Disclaimer: Los personajes, lugares y hechizos son propiedad de J.K Rowling, a menos de que se especifique lo contrario. No hay retribución monetaria con la traducción y publicación de esta historia.

Traducción autorizada de Hotel por susane en AO3


CAPÍTULO XV


Su memoria estaba borrosa; un cuadro de un Harry tirado en el suelo en un charco de sangre, el líquido rojo y espeso extendiéndose alrededor, sin que a Draco le importara un poco cuando este manchó su bata de seda y sus manos.

La otra cosa que recordaba era el peso del pecho de Harry en sus manos cuando, en pánico, lo arrastró con ayuda de Ron al otro lado de la habitación.

La varita de Jeremy no estaba tan mal, pero ningún hechizo de curación que él supiera funcionó en el moreno. Murmuró también el hechizo que Severus había utilizado con él, esa lejana vez en sexto año después del incidente en el baño. Pero tampoco funcionó.

Su propia varita había sido escondida por Lucius, quien en ese momento luchaba con dos Aurores.

Pero la lucha y la captura de Lucius fueron sólo un destello borroso en su mente.


Mientras Ron y Draco ayudaban con la camilla de Harry hacia San Mungo, ambos trataron de ignorar los jadeos y gemidos de dolor que Harry hacía en su estado inconsciente.

Ese recuerdo no era borroso, para nada. Draco nunca olvidaría cómo vio la luz alejarse de los ojos del moreno mientras este intentaba mantenerse consciente. Nunca olvidaría la mirada suplicante que recibió.

Sabía lo que hacía el hechizo.

No era sólo una herida. ¿Conoces la sensación cuando te cortas accidentalmente con un cuchillo? ¿La sensación de ardor que despierta en tu piel mientras se abre paso?

Bueno, así es como se siente, sólo que el cuchillo sigue cortando en el mismo lugar, irritando la ya profunda herida. Oh, y cuando te cortas no sientes que morir es la mejor manera de terminar la tortura.

Draco lo sabía.


Los sanadores no preguntaron. Inmediatamente se llevaron a Harry, haciendo todo tipo de curaciones, esterilizaciones y hechizos mientras sus ayudantes obligaban a Draco y Ron a apartarse de allí.

Todos ellos pasaron esos horribles momentos de incertidumbre tratando de distraerse. Ron siguió caminando por el pasillo, Hermione se apoyaba en la pared blanca haciendo algunas preguntas aquí y allá a su marido. Luna estaba abrazando silenciosamente sus rodillas en la silla del hospital.

Draco miraba de vez en cuando a una mesa cercana donde estaban los periódicos abandonados. Incluso después de tres días, seguían llenos del estado de Harry Potter, la relación "secreta" de Draco Malfoy con el héroe y las noticias de última hora sobre Lucius, quien se estaba sometiendo a juicio.

Nada nuevo para Draco, pero al menos lo distraía del nerviosismo que sentía. Su madre también visitó el hospital, principalmente por el bien de Draco. Draco dormía allí mismo, en una cama que estaba dispuesta junto a la habitación de Potter. Todo fue gracias a Mark, quien siguió persuadiendo a los sanadores de que el estrés debilitaba a Draco y lo ponía a él y a su descendencia en peligro.

Lo cual no era una mentira. A pesar de que el bebé estaba perfectamente sano, Draco se sentía exhausto casi todo el tiempo. "Nada que una buena cantidad de sueño y comida nutritiva no pudiera arreglar", sonreía Mark cuando examinó al rubio el día después del accidente de Harry.

En su cuarto día, una sanadora entró en su habitación temprano en la mañana. Draco rezó para que no todo fuera un sueño cuando ella le sonrió y afirmó que Harry había despertado y solicitaba su presencia.

Y después de casi una hora de abrazos, besos y lágrimas, ambos se calmaron, especialmente Draco, quien culpaba a las hormonas por su reacción.

