Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a content1. Yo solo traduzco con su autorización.


Capítulo veintinueve

EPOV

Sentía dolor en mi cabeza mientras seguía el rastro de los hombres. No sabía cuánto tiempo había estado fuera o cuánto tiempo Bella había desaparecido. Al contrario de lo que dijo el comandante del equipo del FBI por la radio que había arrebatado del suelo junto a uno de los hombres caídos, no esperé a que llegara nuevo personal antes de sumergirme en el bosque armado con dos pistolas robadas. Habían dejado un rastro que incluso un idiota podría seguir, pero estaba agradecido por los años de caminata que mis padres nos habían infligido cuando éramos niños. Emmett, Alice y yo habíamos rastreado muchos ciervos por el bosque, ansiosos por ser el primero en afirmar haber visto uno.

Limpiando la sangre que goteaba de mi cabeza, reduje la velocidad cuando vi los árboles desaparecer adelante. Incluso armado, no iba a tener muchas posibilidades si corría a ciegas entre ellos. Alejándome del sendero, me moví con cuidado para evitar cualquier ruido que pudiera alertarlos. El choque de las olas contra las rocas podría ayudar a cubrir mis pasos, pero también me dificultaba discernir los ruidos que el grupo pudiera hacer.

Bajándome al suelo, me arrastré bajo un arbusto pequeño, observando a través de las ramas. Un escaneo rápido no reveló nada más que rocas.

—¡Mierda! —Me puse de pie de un salto y atravesé los árboles, mirando hacia el océano—. ¡No!

No había nada. Ni hombres, ni Bella, ni señales de vida.

Había estado desmayado demasiado tiempo y se la habían llevado.

—Base —gruñí por el walkie.

—Informe su ubicación, agente Cullen. Está en violación directa…

—¡Cierra la boca y escúchame! Están en algún lugar de la costa. No pueden estar muy lejos. Rastrea cualquier barco, especialmente aquellos sin permiso.

—Agente Cullen. —Era una voz femenina.

—¿Qué?

—Tenemos informes de una embarcación desconocida que explotó en la última media hora. Ya hay una investigación de los otros en el área debido a la situación. Señor, lamento informar que los otros tienen planes válidos.

El dolor amenazó con derrumbarme.

—Señor, necesitamos saber su ubicación.

Diablos, pensé.

—¿Algún sobreviviente en el agua?

Silencio.

—¡¿Algún sobreviviente?!

—No, señor.

Mi corazón se contrajo en mi pecho. No, no se sentía bien. Lo sabría.

—Diles que vuelvan a comprobar.

—Señor.

—¡Diles, ahora!

Estaba a punto de volver a gritar por el walkie cuando un reflejo de la luz solar en algo en el océano llamó mi atención. Dejándolo caer, corrí hasta la orilla.

No podía ser.

Metiéndome, luché contra la corriente, nadando hacia la figura que había visto. El agua salada quemaba la herida en mi cabeza; el dolor me daba fuerzas. Pareció llevar una eternidad, y pensé que a veces me hundiría bajo las frías olas, pero finalmente, logré llegar a la figura inerte envuelta en un salvavidas.

El sol resaltaba el rojo en el cabello bañado por el océano.

—¡Bella! —jadeé, agarrando el flotador de poliestireno mientras la acercaba a mí. La abracé con fuerza, las lágrimas llenaban mis ojos cuando la sentí moverse débilmente contra mí.

Gracias, Dios. Envié las más fervientes gracias por su vida.

—Ed... —Su voz era dura, débil.

La vi tragar y me pregunté cuánta agua salada había ingerido. ¿Cómo había salido del barco?

—¿Dónde? —Ella tragó de nuevo—. ¿A dónde fueron?

—¿Quién, amor?

—Nuestro fantasma y su chica.

El miedo corrió por mi piel. Estaba alucinando.

—Estaban aquí. —Movió su cabeza débilmente, mirando a su alrededor, como si buscara sus delirios.

Sabiendo que era imperativo que le consiguiera atención médica, apreté mis brazos alrededor de ella y el flotador, pateando con fuerza hacia la orilla.

—Espera, amor. Te tengo ahora.

—Está bien —dijo suavemente, apoyando la cabeza en el flotador.

~MF~

—La esposa de Demetri es la que ordenó el ataque al barco —dijo Jacob mientras se sentaba a mi lado—. Nunca lo probaremos, pero hay suficiente charla en la clandestinidad para convencerme.

Dos días después, Bella todavía estaba siendo tratada por exposición. Los médicos estaban preocupados por sus pulmones e insistieron en vigilarla para detectar signos de neumonía e infección debido al agua salada helada. Por ahora, descansaba cómodamente en la cama del hospital, rodeada de numerosos arreglos florales, tarjetas con mensajes y yo. El asiento de Charlie, al otro lado de la cama, solo estaba vacío porque había ido a tomar un café.

