todo el día resulta un ir y venir constante de actividad sin freno, lleno de cosas que empacar y hacer para la marcha del mocoso, e indicaciones que impartir y aprender para una vez llegue a Mitras y comience su nueva vida.
Eren te escucha y finge prestar atención cual niño obediente, pero como siempre que su mente vuela demasiado lejos, a rincones inalcanzables, encuentras sus ojos de hierba nueva perdidos en la tarde de hojas danzante y cargada de otoño que se aprecia por la ventana.
Tras acabar la cena, te relajas leyendo un poco mientras él pinta, con aquella intensidad que vuelca su alma en colores y lienzos, como si se sumergiese en aguas profundas; no obstante, una vez su inagotable inspiración toma finalmente un respiro, regresa a ti vuelto un desastre de colores y sonrisas. Un desastre de emociones demasiado intensas que rebalsan tu corazón de sentimientos cual vasija.
Eren lucha con Autumn por conseguir un lugar a tu lado sobre el sofá que ya bien los conoce, y lo cobijas en tu abrazo sabiendo que dentro de unos días aquella sencilla rutina no volverá a repetirse.
El tenerlo así es tan cálido como agradable, pero cuando su respiración se atenúa cual suspiro y le sientes adormecerse como una canción de cuna, lo instas a levantarse para que tome un baño antes de ir a la cama, ante lo que el mocoso protesta sin el menor disimulo, cediendo solo ante tu silenciosa amenaza de fríos ojos invernales y gesto ceñudo.
Nada más llegar al cuarto la soledad te parece inmensa, y aunque el cielo que resplandece a través de la ventana es el mismo que compartieron la noche anterior, lo sientes tan ajeno como otra vida.
Y no por primera vez el sentirte solo te ahoga y amenaza con consumirte, pero sí por primera temes que logre conseguirlo. Octubre veintinueve ya acaba, y solo en dos días más Eren estará por completo fuera de tu alcance surcando otro cielo, pintando otra vida, y aunque aquella certeza te satisface tanto como tranquiliza, todavía así duele.
El invierno está cada vez más cerca y su soplo anuncia la pronta llegada de las heladas gélidas y la estación del letargo, y sin un verano que augure el deshielo, ¿qué tan eterna será aquella temporada?
Tu melancolía desaparece como niebla al sol cuando Autumn llega hecho una furiosa bola de pelos mojada y oyes las carcajadas de Eren flotar desde el cuarto de baño.
Respirando resignación y paciencia para no regañarle, secas al pobre bicho —que ahora es una ratilla ahogada— y acudes a ver al culpable de aquel crimen que es todo verdes ojos maliciosos y sonrisa astuta al contemplarte.
Presientes el peligro antes de ser del todo consciente, pero sin que puedas siquiera prepararte o huir, te ves sumergido de lleno en aquellas cálidas aguas, con los brazos de Eren siendo la prisión de tu escape y su boca la mordaza de tus palabras.
Indignación húmeda y chorreante es la que sientes cuando se separan, pero al ver su sonrisa de verano cálido y soleado, al contemplar el verdeazulado de sus ojos resplandecer como mar en calma, no puedes romper el hechizo. Eren está a solo dos pasos de irse, de separar finalmente su vida de la tuya, y el soplo del invierno que te envuelve azuza tu miedo. El futuro es algo imprevisible, y por más que la determinación sea fuerte, hasta el diamante más duro puede destruirse.
Y tus dedos recorren suavemente su rostro humedecido, grabándolo con aquella caricia en tu memoria, en tu corazón. Lo grabas a fuego e intentas imaginar cómo lucirá en ese futuro lejano que no conocerás porque así lo has decidido, porque una vez Eren se vaya, ya no habrá vuelta; porque una vez abra sus alas, allí no quedará para él más que ese pasado espinoso del que debe alejarse y huir; aquella vida tortuosa para la cual tú has decidido convertirte en la represa que contenga el caudal enfurecido; y aun así, el gélido frío de su inminente ausencia de todos modos te duele.
