Estos días he estado escribiendo mucho, así que hoy os traigo un nuevo capítulo.

Espero que os guste!

Capitulo Catorce

"Suéltalo todo" inquirió Alice.

El martes una hora después de que llegara de trabajar no me sorprendí al abrir la puerta y encontrarme a Rosalie y Alice con una botella de vino.

"No hay mucho que contar Alice"

"Vamos Bella, no te vas a librar de esta" Rosalie sacó tres copas de vino de uno de los armarios y abrió la botella "¿Qué pasa entre Edward y tu?"

"No pasa nada"

"A mí no me pareció eso ayer" Alice fue la primera en sentarse en el sofá "Entre vosotros dos hay algo. No creas que no me he dado cuenta de cómo te mira. Ni como le miras tu"

"Pero es que realmente no hay nada entre nosotros"

Ni lo habrá pensé para mis adentros.

"Argh Bella, eres de lo más frustrante"

"Está bien, os lo contaré todo. Pero os vais a decepcionar mucho"

Así que les dije lo que había pasado en las últimas semanas, la atracción tan fuerte que sentíamos el uno por el otro, pero que resultaba imposible porque él era mi jefe y los dos podríamos meternos en un lío. Finalmente les conté como la tarde anterior habíamos llegado al acuerdo de que lo mejor era simplemente que fuéramos amigos.

"Pero si él no fuera tu jefe, ¿intentarías algo con él?"

Me lo pensé durante unos instantes "Supongo que sí, pero me imagino que se trataría de algo exclusivamente físico" me puse roja sin saber muy bien por qué "Nunca me había sentido tan atraída por nadie. Me pone cachonda con solo mirarme"

"Pero también te cae bien y te gusta, ¿no?" me preguntó Rosalie.

"Sí, pero Edward tiene pinta de ser una persona complicada y eso es lo último que querría en este momento. Además por lo que sé a él solo le va el sexo casual" terminé mi copa y me serví un poco más de vino "Pero esta conversación no tiene sentido porque no va a pasar nada entre nosotros dos"

"Pero" Alice balanceó su copa de vino en mi dirección "Si es así como tu dices y tan solo echarais un polvo, ¿quién se iba a enterar?"

Me quedé pensando en las palabras de Alice un momento y no encontré nada que discutirle a su racionamiento. Quizá esa fuera la solución, pasarnos una noche follando como animales para quitarnos aquello de nuestro sistema y luego podríamos continuar con nuestra vida tranquilamente y sin toda esa frustración sexual.

"Pero si se enterara alguien…"

"¿Por qué habría de saberlo la gente? Mientras no os pusierais a hacerlo en medio del despacho" Rosalie se rió "Aunque bueno, en eso Edward ya tiene experiencia"

"Gracias por recordármelo. Y tu Rose, ¿ya has pensado que vas a hacer con el bombero?" quería cambiar de conversación lo antes posible.

"He decidido que lo mejor es dejar que pase el tiempo. Ver como van las cosas, realmente me gusta, así que dejaré pasar tiempo con él y ya iremos viendo"

"Me parece bien" dirigí mi atención a Alice "Por lo que he visto conseguiste no asesinar a Carmen anoche"

El rostro de Alice se crispó durante unos instantes "Esa mujer es insufrible. Después de que te fueras aún me lanzó un par de puyas"

"Pero, ¿qué problema tiene?" preguntó Rosalie.

"Por mucho que diga que el amor no existe y bla bla bla creo que está enamorada de Jasper"

Por lo que había visto la tarde anterior estaba de acuerdo con mi amiga "Pero, ¿hubo algo entre ellos?"

"Jasper me contó anoche que habían coincidido en alguna ocasión por temas de trabajo y que en seguida se hicieron amigos. Él dice que se acostaron un par de veces, a ella hubiera querido que fuera algo más permanente pero que a él nunca la interesó demasiado" Alice sonrió triunfante.

"Parece que Jasper solo tiene ojos para ti"

"Lo sé" su sonrisa se hizo aún más ancha "Te lo dije Bella, estamos hechos el uno para el otro"

"Voy a vomitar con tanta cursilería Alice" le dijo Rosalie.