—Teniendo en cuenta cómo Sulpicia lidió con la traición de Aro, uno pensaría que los hombres Rossi aprenderían de la historia. Parece que el matrimonio de Félix e Irina fue el único matrimonio por amor en la familia. Bella tiene suerte de que, según se dice, ocupa un lugar suave en el corazón de Heidi. No creo que supiera que Demetri tenía a Bella, o habría perdido la oportunidad de volar al bastardo en pedazos. Ahora tiene el control. Sus hijos se han unido a ella, el acuerdo ha sido firmado, y el abogado de Newton ya está tratando de llegar a un acuerdo.

La ira me invadió en oleadas.

—Espero que nadie esté considerando tal acuerdo. —Había disfrutado muchísimo de las noticias sobre el caos que rodeó al FBI mientras llevaba al senador Newton a la sala del tribunal y la siguiente escena en la que lo llevaban a la cárcel. Él había gritado su inocencia incluso mientras los agentes se lo llevaban.

—Absolutamente no. Van a caer. —Él sonrió ampliamente—. Fuerte. —Se reclinó en el asiento y se estiró como un gato al sol—. Se acabó, Edward. Tú y Bella están a salvo.

Era difícil aceptarlo de verdad. Pensar que no teníamos que mirar por encima del hombro, sobresaltarnos ante cada sonido o escondernos del mundo. Todavía quería unos momentos a solas con Mike, pero supuse que mis agentes superiores no iban a permitir que eso sucediera pronto.

Jacob golpeó mi hombro.

—He arreglado para que tengas dos semanas libres, y puedas arreglar las cosas. No creas que vas a aflojar después de eso. Y, por cierto, me convencieron de dejarte a ti y a Jasper juntos como compañeros. —Se rio disimuladamente antes de imitar a esa mujer irritante de Monsters, Inc—. Pero, estaré observando, Edward Cullen. Siempre observando.

—Que te den. —Me reí.

—Mmm... no eres mi tipo, pero gracias por la oferta. —Se puso de pie, torciendo el cuello para que crujiera—. Me dirijo a casa, a Ness. Ha pasado sus meses juguetones del embarazo, y es más de mi agrado.

Negué con la cabeza mientras caminaba hacia la puerta.

—Jefe —dije.

—¿Sí? —Se volvió ligeramente hacia mí.

—Gracias.

Se rio entre dientes antes de salir.

El sonido de la puerta al cerrarse despertó a Bella. Había estado inconsciente por mucho tiempo durante el último día, murmurando sobre el hombre que la había salvado. Los médicos y las enfermeras la habían complacido, diciéndome que no era raro que las personas que habían enfrentado la muerte imaginaran cosas. Y ella había estado cerca de la muerte. Todavía no sabíamos cómo había nadado las millas de donde el bote fue impactado y hasta la orilla. No cualquier orilla, sino exactamente a la cual se la habían llevado.

Ya sea por intervención divina o por suerte, estaba preparado para aprovechar la oportunidad dada y llevar a Bella a casa.

BPOV

Ellos pensaban que había estado alucinando, pero mis recuerdos de esos largos minutos en el océano agitado eran tan claros como cualquier otro en mi vida. Mi fantasma me había empujado bajo el agua cuando el bote explotó, salvándome de no sé qué tipo de escombros. Justo cuando pensé que mis pulmones explotarían, salimos a la superficie para encontrar a su compañera rubia sosteniendo el salvavidas. Su belleza me había aturdido, al igual que su fuerza mientras se aferraba a mí, asegurándose de que no me alejara flotando cuando las corrientes chocaban contra nosotros. Incluso con su fuerza sobrehumana, no habían podido evitar que tragara agua salada mientras estábamos maltratados o detener el frío.

Pero sin razón aparente, ella envolvió mi brazo alrededor de las cuerdas asegurándose de que no me cayera y desaparecieron. Pensé que había estado soñando cuando escuché a Edward decir mi nombre. Siempre pensé que Edward era el hombre más perfecto del mundo, pero cuando me las arreglé para abrir los ojos y ver su imagen borrosa, parecía tan angelical como las personas que me habían dejado.

Al igual que lo hacía ahora, mirándome con atención desde el costado de mi cama.

—¡Hola, hermosa! —Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Traté de incorporarme, pero mis brazos se sentían como fideos mojados, sin fuerza.

—Espera, déjame ayudarte —murmuró, poniéndose de pie y abrazándome mientras al mismo tiempo presionaba algo en la cama que hizo que el respaldo se levantara. Colocó almohadas en mi espalda para que me sostuvieran y me fuera más fácil sentarme.

—Siento que he pasado varias rondas con uno de tus boxeadores estadounidenses.

Se rio entre dientes mientras apartaba de mi rostro un mechón enredado de mi cabello.