Eren sujeta tu mano y la besa, convirtiendo todo en un desastre con ese solo gesto. Un desastre de dos hombres adultos en una bañera que apenas les alcanza y de agua que ha corrido fuera como un rio. Un desastre de emociones, sueños incumplidos y de ustedes deseando con desesperación detener el tiempo para cambiar ese final que los hiere; pero el destino es un jugador hábil y les ha dejado sin buenas cartas, doblegándolos tan solo a su capricho como buenos perdedores.
—Ven conmigo —murmura, apoyando tu mano contra su mejilla y siendo verde súplica que invade sus ojos—. No me dejes solo. Ven conmigo.
Y la negación debería ser fácil, porque la has ensayado miles de veces en tu cabeza como un baile. Debería ser fácil, pero aun así no puedes, porque a pesar de saber las palabras precisas, conocer tus motivos, tu boca no habla y solo es dolor lo que tragas.
Tu mano libre se apoya sobre su corazón desnudo, donde sus latidos se han vuelto una melodía que bien conoces porque ahora es también la tuya. Y contemplas sus ojos y te bebes su miedo, porque el temor siempre es el preámbulo de lo desconocido, el cambio y las cosas buenas.
—Siempre estaré contigo, Eren. Siempre.
Y cuando lo besas para acallar su pena, el regusto sobre tus labios es salobre como la brisa marina y escarchado como el soplo invernal, porque octubre ya acaba y el etéreo verano que es aquel chico en tu vida llega a su fin, y aquella despedida es el primer paso para su libertad.
Lo primero, como siempre, es agradecer a todos quienes hayan llegado hasta aquí. Espero de corazón que el capítulo de hoy fuese de su agrado y valiera la pena el tiempo invertido en él.
En esta oportunidad creo que lamentablemente volvemos a un capítulo algo más triste, pero es inevitable ya que solo estamos a dos capítulos de acabar la historia y cerrar así Etéreo y la dramática relación de Eren y Levi por aquí.
Por otro lado, esta vez las aclaraciones no son muchas, ya que creo que todo se sobreentiende bien por sí solo, pero como siempre, si quedan dudas, no tengo problemas en aclarar nada. Por eso mismo, en el último capítulo, al final de todo, escribiré algunas aclaraciones que me parezcan pertinentes sobre la historia, así como algunos datos que no fueron incluidos pero sí ayudaron a darle forma; así que si alguien quiere preguntar algo o que aclare situaciones o lo que sea en ese momento, bienvenido sea. Tienen este capítulo y el siguiente para consultarme todo lo que deseen explique al final.
Y también aprovecho de disculparme por si han visto que mi nivel de respuestas a sus mensajes y comentarios ha ido tan lento estos días, pero entre que actualizar a diario ha sido algo más complicado de lo que pensé, estoy a mes y medio de finalizar el semestre en la universidad, así que necesito un día de 40 horas para poder cumplir con todo, pero como no es posible, me tengo que ir repartiendo poco a poco entre mis pendientes. En todo caso, una vez acabe con Etéreo iré normalizando ya mi tiempo para poder responder como corresponde. Ya saben, puede que tarde a veces, pero siempre, siempre lo hago.
El tema del evento para el capítulo de mañana no creo que les guste demasiado, ya que toca «dolor». Aun así, les recuerdo que los temas no los elijo yo, sino que son asignados, por lo que de antemano pido disculpas, jaja. Lo positivo es que tras la publicación de mañana, solo quedará un capítulo más y terminamos de sufrir por aquí.
Una vez más muchas gracias a todos quienes leen, comentan, envían mp's, votan y añaden a sus listas, marcadores, favoritos y alertas. Siempre son la llamita que mantiene encendida la hoguera.
Un abrazo a la distancia y mis mejores deseos para ustedes. Hasta mañana.
Tessa.
