Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.
NOTAS:
1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.
2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.
3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.
JUEGOS DE DIOSES
CAPÍTULO 15
(Escrito por MIsao-CG)
Habitación de Marinette.
Esa tarde. 20:47 hrs.
—¡Tikki! ¿Por qué son así? —sollozó Marinette mientras se abrazaba de su almohada— ¡Solo quiero estar un rato con Adrien! ¡pareciera que llevo años sin verlo! —la muchacha se medio incorporó y señaló hacia el monitor de su computadora— ¡Y encima pasa eso!
En la pantalla podía verse un nuevo ataque de akuma en progreso, que estaba demasiado cerca de Les Invalides. Nadja Chamack reportaba con preocupación mientras transmitían las imágenes de la batalla. Todo París lamentaba la ausencia de sus héroes con creciente preocupación: ya habían comenzado a circular rumores que tanto Ladybug como Chat Noir habían resultado muy malheridos tras su último combate. Las especulaciones acerca de su estado no hacían más que aumentar.
Marinette y Adrien estaban parados de pestañas por no poder intervenir.
Tikki suspiró apenada, sin saber qué decir exactamente. Para colmo de males, los portadores no habían tenido ni la más mínima oportunidad de sentarse a hablar a solas después del viaje al inframundo de Adrien con la tranquilidad que les hubiera gustado. No habían tenido tiempo de hablar para nada, cuando eso era justamente lo que necesitaban. No parecían tener un respiro.
—¿Tienes idea lo que me está provocando esto?
—Claro que sí, Marinette, no creas que no. —dijo Tikki condolida— ¡Pero tienes que tratar de comprender! No pueden arriesgarse a que Seth los vea —añadió mientras señalaba el monitor.
Era cierto. Ni bien Ladybug y Chat Noir asomaran la nariz para atacar a un akuma, Seth enviaría casi en seguida a sus alimañas y evidentemente eso les complicaría la existencia de aquí a la luna a todos los involucrados, dioses, guerreros, portadores, ¡todos por igual! Podían hacerles frente y mantener el terreno, pero no había ninguna certeza de que pudieran mantener el ritmo. ¡No! Era momento de que Ladybug y Chat Noir mantuvieran un perfil bajo: otros héroes se estaban encargando de los akumas. Esta vez Rena Rouge y Viperion, una inusual combinación, se estaban luciendo ante la criatura que Papillón había desatado contra Les Invalides.
—¡Mi chaton y yo ya los habríamos detenido!
—Paciencia Marinette, las cosas siempre pasan por algo.
TOC TOC
—¿Marinette? ¿Puedo pasar? —dijo Sabine a través de la puerta— Ya vino el médico…
—Oui, maman!
Sabine abrió la escotilla y entró a la habitación de su hija en momentos en que esta giraba en su asiento sin dejar de abrazar su almohada. Se la veía bastante ansiosa. La mujer le sonrió, aunque no le gustó que su hija estuviera viendo las noticias en directo. El ataque akuma estaba en pleno apogeo y no había parisino que no estuviera nervioso, pero Sabine optó por no regañarla para no ponerla más nerviosa. Los ojos azules de Marinette se fijaron entonces en el médico que acompañaba a su mamá. Era su pediatra de siempre, pero se veía diferente, como si lo viera por primera vez en la vida.
—¿Dr. Laurens? ¿Por qué se ve… diferente?
—¡Hola Marinette!
—Aw, Marinette… discúlpame hijita. —le dijo Sabine algo compungida— El doctor Laurens… es uno de tus hermanos mayores…
—¿Huh? ¿Hermano mayor? —Marinette puso una muy divertida expresión de curiosidad— ¿Más parientes?
—Mil disculpas Marinette, por no decírtelo antes. Mi nombre es Asclepios —se disculpó el dios con ella— Teníamos la idea que era mejor que vivieras tu vida lo mejor posible sin nuestra interferencia, por eso nunca te dijimos nada.
—Pero aun así me cuidaron…
—Siempre dije que los dioses han velado por nosotros, Marinette. —dijo Sabine con cariño— No podíamos decírtelo. ¡Espero que no estés enojada!