"Vosotras dos sois unas cínicas que habéis perdido la esperanza" Alice negó con la cabeza.

"¿Oyes eso?" le preguntó Rosalie "Es la hada madrina pidiendo que le devuelvas los polvos mágicos"

"Esos son los que me echa Jasper"

Las tres nos reímos y miré las dos botellas de vino vacías que descansaban en la mesita del comedor. Aunque no lo notaba quizá ya habíamos cogido el punto.

"¿El sábado os apetece ir al cine?" les pregunté una vez más intentando desviar la conversación, no quería que se pusieran hablar de sexo.

"No puedo" Alice hizo una mueca "El jueves nos vamos a Maine a comenzar la filmación, no regresaré hasta el martes"

"Yo iré contigo" me dijo Rosalie "Alice, ahora dime qué hace que los polvos de Jasper sean tan mágicos"

Al día siguiente me encontraba respondiendo uno de los largos emails que me había mandado Martin Frank en el que me pedía distintas opiniones acerca de su nueva novela aunque no entendía por qué me preguntaba a mí y no a su editor cuando Edward se presentó delante de mi mesa con dos cafés y una sonrisa.

No le había visto desde el día de la barbacoa y una vez más me robó el aliento. Tomé el vaso que me ofrecía "¿A qué se debe la ocasión?" le pregunté ya que lo normal era que yo le llevara el café a él y no al revés.

"Como agradecimiento" dijo con una sonrisa aunque había algo más en sus ojos.

"¿Y eso por qué?" pero no esperé a que me contestara y le di un largo trago al café ya que lo necesitaba porque esa mañana me encontraba bastante resacosa después de las botellas de vino que nos habíamos tomado la noche anterior. En cuanto el líquido entró en mi boca prácticamente lo escupí de nuevo sobre el vaso "Pero… ¿qué coño?... dios es asqueroso" el regusto nauseabundo que había dejado en mi boca era casi aún peor que el propio sabor de aquel líquido repulsivo.

"Un agradecimiento por haberme ayudado el otro día con la presentación" Edward no pudo esconder más su risa "¿No te gusta el café con leche de soja, sal y pimienta?"

"Dios Edward…" le miré entrecerrando mis ojos "Podría demandarte por intento de envenenamiento"

"Vaya, alguien no sabe tomarse bien las bromas de un amigo" remarcó la última palabra y me pasó el otro vaso que tenía en la mano pero yo le miré con desconfianza "Te prometo que este es el que te gusta, confía en mí"

Lo acepté aún sin estar muy segura pero a pesar de todo confiaba en Edward, le di un trago y por suerte esta vez si, el café del Groundhog inundó todos mis sentidos. Gemí de gusto y Edward carraspeó enarcando una ceja en mi dirección.

"¿Algún mensaje?" me preguntó.

"Tu madre te ha vuelto a enviar un email recordando que confirmes si asistirás a la gala del Frick Collection"

Edward asentía mientras yo hablaba pero ya había sacado su móvil del bolsillo al que le estaba prestando toda la atención. Yo volví a dirigir la vista a la pantalla del ordenador y continué tecleando, pero Edward no se había movido.

"¿Está todo organizado para la reunión?"

"Sí" le dije aunque sin mirar en su dirección "Todos han confirmado la asistencia y las reservas están aseguradas. La empresa de eventos también ha enviado la planificación de las actividades y la empresa de catering los menús"

"Perfecto. Espero que no tuvieras ningún plan para ese fin de semana" me quedé mirándolo unos segundos sin entender muy bien qué me estaba diciendo "Bella, sabes que tienes que venir, ¿verdad?"

No, era evidente que no lo sabía. Busqué el documento de las reservas de las habitaciones de los hoteles y allí estaba el nombre de Maggie en una de ellas, ¿cómo no lo había visto antes?

"No, no tengo planes" me giré hacía él "Pero, ¿es absolutamente necesario que vaya?"

"Claro, tienes que supervisar toda la organización" Edward me estaba mirando como si me hubiera salido una segunda cabeza. "¿Hay algún problema?"

