Hola :) Primero gracias por sus comentarios del capítulo anterior a AreOvilla, The J.A.M. a.k.a. Numbuh i , Maria Tsubasa.
Segundo, este es el final del fanfiction y... estoy contenta/nerviosa jaja no sé qué esperar.
Sobre la mudanza de Helga, está escrito desde el capítulo 18, pero así como fue sorpresa para los personajes, intenté que lo fuera también para el lector.
Les agradezco a todos los que han llegado hasta aquí, ya sea porque les gusta la historia o porque la odian y quieren saber qué tan mala puede llegar a ser jaja
Bueno, a leer :)
El silencio reinó durante unos minutos hasta que Phoebe rio.
-Buen chiste, Helga. Por un momento lo creí. Dime la verdadera razón. ¿Es Tom? Es por Tom ¿Verdad?
-No es un chiste, Phoebe.
-Vamos-dijo su amiga sin creerlo- Jamás te mudarías con Olga.
-Lo decidí hace meses. Cuando tú y yo ni siquiera hablábamos.
-¿Qué?-dijo su amiga empezando a dudar.
-Me sentía mal, Phoebs. Fue después de que Arnold no fue a Chez Pierre, y después de un día en que intenté hablarte y no quisiste escucharme-la expresión de Phoebe se entristeció- Tom era mi único amigo, pero él se irá a la universidad el próximo año. Así que, comencé a hablar con Olga sobre un cambio de escuela. Sentía que no podía aguantar más años así.
-¿Y por qué nunca me lo contaste?-preguntó sin comprender- ¿Por qué guardarlo hasta ahora?
-¡No lo sé!-dijo alzando los hombros- Supongo que al principio sonaba irreal y pensaba que algo me haría cambiar de opinión… Hasta que se hizo real y entonces, estas últimas semanas, me daba miedo que algo me hiciera cambiar de opinión, porque ya no puedo hacerlo. Ya está hecho. ¿Entiendes por qué es injusto que Arnoldo me invite justo ahora?
Guardaron silencio unos instantes. Hasta que Phoebe habló.
-Pero, pero no puedes cambiar de escuela en diciembre.
-De hecho, es el momento ideal para hacerlo.-explicó-Mi hermana me ayudó, iré a la preparatoria donde ella solía dar clases de canto. Y si todo va bien podré trabajar medio tiempo en el mismo periódico que ella ¿Te imaginas? Aunque claro, en una sección completamente diferente, no puedo aguantar tanto tiempo con Olga…
-¡Exacto! Tú no soportas a Olga- dijo sorprendida su amiga.
-No. Pero debo admitir que se ha portado bien, y ya no me dice hermanita bebé, si no jamás iría-dijo intentando sonreír.
Pero el rostro de Phoebe no era más que de tristeza.
-¿Y si solo estás huyendo?-preguntó intentando encontrar una explicación a las acciones de Helga.
La rubia suspiró.
-Quizás al principio. Pero cuando Olga empezó a contarme todo lo que me ayudaría este cambio para llegar a Princeton...Supongo que es la mejor decisión en mi futuro.
Otro silencio se adueñó de la escena.
-Pero ya todo está mejor.-dijo Phoebe aún con esperanza de hacerla cambiar de opinión- Incluso con Arnold.
-No sé qué pasa con ese cabeza de balón, y me frustra. Pero no puedo quedarme por Arnold, siempre hago las cosas por él. Es hora de cambiar eso…
-Y… ¿Qué hay de mí?-preguntó con voz quebrada.
Helga suspiró, sabía que llegarían a ese tema.
-Solo me quedaría por ti, Phoebs.-dijo con tristeza- Por eso espero que no me pidas que me quede.
De nuevo un silencio.
-No, no lo haría-dijo Phoebe antes de levantarse a abrazar a su amiga.
Pasaron el resto de la tarde platicando sobre los planes de Helga, y también recordaron momentos que habían pasado juntas. Princeton y Yale estaban a tres horas de diferencia, y para su amistad eso no era nada.
Al final del día, Helga estaba exhausta. Sus cosas ya estaban en cajas desde hace días, pero aún no se acostumbraba a ver su habitación tan vacía.
Un sentimiento la incomodó. ¿Y si cancelaba todo y se quedaba en Hillwood? ¿Y si el sábado asistía a la fiesta con Arnold? El cambio la asustaba. ¿Se estaba equivocando?
