DESPUES DE LA HISTORIA
CAPITULO 29
― No puede ser posible, tiene que haber un error.
― Ya te dije que no hay un error, la gerencia vino a nuestra sección ―la voz de Yon sonaba asustada―. La señora Wong esta que nos grita. Ya me ha preguntado tres veces que cuando llegas… ¿Qué no leíste el correo?
― Maldita sea, se supone que los días libres no son para ver cosas del trabajo ―renegué―. Por supuesto que no leí el maldito correo, pero ya estoy llegando, puedo ver el edificio a un par de cuadras.
― Pues corre más rápido ―dijo Yon antes de cortarme, mientras podía escuchar claramente la voz de mi jefa de sección de fondo.
Ni siquiera había iniciado mi jornada laboral ese día, y ya sentía cierta ansiedad.
La llamada de Yon había interrumpido el último tiempo de calidad que tendría con mi amorcito solo hasta quien sabe cuándo, y ni siquiera había podido despedirme bien al bajar en la estación.
Apenas me cambié los zapatos y coloqué la chaqueta, entré al piso de mi sección, para ser empujada por alguien que corría con una pila enorme de papeles en mano.
De hecho, casi todos se movían de un lado a otro, trayendo pilas de papeles consigo.
Llegué como pude a mi cubículo, para apenas dejar mi bolso a un lado cuando…
― ¿Cree que estas son horas de llegar señorita Shin? ―la voz de la señora Wong retumbó en el lugar, haciendo que casi todos se acallasen y se movieran en silencio.
Me di la vuelta al instante.
― Buenos días señora Wong ―expresé mientras trataba de ocultar mi expresión de fastidio, e inclinarme a modo de respeto―. Disculpe mi retraso por favor. No era consciente que el horario se había modificado…
― Ja, ahora trata de justificar su incompetencia ―me interrumpió con mayor enojo en su voz, mientras le hacia seña a una de las personas que caminaba con pilas de papeles para que se acercase―. Madure y asuma su irresponsabilidad como toda una adulta, sino quiere trabajar avísemelo, por que aun montón de jóvenes allá afuera que matarían por tener un trabajo estable como el suyo, y lo sabe, ¿verdad?
― Si señora Wong, todo es mi culpa, por favor excúseme, no volverá a suceder ―me agaché más a modo de disculpa.
― Está bien, tienes suerte que sienta piedad por ustedes los jóvenes, que creen que el mundo gira a su alrededor ―soltó mi jefa con su tono de mofa característico―. Pero ni creas que te libraras así sin más… tu, deja esos papeles en su cubículo ―le ordenó al muchacho nuevo que había llamado a su lado hace segundos―, y trae otra pila más ―este asintió para luego irse casi corriendo―. Señorita Shim, espero que termine de subir todos estos informes al sistema antes de irse ―dijo de ultimo, para luego irse a regañar a otro lado.
―Bueno… supongo que tuviste suerte ―soltó Yon, quien se abalanzaba desde detrás de la pared de su cubículo―, se veía tan enojada que llegué a pensar que te despediría jaja…
Me volví a enderezar en silencio, mientras observaba que mi situación ahora le producía gracia.
― Oye, no me mires así, mira que yo te avisé ―se defendió al notar que no la miraba con buena expresión.
― Si, claro… tu aviso me ayudó un montón, no sabes la diferencia que hizo ―le respondí con sarcasmo, para luego sentarme en mi sillón y encender mi equipo de una vez, y esperar que se actualice mientras ordenaba las cinco pilas enormes de papeles que tendría que subir al sistema.
― Lo siento… ―dijo con una voz muy apenada el nuevo, mientras dejaba el sexto pilar de papeles en el suelo, al estar mi mesa ya rebalsando.