Potter se veía… horrible. Su rostro estaba pálido, descolorido y sus ojos estaban nublados y somnolientos, pero vivía. Además, su estado se había estabilizado y los sanadores prometieron darle de alta esa semana.

Cuando dejaron el hospital para siempre, con Harry vendado alrededor del torso y con un bastón para caminar, habían pasado siete días desde su pequeña visita a la mansión. Draco llevaba una bolsa llena de medicinas y pociones para el progreso de la salud del bebé. Además de la bolsa, también sostenía a Harry, ayudándole hasta la entrada de su piso.

— ¿Quién hubiera pensado que terminarías con las mismas cicatrices que yo? —dijo Draco cuando ambos se sentaron en un sofá desgastado en una pequeña y estrecha sala de estar.

Harry trató de ignorar el desorden que lo rodeaba y apoyó su cabeza en el regazo de Draco. Sintió largos dedos corriendo por sus cabellos.

—Piensa que valen la pena, Draco.

El rubio puso los ojos en blanco, pero sonrió.

—Tú y tu complejo de héroe.

Harry sonrió y acarició la mejilla de Draco, luego dejó que su mano cayera sobre el pequeño bulto. Podría haber sido una mini barriga cervecera, pero como Harry sabía, su bebé crecía allí cada día más.

—Gracias.

Esas palabras repentinas hicieron que la sonrisa de Harry se desvaneciera de su cara. Había una pequeña lágrima casi imperceptible en el rabillo de un ojo plateado. Harry se incorporó lentamente.

—Draco... no cambiaría nada, aunque pudiera.

—Todo lo que te he dado son problemas, Harry. —exhaló Draco y evitó la mirada verde penetrante. Esperaba no romperse en un desorden incoherente de lágrimas y sollozos.

—Y una familia… —Harry se acercó, rodeando con su brazo los delgados hombros.

—Fue... repentino. Siento que te estoy forzando a venir aquí y... —Draco suspiró y luchó contra el impulso de llorar— ¿Qué pasa con… Mark? —su tono de voz no era enfadado. Había una pizca de miedo en el aire, sí, pero no de ira.

Harry levantó el mentón del rubio con dos dedos y se enfrentó a los ojos grises.

—Ya no estamos juntos. El día que me viste en el hospital, acordamos que estábamos mejor como amigos. Siento haber salido con él, no lo sabía- —Draco le cortó el paso con un beso casto.

Después de unos minutos, susurró en los labios de Harry:

—No juzgaré que hubieras querido seguir con tu vida cuando yo actué como un verdadero imbécil contigo.

Harry sonrió en el beso que le siguió y movió sus manos para detenerlas en las caderas del rubio. Ambos sintieron que sus miembros crecientes llenaban sus pantalones mientras continuaba su sesión de besos. Draco envolvió sus brazos alrededor del cuello de este último y profundizó el beso moviendo y deslizando su lengua dentro de la boca de Harry. Justo cuando se movió para sentarse en su regazo, Harry se estremeció de dolor.

— ¡Perdón! —gritó Draco.

Harry cerró los ojos, pero no soltó a Draco. No ahora que había esperado demasiado tiempo para esto.

—Maldito torso. Olvídate de las vendas sólo… dame un segundo para… respirar.

—Sí, ¿para que tenga que arrastrarte a San Mungo al final de la noche con una erección? —se burló Draco y se puso de pie, ignorando la protesta de Harry. Caminó a algún lugar detrás del sofá.

— ¿Qué...? —preguntó Harry mientras su bastón temporal aterrizaba a su lado.

—Dormitorio. —la orden vino de la otra habitación y Harry esperaba, diablos, casi rezaba, que su novio no lo dejara en ese estado. Solo en su piso.

Harry se incorporó demasiado rápido y tuvo que hacer un gesto de dolor. Su piel se había curado adecuadamente, lo cual agradecía, pero el dolor seguiría ahí, los sanadores le advirtieron, los primeros días.