No, era absurdo. Arnold la había invitado, sí, pero debía estar confundido. Y no podía olvidar a Tom. Sentía imposible elegir a uno sin eliminar al otro completamente de su vida, y no podía hacer eso.
Suspiró. Ninguno de los dos sabía que Helga se iba, había sido tonto aplazar el momento de decirles, ya solamente quedaba un par de días. Y quizás solo uno de ellos merecía saberlo.
-Creo que debes decírselo a mantecado.-opinó Phoebe al término de su última clase de la semana.
-Ya se enterará.
-Pero él espera que vayas a la fiesta.
-¿Por qué esperaría eso si le repetí mil veces que no iría?
-En ese caso ¿Te das cuenta de que hoy es el último día que lo verás?
-Lo sé. Pero no tengo idea de qué decirle.-comenzaron a guardar sus cosas.
-Tienes miedo.
-¿Miedo? ¿De qué podría tener miedo?- preguntó desafiante.
-De que Arnold te pida que te quedes-dijo en un susurro.
-Ja. Claro que no.-recogió el resto de sus cosas, antes de salir del salón, volteó a ver al chico que platicaba con Gerald. Algo se encogió en su pecho.
-Entonces díselo.-continuó Phoebe mientras bajaban las escaleras.
-No y ya basta de este tema.
Salieron del edificio.
-¿Qué tal los exámenes?-preguntó una voz.
Tom se acercó a ellas.
-Me sorprende que los llamen exámenes-dijo Helga.
El chico rio.
-Entiendo, no están al nivel del Helga G. Pataki.
-Oye, Tom-le dijo Phoebe- ¿Irás a la fiesta de navidad?
-No irá-respondió Helga en su lugar.
-Cada 23 de diciembre estoy ocupado-explicó el chico- Tengo muchos pedidos de postres para nochebuena, es el día que empiezo a preparar todo para al siguiente día solo entregarlos.
-Si me lo preguntas suena más divertido que una tonta fiesta-opinó Helga.
-¿Por qué no vienen?-sugirió el chico- Agradecería mucho la ayuda.
-¡Claro!-respondió Helga.
-Iremos a la fiesta-interrumpió Phoebe.
-No, yo no.-dijo su amiga firmemente - Nos vemos mañana en la cafetería.
-Bien. Te espero a las seis- dijo el chico sonriendo.
Se despidió de ambas y se fue. Helga lo observó unos instantes.
-Yo no te creo.-dijo Phoebe de repente.
-¿Eh?
-Eso de que no sientas nada por Tom es mentira.
-Por supuesto que no, chica lista.-dijo con cierta molestia.
-Creo que por primera vez en tu vida estás confundida entre dos chicos-continuó su amiga- pero piensas que los sentimientos por Arnold han durado tanto que te niegas a aceptar que pueda existir alguien más. Que Arnold no es el único chico que puede ser amable contigo.
-No…-la rubia volteó los ojos.
-Ayer decías que siempre haces cosas por Arnold, y es cierto, hasta haber salido con Jason. Pero pasar tiempo con Tom no entra en esa lista de cosas.
En ese momento vieron a Arnold y Gerald acercándose.
-Dejemos el tema para después-le dijo Helga con tono amenazante.
-¿Entonces película y chocolate en mi casa?-preguntó Gerald a su novia al tiempo que pasaba un brazo por sus hombros
Phoebe se sonrojó.
-A las 7-dijo sonriendo.
Helga hizo un gesto de desagrado. Notó que Arnold la observaba y entonces fue ella quien se sonrojó.
-Bien, Arnold y yo debemos irnos.-dijo Gerald- Le enseñaré a elegir el mejor traje para la fiesta.
-Nos vemos mañana-dijo Arnold con cierto nerviosismo, dirigiéndose más a Helga que a Phoebe.
-Ahí nos vemos-respondió Phoebe apresuradamente.
Los dos amigos se fueron. Ellas se quedaron observándolos un momento.
-No me da miedo que me pida que me quede-confesó Helga de repente.
-¿No?
-Me da miedo que no me lo pida.
El sábado, la ciudad amaneció cubierta con una delgada capa de nieve, Helga se preparó por la tarde para ir a la cafetería. Al llegar le resultó extraño verla cerrada, tocó a la puerta. Tom abrió.
-¿Lista para tu clase extra de repostería?-le preguntó él.
-Nada de eso, chico, yo solo vine por la comida gratis.