Marinette hubiera mentido si decía que se había molestado con la situación. No, no estaba enojada, sí un tanto irritada, pero no digamos que le habían mentido, solo… omitido cierta información y por una buena causa. Al mismo tiempo, encontrar tantos parientes le resultaba tierno. Conocía al dr. Laurens de pequeña, había sido su pediatra de cabecera y siempre la había tratado con muchísimo profesionalismo y cariño. Solía darle crayones, o libretitas en blanco para que dibujara o con dibujos para que colorease como premio tras las visitas, ya sea para que desarrollase la creatividad o mejorara la motricidad.
No, no estaba molesta, la irritación se le pasaría pronto, y así lo dijo.
—Puede que esté un poco irritada, pero no molesta. ¡Ya se me pasará! —confesó al cabo de un rato— ¿En verdad es mi hermano mayor, dr. Laurens?
—Lo soy. ¡Me alegra mucho que sepas quien soy, la verdad!
—¿Asclepios? Te inventaste el apellido, ¿verdad?
—Sí. Fue cosa del momento —explicó Asclepios mientras ponía su maletín sobre su escritorio y comenzaba a sacar sus implementos.
—Ya veo… ¿Maman? ¿Es porque soy semidiosa que siempre me llevaban con…? —Marinette se detuvo unos instantes e intercambió miradas con Asclepios. Sonrió con alegría— ¿… con mi hermano mayor?
—Podrás entender, Marinette, que no podíamos llevarte con cualquier médico. —explicó Sabine con alegre calma— Hay muchas cosas de ti que no habrían podido entender, o manejar…
—¿Por qué no me llevaban con père?
—Al principio por tu maldición. No podías conocerlo —explicó Sabine— Luego…
—Ya eras mi paciente, por eso. Además no creas que papa no revisaba tu ficha después.
Marinette intercambió una mirada con Sabine, quien asintió con una sonrisa y le guiñó el ojo. La chica entonces se acercó a su hermano y lo abrazó por la cintura, siendo correspondida en el gesto. Cierto, era raro encontrar tanto pariente, pero al mismo tiempo no le incomodaba: secretamente siempre había querido tener hermanos y en alguna ocasión hasta se había imaginado que sí los tenía.
—Supe que tuviste una reacción alérgica muy problemática esta mañana. —comentó Asclepios al soltarla y despeinarla un poco.
—Tuvieron que usar un epipen. —explicó Sabine— la enfermera del colegio estaba muy preocupada. Y con Tom también lo estamos: no sabíamos que podría ser tan alérgica.
—Perdón maman, no quise preocuparlos…
—No es tu culpa hijita, son cosas que pasan. —Sabine se volvió hacia Asclepios— ¿Cómo podemos prevenir esto en el futuro?
—Vamos por partes. ¿Me dejas revisarte, Marinette?
La chica asintió. Pronto le estuvieron haciendo un chequeo general, que incluyó de todo un poco. Sobre todo hubo preguntas relacionadas con el episodio que la había hecho merecedora de un pinchazo de epipen marca Alya.
—Creí que la alergia no se agravaría mucho más. —dijo Sabine preocupada— estaba muy controlada y apenas se percibía. ¿Por qué se agravó ahora así de la nada?
—¿Sabías de mi alergia, maman?
—Sí… cuando eras pequeña y mentías te enronchabas. Por eso te descubríamos con tu papa. No mentías muy seguido, pero siempre se te notaba. —Sabine miró a Asclepios preocupada— No creímos que pasara a mayores, ¿Qué pasó?
—Marinette ha estado mucho más expuesta a presencias divinas. También ha estado interactuando más con nuestro padre. Todo eso sensibilizó su sistema inmune y agravó su alergia. ¡Qué incordio! —Asclepios se sopló el flequillo mientras seguía auscultando a su hermana— Entonces Marinette… ¿Quién de tus compañeros mintió tanto como para provocarte un shock anafiláctico digno de un pinchazo?
