Capítulo 29

Cuando escuchó el característico whoosh de un maleficio, Sirius se dio la vuelta, varita lista, sólo para ver el Reducto que lo hubiera dispersado en pedazos en la pared; impactando un brillante escudo azul.

Sus ojos buscaron y encontraron a Neville, quien estaba cerca de la puerta con su varita levantada y por un momento se miraron en perfecto entendimiento.

Luego el escudo colapsó, Harry pasó de canturrear con una daga en sus manos a listo para pelear tan rápido que pudiera darte tortícolis, Hermione agitó su varita una vez y colectó los artefactos seleccionados en su cinturón con bolsas, y Neville, con una voz tan estremecedora y furiosa que resonó en el interior de Sirius, rugió dos palabras:

-¡Bellatrix Lestrange!

Se aventó fuera de la bóveda y antes de que Sirius hubiera siquiera llegara al pie de la puerta ya podía escuchar los sonidos de un duelo violento desde afuera.

Neville era un buen duelista, rápido en sus pies, pero Bellatrix tenía veinte años de situaciones de vida o muerte a su favor, y aunque Neville lograba mantenerse peleando ofensivamente y sin una pizca de cuidado por su propia seguridad, no fue hasta que Sirius y Harry se unieron a él que los papeles se invirtieron.

Bellatrix cacareó, pero parecía preocupada y fuera de su elemento.

-Neville Longbottom, -ella siseó. -Escuché que no estabas muerto del todo, pero que te atrevas a enfrentarme después de que corté tu cuerpo en pedacitos me sorprende.

Sirius se congeló. Así que había sido ella quien mató a Neville. Debía haberlo sabido, su prima siempre había tenido un gusto por la crueldad.

Neville enseñó sus dientes en un gruñido y sus maleficios se volvieron más peligrosos, bajo el ateque de hechizos, Bellatrix se limitó a mantener su escudo más fuerte y sus ojos viajaban de derecha a izquierda, buscando una ruta de escape.

-¿Y quién está aquí? ¿Sirius, primo querido? Siempre tu perro fiel, ¿no es así Neville? Siempre a tu lado. Asqueroso, cómo se preocupaba por ti. ¿Estuvo triiiiiiiiiste cuando no te pudo salvar por no estar ahí cuando realmente importaba? ¿Él…?

Un hechizo azul cortó a través de sus escudos y con un chillido, Bellatrix colapsó, ambas piernas rotas, su varita volando hacia Harry, quien la guardó en su bolsillo con calma. Sirius se estremeció ante el horrible tronar de los huesos rotos, y luego volteó hacia la fuente de esa particular maldición.

Hermione estaba parada a su derecha, su varita apuntando firmemente a Bellatrix y a su lado estaba Luna que observaba a la caída mortífaga con ojos fríos y claros.

-Petrificus Totalus, - Luna dijo innecesariamente y vio cómo el cuerpo de Bella se volvía rígido.

Por un momento, hubo completo silencio, excepto por el jadeo de su respirar. Sirius rápidamente miró alrededor de la caverna y vio que todos parecían ilesos. Lily y Severus estaban todavía cerca de la entrada a la bóveda, todo no había tomado más de cinco minutos, después de todo. Remus estaba a lado del oficial de Gringotts que los había guiado hasta ahí. Su varita en mano, pero no había tenido la oportunidad de usarla.

-¿Todos están bien? – Sirius gritó y recibió confirmación de sus amigos un gruñido disgustado del duende. Y ahí se perdía su cooperación.

-¿Cómo diablos entró aquí? -Demandó al oficial. -¿Y por qué tus colegas no nos informaron del momento en que entró a Gringotts?

El duende se encogió de hombros. Parecía extraer una pequeña cantidad de satisfacción de toda la situación.

-No hay comunicación entre las oficinas y las cuevas, -dijo bruscamente. -Protocolo de seguridad, y asumo que ella puso protecciones adicionales a su bóveda. Algos clientes lo hacen, usualmente los paranoicos. Probablemente activamos una y eso la alertó de que había algo mal.

-¿Y no pensaste en decirnos que esto podría pasar? -Sirius preguntó furioso.