-Empiezo a sospechar que solo por eso te agrado.
-¿Y Lizzie?-dijo entrando a la cocina.
-Ella sí fue a su fiesta esta tarde, terminó cansada y no quiso venir a ayudar.
-Qué raro…
-Bueno, no le dije que tú vendrías.
Tom le explicó los postres que estaba haciendo, en realidad ya iba muy avanzado en el trabajo.
-Solamente me faltan dos bizcochos y las galletas de jengibre.
-Bien, dime exactamente qué hacer… que no involucre decorar.
Se pusieron a trabajar muy parecido a sus clases, incluso Tom imitó algunas veces a la chef Victoria. Helga se encargó de las galletas y el chico la felicitó por el sabor, aunque fue él quien terminó decorándolas. Un par de horas después, estaban terminando de comer los emparedados preparados por Tom.
-Debo admitir que has progresado, Pataki.-le dijo Tom mientras recogía los platos de la mesa.
-¿En los postres?
-Sí, al principio ni siquiera distinguías los ingredientes. -le dijo riendo.
-No exageres…
-¿No recuerdas? Tuve que ayudarte.
-Lo que digas, chico-le dijo cruzando los brazos.
-Sigue así y no seremos equipo el próximo semestre.
Helga se congeló. No podía decírselo, no quería hacerlo.
-No lo seremos-dijo armándose de valor.
-Solo bromeaba…
-Yo no. Ya no estaré contigo en clase.
Tom la miró confundido.
-¿Vas a cambiar de taller? ¡Helga, era una broma!
-Voy a cambiarme de escuela-dijo intentando disimular su tristeza.
-¿A dónde?-preguntó sin creerle- ¿Por qué?
-De hecho, voy a mudarme.-dijo con la voz más tranquila que pudo fingir.
-¿A otro vecindario?-preguntó con temor, pero la expresión de Helga no lo calmaba.
-A New Jersey.-dijo con la misma voz fingida.
Tom no dijo nada, volteó a otro lado tratando de comprender.
-¿Por qué?-dijo al fin.
Helga exhaló. No quería otra serie de preguntas como las de Phoebe.
-Porque…fue una idea loca que tuve hace tiempo-dijo alzando la voz y empezando a caminar en círculos- Al principio los motivos eran tontos, pero conforme avanzaban las semanas me convencí más.
-¿Qué te convenció?
-Odio admitirlo, pero mi hermana sabe cómo lograr las cosas. Platiqué con ella y en New Jersey estaré en una mejor preparatoria e incluso podré trabajar…
-Y tendrás méritos para entrar a la universidad que tanto quieres…-Helga asintió con la cabeza-¿Cuándo te vas?
-Mañana-dijo con timidez. ¿Por qué se sentía tan mal diciéndole aquello?
-¿Y por qué no me lo dijiste?-pregunto con tristeza.-¿No querías que lo supiera?
-No sé por qué fue aplazándolo. Phoebe se enteró ayer. Rayos, no creí que te afectara tanto, chico.-dijo intentando sonreír.
-No hagas eso, Helga.
-¿Qué?
-Intentar humillarme por mis sentimientos. No ahora.
Se hizo el silencio. Tom se veía triste y pensativo. Estuvieron así unos instantes, pero no era un silencio incómodo, solo triste. Por la ventana de la cocina, Helga vio que comenzaba a caer nieve, muy despacio.
-Quizás no sabía cómo decírtelo. -dijo en un impulso- Maldita sea, quizás me refiero a mí. No creí que me afectara tanto despedirme.
Tom la miró y suspiró.
-De cualquier manera, en verano nos íbamos a despedir.-dijo él intentando animarla- Solo que pensaba que sería yo quien se iría… No creo que necesites irte a otra ciudad para que te admitan en cualquier universidad. Eres Helga G. Pataki, ¿Quién no te querría?
La chica sonrió.
-Eres un buen tipo-le dijo.
-¿Seguiría siéndolo si te pido que te quedes?
Helga sintió de nuevo como algo en su pecho se encogía.
-No-respondió- Pero me agradarías más.
Tom se acercó a Helga con decisión, pero se detuvo al estar frente a ella.
-¿Arnold lo sabe?
-¿Qué?-dijo confundida, por un momento pareció que el chico la besaría.
-¿Se lo dijiste?
-N-no. No sabe nada.