Marinette suspiró dejando caer los hombros. Gruñó entre dientes y se cruzó de brazos. ¿Quién otra? Si antes ya no toleraba a Lila, ahora no quería verla en la vida, si mentía como si no hubiera mañana. ¡Su sola presencia bien podría matarla!
—Lila Rossi.
—¿Otra vez esa niñita? —protestó Sabine— ¿Qué sucede con ella? ¿Es que no es capaz de dejar de mentir?
Sabine frunció el ceño, pero rápidamente tomó aire para calmar sus impulsos. Asclepios suspiró al mismo tiempo. Iba a abrir la boca cuando…
—… ¡Ladybug era una ilusión! Una ilusión de Ladybug atrajo al akuma hacia el centro de la plaza para darle la oportunidad a Viperion de atacarlo abiertamente. ¡Oh No! Más alimañas…
Los tres se voltearon hacia el monitor con las noticias, en donde mostraban en vivo y en directo como una ilusión de Ladybug desaparecía tras las fauces de una de las criaturas de Seth. Si bien el akuma parecía estar bajo control, este nuevo factor provocó que la pelea se desequilibrase y obligó a los santos de Athena a intervenir. Antes de un segundo, una ráfaga de hielo congeló a la serpiente más grandota, dando paso a los bronceados, quienes procedieron a destruirla.
—Las heridas que recibieron Ladybug y Chat Noir debieron ser muy importantes —se lamentó Sabine genuinamente preocupada— ¡Quizás como estarán! Pobrecitos…
—A salvo y recuperándose, Sabine. Te lo aseguro. —dijo Asclepios.
—Tengo la certeza de eso, señor Asclepios. La gran mayoría de parisinos estamos muy preocupados por esos dos. ¡Fue un ataque horrible!
Era cierto, el sentir de las redes sociales era el mismo. Todos habían visto como Ladybug y Chat Noir sufrían ese ataque que por lo visto los había sacado de combate por un buen tiempo. Marinette tragó saliva, al escuchar a su mamá. Nunca le había mentido respecto de su identidad secreta, simplemente no le había dicho nada al respecto, pero le dolía tener que ocultar esa información.
—No sabía que el señor Apolo tenía más hijos en París… ¡Con razón Ladybug se parece tanto a Marinette! Son hermanas…
Marinette aguantó la respiración, comenzando no solo a sentir ese desagradable picor en la garganta (no era hermana de Ladybug precisamente), sino por la angustia que le generó que su madre la encontrara muy parecida a la heroína. ¡Si no se cuidaba bien podría descubrirla!
—Marinette no es la única hija que tiene mi padre. —admitió Asclepios con sinceridad, contrarrestando un poco la reacción alérgica de Marinette— Casi todas se parecen entre sí.
—Tiene sentido… pero bueno. ¿Qué hacemos con Marinette? —Sabine regresó su atención a su hija— Todo el mundo miente. ¿Cómo controlamos la alergia?
—Siempre se puede contrarrestar una reacción alérgica con una verdad. Es cosa que digan una verdad irrefutable para calmar los efectos de una mentira. Para lo demás… Medicinas. —el dios rebuscó en su maletín, sacando unos frasquitos que le entregó a Sabine— Mi hija Panacea ya elaboró unos antialérgicos: uno en las mañanas, antes del desayuno. No la hace del todo inmune, así que… —el dios sacó un inhalador del maletín y se lo pasó a Marinette— Dos pufs cada diez minutos por una hora si las cosas se ponen difíciles. Y tu propio epipen por si te llegara a pasar lo mismo de hoy.
—La enfermera nos pidió un informe sobre el probable tratamiento de Marinette —dijo Sabine— ¿Qué le digo?
—La verdad —Asclepios sacó un sobre de su maletín y se lo pasó a Sabine— Marinette fue revisada por su pediatra y se encuentra en estudios por una probable asma alérgica. De momento está con tratamiento diario, pero por si las dudas, usa un inhalador en caso de emergencia leve y un epipen para las más graves. ¡Está todo en esa carta!
—¿Qué se supone que haga con Lila? No puedo evitar que se me acerque y no le creo ni lo que reza…
—Pues… tendrás que evitarla. Por tu seguridad y la de ella, porque si papa la llega a atrapar, créeme que eso no va a terminar bien.