― No te disculpes, no es culpa tuya ―recuerdo que le respondí mientras lo miraba de reojo y notaba nerviosismo en su expresión―. Las cosas siempre son bastante intensas por aquí, por la jefa que tenemos, pero te acostumbras con el tiempo…
― Si, tu superior tiene razón, no te aflijas Hansol ―me interrumpió Ahn, asomándose desde la otra pared de mi cubículo―. Ella en especial tiene el récord de mas regaños recibidos por la jefa en toda nuestra sección, y aún sigue aquí jaja.
― Oye tú, cierra la boca ―expresé molesta al ver como me creaban mala fama con el nuevo.
― Solo te estoy defendiendo jaja, no te enojes.
― Pues no me defiendas tanto. No recuerdo habértelo pedido.
.-.-.-.-.-.-.-.
El decano había iniciado la clase de Fisiología Animal y Bioquímica Fisiológica.
Todos se encontraban con sus batas y protección de laboratorio, mientras seguían la explicación del superior y ejecutaban las ordenes que este les daba en sus microscopios.
― Las células animales tienen cierta similitud con las humanas, la cadena genética del DNA…
La clase terminó cinco minutos después de horario, haciendo que los pupilos saliesen mas rápidos que de costumbre.
― Maestro Gwak, disculpe… yo…
El decano se detuvo ante el alumno que se le había atravesado.
― ¿Oh? Tu, si… tu cara me suena… esto… ―abrió su folio para revisar su planilla― Kim Yoosung ¿verdad?
― Si señor, ese es mi nombre…
― Ah, sí, he notado tu presencia de repente estas ultimas clases, lo cual me alegra, detesto cuando nadie se anima a responder cuando preguntó al azar cosas de la clase… Se nota que te estas esforzando…
― Gracias señor, aunque solo trato de mejorar, pero…
― Ah, ya me acordé ―volvió a interrumpirlo, mientras buscaba una hoja en concreto entre su folio―. Tu fuiste el jovencito que me pidió la lista de las empresas que este año entraban como asociadas y en las cuales hacer pasantía temporal te otorgaba puntos extras ―se la extendió apenas pudo sacarla del folio―. Aquí tienes, ojalá te sirva.
El decano se largó luego de aceptar sus gracias, dejándolo expectante.
― Oye mueve las piernas ―uno de sus compañeros de materia lo rodeo del cuello con su brazo para arrastrarlo a su grupo que iba directo a la cafetería por ser ya hora del almuerzo.
― Espera, vas a romperme el cuello.
Si bien las clases podían tornarse algo pesadas, las pausas entre materia y las comidas, eran bastante agradables en el campus.
― ¡Sí! ―soltó sin querer el rubio, ante la emoción que lo inundaba al descubrir que la C&R era una empresa afiliada ese año al programa de bonificaciones extras de la SKY, lo cual le ahorraría a futuro.
― Yoosung, ¿qué es eso que te puso mas contento de lo que ya estabas? ―le preguntó uno de sus amigos, que se sentaba en la misma mesa.
― Ah, eso… es que conseguí trabajo para las vacaciones, en una empresa asociada con la U.
― Whoa ¿en serio? Que envidia.
― Eso es genial. ¿De casualidad no sabes si siguen contratando? ―dijo otro de sus compañeros―. Yo también estaba pensando trabajar en estas vacaciones.
― Yo también quiero saber ―agregó un tercero―. No quiero perder mi tiempo libre en enero.
― Ah… yo… la verdad es que conseguí el trabajo por recomendación de un conocido ―le respondió Yoosung algo apenado ante sus insistencias―. No sé si están contratando más personal novato en el área donde me asignarán, pero… preguntaré a mi contacto si hay más vacantes.
― ¡Yey! ¡Ese es nuestro Yoosung!
― ¡Preparé mi curriculum!
― ¡El grupo seguirá unido en vacaciones!
― Oigan, no festejen aun, dije que preguntaría… no es nada seguro.
― No importa, el deseo hará que se vuelva seguro.
― Ya quiero trabajar como los adultos, y poder embriagarnos los viernes en la noche, porque tenemos derecho.
