Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
En mi mente estás como una adicción que se siente dulce tierna y natural, pasas el umbral de mi intimidad llegas hasta el fondo de cada rincón. Me tienes aquí como quieres tú, vienes y desplazas a mi soledad, me vas atrapando. En mi mente estás palpitando a mil y verte a mi lado es mi necesidad, el dejarte ir o decir adiós es morir en vida es negarme a mí, que mi libertad se termina en ti y sentirte cerca de nuevo es saber que te estoy amando... - Tú, Noelia
Cuando ella despertó, se sentía desmoralizada. Había pasado otra dolorosa semana desde que habló con sus padres y no sabía nada del orgulloso Saiyan. -Maldito simio engreído- pensó la ojiazul, estaba enojada con él por abandonarla, con ella por ser tan idiota y aún amarlo tanto, con Kamisama por dejar que esas cosas le pasaran a ella y con la vida por ser tan injusta.
Estaba cansada de llorar como cada mañana, pero no podía evitarlo estaba más sentimental que nunca y sabía que era en parte normal, por las hormonas revolucionadas de su cuerpo. Se tomó una ducha relajante y bajó a desayunar. Mientras su madre muy feliz y afanosa estaba terminando de hacer el desayuno, saludó alegre a su hija. Bulma realmente envidiaba a su mamá jamás la veía preocupada por nada y ella no paraba de sentirse miserable. – Oh Bulmita que bueno que llegas, he terminado de hacer el desayuno justo a tiempo, tengo que ir donde tu padre que está muy atareado en su laboratorio, pero ¿Puedes por favor ir y avisarle al joven y apuesto Vegeta que el desayuno está listo y servirle la comida? - Decía su madre alegre mientras se quitaba el delantal de la cocina.
Cuando ella escuchó lo que su madre dijo se quedó pasmada, su corazón se aceleró y esperaba no haber escuchado mal y que su cordura no hubiera llegado al límite jugándole una mala pasada. -¿Ve..vegeta, está aquí?- preguntó Bulma más que sorprendida... Su mirada demostraba confusión
– Oh claro hija ¿Quién más estaría desde temprano usando la cámara de gravedad? - Preguntó inocentemente la rubia, mientras pasaba al lado de su hija y le daba un beso en la mejilla – Las cosas saldrán bien hija, ahora ve- le dijo amorosa mientras se iba rumbo a los laboratorios canturreando.
No recordaba en qué momento había caminado, cuando pudo reaccionar sus traicioneros pies la habían llevado frente a la cámara de gravedad, respiró profundamente y aunque sentía que se iba a deshacer de los nervios que sentía, puso su mejor semblante ¡Ella era la gran Bulma Briefs con un demonio! Él no la iba a doblegar. Tocó la puerta de la cámara muy suave y esta se abrió, mostrando al orgulloso hombre parado con los brazos cruzados.
- El desayuno está hecho- fue todo lo que ella dijo, él solo asintió con la cabeza y la siguió. Hubiera querido decirles mil cosas en lugar de esa simple frase, pero lo conocía y había vuelto como si nada pasara. Eso solo quería decir que de alguna forma había aceptado el hecho de que estuvieran esperando un hijo. Y si lo conocía tan bien como creía ya hacerlo, sabía que debía esperar a que fuera él quien pusiera las cartas sobre la mesa, para que ambos pudieran comenzar a dialogar.
Sintió la presencia del príncipe siguiéndola por el jardín, suspiró sería un largo día.
Llegaron al comedor y sirvió comida para ambos, él se sorprendió de la cantidad de comida que ella se sirvió, usualmente era una porción ínfimamente pequeña comparada con la de él, pero esta vez era bastante más de lo usual para la humana. Lo recordó de pronto, ella estaba gestando a un híbrido saiyajin por tanto el apetito que debía tener era mucho mayor al usual.
Tenía unas ganas enormes de tomarla ahí mismo en el comedor, su olor como torturándolo se sentía más potente que antes y le hacía agua la boca, tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no saltarle encima ni que su semblante mostrara algo distinto a su seriedad habitual.
Durante todo el día cada uno estuvo en lo suyo, ella en el laboratorio y él entrenando en su cámara de gravedad; pero, aunque los dos se encontraban físicamente distantes, ninguno pudo alejar de su mente al otro.