-Maldición, Helga.-dijo apartándose- ¿Has hablado con él sobre lo que sientes?
-No.
-Hazlo.-dijo con desesperación.
-¿Cuál es tu problema?-dijo sin entender.
-Que… solo creo que deberías cerrar ese capítulo. Si no solo verás New Jersey como un refugio. Y no es justo.
Helga lo miró extrañada, por un momento creyó que aquello tomaría otro rumbo.
-Nada es justo, me voy y de repente Arnold me invita a la tonta fiesta y me besa…
-¿Te besó?-preguntó Tom con sorpresa.
-Ah, sí. No te lo dije.
-¿Y qué pasó?
-Nada… Me invitó a la estúpida fiesta, pero preferí venir aquí.
El chico sonrió.
Un viento entró por una rendija, era momento de irse en caso de que la nieve incrementara.
-Debo irme-dijo Helga en automático.
El chico asintió, caminaron hacia la puerta y Tom le tomó la mano.
-Díselo, y avísame cuando lo hayas hecho. No me despido, no todavía.
Helga suspiró y empezó a caminar a la parada de autobús, sin pensar en nada más que en lo feliz que estaba de haber conocido a Tom.
Entró a su casa a las diez de la noche. Sus padres seguían en la fiesta del nuevo socio de Bob. Se sentó en el sofá de la sala sin ánimo. Pensó en las palabras de Tom ¿Pero cómo iba a hablar con Arnold? Estaría en la fiesta a esa hora y ni loca iba a ir. Ya no tenía tiempo, al día siguiente su avión salía al medio día, Phoebe iría a despedirse a las 9 antes de que ella partiera al aeropuerto.
Timbraron a su puerta, en automático se levantó a abrir. ¿Y si le mentía a Tom? ¿Por qué había estado tan insistente?
Apenas abrió la puerta vio a Arnold frente a ella, se veía elegante.
-¿Te vas? No puedes irte…
-¿Te envió Phoebe?
-No puedes mudarte a New Jersey.
-Con mis notas y la influencia de Olga ya es un hecho, cabeza de balón.
-Pero creí que nosotros… Creí, no puedes irte.
Verlo ahí frente a ella, pidiéndole que no se fuera, ese era el momento.
-Escucha Arnold, antes de irme, debes saber que… tienes que saber que yo…Demonios, esto no es fácil…
-¿Qué no es fácil?
-Decirte que yo siempre…¡yo siempre te he querido!
Se quedaron en silencio un segundo, el chico sonrió.
-Y entonces el beso… por eso no me mataste-dijo Arnold.
-Así es, genio.-dijo sin poder evitar su sarcasmo.
-Gracias por decírmelo, Helga.-dijo tomando sus manos- Y no entiendo por qué, pero además de sorprendido me siento emocionado, no me he podido quitar ese beso de la cabeza… No lo sé, quizás podríamos salir algún día…
Y ahí estaban las palabras que había querido oír desde el jardín de niños.
Entonces ella dijo las que nunca imaginó decir.
-No, Arnold. Porque de verdad debo irme. Cuando iniciamos clases, me pediste que me alejara de ti, y prometí hacerlo. Lo intenté, y tomé malas decisiones como salir con el estúpido de Jason. Pero también conocí buenas personas…
-Tom…-dijo con recelo mientras se sentaba en las escaleras del pórtico.
-Sí.
-Sigo pensando que sientes algo por él.
Helga se sentó a su derecha.
-No lo sé, no hay duda de que tengo debilidad por los chicos amables-dijo alzando los hombros- y me gusta pasar tiempo con él. Pero eso ya no importa, me iré.
-Entiendo-dijo con una tristeza que Helga no le conocía.
-El punto es que intenté alejarme de ti, y aun así míranos, mira como terminamos -suspiró-Creo que es otro motivo para irme, porque mientras esté aquí y estés tú no puedo pensar con claridad. Siempre termino haciendo cosas que giran en torno a ti. Y no sé qué me pasa con Tom pero si intento algo jamás sabré si eso lo hice también pensando en ti.
Observaron un momento la nieve caer.
-Es mucha información-dijo Arnold- Yo solo esperaba bailar contigo hoy… ¿Sabes? Cuando empezaste a salir con el tal Jason y con Tom, sentí raro, creía que te estaban cambiando. Ahora veo que es porque dejaste de molestarme, era extraño no tenerte cerca.
Helga rio.
