Sobrevolando la zona, Eagle Eye y Hawke veían aterrados como la Montaña Gris había desaparecido.
— ¡Destruyó toda una maldita montaña! —Exclamaba Eagle Eye.
— ¿Pero que clase de monstruo es ese Skele-Gar? —Quería saber Hawke.
— ¡Que la Diosa nos ampare! —Decía Eagle Eye antes de percatarse de algo—. ¡Son He-Man y su hijo, vienen desde el sur!
— Menos mal, es bueno saber que sobrevivieron a eso —Expreso Hawke.
Luego volvieron dónde los demás, y ahí esperaron a que llegaran He-Man y He-Ro.
— ¡No saben lo mucho que me alegro de que estén bien! —Decía He-Man nada más llegar.
— ¿Cómo es que terminaron aquí? —Quizo saber He-Ro.
— Ni nosotros lo sabemos, una luz nos envolvió y de pronto nos encontrábamos aquí —Explicaba Man-At-Arms.
— ¿Acaso Skeleteen… —Se decía a su misma Teela.
— Cambiemos a otro tema, pues ya tendremos tiempo de discutir esto más tarde —Dijo Clamp-Champ—. Así que, He-Man, ¿Que es eso de que esté Guerrero es tu hijo?
— ¿Estás dudando a estas alturas? ¿Es que no vez la magnificencia compartida? —Decía súper arrogante He-Ro.
— Perdón por su comportamiento, pero si, es mi hijo, lo tuve hace diecisiete años con una bella mujer, una diosa de la batalla como ninguna otra —Explicaba He-Man mirando discretamente a una enrojecida Teela—. Viendo la aparición de Skeleteen, creí que sería buena idea que mi hijo se una a la lucha, le falta técnica, pero creo que puede llegar a ser un gran guerrero.
— Ya verás como superó tus expectativas padre —Dijo He-Ro para luego mirar a los Amos del Universo—. ¿Así que estos son los famosos Amos del Universo?, debo decir que quede gratamente sorprendido de ver cómo lidiaban con esa escoria antes y después de que llegáramos, sobre todo tu, Eagle Eye, verte jugar con esa basura de Faker fue muy genial de ver.
— ¡Aww, gracias! —Exclamo contento Eagle Eye.
— Espero pelear a su lado a partir de ahora, tan solo espero que puedan seguirme el paso —Expresaba He-Ro.
He-Ro había notado como su Demofobía no hacía acto de aparición estando transformado, y con el masivo impulso de confianza que le daba su transformación, su ego estaba por las nubes.
— Ten cuidado con ese ego, muchacho, entre más altanero el guerrero, mayor será su vergüenza al perder —Decía Hawke.
— ¡Cómo si eso fuera posible! —Exclamo He-Ro entre risas.
— ¿Entonces que era esa situación de la que He-Man te tuvo que salvar? —Le pregunto Air-Bag.
— ¡Habría salido de esa solo, debilitado, pero le habría roto las manos antes de que pudiera llegar a más! —Afirmo He-Ro.
— Por favor, ayudenlo a alcanzar su potencial —Pidio He-Man.
Todos asintieron, más por He-Man que otra caso, pero al final todos estuvieron de acuerdo.
— Será mejor que volvamos a Ciudad Grayskull, aquí nos puede atacar algún animal salvaje o aparecer un géiser de gas tóxico —Propuso Teela.
«¡Odio esos géiseres!», pensaba He-Ro recordando como esas cosas podían aparecer en cualquier lugar en cualquier momento, pensamiento que también compartían todos.
— Entonces, ¿No nos van a acompañar? —Preguntaba Sky High a He-Man y He-Ro.
— Lamento decir que no, nuestro camino va por otro lado, nos volveremos a ver otro día —Explico He-Man.
— Pero antes de partir, tomen —Y procedió a tirarle a Teela a su mano el collar con la piedra—, eso es propiedad de su nuevo príncipe, Skeleteen lo robó, y estoy seguro de que le alegrará recuperarlo.
— Se lo devolveré, no te preocupes —Prometía Teela.
— Gracias —Dijo He-Ro—. ¡Adelante, Battle-Bird, a surcar los cielos!
— ¡No lo tienes que decir dos veces! —Exclamo eufórico Battle-Bird para luego emprender vuelo.
— Bueno, hasta otra, Amos —Se despidió He-Man—. ¡Adelante, Battle-Cat, corre como un rayo!
— ¡No dejaré que ese pollo sobrealimentado me gane! —Exclamo Battle-Cat.
— Oye, deberías ser más humilde estando con ellos, en Eternia la gente mira muy mal a los engreídos —Le explicaba He-Man.
— Haré lo que pueda —Prometía He-Ro.