Las palabras de Bellatrix habían cortado más profundo de lo esperado. Incluso después de todos esos años, todavía podía recordar la noche que encontraron a Neville con perfecta claridad. La manera en que los miembros del chico estaban dispersados en ángulos extraños en el suelo del cementerio. La sensación pegajosa de la sangre en las manos de Sirius. El frío y humedad de su mano en la de Sirius…

Sintió un toque en su hombro y se tensó. Era Neville quien se acercó a él, el otro Neville, del cual sangre no había sido derramada ese día.

-No dejes que te afecte, -Nevillo dijo quedamente. -Ella le hace eso a todos, pero no debes permitirlo.

Él asintió en silencio. Ellos nunca habían llegado a este punto, Sirius y su Neville, a cuando pudieran prestar apoyo el uno al otro, a cuando fueran iguales. Su Neville siempre había dependido de él, y aunque ver a este que había crecido lo llenaba de orgullo, también le dolía como una herida. Este Neville no necesitaba de él.

Pero luego, volvió a ver más de cerca y vio la ligera expresión loca en los ojos de Neville. También se dio cuenta que el joven no había quitado su mano del hombro de Sirius todavía. Y cuando vio a Severus observándolos en silencio y reparó en la preocupación en los ojos de su mejor amigo, quien, después de todo, casi lo había visto muerto minutos atrás.

Crecer no hacía que dejaras de necesitar a otros. Sólo cambiaba.

Así que Sirius se recargó un poco en Neville, sólo lo suficiente para hacer contacto con su hombro.

-Lo hiciste bien, -le dijo ronco. Él no hablaba al chico que había amado o al héroe que había visto cuando conoció a este Neville. Él hablaba con el hombre que había conocido estos últimos días. -Gracias por salvar mi vida.

Y el agarre de Neville en su hombro se intensificó un poco antes de soltarlo. Le dio la espalda sin gastar otro momento, pero sus ojos parecían más enfocados y los músculos de su cuerpo estaban relajados y firmes.

-Cuando quieran, -dijo en bajo volumen.

-Genial, - Harry dijo, parándose sobre Bellatrix petrificada como un cazador sobre su trofeo. Lo único que faltaba era su bota posada sobre su torso. -Así que, ¿quién la va a matar?

-¡¿Qué?! -Severus gritó en sincronía con Lily.

-Ni siquiera hemos discutido qué haremos con ella, -Remus protestó. -¿Cómo fue que la opción de matarla entró en esto?

Sirius sólo sacudió su cabeza. No llegarían muy lejos con un discurso humanitario, lo que necesitaban era un argumento pragmático.

-Ella tiene buena información, Harry, -dijo. -No capturamos suficientes mortífagos como para poder matar a uno tan fácilmente.

Pero Hermione también estaba sacudiendo su cabeza.

-No a esta, Sirius, - ella disintió. – La información puede ser valiosa, pero Bellatrix es demasiado retorcida para eso, demasiado peligrosa. Debemos deshacernos de ella.

-¡Pero no podemos sólo matarla! -Severus parecía genuinamente sorprendido, y Sirius concordaba. Matar indiscriminadamente durante una batalla era muy diferente de matar a un enemigo atado y desarmado. Eso era un asesinato en toda regla.

-Por supuesto que puedes, - Harry disintió felizmente. -Es muy fácil. Una pequeña maldición y, ups, tenemos una Bellatrix muerta. Podría pasarle a cualquiera, en serio. Yo me ofrecería para hacerlo, pero yo la maté la vez pasada y todos deberían tener su turno en matar a Bella, es lo justo ¿cierto?

-Harry, no creo que esa sea la cosa correcta… -Remus comenzó, obviamente horrorizado por su indiferencia, pero Harry lo interrumpió.

-Ella mató a mi padrino, -dijo, repentinamente serio y frío. -Ella cortó a Molly Weasley como si destripara a un pescado.

-Ella torturó a mis padres hasta que se volvieron locos, -Neville dijo, parándose a lado de Harry. -Ella clavó a Susan Bones a un árbol y se rió mientras lo hizo.