¿Uno? ¿Solo uno? Había varios. Para empezar se trataba de un encuentro entre escritores consagrados y jóvenes promesas por lo que estaba segura de que me iba a sentir completamente intimidada y fuera de lugar, ¿cómo iba a ser capaz de relacionarme con esa gente? Y por otro lado se trataba de estar cuatro días enteros en compañía de Edward, en un pequeño hotel encantador en medio de otro pueblecito encantador, ¿quién podría sobrevivir a aquello?"

"Ningún problema" contesté antes de que Edward regresara a su despacho.

Llamé al hotel e hice el cambio de nombre en la reserva que había hecho Maggie en su día y le hice prometer al encargado que Edward y yo estaríamos en plantas distintas, a ser posible en habitaciones completamente alejadas.

Si no tenía más remedio que ir, al menos tenía que asegurarme de que coincidiéramos los menos posible.

"¿Cómo ha ido la semana?" me preguntó Rosalie cuando nos encontramos ese sábado a la salida de la boca del metro. .

"Bien, no hay mucho que contar"

"¿No ha habido más novedades con respecto a Edward?"

"No" sonreí "Él hace su trabajo y yo el mío, somos capaces de mantener conversaciones civilizadas y nos comportamos de manera muy profesional"

"Muy adulto y responsable de vuestra parte" se rió Rosalie "Sigo creyendo que lo mejor es que os dejarais llevar. Si la atracción que sentís es tan fuerte como dices no puede ser bueno para ninguno de los dos"

"Lo que no sería bueno para ninguna de nuestras carreras profesionales sería eso"

Era cierto lo que le había dicho a Rosalie, la semana había pasado sin más sobresaltos pero me había supuesto un gran esfuerzo, tenía que medir cada palabra, cada gesto cuando me encontraba en su presencia y había notado que Edward hacía lo mismo.

Y también era cierto que echaba un poco de menos la forma en que nos comportamos anteriormente, sobre todo su cercanía física, cuando me tocaba o tan solo me rozaba. Pero eso era lo mejor para los dos. Solo esperaba que fuéramos capaces de comportarnos igual la semana siguiente.

"Nadie tendría porque enterarse" repitió.

"Lo más sencillo sería que encontrara otro trabajo"

"¿No ha habido suerte?"

"El miércoles me llamaron de otra gran editorial, espero que me llamen pronto para una entrevista"

Noté como Rose se quedaba parada a mi lado, me giré y seguí su mirada que estaba fijada sobre un chico que estaba parado en frente de la puerta de un Starbucks.

"¿Qué pasa Rose?"

"Ese de ahí es Charlie" sacudió sus melena rubia "Pero no puede ser, me dijo que trabajaba este fin de semana"

Comenzamos a caminar en su dirección, no estaba muy lejos de donde nos encontrábamos nosotras cuando vimos como una chica también rubia salía de la cafetería con dos vasos y le pasaba uno a él para después darle un beso en los labios que el profundizó mientras pasaba su brazo por la cadera de ella y le agarraba del culo.

"Será cabrón" siseó Rosalie. Las dos nos habíamos quedado paradas contemplando la escena, pero Rose volvió a dirigirse hacía ellos.

"¡Espera!" le dije mientras la seguía "¿Qué va a hacer?"

Pero Rosalie no me escuchaba, decidida a enfrentarse a él.

"¿Charlie?" Rose fingió una sonrisa "Que casualidad encontrarte aquí"

Me fijé como el rostro del chico palideció en cuestión de un segundo. También vi como la chica cogía la mano de él ante la presencia de Rosalie.

"Um…" parecía que se había quedado sin palabras "Si… sorpresa"

"¿No me vas a presentar?" la sonrisa de Rose era cada vez más forzada "¿Es tu hermana?"

"¿Perdona?" la chica dio un paso hacía delante "Soy su novia, su prometida en realidad" hizo una pausa aunque sin dejar de mirar de forma desafiante a mi amiga "¿Y tu quién eres?"

Charlie parecía querer encogerse, como si supiera lo que le venía encima.

"¿Por qué no se lo dices tu Charlie?" Rose había dejado de sonreír "¿Por qué no le dices a tu prometida que te has estado tirando a otra durante casi dos meses sin que ni una ni la otra supieran nada?"

Parecía que estaba a punto de salir corriendo, pero su rostro pronto cambió y las líneas de su rostro se endurecieron.