—Sospecho levemente que, si alguna vez te subieras a un ring, serías una campeona invicta. —De repente, lució avergonzado—. Cariño, siento mucho que me hayan tomado desprevenido. —Pasó las yemas de sus dedos por mi mandíbula—. Cuando desperté y descubrí que no estabas, pensé que me volvería loco.

—Nunca tuvimos la oportunidad. Demetri envió a sus mejores hombres. Dime, ¿están todos muertos?

Él asintió y una sensación de satisfacción recorrió mi cuerpo.

—Fue el tío Deme quien me llevó, Edward.

Vi la sorpresa en sus ojos.

—Estaba enamorado de mi madre y pensó que si me entregaba a ella podría convencerla de que dejara a mi padre.

Agarró mi mano, sosteniéndola suavemente.

—Así que, después de todo, no se trataba de poder, sino de amor.

—La gente hace locuras por eso. Cosas que solo tienen sentido en ese momento. Supongo que, en la situación de mis padres, funcionó para bien. No se suponía que mi padre se casaría con mi mamá. Ahora pienso que no tenía las conexiones adecuadas para el abuelo. Pero como mi padre no estaba dispuesto a ceder e hizo lo inesperado, terminaron juntos, felices.

Su nariz se dilató y la necesidad torció sus rasgos mientras tomaba mi rostro en sus manos.

—Cásate conmigo.

Me congelé ante sus palabras y, a decir verdad, se veía tan sorprendido como yo. Ni siquiera podía nombrar las emociones que pasaron por su rostro, pero se decidió por la esperanza. Ojos verdes encendidos con fuego, me sonrió, besando mis labios suavemente.

—Mierda. No era exactamente así como quería que fuera esto. Iba a ser todo un caballero y dejarte ir, darte el tiempo para extender tus alas con la esperanza de que vuelvas a mí. Pero lo juro por todo eso es sagrado que, si sales por la puerta, Bella, me volveré loco. Cariño, no puedo vivir sin ti —dijo contra mis labios, besándome de nuevo, pero con más entusiasmo.

Jadeé, incapaz de emitir sonido cuando finalmente me soltó.

Con los pulgares rozando mis pómulos, se inclinó más cerca.

—Puedes ir a la escuela en la Universidad de Washington. Sé que no es Emory, pero te lo compensaré. Te lo prometo. Podemos esperar a casarnos, para que puedas pasar tiempo con Charlie. Lo que sea que necesites, lo que quieras. Solo di que sí.

—Si. —No había nada que quisiera más, aunque iba en contra de todo lo que había considerado importante hace semanas cuando hui de Italia en busca de independencia.

A veces, la vida tenía cosas mejores guardadas.

~MF~

—Así que Edward vino a hablar conmigo, a pedir tu mano en matrimonio —anunció Charlie mientras se acomodaba en la silla a mi lado.

A nuestro alrededor, decenas de personas festejaban. Los Cullen habían organizado una gran celebración en su casa, para presentarnos a Charlie y a mí a todos sus amigos. El evento ya había comenzado hace horas y todavía nos quedaban varias antes de la cena.

Conocí a todos, pero las personas más intrigantes habían sido Eleazar y Carmen, junto con Tanya y Kate. De hecho, había sido bastante gracioso, ya que sorprendí a las mujeres preguntándoles cuándo necesitaban que les proporcionara el material pornográfico para la donación de Edward. Nos habíamos alejado de mi sorprendido prometido para hablar entre chicas, incluyendo lo serio que hablaba al ofrecerlo como semental. Con mis emociones bajo control ahora, me había dado cuenta de que quería terminar la universidad antes de formar una familia, así que la idea de un pequeño corriendo con los genes de Edward era intrigante. Para hacerlo aún más correcto, Tanya había anunciado que seríamos los padrinos del pequeño monstruo.

—Le dije que pensaba que era un poco tarde para preguntar, considerando que tienes esa piedra en tu dedo —dijo Charlie, mientras asentía con la cabeza hacia el gran solitario de corte esmeralda en mi mano.

—Era de su abuela —le expliqué sobre el anillo—. Edward insiste en que hasta que no tengamos tu bendición, no podemos casarnos. Quiere que me acompañes al altar.

Los ojos de Charlie se llenaron de lágrimas, y se acercó para tomar mi mano.

—No hay nada que me haga sentir más orgulloso. —Se aclaró la garganta antes de volver a hablar—. Dijo que quería que vinieras a Forks para pasar un tiempo conmigo, pero estaba pensando en una mejor idea. ¿Por qué no me mudo a Seattle? —Él se encogió de hombros—. Ya sabes, buscar un lugar pequeño cerca de aquí para que nunca esté lejos.

El amor llenó mi corazón por el sacrificio que estaba dispuesto a hacer.

—¿Estás seguro?