― ¿Te embriagaras con nosotros Yoosung?
― Eh… gracias por tomarme en cuenta, pero yo…
― Tonto, por supuesto que no lo hará.
― ¿Y por qué no?
― Por que sino su novia le pega.
― ¿Yoosung tiene novia? Whoa
― ¿No lo sabias?
― No hablen por mi novia, no le he preguntado, pero seguro me dejaría salir.
― Parece que alguien no revisa su carabook muy seguido.
― Es que ¿Quién usa carabook hoy en día?, nuestra generación usa Oustagram, carabook es para los adultos que trabajan y ancianos tratando de verse modernos…
― La novia de Yoosung se nota que es oficinista, así que supongo que es obvio que use más carabook. Mira ―sacó su celular para mostrarlo.
― Ohhh… cierto, es toda una nuna.
― Jajaja le gustan las nunas.
― ¿Y que si me gusta mi nuna? ―se quejó Yoosung al notar que uno se reía.
― Ay, yo también quisiera una nuna, que envidia.
― ¿Ah? Chicos, ¿a ustedes también les gustan mayores? No sé, yo me sentiría sometido.
― Las nunas son mejores novias. La mayoría son más autónomas, saben lo que quieren y son más responsables afectivamente. Las dongsaeng son todo lo contrario, un dolor en el trasero. Lo único que podría rescatar, es que suelen ser más dulces.
― Si lo pones así, si dan ganas de tener una nuna como novia.
― Ser el mimado y tiernito de la relación… nunca me ha pasado, pero debe sentirse bonito…
― ¡Yo no soy el mimado de mi relación!
― ¡Las fotos no mienten Yoosung!
― Si Yoosung, además todos sabemos aquí que te gusta ser berrinchudo.
― Yoosung, ahora que tienes nuna, debes ayudar a tus hermanos a conseguir unas también.
― ¡¿Qué?! No voy a hacer eso.
― No seas malo, dile a tu nuna que nos presente a sus amigas.
― Si, alguna de ellas debe estar buscando a su universitario estresado al cual mimar.
― ¡No le voy a pedir a mi novia que les presente sus amigas a ustedes!
― Buu, Yoosung mezquino.
― No seas mezquino Yoosung, ayuda a que todos realicemos el sueño.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
La semana avanzó de forma rápida y ajetreada.
En un pestañeo, pero bastante agotador, ya era fin de semana de nuevo.
― ¿Vamos entrando? ―Jaehee tocó mi hombro a modo de obtener mi intención, ya que había vuelto a perderme en mis pensamientos, mientras ella compraba los luces para el concierto grabado de Zen, que exhibían en ese cine.
― He estado esperando esto todas estas semanas ―siguió hablando emocionada―, nunca creí que vendría a ver un recital de Zen acompañada de una amiga.
― A mí también me emociona ―le respondí al no poder evitar contagiarme de su emoción, aunque en el fondo Zen no me producía conmoción como actor-cantante―. Hacia tiempo que no venia a un tipo de lugar como este.
― ¿En serio? ¿Apoyaba a alguna banda o cantante en particular en el pasado?
― Bueno, algo así…
No sabía exactamente por dónde empezar a comentarle mi intento de ser cantante.
Para fortuna mía, la obra empezó y olvidamos la pregunta.
La energía del publico era atrapante.
Incluso Jaehee por ratos perdía la compostura seria que solía portar y agitaba su lightstick personalizado de Zen, como toda chica fanática.
Fueron dos horas muy ruidosas pero divertidas.
― Mi escena favorita es cuando se enfrenta a las sales ―expresó Jaehee, ahora estando en su auto, ya que me acercaría a un par de estaciones de mi casa―. Se puede notar la pasión en su rostro…
― Te comprendo, es en esa parte también donde alcanzó su mejor tono vocal ―agregué.