-Ella mató a mi padre, -Luna dijo. Sus ojos eran oscuros y su voz más grave y dura de lo que jamás habían escuchado. -Y luego mató a Remus porque trató de protegerme y darme su comida e interponerse cuando querían herirme. Lo mató con un cuchillo de plata.

-Ella me torturó, - Hermione dijo, uniéndose a los otros tres mientras formaban una línea entre Bellatrix y el resto. El simbolismo era muy claro. – Ella vio a Lucius Malfoy matar a Ron y se carcajeó. Y esas son solo las atrocidades que cometió en nuestra dimensión. Por sus palabras justo ahora, ella mató a su Neville, tal vez a sus padres. Quién sabe qué más hizo, no podemos dejarla vivir.

Y ahí estaba otra vez, su viejo amigo, el silencio paralizante.

-Cierto, - Harry luego dijo, juntando sus manos. - ¿Alguna objeción?

Lily dio un paso al frente.

-Sí, de hecho, - ella respondió. – Entiendo por qué quieren hacer esto, yo empatizo con ustedes. Si yo hubiera estado ahí la mataría para protegerlos a todos ustedes. Pero esto sería asesinar. Estaría mal, no podemos dejar que esto pase.

El rostro de Harry se endureció.

-Trata de detenernos, - él dijo y Hermione abrió su mano y lanzó una piedra al suelo. Agitó su varita una vez y alrededor de ellos se materializó un escucho burbuja, dorado y fuerte.

-Lo siento, - ella les dijo, pero no parecía lamentarlo y aunque ambos, Remus y Severus, realizaron hechizos de diagnóstico y Sirius y Lily comenzaron a golpearlo inmediatamente, todos sabía que no haría la diferencia. Romperlo les llevaría horas.

Aun así, lo intentaron.

-¿Juntos, entonces? – Harry le preguntó a sus tres amigos, ignorando por completo los intentos por romper su escudo burbuja.

Hermione asintió y algo parecido a una sonrisa cruzó su rostro.

-Juntos, - ella concordó y, ¿realmente estaban teniendo un momento sobre quién iba a matar a Bellatrix Lestrange?

-Juntos, - Neville y Luna hicieron eco, y todos le dieron la espalda a Sirius, Remus, Lily y Severus.

Una luz verde inundó la caverna. El escudo burbuja desapareció, pero nadie se movió.

Todos sabían el destino de Bellatrix.


El viaje de vuelta a Hogwarts fue silencioso y tenso.

No era la primera vez que Sirius estaba aliviado de que ninguno de los estudiantes se hubiese quedado para Navidad este año. Originalmente habían planeado fortalecer las defensas de Hogwarts en las vacaciones y por eso los habían enviado a todos a casa. En vez de eso, la escuela vacía había sido testigo de algo muy diferente. Pero ahora, incluso la posibilidad de tener estudiantes en una situación como esta estremecía a Sirius.

Muy apenas podía controlarse, la idea de mantener una fachada profesional en frente de niños era demasiado para contemplar.

Él y sus amigos estaban enojados, y no se molestaban en ocultarlo. Habían trabajado muy duro la semana pasada, se habían aventurado más allá de su zona de confort para incorporar a sus visitantes, para entenderlos y apoyarlos. Él creyó que en verdad habían construido algo juntos.

Sólo para que Harry y los otros les dieran la espalda el momento en que les convino. Literalemente. ¿Por qué eran ellos los que debían hacer todo el esfuerzo? ¿Por qué ellos tenían que ser comprensivos todo el tiempo, cuando los viajeros ni siquiera se molestaban por escuchar sus argumentos?

Sí, estaban furiosos. Y como siempre que llegaban a un estado de ira colectiva, dejaron que Lily hablara. Ella era mejor cuando estaba enojada. Incluso Albus se disculpaba con ella cuando estaba así.

En esta ocasión, ella lo dio todo.

-Eso, - dijo tan pronto como entraron al vestíbulo y se juntaron alrededor de la mesa, - no es aceptable, de ninguna manera o forma es aceptable.

Harry se encogió de hombros.