—Si no vienes aquí en diez segundos, me iré a dormir a la Mansión.

La simple idea de que Draco se fuera a ese edificio vacío, con Narcisa en la casa de Andrómeda y todos los elfos fuera por unos días, lo llevó inmediatamente a su dormitorio.

Había ropa por todas partes, un par de tazones de cereales y hamburguesas sin terminar y unas cuantas plumas de su nueva lechuza. Draco sacudía la cabeza con incredulidad.

—En el hotel tenía a mi aseador para las habitaciones.

—Mi cama está hecha.

Draco puso los ojos en blanco, pero sonrió de todas formas mientras ayudaba a Harry a dar los últimos pasos hacia su cama.

—Un hechizo de limpieza es más rápido que chasquear los dedos.

Harry le miró con ojos de cachorro.

—Soy discapacitado, ¿recuerdas? —señaló sus vendas e intentó no ahogarse con su saliva cuando Draco se quitó la camisa y empezó a retirarse los pantalones.

— ¿Debería ocuparme de eso? —dijo Draco, señalando en dirección a su bulto en los pantalones.

La seductora voz fue suficiente para enviar una ola de excitación al pene de Harry. Sus ojos estaban pegados a la pálida figura que tenía delante.

Mientras Harry levantaba las manos para atraerlo, él movía un único dedo, agitándolo.

—Eh-eh —dijo con una sonrisa malvada. Presionó dos dedos en el pecho del moreno y lo empujó sobre el colchón— Puede sonar irónico, pero no quiero que "sufras" por mi culpa. —Harry rio y contempló el espectáculo de Draco Malfoy desnudándose.

Al rubio le llevó toda la eternidad, en opinión de Harry, bajarle todas las capas de ropa. Jugó y se burló de cada parte de las piernas de Harry para luego continuar con su ansioso miembro.

Lamió suavemente a través de su eje, prestando especial atención a sus bolas mientras chupaba cada una de ellas.

—Dioses, Draco... —Harry exhaló cuando sintió que una lengua caliente subía por su miembro, parando para besar la cabeza— No-

—No me digas que quieres que me detenga.

—No te atrevas... ¡ah!

Cuando la boca de Draco se cerró firmemente alrededor de su sensible polla, pudo jurar que su visión se puso blanca por unos buenos diez segundos. Las sacudidas que le atravesaban el cuerpo con cada chupada le hacían gemir fuertemente. En algún lugar de su mente recordó que solían usar algo como un encantamiento silenciador, pero no era nada importante

Diablos, podrían haber estado frente al Wizengamot al completo, en este momento. Y no le importaría menos, si Draco continuaba así.

Draco de repente sacó su varita del bolsillo y desapareció toda la ropa que quedaba. Ni siquiera detuvo sus ministraciones, lo que hizo que Harry murmurara un rápido "sucio cabrón". Draco sonrió y lo miró fijamente antes de desplazar los dedos más atrás de sus testículos.

A Harry le costó mucho trabajo no lanzársele encima en el momento en que su pareja procedió a trabajar uno, dos y finalmente tres dedos dentro de su abertura.

Cuando sintió un dolor y calor conocido en la boca del estómago, Draco se detuvo.

— ¡Aah...! —Harry gimió ante la sensación de inacabamiento.

Draco le dio unas cuantas caricias más con la mano y luego le hizo un gesto a Harry para que se acostara en la cama.

Rápidamente el rubio se puso a horcajadas de Harry y le besó con fervor, provocando que a Harry le diera vueltas la cabeza. La dura y profunda batalla de lenguas y el roce de sus pollas, estaba llevando a Harry a explotar ahí mismo como un adolescente cachondo.

— ¿Planeas matarme as? —exhaló Harry, rompiendo su beso.

—Tú eres el que no puede moverse —se burló Draco. Sin embargo, cuando Harry decidió contraatacar pellizcando suavemente cada uno de los pezones del rubio, Draco jadeó con la boca totalmente abierta como si no pudiera conseguir suficiente aire. Mientras Harry inclinaba la cabeza y mordía la piel de alrededor de sus víctimas, su amante literalmente gritaba mientras la lujuria cegaba su visión—. ¡Harry!