Fue la primera en llegar a su habitación, estaba cansada, suspiró y decidió tomar una ducha rápida antes de que él llegara... si es que él decidía que hablarían en ese día.
Se encontraba sumida en sus pensamientos llenos de él, ¡Kami! como lo extrañaba, estaba tan cerca y a la vez tan lejos. Tan metida estaba en estos que, no sintió cuando el saiyan entró a la ducha con ella. Únicamente sintió unas manos invadiendo sus pechos y una boca apoderándose de su cuello antes de que el fuego la devorara y entrara a un éxtasis que no tenía parangón con lo vivido antes de que él llegara a su vida.
Se dio cuenta tan pronto ella entró a su cuarto, estuvo vigilando su ki todo el tiempo, hubiera querido ir a verla antes, pero él era el príncipe de los Saiyajines, ninguna hembra iba a doblegarlo de esa manera.
Él entró por la ventana y su intención inicial era esperarla ahí hasta que acabara de bañarse. Sin embargo, al imaginar su bello cuerpo desnudo con el agua recorriéndola no resistió más, se quitó la ropa de entrenamiento y entró. Pudo verla tan pura y frágil ajena a todo, con los ojos cerrados bajo el agua. Su ser racional se perdió y su mente se llenó de ella, tal como quería hacer el resto de su cuerpo.
Ella sentía que un calor intenso la devoraba desde el fondo de sus entrañas, las manos de él la recorrían completa. Sintió su cola sujetarse a su cintura, mientras la boca de él invadía la suya con salvaje desesperación, pudo entender que no fue la única que lo extrañó.
Una mano traviesa bajó a su clítoris y comenzó a masajearlo con suavidad, mientras su boca abandonaba la de ella y comenzaba un camino de lento descenso a través de su cuello rumbo a sus hermosos senos. Él mordió sus turgentes senos con suavidad mientras los succionaba, volteó a verla y fue la vista más eróticamente hermosa que pudo ver: Ella con los labios ligeramente hinchados y rojos por los salvajes besos recibidos antes se veía deliciosa, con un leve rubor que cubría sus mejillas, la boca entreabierta y gimiendo si poder evitarlo.
Ella cerraba los ojos, mientras él seguía masajeando esas delicias de pechos que ella tenía. Continuó bajando, besándola y una sed intensa le quemó la garganta, necesitaba tomar esa miel que salía de ella y lo embriagaba; tan pronto comenzó a lamerla y a besarla en ese justo lugar, los gemidos de ella se intensificaron y ni si quiera el agua cayendo los amortiguaba, pero nada importó él estaba embriagado por ese dulce néctar y no paró hasta que la sintió tener un orgasmo y por consiguiente le regaló más de ese preciado tesoro.
Embriagado por tan deliciosa esencia la cargó contra la pared y comenzó a penetrarla, ella era demasiado estrecha al menos para él, así que siempre comenzaba suave para que ella se adaptara a sus dimensiones y para darse tiempo así mismo a regular su respiración y no acabar en ese mismo instante. Al ser tan estrecha le generaba sensaciones demasiado fuertes, que hasta la fecha le costaba controlar para no acabar de inmediato, era demasiado el placer que esa mujer le generaba.
Tan pronto sintió que la penetraba, ella gimió muy fuerte no pudo evitarlo, ese hombre la dominaba. El placer sentido era demasiado intenso que a ratos dolía. Lo escuchó gruñir, -Ahh Príncipe- fue todo lo que pudo decir, antes de que él reclamara sus labios mientras sentía que sus entrañas eran profanadas hasta lo más profundo, por ese saiyajin que tomaba todo de ella sin dar promesa alguna.
Empezó a sentir el cosquilleo propio antes del orgasmo que se avecinaba, ella gritó, pero su grito fue ahogado en la boca del saiyajin que reclamaba salvajemente la suya. Se sintió estremecer antes de sentir la explosión que comenzaba en su entrepierna y se extendía por todo su cuerpo.
