Sakura sintió que su corazón se encogía, le dolía ver a su amigo sufriendo.
Lo abrazó fuerte y escuchó los sollozos de Syaoran en su hombro.
-Ella no se merece tus lágrimas, Syaoran. Es una mentirosa y te ha utilizado para pasar el rato-.
-Y yo llevo meses enamorado como un idiota- susurró él, abrazándola más fuerte.
Sakura suspiró, nunca se habría esperado eso de Natsumi.
Se separaron y ella secó las lágrimas de su amigo con la manga de su chaqueta.
-Quédate en casa, no es bueno que conduzcas estando así-.
Syaoran asintió, abatido.
Entre los dos metieron la moto dentro del jardín y cerraron la verja.
Se quedaron un rato fuera hasta que Syaoran se sintió mejor y entraron en casa, saludando a los padres de Sakura y a Touya.
Syaoran comió junto a los cuatro, forzando una sonrisa cuando Nadeshiko le preguntaba por cómo le iba en el instituto y por su madre.
Contestó de forma educada y ayudó a recoger la mesa, como siempre que se quedaba a comer allí.
Fujitaka y Nadeshiko se despidieron, él debía irse a trabajar y ella tenía cita en el médico.
Syaoran y Sakura subieron a su cuarto.
Ella abrió la puerta y el chico suspiró, dejándose caer boca abajo en la cama.
Sakura soltó una risita y se sentó a su lado.
-Lo siento mucho, Syaoran- susurró mientras le acariciaba el pelo.
Él giró la cabeza para mirarla.
-Me encuentro fatal- murmuró.
Un nudo doloroso apretó la garganta de Sakura, ella se acercó más para poder abrazarlo.
-¿Puedo quedarme a pasar la tarde contigo? No quiero irme a casa- pidió el chico, suspirando entre los brazos de su amiga.
-Pues claro que puedes, voy a por mi teléfono y enseguida vuelvo- respondió ella.
Syaoran la liberó de su agarre y Sakura se levantó para sacar el teléfono de su mochila.
Tecleó unos segundos y lo dejó en su mesita de noche, volviendo a sentarse al lado de Syaoran.
-¿Qué es lo que has hecho?- le preguntó él.
-En un rato había quedado con Eriol, pero le he dicho que mejor nos vemos otro día-.
Syaoran resopló.
-No quiero fastidiar tus planes con él, Sakura. Mejor me marcho-.
Intentó levantarse pero Sakura no le dejó hacerlo.
-No, te quedas aquí. Ya veré a Eriol otro día, no importa. No voy a irme sabiendo que tú estás mal-.
Syaoran suspiró y se dejó caer en el regazo de Sakura, quedando boca arriba para poder mirarla.
-Gracias-.
-Tú vas antes que los ligues... ¿recuerdas? Me dijiste lo mismo hace meses- dijo ella, sonriendo mientras le acariciaba la mejilla.
Syaoran respondió a su sonrisa.
-Sí, me acuerdo. Te dije que tú eras más importante para mí que Meiling-.
Ella asintió.
-Pues tú también eres más importante que Eriol y que todos los demás. Además, él no es mi novio ni nada parecido- murmuró Sakura, soltando un bufido.
Syaoran se rio en voz baja.
-¿Cómo te va con él? Cuéntame algo y me distraes- pidió.
Sakura torció el gesto.
-No sé... cuando estamos juntos estoy a gusto, pero a veces me agobio. No me gusta que venga a la salida del instituto, es como si me presionara para vernos... y eso me hace sentir incómoda-.
Syaoran se quedó pensativo unos segundos.
-Pues él me ha dicho que está enamorado de ti-.
Un escalofrío helado bajó por la espalda de Sakura.
-Mierda... ¡mierda!- murmuró ella entre dientes.
-¿Aún no le quieres?- preguntó Syaoran, levantando una ceja.
Sakura suspiró.
-Es mi amigo, claro que le quiero... pero no de esa forma y no creo que pueda hacerlo. Lo he intentado, Syaoran... pero no puedo, no puedo enamorarme de él-.
Syaoran la miró con ternura.
-No te sientas mal, no se pueden forzar esas cosas. El amor surge o no surge... y si estás segura de que no quieres estar con él deberías decírselo antes de que se enamore más de ti. Está hasta pensando en operarse de fimosis para poder estar contigo, quería hacerlo cuando estuviera con la chica con la que quisiera perder la virginidad-.
Sakura enrojeció violentamente.
-¡Yo no necesitaba saber eso, Syaoran!- gruñó, algo enfadada.
El chico dejó escapar una risita.
-Sí lo necesitabas, ahora sabes que Eriol va muy en serio contigo aunque no te haya dicho nada para no agobiarte... él te considera su novia desde el principio, siempre me lo ha dicho-.
Sakura dejó salir un largo bufido y apretó los labios.
-Tendré que hablar con él... no quiero hacerle daño-.
Syaoran hizo una mueca.
-Se lo vas a hacer, pero bueno... mejor ahora que dentro de un mes o dos. Yo habría preferido que Natsumi me diera la carta mucho antes- contestó, suspirando.
-Un amigo menos... no debería haber dejado que me besara ni una vez, todo esto ha sido un error- susurró Sakura mientras pensaba en Eriol.
Syaoran le palmeó la mejilla.