― Ah sí, no entiendo mucho del análisis del canto, pero era fascinante ―prosiguió―. Ya la he visto decenas de veces en dvds, pero es otra experiencia verla en pantalla grade. Otra escena que también…
Los minutos pasaron entre aquella charla animosa, hasta llegar a la estación que me llevaría a casa.
― Gracias por acompañarme esta noche, es un recuerdo que atesoraré por siempre ―expresó antes de que me bajase del auto―, Yoosung y usted tienen el tiempo limitado para verse cada semana y aun así me acompañó.
― No agradezcas Jaehee, fue divertido para mi también. Y no te preocupes por Yoosung, el comprende que nos debíamos nuestra salida entre chicas jaja
Aunque lo cierto es que Yoosung si se había puesto en modo berrinche al saber que iría a ver una obra de Zen, pero decidió controlarse con sus celos tal como había prometido. Me producía gracias recordar su expresión de resignación. Parecía un cachorro triste.
Le había invitado a que nos acompañase, pero se negó objetando que no quería estar rodeado de fanáticas de Zen. Ni viendo a Zen pavoneándose por dos horas. Y prefería darse una vuelta por su cuenta abandonada de LOLOL y acomodar el horario de exámenes de la semana que tendría.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
La filmación de la mitad del dorama había terminado y se estrenaría en minutos, en todo el país.
Era un momento que marcaria su carrera como actor, de buena o mala forma.
Lastimosamente, no tenia con quien compartir toda esa emoción.
O por lo menos ese pensamiento negativo estaba en su mente, hasta que aparecieron de la nada, esos dos en su puerta y ahora estaban sentados en su sofá con un bowl de chucherías que engordan.
― Agradezco que vinieran, pero no era necesario, en serio ―dijo estando sentado apretado en medio de ambos―. Yoosung, debes estar odiándome por tener que compartir tu tiempo de novios conmigo…
― ¿De que hablas? Quien tuvo la idea de venir a acompañarte fue él ―le respondió la coordinadora mientras metía su mano en el bowl, para sacarse una gran porción de palomitas y acomodarse relajadamente extendiendo sus pies en la mesita que tenían frente―. Yo no soy de mirar novelas.
― ¿Qué? ¿Hablas en serio?
― Claro que sí. Ella se ríe hasta con el final de Titanic ―protestó Yoosung mientras la imitaba y se acomodaba de la misma forma―. Vi el tráiler desde hace días y me ha creado interés. Pensé que sería lindo verla en grupo. Le avisé a los demás, pero, Seven y Jumin dijeron que estarían ocupados a esta hora y Jaehee lo vería mas tarde por el trabajo. Supongo que mañana te enviarán algún regalo por debutar en una novela.
― Nosotros somos pobres, así que nuestro regalo es acompañarte a verla en su estreno ―agregó la coordinadora mientras tomaba el control, para aumentar el volumen del televisor, ya que estaba a punto de empezar.
― No se reírme por tanta honestidad o sentirme mal.
― Jaja… no le hagas caso, también te daremos un regalo ―Yoosung rectificó.
La novela comenzó algo tranquila, pero al cabo de avanzar los minutos, se intensificaba al grado de que no notaron cuando se acabaron entre los tres las palomitas.
Los créditos finales empezaron a salir con el avance del siguiente capítulo, para luego terminar.
― No puede ser…
― ¿En serio ese eras tu Zen?
La expresión de sus dos invitados, trasmitió cierto nerviosismo en el cenizo.
― Y ¿qué les pareció? ―se atrevió a decir raramente apenado―, estuvo tan…
― Inesperado sin duda ―le interrumpió primero la coordinadora―, pensé que iba a tener que aguantarme las ganas de dormir, ya que eso es lo que normalmente me provocan la novelas, pero esto tenia intensidad, buena trama y acción… sentí ganas de ver más, cuando salieron los créditos finales.
―Si, tiene bastante de eso, al ser una novela de la época antigua.