—Si. —Se secó las lágrimas con la mano libre—. No tengo muchos recuerdos de ti en Forks, y honestamente, los amigos que tengo allí están ocupados con sus propias familias. Es hora de que tú y yo construyamos nuevos recuerdos, y eso será difícil de hacer si estamos a horas de distancia el uno del otro. Y si tú y Edward se van a casar, es una razón más para que yo esté aquí. Necesito conocer a mi yerno también.

Apretando su mano, le sonreí.

—Me encantaría.

Su bigote se arqueó mientras trataba de mantenerlo unido.

—Suena bien.

Cómodos en silencio, él y yo observamos el caos por un momento antes de ver a Edward acercándose a nosotros.

—¿Estás cansada? —preguntó. Me había estado cuidando desde que me dieron de alta del hospital.

—Honestamente, un poco. —Incluso con la atención inmediata en la sala de emergencias, contraje una infección en mis pulmones, por lo que el medicamento que todavía estaba tomando me dejaba exhausta.

—¿Por qué no dejas que te muestre dónde está mi antigua habitación y puedes tomar una siesta antes de cenar? —preguntó, apartando mi cabello detrás de mis orejas con amor.

Charlie se levantó de su silla y se enderezó la camisa.

—Vi a Jasper jugando al billar antes. Creo que iré a mostrarle cómo se gana realmente el juego. —Me guiñó un ojo antes de palmear el hombro de Edward con su mano—. Ve a descansar un poco. —Él, por supuesto, puso énfasis en la palabra "descansar", haciendo que Edward y yo nos sonriéramos el uno al otro.

Vi a varias de las mujeres en la habitación seguir a Charlie con la mirada, y Edward también se dio cuenta.

—Será mejor que tu papá tenga cuidado. Hay varios casamenteros conocidos en este grupo.

Sonreí al pensar en él encontrando el amor de nuevo. No se me ocurría nada mejor.

—Vamos, cariño. —Edward tomó mi mano mientras caminábamos lentamente entre la multitud.

Carlisle me miró a los ojos y me guiñó un ojo, rodeando los hombros de Esme con el brazo. Estaban hablando con Jake y Nessie, y la otra pareja también saludó. Seth y su esposa se mezclaron con varios de los agentes del grupo de Edward. Seth todavía estaba demasiado pálido y delgado para mi gusto, pero me había abrazado con fuerza cuando nos vimos por primera vez. Tuve que sacarme los mocos de la nariz antes de dejar de llorar por Jack, y Seth solo sonrió.

"Realmente le agradaste, Bella, y eso es decir mucho. Y, oh, por cierto, volví a la isla el fin de semana pasado y vi a la pequeña Autumn. Está muy bien."

Quería volver pronto a la isla de Jack. Aunque sea para charlar con los espíritus.

Alice se disculpó con un grupo de personas que me habían presentado antes y se acercó a Edward y a mí en el pasillo.

—¿Está todo bien?

—Sí, solo llevo a Bella a mi habitación para que pueda descansar.

Sus ojos brillaron ante las palabras de Edward.

—Descansar. Claro. —Ella rio—. Vendré a despertarlos a tiempo para la cena.

Edward sacudió su cabeza, pero sonrió. Ya me había atacado en su apartamento, así que estaba bastante segura de que sobreviviríamos sin besarnos en su habitación. Pero al echarle un vistazo, lo vi sonriéndome, dudaba de eso. El hombre me tenía embobada. Usando una amplia escalera que bajaba desde el pasillo principal, entramos en otro gran pasillo. Podía ver una habitación al fondo.

—Mamá y papá convirtieron el sótano para Emmett y para mí ni bien nos convertimos en adolescentes. Fue agradable alejarse de Alice y sus amigas. Adelante hay un estudio donde solíamos pasar el tiempo, pero nuestras habitaciones están a los costados —dijo mientras me conducía a la puerta de la izquierda.

A lo largo de la pared había fotografías de la familia, pero me detuve delante del que estaba al lado de su puerta. Me contuve fuertemente de no desmayarme mientras veía a la pareja en la imagen. Levantando mi mano temblorosa para tocar el marco, pregunté:

—¿Quién es este?

Edward se movió a mi lado, sonriendo ante el retrato.

—Em y Rose. Es de uno de nuestros viajes de campamento. Como te dije, a Emmett le encantaba el aire libre. —Sacudió la cabeza suavemente—. Hay veces que estoy en mi carrera diaria o en una caminata en las que podría jurar que siento que todavía está conmigo, que puedo escuchar su estúpida risa, o que si pudiera girar lo suficientemente rápido, lo encontraría justo detrás de mí. —Sonrió como un niño—. Estúpido, lo sé.

Volviéndome para mirar la foto de mi fantasma y su chica, sonreí. No, no tan estúpido en absoluto.