Capítulo 15.
.
.
.
Luego de finalizar el relato, un silencio preocupante se formó en la habitación. Para Shion, la situación lejos de haber mejorado, continuaba siendo un tanto compleja. El hecho de que la detective les hubiera contado la verdad, únicamente, aclaraba el panorama sobre qué era exactamente a lo que se enfrentaban, pero había otro inconveniente.
-Muy bien. – decidió tomar la palabra. – Necesito que todos se retiren de la habitación, hay otro asunto que necesito conversar con la detective y la doctora.
Ambas mujeres voltearon a verse a sí mismas, que Sofía recordara, no había hecho nada malo, y Catrina, bueno, según ella ya estaba todo claro.
-Amm, está bien, supongo. – mencionó Catrina dudosa. A su lado, Sofía la miraba nerviosa.
-Yo quiero quedarme. – intervino Máscara. Normalmente, cualquiera pensaría que, estaba siendo chismoso o bien intentando fastidiar al viejo, pero nada estaba más lejos de la realidad. Quería quedarse, porque todo aquello que involucraba a Sofía era una prioridad para él.
-Máscara, es un asunto administrativo, tu no tienes nada que ver. – contestó Shion molesto.
-Con todo respeto, excelencia, si es un asunto administrativo, qué mas da si estamos todos o no.
-Shion, no va a dejarte en paz. Además, que nadie se moviera quiere decir que el sentimiento es compartido. – trató de convencer Dohko a su amigo. En realidad, fue muy divertido, no todos los días se podía ver a los dorados tan unidos por una causa.
Shion, suspiró con pesadez, panda de mocosos malcriados esos. Últimamente, se estaban volviendo muy rebeldes.
-Bien. – gruñó el peliverde. – Mañana por la mañana vendrá el director de la unidad.
-Oh mierda. – soltó Catrina pasando su mano por su cabello. De todas las cosas malas que podían pasar, esta en definitiva se llevaba el premio mayor. Lidiar con el director era una labor digna de catalogarla como odisea.
-¿Qué sucede?- intervino Shaka preocupado.
-Lo sabe. El director sabe lo que sucedió. ¡Maldición! – la pelinegra se notaba molesta.
-C-Catrina…trata de mantener la calma, si. – Sofía trató de calmar a su hermana, pero francamente, ella estaba peor.
-Señorita Sofía, dígame, ¿tiene usted alguna relación con el director? – preguntó el Patriarca. – Se presentó a sí mismo como "director Santana".
En cuanto Shion terminó de hablar, las miradas se dirigieron a la chica, poniéndola más nerviosa.
-B-Bueno…
-Es el papá de Sofía. – reveló Catrina.
-¿Ósea que también es su papá detective? – preguntó Aldebarán, estaba un tanto confundido con tantas relaciones de parentesco.
-Ah, no. Yo soy adoptada, recuerde. Creo que, en toda mi vida de desgracia, lo mejor que me pasó, aparte de Cecilia, fue no tener a ese tipo como papá. – finalizó la pelinegra con alegría.
-Oye, no digas eso. – reprendió la menor de las Santana.
-Sofía, yo puedo decirlo, tu no. A ti si te quiere, eras su vida entera.
-Tú te ganaste que no te quisiera. Catrina incendió la oficina de mi papá cuando tenía doce años. – reveló la chica de lentes, haciendo que las miradas sorprendidas se dirigieran a la detective.
-¿De verdad hiciste eso? – Shaka realmente se estaba empezando a plantear las tendencias psicópatas de Catrina como un hecho real.
-A ver, tengo una excelente coartada que justifica eso. Cuando Cecilia me adoptó, él se puso celoso porque ya no recibía "atención", si me entienden, así que, él incendió primero la habitación donde yo dormía. Conmigo dentro. Yo tenía doce y él treinta y cinco, ¿quién fue peor? – se defendió la pelinegra.
-Ayy Athena, estoy rodeado de enfermos mentales. – suspiró Shion clamando por algo de paciencia.
-Catrina, ¿qué vamos a hacer? – Sofía estaba preocupada en demasía. Si de verdad su padre llegaba, estaba segura de que querría alejarlas del santuario. Posiblemente no volvería a ver a Máscara.
-Escucha. No le digas absolutamente nada sobre las cosas que te pedí que hicieras. – esta vez, Catrina se puso seria y miró fijamente a su hermana – No llores, niega todo, tú no sabes nada. Únicamente trabajaste con los pacientes de aquí. ¿Entiendes?
-Detective, ¿qué sucede? – Máscara, al notar lo serias que eran las palaras de la detective no dudó en intervenir, si Sofía podía correr un riesgo, él tenía que saberlo.