Marinette hizo un puchero. Eso iba a estar difícil.
Techos de París.
Más tarde esa noche. 22:46 hrs.
Chat Noir se quedó viendo el hotel Grand París desde uno de los techos cercanos. Le daba la impresión de que Athena sabía que estaba ahí y que lo estaba mirando por la ventana, por lo que por instinto levantó la mano para saludar. No fue del todo una buena idea porque le dolía toda la musculatura. El psicópata le había sacado trote como nunca.
Ahora sabía que Radamanthys de Wyvern era uno de los jueces del inframundo, quien juzgaba a las almas de oriente. Espectro peligroso y de los más leales… que había recibido la misión de entrenarlo del mismo Hades. No, no lo iba a matar, pero sí que le iba a sacar todo su potencial, incluyendo algo llamado cosmo, que si volvía a usar sin saber siquiera que era, bien podía causarle mucho daño. Era un bruto redomado, pero en el fondo parecía ser un buen maestro.
¿Ese pulso que explotó de él cuando Seth casi se come a Ladybug? El mismo que le había provocado un shock… pues fue su propio cosmo. Ahora sabía que lo tenía y que debía aprender a usarlo, pero se le hacía tan ajeno el concepto que ni siquiera se convencía de que fuera capaz de usarlo. Se le dijo que su lady también debería desarrollar el suyo propio, pero ella tampoco estaba muy convencida cuando le dijo.
"¡Soy un mero mortal y tengo una brutalidad de cosmo! Si yo puedo, tú también" le había dicho Radamanthys. Chat rodó los ojos. ¡Sí claro! ¡Más fácil decirlo, que hacerlo!
¡Uff! ¡Qué cosa tan RARA y anómala! ¿Él un dios? Aish. Nunca se acostumbraría a tal cosa.
Hablando de deidades, Hades no se disculpó por asignar a Radamanthys como su profesor. Argumentó que era mejor que el juez de Wyvern lo entrenara, porque sería estricto, no lo iba a matar (aunque a veces fuera difícil de creer) y lo protegería de cualquier daño. Otra persona no pondría la misma dedicación o de plano intentaría hacerle daño, solo por ser su hijo. Como que a eso le encontraba lógica.
¡Él hijo de un dios! Casi no se lo podía creer. Con tan solo saber que era el hijo perdido de alguien hubiera sido suficiente, pero ¿ser una divinidad él mismo? Eso era muy bizarro para él. Bajo condiciones normales se hubiera estresado, pero le habían pasado tantas cosas extrañas en el último tiempo, que parecía estar acostumbrado ya.
Sus padres lo habían tratado con cariño y justicia. Ciertamente tenían que conocerse, llegar a consensos, nutrir los lazos que los unían como familia, pero lo aceptaron con todas sus fallas sin siquiera dudarlo. ¡Pudo desayunar acompañado! Comer lo que quiso, no le restringieron nada y hasta le preguntaron como era su vida, si le gustaba ser un superhéroe.
Nunca le había pasado algo así. No había tenido tiempo de contárselo a su lady… ¡Moría por ir con ella! Le había regalado un tulipán rojo, y Marinette lo había aceptado, pero desde entonces que no podían ni sentarse a conversar sobre ellos o lo ocurrido. Chat Noir sonrió y miró en dirección de la panadería, preparándose para irse dando brincos hasta allá… y así comenzó a hacerlo cuando lo sujetaron de un pie y lo hicieron caer sobre el techo.
—¿Qué dijimos de las emboscadas, you bloody plonker?
—¡¿A quién le dices plonker, connard?!
Una sucesión de golpes obligó a Chat Noir a rodar por el suelo y ponerse en guardia lo más rápido que pudo. Eso no le evitó un coscorrón lo bastante fuerte como para que el gato se sujetase la cabeza, apretando los dientes.
— Va te faire foutre! ¿Cuál es tu problema, Rada? ¡Me dolió! —reclamó el gato para nada contento, mientras se sobaba cómicamente el área afectada.