-Extrañabas mis muestras de cariño, cabeza de balón.
-Supongo que te extrañaba a ti -dijo sonriendo- Pero no lo comprendía. Solo sentía que estaba perdiendo a alguien importante en mi vida y era culpa de ellos. Y voy a terminar perdiéndote, de todos modos.
Helga no podía creer que estuviera teniendo aquella conversación con Arnold.
-De cualquier manera-le dijo- Tom se va pronto a la universidad y luego seguiremos nosotros. Nada es seguro.
-Solo este momento-dijo Arnold mientras le tomaba la mano- ¿Sabes, Helga? Creo que te entiendo. Y aún si no lo hago, no voy a detenerte porque sería otra cosa que estarías haciendo por mí. Pero si algún día quieres hablar estaré feliz de recibir tus cartas.
La chica lo miró sonriendo.
-¿Cartas? Vaya si eres anticuado, cabeza de balón…
No dijeron nada más, solo se acompañaron en esa noche. Después de un rato, Arnold se despidió.
-Sé que me harás falta, Helga…-dijo él- Vaya, eso es algo que nunca esperé decir.
Ella rio, pero no dijo nada. No le salían las palabras.
Con cierta torpeza, el chico se acercó y le dio un beso en la mejilla. Sonrieron, Arnold dio media vuelta y empezó a caminar.
A las 8 de la mañana ya estaba lista. Su celular sonó, era un mensaje, sonrió al verlo y sin pensarlo dos veces, bajó a abrir la puerta de su casa. Un frio 24 de diciembre la recibió.
-¿Qué haces aquí, chico?
-¿Alguna vez te dije que la Universidad de Baltimore también me aceptó?
-Respondes una pregunta con otra pregunta que no tiene sentido. Y no, no lo sabía.
Tom rio.
-New Jersey está bastante lejos.-dijo pensativo.
-Depende de dónde.
-De mí-Helga se sonrojó.- Iré a Baltimore.
-¿Estás demente? Creí que querías estar cerca de Lizzie.
-Si quiero. Pero también debo pagar su universidad y aceptar Baltimore nos conviene a todos. Y créeme, ella estará de acuerdo en que estemos cerca tú y yo.
-Te has vuelto loco. No te entiendo -dijo Helga riendo.
Tom se acercó a ella.
-Mira, si tu amigo Arnold no quiere ir tras de ti. Es su pérdida.
-¿Cómo sabes eso de Arnold? Y no es que no quiera-dijo recordando la noche anterior-No puede.
-Fui yo quien le dijo que te ibas.
Helga negó con la cabeza como si no creyera aquello.
-¿Por qué?
-Necesitabas un empujón. Al igual que ahora necesitas que alguien sea quien te persiga a ti.
Helga lo miró tratando de entender.
-Pero habías dicho que…
-Sé lo que dije. Ni Arnold ni yo nos dimos cuenta hasta que notamos que te perdíamos. La diferencia es que yo quiero ir tras de ti, y puedo ir tras de ti.
Ambos callaron unos instantes, Helga no estaba segura de haber entendido.
-No tiene sentido… -dijo ella, sin embargo, no podía evitar sonreír.
-Te podré llevar postres frecuentemente.
Helga rio.
-Yo sola puedo hacerlos.
Repentinamente Tom la tomó de la mano acercándola a él y en un movimiento unió sus labios con los de Helga.
Esa vez fue diferente. El frío 24 de diciembre se sintió como un día de verano.
FIN.
¡De nuevo, gracias a todos! Los que empezaron conmigo esta historia hace años, los que la encontraron hace poco. Los que la amaron y los que la odiaron.
El Fanfic se llama You are going to lose that girl, centrado en Arnold/Helga y finalmente es lo que sucede, él pierde a Helga, cuando ella se muda. Arnold la alejó en muchas ocasiones, no se enamora mágicamente de ella, porque ni siquiera al término de la historia está seguro de lo que siente, apenas empieza a descubrir sus sentimientos al igual que Tom, pero este es más rápido. Entonces, al final quizás la haya perdido también por otro… ¿ustedes qué creen?
No sé si escribir una segunda parte jaja aún se me ocurren muchas cosas. Pero por si no lo hago, puedo decir que estoy satisfecha. Voy a extrañar esta historia, y a sus lectores.
¡Gracias por siempre leer!
Ah, y feliz navidad, que el próximo años sea mejor para todos.