-Debía de hacerse, - dijo despreocupadamente, y Sirius podía ver que Neville y Hermione asintieron, concordando con lo que decía.

-Eso no te corresponde a ti, decidir, - ella replicó. – Esta es nuestra dimensión. Nosotros tomamos las decisiones, ¡debieron al menos discutirlo con nosotros!

Harry tuvo las agallas de sonreírle.

-Nope, - anunció, se acomodó en la mesa y conjuró té para él y sus compañeros.

Sirius había sido un auror por mucho tiempo antes de aceptar el puesto de maestro y había sido un miembro de la Orden desde que tenía dieciocho. Él sabía que, aunque prefería sonreír y bromear hasta que sacara del abismo en el que estaban sus amigos, había momento cuando tenías que endurecer su corazón y dejar ir la sonrisa e impartir justicia.

Él sabía sobre la realidad de la vida, sobre necesidad. Y esto no era eso, esto era meramente molesto.

Parecía que Remus llegó a la misma conclusión.

-¿Tienes que comportarte así? – Le espetó a Harry. Era raro que él mostrara su irritación.

Harry sorbió su té con evidente felicidad.

-Yep, - respondió contento. Sirius pudiera haberlo ahorcado.

Sirius se encontró con los ojos de Neville y levantó una ceja críticamente. Neville tuvo la decencia de sonrojarse por el comportamiento de sus líder, pero no parecía arrepentido, no en alguna manera que importara.

-Lo que Harry dice, - Neville respondió, - es que esta era una decisión que teníamos que hacer. Nos involucramos en su dimensión cuando comenzamos a destruir los horrocruxes y no podíamos arriesgarnos a que Bellatrix escapara. Tenía que hacerse.

Pausó por un segundo.

-Si sirve de algo, lamento que pasamos sobre ustedes.

-Más como, arrollar, -Sirius respondió.

-¡Y eso no cambia el hecho de que lo que hicieron está mal! – Lily añadió. Ella, también, se volvió hacia Neville con la esperanza de tener una conversación racional. – Había otras opciones, más maneras en las que pudimos lidiar con eso.

Los ojos de Neville viajaron hacia Hermione, luego hacia Harry.

-No, - dijo. -No había otras opciones, no con ella.

Lily casi gruñó en frustración.

-No pueden simplemente…

-Nada es simple sobre esto, -Luna la interrumpió. Su habitual voz airosa tenía una cualidad muy determinada en ella. – Hay hilos e hilos y capas y capas, y no puedes ver en qué dirección la araña se mueve si estás atrapado en la red, ¡sólo puedes esperar lo peor!

Harry usó el silencio confundido que siguió para volver a la conversación, felizmente terminando de justificar su punto.

-Además, - comenzó. – ¡Piensen en lo conveniente que es! Sólo es seguro hasta que ella esté muerta y ustedes no hubieran sido capaces de matarla con su lindo código moral, ¡y ahí estábamos! ¡Una oportunidad! Considérenlo como oportunidad bien aprovechada.

Sirius no necesitaba ver a sus amigos para saber que Harry había empeorado todo. Él estuvo en suficientes discusiones éticas con Remus y Lily para predecir sus siguientes palabras.

-El bien o el mal no es un asunto de conveniencia, - Remus protestó como esperado. – No debieron de pasar sobre nosotros y definitivamente no debieron haberla matado. ¡Estos hechos no cambian sólo porque no les guste!

Harry bufó y sorbió su té, como si estuvieran teniendo una conversación placentera, pero su voz era dura cuando contestó.

-Entonces probablemente no debimos haber destruido los horrocruxes por ustedes, ya sabes, interferencia en otras dimensiones y todo eso, y yo ciertamente no debo mencionar que tenemos uno sin destruir en nuestra posesión y que ustedes de verdad no quieren molestarme mientras el futuro de su mundo dependa de mi humor, ¿cierto?

Todos se quedaron en silencio, impactados por el comentario. Incluso Hermione parecía un poco sorprendida. Luego Lily tomó un gran respiro e incluso había dolor e incredulidad en su rostro, pero también la virtuosa furia que nunca había mantenido bajo control, la del tipo que hervía hasta arriba sin importar cuánto presionara la tapa abajo.