—¡Eres muy joven para esas groserías, you arse! —gruñó el inglés— ¡Y la vida duele! Así que repito la pregunta, ¡¿qué dijimos de las emboscada?!
—Ni idea, le golpe me afectó —eso le acreditó otro coscorrón— MERDE!
—Te crees mucho, pequeño señor, pero eres as thick as two short planks! —Radamanthys atacó a Chat Noir con toda la intención de sujetarlo por el cuello, pero el gato comenzó a evadirlo y pronto estuvieron enredados en un interesante combate.
Radamanthys no estaba usando toda su fuerza, ni de lejos, pero sí la suficiente fuerza como para permitirle al gato comenzar a sacar de su interior todo su potencial. Su objetivo, al menos de momento, era lograr que Adrien despertase su esencia divina antes de fin de año y por lo visto, podría lograrlo. Al menos sabía cuando poner presión y cuando no. Por fin lo pudo atrapar del cuello.
—Dije que uno siempre debe estar atento a los alrededores, porque nunca se sabe cuando te van a caer a patadas, you bloke! ¡Las emboscadas están en todas partes!
—Bastard! —lo insultó Chat Noir en un inglés quebrado.
Radamanthys estuvo a punto de reclamarle por el uso de palabras poco apropiadas para alguien de su edad, cuando rodó los ojos frustrado, como si supiera que le iban a atacar. Segundos después un característico yoyo se le enredó en el brazo. ¡Ah, genial! Ahora no solo tenía que evitar que Chat Noir llamase la atención de Seth, sino también Ladybug. ¡Tendría que cuidarlos a los dos, dammit!
—¡SUELTA A MI CHATON!
La chiquilla se le vino con todo encima. Radamanthys, quien nunca le hacía el quite a una pelea, soltó a Chat Noir y comenzó a combatir contra ambos héroes, dándoles la oportunidad de que estirasen los músculos y practicasen, sin que estuvieran en peligro. Entre golpe y golpe, Chat Noir le explicaba a Ladybug que este psicópata no lo iba a matar, sino que lo estaba entrenando, aunque no se sentía muy feliz al respecto. Se produjo un intercambio bien interesante hasta que se aburrió. Engañó a los héroes de París para que se enredaran entre sí y supervisó que la caída de estos sobre aquél techo no fuera peligrosa. Cuando dejaron de rodar, los sujetó de los brazos, los levantó con facilidad y los puso sobre sus pies.
—¿Ya están mejor, you bloody morons?
—NO. ¡Me pegaste fuerte! —Ladybug se sobó el brazo— ¿Tenías que pegarme tan fuerte?
—¡Y eso que no te dio coscorrones! —Chat Noir se acercó aprensivo a Marinette, aguantándose las ganas de abrazarla— ¡Debiste ser más suave con ella, Connard!
—¿Por qué? Si te vas a involucrar en una pelea, es porque puedes manejarla. Seas hombre o mujer —el dragón se cruzó de brazos— Si miss Ladybug quiere que la trate suave, entonces que no pelee.
—Hsssssss. —Chat siseó con ganas.
—¿Por qué estás aquí, girl? Se te dijo que no podías transformarte o atraerías a Seth. —Rada miró a Chat Noir de reojo— Tengo suficiente protegiendo a este chiquillo.
—De ma lady me encargo yo.
—¡Me puedo cuidar sola! —gruñó Ladybug con lágrimas en los ojos— Yo… yo quería conversar con Chat Noir. Hace rato que quiero y no podemos… —la heroína hizo unos pucheros y se quedó viendo a su partenaire con ojos grandes— Te vi a lo lejos y vine… ¡entonces lo vi atacándote! Tenía que hacer algo…
La emoción en los ojos de Chat Noir fue evidente. Rada rodó los suyos y se pasó las manos por la cara, refregándose las facciones. Y tal como si él no existiera, los jóvenes héroes se tomaron de las manos y apoyaron las frentes, en silencio.
—Voy a vomitar un arcoíris. —gruñó Rada muy molesto— Enanos… destransfórmense. Tienen un recreo de quince minutos, pero desactiven la transformación, no vaya ser que Seth nos embosque…
—¿Y luego?