-Al menos ya te has vuelto toda una experta en besos, ¿no?-.
Ella puso los ojos en blanco, provocando su risa.
-Y de Joshua... ¿crees que te habrías enamorado de él?- preguntó Syaoran con curiosidad.
Ella volvió a mirar a su amigo, que seguía con la cabeza apoyada en su regazo.
-Creo que sí- reconoció Sakura.
-Bueno, ya aparecerá otro chico que te guste tanto o más que Joshua- murmuró él, encogiéndose de hombros.
-Me da igual, ya sabes que no tengo prisa. Cuando llegue... llegará- respondió Sakura, perdiéndose en sus pensamientos.
Los dos se quedaron en silencio un momento.
Sakura volvió a levantarse y salió de su cuarto, regresando a los pocos segundos con un cubo de metal, una caja de cerillas y un bote de alcohol.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó Syaoran, incorporándose en la cama.
-Lo vi en la serie "Friends", puede que te haga sentir mejor- respondió ella, colocando el cubo entre los dos.
Sacó la carta de Natsumi, que la tenía en su bolsillo desde que su amigo se la había dado, y la tiró dentro del cubo.
Le pidió a Syaoran que sacara la foto que sabía que llevaba en su cartera de Natsumi y que también la metiera en el cubo.
Echó unas gotas de alcohol y encendió la cerilla, lanzándola dentro.
Una pequeña llama se formó dentro del cubo, consumiendo la carta y la fotografía.
-El fuego se va a llevar tu tristeza, Syaoran. Lo de Natsumi se terminó, pero tienes que pensar que el amor de tu vida está por ahí, en alguna parte... algún día la encontrarás y todo habrá merecido la pena-.
Syaoran sonrió y los dos se abrazaron, observando las llamas que ya casi habían quemado todo lo de dentro del cubo.
Al día siguiente, Sakura acorraló a Natsumi en el recreo.
-¿Se puede saber de qué vas?¿Por qué le has hecho eso a Syaoran?-.
Ella levantó una ceja y la miró con una sonrisa petulante.
-Yo puedo hacer lo que quiera. Y ya que estás aquí, tú y yo también hemos terminado. Solo me interesabas para sacarte información sobre él y para tenerte controlada-.
Sakura se quedó con la boca abierta.
Apretó los puños y la miró con odio.
-No vuelvas a acercarte a nosotros- murmuró entre dientes.
-No pensaba hacerlo, ya me lo he tirado bastantes veces y me he aburrido- respondió ella, sacudiéndose el pelo y alejándose.
Sakura reprimió las ganas de seguirla y tirarle de ese pelo rubio de bote hasta dejarla calva.
Una semana después tenían un examen de literatura.
Eriol le había mandado varios mensajes a Sakura porque quería verla, pero ella no tenía ganas.
Todavía no sabía cómo decirle que no quería nada serio con él y que por eso sería mejor que dejaran de verse.
El jueves, después de clase Sakura se fue con Syaoran en moto a su casa para estudiar juntos, tenían el examen ese viernes.
Comieron con Yelan y después subieron al cuarto del chico, sentándose delante del escritorio.
A la hora de la merienda, Syaoran bajó a la cocina para buscar algo que ambos pudieran comer y preparar un poco de té.
Entonces el móvil de Sakura empezó a sonar.
Ella miró la pantalla y resopló al ver que era Eriol.
Lo dejó encima de la mesa y lo ignoró, levantándose para estirarse.
Syaoran entró en la habitación y miró a Sakura alzando una ceja.
-¿Por qué no contestas?- preguntó mientras dejaba el té y unas galletas en la mesa.
Sakura se encogió de hombros.
Syaoran se acercó al teléfono, que ya había dejado de sonar, lo desbloqueó y vio que quien había llamado era Eriol.
Miró a su amiga y apretó los labios.
-¿Todavía no has hablado con él?-.
Sakura negó con la cabeza.
-No sé como decírselo, además odio hablar por teléfono-.
El chico entrecerró los ojos.
-Pues tú y yo hablamos casi todos los días-.
-Con Tomoyo y contigo no me importa, pero con los demás no lo soporto. Prefiero los mensajes-.
El teléfono de Sakura vibró en la mano de Syaoran.
Él se lo lanzó a su amiga.
-Pues ahí tienes un mensaje de Eriol-.
Ella puso los ojos en blanco y suspiró, sentándose de nuevo en la silla.
Syaoran sirvió té y empezó a beberlo mientras observaba a su amiga teclear en la pantalla.
-Quiere que nos veamos hoy... pues va a ser que no- murmuró ella, dejando el móvil encima de la mesa y cogiendo una galleta.
-¿Cuánto hace que no os veis?-.
Sakura lo pensó un momento.
-Casi dos semanas-.
Syaoran resopló.
-Debe estar subiéndose por las paredes- respondió, soltando una risita.
-No tengo por qué quedar con él, no es mi novio- gruñó Sakura, molesta.
-Ya te he dicho que Eriol quiere ser tu novio. Tienes que hablar con él y explicarle que no podéis seguir juntos-.
-Lo haré, no me agobies- protestó ella.
Syaoran hizo como que se cerraba la boca con una cremallera, provocando la risa de su amiga.
Terminaron de merendar y volvieron al estudio.