-Esto es chantaje, -dijo en el tono calmado y quedo que era el más peligroso de todos.

Harry ladeó su cabeza.

-¿Y? - Preguntó, como si en realidad no supiera hacia dónde estaba yendo con eso.

-¡Y no puedo creer que nos estés haciendo esto! ¡Agradecemos lo que han hecho por nosotros y entendemos su situación, pero no vamos a bailar a su ritmo sólo porque nos ayudaron, y ciertamente no toleraremos este tipo de atrocidades sólo porque ustedes creen que la comunicación es algo que está por debajo de ustedes!

-Eso no es justo, -Hermione intervino. Ella estaba tratando de parecer razonable, pero su voz era un poco demasiado aguda para ello. -Harry puede que sea poco diplomático, pero hicimos lo necesario y si ustedes están muy ocupados escuchando a sus escrúpulos para darse cuenta de eso...

-¿Si quiera te escuchas? -Lily siseó. -Lo que hicieron es asesinato, y Harry no es "poco diplomático", nos presiona para aceptar su irritante comportamiento, ¡provocándonos como un adolescente que no entiende el concepto de límites! ¡Así no son ustedes! ¡Son mejores que esto! ¡Actúan como si quisieran distanciarse de nosotros! Pensé que nos volvimos cercanos, pero aquí están, de repente comportándose como desconocidos y, para ser honesta, como personas que no quiero conocer.

Hermione se encogió ante esas palabras y Neville se acercó hacia su amiga. El rostro de Harry solamente se cerró.

-Realmente no me importa, - dijo despectivo. -Puedes pensar lo que quieras de nosotros, siempre y cuando nos dejes hacer nuestro trabajo.

Pero eso no era verdad y Sirius se dio cuenta de pronto. Él no era tan bueno con las personas como Remus pero, había sido un gran auror por mucho tiempo, y luego un maestro. Él sabía cuando la gente mentía, y Harry definitivamente lo estaba haciendo.

Las palabras de Lily lo hirieron y, como si hubiese estado esperando el momento del rechazo, él los seguía alejando, fastidiándolos y provocándolos, esperando el momento cuando todo colapsara y sintiéndose dolorosamente satisfecho por el fracaso. En ese momento, le recordaba a Severus y la manera en que le tomó siglos confiar en su amistad. Se preguntaba qué decía eso de la infancia de Harry.

Pero Lily no compartía los descubrimientos de Sirius. Ella estaba demasiado comprometida en hacer entrar en razón a Harry.

-¡No nos haremos a un lado! No mientras su trabajo sea matar personas ¡No permitiremos que tal cosa pase en esta dimensión, Harry!

Harry rio, fría y amargamente.

-Bueno, entonces estoy seguro de que estarán felices de vernos partir, -dijo a la ligera, pero todavía con ese trasfondo de dolor. -Ha sido mucho de su parte tolerarnos por tanto tiempo, en serio. Te dije que era un fenómeno y te dije que cambiarías de opinión sobre mí cuando me conocieras apropiadamente.

Sorpresa apareció en la cara de Lily conforme asimilaba sus palabras, pero él ya se había volteado para dejar el Gran Comedor como si no los viera. Sirius se dio cuenta de que él mismo estaba moviéndose hacia adelante, tratando de pararlos, porque terminar esto aquí sería desastroso y vio a Neville hacer lo mismo. Pero Lily fue más rápida que todos, apresurándose detrás de él, tomó su codo y aunque él no volteó a verla, se aferró a él.

-No, Harry, - ella dijo suplicante. -No eres un fenómeno, vienes de un mundo y un pasado diferente, y siempre discutiremos. Pero eso es bueno, y no significa que no quiera saber más de ti. Sólo significa que me importas lo suficiente como para volverme loca.

Harry mantuvo su cabeza volteada, pero su cuerpo entero apuntaba hacia ella.

-¿Por qué te importaría? - Murmuró y no era una pregunta del todo, pero Lily respondió de todos modos.