—Seguimos entrenando —Rada miró de lleno a Ladybug— Y ya que estás aquí… te unes a la lección de esta noche.
—¡¿Quién yo?!
—Sí: tú. ¡Tienen quince minutos!
Rada les dio la espalda y se alejó unos metros, tomando percha sobre una de las chimeneas. Ladybug y Chat Noir deshicieron la transformación y ni bien se vieron a la cara, se abrazaron casi de inmediato.
Fue poco lo que alcanzaron a hablar, prefiriendo más disfrutar la presencia del otro antes que usar palabras.
Residencia Tsurugi
En esos momentos
Shun suspiró apenado. Hyoga y Shiryu acababan de comentarle que Chat Noir de nuevo estaba siendo entrenado por Radamanthys y que podían ver como iba eso desde el hotel. Saori estaba pensativa y Seiya había decidido acercarse al entrenamiento en caso de que se saliera de control. Nada de eso había pasado, pero estaba algo… apesadumbrado.
Quería mucho a Kagami, era su prima, y si bien no compartían muchas experiencias juntos, había aprendido a quererla montones. Sabía bien del tierno cariño que la muchacha le tenía a Adrien Agreste, quien había probado ser hijo de Hades, tomando por sorpresa a todos. Pero ese muchacho estaba enamorado de otra chica, quien le correspondía con igual intensidad y ahí ya no había nada que hacer…
—No puedes obligar a nadie a amar a otra persona. —pensó el santo de Andrómeda.
Esto haría llorar a Kagami y eso lo ponía muy mal. Peor se iba a poner Ikki si eso ocurría, que ya estaba en modo hermano mayor con Kagami. Esos dos peleaban con cada respiración que tomaban, pero era la manera que se demostraban cariño: ambos tenían el mismo nivel de cabezonería y orgullo. ¿Cómo evitarle el sufrimiento a Kagami? (y evitar que Ikki volviera a ofender a los dioses) O sea, de que iba a llorar, lo haría, pero tampoco podía obligarla a olvidar a alguien o que amase a otra persona, pero…
—¿Y si le presento a otra persona con la que pueda congeniar? —pensó en voz alta.
Hmm. Podría ser. Quizás otro amigo, alguien que la distrajera… preferentemente rubio de ojos verdes, pero esa combinación era difícil de encontrar. Pero… esa tarde…
—Hyoga —llamó por cosmonet— ¿No dijiste que la chica del hotel hoy estuvo haciendo berrinche?
—¿Chloé? ¡Vive haciendo berrinche! Sobre todo desde que destruimos su habitación. Pero sí… el berrinche de hoy estuvo especial —respondió el cisne— ¿por qué?
—¿Te acuerdas por qué fue? —preguntó el santo de Andrómeda— creo haber escuchado que uno de ustedes escuchó todo el chisme. Algo que tenía que ver con el hijo de Hades…
—Fue Shiryu —dijo Hyoga— Y sí, tiene que ver con él. Dijo que escuchó a Chloé reclamando que venía un primo de lado materno… que él y su madre habían hecho reservaciones en el hotel. Llegan mañana temprano.
—De su familia humana, querrás decir… Hmmm… interesante.
—Obviamente es de la familia humana. ¿Por qué el súbito interés?
—Quiero que mi prima conozca al chico ese.
—¿Y eso?
—¡Nada malo! Solo un experimento social… para ver cuánto logra enojarse Ikki.
—¡No se diga más! Te ayudo.
Shun sonrió para sus adentros. Jejejejejeje, esto podría ser una muy buena idea. Quizás resultaba ser algo incluso divertido.
Mansión Agreste
Día siguiente. 7:05 am.