-Digamos que, el director no está muy bien de la cabeza. Cecilia se divorció de él poco después de que me adoptó, así que él cree que soy la causante de que su vida se fuera por un caño. Pero eso no es verdad, él está loco. Es un agresor, un manipulador que siempre golpeó a Cecilia. Es seguro que, si está enterado de la situación intente llevarse a Sofía de aquí. Es una persona violenta.
-Yo quiero quedarme. – mencionó Sofía con un gesto triste.
-No voy a permitir que te lleve. Confía en mí. Voy a solucionar las cosas. – prometió eso, pero ¿realmente iba a poder cumplirlo? En su estado, enfrentarse al director sería complicado, aunque no imposible. Ese hombre era tan irracional, que había más posibilidades de acabar a los golpes, que dialogando.
Definitivamente, las cosas no estaban muy bien.
-Por cierto, hay algo que debo decirles. – intervino Sofía mientras se limpiaba las lágrimas. – Es sobre Higor. Investigué tal como me pediste, y…bueno, su nombre no es Higor. Es Rogelio Buenaventura.
-¿De qué habla Doc.? – preguntó el peli azul de cáncer.
-Higor no solo nos mintió respecto a su identidad, sino que, Rogelio Buenaventura, falleció hace ochenta años en un accidente cerca de una playa en Cancún. Revisé todo lo que pude encontrar respecto a los registros médicos y todo está bien. Ni siquiera hay documentos falsificados. Pero hubo algo que llamó mi atención, aquí está. – dijo la chica mientras entregaba una carpeta a Dohko y le indicaba dónde leer.
-Aquí dice que su cuerpo fue donado a una empresa llamada "Bio specimen lab". – leyó el pelirrojo.
-Es un laboratorio que se encargaba de realizar experimentos con personas humanas. Solían experimentar con personas y animales, sin embargo, cuando se firmó la Declaración de Derechos Humanos, las instalaciones fueron cerradas porque atentaban contra la dignidad de las personas y animales. – aclaró la chica.
-Entonces Higor, fue uno de los sujetos que estuvo ahí. – razonó Camus.
-Tiene sentido. – intervino Arianna- cuando él llegó aquí, el olor que desprendía era de cadáver, solo que, pensé estar confundida, ya que, un cuerpo muerto no puede evitar la descomposición y él lucía normal.
-Lo único que no pude encontrar fue la clase de experimento al que fue sometido. Al parecer esa información fue totalmente destruida cuando el edificio se incendió dos meses después de su clausura.
-Descuida, hiciste más que suficiente, Sofía. – mencionó Catrina.
Shaka la miraba con detenimiento, a él no podía engañarlo. En cuanto la doctora reveló la información la detective empezó a mirar fijamente el suelo, lo cual indicaba que estaba pensando en algo. Algo que, por lo visto, no tenía planes de contarles.
.
.
.
Luego de terminada la charla, Sofía se retiró a su oficina. No se sentía muy bien. La tristeza la invadía, así como también un sentimiento de profunda desesperación. Otra vez…otra vez debía quedarse al margen…
-Por cada lágrima que derrames, golpearé al idiota que las causó. – la voz de Máscara la sacó de su burbuja, haciéndola sobresaltar.
-¿Q-Qué hace aquí?- rápidamente, limpió sus lágrimas.
-Mi turno empieza en veinte minutos.
Cierto, lo había olvidado por completo al dejarse llevar por sus emociones. Pero en realidad, eso no era nada extraño en ella. Siempre había sido así, una cobarde.
-Lo siento yo, hoy no puedo darte las lecciones.
-Muy bien, entonces, si es mi día libre, eso significa que tengo más tiempo. – el dorado de cáncer procedió a sentarse sobre el escritorio de Sofía, quedando frente a frente. – Dime que tienes, no quiero que llores.
Las mejillas de Sofía se tiñeron de carmín, solo que, esta vez, no era por la cercanía del peli azul, sino por la vergüenza que le provocaba exponer sus miedos antes el joven. Al menos quería que él la recordara siempre como la clase de mujer a la que admiraba por sus conocimientos.
-No puedo. Por favor retírate. – solicitó la chica mirando al suelo.
Máscara la miró fijamente, si bien no le sostenía la mirada, sabía que el motivo no se debía a que no confiara en él, sino más bien, a algo personal.