— ¿Y por qué le diste ese collar a Teela, creía que te pertenecía? —Preguntaba He-Man.
— Pensé que sería raro que apareciera con el en el cuello cuando volvieran, al dárselo a Teela para que me lo de allá siento que elimino algunas sospechas hacia mi persona —Respondío He-Ro.
He-Man noto que tenía algo de sentido y por tanto asintió con su cabeza, luego no dijeron mucho hasta volver a Ciudad Grayskull.
Una vez llegaron a las afuera de la ciudad, He-Man y He-Ro se destransformaron.
— Y ahora a entrar por la puerta principal —Decía un Dare encorvado y tembloroso del miedo—. ¿Por esa tal Diosa, por qué?
— Se llama Zoar, y serás mejor que la respetes, pues creo todo el Multiverso, tampoco uses su nombre en vano —Revelo Adam—. Por otro lado, hoy estás de suerte, pues no entraremos por la puerta principal, sino por este pasaje.
Y procedió a golpear con su espada una serie de ladrillos de la muralla en un orden específico, y entonces se abrió una entrada secreta en la muralla que conducía a un camino bajo la ciudad.
— Los Guardias Reales no saben que salimos en la mañana, por lo que será mejor entrar por aquí —Explico Adam.
Al ver el oscuro y estrecho pasillo, Dare se sintió más cómodo, y no dudo en entrar, de hecho, el único que se negó y tuvo que entrar a la fuerza fue Cringer.
El camino era tan estrecho que a Dare le recordaba al bosque en dónde se crío, lo que lo hacía sentirse mejor que estando al aire libre, también se apoyaba en las paredes para ayudarse a caminar a dos piernas.
Unos minutos más tarde lograron entrar al Palacio Real desde unos almacenes de comida. Y Dare, hambriento, abrió una de las cajas para sacar algo de carne.
Pero para su mala suerte, no había nada de carne, tan solo verduras. Entonces abrió otra caja, y está solo tenía frutas. Abrió una tercera, y solo tenía vegetales. Finalmente abrió una cuarta, y tan solo había pan y legumbres.
— ¿Dónde está la carne? —Preguntaba tirado en el suelo derrotado.
— ¡Oh, cierto, olvide mencionarlo!, el Zoarismo tan solo permite comer carne una vez al año, o si uno está a punto de morir de inanición. Así que debido a eso nuestra dieta tiende a ser vegana o vegetariana —Revelo Adam para horror de Dare.
— ¡Quiero volver a las Montañas de Fuego! —Exclamo a baja voz y en posición fetal.
— ¡Oh, no! —Exclamaba Craven.
— Nosotros estamos exentos de esa prohibición, Craven, no hay nada de que preocuparse de ese lado —Le explicaba Cringer.
— ¡Gracias a los cielos, bueno, me iré a buscar algo que comer! —Y procedió a irse volando.
Cringer también se fue a buscar algo que comer, dejando solo a Adam y Dare en la habitación.
— ¡¿Por qué, por qué, por qué, por qué?! —Repetía sin cesar el pobre Dare.
— Perdona, pero esta es tu vida ahora —Le hizo ver Adam—. Además, no es para tanto, te juro que todo eso sabe rico.
Pero Dare no respondió, por lo que Adam lo puso sobre sus hombros y lo saco de ahí.
Al cabo de un rato Dare se recompuso, y pudo ver una serie de cuadros en los que aparecían una serie de hombre y mujeres con trajes elegantes y una corona igual en todos. Excepto por uno, al que Dare ya había visto, el Rey Grayskull.
— ¿Quienes son? —Preguntaba Dare.
— Son mis ancestros, y por tanto los tuyos. Son los antiguos reyes y reinas de Eternia —Explico Adam—. Este de aquí es mi tatara-tatara-abuelo, el Rey Volnar el Sabio, y este de aquí es su hijo, el Rey Eldon el Temerario, y su hijo, el Rey Freenorn el Fuerte, y aquí está su hijo, el Rey Miro el Indomable, y este de aquí es su hijo, el Rey Randor el Pacificador, quien también es mi padre.
— ¿Tu padre? —Dijo sorprendido Dare.
Según la pintura, Randor tenía el cabello castaño oscuro, una gruesa barba, una cara muy agresiva y autoritaria, pero a la vez noble, estaba en plena condición física, y portaba una armadura roja con un símbolo parecido a una flecha dorada apuntando hacia abajo, así como una capa azúl.
— ¿Que le paso? —Quería saber Dare.
— La Gran Agitación pudo demasiado con el, por lo que claudicó al trono y me lo cedió a mi. Ahora vive en una pequeña mansión cerca del Mar de la Eternidad junto a mi madre y la Gente Insecto por el bien de su salud mental —Revelo Adam—, si quieres uno de estos días te los presento.