― A mí me gustó la relación de los que parecen que serán los protagonistas. En especial Kimbuj ―mencionó Yoosung al personaje que hacia Zen en el dorama―. Se ve tan noble, abnegado y humilde con su labor de proteger a la princesa… ¿En el fondo, él la ama verdad?
― Jaja no puedo decirte eso, es información confidencial ―agregó con gracia el cenizo al notar que la novela le había gustado a ambos, siendo tan distintos en gustos―. Tendrás que ver la continuación para saberlo.
― Que ansias.
― Creo que ahora Yoosung y yo tendremos una serie en común de la que hablar.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
La semana había llegado a su fin, otra vez, y en una semana más, el año acabaría.
Se despertó minutos antes de que sonase su alarma.
El día al fin había llegado y se encontraba preparado para esto.
O por lo menos eso quería creer.
Lisa lo miraba venir de aquí allá.
Incluso ella había sido peinada para la ocasión.
El taxi llegó justo a la hora indicada.
― Bien Lisa, llegó nuestro momento ―dijo el rubio, mientras le abría la rejilla de su jaula para gatos, para que entrase.
Ambos salieron en silencio del departamento y abordaron el taxi.
Saludó al chofer para luego darle la dirección a la que iría.
Hubiese preferido tomar el tren, ya que llegarían mas rápido, pero no seria cómodo el ajetreo a pie para Lisa en su jaula.
En medio camino, se preguntaba si debería volver a casa a cambiarse, tal vez por algo más formal o informal.
Fue la hora mas larga de su vida en un taxi.
El auto arrancó, dejándolo frente a la dirección que había indicado.
No conocía para nada la zona, pero era bastante tranquila al ser alejada del centro. Y la casa era bastante común.
Tocó el timbre del portón con una mano, mientras que, con la otra, cargaba la jaula de Lisa.
La puerta del fondo se abrió, calmándolo al instante al notar que había llegado al lugar indicado sin contratiempos.
― Me alegra que llegaras, justo está por empezar a nevar ―expresó ella mientras le abría el mini portón, lo abrazaba, para luego dejarlo pasar―. Entremos antes de que se resfríen.
Y adentro, se quitó los zapatos y se puso las pantuflas de invitado que su novia le ofrecía.
Dejaron a Lisa en su jaula, ya que esta se había puesto a dormir.
― Por aquí, mi familia se encuentra en la sala.
Se sentía emocionado por conocer el hogar de su cariño, pero también ansioso al encontrarse en un ambiente nuevo.
Caminaron por el pasillo, hasta la puerta que dirigía a la sala.
Ella entró primero, mientras lo presentaba con los demás.
Sus nervios lo habían apoderado al grado de que casi no pudo entender lo que dijo.
Tres personas se levantaron del sofá donde se encontraban sentados, para pararse frente de él, con miradas distintas.
Tuvo la sensación de que una gota de sudor corría por un costado de su rostro.
Toda practica y consejo se había esfumado de su mente, dejándola en blanco ante la situación.
― Mamá, Seojin, Suho… ―empezó a hablar su amada al notar que se encontraba demasiado nervioso para hacerlo él―, les presentó a Yoosung.
― Es un placer conocerlos, gracias por recibirme en su hogar ―expresó el rubio reaccionando, mientras se inclinaba a modo de saludo.
Los tres mencionados le devolvieron el saludo, para luego seguir observándolo con cierta intriga en sus rostros.
Por los siguientes segundos, el ambiente se inundó de un silencio extraño, que incluso preocupó a la coordinadora.
― Esto… disculpa nuestra reacción algo intrigada ―rompió el silencio Seojin, su hermano mayor―, es que, siendo sincero, te vez bastante joven… ¿Cuántos años tienes?
― ¿Y-yo? Tengo 21 años, señor ―respondió nervioso, una pregunta que no se esperaba.
― Ja ¿21? Pareces de 18 a lo más ―soltó espontaneo Suho, al escucharlo, para luego recibir un codazo de su madre, ante su actitud.
FIN DEL CAPITULO.