Vegeta sintió el orgasmo de ella, fue demasiado intenso tanto que comenzó a sentir como lo apretaba más si es que eso era posible y sentía la calidez de sus fluidos crecer y mezclarse con el agua que seguía cayendo sobre ellos, mientras ella temblaba en sus brazos; ya no pudo contenerse más y sintió desfallecer sintiendo como su semilla llenaba el interior de esa hembra que le gustara o no lo tenía atrapado entre sus piernas.
Una vez acabado tan explosivo encuentro, se mantuvieron en la misma posición varios minutos más, recuperando el aliento. Ella no tenía la fuerza para moverse, lo abrazaba recargando la cabeza sobre su hombro.
Y el sentía que solo quería cerrar los ojos y dormir, pero seguían bajo la ducha. Con gran esfuerzo hizo algo que jamás había hecho antes, tomó el jabón y comenzó a lavar con delicadeza el cuerpo de porcelana que tenía atrapado entre sus brazos. Como le encantaba verla, ella no podía ni abrir los ojos de lo cansada que estaba, sabía que la había dejado completamente sin energías y eso lo hinchaba de orgullo y muy a su pesar se sentía doblemente halagado al saber que la mujer gestaba una cría salida de su semilla.
Normalmente era Bulma quien lavaba al rebelde Saiyajin cuando se bañaban, se sentía en un sueño y más al notar que era el hombre quien la lavaba. Una vez que la bañó la dejó sentada con delicadeza en el piso, ella no tenía más fuerza y sentía que el sueño la vencía. Él terminó de lavarse, la envolvió en una toalla y la llevó a la cama, allí así desnudos como estaban la acomodó en la cama y la abrazó.
Una calidez extraordinaria que jamás había conocido antes lo embargó, y a pesar de sentirse tan bien al lado de ella, ese sentimiento lo asustaba. Era demasiado perfecto para ser real, sobre todo tratándose de un ser tan despiadado como él. Y, a pesar de luchar con todas sus fuerzas contra ese sentimiento lo supo... Sentía que había vuelto a casa. Ese perturbador pensamiento fue lo último que pensó el Saiyajin antes de ser atrapado por Morfeo.
El día encontró a los amantes así, dormidos abrazados piel contra piel. Ella fue la primera en despertar. Por un momento no supo que había pasado, cuando a su mente vinieron los recuerdos de tan erótico y explosivo encuentro en el baño, sintió su cara enrojecer. No recordaba cómo había llegado a la cama, aunque entre sueños recordaba que él la habia bañado así que entendió que era él, quien la había acomodado ahí. Intentó levantarse, pero unos fuertes brazos la sujetaban a la altura de su pecho y una traviesa cola de Saiyan la tenía más que sujeta de la cintura.
No era normal que ella despertara antes que él, así que definitivamente él había tenido días difíciles cuando se fue, aprovechó para recrearse viendo el perfil de perfecto adonis que tenía ese hombre, permitió a su vista regodearse en tan perfecta y varonil escultura, sus ojos iban bajando por su formidable pecho y su perfecto abdomen, Kami definitivamente ese hombre parecía esculpido por los dioses.
Notó que tenía varias heridas recientes poco cuidadas y frunció el ceño. Definitivamente iba a obligarlo a que la dejara atenderle las heridas, le gustara o no. Vio la hora y apenas eran las 8 de la mañana, muy temprano para su gusto y sintió a esos fuertes brazos abrazarla más, de pronto Vegeta aún dormido hundió su cara entre el cuello de la mujer aspirando su olor, Bulma sintió que aún podía descansar otro rato dentro de esos musculosos y fuertes brazos, y dejó que el sueño la envolviese, sabía que tarde o temprano tenían que hablar pero por ahora aprovecharía cada instante que el Saiyajin le diera.
Vegeta despertó y por un momento se sintió confuso, la claridad entraba a raudales por la ventana y fue eso precisamente lo que lo despertó. El cuarto era el que últimamente compartía con la hembra, de repente reaccionó al sentir el olor familiar y verse enredado entre los brazos y las piernas de la científica y sonriendo recordó en donde estaba. Miró hacia el buró al lado de la cama ¡Pero que carajos! Eran casi la 11 am, el jamás ni cuando se permitía un día libre se levantaba a esa hora, esa maldita mujer era una bruja no cabía duda.