— Me gustaría —Contesto Dare—, y podrías bajarme ya, por favor.
Adam lo bajo, y juntos fueron a la sala del trono a esperar a los Amos.
— Por cierto, ¿Que excusa ponemos para explicar que ahora Craven puede hablar? —Preguntaba Dare al oído de Adam—, pues lo conozco, y se que no va poder tener la boca callada.
— Vamos a usar la misma excusa que usé con Cringer hace veintiun años, que Orko es el responsable debido a un hechizo fallido —Contesto Adam, a lo que Dare estuvo de acuerdo.
Unas horas después por fin llegaron los Amos del Universo, y cruzaron las puertas del salón para darle las nuevas a su Rey.
Dare se aparto un poco, pues no sé sentía cómodo rodeado de tanta gente. Pero se acercó a Teela una vez está se aparto un poco del resto.
Al verlo, Teela le mostró su collar, y Dare fingió sorpresa por su recuperación.
— ¡Gracias! —Decía Dare tomando el collar.
— No hay de que —Dijo Teela giñandole el ojo, pues había supuesto correctamente las razones de Dare para darle el collar.
Tras ponérselo de vuelta, sintió como la magia de la piedra volvía a recorrer su cuerpo, e incluso sintió como una sensación que no había sentido desde que lo perdió volvía a surgir, la sensación de estar protegido por alguien.
Las horas se alargaron, y Dare simplemente se desconectó de la conversación que tenía su padre con los Amos, pues no le interesaba.
Cuando el día llegó a su fin, Dare fue a dormir a la habitación de Adam y Teela, pero Adam le reveló que ahora el tenía su propia habitación, con todo las comodidades que un príncipe podría desear.
Bueno, un príncipe que no sea el. Pues mucho de lo que tenía esta habitación (Sobretodo la cama) le resultaba más incómodo que si simplemente estuviera vacío. Pero agradecía el gesto de Adam de reacondicionar su antigua habitación para el.
Craven también estaba ahí, posado durmiendo encima de una vara de madera horizontal conectado a una vara vertical más grande.
Dare ni de chiste se iba a acostar en esa cama. Por lo que se durmió en el frío suelo en un rincón de la habitación, pues eso le resultaba más cómodo.
Y a pesar de un extraño ruido como a aplausos que provenían de la habitación de Adam y Teela, Dare finalmente pudo dormir tranquilo tras todo lo que pasó.
Y con su collar de vuelta, incluso sentía que Mamá Vava (Y puede que algo o alguien más también) aún seguía con el, cuidandolo. Eso le dió más fuerzas para cumplir con su nuevo rol en la vida, pues a partir de ahora el sería el nuevo defensor de Eternia, He-Ro, el Hombre más Poderoso del Universo.
Fin de la Primera Temporada.
A todos lo que me están siguiendo, se los agradezco mucho, seguiré adelante con la historia, pero pienso dividirla por temporadas. Así que el siguiente capítulo será el primero de la segunda temporada.
Otra cosa que quería mencionar, es que a partir de ahora empezaré a hacer estos pies de páginas para explicar ciertas cosas, como los nombres de los personajes que he cambiado (Ejemplo, Skeleteen a Skele-Gar, pues el primero me parecía bastante tonto y servía mejor como un insulto de los Amos hacia el hijo de Skeletor), así como una explicación sobre otros personajes oscuros de la franquicia (Como Andra, quien apareció en los Star Comics de Marvel. Ileena, quien apareció en uno de los primeros episodios de la serie de Filmation. Fearless Photog, creación ganadora de un fan que participó en un concurso de crea tu propio personaje auspiciado por Mattel para hacerle una figura [Que no se hizo hasta decadas mas tarde en la Linea Classics]. Air-Bag, quien proviene de la Biblia que Lou Scheimer presento a DIC Enterteiment y que es la inspiración para este Fanfic. O incluso el propio Skele-Gar, quien proviene de una Biblia aún más antigua en dónde He-Ro era el hijo biológico de Adam y Teela y era mandado mil años en el futuro a Primus en la Nave Estelar Javelon para protegerlo de una amenaza hacia Eternia, y que terminó por convertirse en la Nuevas Aventuras de He-Man tras muchas revisiones al concepto), así como también de personajes originales (Como Eagle Eye, de quién me inspire en un Custom de una Águila antropomorfica con la armadura de un Guardia Real Eterniano con el mismo nombre. O Dark Shadow, creación mía).
No haré estos pies de páginas todo el tiempo, solo cuando lo considere conveniente.
Con esto dicho, me despido y les deseo lo mejor, adiós.
