Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
¡Yani muchas gracias por el beteo!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Cabello rubio corre en estampida en nuestra dirección, sin darme tiempo siquiera a prepararme mentalmente para su presencia, se estampa contra mí en un abrazo que me deja francamente sin aliento. No le importan las sanas distancias ni alguna clase de virus mortal mientras me abraza con mucha fuerza para ser tan pequeña.
—Hola, mamá.
—Pero mírate… —dice separándose y mirándome de arriba abajo, sonrío, llevo un vestido oscuro que me encanta y mis flats con brillantes—… Qué calamidad. Estás tan delgada, no estás comiendo adecuadamente, ¿qué te he dicho sobre la comida para veganos?
—Mamá, todos moriremos de forma eventual, ¡mira!, quizás ahora con la pandemia muera de una forma extraña. —Edward me mira, elevando una ceja.
—Sé que todos moriremos, ¿pero por qué te empeñas en que tu muerte sea por comer solo vegetales? —Ruedo los ojos, esto está yendo genial, ¿no? Quizás solo debí ponerme un vestido naranja como ella, y decirle que venimos de comernos media vaca, opto por mejor desviar su atención.
—Te presento a mi mejor amigo, Edward.
Mi mamá al fin se percata de que no vengo sola y parece aturdida, y entonces lo entiendo. Edward no pertenece a un lugar como este. Infierno, él se vería mejor caminando por alguna pasarela, o estando en algún coctel con Tanya, en esas fiestas presuntuosas. A medida que mi mamá continúa mirándolo sin decir nada, me siento avergonzada por haberlo traído aquí. Y me extraña sentir vergüenza cuando, por casi treinta años, no había sentido nada parecido llevando chicos a reuniones conmigo. Sin embargo, Edward me ha desequilibrado, inundándome de nuevos sentimientos inesperados, anhelos refundidos, desempolvando emociones que no utilizo desde hace años, y que no debería estar sintiendo por él, principalmente. Me calmo un poco, ya me prometí a mí misma dejar de fantasear con él.
—Mucho gusto —dice estirando el puño. Mi mamá intercambia su mirada del puño a él, sé que le parece de lo más raro ese saludo, pero para mi suerte, se ahorra los comentarios devolviéndole el saludo.
—No sabía que tenías un novio tan guapo, Belly.
—Te dije que es solo mi amigo, mamá…
—Hablando de amigos, quería hablarte de Carlisle —dice Emm, acercándose.
Con eso, caigo en un profundo abismo, no me lo puedo creer, ¿pero qué esperaba?, es de los mejores amigos de mi cuñado. Edward se tensa a mi lado, por lo que carraspeo.
—Uh… ¿lo vemos después? ¡Feliz cumpleaños, Emm!
Lo abrazo, y cuando lo hace de vuelta, me deja sin aliento. No sé si lo hace a propósito por mi aversión a los abrazos últimamente, o solo quiere licuar mis huesos.
—Realmente necesitamos hablar de eso, cuñadita —insiste.
—¿Quién es Carlisle? —pregunta mi madre, y en automático comienzo a sudar frío.
—¡Bella, necesito ayuda en la cocina! —grita Rose.
—¡Ya voy! Edward, este es mi cuñado Emmett, el cumpleañero, ahora vuelvo.
Emm parece confundido también, cuando le dice a Edward:
—Bueno, vayamos al patio, estamos asando carne, ¿quieres una cerveza?
Edward eleva ambas cejas mirándome, le hago un gesto con la mano de que vaya, sé que no entiende nada, pero le pediré disculpas más tarde cuando salga del radar de mi mamá, algo que por lo que veo no podré hacer pronto, ella viene justo detrás de mí.
—Isabella Marie, ¿no estarás saliendo con dos hombres, verdad?, te lo digo como tu mamá, pero también como tu amiga, sé que cometí muchos errores, pero no quiero que te pase lo mismo… no busques en otro lado lo que ya tienes... —Me detengo en seco, provocando que choque contra mi espalda—. ¡Ay, Bella!
—¿Me estás dando consejos? —me giro encarándola—, ¿y además, esa clase de consejos? —siseo tan molesta, que mi mamá retrocede un paso, mi hermana vuelve a asomarse por la cocina, y al vernos discutiendo, camina hasta interponerse entre nosotras.
—Por favor, no me arruinen esto hoy, ¿quieren? —dice en plural, pero solo me está viendo a mí. Quiero reclamarle por no avisarme de que mamá estaría aquí, pero eso sería arruinarlo como justo no quiero hacerlo, a mi lado, mamá sacude la cabeza.
—Lo lamento, ¿en qué te ayudo?
No voy con ellas para ayudar, me siento tan ansiosa que de hecho quiero salir de inmediato de aquí, pero hoy es el gran día de mi hermana, no se lo voy a estropear con el mismo problema de siempre. Mientras camino hacia el patio, pienso que fui una estúpida al no imaginarme que aquí estaría mamá, es obvio que la invitara si…
—¿Estás bien? —La voz profunda de Edward me roba un grito.
—Dios. —Me llevo una mano al pecho.
—Me han llamado así en la cama, pero no en medio de una discusión familiar. —Lo golpeo en el pecho.
—No es gracioso.
—Lo que no es gracioso, es que me trajeras a conocer a Carlisle. —Se cruza de brazos y no puedo evitar ver qué tan hermosos son sus musculosos antebrazos cubiertos de tatuajes, sacudo la cabeza, no voy a empezar con la película porno justo ahora.
—Nunca me acordé que vendría —digo apenada, mordiendo mi labio inferior, su mirada se desvía a mi boca, y suspira antes de sacudir la cabeza.