Nathalie no se podía creer lo que tenía al frente. Era sin duda demasiado temprano como para estar lidiando con este tipo de incendios. Al mismo tiempo que la asustaba, la irritaba a partes iguales y si era sincera, la perturbaba muchísimo. Les había llegado una notificación judicial anunciando que se había interpuesto una demanda por paternidad que afectaba al menor Adrien Agreste, interpuesta por la familia Heinstein antes los tribunales de menores. La demanda afirmaba que tras conocer al menor en cuestión, se habían suscitado dudas importantes que hacían creer que el muchacho en cuestión era en verdad hijo del matrimonio conformado por Hades y Perséfone Heinstein. Tan solo querían despejar las dudas y confirmar o desmentir la relación genética de la pareja con el muchacho.
Nathalie tragó saliva. Adrien no era hijo de Gabriel, eso era seguro, pero le cabían dudas sobre si Emilie era o no su madre. O sea, lo había parido, pero no podía olvidar las palabras que le dijera alguna vez. ¿Y si los Heinstein eran los padres? A lo mejor en el hospital habían cambiado accidentalmente a los bebés, pero ¡¿cómo y en qué momento?! Esto podía echar por la borda un delicado equilibrio y Gabriel podría reaccionar muy mal…
… Adrien, por mal que lo tratase, significaba una buena entrada de dinero para la empresa, ¡era rostro de la marca Agreste! Sin mencionar que lo necesitaba para ofrecerlo a cambio del deseo de los miraculous. Ninguna de las opciones le significaba tranquilidad a la mujer, y ella era la primera que quería ver al muchacho lejos de todo eso, pero esto la perturbaba.
Y por si fuera poco…
—¿Dice que lo mandaron de tribunales? —Nathalie entrecerró los ojos— ¿Y la orden?
Thanatos se la quedó mirando como gato remojado. Casi hacía pucheros: nunca en la vida una humana lo había dejado sin palabras. La había visto dormida hacía unas semanas atrás, y hasta había tenido el impulso de cubrirla con una manta, pero ahora que la veía de cerca, era otra cosa totalmente diferente. Nathalie, a los ojos de la personificación de la muerte, era la mujer más linda que viera en miles de años.
… y sentía que la lengua se le había pegado al paladar.
—Err… yo… Hmmm. Verá…
—¡La orden o le pediré que se retire!
—¡Claro! La orden. —Thanatos tragó saliva y rebuscó entre sus papeles la susodicha orden y ni bien la encontró, se la entregó a la mujer. Se estaba haciendo pasar por asistente social, para asegurarse que Adrien estuviera siendo bien tratado— mademoiselle Sancoeur, solo vine por orden del tribunal. Es un procedimiento estándar en estos casos, para asegurarme que el menor está viviendo en condiciones.
—Lo entiendo perfecto. Pero pudo venir más tarde: la familia duerme.
—El muchacho debería estar levantándose para ir a clases. Solo quería ver las turinas ñamaneras.
—Las rutinas mañaneras, querrá decir.
—¡Exacto! ¿qué fue lo que dije?
Nathalie entrecerró los ojos y lo juzgó en silencio. Thanatos aguantó la respiración. Era una mujer estricta, eficiente, profesional, bella y preocupada por aquellos que estimaba. ¡Era Hermosa! ¿Por qué su corazón, que en miles de años nunca había latido por nadie, le daba botes en el pecho? ¡¿Qué se suponía que hacía ahora?! ¿Qué debía hacer con esta emoción tan rara en el tórax? Era como si nunca en la vida hubiera visto a una mujer…
¿Acaso estaría enfermo?
La asistente en cambio no estaba impresionada. Este asistente social no se veía como la gran cosa, ¿por qué el tribunal lo había enviado? Hasta estaba desarreglado. ¿Cómo podía un hombre permitirse ir por la vida sin poner atención a su presentación personal? Moría de ganas por arreglarle la corbata o alisarle el sweater. ¿Acaso se había vestido a oscuras?
—No importa. La rutina del muchacho ya debería estar partiendo. Si no le molesta lo escoltaré hasta la sala de estar y luego que hable con mi jefe puede hacer todas las inspecciones que guste. Apenas ayer llegó la notificación del juzgado: no he tenido tiempo para…
¡BAAAAM, BAAAM, BAAAM!