-Porque me agradas, - dijo y Harry volteó como si alguien lo hubiera jalado hacia ella, como si no pudiera contenerse. -Porque te quiero cerca, porque estoy orgullosa de quién eres y qué has hecho, incluso si no me gustan los métodos. No importa que no soy tu madre, al menos no para mí, pero estoy segura de que ella hubiera estado orgullosa también. Tan, tan orgullosa.

Harry se le quedó mirando fijamente.

Sirius en verdad nunca se había dado cuenta de cuán verdes sus ojos eran, cómo eran de la misma forma que los de Lily, pero llenos de una mezcla tan diferentes de emociones, tanta oscuridad que había sido imposible ver las similitudes antes.

Pero ahora, que Harry parecía estar concentrado únicamente en verla, tomando todo los detalles de su cara como si quisiera grabar a fuego el momento en su memoria, Sirius podía por fin ver las similitudes en ellos, su fiereza, su devota lealtad hacia otros. La silenciosa desesperación cuando no podían proteger a alguien.

Harry estaba viendo a Lily, y por primera vez, Sirius estaba viendo a un hijo y su madre.

-Eso es bueno, - Harry finalmente dijo y tragó fuerte. -Eso.. Me alegra. Me alegra que pude escuchar eso. Dolerá menos, sabiéndolo.

Remus dejó escapar un jadeo ante esa declaración. Sirius frunció el ceño, no estaba muy seguro de qué estaba hablando Harry, pero las palabras sonaban como un presagio, y por la manera en que Remus parecía dolido y con el corazón roto, lo hacían preocuparse mucho más de lo normal.

Lily notó ese tono subyacente también, acercó la mano que no estaba tomando el brazo de Harry hacia la mejilla de él en un gesto que hubiera resultado presuntuoso momentos antes. Ahora, hacia que Harry se estremeciera y se recargara en su mano.

-¿De qué estás hablando, Harry? - Ella preguntó quedamente. - ¿Qué dolerá?

Él le dio una lenta sonrisa, suavizada por algo que Sirius hubiera llamado ternura en cualquier otro rostro. Luego dio un paso para atrás, deslindándose de su tacto fácilmente y con ese paso pareció recuperar su compostura como si se pusiera una capa.

Por un momento, lucía casi regio.

-Morir, -respondió simplemente, y esa palabra fue pronunciada gentilmente, como una brisa o una caricia, para suavizar la dureza de su impacto. -Siempre supe que mi madre me amó, lo suficiente como para sacrificarse por mí. Pero saber que tú estás orgullosa de mí, que ella lo estaría... Lo voy a recordar, cuando camine hacia mi muerte. Lo hará más fácil, creo.

La mirada que le dio a ella, a todos ellos, era amable y gentil, libre de cualquier sentimiento que se supondría acompañaría una declaración como esa. No había un indicio de ira en su rostro, ni una pizca de resignación. Sólo aceptación y una extraña ligereza, como si sus palabras le hubieran quitado un peso de sus hombros.

Harry les sonrió una última vez, agradecido. Entonces se dio la vuelta y dejó la habitación.

Por un momento, todos estuvieron congelados, incrédulos.

Luego, el respiro acongojante de Lily hizo eco en el silencio alrededor de ellos. Volteó hacia Hermione, el horror en su rostro era horrible.

-¿A qué se refiere? -Preguntó. -¡DIME A QUÉ SE REFERÍA!

Hermione abrió la boca, tragó y la cerró de nuevo.

Fue Neville quien habló, y su voz era la definición de rota.

-Harry es un horrocrux, el último. Para hacer a Voldemort mortal de nuevo, Harry deberá dejar que Voldemort lo mate. Tendrá que ir hacia él y aceptar su muerte sin levantar un dedo para defenderse. Morirá por nosotros. Lo hemos sabido desde hace tiempo.

-¡No! - Lily dijo. -NO, debe haber otra manera, debe de...

-No la hay, - Hermione la interrumpió. Todo su conocimiento daba peso a sus palabras, toda su franática investigación y cansancio que Sirius la había visto ignorar una vez tras otra. -No hay nada que podamos hacer excepto dejarlo ir a su muerte.

-Pero...