Sonrió al recordar todo lo que hicieron horas antes por la noche, definitivamente ella era lo único bueno que podía haber en ese jodido planeta. La sintió removerse entre sus brazos y de pronto ella se volteó dándole la espalda, aún dormía.
Definitivamente esa mujer era jodidamente sexy, estaban desnudos, pudo ver su deliciosa espalda y su atractivo trasero y comenzó a sentirse altamente excitado. Sin pensarlo más se acercó a ella pegando ese suave y delicioso trasero a su miembro, que a esas alturas estaba más que erecto, mientras sus manos se apoderaban de esos exquisitos senos que tanto lo enloquecían, él comenzaba a morder con delicadeza su suave oreja.
Con un gemido ella despertó y lo sintió apoderarse de su cuerpo, ese hombre la dominada, sus gemidos fueron acallados por un beso y sintió mientras jadeaba como él se hacía paso dentro de sus entrañas, apoderándose de ella, haciéndola gemir alto y escandalosamente.
De repente, ella se puso sobre el príncipe tomando un poco el control en el vaivén y ritmo de penetración, él hubiera protestado de no ser porque se quedó sin aliento al ver la imagen tan sensual que se le presentaba, la ojiazul se movía sobre él, arqueando la espalda y echando la cabeza hacía atrás, mientras su sonrojada cara gemía desenfrenada y gotas de sudor escurrían por sus suaves y deliciosos senos mientras se movían al compás de sus caderas, ella en ese momento no pudo más.
Sintió el orgasmo venir, solo alcanzó a morder su labio tratando de acallar el gemido tan alto y sensual que lanzó, el príncipe sintió como ella lo apretada fuertemente y sin tener un segundo para evitarlo sintió su propia liberación llegar, derramando su semilla dentro de ella. Ella se dejó caer sobre él, mientras sus respiraciones se calmaban.
Ella abrió los ojos y pudo notar esa profunda mirada color Ónix que la observaba a detalle, se sintió cohibida. Y de pronto sin haberlo previsto sintió como el Saiyan se apoderaba de sus labios,
dándole besos que en principio eran salvajes, para después sosegarse y volverse suaves y seductores.
- Eres mía, no lo olvides nunca; tanto así que mi descendiente crece en ti- le dijo y ella sintió su corazón acelerarse. Kami, era cierto entonces Vegeta se había hecho a la idea y aceptado que iban a ser padres.
Con voz aún temblorosa ella le dijo – Entonces, te quedarás a mi lado y al lado de tu hijo...– dijo quebrándosele un poco la voz, él la miró profundamente y una sonrisa ladeada apareció en su apuesto rostro mientras le decía – No te desharás de mi tan rápido mujer, aun así, debes entender que no puedo garantizar tu seguridad ni que no perecerás en el parto - le dijo él, sonando frío como si no le importara, nada más alejado de la realidad.
Aunque él no lo aceptaría ni a sí mismo. Tan pronto soltó la frase con toda la frialdad del mundo, sintió una opresión que lo molestaba en el pecho, tan solo de imaginarlo le generaba dolor. Ella solo sonrío y lo abrazó, mientras le daba un beso rápido y pequeño en los labios - Te mostraré que no será así Vegeta, soy más fuerte de lo que crees, me subestimas -
Él se levantó y comenzó a vestirse ella lo imitó, antes de salir de la habitación, se volteó a verla y tomándole de los hombros le dijo – No creas que las cosas se quedan así, aún hay cosas que hablar humana, pero por ahora ya me hiciste perder mucho tiempo, así que hablaremos por la noche- Acto seguido salió de la habitación dejándola sorprendida.
Sabía que con lo orgulloso que era no le haría las cosas fáciles, pero ¡Kamisama! Había vuelto y estarían juntos, eso era lo único que le importaba. Suspirando decidió salir rumbo a la cocina por algo de comer, moría de hambre y tanta actividad física la había dejado sin energías, necesitaba comer algo y pronto...
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Que Bulma le hizo perder el tiempo?
No inventes si no la dejo nunca hablar, ni bien pudo se cobró las semanas ausentes jajajajaja. Aún así, que será eso pendiente que el Saiyajin aún quiere hablar?