—Parece buen tipo, pero un poco esnob. No parece alguien con quien tú saldrías.
—No hablemos de lo que pensamos de nuestras parejas, ¿quieres?
—¿Ya es tu novio? —pregunta visiblemente aturdido, antes de recomponerse—. Como tu mejor amigo, creo que debí enterarme hace mucho tiempo. —Voy a responderle justo cuando veo pasar a mamá, riéndose al lado de Rosalie, y me distraigo.
Siempre he envidiado ese vínculo madre e hija que tienen. Es decir, Renée también es mi mamá, pero a diferencia de mi hermana, yo no pude perdonarle cuando abandonó a papá por otro hombre, y no quise irme con ella, levantando entre nosotras una pared. Una que me dejó con un poquito de resentimiento y un extraño hueco que nada ha podido llenar. Se me llenan los ojos de lágrimas. De pronto, Edward pasa un brazo por mis hombros arrastrándome a su lado.
—¿Quieres irte? —cuchichea en mi oído.
Cierro los ojos mientras me estremezco, huele delicioso y me siento muy segura a su lado. Quiero decirle que agradezco tenerlo en momentos como este, pero creo que esa no es la respuesta que está esperando. Así que gracias Dios, porque no puede leer mi mente.
—Sinceramente sí, quisiera que nos fuéramos —digo antes de tomar una profunda bocanada de aire, controlándome para no verme tan afectada cuando lo miro a los ojos—. Pero esto es muy importante, tengo que quedarme, además… yo tengo "el regalo".
Frunce el ceño, sé que no entiende nada, en eso Rosalie golpea una pequeña copa con una cuchara, lleva un vestido floreado y unos tacones tan altos que me dan vértigo de solo mirarlos, supongo que tienes que usar esos cuando sales con alguien del tamaño de Emmett, miro a Edward, tampoco se queda atrás con la estatura y me veo como un gnomo a su lado.
—Muchas gracias a todos por venir al cumpleaños de Emm, tratamos de hacer algo pequeño por la situación en la que estamos, así que gracias por ser partícipes de esto. —Sujeta la mano de Emmett, mirándolo—. Seré la primera en darte tu regalo.
Me apresuro entonces a su lado y le entrego lo que mandé a pedir justo para ellos. Emmett me mira, parece divertidamente confundido.
—¿No soplaré las velas ni me cantarán feliz cumpleaños?
Mi hermana no podría ser más obvia, le dije que debíamos hacer todo el protocolo de los cumpleaños, pero está tan tensa que lo olvidó, su frente perlada de sudor y su cara pálida me están asustando.
—Estoy ansiosa.
—Puedo verlo —dice mi cuñado con esa enorme sonrisa que marca sus hoyuelos.
—Abre mi regalo ahora, Emm. —Él suelta una carcajada, acostumbrado totalmente a la neurosis de mi hermana.
—Está bien, Rosie —dice comenzando a abrirlo—, no se vaya a acabar el mundo y no vea yo lo que… —Saca el regalo, luce confundido—. ¿No te sabes mi talla?
De pronto la comprensión lo golpea, y se queda callado, mi hermana ya está llorando, parece nerviosa, y todos los aquí presentes no entienden nada, solo yo soy totalmente consciente de todas las emociones que atraviesan por el rostro de Emmett, y puedo decir con toda la alegría del mundo, que solo puedo ver cosas buenas. No entiendo cómo mi hermana puede dudarlo.
—¿Voy a ser papá? —pregunta en el tono más bajo de voz que le he escuchado desde que lo conozco, en sus manos, sujeta una pequeña playera de Los Patriots.
Rosalie asiente, todavía preocupada y entonces él rompe esa tensión al levantarla en vilo dándole un beso que tiene a todos haciéndoles bulla, antes de que se lancen a los choques de puño o codos, respetando lo de cero abrazos. Me estremezco ante tantas emociones y Edward se ríe a mi lado.
—¿Te vas a poner a llorar? —Sus dedos se deslizan por mi piel trazando formas, poniéndome la carne de gallina.
—Probablemente.
Se echa a reír, y su risa atrae la mirada de Carlisle. Con el cubrebocas que lleva, no puedo descifrarlo con facilidad, pero parece enojado. Me regaño mentalmente por provocar esto. Y hago una nota mental para decirle a Carlisle que Edward solo es mi amigo, mi mejor amigo al parecer.
Oh, Oh, alguien seguramente está celoso!
Muchas gracias por comentar: Karen Masen, porque los hombres no entienden las indirectas son unos tontos!, Cristal82, Carolina rk, Diannita Robles, BereB, Jupy, Tecupi, Aidee Bells, Maris Portena, ORP, ClaryFlynn98, rjnavajas, Leah De Call, NaNYs SANZ, Valeria's Cullen, DAV, Deathxrevenge, liduvina, Car Cullen Stewart Pattinson, Lauguilln, Sony Bells, Tulgarita, Ximena, PetiteNach29, angryc, Ari Herondale Kavinsky, Lizdayanna, MasenVicky, PknaPcosa , Pichi bebé, ya deberías saber que en mis historias los personajes tienen horribles problemas de comunicación, jaja, DanitLuna, joabruno, kryzpollito, de las pocas que atino!, Isa Labra Cullen, quien era la primera de tus sospechas, mamá? jajaja, somas, todavía no me decido por el pov Edward, toca esperar😉 , Lore, Tata XOXO, Saraipineda44, PanquecitosConLeche92, Bitah, Alice569
Gracias también por sus comentarios guest, y por agregarme a sus listas, ¿me cuentan sus teorías? nos leemos pronto!