-Nada, - Hermione repitió, un grito escondiéndose detrás de la palabra y Neville se acertcó a ella para abrazarla.

-Él es el Elegido, - él dijo por lo bajo.

Sirius recordó que Harry había usado ese nombre para referirse a sí mismo justo esa mañana, durante esa horrible pelea con Hermione. Recordaba la manera en que Harry lucía, sus ojos oscuros, su cuerpo cansado.

Pero sin una pizca de duda incluso entonces. No desesperación, sólo determinación y una voluntad tan dura como un diamante.

-¡Pero él podría quedarse aquí! - Lily susurró. - Él podría quedarse a salvo, ustedes no tienen que regresar, ¿cómo podrían? Cuando ustedes saben...

-¿Y dejar nuestro mundo a merced de Voldemort? - Neville preguntó calmado. - Él nunca haría eso.

Él pausó y su mano se apretó alrededor del hombro de Hermione. A su derecha, Luna apareció y se escabulló con soltura bajo su brazo. No estaba claro quién sostenía a quién cuando estaban parados juntos como tres columnas cargando con la terrible verdad en sus espaldas, pero juntos parecían inamovibles.

-Él no escogió esto, -Hermione dijo. -Pero desde que Voldemor lo marcó, su camino ha sido claro. Y aunque él nunca quiso esto, aunque peleó contra ello tanto como pudo, su única opción ahora es cumplir con su deber o abandonar a todos. Él nunca haría eso.

-Su amor por nosotros es más grande que sus ganas de sobrevivir. -Luna les dijo. Las palabras eran claras y ligeras, flotando hacia el encantado techo como pequeñas palomas. -Él es el hijo de su madre, después de todo.

Lily hizo un sonido que era un sollozo, un jadeo y un llanto de negación, y enterró su rostro en el pecho de Remus. Y Remus la envolvió, aferrándose a ella tan fuerte como podía, como si tratara de protegerlos de las desgracias de este mundo y, como siempre, fallando. Pero sus ojos estaban fijos en Luna, y cuando habló, no usó sus propias palabras.

-Pero el monstruo se rió de ellos, -dijo, extrañamente calmado. Sirius reconoció esto como el primer cuento que Luna le dijo, la mañana después de que la rescataron, el cuento que tuvo a Remus rompiéndose la cabeza por días. Y se dio cuenta que Remus había sabido de esto antes que ellos y que se calló porque quería protegerlos. - Y extendió su mano para alcanzar todos sus corazones, y destruyó a dos de ellos, y los habría destruidos a todos, cuando el último niño dio un paso adelante.

Luna sonrió, triste y dolorosamente bella, mientras se apoyaba en Neville y siguió la historia.

-"No", Harry dijo. - Continuó calladamente. Estaba muy silencioso en el lugar y la manera en que la luz entraba por las ventanas y se juntaba en pequeños cúmulos en el piso, parecía la cosa más pacífica que Sirius había visto.

-Y se mantuvo firme, y dejó salir su corazón, y su corazón estaba hecho del amor más grande que el mundo ha visto. "Este amor es tu muerte monstruo", él dijo. "Y nosotros moriremos juntos." Y él abrazó al monstruo, a pesar de sus terribles dientes y garras, y su amor ardió más caliente que el sol, y juntos, ellos murireon. Harry Potter y Lord Voldemort. El Niño-que-Vivió y el monstruo que quería vivir para siempre.

Ella pausó, luego extendió su mano y tocó la frente de Hermione, luego el pecho de Neville donde su corazón latía en su cavidad torácica.

-Es lo que es, -dijo calmadamente. -Y al final, el amor siempre será más poderos y más terrible que cualquier otra magia en el mundo.


¡Hola a todos! Por fin, ya terminé el capítulo, muchas gracias por su paciencia pero ya está :) Nos acercamos cada vez más al final, espero que este capítulo les haya gustado mucho.

Ana Luisa, BlackStar, MDLV1555, Black-ko y Ryogana muchas gracias por comentar el capítulo anterior, sus comentarios me impulsan a seguir adelante.

¡Espero tengan un feliz domingo! Y nos vemos el próximo capítulo.