El moreno sólo sonrió y añadió unas cuantas caricias a la polla contraria. Con una chispa maligna en sus ojos, susurró:

—Parece que encuentro tu punto débil, bebé.

—J-jódete, Harry... Soy sensible allí.

Sus pálidas mejillas estaban ahora de un color rosa claro, sus labios se habían hinchado por los besos y sus ojos estaban oscurecidos. A Harry le encantaba esa vista.

Le sujetó las caderas.

— ¿Debería encontrar otro lugar en el que seas sensible?

Cuando la cabeza rubia tembló de anticipación, el moreno frunció el ceño sólo para gruñir hambriento ante la respuesta de Draco:

— ¿No aprendiste que a los Slytherin les gusta tener ventaja? Sólo acuéstate y disfruta de la cabalgata.


Ambos estaban jadeando, cubiertos de sudor, pero completamente saciados y sonrientes. Draco se levantó de encima de Harry, haciendo un gesto de dolor cuando el miembro blando dejó su cuerpo, y se acostó al lado de su novio.

—Será difícil, ¿verdad?

Draco abrió un poco los ojos para ver a Harry mirándole, mientras le acariciaba el pelo. El olor estéril del hospital aún persistía en la habitación, pero podía oler un poco de café que Harry había tomado antes ese día con un toque de vainilla.

Respiró lentamente antes de susurrar:

—Como si fuera fácil.

—Quiero dejar mi trabajo. —dijo Harry, después de un momento de silencio.

—Oh… siempre pensé que querías ser un Auror. —replicó Draco.

Harry rompió su contacto visual para mirar el techo.

—Y así era, pero creo que era más que todo porque no me veía haciendo nada más. Mucha gente confiaba en mí para salvar el mundo y yo estaba convencido de que era lo que debía hacer.

Draco enterró su cara en el amplio pecho.

—Entonces... ¿qué quieres hacer?

Una persona normal nunca adivinaría que la pregunta de Draco llevaba un poco de miedo, pero Harry escuchó el leve temblor así que apretó su abrazo sobre Draco

—Quiero volver al hotel —empujó suavemente su brazo hacia atrás para poder mirar los ojos grises que tanto amaba—. Contigo... —colocó su mano en la barriga del rubio— Con ustedes.

Draco tuvo que controlarse para no sollozar ante sus palabras. ¡Malditas sean esas hormonas! Después de un momento de silencio, admitió:

—Nunca he sostenido a un bebé, Harry... ¿cómo vamos a hacer esto?

—Yo tampoco lo he hecho, pero apuesto a que Molly ya está planeando nuestro entrenamiento. —Harry robó un beso rápido en la frente pálida.

— ¿Harry?

— ¿Hm?

—Tú... —la timidez de su voz hizo que Harry mirara hacia abajo para examinar la cara de Draco— ¿Planeas... casarte?

—Tenemos todo el tiempo del mundo —dijo, enterneciéndose ante el ligero temblor en la voz de su amado. Guio un dedo hacia la mejilla de Draco y la trazó con movimientos suaves y relajantes—. No me importa lo que los demás tengan que decir, Draco. Nos casaremos cuando queramos y donde queramos.

La cara de Draco se iluminó.

—Gracias. —dijo, después de haber levantado la cabeza para robarle un beso a Harry.

Una ola de silencio cayó sobre ellos, pero cuando el momento se volvió demasiado serio para soportarlo, Draco añadió:

—No creo que me haga un gran novio el lucir como una ballena después de la cena.

Y todo lo que quedaba por hacer era reírse.


...


Nota:

¡Nuestras oraciones han sido escuchadas! Ya era hora de que Draco y Harry pudieran disfrutar como lo merecen *-*

Nos espera el epílogo...