"Kate, no hagas caso a esta tía, está loca" le cogió del brazo "Lleva persiguiéndome durante meses, y le he dicho mil veces que tengo novia…"

"¿En serio?" Rose soltó una carcajada aunque sin humor.

"Quiere separarnos" la mirada de Charlie era suplicante.

Era una lástima que no tuviera palomitas conmigo, estaba segura de que ese espectáculo era mucho mejor que la película que teníamos pensado ver aquella tarde. Aunque Charlie era un pésimo actor.

La chica miró a Rose y Charlie otra vez sin saber bien a quién creer. Rosaie se dio cuenta también de que la chica estaba dudando a pesar de la pésima actuación de su novio.

"Si estuviera mintiendo no sabría que tiene un lunar en la punta de su polla"

"Eres una zorra" Charlie dirigió una mirada enfurecida a Rose.

Lo siguiente que ocurrió lo recuerdo como si hubiera pasado a cámara lenta: Rose dio un par de pasos hacia Charlie y levantó su mano para darle un puñetazo, pero él la había visto venir y lo esquivó provocando que el puño de Rose impactara con todas sus fuerzas contra la pared. Pero lo que no pudo evitar fue el puñetazo que le dio la que hasta ese momento había sido su prometida.

El grito de Rose no se escuchó tanto por los gritos que en ese momento se estaban dirigiendo Charlie y Kate. Corrí hasta donde estaba mi amiga que se estaba sujetando la mano agachada en la acera con una expresión de dolor insoportable. El color de su cara prácticamente había desaparecido y tuve miedo de que se fuera a desmayar.

"Rose" me acerqué hasta ella para ayudar a levantarla "¿Estás bien?" la pregunta era bastante estúpida porque era bastante obvio que no lo estaba.

"Creo que se ha roto algo" me dijo con apenas un hilillo de voz.

Cuando nos incorporamos Charlie había desaparecido y Kate nos estaba mirando con preocupación.

"Deberíais ir a un hospital" se dirigió hacía la calle para parar un taxi "Ya me encargaré yo de que ese hijo de puta no vuelva a engañar a otras"

Cuando nos metimos en el taxi observé con mucho cuidado la mano de Rosalie, estaba magullada y sin duda había algo que estaba roto. Me sentía fatal porque debía estar pasando por un dolor insoportable pero ella apenas se quejaba.

Cuando llegamos a urgencias dejé a Rose sentada en una silla y fui a rellenar los papeles y a conseguirle una botella de agua. Intenté distraerla con pequeñas conversaciones, pero el dolor que sentía le impedía concentrarse.

"¿Quieres que avise a tus padres?"

"No, no" Rose sacudió ligeramente la cabeza, aunque eso ya era un esfuerzo muy grande para ella "Te quedarás conmigo, ¿verdad?"

Era la primera vez que había visto a Rosalie así, asustada "Claro que sí"

Cuando llegó su turno Rose insistió en que yo debía acompañarla en todo momento, pasamos a una pequeña habitación en la que había una camilla sobre la que se sentó ella y yo me quedé de pie en una esquina, intentando molestar lo menos posible.

Cinco minutos después entró un chico muy alto vestido con un pijama médico azul y bata y a pesar de esa era una ropa que por definición no quedaba muy ajustada se lo veía realmente musculoso.

"Hola, soy el doctor McCarthy y hoy estarás en mis manos" se dirigió a Rose. Su cara me sonaba mucho pero no era capaz de ubicarlo. "Empecemos por el principio, ¿qué ha pasado?"

"Le he dado un puñetazo a una pared"

El médico soltó una gran carcajada.

"¿Te había hecho algo o es tu forma de pasar un sábado divertido?" se sentó una pequeña silla de ruedas y se colocó justo enfrente de Rose.

"En realidad quería pegarle al tío con el que he estado los últimos dos meses. Al parecer estaba prometido con otra"

"Una lástima que fallaras entonces" le guiñó un ojo y cogió la mano de Rose entre las suyas "Dime cuando te duela"

Estuvo examinando a Rose durante unos minutos y yo me encogí cada vez que Rose lanzaba un grito de dolor.