La puerta de ingreso resonó como si estuviera siendo golpeada con un ariete. Nathalie volvió la mirada al Gorila, quien rápidamente se fijó en las cámaras de seguridad. Por lo visto, se les había olvidado cerrar el portón cuando permitieron el ingreso de Thanatos y ahora tenían otro inesperado frente de acción. Amelie, la hermana gemela de Emilie, estaba en la puerta y parecía dispuesta a derribarla si no se la atendía: detrás de ella pudo ver al hijo de esta, el joven Félix, quien parecía algo mortificado por lo que estaba haciendo su madre.
—¡ABRE LA PUERTA, GABRIEL AGRESTE! ¡TENGO QUE HABLAR CONTIGO! —vociferó la mujer.
Nathalie se mordió el labio: Amelie no iba a permitir que la ignorasen esta vez, así tuviera que incendiar todo París.
—¡¿Qué se supone que está pasando?! —Protestó Gabriel apareciendo de pronto por la puerta de su despacho. Brevemente se fijó en Thanatos, pero lo miró con disgusto, centrando su atención en la puerta— ¡Llama a la policía, Nathalie! NO quiero lidiar con locas buenas para nada. ¡Seguro viene a preguntar por el idiota del bastardo!
—¡Monsieur! —exclamó Nathalie alarmada.
—¡¿Qué?! ¡Sabes que es verdad!
—¡ABRE LA PUERTA, GABRIEL!
—¿Son maneras de referirse al menor, Monsieur? —preguntó Thanatos frunciendo el ceño y de pronto luciendo muy peligroso.
—¿Y usted quien es? —preguntó Gabriel con asco, tras mirarlo de pies a cabeza.
—Soy Giannis Legrand. Asistente social del tercer tribunal de familia de París. ¿Sabía usted que está bajo investigación por posibles abusos contra su supuesto hijo?
Gabriel tuvo un tic nervioso. Supo que estaba en problemas.
CONTINUARÁ…
Nota de Misao: MEA CULPA. Me retrasé full en entregar este capítulo no fue culpa de Abby. Ella es inocente en todo esto. Como ven, pusimos las cosas un poquito en perspectiva, fijándonos algo más en Marinette y en como se siguen dando las cosas. Pero ya nos vamos acercando al final… falta, pero… ya menos.
Nota de Abby: Nah, a mí hasta se me olvidó que tocaba actualización. Además, la página de fanfiction se estuvo portando bien nena y no dejaba ver el capítulo anterior. Muchos de ustedes se dieron cuenta.¡Muchas gracias a todos por su paciencia! Espero que no vuelva a pasar algo así. Ahora sí, a lo que sigue.
BRÚJULA CULTURAL:
Traída a ustedes gracias a mi aburrimiento y a Wikipedia.
Epipen: Un autoinyector de epinefrina o lápiz de epinefrina es un aparato médico en forma similar a un lápiz con una jeringa y aguja hipodérmica usado para administrar una dosis medida de epinefrina (también conocido como adrenalina) usando la tecnología de autoinyectores. La mayor incidencia de su uso es para el tratamiento de reacción alérgica aguda para evitar o detener el shock anafiláctico.
Anafilaxia: Es una reacción inmunitaria severa, generalizada, de rápida instalación y potencialmente mortal ante el contacto del organismo con una sustancia que provoca alergia.
Con mayor frecuencia, es el resultado de reacciones inmunológicas a los alimentos, medicamentos y picaduras de insectos, pero la puede inducir un agente capaz de producir una degranulación espontánea, sistémica de mastocitos o basófilos.
La anafilaxia se diferencia de la alergia por la extensión de la reacción inmunitaria que compromete particularmente al sistema respiratorio y el cardiovascular. Cuando en las manifestaciones de la anafilaxia se pone en riesgo inmediato y repentino la vida del paciente, se utiliza el término shock anafiláctico. El riesgo de shock anafiláctico puede ocurrir cuando se utilizan medios de contraste en radiología, o se aplican algunos fármacos terapéuticos que se comportan como alérgenos al cual el sujeto está sensibilizado.
El término anafilaxia fue acuñado por el Premio Nobel de Medicina Charles Robert Richet.