Mi primera impresión de ti – tomó la palabra el dorado – fue el de una chiquilla tonta. Después, me di cuenta de que eras increíblemente inteligente al curar mi brazo. Nunca me interesó saber cosas, pero cuando tú me enseñas, creo que podría pasar toda la eternidad en este laboratorio. – Sofía permaneció en silencio, por lo que Máscara decidió continuar- Sabe, este trabajo es importante para mí, ya que, tuve personas importantes a las que no pude salvar, pero en esta profesión, puedo salvar vidas a diario, o por lo menos ayudar a salvarlas. Creí que había perdido todo cuando la mujer que amaba se fue, pero creo que ahora tengo una oportunidad gracias usted.
La chica de lentes, había escuchado con detenimiento las palabras del muchacho, una parte de ella se alegraba de que él se abriera un poco más con ella, pero no pudo evitar sentir una espinita de dolor cuando él mencionó a esta otra mujer. En cuanto sus labios la mencionaron, los ojos azules brillaron y eso lo notó a la perfección. ¡Qué ilusa! ¿En serio pensó que se ganaría el corazón de ese hombre?
-Si tanto la extrañas…deberías ir a buscarla. – respondió con molestia. Máscara lo miró sorprendido, ya que, su dulzura de siempre se vio opacada por un arranque de ¿celos? ¿Su linda Doc. estaba celosa?
-Jajajaja. – soltó de la nada el chico. Esta vez, el sonrojo de Sofía sí se debía al muchacho. ¿Acaso se burlaba de ella? De un momento a otro, Máscara la tomó de la cintura para, posteriormente, sentarla en sus regazos, aumentando el carmín en el rostro romano. – No tengo nada que ir a buscar. ¿Usted lo sabe no? Ya lo dije una vez, me estoy reservando para mi persona especial y esa es usted. Soy todo suyo Doc.
Esta vez, Sofía le devolvió la mirada con decisión. Aunque el sonrojo no había desaparecido, iba a tomar las palabras del chico de forma literal. El hecho de que Máscara la mantuviera casi inmovilizada no fue impedimento para ella. Inclinó su cabeza, robándole al dorado de cáncer un fugaz beso que lo dejó perplejo.
-Supongo que eso es un si – afirmó el chico mirando con adoración el gesto berrinchudo de la chica – Aunque…aquí el ladrón soy yo. – esta vez, Máscara inició un beso más apasionado.
.
.
.
En la sala médica Catrina se quedó descansando. A su lado, Shaka nuevamente permanecía en el asiento contiguo a su cama velando por la pronta recuperación.
-Oye…¿por qué no vuelves a templo? Necesitas descansar. – Catrina observó al rubio desde su posición. No lo admitiría en voz alta, pero estaba un poco preocupada por budista.
-No hay en este basto mundo mayor descanso que el hecho de saber que usted despertó y mejoró. – confesó el rubio con una sonrisa tan radiante, que hizo que los colores aparecieran en el rostro femenino.
Desgraciado ese, solo a él se le ocurría estarle coqueteando en esa situación.
-¡H-Haz lo que quieras! – respondió la chica volteando su cuerpo al lado contrario del rubio.
-Catrina – el tono serio en la voz de Shaka la hizo voltear, significaba que esta vez, él quería hablar con sinceridad. – Tienes alguna idea, de a qué vendrá el director, ¿verdad?
-Si, creo que puedo intuirlo. – contestó ella acomodándose mejor para quedar frente a Shaka.
-¿Es algo malo?
-No sabría como catalogarlo. – si sus sospechas eran ciertas, este era el momento preciso para alejar al rubio de ella. – Shaka escucha. Tu no me gustas y lo que sientes no es recíproco, así que es mejor que acabes con todo esto de una vez. Será menos doloroso para ti.
-Dame motivos válidos para detenerme. – Catrina lo miraba nerviosa. No sabía qué decir, pensó que con decirle que no era correspondido sería suficiente. Ante el silencio Shaka decidió continuar. – Usted me pidió confianza, sin embargo, no recibo lo mismo de su parte, qué decepcionante. Quisiera decirle que no me detendré, pero, si esas son sus verdaderas intenciones, le tomaré la palabra. Con permiso.
Cuando el rubio se levantó, dejó en la cama una fotografía, la cual Catrina tomó y al reconocer a las personas en ella, las lágrimas aparecieron en sus ojos carmín. De inmediato, su mente se empezó a llenar de los recuerdos que pasó al lado de su amada familia. Lo había perdido todo, entonces, ¿por qué amar a alguien como ella?
En la puerta, Shaka solo tragó grueso. Sentía un nudo en la garganta cuando sus oídos captaron los suaves sollozos de la detective.
.
.
.
Capítulo 15 ¡up! Espero que lo disfruten mucho. ¡Nos leemos!