"Bueno, parece que hay algún que otro hueso roto" el doctor McCarthy se levantó y se dirigió hacía uno de los armarios "Ahora mismo te voy a dar algo para el dolor y van a hacerte una radiografía" le pasó un par de pastillas y un vaso de plástico de agua "Y en unos minutos nos veremos para ver si hay que amputar o no"

Tanto Rose como yo pusimos caras de terror y el doctor volvió a soltar otra sonora carcajada "Solo bromeaba. ¿Es la primera vez que te rompes algo?" Rosalie tan solo asintió, se la veía completamente agotada "Entonces intentaré ser delicado"

Una enfermera vino a buscar a Rose para acompañarla a hacer la radiografía, y a pesar de sus ruegos no me permitieron acompañarla. Aproveché el tiempo que estuve sola para llamar a Alice y contarle todo lo que había ocurrido.

Cuando Rose regresó su rostro no parecía tan crispado como antes.

"¿Te duele menos? ¿Ya te ha hecho efecto la medicación?" le pregunté.

"Si, parece que si "arrastró ligeramente las palabras. Sin duda, Rose estaba drogada.

El doctor McCarthy regresó con las radiografías, que comenzó a mirar a contraluz "Hola de nuevo Rosalie"

"Rose" contestó ella, pero yo apenas había podido entenderla.

"¿Disculpa?"

"Doctor McCarthur puede llamarme Rose, al fin y al cabo ya has visto partes de mí que ningún otro hombre ha visto nunca"

Volvió a soltar otra de esas escandalosas carcajadas, que estaba segura eran habituales en él.

"En ese caso, puedes llamarme Emmet"

Mmm, hacía poco que había escuchado ese nombre tan poco común pero tampoco era capaz de recordar donde. ¿Seguro que no lo había conocido ya? Estaba bastante convencida de que no era así, sin duda me hubiera acordado de alguien como él.

"Encantada Emmet" Rose le sonrió.

"Tengo buenas y malas noticias" se quedó mirando a Rosalie fijamente "¿Cuál quieres primero?"

"Las malas noticias" asintió Rosalie con los ojos entrecerrados. Debía llevar un buen colocón.

"Te has roto cuatro huesos"

"¿Y las buenas?"

"No hay que operar, las fracturas son limpias. Tendré que escayolarte la mano y tendrás que llevarla así durante seis semanas, tendrás la mano inmovilizada y no podrás utilizarla"

"¿Y eso son buenas noticias?" Rose hizo una mueca que solo le había visto cuando estaba borracha "¿Cómo podré tocarme?"

Eso pareció dejar sin palabras al doctor McCarthy.

"Necesitará que me quede con ella un par de días, ¿no?" le pregunté rápidamente.

Se giró para mirarme y noté que se había puesto rojo "Sí, será lo mejor, para ayudarla a vestirse, asearse y demás hasta que se acostumbre a manejarse con tan solo una mano. Además le voy a recetar unas pastillas para el dolor que son bastante fuertes"

"Tienes una mandíbula de emperador romano" le dijo Rose mientras le estaban poniendo la escayola. La enfermera y yo no pudimos evitar reírnos.

"Tu estructura ósea tampoco está nada mal Rose"

"Es la primera vez que alguien me dice algo así. Es muy bonito" giró la cara para dirigirse a mí "¿Verdad que es muy bonito Bella?"

"Muy bonito Rose" le dije intentando ocultar mi risa.

Poco después Rosalie pareció quedarse dormida porque dejó de murmurar tonterías y mientras la enfermera terminaba el trabajo el doctor McCarthy me pidió que saliera al pasillo con él.

"Aquí tienes la receta para las pastillas, debe tomar una cada ocho horas, y si el dolor es muy fuerte, cada seis, pero nunca más que eso, ya has visto que son muy potentes. Y durante un máximo de 5 días, si para entonces el dolor no remite debe acudir a su médico. Debéis pedir cita también con un traumatólogo dentro de seis semanas para ver si han sanado bien los huesos" me entregó un pequeño papel "Aquí os dejo una lista de ellos. De todas maneras, también he dejado mi número de teléfono, si necesitara algo, cualquier cosa que me llame" y en sus ojos vi que estaba deseando que Rosalie le llamara.